«Nosotros somos The Ultimates, el equipo definitivo, para resolver los problemas definitivos».
Capitana Marvel

El evento Secret Wars ha dado lugar a un nuevo Universo Marvel lleno de nuevas posibilidades, siempre que los editores y las finanzas dejen. Uno de los proyectos novedosos de esta nueva Marvel es un nuevo grupo de superhéroes, formado por Pantera Negra, Capitana Marvel, Spectrum, Blue Marvel y Ms. America Chavez. Juntos reciben el nombre de The Ultimates -nada que ver con los de Millar y Hitch– y pretenden estar a la altura de su nombre, asumiendo la defensa global de La Tierra contra toda amenaza tanto externa como interna.
Y, además, lo harán de forma clara y honesta, haciendo saber a los habitantes de La Tierra sus intenciones. En palabras de su guionista, Al Ewing:
Creo que la transparencia y la apertura total de las personas en el poder es, en líneas generales, algo bueno – tal vez no siempre, pero vi lo que sucedió cuando la gente súper hacían este tipo de cosas en secreto, a puerta cerrada, sin ni siquiera informar a sus propias familias, que no terminó bien. The Ultimates no son los Illuminati, y la mejor manera de evitar que se conviertan en ellos es la transparencia y el rendir cuentas.
De hecho, en el penúltimo número de la colección El Capitán América y Los Poderosos Vengadores, también guionizada por Ewing, éste, a través de Blue Marvel, hecha una bronca a los Illuminati por su forma, tan poco heróica, de proceder. Podéis leer mi crítica a ese cómic en SECRET WARS (2015): EL CAPITÁN AMÉRICA Y LOS PODEROSOS VENGADORES #8.

Ya, en los dos primeros números de The Ultimates, Ewing, y el dibujante de la colección, Kenneth Rocafort, hacen que el grupo aborde un problema que, de no hacerlo, podría significar la destrucción del planeta. Nos referimos a la entidad devoradora de mundos conocida como Galactus. Pero es que, además, Edwing nos dice que, tras solucionar el «problema» de Galactus, el equipo se centrará en arreglar el tiempo en el Universo Marvel, lo que les llevará a emprender una Odisea Cósmica, una exploración del cosmos de este nuevo Universo Marvel, que les llevará más allá de Eternidad. Es como tratar de ver el Universo Marvel desde fuera, si eso es posible, y adquirir una nueva perspectiva del mismo, para así descubrir lo que falla en el espacio-tiempo y tratar de arreglarlo.
Ellos van más allá de Eternidad – ¿Hay cosas que la personificación de todo lo que es no quiere que los seres sintientes conozcan? ¿Por qué un ser conceptual como él tiene secretos? ¿Es de un conocimiento en concreto del que nos está protegiendo – o de lo que nos protege es del mismo conocimiento? ¿Y cómo está involucrado en todo esto Galactus? ¿Quién dice que esta no es la era Marvel de hacer preguntas en lugar de responderlas a todas, True Believer [auténtico creyente]?
Al Ewing

Pero estamos adelantando acontecimientos. En primer lugar, ¿cómo afrontaron los Ultimates el primer problema? Cambiando el papel de Galactus, que de devorador de mundos pasa a ser portador de vida en The Ultimates #2, pero … ¿eso no alterará el equilibrio cósmico del Universo Marvel?
Sobre las razones por las que Ewing incluyó al devorador de mundos en los Ultimates, responde lo siguiente:
[…] una mezcla de querer a alguien grande o contar con un aliado de peso en el equipo -en un principio, pensamos en Odín, pero él está algo ocupado- y mis preocupaciones habituales acerca de la expiación, la redención, el crecimiento y el cambio.
Entonces, ¿qué puede hacer ahora? Bueno, mientras que antes él absorbía enormes cantidades de energía, ahora da grandes cantidades de energía -energía de pura vida. Él siempre dijo que iba a devolver más de lo que se llevó del universo-.

