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El libro negro de las Horas (Prime Video, 2026) Atrapada en un guion demasiado rígido

El salto de una novela de éxito a la pantalla nunca es un camino fácil, y menos cuando te enfrentas al universo de Eva García Sáenz de Urturi. Tras una primera toma de contacto cinematográfica (El silencio de la ciudad blanca) que dejó a muchos seguidores con ganas de más, la llegada a la plataforma de streaming de El libro negro de las horas ha cambiado por completo las reglas del juego.

Esta vez, no han querido encajonarse solamente en las costuras de un largometraje de dos horas, estrenado en abril en cines, y han pasado a formar parte del catálogo de Prime Video con su formato expandido de miniserie de seis episodios. Y lo cierto es que la historia respira de otra manera, dándonos la oportunidad de analizar con calma cómo se cocina un thriller cuando tienes el tiempo a tu favor, pero también cómo ese exceso de minutos puede convertirse en un arma de doble filo.

La trama nos devuelve a un Unai López de Ayala (Alejo Sauras), el ya icónico inspector ‘Kraken’. en un momento vital complicadísimo, obligado a reactivarse cuando recibe una llamada anónima que pone patas arriba su pasado: si no encuentra el legendario Libro Negro de las Horas en menos de cuarenta y ocho horas, su madre, a la que creía muerta desde hace décadas, morirá.

A partir de este chantaje emocional y contrarreloj, la serie despliega una doble investigación que viaja constantemente entre la Vitoria actual y las librerías de viejo de Madrid, tejiendo un mapa donde el mercado negro de falsificaciones artísticas y los secretos familiares se vuelven igual de peligrosos.


Presentación y reseña de Sangre de Barrio (Norma Editorial)

Análisis de La casa del dragón

Todas las series de Harlan Coben


La estructura de seis episodios: entre el detalle y el estancamiento

El punto clave que define este análisis es, sin duda, la decisión de presentar la historia en capítulos de cincuenta minutos. En el cine, la necesidad de cortar escenas hace que las tramas policiales avancen a trompicones, perdiendo gran parte de la atmósfera literaria. En El libro negro de las Horas, ocurre lo contrario: la historia se toma su tiempo para asentar el misterio, permitiendo que el espectador entienda la importancia real del libro que todos buscan y el valor histórico que lo rodea.

El libro negro de las Horas

Sin embargo, tener casi cinco horas de metraje no siempre juega a favor del ritmo. Aunque la división en dos frentes, la urgencia del presente y los secretos del pasado, mantiene el interés, hay momentos en los capítulos intermedios donde la serie se estanca notablemente. El guion introduce subtramas policiales y escenas de relleno que aportan más paja que verdadera tensión, haciendo que un misterio que debería ser adictivo se vuelva por momentos demasiado denso y lento de digerir. Al final, estirar tanto el chicle pasa factura a la sensación de peligro inminente que requiere la historia.

Ni siquiera esa estructura de llevarnos al pasado para conocer la historia de la joven Itaca, logra esa dinámica; y la sensación de urgencia para resolver un enigma con el tiempo en contra se diluye en esos momentos donde el guion se recrea con escenas que no necesitan tanto tiempo para ser explicadas. Eso hace que el espectador desconecte, debido en gran parte a que sabe lo que va a pasar y no necesita perder su tiempo en una escena que le está quitando importancia al verdadero entuerto.

El libro negro de las Horas: Unai y Esti:

En el terreno interpretativo, el peso de la producción recae sobre los hombros de Alejo Sauras y Maggie Civantos. Retomar estos personajes con una propuesta tan dramática requería un extra de madurez, y los actores intentan defender sus papeles con uñas y dientes. Alejo Sauras consigue alejarse del perfil del héroe de acción intachable para ofrecernos a un Kraken mucho más vulnerable, cansado y obsesivo (mucho), lo cual funciona muy bien para transmitir la desesperación de saberse manipulado por un enemigo invisible.

El libro negro de las Horas

El gran problema aquí no son los actores, sino los diálogos que les han puesto en boca. En muchas secuencias en los despachos o en el coche patrulla, las conversaciones se sienten rígidas, artificiales y demasiado teatrales, como si estuvieran leyendo párrafos de una novela en lugar de hablar como personas reales de carne y hueso.

Esto pasa factura a la química entre Alejo Sauras y Maggie Civantos; aunque se nota el esfuerzo por mostrar una complicidad profesional y madura, la falta de naturalidad en los textos hace que algunas escenas clave queden frías y no terminen de arrancar emocionalmente.

