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El cómic de la semana: La Cosa del Pantano. La saga completa

Bienvenidos un sábado domingo más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana. Hoy reseñamos La Cosa del Pantano. La saga completa

En el mundo del cómic hay una serie de clásicos que deberían ser de obligada lectura para todos los aficionados (incluso no estaría de más que también lo fueran en las escuelas para fomentar la lectura, pero estoy divagando). Uno de estos clásicos imperecederos es sin duda alguna La Cosa del Pantano de Alan Moore. ECC Cómics, dentro de su línea Black Label, publica La Cosa del Pantano: La saga completa que recopila en un voluminoso integral The Saga of the Swamp Thing núms. del 20 al 64 USA y Swamp Thing Annual núm. 2 USA. Todo el material de la colección con guiones de Alan Moore. Nada más y nada menos que 1168 páginas de lectura.

Portada de La Cosa del Pantano: La saga completa

Alan Moore era un guionista con cierto recorrido en Inglaterra gracias a obras como Capitán Britania, Miracleman o V de Vendetta, pero es gracias a esta serie, de la que se hizo cargo en 1984, cuando empieza a ser conocido en el mercado norteamericano. La Cosa del Pantano pasaba sin pena ni gloria dentro del Universo DC. Eso le sirvió para cambiar el modo de ver a este monstruo, estableciendo la encarnación definitiva del personaje, esa que ha llegado a nuestros días y que incluso hemos visto plasmada en la reciente serie de televisión. Su acercamiento al terror, de una manera nunca vista en el cómic, y la multitud de ideas, conceptos y recursos que desplegó en esta serie han ejercido una gran influencia sobre las posteriores generaciones de escritores.

El primer paso es cambiar totalmente al personaje, que deja de ser un hombre (Alec Holland) en el cuerpo de un monstruo para convertirse en un ser elemental con la personalidad y recuerdos del hombre que antes fue. Ya no es una planta que se cree un hombre, con Moore, La Cosa del Pantano crece como personaje convirtiéndose en algo más. En el avatar del Verde. Todo esto podemos verlo en el segundo cómic que contiene el volumen “La lección de Anatomía”. Una pequeña obra maestra que nos muestra como dar la vuelta como un calcetín a un personaje para elevarlo a sus cotas más altas.

Diseccionando a un monstruo

A partir de aquí, el bardo de Northampton nos presenta una historia rio llena de nuevos conceptos e ideas que van más allá de lo que habíamos visto hasta ahora en un cómic. En el encabezado de muchas de las portadas de los cómics originales se puede leer el siguiente epígrafe “Sophisticated suspense”. El escritor quiere ofrecer algo nuevo, algo sofisticado y adulto que atraiga a un público nuevo. Para ello no duda en abordar la serie desde una perspectiva ecologista y feminista, que, si bien es algo que ahora puede no llamar la atención, en los ochenta se presentaba como algo totalmente nuevo. Moore nos muestra las consecuencias de los vertidos tóxicos o de los abusos empresariales mientras disecciona la sociedad norteamericana desde el punto de vista de un inglés, ofreciendo unas ideas y planteamientos nuevos y brillantes en cada número. Pero todo eso sin olvidar que estamos ante un cómic de terror, así que la presencia de vampiros, magos, fantasmas, demonios o monstruos (humanos o no) está a la orden del día.

Y lo hace sin olvidar que su criatura pertenece a un universo compartido. Por eso no es de extrañar la visita de nuestro protagonista a Gotham, donde conoce a cierto hombre murciélago. Moore incluso se vale de una de las cosas que más molestan a los autores que quieren contar su propia historia. El gran evento Crisis en Tierras Infinitas, que abarcó la totalidad del Universo DC, sirve a Moore para montarse su propias “Crisis Mágicas” en el arco argumental American Gothic, donde aparece la plana mayor del apartado sobrenatural de la editorial y lo más importante, se nos presenta a John Constantine. El cínico mago inglés, con su apariencia tomada prestada de Sting, ha acabado siendo uno de los pilares del universo mágico de DC Cómics y una de esas creaciones de Moore que han perdurado en el tiempo.

La Cosa del Pantano y su “amigo” John Constantine

Pero a pesar de todo, La Cosa del Pantano no es más que una historia de amor en la que un personaje que pierde su identidad, sin un alma que lo guíe, acaba encontrando el amor verdadero y logra reafirmarse de nuevo gracias a él por lo que hará cualquier cosa para protegerlo. Abigail Arcane es tan protagonista de esta historia como el monstruo y es gracias a su punto de vista femenino como vamos a ver la relación entre los dos personajes de una manera más completa y emocional. Todo un acierto de Moore a la hora de plasmar un personaje femenino y alejarlo del tópico de “la novia del protagonista”.

El amor es una de las fuerzas que mueven el mundo

Y si hasta aquí hemos glosado las muchas cosas buenas que tiene La Cosa del Pantano: La saga completa, vamos a detenernos ahora en las menos positivas. Ya hemos comentado que la historia presenta un torrente de ideas que además se presentan de una manera nueva y original. El problema es que, con el paso de los números, la vertiente psicodélica y lisérgica que Moore da a sus guiones va teniendo más y más peso. La última parte del volumen es un buen ejemplo, presentando unas historias que cuestan más de entender, pareciendo incluso que el escritor se ha metido un buen viaje de acido al escribirlo. Esto no tiene que ser negativo por si mismo, es algo que el lector debe tener en cuenta, nada más.

Un apartado gráfico a la altura

Alan Moore es sin duda uno de los grandes genios de la historia del cómic, pero no hace él solo sus trabajos. En La Cosa del Pantano contó con la ayuda en el apartado gráfico de varios artistas de renombre que lograron plasmar su visión en viñetas de una forma increíble, algo que teniendo en cuenta el caudal creativo del guionista no era precisamente fácil. El nivel de creatividad de los dibujantes a la hora de ofrecer soluciones graficas adecuadas y espectaculares para dar vida a las locas ideas de Moore es sencillamente magnífico. Entre otros nos encontramos nombres tan míticos como los de Stephen Bissette, John Totleben, Stan Woch, Rick Veitch o Alfredo Alcalá. Lo mejor de todo y una de las cosas que más llaman la atención en el dibujo, es que, pese a la variedad de nombres implicado, la obra logra tener una coherencia visual que resultaría imposible de lograr hoy en día, y esto siempre es algo de agradecer.

Una muestra de las soluciones gráficas de los dibujantes del cómic

He dejado para el final el polémico tema del formato elegido por ECC para publicar esta obra. Estamos ante un libro muy voluminoso, lo necesario para contener toda la saga completa de Alan Moore al frente de la colección. Esto puede molestar a algunos lectores ya que no es precisamente cómodo de manejar por su peso. A cambio, es todo un placer tener la obra completa en un solo libro y poder leerla del tirón. También hay que comentar que la edición esta jibarizada es decir, tiene un tamaño un poco más pequeño del que tiene la edición original o los cómics que se publican normalmente. Está claro que esto es un pequeño punto negativo, ya que a todos nos gustaría poder disfrutar de esta gran obra en su tamaño original, pero a cambio tenemos un precio un poco más contenido (75 euros) del que tendría de otra manera.

En resumen, solo puedo recomendar la compra de este volumen, un cómic apasionante que te atrapa con su lectura mostrando que las historias de terror pueden ser sofisticadas y adultas. Alan Moore rompió moldes y escribió una de las obras más influyentes del medio que sigue totalmente vigente a pesar del tiempo trascurrido desde su publicación.

Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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