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Los juguetes de Masters of the Universe revelan las primeras imágenes de la película

Masters of the Universe, gracias a la nueva película, tendrá una gran presencia en las tiendas de juguetes este verano y esta nueva oleada de productos muestra a Skeletor con una calavera verde, los Skel-Knights y los Rotons. Los juguetes de Masters of the Universe de los años 80 son ya algo histórico. ¿Se repetirá en 2026?

En la web Toonado.com han revelado los nuevos juguetes de Masters of the Universe, que incluyen un Skeletor potenciado, uno de los guerreros Skel-Knight del villano y el Roton, uno de los mortíferos vehículos utilizados por los malos de la franquicia.


¡Por el poder de Grayskull! El espectacular primer tráiler de ‘Masters of the Universe’ (2026) ya está aquí.


 

He-Mania.com fue el primero en compartir estas últimas imágenes de los productos y, aunque no tenemos nuevas biografías ni descripciones de los personajes que las acompañen, los fans de la clásica serie de animación  estarán sin duda encantados de ver todo esto.

Por supuesto, siempre es mejor tomarse cualquier producto con cautela, ya que no siempre es indicativo de lo que veremos en la pantalla. Sin embargo, se trata de diseños inspirados en la película y el primer tráiler dejó muy claro que esta adaptación rendirá homenaje a lo que ha venido antes.

El cineasta Travis Knight ha hablado de abrazar los dibujos animados clásicos para el tan esperado reinicio en imagen real de He-Man y recientemente explicó:

«Hay una tontería inherente a ello, que reconocemos y aceptamos. De hecho, creo que es una virtud».

«Y está entretejido en el guion para ayudar a que algunas de estas cosas tengan sentido para el público moderno»

«Por ejemplo, ¿por qué ese personaje tiene ese nombre tan estúpido? Bueno, a lo largo de la película te mostramos el motivo».

En Masters of the Universe, el director Travis Knight lleva la legendaria franquicia de vuelta a la gran pantalla en esta épica aventura de acción real. Tras estar separados durante 15 años, la Espada del Poder lleva al príncipe Adam (Nicholas Galitzine) de vuelta a Eternia, donde descubre que su hogar ha sido destruido bajo el malvado dominio de Skeletor (Jared Leto).

Cómics. La lista de la compra del mes de febrero de 2026

Bienvenido un mes más a vuestra sección preferida. Como todos los meses, os dejamos dos cómics recomendados por crítico que salen a la venta este mes en España. Espero que os puedan sacar alguna duda y podamos guiarlos con alguna joya. También os recuerdo que es nuestra opinión personal y puede no coincidir con la vuestra. Allá vamos con La lista de la compra del mes de febrero de 2026.

Juanjo Avilés

1. Bone integral. Astiberri. 55 euros. Hay obras que deberían estar en las bibliotecas de todos los aficionados al cómic. Y Bone de Jeff Smith pertenece a esta alta estirpe. El autor supo aunar un sentido del humor blanco con un sentido de la grandeza y la épica en una obra que homenajea a los libros de fantasía heroica tipo Señor de los Anillos pero que a la vez es accesible para todo tipo de públicos, desde el preadolescente que empieza a leer con sus primeros atisbos de madurez, a los adultos de vuelta de todo que quieran dejarse llevar. Ahora Astiberri reedita Bone en un solo volumen integral perfecto para los que todavía no lo tienen en sus casas. La oportunidad perfecta para conocer a Fone Bone, a sus primos, a la joven y bella Thorn y a su abuela Ben, sin olvidarnos de las «entrañables» mostrorratas y del amenazante Dragón Rojo. No lo dudes y acompaña a todos ellos en un apasionante viaje que los llevará a vivir múltiples aventuras si sobreviven a la conspiración en la que se van a ver envueltos.

Bone

2. All in Batman 1. Panini. 4,60 euros. DC ha decidido empezar una nueva etapa en todas sus colecciones dentro de la iniciativa All in y le ha llegado el turno a su personaje más famoso. Batman vuelve a las estanterías de la mano del guionista estrella Matt Fraction y el dibujante español Jorge Jiménez en una nueva era que promete grandes emociones y donde será puesto a prueba tanto en su faceta de Hombre Murciélago como de Bruce Wayne. Una ocasión perfecta para subirse al carro de Batman desde un nuevo número uno que los lectores, sean fans o no del personaje, no deben desperdiciar.

Batman

Mario Losada

  1. Daredevil de Ed Brubaker y Michael Lark 2. Marvel Omnibus. Panini Cómics y SD. 50 euros. Por fin llega el segundo tomo y último de la etapa de Brubaker en Daredevil. Esto cierra la «gran etapa» empezada antes por Brian Michael Bendis y Alex Maleev, que también se publicaron en sendos Omnibus. Una maravilla, no sólo por la calidad de las historias, incluyendo el dibujo de Michael Lark, sino como finalmente trae de vuelta a su archienemigo Kingpin y como sella la mayoría de los arcos argumentales. Luego llegaría la breve etapa de Andy Diggle para volver a abrir nuevas sagas históricas como la de Mark Waid.

cómics

2. Void Rivals 1 . Edición Z Deluxe. Moztros. 45 euros. La maravilla que comenzó con el nuevo Universo Energon. Aquí se reúne el talento de Robert Kirkman, creador de The Walking Dead o la maravilla de Invencible con Lorenzo De Felici, el cual ya trabajó con el propio Kirkman en Oblivion Song. ¿Y estos dos señores a que dan inicio? A un universo comiquero compartido entre Transformers y G.I. Joe, pero adaptado a la época actual en una de las franquicias fuera de Marvel y DC más exitosas de todos los tiempos.

A Tapa Void Rivals 01 Deluxe EDZ

DAve Solis

  1. Cazadores de Leyendas. Dolmen Editorial. 24,90 euros. En Cazadores de Leyendas seguimos a Rollo Stones y Danny Charters, dos empleados del Museo Central del Conocimiento del siglo XL que viajan al pasado para verificar la autenticidad de reliquias míticas gracias a la única máquina del tiempo existente, La Cámara del Tiempo. En cada misión se sumergen en una oscura niebla del pasado, enfrentándose a hombres lobo, dioses griegos y todo tipo de amenazas sobrenaturales mientras desentrañan la verdad tras las grandes leyendas de la Humanidad. El volumen recoge de forma integral la serie clásica Legend Testers, inédita hasta ahora en España pese a haberse publicado hace sesenta años en las páginas de Smash!, y brilla especialmente por el arte en blanco y negro de Jordi Bernet, conocido por Torpedo 1936 o Kraken. Tenemos ante nosotros un viaje pulp y aventurero por la historia de los mitos con el sello personalísimo del Maestro Jordi Bernet (un Bernet en sus inicios).

cómics

2. Tex 1. El Valle del Terror. Laramie Ediciones. 29 euros. En el valle del Río Yuba, una misteriosa y sombría secta asiática conocida como los Vengadores está masacrando a los propietarios de los yacimientos de oro, convirtiendo la fiebre del oro en un escenario de terror y ajuste de cuentas. Tex y Carson se ven arrastrados a la investigación de estos crímenes y, tirando del hilo, destapan una sofisticada trama de engaños, intereses ocultos y violencia organizada que va mucho más allá de unos simples ataques aislados. Si te gustan los westerns duros, el dibujo clásico (y prodigioso) de escuela italiana y las historias autoconclusivas que pueden leerse sin necesidad de seguir toda la trayectoria del personaje.

cómics

Carlos Trujillo

  1. Plástico: Muñecas y muertos. Norma edtorial. 26,00 euros. Doug Wagner al guion y Daniel Hillyard como dibujante, han revolucionado el género del cómic de terror/humor, envuelto en grandes dosis de violencia. Gracias a una especie de trilogía compuesta por: Plástico, Felpa y Vinilo. Aunque cuentan con personajes diferentes parten de una base en común: una narrativa singular que está repleta de asesinos en serie con características peculiares, que tiene el humor negro y la violencia por bandera.

Una trama inquietante que mezcla el horror visceral con un humor surrealista, con personajes perturbadores pero curiosamente carismáticos. Utilizando un estilo expresivo con escenas de violencia explícita en medio de momentos cotidianos que logran crear un contraste inquietante. Su paleta de colores refuerza la brutalidad de sus escenas y realza los toques de humor con el que se refuerza el tono extraño y satírico de la obra.

En esta ocasión, descubriremos los orígenes de Edwyn, uno de sus personajes más fascinantes por su compleja relación con el amor. Una aventura en la que volveremos a disfrutar de más muertes, decapitaciones y litros de sangre que inundan las páginas. Un viaje en el que veremos crecer a un joven imaginativo, que sueña con diseccionar la vida con una sierra oxidada para encontrar a su verdadero amor… una muñeca hinchable llamada Virginia.

Plástico

2. Bloodland. Dolmen. 18,95 euros. Un cómic con una interesante atmósfera de terror clásico que busca desarrollar una visualización casi cinematográfica. La historia sigue a Hannah y sus amigos, quienes entran en un parque de atracciones extremadamente inquietante, inspirado en crímenes reales y misterios sin resolver. Lo que debería ser una noche de diversión se transforma rápidamente en una pesadilla: cada zona del parque es una prueba mortal y cada muerte un sacrificio, porque en Bloodland nunca hay supervivientes.

Katherine Vega es la autora de este thriller de terror intenso que es conocida por sus obras de misterio. La autora se caracteriza por crear ambientes de supervivencia y horror, desarrollando una cruel, física y violenta fantasía que convierte a un parque de atracciones en un viaje al infierno. Un parque que esconde secretos antiguos, ocultos tras una montaña hueca donde una ancestral maldad está anclada desde hace siglos.

Bloodland

Esto es todo por nuestra parte. Para que puedas seguir llenando tu estantería, consulta la lista de la compra de meses anteriores y las novedades de cómics y mangas.

¡Cualquier aportación y/o sugerencia a comentarios! ¡Muchas gracias! ¡Nos leemos! ¡Un abrazo!

El ocaso de los gigantes: Por qué Ubisoft pierde el trono frente a sus propios alumnos

Ubisoft ha sido una de las grandes compañías de videojuegos durante casi dos décadas gracias a la franquicia Assassin’s Creed, que vio la luz en 2007. El mayor problema del estudio francés ha sido no saber adaptarse a los nuevos tiempos, enrocarse en su saga estrella y adaptar ese formato a todos los títulos que han ido sacando al mercado; véase ‘Watch Dogs’ o ‘Star Wars: Outlaws’.

Los jugadores quieren algo más que un Assassin’s Creed con una ‘skin’ diferente; queremos propuestas frescas, y las propuestas de estudios pequeños se están ganando al público. Desde el renacimiento de los juegos estilo pixel art hasta otros con planteamientos y jugabilidad atractiva, existen múltiples posibilidades para un público diverso.

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Ubisoft no ha sabido reinventarse y podríamos decir que el desplome del 40 % en bolsa de la empresa no es solo un bache financiero; es casi una sentencia de muerte de alguien que priorizó exprimir las ubres de una franquicia hasta la saciedad, por encima de la creatividad. Mientras la compañía francesa ha anunciado cancelaciones y retrasos masivos para evitar el colapso, el talento que un día nutrió sus filas está fuera, triunfando y llevándose premios GOTY a diestro y siniestro.

Ubisoft ha entrado en lo que podríamos llamar ‘modo supervivencia’. La creación de Vantage Studios para gestionar exclusivamente Assassin’s Creed, Far Cry y Rainbow Six es una declaración de intenciones: la empresa ya no sabe, no puede o no quiere vender nada que no lleve una marca conocida de sus IP en la portada.

Assassin’s Creed ha pasado de ser una saga de prestigio a ser el salvavidas de una empresa que ha visto cómo sus otros pilares se desmoronaban. El reciente anuncio de la cancelación definitiva del remake de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo deja claro que Ubisoft ha perdido la capacidad de gestionar cualquier proyecto que se salga de lo que ha exprimido durante estos años. Ya no hay espacio para la aventura lineal o el riesgo moderado; solo hay espacio para el ‘mapa infinito’ repleto de misiones secundarias repetitivas que garantice ingresos y horas de contenido vacío.

