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Reseña de Alien: Linajes. Sabor clásico en un nuevo comienzo esperanzador para los xenomorfos

Alien es una de esas franquicias que todo buen amante de la ciencia ficción y el terror tiene en un altar, y eso a pesar de que sólo las dos primeras películas fueron buenas, por que las que vinieron después… mejor correr un tupido velo. Pero es que Alien el Octavo Pasajero y Alien: el Regreso son realmente dos obras de arte. Como todo producto de éxito, la franquicia se expandió por múltiples medios (cómics, videojuegos, novelas, juegos de rol…), siendo en Dark Horse donde se vio su plasmación en viñetas. Pero Disney, después de hacerse con Star Wars, se interesó en la Fox, haciéndose con todas sus propiedades intelectuales incluyendo Alien y Predator. Y como Disney también es la propietaria de Marvel Comics, al igual que hiciera con Star Wars, se decidió a publicar una nueva serie de Alien. Panini publica en España dicha serie recogiendo sus primeros ocho números en un solo volumen con el título de Alien: Linajes.

Está claro que unos Aliens hechos por Disney pueden llevar a alzar las cejas a más de uno debido al nivel de sangre, violencia y terror que siempre tienen que llevar consigo los xenomorfos, algo que no se suele asociar precisamente con Disney. Pero esta nueva colección, a cargo de Phillip Kennedy Johnson y Salvador Larroca logra presentar una historia muy interesante que bebe de las mejores esencias de la franquicia.

Phillip Kennedy Johnson es un guionista con poca experiencia, pero solvente al que le gusta el universo de Alien y que lo conoce muy bien. Por eso decide no complicarse la vida en exceso y ofrecer lo que buscan todos los fans de la franquicia. Toma como punto de partida los sucesos de las dos primeras películas obviando todo lo demás para presentar una historia con un sabor clásico que gustará a los fans de los personajes.

Los nuevos Aliens

En el primer arco de la serie que vamos a leer en este volumen la acción trascurre en una estación espacial en la que la corporación Weyland-Yutani se dedica a experimentar con los xenomorfos con la intención de controlarlos y convertirlos en un arma. Unos activistas anticorporaciones se infiltran en la estación con la intención de destapar esos turbios tejemanejes y como no podía ser de otra manera todo acaba saltando por los aires, con los Aliens libres y acabando con todo bicho viviente. Así que no queda otra que mandara la estación a Gabriel Cruz, el antiguo encargado de seguridad del lugar y con un pasado muy ligado a la investigación de Weyland-Yutani sobre los xenomorfos. Al pobre Gabriel no lo que da otra que aceptar esta peligrosa misión ya que uno de los activistas resulta ser su propio hijo. También acabará involocrado una unidad Bishop con una cara muy familiar.

Gabriel Cruz y su hijo

Con estos mimbres el escritor logra ofrecer una trama muy entretenida en la que no falta ninguno de los ingredientes que debe tener una historia de Alien. Hay mucha acción y sangre, pero también momentos para profundizar en el pasado del protagonista que hacen que descubramos cosas muy interesantes de este nuevo universo Alien como esa mención a la Dama Oscura que tan mal rollo da. Sin olvidar ciertas dosis de misterio e intriga para ofrecer un conjunto muy equilibrado que se lee con buen ritmo gracias al buen hacer del guionista. Y como guinda, hay varios giros de guion sorprendentes que dejan el futuro de la serie muy interesante. Por que en sucesivos arcos argumentales vamos a seguir visitando este nuevo universo, cambiando siempre los personajes, pero no sus autores ni su trama de fondo.

En cuanto al dibujo hay que comentar que Salvador Larroca usa su característico estilo fotorrealista, tal y como hizo en la serie de Star Wars por ejemplo. Es cierto que dicho estilo puede venir bien para este tipo de franquicias, en las que ya hay una idea totalmente formada de los protagonistas gracias a las películas, pero a mí no me acaba de convencer. Es espectacular en algunas secuencias y su plasmación de los xenomorfos es bastante buena, pero lo veo demasiado frio y artificial cuando tiene que ponerse a narrar la historia. Como curiosidad comentar que la cara de Gabriel Cruz, el protagonista de la historia, es la del propio Larroca y la unidad Bishop tiene los rasgos de Lance Henriksen, el actor que interpretó al personaje en Alien: El Regreso.

Gabriel Cruz y una unidad Bishop

La edición de Panini es muy buena. Recoge los primeros ocho números de la serie que conforman su primer arco argumental en un volumen de 160 páginas en tapa dura que incluye varios extras como todas las portadas originales, una pequeña semblanza de los autores y lo que es más interesante, un interesante artículo de Iñigo de Prada poniendo en contexto el nuevo universo de los personajes. El precio de venta al público es de 22 euros.

En resumen, Alien: Linajes es una historia que ofrece todo lo que los fans de la franquicia están deseando leer a la vez que ofrece algunos elementos nuevos que pueden ser muy interesantes de cara al futuro. Un primer paso prometedor que se lee de una tacada gracias al ritmo que Phillip Kennedy Johnson sabe dar a una historia que cuenta con un dibujo espectacular a ratos, pero demasiado apegado al fotorrealismo en otro.

Juanjo Avilés
Juanjo Avilés
Licenciado en periodismo, apasionado de los comics, las (buenas) series de televisión, el cine, los videojuegos y los juegos de mesa... vamos, soy un frikazo total, siempre a vuestro servicio.

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