En la década de los ochenta, el mundo vibró con una intensidad inusitada y el cine negro se transformó en un espejo distorsionado que reflejaba las inquietudes de una sociedad en pleno cambio. Noir 80 Cine Negro 1980-1989, publicado por Desfiladero Ediciones, no es simplemente un libro; es un viaje nostálgico a través del tiempo que desentierra las sombras y la luz de un género cinematográfico que, aunque anclado en una época muy concreta, despliega ante nuestros ojos una rica paleta de emociones, narrativas y recuerdos vividos.
Al abrir las páginas de este libro escrito por Adrián Esbilla, uno se siente transportado a una esfera donde el glamur y la decadencia coexisten como viejos amantes, atrapados en una danza de seducción y desilusión. Esta, bajo mi entender, enciclopedia del cine noir de la década de los ochenta ha sido elaborada con un esmero palpable y ofrece un análisis meticuloso de las películas que definieron el cine negro durante esa etapa explorando tanto los clásicos que emergieron de Hollywoodcomo las producciones independientes que empujaron los límites creativos.
Cada película tratada se presenta no solo como un productoartístico, sino como un fenómeno cultural que refleja las tensiones sociales y políticas de la época. Se nos recuerda que el cine negro, en su esencia más cruda, siempre ha sido un vehículo para explorar las neurosis colectivas y los temores latentes de una sociedad.
Uno de los mayores aciertos de Noir 80 es su capacidad para tejer conexiones entre diferentes narrativas. Películas como Blade Runner (aquí retro-análisis) no solo reinventan el concepto de noir al trasladarlo al ámbito de la ciencia ficción, sino que también profundizan en cuestiones de identidad y humanidad en un mundo postindustrial. En este sentido, el libro se convierte en un atlas cinéfilo, trazando mapas cinematográficos con maestría.
A través de una prosa rica y evocadora se destacan obras menos conocidas, pero igualmente significativas, que han dejado marcas indelebles en el imaginario colectivo. Se explora el trabajo de cineastas como Jim Jarmusch, René Belletto o los hermanos Bruno y Sergio Corbucci.
Adrián Esbilla es, en todo momento, honesto en su mirada crítica. No todo lo que analiza es una obra maestra ni todo intento de actualización del noir resulta exitoso. Hay películas que se quedan a medio camino, otras que confunden cinismo con profundidad y algunas que se diluyen en el thriller comercial. Sin embargo, incluso en esos casos, el análisis encuentra valor a nivel de síntomas, de errores reveladores, de pasos necesarios en la evolución del género. Esta ausencia de dogmatismo convierte la lectura en una experiencia estimulante, más cercana al pensamiento que al dictamen.
El libro también abraza el aspecto femenino del cine negro, reivindicando a las mujeres que, tanto delante como detrás de la cámara, aportaron su voz única a un género tradicionalmente dominado por hombres. La figura de la femmefatale (aquí un recorrido por las mejores de la historia del cine) se reconfigura en esta década, revelándose no solo como un objeto de deseo, sino como un personaje complejo con motivaciones y conflictos propios. Las actrices, desde la inolvidable Meg Ryan hasta la intensa Sharon Stone, se convierten en poderosas portadoras de historias que desafían el patriarcado del cine clásico.
El arte visual del libro complementa y nutre la narrativa, con fotografíasicónicas y carteles de películas que reviven la estética de la época. Es un festín para los sentidos que permite al lector visualizar las escenas descritas, sintiendo el pulso vibrante de un tiempo donde el neón brillaba y las sombras danzaban en la penumbra. La tipografía y el diseño del libro se alinean con el tono noir, envolviendo al lector en una experienciainmersiva que va más allá de la mera lectura.
Lo más impactante de Noir 80 cine negro 1980-1989 es su habilidad para invocar la nostalgia sin caer en la melancolía. Adrián Esbilla entiende que el cine negro de los ochenta es un fenómeno qué, además de analizarse, debe celebrarse. Las referencias culturales y la moda son entrelazadas con destreza, creando un mosaico que recuerda a los lectores que el noir continúa vivo, evolucionando y adaptándose a los tiempos modernos.
En Noir 80 se observa cómo el arte popular puede captar antes que nadie los temblores subterráneos de una sociedad. El noir, lejos de ser un género cerrado, es una sensibilidad adaptable, capaz de sobrevivir a los cambios de época precisamente porque se alimenta de la sospecha y la ambigüedad. Esbilla no idealiza el pasado, pero tampoco lo descarta: lo observa, lo interroga y lo conecta con un presente que sigue siendo profundamente negro.
Zerocalcare construye un mapa emocional donde los recuerdos, las pérdidas y los vínculos se entrelazan, revelando la poesía que se esconde incluso en las ruinas de la vida cotidiana
Más allá de los escombros es un territorio fragmentado, una cartografía de lo que queda cuando la juventud se desvanece y los sueños se derrumban, pero también un espacio donde la memoria y la amistad se elevan como faros en medio de ruinas. Zerocalcarenos invita a caminar por este paisaje con el corazón abierto, pero también con los ojos atentos: aquí no hay caminos rectos ni certezas; cada viñeta es una grieta, cada diálogo un eco que reverbera en nuestras propias vidas. Esta obra del autor italiano se siente; no se termina, se habita en lo más profundo de uno mismo.
Zerocalcare nos abre las puertas de la boda de Jabalí, ese amigo eterno que parece desafiar al tiempo con su libertad caótica. Para muchos, un enlace sería motivo de alegría; para Zero es un sismo interno, un recordatorio de que la vida sigue adelante mientras él aún deambula entre los escombros de su pasado. La historia empieza con un evento cotidiano, pero lo cotidiano aquí se transforma en catalizador de tormentas internas. Cada paso hacia la ceremonia se convierte en un sinfín de emociones: ansiedad, nostalgia, miedo a la pérdida de identidad, y un amor silencioso por aquellos que fueron, y siguen siendo, parte de nosotros.
Lo que hace que esta obra sea inolvidable es la forma en que Zerocalcare convierte la nostalgia en paisaje viviente. Las calles, los bares donde se refugia, los conciertos y los pisos compartidos no son simples escenarios: son organismos palpitantes que respiran con sus personajes. Las paredes están manchadas de recuerdos, las sombras guardan risas y llantos, y la ciudad (Roma) misma se convierte en testigo de los días que pasaron y de los que aún están por venir. En cada esquina hay un fragmento de historia, una memoria que sangra entre líneas y que nos recuerda que el tiempo no se mide en relojes, sino en conexiones humanas.
Más allá de los escombros no es un cómic sobre la felicidad fácil; es un relato de resiliencia emocional. Los personajes avanzan a trompicones por la adultez: trabajos precarios, esperanzas postergadas, sueños que se diluyen como humo. La vida real, con su carga de frustración y rutinaria pesadumbre, se manifiesta en la textura de cada viñeta. Y sin embargo, entre estos escombros, hay destellos de belleza: la complicidad entre amigos, la risa compartida, la ironía que corta como bisturí y al mismo tiempo reconforta. La obra nos recuerda que incluso en la ruina, la vida encuentra su poesía, y que el acto de sobrevivir es también un acto de amor.
La amistad es el corazón de Más allá de los escombros, y Zerocalcare la dibuja como un hilo que atraviesa los tiempos y las heridas. No es la amistad idealizada: es imperfecta, ruidosa, a veces cruel y siempre salvadora. En la relación con Jabalí y los demás compañeros de barrio, vemos cómo los vínculos humanos sostienen la identidad, cómo las personas que compartieron nuestras primeras derrotas y victorias se convierten en anclas que evitan que nos perdamos en el océano de la adultez. Hay una belleza dolorosa en este retrato: los amigos cambian, la vida los dispersa, y, aun así, la esencia de lo compartido persiste como un eco en la memoria.
Otro de los temas profundos que atraviesan la obra recientemente publicada por reservoir books es la tensión entre la fama y la identidad. Zerocalcare no oculta su éxito internacional, pero tampoco se deja seducir por él: su mirada está siempre vuelta hacia el barrio, hacia sus orígenes, hacia el Zero que dibujaba en cuadernos gastados y vivía entre okupas y conciertos punk. Esta dualidad entre la figura pública y el yo íntimo se convierte en un hilo conductor: un recordatorio de que crecer significa enfrentar la distancia entre quienes éramos y quienes nos hemos convertido, y aceptar que esa distancia puede doler tanto como iluminar.
La pluma de Zerocalcare es, como siempre, profundamente metafórica. Cada situación cotidiana se carga de significado: la boda es más que un evento; es el símbolo de la inexorabilidad del tiempo; los bares y las calles son más que escenarios; son templos de la memoria; los silencios son más que ausencia de palabras; son presencia de emociones no dichas, ecos de vidas entrelazadas. La lectura se convierte en una danza entre lo literal y lo simbólico, donde cada viñeta puede ser simultáneamente historia, emoción y alegoría.
Lo que distingue a este cómic es su honestidad emocional, aunque esto lo podríamos decir de cualquier obra del historietista italiano de ascendencia francesa. Aquí no hay moralejas prefabricadas ni finales edulcorados; hay verdades crudas que se sienten en la garganta, que resuenan en la piel y que dejan huella. Es un testimonio de la vida tal como es: dolorosa, absurda, impredecible, pero también luminosa en los momentos más inesperados. Cada página es un acto de valentía, una declaración de que lo que importa no es tanto el destino, sino la manera en que caminamos entre los escombros de nuestra propia historia.
La obra también nos enseña algo fundamental: que la vida se construye sobre la memoria y las relaciones humanas. Los escombros no son solo ruinas, son tierra fértil: los restos de sueños pasados y de amistades rotas contienen la semilla de lo que aún podemos llegar a ser. Zero camina entre ellos, tropieza, ríe, llora, y nosotros caminamos con él, reconociendo nuestros propios escombros y entendiendo que reconstruirse es un proceso continuo, lleno de pequeños milagros cotidianos.