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Lo más doloroso para la cúpula de Yves Guillemot no son las pérdidas de millones de euros proyectadas para este año, sino mirar las listas de los más vendidos y encontrar que en ellas figuran títulos programados por gente que una vez perteneció a Ubisoft y se fue, cansada de que sus ideas no tuviesen cabida.

‘Clair Obscur: Expedition 33’, el RPG francés que ha arrasado en los GOTY, es hijo de Sandfall Interactive, un estudio fundado por ex-desarrolladores de Ubisoft Montpellier. Mientras la matriz cancelaba proyectos por ‘no alcanzar los estándares’, sus antiguos empleados lanzaban una obra maestra que demuestra que se pueden hacer mundos con mapas relativamente grandes dotándolos de identidad. Dispatch, de AdHoc Studio, es otro ejemplo: un éxito de videojuego narrativo creado por veteranos que huyeron de Ubisoft. Han logrado, con un presupuesto modesto y una idea original, lo que el estilo galo no ha conseguido con los cientos de millones invertidos en Star Wars: Outlaws o el eterno desarrollo de Skull and Bones: una historia fresca con personajes profundos y buen ritmo.

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El error de cálculo de Ubisoft ha sido creer que el mercado de 2026 sigue siendo el mismo que hace una década. El jugador actual está saturado de contenido ‘relleno’. La insistencia en lanzar un Assassin’s Creed por año —incluso con retrasos y críticas sobre el pulido técnico de AC: Shadows— demuestra que estamos ante una empresa que no puede permitirse esperar más tiempo para un juego de asesinos, porque el pago de sus facturas depende de ello. Esta dependencia ha creado un círculo vicioso que no le va a traer nada bueno. Como necesitan dinero rápido, apuestan por lo seguro (AC); como solo apuestan por lo seguro, dejan de innovar; y como dejan de innovar, el talento más creativo se marcha a estudios como Sandfall o AdHoc para poder llevar a cabo sus ideas.

En conclusión, Ubisoft se ha convertido en una vieja gloria que solo vive de sus éxitos pasados y los revive una y otra vez. Está ignorando lo que la gente quiere de verdad y se ha encerrado en su casa, rodeada de pósteres de sus franquicias quemadas de tanto abusar de ellas. Mientras tanto, sus alumnos están fuera, comiéndose el mundo y construyendo su propio legado.

La pregunta hoy, 8 de febrero de 2026, no es cuándo saldrá el próximo Assassin’s Creed, sino si para entonces quedará alguien en Ubisoft con la visión necesaria para hacerlo destacar en un mundo que ya ha aprendido a jugar a cosas mejores.

Un saludo y sed felices.

Crónicas de CutreCon 15 (Parte I): Uwe Boll galardonado, Paco Rabal en una de zombis y motos voladoras

Pues sí, efectivamente. Cutrecon XV ha dado comienzo y, al igual que el año pasado, repasaré por encima las películas que pueda ver estos días, que ya adelanto serán menos que en la edición anterior, así como las vivencias más allá de la gran pantalla que tienen lugar en tan irreverente festival cinematográfico.

Este año el invitado internacional es Uwe Boll, considerado uno de los peores directores de la historia del cine, y que allá por el 2012 confrontó a Carlos Palencia -director de Cutrecon- en un ring de boxeo a puño limpio. A pesar de que la expectación era insana y no sabíamos muy bien de qué maneras afrontaría el director alemán las mecánicas del festival, desde el principio se mostró muy receptivo e ilusionado con la acogida del público. Incluso grabó varios vídeos del graderío durante las proyeciones de sus filmes para publicar en sus redes sociales muy entusiasmado.


Crónicas de CutreCon 15 (Parte II): Stallone indio, James Bond turco y la película más irreverente del festival


 

Pero no solo es reseñable la presencia del veterano y no laureado director, sin ir más lejos Paco Cabezas (AdiósTokarev) presentó su película escogida como recomendación en el marco de «Mis delirios favoritos», sección en la que cineastas consagrados eligen una cinta horrorosa que proyectar. En su caso, la deslavazada Una noche para descuartizar (1983), es posiblemente una de las peores películas que se hayan hecho jamás.

Nada que no podamos esperar de la maravillosa CutreCon. Vamos a hablar sobre las películas que he visto.

poster cutrecon cosas felices

Póster de Cutrecon XV ilustrado por Guillermo de la Peña y maquetado por Gonzo Bríos

Megaforce (Megaforce, 1982) de Hal Needham

Una fuerza futurista compuesta por expertos militares es asignada para cumplir una peligrosa misión: salvar a la nación democrática de un intento mercenario de tomar el poder.

De pronto, en mitad del desierto, aparece un redneck con sombrero que acribilla a una serpiente a balazos y empieza a hablar de una tal fuerza secreta llamada Megaforce. Es entonces cuando las costuras del mundo terrenal se hacen visibles y se descubre que hay una conspiración contra el bienestar a la que se debe combatir. Todo suena muy intenso pero realmente la película es terrible. Eso sí, es divertida y hay muchísimas explosiones, seguramente gastaron gran parte del presupuesto en pirotecnia.ç

Además, hay una escena inmortal en la que el valiente protagonista hace volar su moto para alcanzar un avión sin el que estaría perdido en la batalla final. Vestuario y diseño de vehículos de ¡Mattel! son de lo poco rescatable de un filme bastante precario. Ojalá poder hacerse con las figuras de la película. 

las cosas que nos hacen felices uwe boll

Making Megaforce (Making Megaforce, 2025) de Bob Lindenmayer

Documental que explora el fanatismo de su director por la película Megaforce, que casi nadie vio y tuvo una recepción pésima por parte de la crítica. Barry Bostwick, amigo de Lindemayer a raíz de su obsesión con la película, es uno de los pilares de esta cinta.

Bob Lindenmayer, como decía Carlos Palencia en la presentación del documental, es uno de esos fans que, por muy pesados que sean, te quieres llevar a casa e invitarle a comer. Del montón bueno de frikis obsesos podríamos decir. Él se autoproclama fan number one de Megaforce, y es que resulta que los ha contado a todos porque a lo largo del metraje aparecen testimonios de algunos de los ¡39! que encontró por el mundo.

Su película destila pasión, carisma y buen rollo, y sirve como oda generacional a los placeres culturales de la infancia que nunca deben dejarse morir. Sin la presencia -y paciencia- de Bostwick nada habría sido igual. Se nota que él es uno más de nosotros y que disfrutó como nadie de revivir esa escena de la moto voladora en dúo junto a Lindenmayer para concluir el documental en una rima consonante con la película original a la que, por cierto, le da mil vueltas.

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Una noche para descuartizar (A night to dismember, 1983) de Doris Wishman

Una mujer a la que liberan del manicomio en que llevaba tiempo recluida regresa a su hogar para asesinar poco a poco a todo su entorno sin compasión.

Obviad la sinopsis. Es muy difícil escribir una somera introducción a la película por lo deslavazado de su contenido. El gran director Paco Cabezas presentó este slasher de serie b estadounidense bajo el aviso de «posiblemente sea la peor película de la historia». Puedo suscribir la cita del sevillano. Montada a partir de descartes de una película que se destruyó accidentalmenteUna noche para descuartizar no tiene pies ni cabeza. Planos desenfocados, miradas a cámara, escenas repetidas… El montaje es una aberración porque si en un plano es de día, en su contraplano es de noche; si un personaje avanza hacia la izquierda, en el siguiente plano lo hace hacia la derecha destruyendo el eje a golpe de hacha.

La trama es tremendamente confusa y aunque se intuyen algunas ideas interesantes, pronto se diluyen sin remedio. Es aberrante. Doris Wishman debía haber seguido dirigiendo nudies -cine cercano al soft porn– que seguro eran mejores, obviamente no los voy a ver. Imposible de ver fuera de Cutrecon. El culmen de lo irrisorio: durante toda la película hay una narración en off -tremendamente confusa por otro lado- que es al mismo tiempo primera persona del detective del caso y omnisciente por lo que al final, para solucionar el lío, la voz explica algo así como: «Os preguntaréis cómo sé tantas cosas si no estaba allí, es porque la familia tenía diarios». La carcajada fue inagotable. 

una noche para descuartizar cosas felices

Deathstalker (Deathstalker, 2025) de Steven Kostanski

El reino de Abraxeon está siendo asediado por los Dreadites, heraldos del hechicero Nekromemnon, muerto hace mucho tiempo. Cuando Deathstalker (Daniel Bernhardt) recupera un amuleto maldito de un campo de batalla sembrado de cadáveres, queda marcado por la magia negra y es perseguido por monstruosos asesinos de todo tipo. Para sobrevivir, debe romper la maldición y enfrentarse al mal naciente.

El año pasado Cutrecon nos deleitó con la proyección de El cazador de la muerte II (1987), de la que su BSO compuesta por Chuck Cirino fue himno del festival durante toda la edición. Este año, da la casualidad de que un habitual de la programación del festival, el canadiense Steven Kostanski (Frankie Freako) ha dirigido un remake de la primera entrega de la saga DeathstalkerEl último guerrero (1983)- que supera con creces a su predecesora.

Es bastante competente en lo visual en cuanto a fotografía, escenografía y vestuario, así como consigue mantener la escencia épico festiva de la de los ochenta evitando sus cutreces. Es una de las películas buenas que este año «se han colado» en Cutrecon, ya que como homenaje a aquella infame saga sirve a la perfección. El mítico guitarrista de Guns N´Roses, Slash, produce la película y compone algunos de sus temas principales.

deathstalker cosas felices

Alone in the Dark (Alone in the Dark, 2005) de Uwe Boll

Siendo un niño, Edward Carnby (Christian Slater) tuvo una experiencia que le marcó para siempre; una prueba irrefutable de la existencia de otro mundo, siniestro y aterrador. Por ese motivo, Edward acabó convirtiéndose en investigador de lo paranormal, un detective privado especializado en casos relacionados con fenómenos supernaturales inexplicables. Ahora, el misterioso pasado de Edward está a punto de convertirse en el caso más peligroso al que se ha enfrentado jamás. De forma misteriosa, hasta 19 personas que crecieron en el mismo orfanato que él han desaparecido. 

Previo a esta proyección en la facultad de Ciencias de la Información, el equipo de Cutrecon ortorgó a Uwe Boll el premio Jess Franco honorífico y dio la bienvenida en público al cineasta. Agradezco enormemente que Alone in the Dark fuese la primera de las cuatro películas de Boll en el festival, porque partiendo de ella todo fue a mejor. Poco tiene que ver con el videojuego la adaptación del alemán, que sustituye el terror gótico y la casa encantada por acción y conspiración científica más al estilo de la serie El internado (2007).

La cinta es soporífera a más no poder y se construye sobre un ridículo generalizado en todos los aspectos que hace imposible tomarla mínimamente en serio. De aquí en adelante, las demás cintas de Boll fueron mucho más divertidas. ¡No la veáis! El chiste recurrente en esta proyección fue que cada vez que un personaje aparecía en la oscuridad alguien gritaba: «¡Mirad, está alone in the dark!». 

alone in the dark cosas felices

La invasión de los zombis atómicos (Incubo sulla città contaminata (Nightmare City), 1980) de Umberto Lenzi

Los pasajeros de un avión que acompañan en el vuelo a un científico nuclear son sometidos a una radiación que les convertirá en los más sanguinarios zombies. El problema para la humanidad vendrá cuando aterrizen y siembren el caos. 

Es posible que la película de Umberto Lenzi que «nos obligaron» a ver aquel fatídico jueves 5 de febrero sea una de mis favoritas del festival por sus numerosas peculiaridades, pasemos a enumerarlas: está rodada íntegramente en Madrid y hay una secuencia en el parque de atracciones de los 80 que recuerda al final de Bienvenidos a Zombieland (2009), aparece Paco Rabal como alto cargo militar y en su primera escena en pantalla comparte cama de manera bastante explícita con una joven a la que triplica en edad, otros grandes actores como Hugo Stiglitz o Manolo Zarzo también se dejan ver, el final al estilo de Los Serrano (2003)… Y la de cosas que me dejo.