La atmósfera de Vitoria y el cuidado por el detalle

Donde El libro negro de las Horas no patina es en su puesta en escena. Cualquiera que conozca la saga sabe que los escenarios son un personaje más, y aquí se nota un mimo excelente a la hora de retratar las calles empedradas, la Catedral de Santa María y los rincones históricos de Vitoria. La fotografía, fría y grisácea, envuelve la investigación en una atmósfera de suspense urbano muy lograda que contrasta perfectamente con la calidez polvorienta de los despachos y librerías antiguas de Madrid.

El diseño de la serie brilla especialmente a la hora de mostrar los objetos del delito. El Libro Negro de las Horas no se ve como un accesorio barato de televisión; los planos detalle de las páginas, las tintas y los grabados transmiten un realismo que ayuda a que te creas la obsesión y el peligro que rodea al mercado negro de arte. Es una factura técnica muy cuidada que confía plenamente en el realismo de sus localizaciones para atrapar al espectador.

Conclusión: Un thriller solvente pero con costuras visibles

En resumidas cuentas, El libro negro de las horas demuestra que el formato de miniserie extendida es un vehículo ideal para trasladar sagas literarias densas, pero requiere un pulso muy firme en el guion para no aburrir por el camino. Es una propuesta madura y visualmente impecable que gustará a quienes disfruten desentrañando pistas con calma, pero que se queda a medio gas a la hora de transmitir la garra y la naturalidad que una historia tan potente merecía.

Además, el debate que ha generado su distribución, ese baile entre el montaje recortado para los cines y esta versión extendida para la plataforma, abre un melón de lo más interesante sobre cómo consumimos ficción hoy en día. Al final, lo que está claro es que salir ganando depende del formato que elijas, y esta miniserie demuestra que, cuando una trama de suspense tiene buenas raíces, darle espacio para respirar siempre es la opción más inteligente. El tiempo dirá si Kraken vuelve a la carga con una nueva entrega, pero de momento, el listón ha quedado en un lugar digno.

Saludos, y sed felices.

Novedades de Norma Editorial y Astronave de julio de 2026. Vuelve Corto Maltés, uno de mis personajes favoritos.

Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy tenemos el placer de presentaros las novedades de Norma Editorial y Editorial Astronave, previstas para este mes de julio. Tengo que confesar que tengo debilidad por Corto Maltés. El clásico, el de Hugo Pratt. Aunque debo decir que me encantan las historias que están realizando Juan Díaz Canales y el maestro Rubén Pellejero y por supuesto, no debemos dejar de prestar atención a la versión de Martin Quenehen y Bastien Bibès.

Novedades de Norma Editorial de julio de 2026

Como hacemos todos los meses, os vamos a recomendar los títulos que más nos llaman la atención de entre todas las novedades de Norma Editorial, previstas para este mes. Vamos con ello …

1.- Corto Maltés de Martin Quenehen y Bastien Bibès. Tomo 3.

Norma

Corto Maltés. El día antes, sitúa al mítico marino de Hugo Pratt en un conflicto muy actual, marcado por el calentamiento global y sus consecuencias en el Pacífico.

En esta aventura, Corto se embarca en una misión arriesgada que lo lleva hasta Tuvalu, un archipiélago amenazado por hundirse, acompañado por una abogada ambientalista, una agente antiterrorista y un piloto con problemas de adicción.

El objetivo es rescatar a una vieja amiga, pero el viaje pronto se complica por la presencia de las tríadas chinas, que añaden tensión y peligro a la historia.

Lo interesante de este álbum es que conserva el espíritu aventurero y libre de Corto Maltés, pero lo traslada por completo al siglo XXI, con un enfoque que mezcla intriga, acción y denuncia ecológica. Martin Quenehen y Bastien Vivès cierran aquí su visión personal del personaje, después de Océano negro y La reina de Babilonia.

Lo tendremos disponible el 17 de julio, en nuestra librería favorita.

2.- El Combate de Henry Flemming.

Norma

El combate de Henry Fleming es la adaptación al cómic de La roja insignia del valor, la gran novela antibélica de Stephen Crane. Ambientada en plena Guerra de Secesión estadounidense, la historia sigue a Henry Fleming, un joven recluta que, junto a su compañía, se prepara para entrar en combate contra el ejército confederado.

