Que James Franco es un tipo peculiar lo se yo, lo sabes tú y lo sabe James Franco. Que Stephen King es un tipo peculiar, y algo perturbador, lo se yo, lo sabes tu, lo sabe Stephen King y los sospecha James Franco. Y si los juntamos a ambos y lo mezclamos con la batuta de J.J. Abrams, el resultado es peculiar, perturbador y mágico. Es por eso que hoy vamos a analizar el primer capítulo de 22/11/63.

¡OJO! Que hay SPOILERS
La premisa de la serie, como la del libro, es la que sigue: Un profesor, Jake Epping (maravillosamente interpretado por James Franco, a quien los papeles de lunático se le dan de cine), descubre en el sótano de la cafetería de un amigo, un túnel o puerta del tiempo, que le lleva a 1960; y por una serie de azarosas causalidades, decide usarlo para evitar el asesinato de J.F.K (John Fitzgerald Kennedy, 35º presidente los USA, para los que no lo sepan).
He de decir que el opening me ha parecido muy acertado. Enigmático y sincero a partes iguales. Bravo.
Vayamos al primer capítulo. Jake es tipo muy intenso que escucha una historia muy gore de un alumno muy mayor. Le pone un 10 por que mataron a su madre y sus hermanos y todos son felices. Tal felicidad no podía durar mucho, y en menos que canta un gallo, Epping se ve firmando los papeles del divorcio y socorriendo a su amigo que en un abrir y cerrar de ojos ha pasado de medio madurito, a medio cadáver. Mención especial a la estupenda actuación de Chris Cooper, quien pasa de un amigacho alegre y juvenil a un autentico viejo cascarrabias en medio segundo.
Si bien los ochenta minutos que dura el capítulo no se hacen largos, Abrams nos toma por tontos durante un rato, y eso ralentiza el ritmo. Seamos conscientes de que en una buena serie de ciencia-ficción hay que delimitar siempre las reglas para que no peque de fantasiosa en exceso; pero eso no significa que me tengas que explicar todo en el minuto 10 de la serie, amigo Jeffrey.
Las reglas son simples y están claras:
- Siempre se viaja al mismo día: el 21 de octubre de 1960
- Estés fuera el tiempo que estés, en el presente solo pasan dos minutos.
- Cualquier cambio en el pasado, afecta al presente (Efecto Mariposa)
- Cada vez que entras, todo se reinicia
- El tiempo te jode si intentas cambiarlo. Te jode mucho.
¿Queréis saber una cosa? Amo a Harry. Os digo más, yo le haría la carta de recomendación. Pero no me iría a 1960 a matar a Lee Harvey Oswald (o quien matara a JFK) eso también os lo digo. Pero como ya os he comentado, Jake es un tipo intenso que lo hace todo intensamente. Honestamente, las motivaciones del personaje interpretado por James Franco son muy pobres, y más si lo comparamos con el libro. También lo son las de Al Templeton. No se explica su pasado en Vietnam, y queda muy cogido por los pelos.
Todos los peros quedan en un segundo plano para los espectadores aficionados al Maestro del Terror, que ven desfilar ante sus ojos una ingente cantidad de referencias al universo King (Como ese momentazo en la barbería).
Apenas acaba de aterrizar en los 60, Jake tiene un amistoso encuentro con unos amables corredores de apuestas en un bar. Por ir de listo. Tras esto, Jake y su intensidad realizan un alegre camino hasta Texas, en una escena tan ligera como significativa, donde Abrams retrata en minuto y medio la situación social de principios de los 60.