Nada tiene ni pies ni cabeza, pero es un absoluto despiporre además de que sirve como precedente en el cine de zombis moderno al ser la primera película -o una de ellas- en que las criaturas corren -¡y usan armas de fuego!-. Esta si que la recomiendo, aunque en ningún momento he dicho que sea buena… Sesión doble interesante junto con la también italiana Nueva York bajo el terror de los zombis (1979) de Lucio Fulci.

la invasion de los zombis atomicos cosas felices

House of the Dead (House of the Dead, 2003) de Uwe Boll

Durante las vacaciones de primavera -Spring Break- un grupo de jóvenes viaja a una isla donde asisten a una fiesta rave. La misteriosa isla es llamada «de la muerte» y siglos atrás, cuenta la leyenda, un brujo experimentó con un elixir para burlar a la muerte. Los jóvenes, una vez en la isla, descubren que el brujo sigue vivo, y que se alimenta de los humanos que caen en sus manos. Ahora, atrapados en la isla, tendrán que usar cualquier arma disponible para luchar contra las hordas de zombies asesinos que están bajo el influjo del malvado hechicero. 

Planificada en sus primeros compases como un slasher ochentero al estilo Viernes 13 (1980), la adaptación de Uwe Boll del videojuego homónimo deviene del jolgorio juvenil inicial en una masacre continua de zombis y humanos y viceversa con una secuencia de acción intermedia que, aunque quizá excesivamente larga, resuelve muy bien con esas cámaras 360º durante el combate tan herederas de Matrix (1999) y unos adolescentes que, sorprendentemente para todos, manejan con inusitada destreza toda clase de armas de fuego. Como demostrando de qué país vienen, ejem ejem.

Sexo, sangre, artes marciales, plomo, explosiones… ¿qué más necesita una película para triunfar en Cutrecon? Realmente nada, y por eso House of the Dead es una de las más divertidas que he podido ver estos días. Eso sí, es mala como un tumor.

cutrecon

Lamentablemente este año no he podido ver todas las películas del festival por distintos motivos, así que aquí me limito a hablar sobre las que sí he visto. En este primer artículo repaso los visionados de los dos primeros días de Cutrecon, miércoles 4 y jueves 5 de febrero. En la segunda y última parte comentaré qué he visto el viernes y sábado (el domingo no asistí).

Muchas gracias por leerme e ¡larga vida a Cutrecon!

Sed felices. 

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Fotografía de Txema Ferrando

 

Crítica de Hamnet (2026), la calculada angustia de Chloe Zhao.

Por mucho que pasen los años, hay cosas que no cambian. Puede que los veranos ya no sean la época de las películas comerciales de antaño (recuerdo aquel 2005 con Batman Begins, El reino de los cielos y La venganza de los Sith), pero los primeros meses del año siguen siendo el momento favorito para estrenar la mayor parte de las nominadas a los Oscar. Como Hamnet, una de las máximas favoritas a conseguir el preciado galardón.

Adaptación de la prestigiosa novela de Maggie O’Farrell, Hamnet se centra en la relación entre Agnes y un tal William Shakespeare en la Inglaterra rural del siglo XVI. Tras enamorarse, ella, una mujer amante de la naturaleza y todo lo independiente que se podía ser hace quinientos años, deja partir a su marido para que triunfe en el teatro isabelino de Londres. Así, Agnes tendrá que lidiar con lo peor que puede pasar una familia y con la ausencia de su marido.

Dirige Chloe Zhao, directora que ya ganó el Oscar en el año de la pandemia con su notable Nomadland, aquel canto a la esperanza para los desesperados, y que tropezó con su Eternals para Marvel. Aquí es ayudada por la mismísima autora de la novela para escribir un guión que aborde la relación entre Agnes y un William Shakespeare al que solo se le nombra una vez en toda la película.

Aunque no he leído la novela (algunos comentan que, pese a que la autora ha contribuido al guión, hay diferencias apreciables entre libro y película) el propósito es claro. Utilizar la creación de una de las obras más importantes de la literatura universal como excusa para poner el foco en la figura que sostuvo la vida emocional y personal de Shakespeare mientras él se quedaba con toda la fama.

Es decir, su mujer.

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La premisa argumental de Hamnet es magnífica por tres motivos. Primero, por reflejar la dura rutina de las mujeres del siglo XVI, con un sinfín de tareas a lo largo del día, la crianza de los hijos, la continua exposición a enfermedades y el temor continuo a que uno de tus hijos pudiera morir. Segundo, por centrar el conflicto en algo tan extrapolable a todas las épocas como el que uno de los dos sacrifique sus sueños para aportar la suficiente estabilidad que permita al otro cumplir los suyos. Función que socioculturalmente estaba bien visto que cumpliera la mujer y que ha provocado, con razón, una oleada de identificación de las espectadoras con la trama de Hamnet. Esto no es La la land, donde ambos entienden que, para cumplir sus respectivos sueños, deben tomar caminos separados.

Y tercero, porque su segundo conflicto se centra en las distintas formas de afrontar la pérdida de un ser querido, el tema psicológico principal de la mayor parte de las grandes historias del cine. Desde Ghost a Up pasando por Vengadores: Endgame.

Aquí se contrapone una figura materna presente y expresiva contra una figura paterna ausente y poco dado a mostrar sus emociones. Y ambos, a su manera, atraviesan ese necesario camino de lagrimas que uno debe transitar para poder lidiar con heridas tan insoportables que nos hacen preguntarnos por el mismísimo sentido de la vida. Como, y aquí sabemos el porqué, Hamlet se lo pregunta en su conocido monólogo:

“¿Ser o no ser? He aquí la cuestión”.

Como he dicho antes, la premisa es magnífica, pero eso no significa que la película lo sea.

Zhao, fiel a su estilo deudor de Terrence Malick, con esos planos casi documentales que emparentan la naturaleza con el carácter de Agnes y, ayudado por el director de fotografía de aquella barbaridad titulada Cold War, consigue transmitir belleza en la cotidianidad de esa mujer, ese sostén, esa madre a la que le espera grandes dosis de sufrimiento en cuanto su marido se marcha a Londres.

Es este un drama de época intimista, con pocos actores y muy centrados en las mujeres. Aquí todo el punto de vista recae en Agnes, en la maravillosa Jessie Buckley que merece todos los Oscar habidos y por haber. Y lo que buscan tanto Zhao como O’Farrell es que todos nos identifiquemos plenamente con ella y no tanto con un Shakespeare intencionalmente ausente en los verdaderos momentos de angustia que pueblan la película.

Creo que la directora se mueve como pez en el agua en ese primer acto que describe el carácter de su protagonista y su enamoramiento de William.

Una vez se desata el conflicto, Zhao apuesta por un desgarro emocional continuo, partos mediante, en los que la angustia nos invade in crescendo hasta un acto final que busca, literalmente, que explotemos de dolor.

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Pero también creo que, en dicha escena final, fuerza demasiado la emoción buscando la lagrima y el aplauso que habría recibido sin necesidad de escenas aclaratorias previas (ese Shakespeare recitando su monólogo en la orilla del río), comentarios sobreexplicativos de Agnes durante dicha escena, el compositor Max Richter empleando On the nature of daylight, que ya usó en Shutter Island o La llegada, en el momento cumbre… Da la sensación de que sabían que tenían una escena que, de por sí, justificaba la calidad de toda una película  y la han cargado de elementos para que reventemos a llorar, sí o sí.

Escribo estas palabras pensando en que, tal vez, Zhao pensaba que nadie se iba a enterar de que iba Hamnet en su escena final y quiso asegurarse de que lo entendiéramos para que todos alabáramos entre lagrimas la catarsis final de la película.

Queda claro que la película (parece ser que la novela no es tan así) redime al ausente Shakespeare y refuerza el papel del arte como herramienta cojonuda para expresar y compartir emociones tan positivas como el amor y tan destructivas como la muerte. Y lo consigue, pero de forma tan calculada que no puedo evitar pensar que Hamnet roza la manipulación emocional cuando, sencillamente, no es necesario con la historia que tiene entre manos.

En este sentido, me parece superior la también muy malickiana Sueño de trenes, que también contempla la vida de un trabajador y su familia, con sus luces y sombras, sin necesidad de explicar continuamente lo que está pasando ni tener violines cada dos por tres porque sí, ahora toca llorar.

En definitiva, Hamnet es un buen drama intimista que parte de una sobresaliente idea original para retratar las duras condiciones de vida de las mujeres de la época, reforzada por magníficas interpretaciones (aparte de Buckley, Mescal está correcto y, personalmente, me ha encantado Emily Watson como esa suegra capaz de conectar con el sufrimiento de Agnes) pero que se ve lastrada por el excesivo control que busca Chloe Zhao en nuestras propias emociones, sin dejar que el corazón que exuda el enorme relato que tiene entre manos fluya como tiene que fluir.

¡Un saludo y sed felices!

¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

 

Análisis de El caballero de los Siete reinos (2026). Temporada 1. Capítulo 4.

Sorprende como HBO max, siendo una sombra de lo que fue, con sus The wire, Los soprano, Hermanos de sangre o Roma, y en plena desintegración de los productos de la plataforma, aún siga exprimiendo la gallina de los huevos de oro. Porque puede que haya cosechado un gran éxito con The pitt, la galardonada serie de médicos de urgencias, pero lo que genera una fortuna a HBO Max es el universo de Juego de tronos. Ahora, tras años de retraso, se estrena El caballero de los siete reinos, adaptación de las novelas Los cuentos de Dunk y Egg.

Enlace a El caballero de los siete reinos en HBO Max.

Análisis de todos los episodios de Juego de Tronos.

Análisis de todos los episodios de La casa del dragón. 

Análisis de todos los episodios de El caballero de los siete reinos. 

Estrenado un poco antes en Estados Unidos por la Superbowl, el cuarto episodio de El caballero de los siete reinos continúa la tendencia a abandonar el cachondeo y ahondar en la épica que tanto ha caracterizado a las series basadas en el universo de George R. R. Martin.

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De hecho, si algo se le puede reprochar a la serie es su incapacidad para integrar ese humor tan burro con la seriedad de los momentos que se van sucediendo en este capítulo.

Comienza el episodio con Egg visitando a Dunk, conocedor de que ha sido engañado y que su escudero es realmente Aegon Targaryen. El chico, decepcionado con su hermano Daeron, un borracho sin ningún interés por las justas, decidió unirse a Dunk para poder participar en el torneo.

Baelor, que parece simpatizar con Dunk y su puro sentido del honor caballeresco (estaba defendiendo a una inocente), le aconseja desafiar a Aerion a un juicio por combate (todavía pienso en la escena de Tyrion en el juicio frente a su padre Tywin y se me pone la piel de gallina). Este responde con un Juicio a siete, una práctica inusual en Poniente que enfrentaría a siete caballeros, los de Aerion, contra los de Dunk.

Por lo tanto, el resto del episodio consiste en la búsqueda de esos hombres que puedan ayudarle a enfrentarse a la familia real de Poniente. Queda claro que los Targaryen, con su cruel comportamiento y sus cada vez más menguados dragones, no son del aprecio del pueblo y la nobleza, por lo que parece fácil conseguir siete caballeros.

Ser Steffon Fossoway es el primero en embarcarse en la pelea, así como el jinete al que Aerion mató a su caballo y rompió la pierna, el caballero tuerto y el líder Baratheon. Solo falta uno, que realmente son dos porque Steffon ha sido sobornado por Aerion para cambiarse de bando en el mismo momento antes de empezar la contienda.

Por ello, si Dunk no consigue dos caballeros rápidos, sería culpable sin haber combatido.

Lyonel Baratheon corona al primo de Steffon (el honor de Duncan es tan puro que se muestra incapaz de nombrar caballero a nadie) y, tras un discurso suplicando por una pizca de honor, tenemos un coitus interruptus con el pedo del Bravo Bracken…hasta que aparece bruscamente la sintonía de Juego de Tronos.

