Proyecto Rampage: La Roca, animales enormes, explosiones y muchas leches

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¿Estamos ante una buena adaptación de un videojuego? Por primera vez: es posible que sí, teniendo en cuenta que Rampage, el juego de 1986, consistía en manejar monstruos gigantes y evitar que el ejército nos matase mientras huimos destrozando edificios. Con una premisa tan simple es imposible no mejorar el argumento. Si a a esto le sumas La Roca (Dwayne Johnson), Negan de The Walking Dead (más conocido por interpretar a Jeffrey Dean Morgan en la vida real), Copito de Nieve cebado de esteroides y monstruos imposibles que nos recuerdan a cosas como Megatiburón contra Crocosaurio… conseguimos cine palomitero que por lo menos entretiene. Y todo ello con unos efectos especiales de primera, claro. Más o menos lo que resumimos en nuestro avance de las novedades de abril.

La película comienza, de forma totalmente imprevisible, en el espacio, lo que nos hace pensar por un momento que podemos estar ante algo tan desastroso como Geostorm. Ahí, un grupo de científicos están investigando como dopar bichos hasta hacerlos más fuertes, grandes y agresivos. Algo así como en Jurassic World con el Indomitus Rex pero fuera de la Tierra, no sea que la líen parda. Pero el caso es que ni por esas nos libramos de pifiarla y la alteración genética que están investigando, y que intentan rescatar tras crear ratas enormes  y agresivas como las del Fallout, cae como si fuesen meteoritos por nuestro Planeta. O lo que es lo mismo: Estados Unidos, porque este tipo de desastres sólo ocurren ahí. Y sí, de alguna manera unas ratas desproporcionadas hacen explotar una avanzadísima estación espacial. Pero es que aquí hemos venido a ver explosiones. 

Seguimos nuestra andanza monstruosa en un zoo de Chicago, donde Dwayne Johnson es un primatólogo que es majo con las personas pero que realmente prefiere la compañía de los animales. Por eso considera a George su amigo. Éste es un gorila albino tan listo como Caesar de la genial última trilogía de El Plantea de los Simios y pueden tener conversaciones bastante avanzadas, incluso con bromas y chascarrillos internos. Ya nos hacen ver que este animal tiene un corazón enorme. Y más grande que lo va a tener porque una de las cajas con las cepas de alteración genética antes mencionadas cae en la zona de los monos y el primate comienza a digievolucionar poco a poco. No sólo él, claro, también otros bichos libres que estaban por ahí a su rollo pero que cuando husmean las cajas caídas del espacio empiezan a mutar. Todo esto, por cierto, está provocado por una compañía que quería forrarse vendiendo estas alteraciones y que cuentan con un enemigo interno que es una chica que creó todo esto pero que la echaron de la empresa cuando se dio cuenta de que sus jefes estaban en el lado del mal (en este caso el mal es el dinero).

Una vez sentada la premisa hay que poner un contrapeso: un militar que quiere acabar con todo a cañonazos enormes y un tipo del gobierno que no se sabe si juega del lado de los científicos expertos o del de los aficionados a las explosiones. Este tipo es Negan y hace un papel bastante parecido al que le ha hecho famoso, con su sonrisa cruel, sus miradas de desprecio a los demás y sus extraña inclinación de espalda cuando sonríe. Y digo Negan porque ahora mismo nadie se acuerda ni del nombre del actor ni del personaje que interpreta en esta película. Y juegan con su pasado postapocalíptico zombie para hacernos dudar de si es bueno, malo, o va a sacar un bate y se va a poner a machacar cabezas. Y así, con su retorcido humor y frases supuestamente molonas, se convierte en lo más interesante de la película. Porque todo lo demás son monstruos dándose leches y destrozando Chicago, que eso siempre es ameno. Por cierto, los responsables de crear un lobo-murciélago que lanza púas, un King-Kong albino y un dinococodrilo son los jefes de la empresa, y se supone que son los malos de la película pero aportan más bien poco, simplemente una justificación a todo ese desastre de proporciones monstruosas. Por su parte, La Roca, hace de él mismo como le hemos visto tantas veces, metiendo mamporros y aguantando golpes que un humano normal no podría. Como en la desastrosa San Andrés, se le intenta arropar de un pasado trágico pero resulta demasiado simple. Como luchó contra furtivos cree que los humanos son crueles y decepcionantes, no como los animales. Se ve que no se ha planteado si una antílope o una avutarda pueden tener el suficiente raciocinio como para ser decepcionantes. O que no tiene gatos, porque esos pueden llegar a ser muy crueles. Pero todo eso da igual, porque su amigo, el gorila George, le enseñará una gran lección para apreciar a los humanos.

De esto iba el videojuego

Si desde Kong: La Isla Calavera, o la última película de Godzilla, no has visto nada de animales gigantes matando humanos y dejando en ridículo al ejército más poderoso de la Tierra, esta es tu película. Y si esperas que te recuerde a aquellas partidas del videojuego Rampage, es posible que te quedes contento, al fin y al cabo iba de animales enormes destrozando cuidades y este largometraje no tiene mucho más. En esta encuesta apostábamos por el mayor fracaso en taquilla de primavera, poniendo como firme candidata esta opción. ¿nos equivocaremos? Teniendo en cuenta que sale el mismo mes que los Vengadores es posible que hacer buena caja sea muy complicado.

el autor

Periodista, con lo bueno y con lo malo. Amante de la historia, la actualidad, la tecnología, los videojuegos, los viajes y la música.

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