Crítica de Harley Quinn, la serie animada: Más que la novia del Joker

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En tiempos en los que los superhéroes copan la gran pantalla, es difícil encontrar propuestas distintas o que, al menos, intenten ofrecer una perspectiva diferente de las que plagan los carteles publicitarios. Precisamente por esto, experimentos como The Tick y The Boys se agradecen y revitalizan un estilo cada vez más cercano a sumarse a los zombies como tedioso y repetitivo.

Harley Quinn se encuentra sin duda en su momento álgido en cuanto a popularidad. A parte del grupo de adoradores que siempre arrastra su figura, desde el Escuadrón Suicida hasta la reciente Birds of Prey (aquí tenéis nuestra crítica de la película sin spoilers), Harley está más que instaurada en el imaginario popular. Que éste sea el caso, es precisamente lo que le da valor añadido a que haya salido una propuesta como la serie animada Harley Quinn, que se estrenó en un contexto peliagudo, plagado de ojos atentos sobre si caería en el burdo fan service o aportaría algo de una vez por todas a un personaje cada vez más reducido al estereotipo.

Los dibujos ya no son para niños…

Hace ya un tiempo que se viene gestando el cambio tonal en el producto medio de animación. Series como Bojack Horseman demostraron que era posible un cambio temático –siendo capaz de hablar como pocos de la depresión– y otros más recientes como Primal reivindican lo explícito y salvaje que puede llegar a ser su contenido. Harley Quinn busca beber un poco de ambas en un ejercicio que no es sino la consolidación de la maduración y evolución del medio.

Pero ¿de qué va Harley Quinn? Como el mismo nombre nos deja entrever, es una serie que pretende explorar al personaje del que coge el nombre. Lejos de ceder ante lo llamativo y excéntrico –que en cierto modo sigue estando, pues forma parte de la esencia del personaje– es un proyecto que aspira a retratar el viaje de Harley, explorar sus emociones y descifrar qué la hace ser como es mientras trata de encontrar su lugar sin el Joker.

¿Historia de personaje?

Cuando tu novio es uno de los villanos más famosos de Gotham, es difícil destacar, y menos aún sentirte realizada o simplemente alguien. Harley Quinn se presenta desde el minuto uno como siempre se la ha conocido, como una fanática sangrienta. Pero a diferencia de otros, aquí el fanatismo y ceguera obedecen a un patrón, uno que ha plagado gran parte de los acontecimientos relevantes de su vida y que giran alrededor de su seguridad: el miedo. Pues aunque Harley sea una despiadada y violenta villana, hay toda una serie de factores que la han arrastrado hasta este punto, unos factores que descarriaron a la que entonces era una prometedora psicóloga que, al encontrar el amor, se desvió de su camino y se perdió a sí misma.

Pero tampoco nos engañemos, Harley Quinn tampoco es una serie intimista de autor, el personaje no permite tampoco ese grado y tono de introspección. Lo que le da espacio para el estudio del personaje, es el vertebrar el arco de temporada en Harley y su viaje de autodescubrimiento en un universo plagado de referencias y parodias. En el mundo de la serie, el humor absurdo y la violencia envuelven cada escena, y es esta pátina de irreverencia y locura lo que logra que se sienta realmente como una serie de Harley Quinn. Un exceso de seriedad o de dramatismo sería visto como un choque tonal que podría poner en apuros a la credibilidad del personaje, y una extremada liviandad en el tratamiento y profundidad de la villana habría terminado encajonándola de nuevo en el estereotipo vacío de icono pop que ahora ostenta. El mérito real se encuentra aquí en el equilibrio y en el no ceder ante el cliché o el fan service.

Refrescando DC

A muchos niveles –ya que cuando escribo esta crítica no ha terminado su emisión– Harley Quinn es probablemente lo que DC necesitaba. La serie nos presenta el universo en toda su riqueza, estando plagada de cameos de los superhéroes y supervillanos más icónicos pero con un pequeño giro: la parodia. Pocos son los personajes que no se caricaturizan y es esta visión liviana que no se toma tan en serio a sí misma lo que resulta fresco; ver a un Aquaman preocupándose por una pecera rota o a un Bane inocentón que busca explotar cosas y vengarse de un heladero, son solo unos pocos ejemplos de cómo la serie consigue exponer la riqueza de su universo sin pecar de pedante y ofreciendo un lado distinto que sigue bien la tonalidad de los acontecimientos.

Harley Quinn es una sangrienta y gamberra travesía por los rincones de Gotham a través de una protagonista en plena fase de autodescubrimiento. Un viaje de sanación pero no de redención, pues aunque Harley se dé cuenta de la tóxica relación que tiene con el Joker o intente reivindicar su figura como villana, jamás se convertirá en una heroína, y es un detalle importante pues es indicativo de que la serie no cede al excesivo “buenismo”. Tampoco nos engañemos, Harley Quinn no es la serie del siglo ni será la serie del año, tiene problemas como cualquier otra, siendo sobretodo esta búsqueda del equilibrio algo complejo y que acusa en las escenas más de personaje, que en ocasiones no terminan de funcionar. Pero sí que es una propuesta amena e interesante, una con personalidad propia y que busca ofrecer algo distinto sin ceder demasiado ante ninguna corriente predominante que busca explorar la hipocresía y la fragilidad a la vez que el sadismo y la irreverencia. ¿Le darás una oportunidad?



el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Intento de guionista y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello.

2 comentarios

  1. A mí me está encantando. Por ahora, es todo lo que pretendía Aves de presa, pero cumpliéndolo. Al principio, sí que me ha parecido que se ensañaban mucho con las palabrotas y la violencia gratuita para presumir de calificación R pero, a medida que pasan los capítulos, se centra en lo suyo, y lo hace realmente bien. Además, escuchar a Kaely Cuoco en un contexto distinto, aunque a veces muy parecido al estar rodeada de inadaptados, al de The Big Bang Theory me ha parecido un gran acierto.

    • Pablo Ferrer el

      Hola Manuel. Me alegro de que te esté gustando, yo la verdad la estoy disfrutando bastante. Entiendo lo que dices de las palabrotas y la violencia, pero en parte yo creo que también forma parte de la esencia de Harley. Quizás se hayan excedido en el afán de querer ser “adultos” y separarse del estigma de ser para niños que arrastra la animación todavía, pero en líneas generales no creo que sea un gran problema. Coincido en lo que dices de Kaely Cuoco, esperemos que tenga un poco más de reconocimiento esta serie. Gracias por comentar.

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