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Baelor, el único Targaryen que parece realmente cuerdo, no lo debe estar tanto para ser el único miembro de la familia con el suficiente honor como para enfrentarse a su hermano, sus dos sobrinos y la Guardia Real.

Se avecina la madre de todos los combates y, que queréis que os diga, tengo ganas de ver lo que ocurre. Considero que El caballero de los siete reinos pierde cuando apuesta por ese humor tan primitivo, que incluso no casa bien con los dos últimos capítulos, más serios en tono.

Hasta los personajes secundarios mejoran, como ese robaescenas llamado Daeron Targaryen, un príncipe tan lleno de cinismo como de desprecio por el combate y que se dejará perder a las primeras de cambio.

En definitiva, el cuarto episodio de El caballero de los siete reinos anticipa un gran fin de fiesta que, personalmente, estoy deseando ver. Cualquiera lo diría tras ver sus dos primeros episodios, pero esta trama de fantasía medieval de una sola localización y más modesta que Juego de Tronos o La casa del dragón entretiene y mucho.   

¡Un saludo y sed felices!

¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

 

 

 

«M. Nigh Shyamalan es un idiota y sus películas dan asco» – Entrevista a Uwe Boll

El invitado internacional de Cutrecon 15 ha sido ni más ni menos que Uwe Boll, el habitualmente denominado como «peor director del mundo» además de boxeador, que ya en 2012 se enfrentó en un ring a Carlos Palencia, director del festival, entre otros críticos de su cine. En este artículo podréis leer la breve pero contundente entrevista que nos brindó a un servidor y a José Manuel Serrano Cueto de El 7º Centinela (spin off de El Centinela del Misterio).

Este año el festival ha decidido galardonar al invitado internacional con el premio CONFISLAB Jess Franco «por su contribución al cine cutre y por haber sabido crearse una sólida carrera y un reconocimiento en la industria pese a las adversidades», según comenta la directiva.

Conocido por sus numerosas adaptaciones de videojuegos, entre ellas House of the Dead (2003), Alone in the Dark (2005) o Postal (2007); Uwe Boll (Alemania, 1965) recibió en 2008 el premio Razzie a la peor carrera cinematográfica. En esta entrevista uno de los objetivos es comprender hasta qué punto él cree que estas críticas sean ciertas.

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Fotografía de Txema Ferrando

JM: ¿Cómo estás viviendo Cutrecon?

UB: ¡Súper! Es muy divertido ver mis películas con el público reaccionando y comentándolas. Hace diez años que no voy a ningún festival y la organización de este es genial. Estoy encantado de estar aquí.

JM: Cutrecon te ha entregado el premio Jess Franco.  ¿Conoces su cine? Él siempre decía, parafraseando a Luis García Berlanga, que para hacer cine solo hace falta una cámara y libertad, ¿estás de acuerdo?

UB: ¡Es verdad! Bueno… necesitas sonido también (se ríe). Hoy en día puedes rodar una película con el móvil. Yo creo que por eso hoy el cine se aprende haciendo cine. Esa es mi enseñanza cuando hablo con gente joven. Ahora es más barato.  Nosotros teníamos que hacerlo en 16mm, 35mm; era muy caro y tenías que tener mucho cuidado con lo que filmabas y no filmabas, pero ahora puedes filmar todo lo que quieras. Él (Jess Franco) tenía razón en lo que decía. He visto algunas de sus películas alquilándolas en los antiguos videoclubes; no he podido verlas en pantalla grande.

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Uwe Boll con el premio CONFISLAB Jess Franco y Carlos Palencia (director de Cutrecon)

JM: Cuando te entrevisté hace quince años por email me hablaste sobre la manera en que te enfrentabas a las críticas, ¿cómo lo haces a día de hoy? Y por otra parte, ¿podrías decirme el nombre de algún director que consideres que sí merece la etiqueta de «peor director del mundo»?

UB: Cuando hice las películas basadas en videojuegos creo que se pasaron muchísimo criticándome. He visto muchas películas, y sé que no soy el peor director del planeta. Creo que porque hice tantas películas basadas en videojuegos me pintaron como «este es el imbécil, este es el tipo al que destrozamos». Y luego, cuando lees críticas de House of the DeadAlone in the DarkBloodRayne, todas son iguales. Las películas eran totalmente diferentes, totalmente, pero las críticas son todas iguales. Así que podía rodar lo que fuera que todas las críticas eran iguales.

También, cuando ves Postal, las críticas son muy malas, pero piensas en Postal y es tan diferente a todas mis demás películas… Pero vuelven a decir lo mismo: primitivo, idiota, mierda, mala dirección, mala actuación, lo que sea. Entonces es cuando te das cuenta de que no puedes tomarlos en serio. Es un momento en el que te das cuenta de que tienes que desvincularte de ello y olvidarlo. Ya no me ofendo más, ya no pierdo los nervios. También creo que cuando boxeé con los críticos fue un gran alivio. Después de eso sientes que tienes que olvidarlo todo. Así que, sea lo que sea que escriban ahora, ya no me importa.

«M. Night Shyamalan es realmente malo. Creo que es un puto idiota y sus películas dan asco»

Sobre lo que preguntas sobre directores que sean realmente malos… Mira, M. Night Shyamalan es realmente malo. Creo que es un puto idiota y que sus películas dan asco. No entiendo por qué todavía consigue dinero para hacer películas. ¿Están ciegos? También… ¿los actores están ciegos? Eso pienso, pero parece que en Hollywood todavía piensan que es el genio de sus primeras buenas películas. Y después, cayó en la trampa de que… creo que tiene un trastorno mental… tiene que hacer en todas sus películas la misma mierda de giro sorpresa que no tiene sentido. Lo ves y piensas «¿me estás tomando el pelo?». Quiero decir, son idiotas, son realmente idiotas las películas que está haciendo.

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D: Por hablar de tu carrera y ya que has mencionado algunas de tus películas, llama la atención que has adaptado muchos videojuegos al cine. ¿A qué se debe esto? ¿Tiene que ver con que las productoras confiaron en ti para ello o quizá por tu pasión por los videojuegos?

UB: Lo que sucedió fue que House of the Dead llegó a mí después de Heart of America (2002), una película que hice sobre un tiroteo escolar que fue un fracaso. Era una buena película, pero fue un fracaso. Entonces llegó House of the Dead, tenían los derechos, tenían el guion, estaba todo; y me dijeron que si quería hacerla. Me gustaban las películas de zombis, me gustaba Zombi (1978) de Romero, y pensé en hacer algo completamente distinto. Nada de drama, acción zombi. Y así empezó.

Después de hacerla fue bastante exitosa. Aunque la crítica dijera que fue un fracaso no lo fue. Tuvo una recaudación en taquilla de 13,2 millones de dólares partiendo de un presupuesto de 8 millones. Después, creo que solo en Estados Unidos, consiguió casi 30 millones en DVD, Blu-ray. Entonces los inversores me dijeron que tenía que hacer más adaptaciones de videojuegos para el cine y que me darían dinero para ello. Así que por eso lo hice. No fue por que yo fuese un maestro de los videojuegos, sino que fue una decisión puramente económica.

«No fue porque yo fuese un maestro de los videojuegos, fue una decisión puramente económica»

Mira, si a mí me dan 20 millones para hacer Alone in the Dark o puedo hacer una película personal por 500.000, ¡hagamos Alone in the Dark! Así fue como empezó todo. Dame 100 millones de dólares y puedo hacer lo que quiera; no haría una película basada en un videojuego. Si alguien viniera y me dijera que tengo 8 millones para hacer House of the Dead o consigo 8 millones para hacer lo que quisiera rodaría una película totalmente diferente.

D: Ya que te has aventurado a mencionar un director malo, 
¿podrías decirme alguno que te guste o tengas como referencia? Uno clásico y otro actual. 

UB: En mi lista de todos los tiempos están John Ford, Martin Scorsese, Oliver Stone… aunque ya no. Oliver Stone hizo algunas obras maestras pero se terminó perdiendo. También pasa eso con Martin Scorsese que no es tan bueno ya como era hace veinte años. Son viejos. También creo que hay directores que admiras por lo que hicieron y por cómo son como seres humanos, directores que piensas que son buenas personas. John Ford creo que era una buena persona. William Wyler creo que era una buena persona. Stanley Kubrick no creo que fuera una gran persona pero hizo muy buenas películas, obras maestras.

«Los nombres de los directores se están disolviendo. Ya no conoces a los directores porque ahora ‘es una película de Netflix'»

Creo que actualmente los nombres de los directores se están disolviendo. Ya no conoces a los directores porque ahora «es una película de Netflix». También están las grandes estrellas, los actores son conocidos, pero tampoco venden entradas aunque lo sean. Conoces a Matt Damon y Ben Affleck, pero no corres al cine porque haya una película suya. Eso cambió y creo que fue por el streaming. Fue cuesta abajo.

Cuando ahora David Fincher hace una película, la veo. Christopher Nolan hace una película, la veo. Pero no soy el mayor, mayor fan. Tarantino hace una, la veo. Tarantino nunca ha hecho una mala película. No ha hecho muchas películas realmente y por eso ninguna es mala. Paul Thomas Anderson no ha hecho una película mala… excepto The Master (se ríe). Pero cuando hace una película sabes que tendrá algo. Creo que Pozos de ambición es la mejor película de los últimos veinte años. Es mi número uno personal de los últimos veinte años. Pero no quedan muchos que digas, «vale, cuando ese tipo hace una película es obligatorio verla». Creo que esa es la realidad.

Creo que la mejor época del cine fue entre 1980 y 2000. Creo que en ese periodo, cuando ves las nominaciones al Oscar, todas las películas son mejores que cualquiera hecha hoy. Los pecadores (2025) no tendría un Oscar en 1998. No conseguiría ninguna nominación. Es una buena película, pero no es como La naranja mecánica (1971), Bailando con lobos (1990), French Connection: Contra el imperio de la droga (1971), Uno de los nuestros (1990) o El padrino (1972). Hay muchísimas… Platoon (1986), El cazador (1978), cualquiera. Ves la lista y piensas «¡joder, todas son clásicos!». Tiburón (1975), cualquiera… Creo que la calidad general del cine bajó drásticamente en ese periodo.

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Uwe Boll y un servidor

Desde luego, el director alemán tiene las cosas claras y no se corta un pelo al responder. Igual sucede con sus películas, en las que se nota que hace lo que le da la gana y podrán ser malas con saña pero son muy divertidas.

Muchas gracias por leerme y… ¡larga vida a Cutrecon!

Sed felices.

Salvador: La serie de Netflix, de Tosar, Gabilondo y Calparsoro, apuesta por la espectacularidad sobre cualquier atisbo de realidad

Salvador lo tiene todo para ser el nuevo bombazo de Netflix. Tiene a Luis Tosar, ahora mismo la cara más reconocible del audiovisual español. Tiene a Aitor Gabilondo en el guion, uno de los más demandados tras el éxito de Patria y por supuesto lo más importante, tiene como director a Daniel Calparsoro, un realizador omnipresente pero que no suele defraudar.

¿El resultado? Un bombazo, tal y como decía al principio. La serie ya es número uno y tiene pinta que va estar semanas ahí y es que todo el mundo ya está hablando de Salvador.

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Salvador. El mensaje se diluye ante tanto exceso

Me preguntaba un compañero de la web que me había parecido la serie. Y le he respondido esto:

«Muy adictiva, súper entretenida, TÉCNICAMENTE espectacular, algunas muy buenas interpretaciones, pero muy excesiva, o sea, muy inverosímil. A veces dices, «Venga ya».»

Y esto es lo que opino de la última serie de Netflix. La he visto en dos tandas de cuatro episodios, una el sábado y otra el domingo. Sin ningún cansancio, a la vieja usanza del maratón que ya por cuestiones de horarios de trabajo no suelo hacer. Pero Salvador es adictiva desde su intenso primer y quizás peor capítulo. Y es que aunque hay que verla como una película de ocho horas, su primer episodio es muy desmedido y excesivo lo que le hace ser inverosímil a todas luces y me hizo plantear en más de una ocasión quitarla. Y menos mal que no lo hice porque la serie es buena de narices.