Insertamos intensa escena romántica que a nadie le importa, un par de anotaciones del pasado (¿futuro?) Al Templeton y Jake intenta su primer gran cambio, que acaba con la vida de una mujer y un vómito en un bonita papelera.
En un flashback que no encaja muy bien con la línea cronológica del capítulo, vemos como Al le explica a Jake que debe seguir a George De Mohrenschildt. Usando su poder de ser intenso, Jake/George se cuela en el backstage de un acto político del que acaba teniendo que salir por patas (momento desternillante, por que James Franco corre como un pingüino cojo). Enfrentándose al propio pasado, y echando mano de su intensidad para agudizar el odio, Jake descubre que la CIA estaba implicada en el asesinato de Kennedy. Pero ni a King ni a Abrams les gustan las cosas sencillas, y nuestro prota paga el descubrimiento con la pérdida de todas sus cosas, archivos secretos incluidos, y con la vida del hijo de su casera. Todo esto es demasiado para Jake, que decide abandonar. Y a punto de está hacerlo cuando acaba perdido en el pueblo donde nuestro amado Harry vivió la noche que cambió su vida.
Jake mira por la ventana intensamente. Fin.
¿Mi opinión? A pesar de la importantes variaciones con respecto al libro, y de los personajes algo desdibujados, me siento esperanzada cono respecto a esta miniserie, que promete mantener el espíritu de King y Abrams, y desvelarnos de una vez por todas quien mató a J.F.K. Técnicamente muy aceptable y con un guión casi perfecto, rezuma Abrams por todas partes. Ese ritmo que avanza lentamente al principio, eso giros dramáticos y esos finales que se abren en el último momento para dejarte pegado al sillón, son justo lo que Stephen King necesitaba en sus libros.
A este capítulo le doy un 8,5… esperemos que no decaiga.
























Matt Murdock: ¿Crees que está loco?
Enlaces a episodios anteriores:














Los guiños de Trizia a la cultura comic

El episodio inicia con la imagen de la casa de los Bates en la que podemos ver la silueta de Norma a través de la ventana. Esta es obviamente una clara referencia a Psicosis y una pista de lo que se viene. En la serie tenemos a Norma aún con vida y manteniendo una conversación telefónica, pero el futuro que plantea la película representa una realidad menos sencilla y mucho más perturbadora. Y no es esta la única referencia del clásico de Hitchcock, en este capítulo vemos las primeras evidencias que Norman deshecha en el pozo realizado a nombre de Bob Paris en la propiedad de los Bates como amenaza a Norma. Este pozo en mi opinión es muy pequeño pero aún así es una referencia al pantano de la película en donde Norman se deshacía de los cadáveres y los coches de sus víctimas.
Si anteriormente vimos a Norman completamente transformado en Norma, en este episodio lo vemos en su verdadero yo, pero totalmente convencido de que su madre es la autora de todos los homicidios que él ha cometido e intentando controlarla para evitar que vuelva a hacerlo. Por ello trata de mantenerla en calma y alejarla de cualquier persona a la que ella pueda hacerle daño, sin saber que es él el verdadero asesino. Norman se sumerge más y más en su locura, y sus múltiples personalidades se establecen sin intención de marcharse.

se enfoque en algo por lo menos legal. Esta es la única subtrama de la que no tenemos idea a donde va a ir a parar. Lo más posible es que terminen muertos, pero no tenemos total certeza de ello. Por el libro sabemos en lo que se convierte Norman, qué Norma se casa con un policía y que Norman por celos los asesina, así que tenemos más que indicios del futuro de Romero, Norma y Norman, pero Dylan no existe en la historia original por lo que no nos queda más opción que disfrutar el recorrido y esperar lo mejor o lo peor para este par.
Por tanto centrándonos únicamente en películas de tíos en leotardos no creo que el «género» de superhéroes sea tan aglutinador de la cartelera como de la taquilla. Si, es cierto que quizás este 2016 y el 2017 sean años con grandes producciones con este formato, pero si analizamos las películas de superhéroes frente a las que se hacen de la II Guerra Mundial o de Terror o Comedia sale perdiendo por goleada. Y es que he puesto el ejemplo de la II Guerra Mundial a propósito ya que es el propio Spielberg un creador nato de películas de este género, ya sean sobre la misma guerra o sobre las consecuencias como «La guerra fría».