A través de sus ojos, la batalla se convierte en una experiencia brutal y confusa, hecha de humo, sangre, miedo y ruido, donde el ideal del heroísmo choca con la realidad del horror.

Steve Cuzor adapta esta obra clásica con una mirada intensa y sobria, para dar forma a un relato sobre el valor, el miedo y el precio del sacrificio.

También lo tendremos disponible el 17 de julio, en nuestra librería favorita.

Y hasta aquí la selección de títulos de Norma Editorial previstos para este mes de julio. No obstante, justo un poco más abajo, os dejo el pdf completo con todo el catálogo de novedades para este mes.

Echad un ojo, disfrutad y sobre todo …

¡Sed Felices!

1051204221 Novedades Norma Editorial Julio 2026 by David Solis

 

El fracaso de Supergirl podría provocar otra gran reestructuración en DC: «No creo que James Gunn sobreviva»

El fracaso de Supergirl (en taquilla) ha dinamitado todo. Personas influyentes de Hollywood están opinando sobre esta película de DC Studios (luego veremos sus reacciones) y, aunque Warner Bros. sigue respaldando a James Gunn y Peter Safran, otros creen que podría avecinarse otra reestructuración.

Hollywood ya está planteando grandes preguntas a los codirectores ejecutivos de DC Studios, James Gunn y Peter Safran, después de que Supergirl tuviera un muy flojo fin de semana, 38 millones en Estados Unidos y 30 internacionales.

Al igual que ocurrió con Zack Snyder y su Universo DC, el estudio ha completado una película de Superman (2025) moderadamente exitosa, con un fracaso tanto de crítica como comercial (sin mencionar una lista de proyectos que ya ha empezado a desmoronarse). Man of Tomorrow (La secuela de Superman) podría convertirse en uno de los mayores éxitos de 2027, pero este fracaso llega en un mal momento, la adquisición de Warner Bros. Discovery por parte de Paramount, valorada en 111.000 millones de dólares.

El fracaso de Supergirl

Según The Wrap, Supergirl necesita recaudar 315 millones de dólares en todo el mundo para alcanzar el punto de equilibrio, una hazaña casi imposible para este título del DCU. Se estima que con suerte la película pueda llegar a los 200 millones. Como explica el medio, el enfoque de Gunn de destacar personajes menos conocidos no está funcionando con un público cansado de las películas de superhéroes y que ya no está dispuesto a gastar su dinero en personajes de segunda línea, como los Thunderbolts.

Las reacciones tras el pre-estreno de Supergirl van desde «una pasada» y «genial» hasta «aburrida» y «decepcionante»

Gunn y Safran decidieron que Supergirl fuera la segunda película del DCU, lo que, según este informe,

«fue una decisión algo extraña, aún más llamativa por el hecho de que el reparto no logró incorporar a ninguna gran estrella de cine que sirviera como atractivo adicional».

Clayface, una de las próximas películas de DC afronta un problema similar, aunque una fuente de Warner Bros. ha afirmado que es una película «aterradora», por lo que quizá pueda aprovechar el resurgimiento del cine de terror impulsado por títulos como Backrooms y Obsession.

Otra fuente de la industria comentó:

«Todo esto no es más que un acuerdo de producción de Gunn y Safran. No es una marca. Anunciar un universo fue una tontería. DC creó una expectativa y ahora solo ha entregado una película de Superman»

supergirl poster

Mientras tanto, un importante agente cuestionó si Gunn podrá sobrevivir a este fracaso.

«No sé hasta qué punto DC está nerviosa, pero James Gunn desde luego debería estarlo»

«Siempre habrá una DC, y los actuales ejecutivos han sobrevivido a cambios de dirección anteriores, pero no creo que Gunn sobreviva.»

Una fuente anónima de Warner Bros. rechazó esa idea, citando el plan de 10 años de DC Studios, pero reconoció que el estudio está «decepcionado» con el rendimiento de Supergirl y con el hecho de que el personaje no conectó. Eso queda patente porque las mujeres de la Generación Z no acudieron en la cantidad esperada, siendo la audiencia mayoritariamente masculina y mayor de 25 años. Esa misma fuente añadió:

«Supergirl falló en muchos niveles.»

En cuanto a por qué Lobo, interpretado por Jason Momoa, no marcó la diferencia:

«muchos consideraron su inclusión como un intento evidente de atraer a los hombres para que vieran la película y una señal de preocupación de que las mujeres por sí solas no pudieran sostener la taquilla».