Más allá de los escombros no es un cómic que se olvida fácilmente; es un espejo de nuestra propia fragilidad y de nuestra capacidad para resistir, para amar y para persistir. Nos recuerda que los escombros no son el final: son la materia prima de la memoria, de la identidad y, finalmente, de la esperanza.
Zerocalcare ha creado más que un relato gráfico: ha construido un ensayo visual sobre la vida y sus inevitables pérdidas, un canto poético a la amistad, a la memoria y a la resiliencia. Cada viñeta es un susurro, cada página, un abrazo entre la risa y el llanto. La obra nos hace mirar nuestros propios escombros, a reconocerlos, a caminar sobre ellos y, con cada paso, a reconstruirnos un poco más. Porque en el fondo, lo que salva, lo que hace que todo valga la pena, no son los éxitos ni los logros, sino los vínculos, los recuerdos y la capacidad de amar a pesar de la ruina.
Más allá de los escombros es, finalmente, un poema visual que nos enseña que la vida, con todas sus imperfecciones y pérdidas, es un terreno donde siempre es posible florecer, aunque sea entre los restos de lo que fuimos. Y esa, en el fondo, es la lección más hermosa y devastadora de todas.
Ya tenemos completa en Prime Video la segunda temporada de El Infiltrado, un grandísimo thriller de espías que ha tardado la friolera de diez años en presentar su segunda temporada. Fue hace diez lejanos años cuando pudimos disfrutar de una magnífica miniserie que adaptaba un libro homónimo del maestro John le Carré y que venia avalada por la presencia de dos grandes estrellas: Tom Hiddleston (Loki en el UCM) y Hugh Laurie (conocido por su papel de Dr. House). En esta serie conocíamos a Jonathan Pine (Hiddleston), el conserje nocturno de un hotel de lujo (por eso nombre en inglés de la serie) que era reclutado por la agente de la inteligencia inglesa Angela Burr (Olivia Colman) para infiltrarse en la vida y negocios del peligroso traficante de armas Richard Roper (Hugh Laurie).
La historia quedaba cerrada y bien cerrada. Pero el guionista de la primera temporada David Farr retoma la historia sin el apoyo del relato de Le Carré ya que el escritor (fallecido en 2020) dejó la aventuras de estos personajes cerrada y bien cerrada en su libro.
Tom Hiddleston ofrece todo su carisma a Jonathan Pine
Esta nueva tanda de seis episodios de alrededor de una hora de duración retoma la vida de Jonathan Pine. Tiene otra identidad y sigue trabajando para la inteligencia británica, aunque con un rol mucho más tranquilo y acorde con sus experiencias. Es jefe de una unidad que usa a conserjes de hoteles para recoger información. En el trascurso de una investigación de rutina descubre en Londres la presencia de un antiguo socio de Richard Roper. El traficante cayó en desgracia al final de la temporada anterior y justo al principio de esta, Pine y Burr se cercioran de que murió a manos de sus enemigos.
Pero Pine es un hombre inquieto en lo referente a Roper, así que decide investigar por su cuenta la presencia del colaborador de su enemigo. Contará con la ayuda de Roxana Bolaños (Camila Morrone), una intermediaria que parece estar conectada con todo lo que está pasando. A partir de aquí se desencadenan una serie de acontecimientos que acaban con el fallecimiento de varios colaboradores un Pine que también parece haber fallecido.
Camila Morrone da vida a Roxana Bolaños, una mujer decidida a todo para triunfar
Así que nuestro protagonista decide aprovechar que esta fuera del radar para seguir indagando, lo que le llevará a Colombia. Allí conocerá al joven Teddy dos Santos (Diego Calva), quien parece ser la mente maestra detrás de una trama de tráfico de armas que involucra a la inteligencia inglesa y que además tiene una relación con Roper que levantará aún más el interés de Pine por él.
Es curioso que haya pasado tanto tiempo entre una temporada y otra, ya que la serie funcionó bastante bien en audiencias y gustó mucho a la crítica. Esto se puede deber a que Hiddleston estaba bastante ocupado con su personaje de Loki. Sin olvidar que el relato que se adaptaba estaba cerrado. Pero David Farr logró dar con una buena idea para retomar estos personajes tan interesantes y tampoco costó demasiado convencer a su protagonista de volver a meterse en la piel del carismático Jonathan Pine.
La ambigüedad sexual sobrevuela toda la serie
Los espectadores estamos de enhorabuena ya que El Infiltrado ha vuelto a nuestras pantallas con la calidad que ya vimos hace diez años. Estamos ante una serie adulta, dura y con personajes atractivos con muchos matices. El ritmo narrativo es lento y denso, con las dosis justas de acción para mantener el interés y el toque “sexy” que no debe faltar nunca en toda buena historia de espías. Hay que estar siempre atento a las conversaciones para seguir el ritmo de los acontecimientos según los protagonistas van descubriendo nuevas capas dentro de un enorme complot internacional que va más allá de Colombia.
Tom Hiddleston vuelve a estar brillante como Jonathan Pine, un personaje carismático donde los haya que deberá de nuevo desplegar todos sus encantos para hacer lo que mejor sabe: ganarse la confianza de sus enemigos para infiltrarse en sus operaciones e incluso en su vida privada. Su enemigo esta vez es un Teddy dos Santos que, aunque luce muy amenazador y peligroso, no llega a la altura de Richard Roper. Aunque la serie guarda varios descubrimientos y giros de guion que harán que el espectador se quede pegado a la pantalla.
Jonathan Pine se la juega en cada episodio de la serie
Es cierto que la historia puede pecar de continuista ya que sigue los pasos de la primera temporada. Vuelve a presentar un malvado pero encantador traficante de armas, una enigmática y bella mujer atrapada en las redes del traficante y un carismático agente que se gana la confianza de todo el mundo para conseguir lo que quiere. Y todo mientras se teje una red de intrigas que implica a las más altas esferas de poder. Pero de nuevo se vuelve a contar con muy buen gusto, de manera inteligente e interesante, con personajes bien escritos y una trama que no da respiro para mantener interesado al espectador. La acción tarda en arrancar, pero una vez la historia toma vuelo es imposible no quedar atrapado por la serie.
El apartado técnico de la serie está a la altura de su guion y de sus protagonistas, con un acabado perfecto en el que brilla sobre todo lo bien que lucen las escenas de exteriores.
La mayor parte de la acción trascurre en Colombia
Hay que comentar que el final de esta nueva temporada es totalmente abierto. Tom Hiddleston y David Farr han declarado que ven estos nuevos episodios como una historia de doce capítulos divididos en dos temporadas, por lo que no es de extrañar que la historia acabe por todo lo alto dejándonos con la miel en los labios. Menos mal que ya se ha confirmado que habrá tercera temporada y que de ninguna manera habrá que esperar otros diez años. En palabras del actor, no se ve haciendo escenas de acción con 55 años (ahora tiene 45). Algo de lo que nos alegramos todos.
En resumen, esta segunda temporada de El Infiltrado mantiene el gran nivel de la primera, ofreciendo un thriller de espionaje serio y adulto, sin concesiones, exigente para el espectador y con unos personajes interesante y carismáticos. Es cierto que no tiene la originalidad de la primera temporada, pero una vez que se supera el lento inicio, la trama está tan bien llevada que es imposible no volver a dejarse atrapar por la red de maquinaciones e intrigas de los personajes. El único pero que se le puede poner es ese final abierto, pero si eso significa que pronto tendremos una tercera temporada, es algo que se le perdona sin problemas.
Con sus dos primeros episodios, titulados respectivamente Los Jóvenes de Hoy y Prueba Beta, se ha estrenado hoy para España y por Skyshowtime(ya Paramount+ lo había hecho unas semanas antes para América Latina) Star Trek: Starfleet Academy (Academia de la Flota Estelar) que, creada por Gaia Violo, es la duodécima serie (novena en live action) de una franquicia que en este 2026 cumple sesenta años.
Hola otra vez, trekkies y no tan trekkies. ¿Cómo han estado todo este tiempo? Algo más de tres meses han pasado desde nuestro último encuentro y siempre es igual de bueno volver a estar en contacto con ustedes como también recibir una nueva serie a la franquicia, por lo que aquí estamos para analizar los dos primeros capítulos de Star Trek: Starfleet Academy. Subidos de un tirón (la primera temporada consta de diez y la segunda ya está confirmada), ambos están dirigidos por Alex Kurtzman que, como es costumbre en los últimos nueve años, oficia también de productor ejecutivo y es uno de los principales responsables de que la franquicia siga viva.
Como el propio título de la serie lo indica, esta es la propuesta más juvenil que hasta el momento hayamos dado el universo Star Trek, pues se centra de manera especial en los cadetes de la Academia de la Flota. Pero además, y al estar ambientada en el siglo XXXII, es también la que se ubica más en el futuro, superando por más de un siglo el salto que ya diera Star Trek: Discovery.
Pasemos a ver qué nos han dejado estos dos primeros episodios y analicemos qué tan promisorio pinta este comienzo no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni recordarles que pueden, en esta web, leer también nuestros análisis de otras series o películas de nuestro vasto y querido universo trekkie.
Tras una colorida presentación alegórica a los sesenta años de la franquicia que, supongo, veremos durante algún tiempo en los distintos productos de la misma, el relato en off nos habla de los días de gloria y los valores de la Academia de la Flota, lo cual se perdió con la Quema y hubo que empezar nuevamente de cero.
Nos hallamos pues más de cien años después del mencionado evento y un flashback nos retrotrae a la infancia de Caleb, niño que creció al cuidado de su madre Anisha (Tatiana Maslany), pero proviniendo el sustento de ambos de un pirata espacial klingon-tellarita llamado Nus Braka (Paul Giamatti).
