La segunda temporada de El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder ha concluido con un octavo capítulo que es sin duda el mejor de la serie hasta el momento. No todas las subtramas se han cerrado de modo satisfactorio, pero sí las principales y este episodio de cierre ha tenido en particular una factura visual memorable. Creada por J.D. Payne y Patrick McKay, la serie está disponible con sus dos temporadas al completo en Prime Video.
Bienvenidos una vez más humanos, elfos, enanos y por qué no algún orco para analizar un nuevo episodio de El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder, que en este caso es además el que da cierre a la temporada. En el análisis anterior manifestaba mi temor de que las subtramas se cerraran de modo apresurado pero afortunadamente no ha sido así, lo cual no significa que todas hayan sido igual de sólidas en su resolución.
Las mejores han terminado siendo sin duda las de Khazad-dûm y Eregion, mientras que la Rhun nos deja con un “ni” y las de Númenor y las Tierras del Sur terminan por ser no solo las menos satisfactorias, sino también las más desconectadas, aunque la primera de ambas ha tenido sobre su final un detalle fuertemente emotivo para los fans de Tolkien.
Por cierto: mucha referencia tolkieniana, a veces atinada y otras más dudosa pero, bueno, dejémonos de prólogo y veamos qué nos ha dejado este episodio final de la temporada cuyo título es Sombra y Fuego. Cumplo en advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA y en recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos.
El Despertar de las Profundidades
Comenzamos en Khazad-dûm, donde un angustiado príncipe Durin ve a su padre cada vez más absorbido por el anillo y enceguecido por seguir cavando incluso a costa de la muerte de sus propios súbditos. Desesperado, intenta detenerle y le retrotrae a imágenes familiares de infancia, pero sin resultado: impresionante duelo actoral entre un hijo angustiado y un padre de mirada ya perdida que se niega a quitarse el anillo y, por el contrario, aconseja al príncipe ponerse el suyo.
Al abrir el último boquete a pesar de los ruegos de su hijo, el monarca llama a este para enseñarle la impresionante veta de mithril que ha descubierto. Durin IV le recuerda que, tal como él mismo alguna vez le enseñara, la montaña no es de ellos, pero su padre replica que con los anillos podría serlo.
Un fulgor comienza a elevarse de las entrañas de la tierra y reconocemos ondeando en el pesado aire de la caverna lo que claramente reconocemos como el látigo de fuego del Balrog que, en sobrecogedora imagen, se hace presente. Recién entonces pareciera el soberano recapacitar sobre lo que ha hecho y se quita el anillo, pero ya es tarde. Buscando enmendar su error y para desesperación de su hijo, se lanza a luchar contra el Balrog y acaba devorado en un resplandor de fuego…

Gran Elfo
Finalmente, El Extraño se ha encontrado con el Mago Oscuro, quien, sin embargo, no se identifica como tal, sino que dice que ese es un nombre que le han dado los hombres en su ignorancia: manifiesta ser su amigo desde hace mucho tiempo y que no están solos, sino que son cinco en total: una referencia tolkieniana sobre la cual luego regresaremos.
Pero cuando, ante la pregunta del Extraño, dice que las pelosas están a salvo, sus palabras no se contradicen con el verlas en manos de sus esbirros y con cuchillo al cuello. El Mago Oscuro (¿deberíamos comenzar a llamarlo Saruman?) parece ser el primer sorprendido y, en efecto,los enmascarados están al servicio de Sauron. Con su magia, no obstante, se las arregla para dar rápida cuenta de ellos.
Diciendo estar en lucha contra Sauron, intenta convencer al Extraño de que se le sume para enfrentarlo, pero este no acaba de confiar y ello genera en él tal resentimiento que, valiéndose nuevamente de su magia, destruye un risco y provoca una lluvia de enormes rocas sobre la comunidad de los Fuertes, por lo que el Extraño debe apelar a la suya para evitar que tanto estos como las pelosas mueran aplastados.
Los Fuertes le agradecen lo que ha hecho y extrañamente lo llaman “gran elfo” (grand elf), lo cual no podemos evitar asociar con Gandalf y hay alguna diferencia con lo que dice Tolkien, pero ya volveremos sobre la cuestión del nombre: por lo pronto, Nori explica que lo llaman de ese modo porque en realidad nunca han visto un elfo. En fin, algo forzado pero repito: ya volveremos…
Sin aldea, los Fuertes parten en busca de un nuevo hogar nuevo y las niñas pelosas han decidido acompañarles, ahora que conocen el valor de tener uno. Nori se despide emotivamente del Extraño y sabe perfectamente que, en lo sucesivo, sus caminos irán por separado.