Aunque Gabilondo toque temas de actualidad como el racismo, la xenofobia, el machismo  y problemas de índole social, al estar tan marcadamente exagerados hace que sea inverosímil. ¿Es malo? Ni por asomo, la serie es ficción y su cometido es entretener y bien que lo consigue. Simplemente que tratado con más realismo y menos exageración el mensaje podría haber calado más.

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Salvador: Una España polarizada entre el bien y el mal

No os he comentado de qué va la serie todavía. Salvador (Salvador Salvador) es un paramédico conductor de ambulancia. Cuando descubre que su hija forma parte de un grupo neonazi, los White Souls, (que supone una escisión de los Ultra Sur) que defiende postulados racistas y violentos, se acerca a la banda para intentar sacarla de ahí. Durante un violento enfrentamiento organizado entre hinchas radicales del Real Madrid y el Olympique de Marsella, Milena resulta herida.

Su primer capítulo es lo que decía muy violento y excesivo. Pierde esa verosimilitud cuando ves esos cócteles molotov volando sobre la policía y los hinchas franceses. Y no digo que no haya ocurrido. Hay casos recientes por desgracia, pero la escena del hospital es igualmente exagerada.

Pero es a partir del segundo capítulo cuando me enganché, con la presentación de cada personaje del grupo neonazi. Viven entre nosotros, como en la película de John Carpenter. Tenemos a Max, profesor de historia de instituto, bastante frustrado en el trabajo y que se contradice con su papel de jefazo en los White Souls, tenemos al agente inmobiliario, a Julia (Claudia Salas), amiga de la hija de Salvador dentro del grupo ultra y «chivata» de la policía, y con una historia de superación y redención que eleva el tono dramático de la serie. Y acabamos con otro personaje femenino muy interesante, el de la camarera Carla, interpretado por Leonor Watling. La relación que mantiene con Tosar es interesante ya que nos hace ver lo fácil que es irse hacia el lado oscuro.

Gabilondo nos habla del odio, pero también del poder. En ese sentido hacia final de la serie nos encontramos en la mansión del empresario Nicolás Dávila, interpretado por Pedro Casablanc. Es impresionante como teje los hilos, teniendo sentados en la mesa a altos cargos políticos y policiales. Sin duda, esa escena es uno de los mejores momentos de la serie.

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Consideraciones finales

Salvador nos muestra una Madrid muy polarizada, el odio campa a sus anchas. Hay miedo, racismo, machismo y violencia, mucha violencia.

Salvador es una pasada en lo técnico y artístico. Han fichado a Daniel Calparsoro y eso es el precio a pagar para lo bueno y lo malo. El realizador lo lleva en la sangre y todo el mensaje que pudiera haber en la serie se diluye al contar con los tics habituales del muy buen director, ojo, nos referimos a nervio, intensidad y acción. Pero para mensajes ya tenemos la realidad, aquí hemos venido a pasar un buen rato y Salvador lo consigue con ocho capítulos frenéticos que pasan volando. Sin duda alguna Salvador es uno de los grandes estrenos de este primer trimestre de 2026.

Un saludo y sed felices.

Netflix lanzó sin avisar el primer tráiler de The Adventures of Cliff Booth (2026)

El rodaje de la secuela de Érase una vez en Hollywood ha concluido y ayer, en el Super Bowl, Netflix lanzó a puro Brad Pitt y Emerson, Lake & Palmer el primer tráiler de The Adventures of Cliff Booth (Las Aventuras de Cliff Booth), con dirección de David Fincher y guion de Quentin Tarantino.

Vaya que fue inesperado. Nadie lo vio venir, pero en el contexto del Super Bowl celebrado ayer en el Levi´s Stadium de Santa Clara, California, Netflix dio a conocer el primer teaser tráiler de The Adventures of Cliff Booth (tentativamente Las Aventuras de Cliff Booth para el mercado hispanoparlante), la película que, dirigida por David Fincher, escrita por Quentin Tarantino y protagonizada por Brad Pitt, constituye la secuela de la celebrada Érase una Vez… en Hollywood (aquí nuestra crítica).

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El Super Bowl, recordemos, es el evento que hace de marco a la final de la NFL, es decir la Liga de Fútbol Americano estadounidense que, si bien siempre tuvo un fuerte impacto a nivel nacional, está ahora teniendo cada vez más llegada internacional, al punto de incluso haber gente que sigue la misma en los países de habla hispana cuando el fútbol americano fue históricamente un deporte que nos pasaba de largo (por cierto y por si alguien le interesa, los Seattle Seahawks derrotaron a los New England Patriots por 29 a 13).

Esa fama ha llevado a que el evento se volviera en estos últimos años no solo deportivo, sino también abierto al espectáculo en general e incluso aprovechado para promocionar series y películas, tal fue el caso de Netflix que, sin previo aviso ni anestesia, lanzó ayer el primer adelanto de The Adventures of Cliff Booth.

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Recordemos que, a diferencia de Érase una Vez… en Hollywood, Quentin Tarantino no oficia en esta oportunidad como director, aunque sí como escritor y productor, lo cual convierte a la película en su primer trabajo para streaming. Para David Fincher, en cambio, es ya el cuarto que hace para Netflix, después de la serie Mindhunter y las películas Mank (2020) y El Asesino (2023) , de las cuales pueden leer nuestras respectivas críticas y reseñas pinchando en los correspondientes links.

El tráiler promete y, por suerte, no cuenta prácticamente nada de la trama. Básicamente es una sucesión de imágenes con muy poco diálogo en el principio que, dado que Netflix no ha puesto aún el adelanto en su cuenta oficial, no tenemos traducido al español.

De modo lúdico (y atendiendo al carácter para todo público con que fue presentado), un manchón verde se repite a lo largo del mismo tapando las expresiones e imágenes supuestamente incorrectas mientras de fondo (y para mi personal emoción) suena Emerson, Lake & Palmer con la poderosa versión que en los setenta hicieran del tema principal de la serie Peter Gunn (1958-1961) compuesto por Henry Mancini.

Brad Pitt, obviamente, vuelve a dar vida al doble de riesgo Cliff Booth, secundado por un elenco en el que también están Timothy Olyphant, Elizabeth Debicki, Scott Caan y Carla Gugino. El rodaje finalizó hace menos de un mes (aquí nuestro artículo) y aún no hay para el filme fecha de estreno confirmada aunque, desde luego, se espera que ello ocurra en algún momento del presente año.

Hasta pronto y sean felices…

Reseña de Korowai de Sergio Bernhardt

Pocos son los autores que logran capturar la esencia de la naturaleza humana y sus complejidades con la profundidad y el arte visual que exhibe Sergio Bernhardt en su obra Korowai No le digas a mi madre que me la llevo a la selva y que está publicada en España por Bang Ediciones. Este cómic se adentra en una travesía emocional y espiritual que no solo invita a la reflexión, sino que también sumerge al lector en un universo de supervivencia y muy distinto al que estamos acostumbrados en nuestro día a día. Nos adentramos en el bosque junto a los últimos caníbales de la tierra: los Korowai.

Sergio Bernhardt establece una atmósfera cargada de misterio y belleza. Los paisajes exóticos y vibrantes se despliegan a través de ilustraciones meticulosamente elaboradas. La elección de colores, junto con la precisión de las líneas, construye un entorno que no solo es visualmente atractivo, sino que también refleja el pulso vibrante de la vida en la selva. El autor nos presenta un mundo donde la flora y fauna no son meros telones de fondo, más bien son personajes en sí mismos que interactúan con los protagonistas, enriqueciendo la narrativa y creando una sensación de interconexión entre todos los seres vivos. La obra se podría considerar un reportaje periodístico hecho cómic al más puro estilo de Zerocalcare o Joe Sacco.Reseña de Korowai de Sergio Bernhardt

En esta obra del menorquín Bernhardt, el lector es testigo de las realidades culturales y espirituales de los Korowai, una tribu indígena que habita en las profundidades de Papúa Nueva Guinea. Bernhardt emplea su narrativa para destacar temas universales como la pertenencia, la tradición y el conflicto entre el mundo moderno y las culturas ancestrales. A medida que el personaje principal se enfrenta a desafíos tanto físicos como emocionales, su viaje se convierte en una metáfora poderosa sobre la búsqueda de propósito en un mundo que a menudo parece caótico.

Uno de los aspectos más destacados de Korowai No le digas a mi madre que me la llevo a la selva es la forma en que Bernhardt se adentra en las costumbres y creencias de la tribu sin caer en la trampa del exotismo superficial. El autor muestra durante las 304 páginas de la obra un respeto palpable por la cultura que retrata, evitando clichés y estereotipos para ofrecer una representación auténtica y matizada de la vida de los Korowai.

Cada página está impregnada de detalles que invitan al lector a sumergirse en un estilo de vida que, si bien ajeno, resuena con verdades sobre la lucha y la esperanza. A través de la voz de sus personajes, el cómic plantea preguntas profundas sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza, así como sobre la forma en que las tradiciones pueden ser tanto un refugio como una prisión.korowai bang ediciones cosas felices

Bernhardt utiliza una combinación de ilustraciones expresivas y diálogos cargados de significado que invitan al lector a parar, reflexionar y sentir. Las transiciones entre escenas son fluidas, llevando al lector de momentos de calma y contemplación a instantes de intensa tensión, lo que mantiene un ritmo envolvente. Este dinamismo se refleja también en la evolución de sus personajes; sus crecimientos personales se sienten genuinos y profundamente humanos, lo que ayuda a crear una conexión emocional que perdura incluso después de cerrar el cómic.

Conforme avanza la trama, este personaje se cruzará con diversas figuras que aportan sus propias historias y perspectivas, enriqueciendo aún más la trama. Estos encuentros reflejan la diversidad de experiencias humanas y subrayan la importancia de la empatía y la comprensión en un mundo diverso. Cada personaje, desde los ancianos sabios hasta los jóvenes rebeldes, ofrece una visión distinta sobre la vida y las decisiones que enfrentan añadiendo capas de complejidad.korowai Bang cosas felices

La obra destaca por su crítica sutil pero poderosa hacia la explotación de los recursos naturales y la pérdida de culturas indígenas. A través de la historia, Bernhardt aborda temas decoloniales que resuenan en el contexto actual. La lucha de los Korowai por preservar su forma de vida ante las presiones del mundo moderno se convierte en un eco de las luchas que enfrentan muchas comunidades indígenas hoy en día. A través de este enfoque, Korowai se convierte en un llamado a la acción, recordándonos la importancia de valorar y proteger la diversidad cultural y ecológica que aún existe en nuestro planeta.

En términos de estructura, Korowai logra mantener al lector en vilo a través de su hábil manejo de tensiones dramáticas. A medida que avanza la trama vemos cómo sus personajes se enfrentan a desafíos externos —como la lucha por su hogar y su cultura— también se embarca en una batalla interna, cuestionando sus propias creencias y su lugar en un entorno que cambia rápidamente. Este viaje introspectivo se convierte en un reflejo del viaje que todos enfrentamos en nuestra búsqueda de identidad, pertenencia y propósito.korowai 1 cosas felices

La transformación de nuestro personaje no es lineal; está llena de dudas, descubrimientos y momentos de revelación. A través de sus experiencias, Bernhardt plantea preguntas que son tan relevantes en el contexto de las comunidades indígenas como en la vida cotidiana de cualquier persona: ¿Qué significa realmente pertenecer? ¿Cómo equilibramos nuestras raíces culturales con las demandas del mundo moderno? Estas reflexiones enriquecen la lectura y la convierten en una experiencia valiosa y resonante, la cual invita a pensar críticamente sobre su propio lugar en el tejido de la sociedad.