Después de que un robo perpetrado por este último acaba en la muerte de un oficial de la Flota de la reconstruida Federación, los tres terminan detenidos, deviniendo ello en la separación de madre e hijo, siendo ella asignada a un centro de rehabilitación y él a una institución educativa que no llegó a conocer ya que, haciendo caer en un ardid a la capitana Nahla Ake (Holly Hunter), se apoderó de su insignia y logró escapar de la base de la Federación en medio de una tormenta de arena.
A partir de ese momento, un Caleb ya crecido (Sandro Rosta) se abocó a la búsqueda de su madre y la acción lo muestra quince años más tarde como joven genio capaz de hackear sistemas, permitiéndole ello burlar a sus captores de la Federación, pero termina siendo recapturado y conducido a Bajor.
Nahla, que es mitad lanthonita, tiene ya más de cuatrocientos años, ha renunciado a su antiguo cargo, administra un centro educacional y siente culpa por aquel niño brutalmente separado de su madre. Un viejo conocido nuestro, el almirante Vance (Oded Fehr), la pone al tanto de que el mando de la Flota, decidido a reparar los errores cometidos después de la Quema, la quiere como canciller de la Academia, lo cual le implicaría volver a la actividad.
Nahla acepta al enterarse de que tienen a Caleb, por quien aún se siente responsable. Este quiere saber en dónde se halla su madre y ella le anoticia de que ha escapado del penal en que se hallaba. Su oportunidad de encontrarla, dice, está en enrolarse en la Academia, lo cual le significa no solo tener que lidiar con un uniforme, sino también con Lura Thok (Gina Yashere), la severa instructora que, mitad klingon y mitad jem’ Hadar, se halla a cargo de los cadetes…
Y con Darem Reymi (George Hawkins), un khioniano que la va de matón, aunque irá mostrando otros matices con el correr del capítulo. Mejores migas hace con el klingon Jay-Den Kraag (Karim Diané) que, contrariamente al espíritu guerrero de su raza, aspira a ser médico.
Entre los cadetes hay incluso un holograma (un fotónico, como ella dice) procedente de Kasq. Su nombre es Sam (Kerrice Brooks) y, por mucho que intenta comunicarse con los demás, solo logra hacer amistad con Genesis Lythe (Bella Shepard), aspirante que, hija de un almirante, pertenece a la especie dar-sha, de la que hasta ahora nada sabíamos.
Y si hablamos de hologramas, por allí anda también un antiguo conocido nuestro pues el oficial médico es el Doctor, aquel entrañable personaje de Star Trek: Voyager que vuelve a estar, obviamente, interpretado por Robert Picardo. Dice haber agregado a su imagen un programa de senectud para que los orgánicos no se pongan nerviosos al no verle envejecer (algo parecido dijo Guinan en la segunda temporada de Star Trek: Picard).
A bordo del USS Athena, se asigna al grupo su primera misión, consistente en viajar a la Tierra para restablecer el antiguo campus de la Academia en San Francisco, prácticamente abandonado tras la Quema.
Pero por el camino se cruzan en tierras baldías con una anomalía, que resulta ser una nave de los piratas Venari Ral y, al mando de la misma, Nus Braka, que les ha encontrado gracias a los mensajes que, hackeando el sistema, Caleb ha estado enviando en busca de su madre. Envolviendo a la nave de la Federación en una sustancia viscosa, ha inutilizado sus defensas y comunicaciones, además de someterla a un ataque que no deja bajas, pero sí muchos heridos, entre ellos Thok.
Tras la sorpresa de ver a Caleb con cabello corto y uniforme, el vengativo Braka disfruta el momento de rencontrarse cara a cara con Nahla. Pero no deja de ser un pirata y lo que quiere es el motor warp…
Caleb, en tanto, descubre que puede hackear la sustancia envolvente, pero necesita un código que debe ser obtenido en el exterior de la nave y no hay forma de armar un traje para que alguno de los cadetes pueda salir (estamos en una época en que los trajes se materializan al momento de requerirse su uso). Reymi se ofrece entonces como voluntario pues, siendo khiloniano, puede soportar las bajas temperaturas del espacio exterior durante unos ocho minutos.
Así, y mientras Nahla busca ganar tiempo haciéndole creer a Braka que han surgido problemas al intentar desmontar el motor, Reymi sale fuera y, al borde del congelamiento, consigue el código para que Kaleb pueda desactivar la sustancia y así la capitana ordenar abrir fuego contra la nave Venari que acaba destruida, aunque Braka ha logrado escapar…
La Athena arriba finalmente a destino y los cadetes quedan deslumbrados a la vista de la otrora gloriosa San Francisco. En privado después con Caleb, Nahla le pone al tanto de que el Mando de la Flota ha decidido perdonarle la indisciplina de hackear los sistemas ya que después ha exhibido capacidad de decisión y, sobre todo, de cooperación. Para resarcir su falta, deberá permanecer noventa días allí, lo cual, según Nahla, es lo mejor si quiere encontrar a su madre. Solo le pide que “no lo arruine”.
Prueba Beta
El segundo episodio muestra ya a los cadetes instalados en la sede de San Francisco que, a decir verdad, se ve muy bien cuidada para el abandono en que supuestamente ha quedado por tantos años. Nahla los arenga con que salir a la galaxia implica primero armar la cama, llamándoles así a entender el valor de las pequeñas cosas diarias y, sobre todo, de la cooperación.
Los estudiantes reciben clases de xenomitología, xenobiología (a cargo del Doctor) y de física cuántica, las cuales son impartidas por Jett Reno (Tig Notaro), otro personaje al que celebramos volver a ver. Y hay más emociones: en un breve cameo y en versión live action vemos pasar a Rok-Tahk de Star Trek: Prodigy o al menos a alguien de su especie (Bekar). Y una placa dedica el parque a la memoria de Boothby, aquel jefe de mantenimiento de la Academia al que Picard tanto veneraba por sus sabios consejos.
Caleb sigue obsesionado con el rastro de su madre que, al parecer y según una pista deslizada por Braka, conduce a un asteroide llamado Doja 5 que, sin embargo, no figura en los registros de la Federación.
Nahla, en tanto, se muestra informal y el andar descalza le vale algún roce con el comandante Kelrec (Raoul Bhaneja), a quien Vance presenta como su contraparte ya que la Academia comparte el predio con la Escuela de Guerra que, de corte menos idealista y más militarista, surgiera en tiempos de la Quema.
Mientras tanto, se están llevando a cabo negociaciones para volver a incluir a los betazoides en la renovada Federación, algo que se ve complicado porque, después de la Quema y de quedar expuestos a los Venari, estos han construido a su alrededor un muro psiónico de aislamiento. Emrin Sadal (Anthony Natale), presidente de Betazed, es de hecho un reconocido aislacionista y está llegando a San Francisco para participar en las conversaciones, pero pinta hueso duro de roer.
Caleb sigue teniendo discusiones con Darem, a quien, para colmo de males, han puesto en su habitación. Amén de ello, tres veces ha sido reprendido por hackear los sistemas de seguridad para salir de la sede la Academia, no obstante lo cual lo sigue haciendo y, en su cuarto intento, se encuentra con una muchacha con la cual hay atracción mutua y de quien luego sabrá que es Lady Tarima (Zoë Steiner), la hija del presidente Sadal.
A pesar de los esfuerzos de Vance o de Ake, acordar con este último está harto difícil, pues se mantiene en que ya una vez quedó su mundo expuesto a los Venari por errores de la Federación y no quiere que su mundo pase nuevamente por lo mismo. Los encuentros entre Caleb y Tarima, no obstante, se siguen produciendo: ambos se sienten a su modo prisioneros y cuando él le pregunta qué hacía al otro lado de la valla, ella responde que intentaba ver una ballena jorobada.
En claro guiño a Star Trek IV, Caleb la lleva al acuario bajo el predio y le enseña una, dejándola obnubilada. Él le dice que la galaxia está llena de maravillas para ser descubiertas, lo cual no es posible viviendo en el aislamiento. Le comenta además de la búsqueda de su madre y del asteroide Doja 5, por lo cual la joven le da acceso a los registros betazoides y puede Caleb comprobar que allí sí existe el mismo. Sin embargo, el encanto se romperá más tarde cuando ella, equivocada por cierto, caiga en la cuenta de que él la está utilizando solo para que la Federación logre entrar en la zona betaziode.
En una velada de gala que incluye función de ópera (Fidelio, de Beethoven) a cargo, desde luego, del Doctor , Vance y Ake vuelven a encontrarse con Sadal y cuando le ponen al tanto de que la Federación está queriendo volver a erigir su capital en París como antaño, este ironiza con que “algunas cosas no han cambiado” y solo ofrecen palabras en lugar de acciones.
Previo a la negociación final , Caleb lleva aparte a Tarima para pedirle perdón por haberle ocultado datos y le deja en claro que sus sentimientos son verdaderos. Comenzada la sesión, Vance hace la oferta definitiva a Sadal y el plato fuerte es la propuesta de instalar la capital de la Federacion en Betazed, lo cual conmueve al mandatario que termina aceptando con un apretón de manos y todos en paz.
El capítulo termina con Caleb ayudando a Darem a armar la cama, pero resulta que ahora se ha sumado un tercero, bastante cargoso por cierto, que es el hermano de Tarima. Y cuando Caleb le pregunta por ella, este le anoticia, para su sorpresa, que la muchacha se inscribió en la Escuela de Guerra…
Por otra parte, y ahora que la Federación tiene acceso a los registros betazoides, Nahla informa a Caleb que su madre ya no está en Doja 5 y han hallado pistas de su siguiente destino…
Balance de los dos Primeros Episodios
Y se largó finalmente Starfleet Academy. La expectativa era alta considerando que Star Trek: Strange New Worlds (aquí los análisis de un servidor) había no solo dejado el listón alto sino además quedado como única serie de la franquicia en emisión y con fecha límite pues, si bien aún no ha sido estrenada la cuarta temporada, la quinta y última ya está rodada y se impone tácitamente la necesidad de que alguien tome la posta dentro de poco.