Entre las ruinas del pueblo, él encuentra una vara y va con la misma a casa de Tom Bombadil, quien le dice que un mago no encuentra su vara, sino al revés y lo mismo su nombre. El Extraño se llama entonces a sí mismo “Gandalf” y ambos terminan entonando la característica canción de Bombadil.

Narsil
En Númenor, Pharazon ha sembrado la idea de que Míriel no se salvó del océano por el juicio de los Valar sino porque está aliada con Sauron. Inicia a partir de ello una brutal caza de brujas contra los Fieles, de la cual logra Elendil escapar gracias a su hija Eärien, que por fin parece haber entrado en razón y tomar el bando correcto.
Elendil intenta convencer a Míriel de seguir su camino y marcharse, pero ella dice que su lugar está allí y virtualmente se entrega en sacrificio. Él se niega a partir dejándola, pero ella insiste en la importancia de que lo haga y le entrega una espada que, para nuestra emoción, es Narsil, la misma con cuya rota hoja cortará un día Isildur el dedo de Sauron…
Construir una Flota
En las Tierras del Sur, la cosa está algo confusa. Isildur está pronto a embarcarse de regreso a Númenor. Antes de ello, tiene una charla reconcilitoria con Theo en la cual este le pide consejo para superar la culpa por la muerte de su madre, algo de lo que Isildur sabe bastante. También hay, desde luego, emotiva despedida de Eastrid con beso incluido que, por cierto, es menos polémico que el del capítulo anterior.
Pero Kemen tiene plan propio para Pelargir, población a la cual pretende convertir en una fortaleza al servicio de Númenor y obligar a los moradores a entregar madera de los bosques para constuir naves (la impresión es que a la larga todo esto llevaría al nacimiento de la primera flota de Gondor). Pero cuando ellos piden por los alimentos que supuestamente deberían haber recibido, Kemen replica con cinismo que ya los tendrán cuando haya madera: un arco que parece sacado de Age of Empires…
La Puerta está Cerrada
Lo más importante está ocurriendo en Eregion, que se halla bajo ataque. En su taller, Celebrimbor agoniza entre las flechas que le arroja un Annatar que, ya revelado como Sauron, quiere saber dónde ha escondido los anillos que, como sabemos. El herrero elfo le dice que los anillos lo acabarán destruyendo y uno, especialmente, le llevará a la ruina. En su estertor final, inclusive, le llama “señor de los anillos”.
En las afueras, Galadriel se cruza con los orcos y consigue que le lleven ante Adar al enseñarles que lleva los anillos. Este, justamente, tiene el suyo puesto y está visiblemente cambiado: su rostro no muestra las señales de decrepitud del último tiempo y vuelve a lucir como el elfo que alguna vez fue, diciendo incluso que quiere recuperar su nombre.
Pero ya ha asumido un compromiso con sus “hijos”, asi que se quita el anillo y recupera el aspecto que le veníamos conociendo este último tiempo. Los orcos, sin embargo, ya no le ven como un padre y menos cuando sus acciones han llevado a la muerte de muchos de ellos. Así, y a pesar de que Adar diga que les acabará llevando al triunfo, ellos replican que “ya es tarde” y, abalanzándose sobre él cuchillos en mano, le provocan una muerte a lo Julio César que remite a la que en su momento fuera infligida a Sauron. Solo que para Adar no habrá retorno…
Los orcos están ahora aliados con Sauron y la orden es destruir Eregion y no dejar elfo con vida a excepción de los líderes, que deben ser llevados en su presencia. Galadriel se encuentra con Sauron cara a cara y mientras él pasa por diferentes aspectos, se le cruza otra vez a la elfa la imagen de Celebrimbor preguntándole si no son acaso las semillas que ella misma ha sembrado.
