Ni caso a las críticas previas al estreno. El público, en general, está contento y ha disfrutado de Warcraft: El Origen como lo que es: un largometraje de fantasía. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pero en ningún caso es de suspenso. Eso sí, mejora si eres seguidor de la saga.
Warcraft: El Origen es una película de fantasía sin más para el público medio, una película esperada para los seguidores del género y los videojuegos, y uno de los estrenos más deseados para los jugadores de la mítica saga. Según en qué grupo te encuentres te va a parecer mejor o peor. Como dijo mi compañero Manuel, en la crítica previa al estreno que ya hicimos en Las cosas que nos hacen felices, tiene luces y sombras, por lo que depende mucho de que con qué actitud vayas al cine. Si vas a disfrutar se disfruta. Eso sí, no esperes un Señor de los Anillos o un Juego de Tronos porque no lo es ni tiene por qué serlo, es diferente.
Antes de empezar aclarar que sí, aquí hay spoilers… pero tampoco muy importantes ni relevantes. Si eres amante de no saber absolutamente nada de la película antes de ir estás avisado.

La trama nos cuenta como Gul’dan, un brujo orco, ha corrompido a su pueblo otorgándole un gran poder para la lucha pero atándoles a una esclavitud mágica de la que no pueden escapar. Algunos clanes, como los Lobo Gélido de Durotan, se niegan a recibir ese oscuro don y buscan ayuda entre los humanos, el pueblo al que están invadiendo. El Rey Llane y el comandante Lothar deben afrontar este problema antes de que sus enemigos abran un portal trayendo una horda imparable de orcos. Al mismo tiempo, varios personajes secundarios, aparecerán posicionándose en uno y otro bando. Y todo esto ocurre con continuas e innumerables referencias al videojuego, tanto en protagonistas como en localizaciones. Por eso, ya de primeras, podemos ver lo bueno y lo malo: puede resultar muy confusa pues hay muchos tributos a la saga, pero goza de una recreación y contexto increíble que sólo Blizzard sabe hacer.
Las luces:
La introducción como tributo a los fans. Los que en su día vimos los vídeos promocionales del Warcraft 3 (hace casi 15 años) y vemos ahora cómo la película empieza de una forma parecida nos emocionamos. Eso no tiene precio. Es como estar en el cine y ver las salir las letras en amarillo de Star Wars. Impagable.
La recreación y los guiños a la saga. Para mí lo más acertado de la película. Paisajes, orcos enormes y bien elaborados, ciudades como Stormwind o Ironforge, el grifo llegando a la capital al mismo sitio donde tantas veces lo has hecho tú en el juego, la historia de Karazhan –una de las mejores mazmorras de la primera expansión-, localizaciones como el Bosque de Elwyn o el Portal Oscuro, el hechizo de convertir en oveja y que aclaren que dura como un minuto (lo mismo que dura el hechizo de los magos)… todo está envuelto en un contexto de magia y fantasía único.
Es la mejor adaptación de un videojuego hasta la fecha. Esto es así por dos motivos: el resto de adaptaciones dan vergüenza y porque la película está producida Blizzard, la empresa del videojuego. No es ningún secreto que hay cierta cultura popular en torno a las sagas de juegos llevadas al cine con resultado nefasto, y Warcraft: El Origen, aunque no te guste, no puede meterse objetivamente en el mismo saco de producciones horribles. Por otra parte los más jugones saben que la reputación y obsesión de la compañía americana de ofrecer buenos productos no tiene comparación –salvo quizá los polacos CD Projetk Red-. Y eso ya es garantía de que merece la pena.
El ritmo es bueno. Mucho se ha criticado diciendo que es aburrida pero he de decir que a mí no me lo ha parecido para nada. El primer acto es rápido, ligero y efectivo. Hay acción mientras conocemos a los personajes y se nos presenta la trama. Todo ello a la vez que recibimos continuos guiños al juego. Luego baja la intensidad cierto, como siempre pasa en el segundo acto. Y al final hay una gran batalla pero que tampoco se pasa de larga. Creo que la crítica en este sentido es inmerecida.
Apartado técnico. Visualmente es una pasada. Los aficionados han comentado mucho que podría ser como las introducciones de sus videojuegos y, sin embargo, han quedado encantados. Paisajes, personajes y magia, todo está hecho para que resulte espectacular. En este apartado se merece un 10 de 10.
Ver los personajes del videojuego. Disfrutar en la gran pantalla de la historia de personajes con los que has jugado durante años es una sensación única, y más si les tienes cariño. Es como ver la adaptación de un libro que te gusta. Y esto sólo se puede entender si eres jugador y si sabes, por ejemplo, que en tal sitio donde solías pasear en el juego hay una estatua dedicada al protagonista que en ese momento estás viendo. Además, el jugador atento podrá ver que entre los guerreros orcos están muchos de los personajes claves de Warcraft y World of Warcraft que luego tienen una gran relevancia.