La conclusión del cómic, cargada de emotividad, deja al lector con una sensación de esperanza y renovación. Esta resolución no proporciona respuestas fáciles. En un mundo donde las crisis medioambientales y culturales son cada vez más apremiantes, Korowai No le digas a mi madre que me la llevo a la selva se erige como un faro de reflexión y motivación, instando a los lectores a valorar su propia herencia cultural mientras reconocen la riqueza de las tradiciones ajenas.Bang ediciones korowai cosas felices

Sergio Bernhardt se ha convertido en mi descubrimiento del año. Un autor que con su primera obra me ha cautivado por completo. El menorquín fusiona arte y narrativa de una manera excepcional, no es baladí que lo compare con dos de mis artistas de referencia, ya que con solo acercarse a las primeras páginas del libro no te vienen a la cabeza otros nombres que no sean los de Sacco o Zerocalcare. Bernhardt ofrece una experiencia de lectura que no se olvida fácilmente. Esta obra no solo entretiene, sino que también educa y provoca reflexión.

 

Ficha técnica

Autor: SERGIO BERNHARDT

Editorial: Bang Ediciones

Encuadernación: Rústica con solapas

Fecha de edición : 18/03/2025

Año de edición : 2025

Idioma : Castellano

Nº de páginas : 304

ISBN : 978-84-1371-539-1

‘House of the Dead’ | Anderson contra Boll: el duelo de titanes que el cine (no) necesitaba

Todos creíamos que el inframundo del cine basado en videojuegos estaba gobernado por un rey inamovible, pero hay una oscura sombra que se cierne sobre su reino. La sombra se llama Paul W. S. Anderson, quien ha decidido competir por esa infame corona.

¿Y cómo puede Anderson tratar de tambalear el reinado de Uwe Boll? Dirigirá una nueva película de House of the Dead. Sí, lo que hizo magistralmente mal el director/boxeador teutón en 2003. ¿Le está lanzando Anderson un guante de desafío? No lo sé, pero en ese combate el que pierde realmente es el cine en general.

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Uwe Boll dispuesto a partirse la cara con la crítica

Tras pasar más de una década vilipendiando y orinando sobre la saga de Resident Evil —eso sí, tomándose un respiro para destrozar la obra cumbre de Alejandro Dumas—, Anderson ha decidido pasar por su trituradora una que ya trituró Boll. Recordemos que su paso por Resident Evil fue especialmente una excusa creada para que su esposa, Milla Jovovich, luciera espectacular haciendo piruetas en cámara lenta mientras el guion y la fidelidad al videojuego se iban por el retrete. Si buscabas terror o a Leon S. Kennedy, te daban a Alice realizando saltos imposibles con poderes mentales a ratos.

Pero lo de adaptar House of the Dead ya es entrar en el terreno de las artes oscuras. Porque, seamos sinceros, ¿Quién en su sano juicio intenta «mejorar» al mismísimo Uwe Boll?

En 2003, Uwe Boll, un hombre cuya mayor aportación al cine fue retar a sus críticos a combates de boxeo, nos regaló la adaptación original de House of the Dead. Fue una obra maestra de lo espantoso: inserciones de metraje real del videojuego entre escenas, actores que parecían estar ahí para pagar una deuda de juego o de sustancias ilegales y una dirección que hacía que el vídeo de la comunión de tu primo del pueblo pareciera Ciudadano Kane.

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‘TIERRAS PERDIDAS’ (2025) | PAUL W.S. ANDERSON SE VISTE DEL PEOR ZACK SNYDER


Y aquí es donde surge la gran pregunta: ¿Ha visto la película de Boll y ha pensado: «Sujétame el cubata, Uwe, que yo puedo hacerlo peor que tú»? Lo peor es que, además de a su esposa, siempre consigue convencer a algún actor de renombre para sus experimentos. La incauta, en esta ocasión, ha sido Isabela Merced (que Dios la pille confesada), porque después de esto su carrera puede acabar en el mismo lugar que el talento de Paul W. S. Anderson: en la basura.

No sabemos si esta nueva incursión en el cine de zombis será un éxito de taquilla (probablemente no lo sea), pero lo que es seguro es que el duelo está servido. En una esquina tenemos a Boll y su legado infame de adaptaciones de videojuegos; en la otra, a Anderson y su capacidad infinita para empeorar con los años y de ignorar el material original para que se adecue a sus necesidades.

Solo nos queda rezar para que, al menos, la banda sonora sea decente. Porque si vamos a ver cómo otra franquicia de nuestra infancia es sacrificada en el altar del cutrerío cinematográfico, al menos que tenga el ritmo de algún temazo pegadizo.

Un saludo y sed felices.

Retro-Análisis: Taxi Driver (1976), a cincuenta años de su estreno

El 8 de febrero de 1976 llegaba a los cines Taxi Driver, película que, con una actuación memorable de Robert De Niro, marcaría de manera definitiva el estilo de dirección de Martín Scorsese a través de un crudo retrato de una sociedad decadente que dejaría tanta controversia como influencia. Al cumplirse medio siglo de su estreno, la revisitamos…

Bienvenidos sean a un nuevo retro-análisis que, una vez más, corresponde a un aniversario. Cuando algunos años atrás se estrenó con tanta repercusión Joker (2019) fue inevitable que cada crítica o reseña hiciera referencia a Taxi Driver (1976). Y no por poner ambas películas en pie de igualdad ya que tienen objetivos argumentales y estéticos muy diferentes, sino porque el filme de Martin Scorsese, de cuyo estreno se cumplen mañana cincuenta años, ha dejado y sigue dejando reconocible influencia no solo en el cine sino también en la cultura general, virtud que solo tienen un puñado de películas icónicas y rupturistas.

La historia nació a partir de un guion escrito por Paul Schrader, quien un año antes había tenido su debut como escritor con el filme Yakuza que, dirigido por Sydney Pollack y protagonizado por Robert Mitchum, estuvo lejos de ser un suceso comercial, pero le abrió las puertas a Schrader para que Brian De Palma le convocara a escribir su película Fascinación, que se acabaría estrenando en 1976, incluso después que Taxi Driver y unos meses antes que Carrie, filme que provocaría el despegue absoluto en la carrera del afamado director.

Se trata de un guion con mucho de autorreferencia, ya que el propio Schrader padecía por esos días de insomnio crónico y acababa de salir de una internación hospitalaria por una úlcera estomacal. El hecho de no haber visto prácticamente a nadie durante las dos semanas en que estuvo internado le llevó a reflexionar acerca de la soledad en que a veces se puede estar en una gran ciudad y no se le ocurrió mejor metáfora que un taxi para simbolizarla: él mismo había vivido durante algún tiempo en su propio auto luego de romper con su pareja y el vehículo se le antojaba como un ataúd rodante en medio de la jungla de asfalto.

El matrimonio de productores integrado por Michael y Julia Phillips se interesó por el proyecto y lo llevó a Columbia Pictures, siendo la idea original que el eventual filme fuera dirigido por John Milius o Irvin Kershner, pero los presupuestos eran ajustadísimos y fue entonces que De Palma, por medio de Schrader, les presentó a Martin Scorsese que, a pesar de gozar ya de cierto prestigio por la recepción crítica de Malas Calles (1973) y Alice ya no vive aquí (1974), no había tenido un gran suceso de taquilla y ello hacía sus honorarios más accesibles.

Y el aporte de Brian al filme y a la futura carrera de Scorsese no acaba allí: además fue el de responsable de presentarle a Bernard Herrmann, el ya legendario creador de la banda sonora de Psicosis (aquí retro-análisis) que, al igual que Schrader, estaba por esos días trabajando con él en Fascinación.

Además de las propias experiencias personales de su autor, el guion tomaba inspiración del intento de asesinato llevado a cabo el año anterior contra el presidente Gerald Ford y, desde el punto de vista fílmico, recogía influencias del western Centauros del Desierto (John Ford, 1956) y el thriller El Hombre Equivocado (Alfred Hitchcock, 1956) , así como también y muy especialmente del cine europeo, del que Schrader y Scorsese eran devotos adeptos.

De hecho, y según propias palabras de ambos, hay en el tratamiento de Taxi Driver reminiscencias de los filmes franceses Pickpocket (Robert Bresson, 1959) y El Silencio de un Hombre (Jean-Pierre Melville, 1967), al punto que llegaron a pensar para el papel principal en Alain Delon, protagonista de este último, pero sabida fue siempre la resistencia del ya desaparecido actor galo (aquí nuestra nota con motivo de su fallecimiento en 2025) a trabajar en Hollywood y en inglés.

Dustin Hoffman, Al Pacino, Jason Miller y Jeff Bridges fueron igualmente considerados para el papel principal pero el elegido terminó siendo Robert De Niro que, a pesar de tener ya en su haber un Oscar por El Padrino Parte II (1974, aquí retro-análisis) y de haber protagonizado para el propio Scorsese la antes mencionada Malas Calles, no era aún una figura de renombre y sería justamente este el rol que lo consagraría. Aun así, recortó en gran medida sus exigencias económicas para poder estar en la película, decisión que en retrospectiva solo puede ser vista como acertada.

De Niro, quien en ese momento se hallaba en Roma terminando de rodar Novecento a las órdenes de Bernardo Bertolucci, es conocido por ser lo que se dice “actor de método” y, como tal, se comprometió al ciento por ciento con el personaje. Tanto que perdió dieciséis kilos para interpretarlo y hasta sacó una licencia de taxista para recorrer durante un par de semanas las calles de New York levantando pasajeros (según cuenta, solo uno le reconoció). Incluso, en uno de los viajes a Italia por el rodaje paralelo de Novecento, visitó una base militar estadounidense para grabar a soldados del medio oeste norteamericano y retener sus acentos.

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La filmación se realizó mayormente en Manhattan, New York, deuda pendiente del director, que había debido rodar en Los Angeles muchas escenas de Malas Calles a pesar de ubicarse también su historia en la “gran manzana”. La fotografía fue confiada a Michael Chapman, siendo esta su primera colaboración con Scorsese, experiencia que se repetiría en El Último Vals (1978) y Toro Salvaje (1980), además del videoclip para la canción Bad (1987) de Michael Jackson.

Con un exiguo presupuesto de un millón trescientos mil dólares que, con mucho esfuerzo y a duras penas, logró ser estirado hasta un millón novecientos, Taxi Driver terminó llegando a los cines el 8 de febrero de 1976 y causó una verdadera revolución…

La Historia

Travis Bickle (Robert De Niro) es un ex marine que ha estado en Vietnam y tiene problemas de insomnio. Debido a ello, considera que lo mejor es procurarse un empleo como taxista de noche y así recorre las calles de New York siendo espectador en primera fila de la miseria y decadencia que pueblan la ciudad.

La fauna nocturna es de lo más variopinta, como también los pasajeros que le toca llevar, entre ellos un sujeto que, interpretado por el propio Martin Scorsese, le cuenta que planea asesinar a su esposa por haber descubierto que le es infiel con un hombre negro. Pero en medio de la sucia ciudad puede haber también un ángel: una muchacha de cabello rubio y vestida de blanco de la cual luego sabrá que su nombre es Betsy (Cybill Shepherd) y a la que siempre ve entrar a un local partidario.

Para conocerla, se involucra justamente en el partido sin tener idea de quién es ni qué propone el tal Charles Palantine (Leonard Harris) al cual apoya como candidato a presidente. Si se inmiscuyó fue solo por Betsy y no entiende ni le importa nada de política; solo está seguro de que alguien debería hacer limpieza en esa ciudad decadente y corrupta, e incluso se lo manifiesta así al propio candidato presidencial, a quien asusta un poco cuando le toca llevarlo en su taxi.

Lo importante para él, de todas formas, es Betsy y la cosa parece ir mejor imposible cuando consigue con ella la primera cita pero, inexperto como es en salidas románticas, lo arruina todo llevándola a un cine para adultos de los que tiene plenamente incorporados y normalizados de sus noches de insomnio. Travis no entiende qué hizo mal y su ira lo lleva a increpar duramente a Betsy en el local del partido, por lo cual acaba expulsado del mismo.