En medio del duelo a espada, él intenta convencerla nuevamente de sumársele, pero ella replica que “la puerta está cerrada”, otra frase que remite a Tolkien y espefícamente a la charla que ella tiene con Frodo en La Comunidad del Anillo: una vez más, ya volveremos… La cuestión es que cuando se ve acorralada y en lugar de entregarle los anillos que él reclama, Galadriel se arroja de espaldas desde lo alto de un peñasco…
Los orcos, entretanto, están entrando en Eregion y sembrando muerte y destrucción a su paso mientras mantienen cautivos a Gil-Galad y Elrond. Estos intentan liberarse y hasta acaban con alguno de ellos, pero son recapturados y si no terminan muertos es porque Sauron los quiere vivos.
De pronto, se redobla el fragor del combate y aparecen las fuerzas de Durin, lo cual llena de emoción a Elrond, pero una sombra cubre su rostro en cuanto se entera que el príncipe no está allí por hallarse de luto. La intervención de los enanos logra salvar a los elfos que, a su vez, encuentran después a Galadriel y la llevan a su santuario para curarla (¿Rivendel tal vez?). Elrond, de hecho, acepta que quizás el anillo no sea tan malo después de todo y acaba por colocárselo para facilitar la salvación.
Galadriel vuelve en sí y si bien las noticias sobre los avances de Sauron son devastadores y se discute si la mejor estrategia es atacar o, por el contrario, replegarse para estar mejor defendidos ante la próxima ofensiva del enemigo: la espada o el escudo, dice Galadriel, quien además afirma que todavía hay luz y que eso es una buena noticia, pues será justamente la luz y no la fuerza la que logre derrotar finalmente a la oscuridad. Hay arenga final con espada levantada y promesa conjunta de defender la Tierra Media…

Balance de Temporada
Lo primero para decir es que la segunda temporada ha tenido un cierre prácticamente cinematográfico. Tanto el impresionante despliegue visual como la emocionante banda sonora han contribuido en estos dos últimos capítulos, pero muy especialmente en este, a dar por fin a la serie el clima épico que le venía faltando. Al igual que ocurriera entonces con la primera temporada, la segunda se salva con su final, pero ubicándose algún punto por encima de aquella gracias a este episodio.
La trama de Khazad-dûm fue siempre la mejor y así acabó siendo, con Peter Mullan y Owain Arthur ofreciéndonos un increíble duelo actoral de padre e hijo que lamentablemente ya no volveremos a ver. Fue ese contrapunto el que acabó haciendo interesante una trama que siempre supimos cómo terminaría y que de todas formas no pareciera haber acabado, pues sobre el final se mencionan inminentes señales de una disputa interna por la corona entre los enanos.
Por otra parte y si bien anunciada, la aparición del Balrog ha sido realmente impactante, con nuestros corazones acelerándose a la primera visión del látigo de fuego y nuestras mentes puestas inevitablemente en Gandalf al sacrificarse Durin III saliendo a enfrentar a la bestia. Claro que en su caso ya no regresará…
La otra subtrama que se ha cerrado en gran forma es la de Eregion y por primera vez Charlie Vickers logró hacerme creer que era Sauron. Esta vez sí me hizo sentir miedo y queda ahora claro que lo suyo era una evolución, si bien en lo personal (y creo que como la mayoría de los fans de Tolkien) prefiero esa terrorífica ausencia de forma física que tenía Sauron en la trilogía literaria (convertido luego en ojo por la adaptación cinematográfica).
Creo que, haciendo un poco la vista gorda ante la ya comentada cuestión de las distancias, lo bueno de este arco es su interconexión con el de Khazad-dûm poniendo a los anillos como elemento común. Sigue habiendo, eso sí y al comparar con Tolkien, una sobrevaloración del papel de los mismos, pues hasta donde sabíamos habían sido las propias y corruptas ambiciones de hombres y enanos las que habían llevado al desastre. Aquí, en cambio, los anillos han tenido un papel fundamental y la clave ha estado en su construcción, lo cual constituye con respecto a los libros un giro (o más bien un relleno) que a algunos gustará y a otros no: en mi caso es “ni”.
En cuanto a Morfydd Clark, me sigue generando lo mismo de siempre, pero al menos parecieran ahora estar sentadas las bases de la Galadriel que después conoceremos, bastante distinta de la que hemos visto en estas dos primeras temporadas: poco a poco va teniendo sentido el que no acabáramos de reconocer a los personajes. El duelo con Sauron ha estado épico y la frase “la puerta está cerrada” parafrasea a la que la propia Galadriel, muchos años después, dirá a Frodo al contarle que Sauron ha estado siempre queriendo entrar en su mente, pero “la puerta sigue cerrada”.

