¿Qué series ver en Movistar +?

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Son tiempos difíciles y extraños, con esto no le descubro la pólvora a nadie. Pero si algo nos brinda este anodino periodo, es tiempo. Tiempo para reflexionar hasta la saciedad sobre nuestra vida, coyuntura política, intentar descifrar el porqué de la existencia del gotelé y hasta de descubrirle nuevos significados al aburrimiento; pero por mucho que haya que hacer en esta coyuntura introspectiva, tenemos tiempo para algo más relevante que el resto de cosas: ver series.

Pero hay un problema. Una vez actualizados con esas series que nos atormentaban en nuestro día a día, con cara de pena o malas pulgas por llevar semanas sin ver el final de temporada, nos descubrimos solos ante la pantalla con un alud de recomendaciones que prometen terminar con la poca integridad que nos queda. Así que, habiendo ya mil recomendaciones de grandes plataformas como HBO, Netflix o Amazon; he optado por tratar de indagar en una que, aunque conocida por muchos y estar disponible en muchos hogares, no es de las más habladas: Movistar +. Y aprovechando el confinamiento, os destaco 7 series no demasiado conocidas –todas en clave de humor– para hacer más amenos estos tiempos.

Arde Madrid

Ambientada en 1961, en pleno franquismo, Arde Madrid nos plantea un enfoque distinto al que desgraciadamente nos han acostumbrado las interminables series de época sobre la dictadura en España. Lejos de un relato costumbrista y predecible, Paco León escribe, dirige e interpreta un liviano pero mordaz ejercicio cómico sobre la mentalidad e inseguridades de toda una generación. Utilizando la figura y oasis libertino que supuso Ava Gardner en España, la serie aborda el choque cultural y las carencias de un momento histórico que, al mínimo contacto con el mundo exterior, se evidenciaban.

Si bien las ficciones dramáticas originales de Movistar + suelen dejar un sabor agridulce, Arde Madrid y sus comedias dan esperanza a la nueva ficción española, una que no necesita de americanizarse ni de caer en el cliché patrio pero sin despegarse de su cultura. Sin duda, uno de los grandes aciertos de la plataforma.

Vergüenza

Curb your enthusiasm –comunmente conocida como Larry David– sentó las bases de un nuevo tipo de humor serial distinto, que abrazaba la incomodidad y lo desagradable como elemento paródico pero universal, sumiendo al espectador en una contradictoria lucha de emociones en la que el incordio y la empatía daban lugar a un extraño hijo al que no podías evitar querer y odiar a la vez. Si bien Larry David lo utilizó como una herramienta distintva para hacer calar su mensaje junto con otros elementos, Vergüenza coge este concepto y lo eleva hasta su máximo exponente.

Malena Alterio y Javier Gutiérrez encarnan a un desafortunado matrimonio que arrastra una terrible costumbre: dar vergüenza ajena. No recuerdo haberle chillado nunca tanto al cojín del sofá como lo he hecho con esta serie. Incordiante pero inteligente, Vergüenza explora los límites de los malentendidos a la par que nos muestra el desafortunado viaje del matrimonio, estructurando de manera hábil cada temporada –conscientes de tener una fórmula potencialmente caduca– de tal modo que no se sienta redundante en ningún momento y nos sintamos espectadores de una truculenta transformación.

Mira lo que has hecho/¿Qué fue de Jorge Sanz?

Las comedias semiautobiográficas, son ya un clásico en el mundo de las series, teniendo grandes referentes como Louie o Larry David encarnando propuestas históricas. Pero, aunuque popular, es un concepto arriesgado que roza constantemente el narcisismo y, mal contado, puede terminar en el lado malo de la balanza. Por suerte, aquí en España tenemos dos grandes referentes de cómo afrontar un proyecto de estas características sin caer en el tópico.

Jorge Sanz y David Trueba hicieron historia en este país al apostar por esto antes que nadie, tirando por la borda expectativas de buenas audiencias o recepciones positivas, movidos tan solo por el ansia creativa para hablar de ¿Qué fue de Jorge Sanz? Mezclando verdad y ficción, se propusieron indagar por el inmaginario popular que rodeaba al actor y hacer lo que podríamos denominar el primer Louie a la española. Años después llegaría Berto en su particular periplo por el mundo del guion y el cine, pero no para buscar replicar el fenómeno, sino para reflexionar sobre sus experiencias desde una lente ajena. Sea como fuere, ambos ofrecen un interesante ejercicio autobiográfico bajo un refrescante enfoque que hará las delicias de más de uno.