Pero Betsy no es su única obsesión: también una chica de doce años llamada Iris (Jodie Foster), cuyos servicios ofrece impunemente en la calle un proxeneta apodado Sport (Harvey Keitel). Se la cruza un par de veces y sabe bien que esa chica no debería estar allí, por lo que, fingiendo pagar precisamente por un servicio sexual de quince minutos, hace el intento de sacarla fuera de ese mundo. Pero, para su sorpresa y confusión, cuando le plantea a la niña que no quiere tener sexo sino liberarla, ella no quiere dejar a su proxeneta ni volver con su familia…

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Tantas frustraciones solo pueden ir hacer cayendo a Travis en un pozo en el cual se hunde inexorablemente y termina yendo a ver a un traficante de armas del bajo mundo que le consigue prácticamente un arsenal con el cual se arma hasta los dientes mientras cambia su look, luciendo ahora chaqueta militar y corte mohicano. Y no contaré más…

Un Fantasma Urbano

Como decíamos sobre el principio, Taxi Driver fue en su tiempo una película polémica y controversial. Por la temática (prostitución infantil incluida), por el enfoque (no le interesa establecer si Travis es héroe o villano) y por su crudo tratamiento de la violencia, particularmente sobre el final, en el cual Scorsese debió desaturar los colores para no hacer la sangre tan chillona y obtener así la calificación R. Pero, por sobre todo, es la película con la cual el director dejó impreso el sello de lo que sería su cine de allí en más o, por lo menos, de su etapa más corrosiva y también más creativa.

Aun con sus escenas diurnas, es una película básicamente nocturna, elemento común a mucha de su filmografía, subyaciendo la idea de que es en la noche cuando se libera la fauna urbana y, junto con ella, el delito y la corrupción tapados durante el día. De noche, las personas se muestran tal como son y, al menos según muestra la película, no para bien.

El propio Travis no escapa a esa norma. Para él, nadie allá afuera es bueno, a excepción de Betsy, cuyo rubio cabello e impoluto blanco marcan contraste y diferencia con todo cuanto le rodea, o la niña Iris, de quien golpea duramente su sentido de la moral el verla en las calles como prostituta.

Pero con ambas se acaba decepcionando, aumentando ello su desazón y sensación de soledad: con la primera porque escapa del cine dejándolo solo y sin siquiera darle una segunda chance; con la segunda, por su negativa a dejar la vida de la cual justamente él quiere sacarla.

Es que Travis normaliza sus propios puntos de vista y cree que todos deberían ver las cosas como él; no termina de entender por qué Betsy se marchó del cine ni, mucho menos, por qué una niña que debería estar en el colegio o con sus padres prefiere seguir inmersa en un mundo de porquería.

Y su ira se exacerba a la par de su incomprensión, pues su respuesta a la frustración es la violencia y allí entran a jugar el culto por las armas tan común en la sociedad norteamericana y la facilidad con que se consiguen. Si Betsy no quiere estar con él, se vengará buscando asesinar al candidato presidencial que apoya y avala. Y si Iris no quiere abandonar la inmundicia, se encargará de limpiar la misma a puro disparo y sin concesiones, de tal forma que no quede a la niña más que regresar a su vida anterior.

El clima político y social de la época contribuye al cuadro de decadencia: la sociedad norteamericana venía en ese momento de Watergate y Vietnam, sumado a que la ciudad de New York se hallaba al borde de la bancarrota con su personal sanitario en huelga y sus calles cada vez más atestadas de marginales, a la par que una brutal ola de calor se abatía sobre el conjunto aumentando así la sensación de atmósfera opresiva y asfixiante.

Travis se mueve al comando de su taxi como un fantasma urbano, un testigo externo que observa el mundo a través de los cristales o del espejo retrovisor, los cuales funcionan justamente para nosotros como metáfora del lente con el cual mira. De hecho, hay una diferencia de ritmo entre lo que transcurre dentro del taxi, a velocidad normal, y lo que ocurre fuera, en cámara lenta. Es difícil determinar si en ello habrá tenido también que ver De Palma, pero el uso de ese recurso marca un interesante punto de confluencia más allá de quién haya influido a quién.

Lo que Travis ve es solo decadencia y corrupción, pero no hace de ello una lectura sociológica porque no tiene la formación ni los elementos necesarios. Su visión de la realidad se basa en lo cotidiano, en la observación directa y simple desde el interior de su taxi. Y lo que observa es para él indiscutible: sus conclusiones, pragmáticas en lugar de teóricas, no están sujetas a debate…

Carga con los prejuicios del ciudadano común y los alimenta cada noche, tal como se desprende de los pensamientos que nos llegan a través de su relato en off. Nos dice, por ejemplo, que no tiene problemas con los negros, pero bastará que un grupo de afroamericanos apedree su auto o que encuentre a uno de ellos atracando un comercio para que sus puntos de vista cambien radicalmente.

Es que Travis, de tan común y ordinario, da miedo. En sus palabras reconocemos muchas que oímos a diario, incluso quizás de nuestra propia boca. Y la lectura que se desprende de ello es terrible e inquietante: que los extremos no están tan lejos como nos gustaría pensar

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La diferencia entre un taxista y un asesino puede ser pequeña: después de todo, también fue una ciudadana ordinaria la que en 1975 intentó asesinar al presidente Ford y lo mismo el que cinco años después, con consecuencias más fatales, dispararía contra John Lennon. La frontera es tan delgada que la trama se termina tocando con la realidad, al punto incluso de haber el filme acabado por inspirar un real intento de asesinato, pero ya volveremos sobre ello…

Una Colección de Talentos

La dirección de Scorsese es realmente soberbia y se complementa a la perfección con el guion: de hecho, hay momentos en que parece que este último estuviera ausente y que no se interprete ello como carencia, ya que el principal mérito del filme reside justamente en que todo discurre de modo prácticamente natural y por momentos documental, como si lo que sucede en pantalla siguiera simplemente su propio curso. Ello hace a la historia aún más terrible y estremecedora porque lo que muestra, precisamente, no es algo raro o que no pueda ocurrir.

La fotografía de Chapman contribuye sin duda a ello, volviéndose más oscura cuando se muestran los hechos más escabrosos o bien en tomas que, especialmente en el interior del taxi (donde la cámara tiene menos ángulo y movimiento), aumentan la sensación de angustia y opresión. Los planos son inquietantes y cada vez que los ojos de Travis se recortan contra el espejo retrovisor, un escalofrío nos recorre la espalda.

Pero todo eso no sería posible sin un descomunal trabajo de De Niro, sobre todo por su capacidad de transmitir en silencio lo que está pensando. Cuando los afroamericanos apedrean su auto, no emite palabra alguna: simplemente continúa su marcha, pero ya sabemos por su mirada que no piensa lo mismo que antes. Y cuando ve a Iris ejercer la prostitución en la calle, no hace falta que ponga en palabras lo que tiene en mente: no hay atracción sexual; solo indignación y repugnancia.

Tres escenas me quedan particularmente grabadas de su actuación. Una, icónica por cierto, es cuando se mira al espejo y con una sonrisa socarrona pregunta: “¿Me estás hablando a mí?”. Otra es cuando la policía lo encuentra en medio del tendal de muertos y, llevándose un ensangrentado dedo índice a la frente, imita jalar un gatillo mientras sus labios emiten un débil “Pufff… pufff…”. Y la tercera es la del final, cuando mira por última vez al espejo retrovisor y su mirada no nos deja seguros de nada…

Pero no todo se limita a De Niro: no podemos dejar de obviar, por cierto, a Jodie Foster en una increíble interpretación infantil que, de las mejores que se hayan visto en pantalla (quizás en un cuádruple podio femenino con Linda Blair, Natalie Portman y Anna Paquin), entrega un trabajo increíblemente intenso para su edad, valiéndole incluso su primera nominación al Oscar y anunciando una rutilante carrera que a la larga le dará incluso dos de las preciadas estatuillas.

Cybill Shepherd, años después estrella de la serie Moonlightning junto a Bruce Willis, puede parecer a primera vista inexpresiva, pero nada más lejos: su papel se ajusta claramente a lo que Travis ve en ella, ese ángel de sonrisa etérea que abandonará su rostro cuando él, en su ingenuidad e inexperiencia romántica, la lleve al cine de adultos.

Entre el elenco masculino, no sé ya qué más decir de Harvey Keitel, quien vuelve a compartir pantalla con De Niro después de Calles Principales y es para mí uno de los mejores actores vivos a los que, sin embargo y aunque parezca mentira, la Academia jamás ha reconocido como debería: apenas una nominación como actor de reparto por Bugsy (Barry Levinson, 1991).  Ignoro la razón, pero los festivales europeos le han hecho más justicia otorgándole prestigiosos galardones como actor en Venecia, Cannes, Barcelona o Berlín. Por cierto, ya tiene ochenta y seis años; ojalá la Academia no se acuerde de él cuando sea tarde…

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Y, aunque menor dentro de la trama, imposible dejar de soslayar el gran trabajo de Peter Boyle en el papel de “Wizard”, ese taxista colega que siempre da a Travis consejos que este desoye, actuado con tanta naturalidad que se nos antoja un personaje reconocible, de esos que podemos encontrar a diario en la oficina o en el bar.

La banda sonora merece también mención. No solo por su clima de jazz retro que remite a dos o tres décadas antes de la realización de la película, sino además porque terminó siendo la última compuesta por Bernard Herrmann que, créase o no, falleció apenas horas después de haberla concluido, razón por la cual el filme está dedicado a su memoria.

Un Final Intrigante (spoilers)

¿Qué es lo que ocurre en el final de la película y cómo encaja con el resto? Habida cuenta de que ya han sido advertidos de los spoilers, repasemos el último tramo. Después de que Travis, ya con chaqueta militar y mohawk, intenta fallidamente asesinar a Palantine, va con mejor suerte por Sport y el resto de escoria a él asociada, dejando un verdadero tendal pero quedándose sin balas para quitarse la vida, final bastante samurái que tenía previsto.

Luego de ello, volvemos a verlo trabajando en el taxi e incluso volviendo a hablar con Betsy, además de enterarnos que Iris está de regreso con sus padres, quienes no caben en su emoción ni agradecimiento hacia Travis.

La pregunta es: ¿hasta qué punto es todo eso real? ¿Pasó a ser reconocido por la sociedad como un héroe y conseguido finalmente la aceptación que tanto buscaba tener? De ser así, hay detalles que no cuadran: ¿por qué no le reconoció el guardaespaldas de Palantine al verle en los medios si hasta tenía su nombre y dirección por habérselos dado el propio Travis?

¿Se le perdonó el intento de asesinato por lo heroico de haber salvado a Iris? ¿Y la redención llega al punto de permitírsele seguir en su trabajo como si nada? Si nos atenemos a esta lectura, la idea sería que la sociedad está tanto o más enferma que él, pues debió matar a unos cuantos para ser aceptado y elevado a condición de héroe popular.

¿Pero qué tal si nada de eso es real? ¿Qué pasa si, después del tiroteo y las heridas recibidas, se halla en algún hospital o institución psiquiátrica y todo lo está imaginando? Podría incluso estar en la cárcel.  O peor: ¿y si ha muerto y vive ahora en el mundo que quería? La impactante toma en que la cámara recorre por lo alto la masacre pareciera condecirse con esa interpretación, como si su alma hubiera abandonado el cuerpo y sobrevolase la caótica escena que él mismo ha dejado.

Es imposible dar una respuesta acabada y allí se halla otro de los méritos del filme que, sin duda, no debe ser visto como thriller convencional ni se resuelve como tal. Lo que busca ese cierre, hasta con un toque surrealista, es llevarnos a esa zona en la que no nos sentimos seguros de nada y menos aún con la inquietud que nos genera la mirada de Travis en el espejo retrovisor.

Valoración y Legado

A pesar de su reducido presupuesto y de no ser un filme precisamente comercial, Taxi Driver acabó recaudando casi veintinueve millones de dólares, todo un éxito para la época. Las críticas fueron abrumadoramente elogiosas, aunque también hubo quienes denostaron el alto grado de violencia gráfica, uno de los elementos que justamente causó mayor controversia y le valió inclusive abucheos en algún preestreno. Obtuvo cuatro nominaciones al Oscar (película, actor principal, actriz de reparto y banda sonora), pero no se quedó con ninguno y el de mejor película, increíblemente, fue para Rocky

El tiempo, a la larga, pone todo en su lugar y hoy es considerada de manera casi unánime como una de las mejores películas de la historia del cine, un retrato crudo, desgarrado y sin concesiones de una sociedad decadente a la que posiblemente no le gustaba en aquel momento verse retratada o sentir que la línea entre ficción y realidad pudiera ser demasiado delgada.