Nos queda, claro, la pregunta sobre si el lugar en el que termina siendo ella curada es o no Rivendel. Si lo es, vuelve a hacernos ruido la cuestión de las distancias y, amén de ello, no terminamos de entender por qué Arondir, a quien en el episodio anterior diéramos por muerto, sigue vivo y sin herida a la vista. ¿Fue también él curado allí? No hubiera estado mal explicarlo: como bache del guion parece tan grosero que da a pensar en un error de edición final o que quizás no hayan querido estirar más un episodio de cierre que ya de por sí duró hora y cuarto.
La trama de Rhûn ha estado en su final mucho más atrapante de lo que venía, pero solo ha acabado confirmando lo que ya se veía como evidente y deja por cierto dudas. ¿Es Saruman el Mago Oscuro? Atendiendo a lo obvia que ha sido la “revelación” de la identidad de Gandalf, tendríamos que pensar que sí. Y el hecho de que se haya referido a este como un amigo del pasado es tan sugerente como su atuendo.
En cuanto a la mención al pasar de los cinco magos, está claro que se hace referencia a Saruman, Radagast, Alatar, Pallando y el propio Gandalf, pero no cuadra que, como el el Mago Oscuro pareciera dar a entender, los Istar sean solo cinco: hasta donde recuerdo había más y esos cinco son, en todo caso, los únicos que en el universo Tolkien aparecen referidos por sus nombres.
Lo de “gran elfo” hace chirriar todavía más. Según la etimología nórdica utilizada por Tolkien, el nombre Gandalf es un acrónimo entre “gandr” (vara) y “álfr” (elfo), pero se nota que buscaron la forma de que encajara en inglés (como con aquello de “hold the door” en Juego de Tronos no se preocuparon por el resto de los idiomas) y lo suplieron por una deformación de “grand elf” que no sé si tiene demasiado sentido y la explicación de Nori es sumamente débil al respecto. Y no se entiende, por cierto, el que Gandalf decida quitarse la “r”.
También sigue sin cuadrar la época de llegada de Gandalf y demás Istar. Como alguna vez hemos dicho, es posible que hubiera alguna visita previa a la Tierra Media y, de hecho, Tolkien así lo dice, pero en ese caso la serie deberá buscar en próximas temporadas la forma de que Gandalf vuelva a largarse para regresar algún día de manera definitiva.
En cuanto a Nori, la verdad es que su personaje terminó por aportar poco. Su partida junto a los Fuertes, no obstante, puede ayudar a explicar el origen de los hobbits que se establecerán un día en La Comarca, así como su amistad con Gandalf servir de prólogo a la buena relación que el mago tendrá en el futuro con los hobbits y, en particular, con Bilbo y Frodo.
Dejé para el final los dos arcos menos convincentes: Númenor y las Tierras del Sur, que han estado conectados entre sí, pero desconectados de todo lo demás. No obstante ello, el primero ha terminado dándonos un buen golpe emocional con la aparición de Narsil y dejado algún hilo a seguir con la partida de Elendil, pero el segundo ha acabado en la nada misma y dando un dudoso origen a la flota de Gondor.
En fin: creo que, más allá de sus fallos, hemos visto un gran episodio de cierre que, por lo menos, me tuvo prendido de principio a fin y que termina posicionando a la temporada mejor de lo que venía y con algunos hilos interesantes a explorar en una hipotética tercera.
A propósito y a diferencia de lo que algunas empresas encuestadoras habían dicho al principio, Amazon afirma que la segunda temporada de El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder ha estado por encima de la primera y siendo una de las cinco temporadas con más vistas en la historia de Prime Video. De ser así, doy por descontado que tendremos tercera y espero que sepan aprovechar lo que este final ha dejado en lugar de volver a perderse en una maraña de fragmentación y de supuestos suspensos que en realidad no lo son. Lo malo es que tendremos que esperar hasta 2026.
Agradeciendo desde ya el haberme acompañado con sus comentarios o simplemente leyendo, les espero de todas formas para cuando sea que llegue si es que la oscuridad no nos alcanza antes. Hasta la próxima y sean felices…