¿Es Starfleet Academy el producto ideal para ello? Vistos estos dos primeros capítulos, es aventurado decirlo, pero debo admitir que la esperaba peor. Y no por prejuicio a las estudiantinas o a las series adolescentes que, de hecho, me encantan y cada tanto estoy analizando alguna en esta web, sino porque la sensación era que ese formato no cuadraba demasiado a la franquicia.
Pero, con todas sus imperfecciones, no se puede decir que haya sido un mal comienzo y el llevar la historia aún más adelante en el tiempo es, desde luego, un hábil truco para desprenderse un poco del canon y el escrutinio de los fans, pues siempre está la posibilidad de escudarse en que hayan ocurrido cosas entremedio. Ya STD había echado mano de ese recurso a partir de su tercera temporada y no es casual que esta serie le haga de spin-off, aunque lo paradójico es que los puentes son pocos y, por lo menos hasta aquí, no van más allá de la Quema o de algún personaje repetido. Pero también eso tiene sentido…
Como ya hemos dicho y estaba anunciado, esta es una serie juvenil y no solo porque sus personajes sean jóvenes sino porque apunta a una franja de esa edad. Es lógico y esperable entonces el intento por contar una historia nueva que no requiera demasiado visionado previo de nada y se pueda seguir de manera autónoma. Pero a la vez, los responsables saben que no pueden darse el lujo de perder al público histórico de la franquicia y a ello responden los guiños que remiten prácticamente a todas las series de la misma.
Es emocionante, en ese sentido, ver otra vez al Doctor, a Jett Reno o al almirante Vance, además de algunas otras referencias que ya hemos mencionado, como lo de la ballena jorobada, un gran homenaje a la tripulación de Kirk porque de no ser por ellos, no habría ninguna en el futuro. Pero no pasan justamente de guiños; están allí para nostalgia del fan, pero no se articulan con la trama y es entendible si se quiere captar a un público juvenil, misma razón por la que se da lugar central al naciente romance entre Caleb y Tarima que, con sus idas y vueltas, ocupará seguramente buena parte de lo que venga.
También pareciera apuntar en tal sentido el tipo de humor. No es, desde ya, que los toques de comedia sean novedad en la franquicia pero, en este caso (y allí está uno de los puntos débiles), se atiborra la historia con chistes tipo Marvel que no cuadran con el tipo de gag que podíamos encontrar en la serie original, en TNG, en STV, en DS9 o en SNW, por ejemplo. Mucho menos con el humor irreverente de Lower Decks, si están pensando en ello. Y yo que tantas veces me he reídocon los comentarios del Doctor en STV, no he podido aún hacerlo aquí.
La forma de hablar de los cadetes también parece un intento por captar a ese tipo de público y es otro de los elementos que no me convence. No es que nos vayamos a horrorizar por escuchar “bitch” o algún otro término raro en la franquicia, pero sorprende que los jóvenes del siglo XXXII se expresen como los del XXI.
El elenco, en general, está bien y es un lujo tener en la franquicia a una actriz oscarizada como Holly Hunter para dar vida a un capitán ( o canciller) algo diferente y no porque se salte las reglas (varios lo han hecho), sino porque su estilo formal y desenfadado tiene que ver con su carga del pasado en relación a una Flota que, después de todo, ya había abandonado en algún momento y si regresó fue solo por Caleb, con quien tiene una relación que roza lo maternal.
Es lógico pues que Ake no sea una defensora acérrima de las normas a las que ella misma había en su momento renunciado y el conflicto, según se avizora, lo tendrá con Kelrec, quien sí lo es. De hecho y de modo más general, todo indica que veremos una tensión permanente entre la Academia y la Escuela de Guerra.
En cuanto a Paul Giamatti, que no ha ganado Oscar pero sí tenido dos nominaciones y obtenido tres Globos de Oro, entrega también un gran trabajo pero su villano está demasiado caricaturizado y más cerca de Pierre Nodoyuna o Brutus que de Khan o Lore: es más lo que da risa que lo que intimida y, en general, se ve bastante torpe. Si va a ser un villano recurrente, sería interesante que le adosen algo de oscuridad para que sus futuras presentaciones no nos pasen de largo como un mero trámite.
En cuanto a los cadetes, y dejando afuera a Caleb, en quien la serie, al menos de momento, se centra de manera especial y en modo quizás excesivo, todavía no muestran el suficiente desarrollo y doy por sentado que lo harán con el correr de los capítulos, pero pinta interesante y querible Sam, como también Kraag, un klingon sensible más interesado en curar que en matar. Darem da impresión de ser un “matón bueno” y Genesis es de momento un misterio, uno de esos personajes nada raros en la franquicia que, de inicio, esconden de su pasado algo que luego iremos conociendo.
La parte visual es realmente deslumbrante, sin duda uno de los puntos fuertes de la serie. La recreación de la base de la Federación, ya sea en Bajor o en San Francisco, es de primer nivel y se ve muy cinematográfica, lo mismo que el impactante diseño futurista a la vez que retro de las naves (especialmente la Athena) y, en general, los efectos visuales, algo que por suerte viene siendo regla en los últimos productos de la franquicia a nivel series.
La banda sonora de Jeff Russo también cumple con creces y sabe en qué momentos jugar con el leitmotiv histórico o con algún otro repertorio como la mencionada ópera Fidelio o la clásica canción San Francisco que en los sesenta hiciera célebre Scott McKenzie y que suena cuando la tripulación de la Athena se encuentra por primera vez con esa ciudad en vivo y en directo.
En resumen, digamos que el inicio de Starfleet Academy se lleva un aprobado sin sobrarle nada y con muchos problemas para corregir. No nos deja con la boca abierta como lo hiciera por ejemplo el comienzo de SNW, pero hay buen potencial si se lo sabe manejar y no acaba la serie perdiéndose en el romance (que sabemos inevitable) o en chistes innecesarios (que podrían evitarse o al menos mejorarse). Lo visual y lo actoral, por suerte, están a la altura y eso nos da un plus de confianza para esperar lo que venga.
La intención, salta a la vista, es captar a un público nuevo reteniendo también al histórico, lo cual parece un equilibrio difícil. Si lo consiguen o no, lo sabremos con los siguientes capítulos. Por lo pronto, les espero para analizar el tercero.
Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy tenemos el placer de presentaros las novedades de Astiberri Ediciones, previstas para este mes de febrero. Debemos estar atentos a la nueva obra de Ana Miralles y la ansiada nueva edición de Bone, de Jeff Smith.
Novedades de Astiberri Ediciones febrero 2026.
Si habéis leído el titular, ya sabréis cuáles son nuestras recomendaciones del catálogo de novedades de Astiberri, para este mes …
1.- Eva Medusa. Edición Integral 30º aniversario.
Eva Medusa es un cómic ambientado en 1908, en la selva brasileña, donde la joven María entra en contacto con el vudú y queda atrapada por una maldición que la convierte en Eva Medusa, una figura tan fascinante como peligrosa cuya belleza y poder de seducción arrastran a quienes se cruzan con ella.
La obra mezcla fantasía (magia negra frente a magia blanca), crítica social (colonizadores europeos “civilizados” frente a población indígena oprimida) y un fuerte componente erótico y sensual en las relaciones entre los personajes.
Esta edición integral reúne los tres tomos originales, añade más de treinta páginas de extras con comentarios de Ana Miralles sobre el proceso creativo, además de un prólogo suyo y un epílogo del crítico Norman Fernández.
Bone. Integral reúne en un solo volumen la saga completa en la que tres primos (Fone Bone, Phoney Bone y Smiley Bone) son expulsados de Boneville, se pierden en un desierto y acaban llegando a un valle boscoso lleno de criaturas maravillosas y monstruosas.
Allí Fone Bone conoce a Thorn, a la abuela Ben, a un dragón rojo y a las mostrorratas, mientras una amenaza y una conspiración se van formando a su alrededor sin que los tres primos sean conscientes de la magnitud de la aventura que están a punto de vivir.
La obra mezcla humor muy accesible con una trama épica de fantasía al estilo de un gran mito clásico, lo que la ha convertido en una de las novelas gráficas más exitosas y premiadas, traducida a más de treinta idiomas y con millones de ejemplares vendidos.
Y hasta aquí nuestras recomendaciones del catálogo de Astiberri Ediciones, de febrero de 2026. Justo un poco más abajo, os dejamos el pdf completo, con todo el catálogo de novedades.
Disney+ ha estrenado Wonder Man, serie basada en uno de los personajes más secundarios de su catálogo. Aunque Simon Williams, alias Wonder Man, es un personaje de culto para algunos, su presencia en los cómics no ha dado grandes alegrías al aficionado, más allá de su memorable química con La Bestia en Los Vengadores.
Quizás por eso, Kevin Feige y compañía (con Destin Daniel Cretton a la cabeza) se han salido por la tangente y han facturado una serie de esas que hoy en día llamamos meta, una serie de superhéroes sin (casi) superhéroes, con continuas auto-referencias a los cómics, a Hollywood y al papel que los superhéroes han desempeñado en los últimos 15 años en el cine la televisión. Al lío.
En busca de un papel
Simon Williams es un actor de medio pelo que anda buscando su lugar en Hollywood. No es mal actor pero si un tiquismiquis de cuidado al que acaban por echar de American Horror Story por intentar darle profundidad a su personaje (total, la palmaba a los dos minutos de aparecer). Por si fuera poco, Simon tiene superpoderes, un hecho que debe ocultar ya que le impediría trabajar en una película o serie de televisión (por razones que se exponen en el episodio 4, quizás el mejor de la serie).
El azar (o no) lo pone en contacto con Trevor Slattery, actor que carga en su currículum con el estigma de haber dado vida al Mandarín. A lo largo de 8 episodios, Slattery se convierte en el mentor de Simon, guiándole para convertirse en Wonder Man en la película del mismo título, tanto en la pantalla como fuera de ella.