Tan delgada que, inclusive, influyó a John Hickley Jr., joven de veinte años que quedó profundamente obsesionado con Jodie Foster tras ver el filme y, durante los años que siguieron, le envió carta tras otra sin respuesta, llegando en algún momento a la conclusión de que solo podía captar su atención con un titular muy resonante en la prensa.

Desde entonces, y de modo análogo a lo que hace el personaje principal de la película para vengarse de Betsy, comenzó a planear asesinar al presidente de Estados Unidos, lo cual quiso en primer lugar hacer con Jimmy Carter, al que siguió por todos los estados y llegó incluso a tenerlo a seis metros de distancia, pero no encontró nunca el momento para dispararle como sí lo terminaría haciendo en 1981 contra Ronald Reagan, al cual no consiguió matar pero sí dejar herido.

Hickley (apellido que suena inquietantemente similar a Bickle) llegó incluso a vestir y lucir mismo corte de pelo que De Niro en la película, desdibujando así realidad y ficción al punto de no distinguirse una de la otra ni tan siquiera cuál influye a cuál, pues no hay que olvidar que Taxi Driver tiene una fuerte base en casos reales.

Lo que sí está claro es que es una película de esas que podrá gustar o no pero, una vez visionadas, ya no se olvidan y quedan en la mente para siempre. Es turbadora e incómoda, como según su director debe serlo el cine. Y probablemente hoy no podría hacerse porque sería casi obligación una mayor inclusión de elementos que lleven al público a tomar partido, ya sea por Travis o en su contra.  La ambigüedad no es hoy bien vista y todo se hace más obvio y previsible.  Taxi Driver es una película, en pocas palabras, de las que ya prácticamente no hay…

Hasta la próxima y sean felices…

El Cómic de la Semana: Slaine El amanecer del guerrero

Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semanaHoy destacamos Slaine El amanecer del guerreroAl final del artículo tendréis la portada y el enlace.

Slaine El amanecer del guerrero, lo primero de Slaine

Hay cómics que llegan a tu estantería y te hacen sonreír con esa mezcla extraña de nostalgia. Eso pasa con Slaine El amanecer del guerrero, esa edición que Dolmen Editorial ha puesto en librerías y se queda tan pancha.

Este tomo no es un complemento caprichoso ni un recopilatorio de relleno, es el punto de partida de la saga de Sláine Mac Roth de los Sessair, uno de esos personajes míticos que han sobrevivido al paso de más décadas que muchos de nosotros sin perder un ápice de rudeza ni de ser épico.

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¿Quién es este tipo con hacha que parece cabrear al cielo?

Sláine Mac Roth no es cualquier bárbaro. Es un mercenario, ladrón y batallador que ha pasado de ser un forajido olvidado a rey legendario de las tribus de la Diosa Tierra. En este volumen, acompañado de Ukko, el enano más gruñón y adorable que verás en mucho tiempo, lleva su hacha Comesesos a Tir-Nan-Og, tierra que no es precisamente un destino de turismo familiar ya que está llena de ladrones, bárbaros, dragones y dioses con mal humor permanente.


El cómic de la semana: Slaine. El dios cornudo Edición del 35 aniversario


 

Una saga que huele a sangre

Lo que hace grande a El amanecer del guerrero no es solo esa estética salvaje que grita “Conan con acento celta”, sino cómo se siente cada página. Aquí no hay caras bonitas ni luz de amanecer meloso; hay polvo, sangre, espadas que cantan y magia que parece más una maldición que un don.

El guion de Pat Mills, leyenda viva del cómic británico y uno de los nombres que revitalizaron el género en publicaciones como 2000 AD, tiene esa mezcla perfecta de épica clásica y sátira sutil que hace que la lectura se sienta primitiva y sofisticada a la vez.

Sí, Sláine tiene momentos que podrían haber salido de una epopeya de fantasía tradicional, pero también hay una auto-conciencia juguetona que impide que todo se vuelva demasiado solemne. Porque cuando luchas contra dioses crueles, no viene mal soltar una carcajada entre hachazo y hachazo.

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El dibujo son hachas y paisajes que tiran para atrás

Los lápices y tintas en este volumen rozan lo legendario. Con aportaciones de Angie Kincaid, Massimo Belardinelli y Mike McMahon, el arte no es solo ilustración; es clima, sonido y textura. Cuando miras una escena de batalla es como si pudieras oír el clang del metal y cuando la historia se vuelve más íntima puedes sentir la tierra bajo los pies de Sláine.

No te equivoques, no estamos ante un dibujo dulce ni refinado. Es áspero, muscular, a veces feísta a propósito, pero siempre convincente. Es el tipo de arte que no te deja mirar sin involucrarte. Y eso, en un cómic de fantasía heroica, vale oro.

Historia con raíces, hachas y algún dragón glamuroso

Este volumen actúa como primer seminario intensivo sobre quién es Slaine y qué coño quiere el universo de él. No es simple aventurilla de espadazos, es una construcción de mundo con un trasfondo que bebe de las leyendas celtas, donde la tierra misma puede bendecirte o partirte en dos sin pestañear.

Sláine no es un héroe perfecto. Es visceral, impulsivo y muchas veces peligroso incluso para sus compañeros. Eso lo hace fascinante.  No lees este cómic para ver a alguien perfecto rodeado de aplausos; lo lees para ver a un tipo con hacha abrirse paso entre dioses crueles y criaturas imposibles.

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Aquí da comienzo la saga de Sláine Mac Roth de los Sessair. Mercenario, ladrón y batallador, Sláine llegó a ser un legendario rey de las tribus de la Diosa Tierra. Acompañado de su socio, Ukko el enano, y portando su legendaria hacha Comesesos, Sláine viaja a Tir-Nan-Og, una tierra repleta de ladrones, bárbaros, dragones y dioses crueles.

La revista 2000 AD siempre se ha reconocido por sus creaciones enmarcadas en la temática de ciencia ficción, pero en los casi cincuenta años de historia de esa publicación han existido algunas excepciones brillantes, y ninguna tanto como el Sláine creado por Pat Mills y Angie Kincaid. Este volumen recoge en una nueva edición cronológica las primeras aventuras del personaje, todo un icono del cómic británico, también con dibujo de leyendas como Mike McMahon y Massimo Belardinelli.

Debajo de estas líneas os dejo la portada de la edición española de Dolmen y el enlace a la editorial pinchando aquí.

Slaine El amanecer del guerrero

Un saludo y sed felices.

Reseña de El Depravado 2. James Tynion IV y Joshua Hixson rematan de manera brillante un thriller con mensaje

Ya podemos disfrutar gracias a Norma del segundo volumen de El Depravado, libro que cierra el thriller policiaco que James Tynion IV nos presentó hace algún tiempo acompañado en el arte por Joshua Hixson.

El Depravado 1, el modélico thriller con toques de terror de James Tynion IV y Joshua Hixson

El resumen de la editorial es el siguiente: Uno de los capítulos más oscuros de la historia de Milwaukee se repite con la detención de Michael Schmitz, acusado de copiar los asesinatos del Depravado según pruebas circunstanciales. Solo su novio, Derek, está convencido de su inocencia. Y si Derek tiene razón, eso significa que el verdadero asesino sigue libre… y puede que esté muy molesto con Derek, quien parece decidido a descubrir la verdad. El autor ganador de múltiples premios Eisner James Tynion IV (El Departamento de la Verdad, Worldtr33), el reconocido dibujante Joshua Hixson (Batman/Fornite: Fundación) y el rotulista ganador del premio Eisner Hassan Otsmane-Elhaou se sacan la máscara para llevar esta historia de terror navideña a su angustiosa conclusión.

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Recapitulando un poco, en el primer volumen el guionista nos presenta un thriller ambientado en la Navidad donde un joven llamado Michael se interesa por la historia de Randall Olsen, un antiguo asesino encarcelado desde hace muchos años por unas muertes atroces. El problema es que esas muertes parecen repetirse en la actualidad y el principal sospecho es el propio Michael.

Uno de los elementos más interesantes de esta historia que recuerda a los psico-thrillers de los años noventa, es la orientación sexual de Michael y de Randall. Ambos son gais, una condición muy importante en la historia ya que subyace la antigua idea de que todos los gais son depravados. De ahí la decisión de traducir The Deviant, titulo original de la obra, como El depravado, aunque una traducción más literal sería más bien desviado, término con el que curiosamente se conocían a los gais hace tiempo en España. Sin olvidar que por esa percepción de la homosexualidad fue condenado Randall casi sin pruebas. Y ahora le vuelve a pasar lo mismo a Michael.

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Esto no es casual. El propio James Tynion IV ha reconocido en muchas ocasiones que es homosexual así que es obvio que sabe de lo que escribe cuando nos habla del despertar del deseo sexual de Michael. Estamos ante un tema central en esta obra, algo que se ve aun con mayor claridad en este segundo volumen cuando vemos la juventud del protagonista y por fin entendemos qué es lo que le ha llevado a querer escribir un comic sobre Randall.

Una vez que se ha presentado el escenario y los personajes, la historia se centra en la investigación de los asesinatos, haciendo que estemos ante un magnífico thriller en el que la investigación cobra mayor importancia que en el primer libro. Se establece un paralelismo entre lo que pasó hace años y lo que está pasando ahora, con lo que la condena de Michael parece casi asegurada.

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Pero gracias a Dios, los tiempos han cambiado. Randall estaba totalmente solo, sin ningún tipo de apoyo, mientras que Michael tiene a Derek, un joven que cree en la inocencia de su pareja con toda su alma. Además, el policía que se encargó del caso en el pasado resulta ser un homófobo de libro (atención al detalle de la gorra de MAGA que viste en su primera aparición). Sin embargo, en el presente, el encargado de la investigación es el agente Hall (FBI), que también resulta ser gay.

Su aproximación al caso está libre de prejuicios e incluso tiene una cierta simpatía hacía Michael que le hace no querer cerrar el caso en falso pese a las presiones de sus superiores. En este sentido, parece haber cierto mensaje de esperanza por parte del autor al dar a entender que los tiempos están cambiando a mejor.

En cuanto al apartado gráfico, Joshua Hixson ofrece de nuevo un enorme trabajo en la línea del primer volumen. Su arte sirve de complemento perfecto para el guion de Tynion, brillando en las muchas escenas de conversación e investigación del tomo y ofreciendo un color apagado y oscuro que casa de manera perfecta con el tono de la obra. Y todo con una elegancia y brillantez que hace que algunas de las páginas contengan unas escenas bellísimas.

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La edición de Norma es un tomo de 176 páginas encuadernado en tapa blanda cuyo precio es de 25 euros. Creo que hubiera sido mucho más acertado esperarse a que se publicara la obra entera para sacarla en España en un solo volumen, algo siempre de agradecer en relatos cerrados y de duración contenida. Además, y debido a la calidad que atesora, tampoco hubiera estado de más una edición un poco más cuidada y que contuviera algunos extras.

En la reseña del primer volumen, mi compañero Fernando Vílchez decía que estábamos ante “uno de los mejores cómics policiacos de los últimos meses”. Ahora que he podido disfrutar de la obra completa no puedo estar más de acuerdo con él. Es más, subiría un poco la apuesta para decir simplemente que es uno de los mejores cómics que he leído últimamente, sean o no policiacos.  Da gusto seguir una historia tan bien llevada, con un ritmo perfecto, personajes tan vivos y un dibujo tan bonito. Y encima con un mensaje de tolerancia que siempre viene bien en estos tiempos que vivimos. Solo añadir que una vez que terminé de leer El Depravado pensé en lo bien que luciría como una miniserie de esas que tan bien hace HBO tipo True Detective, Mare of Easttown o Task.