InicioCineEl agente invisible (2022): entretenida pero previsible cinta de Netflix

El agente invisible (2022): entretenida pero previsible cinta de Netflix

El agente invisible es una de esas películas de este nuevo subgénero favorecido por el actual entorno de las plataformas de streaming: actores de primera fila protagonizando películas de acción directas a VHS Internet. Después de cintas como Tyler Rake o A descubierto y de series como La lista final, esta vez le ha tocado a Ryan Gosling protagonizar este largometraje de los hermanos Russo. Con la participación de intérpretes como Ana de Armas o Chris Evans, El agente invisible nos cuenta una historia que a cualquier aficionado al género le resultará familiar pero que quizás pueda ser del agrado de los espectadores.

El agente invisible

Un antiguo presidiario lleva años trabajando para la CIA en un programa secreto que recluta reos para llevar a cabo asesinatos arriesgados de forma discreta, para poder negar la implicación de la agencia en caso de que sean capturados. Pero en una de sus misiones se encontrará con que su objetivo es un viejo miembro del programa, que esconde una tarjeta con información vital. Esto le hará replantearse su lealtad y darse cuenta de lo prescindible que resulta para sus superiores.

El agente invisible

Precisamente son estos superiores los que le meterán en un aprieto al poner precio a su cabeza para hacerse con la información comprometida que tiene. Para atrapar al esquivo protagonista, recurrirán a un mercenario sin escrúpulos que llevará a cabo todo tipo de tretas con el objetivo de derrotarlo. Cuando amenace a su mentor en la agencia y a la sobrina de este, su rivalidad se convertirá en algo personal.

Dèjá vu cinematográfico

Cada vez estoy más convencido de que estas películas de acción protagonizada por las nuevas estrellas de Hollywood es el equivalente actual a aquellas cintas directas a vídeo protagonizadas por sujetos como Steven Seagal o Mark Dacascos, aunque con mucho más presupuesto y sin el carisma de estos. El agente invisible se deja ver y cuenta con elementos muy rescatables, pero se trata de un producto de usar y tirar que se olvida al día siguiente, mediocre en comparación con el resto de la filmografía de los Russo dentro del género.

Uno de sus problemas es el escaso carisma de muchos de sus secundarios. No pedimos que demuestren una complejidad psicológica conmovedora, pero la mayor parte de sus personajes son clichés sin ningún desarrollo ni elemento memorable. Por poner un ejemplo reciente, otra película de acción estrenada en Netflix como es Malnazidos tenía secundarios muy divertidos que, sin convertir el largo en una obra maestra, le daban un sabor distintivo del que la genérica El agente invisible carece.

El agente invisible

Las escenas de acción cumplen con su propósito de entretener, pero los pocos respiros que hay entre entre una pelea y la siguiente, por no hablar del exceso de planos, hacen que resulten muy irregulares. La perfección del protagonista, un John Wick con peores coreografías, le quita tensión a la mayor parte de sus enfrentamientos: es más efectivo el duelo final en el laberinto que todas las explosiones que habíamos visto hasta el momento.

Destellos en la mediocridad

Pero, si hay alguien que rescata a la película, ese es Chris Evans como Lloyd Hansen, el psicópata que le hará la vida imposible a nuestro protagonista. Este personaje, más simple que el mecanismo de un chupete, demuestra que un antagonista de peso resulta muy importante dentro de cualquier película de acción que se precie. Con su bigote hortera y sus diálogos afilados, se nota que el intérprete del Capitán América le empieza a coger el gusto a los villanos despreciables. A Hansen se le coge asco nada más conocerlo, pero su maldad desenfadada salva a muchas escenas del tedio.

El agente invisible

Asimismo, Billy Bob Thornton interpreta a un carismático aliado del protagonista que quizás, con una reescritura del guión, podría haber ocupado el rol del insípido personaje al que da vida Ana de Armas. La relación de Sierra Seis con Fitzroy y su familia es uno de los puntos fuertes del filme, dando lugar a una escena enternecedora que clausura El agente invisible y redime gran parte de los defectos que tiene.

Conclusión

El agente invisible es una película decente que servirá para desconectar el cerebro durante dos horas, pero no destaca ni siquiera como filme de entretenimiento. Esto no sería criticable si no se adivinaran algunas estrategias para convertir este producto en franquicia a imitación de la saga literaria en la que se basa: los agentes numerados, el final semiabierto, la organización secreta… todo huele a un intento de producir secuelas y spin-offs, pero este largometraje no cuenta con la personalidad suficiente como para que este objetivo llegue a buen puerto. Al menos, no desde un punto de vista creativo.

Máximo Simancas
Máximo Simancashttps://laautopistadepalabras.wordpress.com/
Periodista. Redactor en esta página y, antes, en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales.

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