Se ha estrenado (¡por fin!) la segunda temporada de Hunters, una de las series más exitosas de Amazon Prime. De hecho fue la serie más vista hasta la llegada de La rueda del tiempo. Han pasado más de dos años desde su primera temporada, dos años también en la cronología de la serie, que ha ganado en intensidad y seriedad pero que por el camino ha perdido su vertiente más bizarra.
Os dejo el enlace a la temporada anterior y a otro artículo sobre los nazis más famosos del celuloide. Y ojo que viene spoilers.
Hijos, esta es la historia de cómo fui a cazar nazis con Percy Jackson y Toni Montana
Han pasado dos años desde los acontecimientos finales de la primera temporada de Hunters. Estamos en 1979 y Jonah Heidelbaum (Logan Lerman, quien parece escapado del casting de Jesucristo Superstar) está en Paris, donde por fin da caza a Biff Simpson (Dylan Baker), quién antes de morir le pone tras la pista de su mayor pieza: el mismísimo Adolf Hitler (Udo Kier) que sigue vivo en Argentina, retozando con Eva Braun (Lena Olin) y con Joe (Louis Ozawa) como mascota.
Jonah lleva un tiempo separada del resto de cazadores por un suceso que aconteció en España. No le quedará más remedio que reclutarlos de nuevo, empezando por la agente Millie Morris (Jerrika Hilton), quien ha fracasado estrepitosamente con su propio grupo. En Argentina coincidirán con un nuevo personaje, Chava Apfelbaum (Jennifer Jason Leight), la tia-abuela de Jonah, quien dirige su propio grupo de cazadores de nazis. Todos juntos irán a por Adolf, Eva, Joe y un fugado Tracis (Greg Austin), más desquiciado que nunca.

Menos Tarantino, más convencional
Si en el análisis de la primera temporada destacamos la enorme influencia de Quentin Tarantino en el tono de la serie, así como sus aires pulp y Blaxploitation, aquí hemos de decir que, por desgracia, todo eso se ha perdido, por lo menos en su mayor parte.
Si, quedan algunos detalles, como el prólogo del segundo episodio, con Jennifer Jason Leight parodiando Sonrisas y lagrimas, y algún que otro detalle más pero, por lo general, Hunters ha dejado de lado su aspecto más divertido y se ha vuelto más seria. Eso se nota muchísimo en el primer episodio, con un Jonah apesadumbrado recorriendo los burdeles de París, o con Millie Morris sufriendo por no poder hacer justicia.

Esa seriedad se traslada a los sucesos que acontecen dos años antes de lo sucedido en la temporada anterior, en 1975, cuando Meyer Offerman pone en marcha a los Hunters. Recordemos (Ojo, SPOILER ENORME), que en realidad Offerman es El lobo. Al verse descubierto, Offerman decide ir a la caza de sus antiguos colegas nazis antes de que alguno lo identifique.
En ese aspecto la serie acierta plenamente. Se da un origen coherente a todo, se muestra cómo y por qué Meyer Offerman reclutó a los cazadores. Al final de la temporada anterior se ofrecía una explicación un tanto pillada por los pelos, a saber, que tras una vida haciendose pasar por judio se había arrepentido de sus actos y quería enmendar sus errores. Esto se demuestra falso en esta temporada. La motivación fue la de siempre, su propia supervivencia.
Para narrar la historia de Offerman la serie recupera a Al Pacino, y no como una aparición especial o como un flashback anecdótico. Al Pacino ocupa gran parte de la serie. No podía ser de otra manera. Hunters es la serie de Al Pacino. Sólo él podía encarnar a semejante personaje. Sus apariciones, sus escenas, justifican por si mismas toda la temporada.

Los mejores episodios
Esta segunda temporada de Hunters consta de 8 episodios, dos menos que la temporada anterior. Sabemos también que será la última temporada. Dicen que la han cancelado pero también da la sensación de que los responsables lo sabían y han optado por cerrar de forma digna.
El final de la primera temporada parecía sentar las bases de la siguiente, con dos grupos de cazadores de nazis enfrentados, el de Jonah y el de Millie, el legal, y con Adolf Hitler planeando su regreso. Todo eso ha sido casi eliminado.
El salto temporal de dos años nos ha escamoteado las historias que pudieron tener lugar en Europa, al igual que alguna que otra escena del personaje de Jennifer Jason Leight, quien tiene una presencia destacada en los prólogos de los dos primeros episodios (en 1972) para luego integrarse rápidamente en la trama de 1979.
También los sucesos de Joe en Argentina son obviados. Sabemos que le han lavado el cerebro al estilo La naranja mecánica y poco más. Por contra, la trama del personaje de Al Pacino parece estar más desarrollada, más pensada. Quizás habría sido mejor dejarla para una temporada final y entre medias contarnos otras aventuras.

