Nacido como una explotación de Alien (que ha estrenado recientemente su última entrega), criatura que había triunfado con sus dos primeras películas, Predator (Depredador en España) ha llevado un rumbo similar a la popular saga del xenomorfo, con menos películas pero con un continuo intento (fracasado) de renovar el interés en el cazador extraterrestre. Actualmente, la responsabilidad del interesante renacer de Predator corre a cargo de Dan Trachtenberg, que ha estrenado nueva producción animada en Disney plus. Toca hablar de Predator: asesino de asesinos.
Narrada como una película animada de episodios, la historia se centra en tres personajes distintos de épocas históricas diferentes que tienen que lidiar con un Predator. La primera historia se centra en los vikingos, la segunda en samuráis y la tercera en pilotos durante la II Guerra Mundial.
Dirigen Dan Trachtenberg y Joss Wassung. Del segundo desconozco detalles de su carrera, pero aquí el que nos interesa es Trachtenberg. Tras haber dirigido episodios de Black Mirror o The boys, debutó con la sorprendente Calle Cloverfield 10, una película enmarcada dentro del universo de terror Cloverfield pero que se diferenciaba del resto por su manejo del suspense y, en definitiva, por ser una película preCOVID que hablaba de la paranoia que podía generar una pandemia en los seres humanos.

Seis años después, sin mucho revuelo, dirigió Predator: la presa, una brutal película de supervivencia que enfrentaba a la criatura contra nativos americanos. Estrenada directamente en Disney +, fue una de las sorpresas del año por su sentido del ritmo. Hablamos de una película apenas hablada en la que los escasos diálogos son pronunciados en el idioma nativo (comanche). Y, sin embargo, es tremendamente entretenida.
Debido al éxito de la película, Trachtenberg se ha convertido en el encargado de resucitar la franquicia tras los fracasos de la infravalorada Depredador 2 (1990), de Predators (Nimrod Atal, 2010) y Predator (Shane Black, 2018). Mucho se ha hablado del diseño del nuevo Predator en Badlands, pero apenas había trascendido el estreno de esta película, proyectada como una entrega menor dentro de la saga canónica.
Las películas de Depredador de peor a mejor.
El éxito de la visión de Dan Trachtenberg se basa en que el Predator es un cazador prácticamente perfecto. Como también lo puede ser Kraven el cazador, villano de Spiderman, o el malvado Zaroff, el cazador humano más famoso del cine clásico.

Así, no importa tanto la mitología detrás de los Predator (de hecho, es lo menos interesante de esta película) como que se convierta en la excusa argumental para situarlo en distintos contextos. Algo así como los asesinos protagonistas de la saga de videojuegos Assassin’s Creed.
Trachtenberg se queda con la narrativa esencial: al igual que Alien, el octavo pasajero, la Depredador original era una cacería humana en la que un comando militar iba cayendo miembro por miembro. Y el director, en su ya mencionada La presa, se imaginó la misma estructura en un thriller de supervivencia anclada en la Norteamérica del siglo XVII.
En este sentido, Predator: asesino de asesinos viene a continuar con esta estela, situando a un cazador extraterrestre perfecto en distintas épocas, así como géneros cinematográficos.
La primera historia se sitúa en la época vikinga, lo que nos permite revisitar un género que ya hemos visto en clásicos como Los vikingos (1958, de Richard Fleischer), El guerrero número 13 (1999, de John McTiernan) o El hombre del norte (2022, de Robert Eggers).
La segunda historia aborda una época aún más visitada en el cine como es el periodo Edo en Japón. Vemos samuráis, ninjas y asalto a un castillo como si de una película de Akira Kurosawa (Los siete samuráis o Trono de sangre) se tratara. O, si nos centramos en tiempos más modernos, las series Samurái Jack o Samurái de ojos azules.
Y la tercera historia se centra en un comando de pilotos durante la II Guerra Mundial, como si de un capítulo de Los amos del aire (serie que tenéis en Apple TV+) se tratara.
En todas ellas encontramos personajes carismáticos y bien definidos con sus propias historias, que se abordan de forma concisa porque, al final, la película dura poco más de hora y media y tiene tres épocas que visitar.
Aunque se trata de una película de animación, no os confundáis. Predator: asesino de asesinos es brutalmente violenta y está catalogada para mayores de 18.

Aparte de ser un gran entretenimiento, la presencia del Predator no es solo una excusa argumental, sino que la película nos ayuda a profundizar en su sociedad y entiendo que conectará con la próxima Badlands.
En definitiva, Predator: Asesino de Asesinos es una violenta y entretenida película de aventuras que cumple en su forma de abordar distintos subgéneros parcialmente olvidados y también en su conexión con la franquicia a la que pertenece. Puede que no sea muy amigo de la explotación de este tipo de franquicias, pero me gusta lo que está haciendo Trachtenberg con Predator y os invito a ver tanto esta película como su precursora.
¡Un saludo y sed felices!
¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!




Me gusto mucho, la verdad. La mejor es la parte del japo. El final algo apresurado. Unos 10 minutitos más no habría hecho daño….
Qué manera de resucitar al Yautja que se está marcando el bueno de Trachtenberg. Si es que no era tan difícil.
Por cierto. Es obvio que esto se dirige a otro Alien vs Predator. Esperemos que la tercera sea la vencida.
Con muchas ganas de ver Badlands en Noviembre.
Lo que más me gusta es que, siendo una nueva secuelaprecuelaspinoff de un universo ya machacado, Trachtenberg ha sabido sacar jugo de la idea de algo tan atractivo y extrapolable a cualquier época como es la cacería humana.
Veremos a ver qué tal Badlands, le tengo mucha fe.