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Reseña de Man of Steel#3 (2018): Una de cal y otra de arena

Es difícil introducir a un nuevo personaje en un universo compartido de ochenta años de edad, y más todavía que cause un verdadero impacto en la historia de la editorial. Para ello, muchos autores recurren a un truco algo burdo que, sin embargo, sigue utilizándose hoy en día: que dejen por los suelos o maten a un personaje ya existente para llamar la atención de los lectores. Ejemplos tenemos muchos: el Hulk Rojo matando a la Abominación, Superboy Prime acabando con la vida del Superman original, los Caballeros Oscuros sembrando el caos por todo el Universo DC… y, en la mayor parte de los casos, esta jugada no funciona: suelen pasar a la historia como héroes o villanos marginales, de los que algún autor se acuerda de vez en cuando, pero cuyo lugar en su universo ficticio no es ni mucho menos tan prominente como parecía al principio. Por eso resulta preocupante que Brian Michael Bendis haya hecho lo mismo con el nuevo antagonista Rogol Zaar.

Sin entrar en spoilers, este tercer número de Man of Steel conserva las virtudes del guionista, pero también muestra algunos de los defectos que, de forma generalizada, afectan al mundo del cómic.

Antes de comenzar os dejamos los enlaces a todos los números:

Reseña de Man of Steel#6 (2018): Un emotivo final para la primera historia de Bendis en Superman

Reseña de Man of Steel#5 (2018): El principio del fin

Reseña de Man of Steel#4 (2018): Es la hora de las tortas

Reseña de Man of Steel#3 (2018): Una de cal y otra de arena

Reseña de Man of Steel#2 (2018): El síndrome de los segundos números

Reseña de Man Of Steel #1 (2018): Bendis llega a Superman

 

Lo bueno: Superman y sus Superamigos

A Bendis se le da muy bien escribir diálogos, cuando no cae en sus tics habituales y extiende las conversaciones hasta la náusea. Sin embargo, cuando sabe contenerse, cada palabra que sale de la boca de sus personajes ayuda a conformar un retrato bastante fiable de lo que este guionista nos quiere transmitir. Esto resulta un problema cuando no conoce a estos personajes, como pasó con algunos de los miembros de Los Vengadores, pero no parece ser el caso. De momento, parece entender a la perfección el carácter de Superman, si bien es posible que tenga problemas con su historia.

Pero no solo trata bien al personaje principal, sino a sus secundarios. En este número, en el que Batman viene a Metrópolis para ayudar a Superman a investigar los incendios de su ciudad, vemos a un Bruce Wayne bastante más desenfadado del que estamos acostumbrados a ver. Quizás es porque se casa, pero incluso recurre al humor de manera discreta en una ocasión, hablando con la bombera Melody Moore. Este personaje también resulta interesante, mostrando el impacto que supone para una persona normal el encontrarse con estos superhéroes. Por supuesto, su interacción con los mismos no llega al nivel de obras como Marvels, pero resulta un bonito detalle.

Por lo demás, cabe destacar que el dibujo de Ryan Sook y Jason Fabok es más que correcto, aunque no llegue a los niveles del Ivan Reis del primer número. Además, el misterio sobre el paradero de Lois y Jon avanza de forma lenta pero proporcionando nueva información en cada número, algo que resultaría tedioso en una colección mensual pero que funciona en esta miniserie semanal.

Esto no significa que no haya problemas…

Lo malo: ¿Cómo hago que el villano imponga?

Eso debió de pensar Bendis cuando se disponía a escribir este número. Como comentábamos en la introducción, muchos guionistas deciden, simplemente, matar a un personaje ya conocido. Aviso de que entramos en terreno de SPOILERS, pero ha sucedido algo similar.

Bendis ha decidido eliminar la ciudad embotellada de Kandor, una de las figuras más importantes dentro de la mitología de Superman. Se trata de un reducto kryptoniano reducido y conservado por el villano Brainiac. Tras arrebatarle esta ciudad, Kal-El la guardó en su Fortaleza de la Soledad, y juró restaurarla algún día a su tamaño original. Este es uno de los fracasos que más ha atormentado a Superman, y autores como Grant Morrison han demostrado que se pueden contar grandes historias con esta ciudad aunque parezca un concepto anticuado. Por eso, su destrucción tendría que haber tenido un impacto mucho mayor.

Sin embargo, no se ha mencionado esta ciudad durante ningún momento en los dos números anteriores, y ni siquiera hemos visto la perspectiva de los habitantes de Kandor al ser aniquilados por ese villano. Teniendo en cuenta que este elemento de la historia de Superman se ha usado poco durante los Nuevos 52, un nuevo lector puede llegar a sentir indiferencia por estos pobres supervivientes kryptonianos. Aunque hay que admitir que el equipo creativo logra captar correctamente la reacción del Hombre de Acero a esta tragedia, dejan poco tiempo para asimilarla. Enseguida pasamos a la acción, que nos espera en el siguiente número.

Conclusión

Aunque sigue sin ser un mal número, Bendis empieza a mostrar ese orgullo preocupante del escritor que llega a una colección y pretende ponerlo todo patas arriba: el rechazar aquellos elementos del personaje que le parecen obsoletos o que desconoce, en lugar de hacerlos evolucionar y adaptarlos al Siglo XXI. Hemos llegado al ecuador de la miniserie, y las cartas ya están sobre la mesa. Veamos cómo juega con ellas.

Máximo Simancashttps://laautopistadepalabras.wordpress.com/
Periodista. Redactor en esta página y, antes, en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales.

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