No soy muy amigo de destripar argumentos así que tendréis que conformaros con este resumen. A pesar de eso, hay que dejar unas cuantas cosas claras por lo que respecta a Wonder Man. Lo primero es lo que ya he señalado: Wonder Man es una serie de superhéroes sin superhéroes.
Simon Williams es Wonder Man y muestra sus poderes en un par de escenas pero el grueso de la serie se apoya en su intento de convertirse en un actor famoso, con constantes juegos de espejos entre la realidad de la serie y su propia ficción. Ahí está la relación de Simon y Trevor como si fuesen los protagonistas de Cowboy de medianoche o el juego entre sus personajes en la película ficticia que ruedan y su propia relación en la ficción de la serie.
Tan solo al final aparece el personaje de forma similar a como lo conocemos en los cómics, con el uniforme con la gran W en el pecho o con su imagen más icónica, esa americana roja conjuntada con un jersey de cuello alto.
En resumen, que quién busque licra y acción a raudales mejor que se ponga la última de Deadpool, que aquí no va a encontrar nada de eso. Si encontrará referencias a los cómics (creo que es la primera o por lo menos la más importante aparición de Control de Daños) pero si uno no es un aficionado al medio, seguramente no las pille.
Actores y personajes
¿Y que encontramos en Wonder Man? Pues si dejamos al margen las ganas de ver tortazos, en realidad estamos ante una serie bastante buena, inteligente, superior a la media de las producciones Marvel (ejem, Hulka, ejem), una serie cuya duración (episodios de apenas 20 o 25 minutos) juega a su favor y que se apoya en la interpretación de sus protagonistas, Yahya Abdul-Mateen II y, sobre todo y sobre todos, Ben Kingsley.
Yahya Abdul-Mateen II parece, lo que se dice, nacido para el personaje (si obviamos el tema del color de su piel), un personaje que por mucho que le guste a Carlos María Porras, en los cómics no era nada del otro mundo. Si sobre el papel es un superhéroe empeñado en ser actor (un hecho que jamás entendí) aquí es justo lo contrario, un actor que se convertirá en superhéroe de forma ocasional y muy a su pesar. Yahya Abdul-Mateen II le confiere a Simon Williams más humanidad y sobre todo más profundidad de la que jamás le han dado los guionistas de La Casa de las Ideas.
No es la primera vez que Yahya Abdul-Mateen II se mete en el mundillo. Si os suena de algo, él fue Manta Raya, villano de la olvidable y olvidada Aquaman y sobre todo el Calvin Abar de esa serie extraordinaria y magnifica (cualquier adjetivo se queda corto) que fue Watchmen, en HBO.
En frente, el gran Ben Kingsley, retomando su memorable personaje de Trevor Slattery, mal que les pese a quienes lo consideraron una herejía cuando apareció en Iron Man 3. A mi el giro de guión del personaje en aquella película hizo que me riera a carcajadas. Me pareció un hallazgo y se ve que no fui el único porque Destin Daniel Cretton lo recuperó en Shang Chi y la leyenda de los diez anillos y ahora lo ha convertido en co-protagonista de esta serie.
Sin duda es la química entre ambos intérpretes y la relación entre sus personajes lo que hace avanzar y da sentido a Wonder Man, una serie de personajes, quizás la única (sin contar Daredevil) en la que Marvel se permite profundizar en ellos, dándoles todo el protagonismo, para bien y para mal.
En resumen, Wonder Man es una serie no apta para puristas, para quienes busquen superhéroes al uso y una recreación fiel de los personajes. Por contra, es una serie que se deja ver y se deja querer, si bien en algunos episodios más que otros. Es verdad que, como me comentó Juanjo Avilés, algunos se hacen pesados al hacer demasiado incapie en la trama actoral.
También es verdad que Wonder Man, al final y por el momento, peca de esa intrascendencia que ha caracterizado a todas las series Marvel hasta la fecha (con la salvedad de la dedicada a El Halcón). Vamos, que si no existiese tampoco habría que inventarla. Un saludo, sed felices.
Sorprende como HBO max, siendo una sombra de lo que fue, con sus The wire, Los soprano, Hermanos de sangre o Roma, y en plena desintegración de los productos de la plataforma, aún siga exprimiendo la gallina de los huevos de oro. Porque puede que haya cosechado un gran éxito con The pitt, la galardonada serie de médicos de urgencias, pero lo que genera una fortuna a HBO Max es el universo de Juego de tronos. Ahora, tras años de retraso, se estrena El caballero de los siete reinos, adaptación de las novelas Los cuentos de Dunk y Egg.
Que queréis que os diga. Puede que muchos estén alabando el cambio de tono de El caballero de los siete reinos con respecto a Juego de tronos y La casa del dragón. Pero el hecho de que los creadores de la serie quisieran alejarse de la política e intriga familiar para centrarse en el más mundano pueblo llano no hace que la serie me esté gustando.
Es más, este es el mejor capítulo de lo que llevamos de serie porque, por fin, aparece un conflicto. Y sorprende que ocurra de forma tan brusca.
A lo largo de estos 31 minutos profundizamos en la verdadera esencia de la serie: la relación entre Dunk y Egg. A fin y al cabo, el título original de las novelitas escritas por George R.R. Martin es Los cuentos de Dunk y Egg, una particular visión fantástico medieval de un Don Quijote y un Sancho Panza.
Queda más o menos claro la personalidad de los dos protagonistas y como el contraponerlos supone lo mejor de la serie. Dunk es bruto y sin muchas luces, pero todo corazón. Por el contrario, Egg es más inteligente y disciplinado. Incluso entrena a Trueno, el caballo de Dunk, para los justas sin que este se entere.
Por más que Dunk intenta ejercer de duro maestro de su escudero, no es ser Arlan del Árbol de la moneda. Él es incapaz de pegar o castigar al chico.
Y así, la serie transcurre en tono similar a lo visto en los dos anteriores capítulos. Ciertos detalles de humor tan bruto como Dunk (ese caballero luchando en una justa con un ojo salido de la cuenca, un caballo cagando o el organizador de la justa que no para de escupir) se alternan con, ya sí, un poco de seriedad.
Lo vemos en la justa en la que Aerion, el cruel hijo mayor de Maekar Targaryen, asesina a un caballo durante una justa de forma intencionada.
O en la adivina que no sabe venderse como debería, porque tiene toda la pinta de que acertará. A Dunk le pronostica un futuro repleto de éxitos y dinero, que tendrá más que un Lannister.
Pero a Egg es otro cantar. Ya sospechábamos que era uno de los hijos perdidos de Maekar por eso de ser enviado como Maestre de la Ciudadela al ser considerado un inútil para las costumbres de la nobleza. Y esto se confirma cuando la adivina le pronostica una muerte trágica y deseada por su propia familia. Encima siendo rey.
Así que sí, Egg es un Targaryen.
Lo que luego se confirma cuando, asistiendo al espectáculo de marionetas de Tanselle, esta representa como derrota a un dragón ante la mirada de Aerion Targaryen, un tío despreciable que nos recuerda a grandes ilustres como Joffrey Baratheon o Ramsay Bolton (teniendo estos un punto o dos más de perversión).
Dunk llega al espectáculo justo a tiempo para ver como Aerion le rompe un dedo a Tanselle y este, todo corazón y sin pensar en las consecuencias, le pega una buena paliza.
Aerion se dispone a torturarle cuando Egg detiene a todo el mundo, revelando su identidad.
Desconozco la influencia que tendrá Egg, el hermano pequeño, en salvar la vida de Dunk, pero no creo que la agresión a Aerion quede en vano. Da la sensación de que el torneo de Vado Ceniza pasará a un segundo plano para poner frente a frente al experto y malvado Aerion contra el novato bonachón Dunk.
A pesar de los informes previos que indicaban que la serie tendría al menos cuatro temporadas, Casey Bloys, de HBO, ha confirmado que The Last of Us terminará tras su tercera temporada.
En lo que probablemente será una noticia decepcionante, aunque no del todo sorprendente, tras algunos acontecimientos recientes, parece que la tercera temporada prevista de The Last of Us de HBO podría acabar siendo la última, siempre que nos fiemos de la palabra de Casey Bloys que es el CEO de HBO.
La temporada 2 llegó hasta la mitad del segundo videojuego de Naughty Dog, pero los showrunners Neil Druckmann y Craig Mazin siempre habían insistido en que se necesitarían dos temporadas más para adaptar el resto de la historia de forma satisfactoria. ¿Entonces?
Druckmann se fue de la serie.
«He tomado la difícil decisión de alejarme de mi participación creativa en The Last of Us en HBO»
«Con el trabajo de la temporada 2 terminado y antes de que comience cualquier trabajo significativo en la temporada 3, ahora es el momento adecuado para que centre toda mi atención en Naughty Dog y sus proyectos futuros, incluyendo la escritura y la dirección de nuestro emocionante próximo juego, Intergalactic: The Heretic Prophet, junto con mis responsabilidades como director del estudio y jefe de creatividad».
«La creación conjunta de la serie ha sido uno de los momentos más destacados de mi carrera. Ha sido un honor trabajar junto a Craig Mazin en la producción ejecutiva, la dirección y la escritura de las dos últimas temporadas»
No está claro si la marcha de Druckmann fue un factor directo en la interrupción de la serie, pero el director de HBO, Casey Bloys, dijo lo siguiente cuando se le preguntó si la tercera temporada sería la última durante una entrevista con Deadline.
«Sin duda, eso parece, pero en decisiones como esa, dejaremos la decisión en manos de los showrunners. Así que puedes preguntarles a ellos».
La temporada 3 seguirá la narrativa del juego, pero eso no significa que no habrá sorpresas para aquellos que ya conocen la historia.
Druckmann afirmó lo siguiente durante una entrevista en 2025.
«Os adelantamos que la próxima temporada, en primer lugar, todo lo que está a punto de suceder tendrá un carácter épico»
«Pero esta otra historia va a ser muy importante para Joel y Ellie y todo lo que hemos visto hasta ahora».