Asimismo, Ewing se muestra escéptico con el tema del equilibrio cósmico. Por lo que he podido entender de sus declaraciones no parece convencido de que haya que adoptar la pose de todo lo que hace Galactus, aunque parezca malvado en nuestra escala de valores, es por un bien mayor. En el libro Los superhéroes y la filosofía, Charles Taliaferro y Graig Lindahl-Urben analizan la figura de Galactus. Cuándo este apareció en Los 4 Fantásticos con el propósito de devorar La Tierra, parecía un ser más allá de las consideraciones convencionales del bien y del mal, un ser amoral, una fuerza de la naturaleza, que hacía lo que hacía porque así tenía que ser y, por tanto, estaba libre de valoraciones éticas. Sin embargo, desde el primer momento, Galactus trató de justificar moralmente sus acciones. Sus acciones, devorar planetas, son necesarias para su supervivencia, como hacemos nosotros con los seres vivos que comemos y a los que, por lo general, no les otorgamos un valor moral equiparable al nuestro.
Por lo que no era cuestión de ausencia de valores sino más bien de grado. Sólo la valentía y el altruismo mostrado por los héroes terrestres despertará la admiración de Galactus y hará que, poco a poco, dejé de considerar a los seres humanos como «alimento» y les otorgue una categoría moral equiparable a la suya. Seres que puede considerar sus iguales. Puede que el enfoque de Ewing con respecto al antiguo devorador de mundos vaya por ahí. Lo desconozco. La última palabra está en los cómics.
Nos leemos en otros post de Las cosas que nos hacen felices.



Mr. Robot me interesó más bien poco en un principio, el título no me parecía nada atractivo (y sigue sin parecermelo, ya que aunque ahora entiendo porque la nombraron así, pienso que FSociety hubiera sido una mucho mejor opción) y las sinópsis que había visto en la red tampoco sonaban muy interesantes. Con el paso de los días empecé a escuchar y leer críticas mayoritariamente positivas y la curiosidad me llevó a ver qué era eso de lo que tanto hablaban, me senté frente al televisor con recelo, pero después de un par de minutos la historia me atrapo sin intenciones de dejarme ir. Esta es una de las series más interesantes que he visto en mi vida, para mi fue como experimentar otras diez veces las sensaciones que me lleve al ver por primera vez una de mis películas favoritas (que no nombraré porque siento que sería un tremendísimo spoiler).
Esta serie creada por Sam Esmail nos habla de Elliot Alderson quién es un ingeniero informático, su mejor amiga Angela Moss, interpretada por Portia Doubleday, y a un alto ejecutivo de la multinacional E-Corp (o Evil Corp) llamado Tyrell Wellick. Eliot trabaja para una empresa de seguridad informática en el día y en la noche se dedica a hackear a personas de su entorno para descubrir sus más oscuros secretos y hacer justicia si es que el caso lo amerita. Un día un hombre contacta con él y lo invita a hacer parte de un grupo de hackers antisistema que quieren acabar con la empresa en la que trabaja Tyrell, con el fin de desestabilizar la economía, dejarlos en la quiebra y eliminar por completo las deudas de muchos ciudadanos del común. Las ansias de cambiar el mundo y el desprecio que siente por esta empresa llevan a Eliot a a aceptar, y es es ahí, donde se empieza a ver envuelto en una serie de situaciones que lo llevan a enfrentarse tanto con la sociedad como consigo mismo. Aunque la historia de nuestro protagonista es la más interesante, se entrelaza y separa una y otra vez con las historias de Angela y Tyrell. A lo largo de estos diez capítulos, vemos cómo influyen estos personajes en la trama principal y la complementan perfectamente, convirtiéndola en una historia compleja a la que no quieres perderle el hilo.
La trama de esta serie es bastante original a pesar de sus puntos en común con otra película. Nunca habíamos visto una historia sobre hackers de esta manera, nos muestra la realidad en la que vivimos potenciándola. Vemos como la economía está en manos de unos pocos, que no sabemos exactamente quiénes son, pero que nos exprimen mediante el consumismo del que nos quejamos pero no pretendemos dejar de hacer parte.













Para los que no estéis familiarizados con este grupo, os puedo decir que es un conjunto de héroes inspirados por Batman y que fueron reunidos por el multimillonario John Mayhew. Con el clásico argumento de un whudunnit (¿Quién lo ha hecho?), en el que Morrison retoma el más puro estilo detectivesco del personaje. Algo que realmente me encanta. Es aquí donde se hace más que evidente la intención de Morrison de coger las historias anteriores del murciélago e integrarlas todas en una única continuidad compacta y sin fisuras. El guionista conoce muy bien al personaje y toda su historia, hecho que deja claro al conectar puntos casi olvidados de su mitología con la etapa que estaba elaborando. Una historia llena de misterio que casa perfectamente con Batman (lo lectores más veteranos seguro que lo agradecen) pero en la que su conclusión no es importante, lo verdaderamente relevante es la introducción de El Guante Negro, un club de villanos, del que por el momento no sabemos más, pero que probablemente tengan preparado un plan especial contra nuestro protagonista.











