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Reseña Basura: El último Sharknado

Bienvenidos, auténticos viajeros del flujo temporal alternativo del cine. Hoy es una ocasión solemne de esta, vuestra sección favorita. Hoy acaba una de las sagas que más alegrías ha traído en esta santa casa, hoy os traigo la reseña de El Último Sharkanado: Ya Era Hora, la última entrega de la saga Sharknado. No me voy a enrollar mucho en la introducción, solo deciros que todas las anteriores entregas están reseñadas en mi sección, y que el Santo Jefe de este blog y yo pudimos disfrutar de la película en pantalla grande gracias SyFy y Sky España, que organizaron un evento en el Cine de Verano de Madrid, donde disfrutamos como enanos.

Él primer y último Sharknado

Fin Shepard, devoto padre, amado héroe, camarero y Señor de la Motosierra, está atrapado en el tiempo. Tras los eventos ocurridos la última entrega, en la que la Tierra entera quedó devastada y sin supervivientes, Finn debe viajar a atrás en el tiempo, siguiendo los pasos de su hijo Gail, bajo la incomprensible lógica de que, destruyendo el primer Sharknado, destruirán todos los demás. Así que con el poder de viajar en el tiempo activado, vamos a viajar por la historia junto a los Shepard, para poder borrarla. Y antes de seguir profundizando en el film, seamos sinceros, una de las grandes ventajas de Sharknado frente a otros miles de producciones (véase Crepúsculo y otros derivados), es su auto consciencia. Sharknado siempre ha sabido cual es su posición, y se ha aprovechado de ello sin abusar.

Ay, que penica

¿Que significa esto? Significa que hay una explicación en el guión para todo lo que vemos, viajes en el tiempo incluidos. Pero esa explicación es tan vaga como casi innecesaria. Así que durante los primero minutos, vemos a un Finn Shepard atrapado en el mundo de los dinosaurios, evitando el primer Sharknado (protagonizado por el hermano pobre de Megalodón), y reencontrándose con April, Nova y Bryan, a los que Gil, el menor de los Shepard, salvó de la muerte y llevó al cretácico/jurásico para reencontrarse con Fin, y salvar EL MUNDO, una vez más. En esta escena se produce un dialogo más o menos explicativo que se ventila el 70% del guión y nos deja libres para disfrutar de todo lo que viene

Aprovechando recursos

Cuando tu productora es Sharkando, y eres la última heredera de una saga como Sharknado, tus posibilidades son ilimitadas. El último Sharknado no cuenta, en absoluto, con mejores recursos técnicos que sus predecesoras, pero si ha apostado por la cantidad, en lugar de por la calidad, y ha ganado la partida. Sharknado podría haber usado esta despedida como canto del cisne, y recrear el mejor sharknado nunca visto, pero eso no era lo que queríamos. Así que en lugar de currarse unos efectos decentes, han gastado el dinero en MÁS mostrencos de realismo dudoso. A lo largo del viaje podemos disfrutar de dinosaurios enfadados, mega tiburones, de nuestros protagonistas viajando en dinosaurios alados, en carruajes voladores, en una olla gigante… Y no solo de tiburones vive el hombre, porque Fin se va a a enfrentar también a tiburones mecánicos, un ejercito de robots clones, e incluso a Billy el Niño.

Quien diga que esto no es algo que querría ver, miente

Pero los productores no se iban a quedar solo en darnos más monstruos. Si algo ha caracterizado a la saga desde casi sus inicios, son sus cameos. Para la última se han venido arriba, no solo resucitando a todos los personajes de la saga (como Sky, quien fuera la novia de Fin durante la primera película), sino a estrellas del rock como Dee Snyder, vocalista de Twisted Sister; a cómicos con Leslie Jordan; y a estrellas como Alaska Thunderfuck, del reality RuPaul’s Drag Race y el científico Neil deGrasse Tyson. Pero si hay un cameo que supere al resto es de la familia Shepard. Creíamos que el padre de Fin en el presente (un maravilloso David Hasselhoff al que vimos por primera vez en la tercera entrega) era insuperable, nos equivocamos. Para la familia Shepard del pasado, esta entrega ha contado con la maravillosa Tory Spelling y Dean McDermontt (marido y mujer en la vida real).

El cartel lo dice todo

Para terminar de hacerlo redondo, la película ha apostado por crear una hilarante concatenación de escenas de humor del malo, unidas por el pobre argumento, una ingente cantidad de auto referencias y sub tramas dramáticas pretendidamente vergonzantes, que hacen las delicias de todos los que amamos la vergüenza ajena y los monstruos. Vemos a nuestros héroes pasar de la prehistoria a una especie de londres merlínico (con una excalibur a la medida de Fin Sheppard, es decir, a lo motosierra), por la guerra de la independencia, y hasta un futuro post apocalíptico, para acabar donde todo empezó. Estamos en ese bar de playa, con todos los hijos de Fin y April, todos los amigos que han hecho, y un taburete con más carisma que muchos de los actores, dispuestos a decirnos adiós, y a dejarnos con una lagrimica a punto.

La opinión de Sofía

Sabéis que, independientemente de lo que sienta por estas películas, me gusta ser sincera respecto a la calidad. Así que si lo que estáis buscando son reflexiones sobre la eterna levedad del ser, no se que hacéis en esta sección, pero no encontrareis en El último Sharknado, una respuesta satisfactoria. Si, por el contrario, queréis ver escenas de acción ridículamente geniales, tiburones de todas las formas y tamaños, e interpretaciones que apenas se pueden llamar así, esta es vuestra película. Yo no había disfrutado en el cine como lo he hecho este verano desde hacía tiempo.

No olvidemos la mejor escena de la saga

Sharknado fue una gran inversión en su día. Syfy fue la encargada de dar vida, con casi dos millones de dólares, a su producción más chapucera (tanto, que The Assylum se uniría a la producción más adelante). Pero, os lo aseguro, fue un gran acierto. Cogieron ese tipo de cine relegado a televisiones locales en horario de siesta, y crearon una saga de culto. Si no creéis que lo es, es por que no estuvisteis en la proyección en Madrid. La gente (yo, entre ellos) hacía cola para ver a los Shepard por última vez, gritaron, rieron y, en algunos casos, lloraron. Porque la grandeza del cine basura reside en saber llegar, desde la humildad y el ridículo. Y eso, amigos, no hay Misión Imposible que lo consiga.

Semper Paratus

Esta es la despedida de una era en esta sección. Pero seguiremos al pie del cañón, empuñando nuestra motosierra, y otando el horizonte. Porque es lo que hacemos, aquí. Semper Paratus.

Sofia Ricarte
Sofia Ricarte
En mis ratos libres soy la Chica Ardilla

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