Llegar a ser Dios en Florida

Estados Unidos es un país extraño. Históricamente capaz de lo mejor y lo peor, si algo caracteriza bien su idiosincrasia es el contraste. La tierra de la libertad y las oportunidades es también a su vez lugar de extremismos, sectas y “vendemotos”. Esta segunda faceta es precisamente la que busca plasmar Llegar a ser Dios en Florida, que da voz a una parte de la sociedad americana menos popular que refleja las deformaciones de un discurso y mentalidad anquilosadas durante siglos.

Kirsten Dunst descubre, a raíz de la muerte de su marido, los oscuros recovecos FAM, una de tantas organizaciones que prometen convertir a la gente en millonarios si siguen toda una serie de pasos y dedican su vida por completo a obedecer su modus vivendi. Una serie extraña y estridente que con el paso de los capítulos se reivindica como una propuesta especial y sorprendentemente multidisciplinar y efectiva, en la que variopintos y rotos personajes luchan por alcanzar la felicidad sin saber muy bien cómo.

Kidding

Jim Carrey y Michel Gondry se reencuentran en este rompedor proyecto de Dave Holstein. Jeff Pickles es un reputado presentador de un programa infantil de muppets que se enfrenta a uno de los momentos más difíciles de su vida: uno de sus hijos fallece en un terrible accidente de coche y su mujer le pide el divorcio. Tratando la depresión como pocas series han hecho desde Bojack Horseman, Kidding contrapone el idílico y amistoso universo del programa de Jeff con el dramatismo del momento que ahora vive.

Una historia tierna y descorazonadora a partes iguales, que muestra la eterna lucha con nuestras emociones y cómo el no enfrentarnos a ellas puede condicionarnos hasta límites insospechados.

Catastrophe

Muchos tenemos ya la sensación de haberlo visto todo ya en cuanto historias chic@ conoce chic@. Hemos sido bombardeados con tantas propuestas autocomplacientes y poco inspiradas, que tan solo su pensamiento puede llegar a aborrecer. Pero este no es el caso de Catastrophe, una serie grosera, escatológica y profundamente infantil.

Sharon y Rob son una improbable pareja que no tiene pelos en la lengua. Afiladamente crueles y cínicos hasta la saciedad, la catastrófica historia de amor entre estos dos individuos es paradójicamente de lo más honesto que he visto en mucho tiempo. A pesar de ser una comedia absurda, Catastrophe es un agradable ejercicio que desmitifica el amor y las relaciones, pintándolas con una lente imperfecta y salpicada de inombrables fluidos.

Alternativas mainstream

Como ya viene siendo tendencia en esta sacrosanta web, personalmente tiendo a decantarme por hablar de series menos conocidas, tratando de dar voz a productos más intimistas que merecen –a mi parecer– más reconocimiento del que reciben. Pero también es cierto que hay alternativas más establecidas en la plataforma y creo que es conveniente mencionar algunas.

Mad Men es un clásico imprescindible para todo seriéfilo que se precie, mostrando el viaje a los infiernos de un aparentemente hombre perfecto que trabaja en los años 60 en una empresa de publicidad. The Shield fue uno de los grandes proyectos de Kurt Sutter –creador de Sons of Anarchy–, que subvirtió los roles del típico protagonista antes de que fuera moda, mostrando uno de los grandes antihéroes de la pequeña pantalla. Mr.Robot ha sido una de las grandes sensaciones de los últimos años, mostrando a través de un narrador poco fiable un debate sobre complots y salud mental sumamente interesantes.

Si os interesa la producción original de la plataforma, en esta web hemos cubierto gran parte de sus éxitos como La Peste, Gigantes o El Embarcadero; series que, aunque interesantes, he decidido dejar en el tintero para hablar de propuestas más alternativas. Hay muchas más series de las que podría hablar, pero este artículo se me está quedando ya pequeño y probablemente vuestra paciencia se esté agotando, así que poco más me queda que esperar que os haya servido de algo y que disfrutéis lo máximo de la cuarentena seriéfila.



el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Intento de guionista y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello.

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