Mazin añadió:
«Todo lo que puedo decir es que no hemos visto lo último de Kaitlyn Dever, ni de Bella Ramsey, ni de Isabela Merced, ni siquiera de muchas personas que actualmente están muertas en la historia».
Con algunos ajustes, el resto de la historia podría contarse fácilmente en una temporada más, por lo que no creemos que muchos fans se enfaden demasiado por esto.
En 2025 llegó a las salas de cine la nueva gran película del ya aclamado actor Timothée Chalamet Marty Supreme, quien, junto a Josh Safdie en su debut como director en solitario tras tomar caminos separados de su hermano, nos presenta la historia de Marty Mauser, un joven jugador de ping-pong que hará cualquier cosa que esté en su mano para lograr viajar al campeonato internacional del deporte, incluso si eso significa desmoronar su propia vida y la de las personas que le rodean.
Situada en los años 50, se nos presenta la vida de Marty Mauser (Timothée Chalamet), quien, tras clasificarse para su primer campeonato internacional de ping-pong, perderá su reputación frente al nuevo jugador estrella, Endo. Este logra dejarlo mal parado, provocando que emprenda un camino propio de superación con el objetivo de tener una última oportunidad de llegar a la cima y cumplir el único propósito que ha tenido en toda su vida: ser el mejor jugador del mundo.
Debut del director
Después de dirigir grandes éxitos como Good Time o Uncut Gems, los hermanos Safdie se separaron para que cada uno pudiera tomar su propio camino en el ámbito de la dirección. Esto supone un mayor reto para el director de esta cinta ya que, a pesar de contar con una buena reputación, es la primera vez que trabaja en solitario, viéndose obligado a demostrar que puede valerse por sí mismo y consolidarse como uno de los mejores realizadores emergentes de Hollywood.
En sus trabajos anteriores se hacía un gran uso de ritmos frenéticos e ininterrumpidos para contar la historia y generar una sensación de agobio en el espectador. En Marty Supreme esto se explota al máximo, dando lugar a una historia basada en el conflicto, donde cada escena está planteada como si condujera directamente a un clímax. En cada situación que se le presenta a Marty parece que toda su vida está a punto de derrumbarse, pero aun así logra, de algún modo, caer sobre su propio peso y ganar un poco más de tiempo.
En este aspecto, el trabajo direccional es espléndido, haciendo uso de encuadres sofocantes y angulaciones poco habituales que refuerzan la sensación de agobio y frenesí. A su vez, esto se equilibra con momentos clave en la trama que permiten respirar. Si bien podría decirse que toda la película es una montaña rusa de emociones, esta se diferencia por saber exactamente cuándo detenerse para apreciar mejor cada situación, aportando un gran valor a la historia.
Igualmente destacable es que el director en ningún momento suelta a Marty ni a su personalidad arrogante. Lo lleva al límite, pero al mismo tiempo nos muestra su vulnerabilidad, dándonos el contexto suficiente para no encariñarnos con el protagonista, pero sí para comprender que su vida no se acabaría por no lograr entrar en el torneo. Esto da lugar a una deconstrucción fascinante de la obsesión por la grandeza.
El ritmo desde el guion
El ritmo no proviene únicamente de la dirección y la edición, sino también del guion. La película presenta desde sus primeros minutos a Marty y su entorno, ofreciendo una introducción precisa de quién es y cómo es su personalidad, importándole únicamente él mismo. Incluso cuando su novia Rachel lo visita por primera vez, la única forma que encuentra de demostrar amor es comparándola con el torneo de ping-pong. Con una sola acción, el guion plantea la filosofía de Marty y deja claro que nada es más importante que él mismo.
El guion también realiza un gran trabajo en la presentación de los personajes. Aunque la película está repleta de secundarios, sabemos muy poco de ellos en profundidad, y esto no se debe a un fallo de guion ni a una mala interpretación de la obra, sino a una decisión consciente. No los conocemos porque a Marty no le interesa saber nada de ellos, salvo si pueden aportarle algún beneficio. Esto refuerza la idea del ego del protagonista.
Todos estos factores contribuyen al ritmo de la cinta, haciendo que todo se sienta más frenético y sin apenas descanso, demostrando cómo los pequeños detalles, aunque no lo parezca, están cuidadosamente marcados desde el guion para ser plasmados en pantalla.
Gran casting
Todo el reparto de la película realiza un trabajo sobresaliente, reflejando emociones muy distintas y siendo personajes claramente diferenciados entre sí. No hay ningún personaje que cumpla la misma función ni que tenga la misma caracterización, y aun así todos los actores logran coexistir para entregar una actuación conjunta muy sólida.
Gwyneth Paltrow ofrece una magnífica interpretación sobre la frustración y cómo la represión de las emociones puede llevarnos a nuestro punto más bajo. Es una gran contraposición al personaje protagonista, en una actuación donde lo más importante no son los momentos de ruptura, sino los silencios y las miradas. Odessa A’zion entrega la mejor actuación femenina de la película, siendo el personaje que más llegamos a conocer aparte de Marty. Tiene momentos para brillar, mostrando emociones muy intensas y quiebres absolutos, donde la exageración encaja perfectamente con su interpretación, sin tener nada que envidiar a la actuación de Timothée Chalamet.
Sin embargo, las mayores sorpresas de la cinta son Kevin O’Leary y Tyler Okonma, quienes en su primer acercamiento al cine logran actuaciones brillantes. Tyler, aunque cuenta con poco tiempo en pantalla, deja una interpretación memorable, siendo uno de los pocos personajes que permiten un mínimo respiro y un atisbo de felicidad en la vida de Marty. Pero es Kevin O’Leary quien se lleva toda la atención de forma merecida. Como antagonista principal, ofrece una actuación impactante, encarnando a un personaje que busca destruir a Marty por cualquier medio. En cada gesto y en cada palabra se percibe la maldad que lo define, convirtiéndose en uno de los mayores aciertos del equipo de casting.
Sonido y banda sonora
El sonido de la cinta es notable, sumergiéndonos en el mundo extraño y asfixiante que propone la película, haciendo que cada escena resulte aún más estresante y agobiante, lo que supone un gran punto a favor. En las escenas de los partidos de ping-pong, el diseño sonoro permite que nos adentremos por completo en la tensión del momento, sin perder ni siquiera el impacto de la pelota contra las palas.
La banda sonora también destaca como uno de los grandes aciertos del film. Con un score original muy efectivo, eleva cada escena de forma que, como espectadores, apenas podemos encontrar descanso. Además, la película hace uso de varios needle drops muy bien seleccionados, que no funcionan únicamente como momentos para disfrutar de grandes canciones, sino como recursos narrativos que reflejan realidades que los personajes se niegan a aceptar.
Timothée Chalamet
Mucho se ha hablado sobre la estrategia de Chalamet con esta película, llegando a declarar abiertamente que la considera su mejor actuación hasta la fecha. A pesar de su corta edad, ya cuenta con numerosos papeles icónicos que han pasado a la historia, lo que plantea una pregunta inevitable: ¿es realmente Marty Supreme su mejor interpretación?
Encarnando a Marty Mauser, Timothée realiza un trabajo espectacular, con espacio para explotar la rabia y el enojo, ser manipulador, entregarse por completo a las peticiones de los demás y, finalmente, derrumbarse. Todo ello da como resultado momentos brillantes y una actuación compleja, en la que cada escena se siente como una capa más del personaje y no como momentos aislados, algo que pocos actores podrían lograr con la misma eficacia.
Donde realmente destaca es en los momentos de calma. Durante toda la película, Marty persigue un único objetivo: alcanzar la grandeza. Sin embargo, lo que presenciamos son todos los obstáculos que atraviesa, lo que genera en él una gran cantidad de emociones reprimidas que no puede expresar, ya que le jugarían en contra. Es en estos instantes donde su actuación se posiciona como una de las mejores del año, transmitiendo todo a través de pequeños gestos, movimientos sutiles de la boca o cambios en la tonalidad de la voz, permitiéndonos comprender al personaje sin que tenga que pronunciar una sola palabra.
Aunque, a nivel personal, no considero que sea la mejor actuación de su carrera, sí es uno de sus trabajos más fascinantes y fácilmente se posiciona entre los mejores del año, siendo muy probable que sea ampliamente reconocido durante la temporada de premios.
El precio de la obsesión
A simple vista, Marty Supreme podría parecer una película deportiva típica, en la que el protagonista se enfrenta a múltiples adversidades para superarlas y salir victorioso. Sin embargo, nada podría estar más lejos de la realidad, ya que la cinta se asemeja más a una tragedia que a una historia de superación.
Uno de los tropos más comunes en el cine es el de Ícaro, el hombre que voló demasiado cerca del sol, y esta historia encarna perfectamente esa idea. Marty tiene todo para triunfar; en ningún momento se cuestiona su capacidad para ser el mejor jugador del mundo. No obstante, su obsesión por demostrarlo lo lleva a tomar todas las decisiones equivocadas. No puede pasar un solo minuto sin desprestigiar a los demás ni sin declarar abiertamente que su propósito es muy superior al de cualquier persona promedio.
La historia de Marty no está pensada para que empaticemos con él, sino para transmitir el mensaje de que las personas no necesitan ser perfectas. Hay momentos en los que equivocarse es parte del camino y aun así se puede seguir adelante. Pero cuando lo que nos ciega es la obsesión y la búsqueda interminable de la grandeza, lo único que se consigue es alimentar un ego desmedido que termina destruyendo la propia vida y la de quienes nos rodean. Visto así, Marty Supreme se convierte en un retrato crudo y profundamente realista sobre los sueños.
Marty Supreme se posiciona fácilmente como una de las mejores películas del año, con unos aspectos técnicos que invitan a ser analizados durante horas y un apartado emocional de gran peso. Es muy posible que sea la película por la que Timothée Chalamet gane su primer Oscar, encarnando la ceguera del poder y demostrando cómo, en ocasiones, la grandeza puede convertirse en una de las mayores tragedias.
Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy quiero hablaros del coleccionable Maestros de lo Fantástico, que ha puesto a la venta RBA Editores en España. Va a hablaros de ello el fan de la literatura pulp que hay en mí. Espero no defraudaros.
Maestros de lo Fantástico de RBA: cuando los clásicos siguen marcando el camino.
Hay colecciones que nacen para cubrir huecos de estantería y otras que nacen para recordar de dónde venimos como lectores de género; Maestros de lo Fantástico de RBA pertenece, sin duda, al segundo grupo.
RBA ha reunido en una misma colección tapa dura muchos de los grandes hitos del fantástico, la ciencia ficción y el terror, esos libros sin los cuales no se entiende buena parte de la literatura popular (y de los superventas) de hoy en día.
La serie incluye títulos como La máquina del tiempo, Drácula, Frankenstein, La guerra de los mundos o El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, todos ellos en ediciones cuidadas que rinden homenaje a las primeras cubiertas de época, con un aire entre modernista y art déco muy reconocible.
A ellos se suman joyas como El retrato de Dorian Gray, El mundo perdido, El hombre invisible o En las montañas de la locura, componiendo un auténtico mapa del tesoro del género.
Un festín para los amantes del pulp
Como lector enamorado de la literatura pulp, este coleccionable me parece casi un parque de atracciones en forma de biblioteca.
No hablamos solo de novelas “importantes” por su peso en la historia de la literatura, sino de artefactos narrativos llenos de imaginación desatada, conceptos revolucionarios y personajes más grandes que la vida.
De estas páginas han bebido generaciones enteras de escritores posteriores: sin La guerra de los mundos o La máquina del tiempo, la ciencia ficción moderna sería otra cosa; sin Drácula o Frankenstein, el imaginario del terror popular quedaría cojo; sin Lovecraft, Poe o Chambers, buena parte del horror contemporáneo se quedaría sin su diccionario de monstruos interiores.
Hoy seguimos leyendo novelas, cómics y viendo películas que, en el fondo, son variaciones sobre temas que estos autores establecieron hace más de un siglo.
Por eso digo sin miedo que la selección de Maestros de lo Fantástico es, en conjunto, un recorrido por obras maestras de la literatura mundial, al menos si hablamos de lo fantástico, la ciencia ficción clásica y el horror.
Qué ofrece exactamente la colección de RBA
RBA lanzó Maestros de lo Fantástico como una colección de 60 y tantas entregas (el listado completo suele situarse en torno a las 69–70), con periodicidad de quiosco y opción de suscripción directa desde su tienda online.
La primera entrega fue La máquina del tiempo, seguida por pesos pesados como Drácula, Frankenstein o La guerra de los mundos, y a partir de ahí se despliega un auténtico catálogo de referentes del género.
Entre los autores incluidos encontramos a H. G. Wells, Bram Stoker, Mary Shelley, Edgar Allan Poe, Robert Louis Stevenson, Oscar Wilde, Arthur Conan Doyle, H. P. Lovecraft, Jack London, Edgar Rice Burroughs, Gaston Leroux, Julio Verne, Robert W. Chambers, Ambrose Bierce o Sheridan Le Fanu, entre otros muchos.
En el apartado marciano, el ciclo de John Carter aparece representado por títulos como Una princesa de Marte, Dioses de Marte, El señor de la guerra de Marte y Thuvia, la virgen de Marte, imprescindibles para entender una cierta idea de aventura planetaria que luego heredaron desde los cómics hasta Star Wars.
La edición es en tapa dura, con diseños unificados y un toque “vintage” muy logrado, que convierte la colección completa en un objeto de estantería muy vistoso.
Además de los envíos por suscripción, RBA ha ido sacando packs especiales y, en la actualidad, mantiene números atrasados en su web a precios reducidos, algo perfecto si solo te interesan determinados títulos o quieres completar huecos.
Una reedición muy oportuna
Esta no es la primera vez que Maestros de lo Fantástico asoma por los quioscos españoles; ya hubo una edición previa que muchos lectores aprovechamos para hacernos con varios clásicos a buen precio.
En mi caso, de aquella primera hornada me llevé a casa Drácula, La máquina del tiempo o Una princesa de Marte, entre otros, y todavía hoy siguen ocupando un lugar privilegiado en la estantería.
La reedición actual es una magnífica noticia para cualquiera que se la perdiera en su día o que, simplemente, quiera completar su colección con mejor planificación.
Para alguien que no tenga estos libros, me parece una puerta de entrada increíble: con un poco de constancia se puede levantar una biblioteca de clásicos de género que ya quisieran muchas colecciones “definitivas” de sello literario.
Y, siendo honestos, incluso quienes tenemos ya buena parte de estos títulos en otras ediciones acabamos picando con algunos volúmenes, porque la combinación de precio y calidad del producto hace que “duela” menos repetir.
Mi plan como lector: Carter, Lovecraft, Stevenson… y lo que caiga
En mi caso particular no voy a suscribirme a la colección completa porque muchos de estos títulos ya habitan mi biblioteca en otras ediciones.
Lo que sí tengo clarísimo es que voy a ir a por algunos números sueltos, empezando por completar todo el ciclo de John Carter de Marte, los volúmenes dedicados a Lovecraft y los de Robert Louis Stevenson. Pero seguro que alguna otra cosa más caerá …
El ciclo marciano de Edgar Rice Burroughs es, para mí, uno de los grandes pilares de la literatura de aventuras con envoltorio fantástico: héroes imposibles, princesas marcianas, ciudades perdidas y batallas a cuchillo en un Marte que nunca existió pero que resulta más real que muchos escenarios de ciencia ficción moderna.
Lovecraft, por su parte, sigue siendo el maestro de lo innombrable, el hombre que convirtió el horror cósmico en un lenguaje propio, mientras que Stevenson demuestra que se puede transitar del folletín a la alta literatura sin perder el pulso narrativo ni la mala leche.
Que una colección de quiosco reúna, en un mismo marco, a Burroughs, Lovecraft, Stevenson, Poe, Conan Doyle, Wells o Shelley me parece un sueño hecho realidad para cualquiera que se haya criado entre novelitas de a duro, bolsilibros y ediciones de saldo de ciencia ficción.
Es la demostración práctica de que aquello que algunos consideraban “literatura menor” ha terminado marcando el canon de todo lo que vino después.
¿Para quién es esta colección?
Si no tienes estas obras, Maestros de lo Fantástico es, sencillamente, una oportunidad de oro. Con paciencia, presupuesto contenido y espacio en la estantería, puedes hacerte con un corpus esencial de clásicos del género que te va a dar lectura para años.
Si ya tienes parte de los títulos, siempre puedes hacer como yo: seleccionar aquellos volúmenes que más te interesan por autor, por edición o por puro capricho y aprovechar packs y números atrasados para que la cartera no sufra demasiado.
Pero, sobre todo, es una colección pensada para quienes aman el pulp, el folletín y la literatura popular en todas sus formas; para quienes saben que, detrás de cada portada recargada, se esconde una imaginación desbordante que todavía hoy alimenta a los grandes éxitos de librería y taquilla.
Y para quienes seguimos buscando, en cada nuevo lomo de tapa dura que colocamos en la balda …
Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy tenemos el placer de presentaros las novedades de Norma Editorial de febrero de 2026. Jordi Lafebre nos ha escuchado y nos trae un cómic que muchos aficionados le pedimos.
Novedades Norma Editorial y Astronave
Febrero de 2026
Ya sabéis que nos gusta recomendar los títulos que más nos llaman la atención de entre todas las novedades editoriales del mes en curso. Y esta vez, no vamos a hacer una excepción.
1.- Soy un Ángel Perdido
Eva Rojas, carismática psiquiatra con ciertas “voces” en la cabeza que está aprendiendo a controlar, se ve de nuevo implicada en un caso cuando aparece otro cadáver y uno de sus pacientes desaparece misteriosamente.
Mientras intenta explicarse ante el Doctor Llull y la policía, se enfrenta a un peligroso grupo de neonazis, desencadenando una semana vertiginosa de crímenes, violencia y humor negro.
Con su estilo deslenguado y nada convencional, Eva vuelve a convertirse en el centro de un thriller con tintes de humor, reafirmándose como uno de los personajes más reconocibles del cómic europeo contemporáneo de Jordi Lafebre.
Lo tendréis disponible en vuestra librería habitual el 20 de febrero.
En la Viena anexionada por el Tercer Reich, la familia judía Meyer intenta huir desesperadamente de un país que se ha convertido en una trampa mortal bajo las leyes antisemitas y la presencia constante de la Gestapo.
Su última esperanza es un primo lejano, Max Fridman, que se convierte en la clave para intentar escapar de ese infierno.
Vittorio Giardino recupera así a su personaje más célebre en un relato de espionaje y suspense, construido sobre un contexto histórico minuciosamente documentado y cargado de tensión emocional.
Este cuarto tomo integral marca el inicio de la segunda etapa de las aventuras de Blake y Mortimer tras la muerte de Edgar P. Jacobs, con nuevos equipos creativos que respetan al máximo el estilo clásico de la serie.
El volumen recoge tres álbumes guionizados por Jean Van Hamme y Yves Sente y dibujados por Ted Benoit y André Juillard, acompañados de un amplio dosier de Jorge García con abundante material inédito, convirtiéndose en una edición ideal para redescubrir a estos dos héroes de la historieta franco-belga.
Lo tendremos disponible … Sí … El próximo 20 de febrero.
Y hasta aquí las recomendaciones de Norma Editorial y Editorial Astronave, para este mes. Justo un poco más abajo, os dejamos el pdf completo con todo el catálogo completo.
Bloober Team es un misterio. A veces, dentro de este universo infinito de pixeles, sueños rotos y obsesiones nocturnas, lo más emocionante no es el juego que ya tienes en las manos, sino el susurro, el hilo que arde en las RRSS.