Season 2
Amazon Prime
Los episodios de esta segunda temporada de Hunters mantienen un tono y una intensidad muy similares. Hay que destacar el episodio 1: La mejor escultura de mantequilla del día de Van Gloten en 1972. Como dije, un episodio muy sombrio. Se presenta a Jennifer Jason Leight en el prólogo, recordando mucho el tono de la temporada anterior pero luego tenemos demasiada introspección, un tono más oscuro y sombrio que nos da un cierto bajón. En 1975, Meyer Offerman es descubierto.
El episodio 2: Buenos Aires tambié merece destacarse. El prólogo es desquiciante. La versión algo sangrienta de Sonrisas y lágrimas. En 1979, Jonah y Millie reunen al resto del grupo, viajan a Argentina y allí conocen a Chava. En 1975, Meyer inicia la búsqueda de la persona que le ha descubierto.

En los siguientes episodios asistiremos al reclutamiento de los personajes por parte de Meyer. Aquí tenemos uno de los aciertos de la temporada. En la anterior, los motivos de varios de los miembros del grupo para unirse a la causa eran muy difusos. Aquí conocemos el por qué. Eso les dota de mayor profundidad, sobre todo a Lonny Flash (Josh Radnor) y a Roxy Jones (Tiffany Boone).
El episodio 7: La casa, merece ser destacado. La acción se situa en 1942, como si fuese un cuento que Jonah le cuenta a Hitler. Le habla de una casa que mata, construida por el mayor arquitecto del régimen nazi. Es en este episodio donde Hunters se muestra más como en la temporada anterior, con una tensión y un miedo que parecen directamente insuflados por Jordan Peele, productor de la serie. Es, sin duda, el mejor episodio de esta segunda temporada.
El juicio de Adolf Hitler
Ese es el título del octavo y último episodio. Donde dijo digo ya se sabe y David Weil, creador y guionista de la serie, que lleva 17 episodios diciendo que lo mejor es tomarse la justicia por su mano, se olvida de todo y decide que hay que entregar a Hitler a la justicia, que hay que ser mejor que él. Por desgracia no tiene otra idea que plagiar descaradamente Algunos hombres buenos, con Hitler admitiendo que ordenó el código rojo. Tampoco tenía muchas otras opciones, la verdad.
También han caido en algo que siempre hemos criticado: el sermón descarado. Esa lectura de cartilla, por mucha razón que tengan, de forma tan burda, le resta puntos a la serie.
El caso es que ese final, con la muerte algo gratuita de Eva Braun, Hitler encarcelado como un don nadie y Travis convertido en ese villano imposible de matar, dejando en suspense si vive o muere, deja un sabor algo agridulce. Se ve algo apresurado, un remate a toda prisa, consciente de que Jeff Bezos no les dará más crédito por mucho que insinuen que no, que Jonah quiere seguir en el negocio familiar.

Valoración final
La segunda temporada de Hunters tiene sus aciertos. La presencia (inmensa) de Al Pacino y el origen de su personaje es uno de ellos. El tono de serie de acción más convencional se ha acentuado y eso ha dotado a la serie de más tensión, de más emoción.
Sin embargo, su mayor seña de identidad, ese tono desvergonzado, ese friquismo (Meyer era el Profesor X y los cazadores sus X-Men, con Jonah leyendo cómics descaradamente), ese impactar al espectador que no sabía por dónde le iban a salir, se ha dejado de lado. Y es una pena porque eso es lo que hacía de Hunters una serie muy por encima de la media.
La historia, por si sirve de consuelo, parece quedar cerrada. Tampoco tiene mucho sentido continuar. ¿A quién vas a cazar si ya has metido a Hitler en chirona? Así que aquí nos despedimos.
Hunters pone de manifiesto un problema de las plataformas de streaming en general y de Amazon Prime en particular: la falta de interés por la mayoria de sus productos. Lo mismo les da cancelarlos de un día para otro que continuarlos al cabo de dos o más años, cuando ya se ha perdido gran parte del interés. Por lo menos nos queda una primera temporada maravillosa y una segunda que la complementa. Un saludo, sed felices.




Lo que me pareció indignante fue el tratamiento de las locaciones. Casi toda la serie se desarrolla en Argentina y, sin embargo, no se tomaron ni la mínima molestia de buscar una locación mínimamente similar. Mezclan lugares que están muy lejos como Buenos Aires y Bariloche como si quedaran a la vuelta de la esquina. El pueblo donde encuentran la florería (supuestamente cercano a capital federal) parece una villa mexicana sacada de un western. No tiene absolutamente nada que ver con ningún pueblo de Buenos Aires. Por otra parte tampoco respetaron el idioma, ninguno de los personajes «nativos» hablaba argentino. Van a decir que no tienen ningún actor argentino para usar o al menos que se esfuerce un poco por imitar el acento? Ni hablar que no tuvieron el cuidado de respetar señaléticas, uniformes de los policías, autos de la época, ambulancias… o sea, nada indicaba que estuvieran en Argentina. Una falta total de respeto. Me pregunto: quienes son los encargados de todo esto? un conjunto de ignorantes que se basan solo en prejuicios?
Hola Javier. Realmente no soy el más indicado para valorar eso que comentas. Personalmente no me rasgo las vestiduras. Me lo tomo un poco a broma y ya está. Y mira que en España hemos visto mezclar Fallas y Semana Santa de forma vergonzosa pero bueno, denota la incultura del que lo hace y no hay más. Aunque entiendo que como argentino pueda haberte molestado. Quizás Rodolfo podría valorarlo mejor. Gracias por el comentario y por leernos.