No cuenta la historia exacta que ya hemos jugado. Warcraft es un gran universo y para ver exactamente lo que ya hemos hecho en nuestro ordenador no creo que merezca la pena una adaptación. Hay cambios en la historia y en los personajes sí, y todos orientados al gran público, pero son medios diferentes y por tanto tienen necesidades diferentes. Por ejemplo ahora nos dicen que la magia verde demoniaca nigromántica se llama fel. Pues bien, así está más claro y no hay que andar con tantas explicaciones.
Las sombras:
Puede resultar confuso tanto personaje. Si no eres jugador ver como parte de la trama se ve invadida por numerosos secundarios puede despistar. Pero si no pones esos secundarios los aficionados al juego se enfadarían por lo que Blizzard ya salía de una posición difícil en este apartado. (Y por eso explicamos previamente aquí cada personaje) Es algo así como ver muchos héroes en Los Vengadores, cada uno tiene su momento pero nos quedamos sólo en la superficie de cada uno de ellos. Y cosas como que Medivh nace poseído por un demonio conviene saberlas para entender de qué palo va.
Tópicos, tópicos y más tópicos. La historia está bien sí, e incluso a suena a fresco con todo lo de la construcción de un portal para invadir otro mundo. Pero es un compendio de tópicos que parecen sacados de un manual de cómo hacer historias fantásticas. Un héroe incomprendido por su pueblo pero que al final tiene razón, un mago impresionante corrompido porque tiene mucho poder, un alumno que parece poca cosa pero que se convierte en un hechicero impresionante, un personaje perteneciente a una raza híbrida y busca su lugar en el mundo, un futuro campeón huérfano que tiene aprender quién es… hasta los diálogos son frases simples pero que parecen épicas. El Señor de los Anillos gustó, entre otras cosas, por tener reflexiones profundas y trascendentales en un contexto fantástico y aquí, sin embargo, sólo vemos personajes planos y pocos giros en la trama.

La banda sonora pasa completamente desapercibida. Es bastante absurdo que la producción musical del videojuego e incluso los anuncios supere a la de la película, pero así es. Con una semana de antelación adelantaron el apartado sonoro en youtube y, tras una escucha, ya sonaba a “no tiene nada de especial”, pero se confirma tras la película.
Final abrupto. Todo ocurre muy rápido en el último acto y, de repente, se acaba. Y ahora a esperar hasta la siguiente parte de la trilogía que ni sabemos cuándo saldrá. ¿Tardarán otros diez años?
Conclusión:
Merece la pena ir a verla tanto si eres jugador como si no. Sabiendo que no es perfecta y que es, simplemente un buen trabajo que se deja disfrutar. Logra esa sensación de llevarte a otro mundo, preocuparte por los personajes, quedarse embobado con los paisajes y rememorar el juego. Si eso no es cine que baje Dios y lo vea.



«Daredevil: … puede que por una vez … puede que … si tengamos que hacerlo a tu manera.
Enlaces a episodios anteriores:
Aún así Matt no se rinde pese a la insistencia de Claire en que esto le viene grande. Lo que podríamos entender como una llamada a la necesidad de que trabaje en equipo. ¿Una indirecta a los futuros Defensores?
En lo que respecta a la historia del Punisher, seremos testigos de como Karen y Frank, por un lado, y, Matt, como Daredevil, por otro, intentan averiguar quién es el misterioso Blacksmith. Karen ya sabe que Castle no es el responsable de las muertes del episodio anterior por lo que no tiene ningún reparo en encubrirlo y ayudarlo, aceptando sus brutales métodos y contándole a Matt que es inocente. Frank le hará ver a Karen lo importante que es para ella Matt Murdock aunque trate de negarlo. Karen, además, se dará cuenta que la está usando como cebo para atraer a quienes están asesinando a las personas relacionadas con el entorno de Castle. La estrategia tiene éxito y Frank consigue, antes de matarlos, que le digan donde encontrar a la persona responsable de estos ataques.
Daredevil también intentará recabar información sobre Blacksmith lo que le llevará a una fuente insospechada, Madame Gao, antigua dirigente de la Mafia China, cuyo negocio fue arruinado por nuestro héroe ciego en la primera temporada (
El que los sobres de heroína de Madam Gao llevaran el chi del Dragón Shou-Lao el inmortal, fuente de poder de los Puño de Hierro y emblema de la Serpiente de Acero, adversario de Rand, así como la confirmación de una serie para Danny, han llevado a estas especulaciones, no probadas todavía.
Al final, Daredevil y Punisher coinciden en una embarcación, donde parece haber hombres de Blacksmith y hasta puede que el capitán sea él mismo. Pero no es así. Los dos se encuentra en una tensa situación donde parece que van a volver a discutir sobre sus métodos. Pero, en esta ocasión, es Daredevil el que cede. Da a entender a Punisher que por una vez estarían justificado sus métodos.













Walter Simonson regresa a un tema que ya le dio gloria en el pasado: los dioses nórdicos y toda su mitología pero, en este caso, totalmente alejado del corsé que imponen los personajes Marvel, a los que puedes convertir en rana un cierto tiempo pero a los que estás obligado a devolver a su estado original cuando termine esa prorroga que te dan desde la dirección editorial. El resultado, en mi opinión, es uno de los mejores cómics extranjeros publicados en España en lo que va de año, o por lo menos uno de los mejores que he leído.


















Lo primero que llama la atención es que aquí no vamos a encontrar una novela negra con un detective adicto al alcohol, una relación amorosa destructiva y una trama oscura. No. La protagonista es una mujer fuerte, autónoma, con sentido del humor y con un gran conocimiento de lo que hace. Es buena en lo suyo y nos gusta ver eso. Además los hechos que relata Sergio S. Morán son divertidos, algo que resulta novedoso en este género. Y, pese a la novedad, no pierde los elementos clásicos que hacen que el lector quede enganchado: sorpresa y una investigación que poco a poco se va desvelando. Además resulta atractivo para el lector español que los hechos ocurran en Barcelona, algo que nos aproxima al contexto.