Una ola de expectativa y después un golpe de realidad han sacudido a los jugadores de carne y hueso. Hablamos de Bloober Team, ese estudio polaco al que muchos miramos con amor y respeto porque, desde Layers of Fear hasta The Medium, siempre ha sabido tocar el lado oscuro del corazón gamer.
Durante las últimas horas, las redes sociales se llenaron de emoción. Cuentas, hilos y memes hablaban de un posible remake de clásicos de terror legendarios, títulos que muchos de nosotros guardamos como secretos nunca confesados dentro de nuestra biblioteca digital. Esos rumores que circulan como pólvora cuando alguien publica un contador regresivo misterioso en una web.
Y de pronto, con el hype por las nubes, la empresa habló. Y el mensaje fue claro, aunque con ese toque de misterio que ya es marca registrada en cada teaser sin revelar. Piotr Babieno, CEO de Bloober Team ha dicho:
Buen intento. No, no estamos hablando de un remake de Rule of Rose ni de Eternal Darkness.
Lo que sí se sabe (y en eso sí coinciden analistas y fuentes cercanas al estudio) es que Bloober Team está preparando algo completamente nuevo que puede ser enorme para el género de terror, especialmente si está destinado a aprovechar la potencia de la próxima generación de consolas como la esperada Nintendo Switch 2. Algo que, según los rumores más sólidos (de esos que no vienen de un meme, sino de pies de página y pistas dispersas), podría mezclar sensaciones de Resident Evil y Silent Hill.
Más allá de los GIFs y las teorías conspirativas que hoy invaden los timelines, hay algo que me gusta pensar, el ruido en redes no es solo rumor. Es el latido de una comunidad que ya no solo consume videojuegos, sino que siente los videojuegos como parte de su mundo interior.
¿Y si al final lo que Bloober Team nos tiene preparado es un nuevo universo que nos mantenga despiertos toda la noche? ¿Un título que, como los clásicos, nos abrace por el cuello y no nos suelte hasta los créditos?
Tal vez, y digo tal vez, el mayor anuncio todavía está por llegar.
Marvel Studios no estará en los anuncios de la Super Bowl este fin de semana, pero ¿qué pasará con DC Studios y Supergirl? Bueno, la Mujer del Mañana será el centro de atención, pero no durante el partido. ¿Marvel y DC en la Super Bowl 2026?
Según Deadline y Variety se esperan nuevos tráileres de The Mandalorian and Grogu y Toy Story 5 por parte de Disney. Sin embargo, al igual que Deadline, sus fuentes han dicho que ni Vengadores Doomsday ni Spider-Man: Brand New Day tendrán nuevos tráileres. Son fuentes fiables las que han dicho esta información, por lo que no apostaríamos por ninguna sorpresa.
Sony Picturesse saltará por completo la Super Bowl, al igual que Netflix, Apple y Amazon MGM Studios. Aunque se trata de una mera especulación, se espera que el tráiler de Spider-Man: Brand New Day se estrene algún día de esta semana.
En cuanto a Vengadores: Doomsday, Marvel Studios lanzó cuatro avances en diciembre y enero, por lo que realmente no hay nada que ganar con gastar una fortuna en un costoso anuncio televisivo para la Super Bowl. Por desgracia, habrá que esperar para ver por primera vez en acción al Doctor Doom interpretado por Robert Downey Jr.
¿Qué hay de Warner Bros y DC Studios? Ninguno de los dos estará presente durante el partido, pero «DC Studios adelantará algo sobre “Supergirl” durante el Puppy Bowl, que se retransmitirá en Animal Planet, una cadena de televisión propiedad de la empresa matriz Warner Bros. Discovery».
Lo mismo ocurrió con Superman el año pasado, pero no vimos nada demasiado emocionante y no esperamos mucho más que algunas fotos promocionales de Krypto y un poco de publicidad para el éxito de taquilla del verano.
Entonces, ¿el Super Bowl es un fracaso? Ciertamente no suena particularmente emocionante para los fanáticos de los cómics, pero ¿un nuevo tráiler de The Mandalorian y Grogu? Al menos tenemos algo. Y que se espera que desde ese momento tengamos más y más información sobre la película de Supergirl, tal y como tuvimos en el pasado de su primo Superman.
El segundo mes del año es por cierto el más corto, pero también el de los enamorados, razón por la cual Disney+ adecua en buena medida sus estrenos a ello. Tenemos una serie estreno y dos que llegan con sus respectivas segundas temporadas, así como también un par de películas que, con distinta suerte, vienen de pasar por los cines y la sorpresiva incorporación, como hacía rato la plataforma no hacía, de algunos títulos que tienen sus años pero ya son clásicos e incluso algunos de ellos ajenos a la propia compañía.
Entre las series se destaca especialmente Love Story, cuyo título puede llevar a confusión (¿será intencional?) pero nada tiene que ver con la clásica novela de Erich Segal ni, obviamente, con la recordada película que la adaptara con Ali McGraw y Ryan O´Neal en los roles principales. Se trata en realidad del título acortado de American Love Story o, si a así lo preferís, la quinta temporada de la franquicia American Story que, creada por Ryan Murphy, lo vuelve a encontrar como showrunner compartiendo lugar en este caso con Connor Hines.
De cualquier forma, también en este caso el amor se roza con la tragedia pues sabido es que la franquicia inspira sus historias en casos reales y la que ocupa esta temporada es la de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, cuya relación tuvo en su momento pendiente a todo un país y de cuyo final no hablaré más allá de ser un caso mediático y conocido. Los papeles protagónicos corren a cargo de Paul Anthony Kelly y Sarah Pidgeon, mientras que Naomi Watts da vida a Jackie Kennedy Onassis.
Estreno el 13 de febrero.
Otro arribo digno de mencionar es el especial que, titulado El Show de los Muppets, nos trae de regreso a las queridas e inolvidables marionetas creadas por Jim Henson para un único evento con motivo de su 50° aniversario y que, como no puede ser de otra forma, tiene lugar en el Teatro Muppet y viene a pura música y comedia, además de incluir a rutilantes estrellas invitadas como Sabrina Carpentery Seth Rogen, quien oficia también como productor ejecutivo.
La cita para los nostálgicos es el 4 de febrero.
Entre las películas y después de haber sido estrenada en diciembre pasado en los cines, llega a la plataforma Ella McCay que, protagonizada por Emma Mackey(sí, así como suena), constituye, después de trece años, el regreso a la dirección del oscarizado James L. Brooks (La Fuerza del Cariño, Mejor… Imposible, Cheers, Taxi).
Se trata básicamente de una comedia dramática política que gira en torno a la vicegobernadora de un estado no identificado que debe quedar a cargo de la gobernación al tener que marchar su titular a cumplir un cargo en el gabinete presidencial. El estilo poco ortodoxo que la caracteriza, sin embargo, le valdrá resistencias incluso dentro de su propio partido e incluso le hará víctima de chantaje.
Si deseas juzgar por cuenta propia, está disponible en Disney+ desde el 5 de febrero.
Mejor suerte en la taquilla ha tenido Locamente, comedia romántica italiana que viene de ser en 2025 el segundo mayor éxito en las salas de su país y que está dirigida por Paolo Genovese, quien fuera responsable en 2016 de Perfectos Desconocidos que, con más de veinte remakes en distintos idiomas, ha entrado al Libro Guinness como el filme más reversionado de la historia.
Con Pilar Fogliati yEdoardo Leo, la historia gira en torno a la primera cita entre un profesor de instituto recién divorciado y una restauradora de muebles que viene de terminar una relación con un hombre casado, poniendo el acento en los propios conflictos internos y traumas del pasado con que ambos deben lidiar para asumir una nueva historia en la medida en que oyen en sus respectivas cabezas las voces de aquellos a quienes tienen como referentes.
En Disney+ desde el 1 de febrero.
Entre las series que estrenan nuevas temporadas, tenemos la segunda de The Artful Dodger (El Maestro de la Evasión), la propuesta de Australia que, ambientada justamente allí a mediados del siglo XIX, funciona como spin-off de la célebre novela Oliver Twist, de Charles Dickens. Thomas Brodie-Sangster (Juego de Tronos, Gambito de Dama, Maze Runner) es quien da vida a Jack Dawkins, uno de los principales e icónicos personajes del libro. Si no han visto la primera temporada, les diré que no está nada mal teniendo en cuenta lo difícil de meterse con semejante clásico de la literatura. Si en cambio lo han hecho, les invito a leer mi análisis en esta web.
Y volviendo a las películas, este mes llegan a Disney+ varias que ya para esta altura son clásicos. Algunas en clave romántica con motivo del Día de San Valentín, tales los casos de Notting Hill, La Boda de mi mejor Amigo o Jerry Maguire. Otras vienen por el lado del suspenso, como El Umbral, o la ciencia ficción como E.T., el Extraterrestre (aquí retro-análisis de un servidor) o En un Instante. Y también las hay animadas, como las dos primeras de Gru, Mi Villano Favorito.
En fin, al listado…
PELÍCULAS
. Locamente (1 de febrero)
. La Boda de mi mejor Amigo (1 de febrero)
. Jerry Maguire (1 de febrero)
. Notting Hill (1 de febrero)
. Gru, Mi Villano Favorito (1 de febrero)
. Gru 2, Mi Villano Favorito (1 de febrero)
. Ella McCay (5 de febrero)
. El Umbral (13 de febrero)
. En un Instante (27 de febrero)
SERIES
. The Artful Dodger (temporada 2, 10 de febrero)
. Love Story (13 de febrero)
. Paradise (temporada 2, 23 de febrero)
ESPECIALES
. El Show de los Muppets (4 de febrero)
Esperando, como siempre, que hayan encontrado algo de su agrado e interés, les espero en un mes para compartir las novedades que nos vaya a traer Disney+ para marzo.