También se señala que la segunda temporada de Peacemaker «no logró causar demasiado impacto» en HBO Max, a pesar de las críticas positivas.

Un saludo y sed felices

Novedades de Laramie Ediciones de julio de 2026. Wéstern del bueno.

Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy tenemos el placer de presentaros las novedades de Laramie Ediciones, previstas para este mes de julio. Solamente son dos títulos, de obligada lectura para cualquier aficionado del noveno arte.

Novedades de Laramie Ediciones de julio de 2026

Este avance editorial de novelas gráficas y cómics de temática western, centrado en dos publicaciones destacadas.

La primera es Tex: Las hienas de Lamont, una historia en la que Tex Willer y sus compañeros investigan un turbio plan de robo de tierras y bienes legítimos en Montana, con un planteamiento clásico de justicia y aventura.

Laramie

La segunda es El Cobra. Pueblo muerto, continuación de las andanzas de un antihéroe en un oeste duro y sombrío, con un tono más fatalista y nihilista, y con la particularidad de mostrar el relevo artístico de la serie.

Laramie

Ambas obras reflejan una línea editorial muy cuidada, con formato en tapa blanda con solapas, edición en blanco y negro y presentación orientada al coleccionismo.

En conjunto, Laramie Ediciones apuesta por el western gráfico de raíz clásica, pero con enfoques narrativos distintos: Uno más heroico y otro más oscuro y desencantado.

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Aprovecho para recomendar la lectura de las nuevas publicaciones de Tex, publicadas por Laramie Ediciones. Pinchad AQUÍ para leer la reseña de Tex: Patagonia.

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Justo un poco más abajo, os dejamos el pdf con toda la información de las publicaciones de Laramie Ediciones, previstas para el mes de julio.

Echadlo un ojo, disfrutadlo, refrescaos y sobre todo …

¡Sed Felices!

Laramie Julio 2026 by David Solis

Retro-Análisis: Moby Dick (1956), a setenta años de su estreno

El 28 de junio de 1956 se estrenaba en cine Moby Dick, versión fílmica de la inmortal novela de Herman Melville con dirección del gran John Huston y guion de nada menos que Ray Bradbury. Al cumplirse hoy setenta años, hacemos repaso y analizamos por qué sigue siendo una obra fundamental de la cinematografía mundial.

Bienvenidos una vez más a nuestra sección de retro-análisis, hoy para tratar una película del enorme John Huston que, al igual que la novela original en que se inspira, es una verdadera obra maestra. Publicada originalmente en 1851, Moby Dick, de Herman Melville, es en efecto y sin duda uno de los títulos más emblemáticos de la literatura mundial, de esos a los que les queda para siempre el lugar de clásicos inmortales.

Catalogada muchas veces de manera equivocada como mera novela de aventuras o viajes, es una historia plagada de simbolismos cuyas páginas destilan todo el tiempo tristeza, desazón, soledad y nostalgia. Grandes escritores como Nathaniel Hawthorne, William Faulkner o Jorge Luis Borges han coincidido en reconocerle el carácter de obra fundamental de la literatura norteamericana, ya sea del propio siglo XIX o posterior.

Y la información sobre la caza de ballenas de la cual el autor se nutrió para darle forma ha contribuido a rodear a la historia con un halo de realismo que golpea como las olas de un mar embravecido o un gran cetáceo blanco. Por si les interesa, el proceso creativo que llevó a Moby Dick y la historia real que sirvió de inspiración a Melville están muy bien narrados en la interesante película En el Corazón del Mar (2015).

No quiero extenderme más sobre la novela (aunque lo merece y amerita artículo propio), pues lo que aquí nos ocupa es la adaptación cinematográfica de cuyo estreno se están cumpliendo mañana setenta años. Pero es importante remarcar el contexto para entender el carácter icónico de la misma y por qué tiene tantas adaptaciones: al menos seis para cine, más realizaciones televisivas (especialmente miniseries) o teatrales e incluso cómics (les dejo, de hecho, una muy buena reseña de mi compañero Fernando Vilchez sobre la que hizo Bill Sienkiewicz).

John Huston era ya para entonces un director largamente consagrado con títulos como El Halcón Maltés (1941, aquí retro-análisis), El Tesoro de Sierra Madre (1948), Cayo Largo (1948, aquí retro-análisis), La Jungla de Asfalto (1950) o La Reina de África (1951), además de un gran entusiasta de la historia original, por lo que venía desde hacía casi diez años atrás dándole vueltas a la idea de llevarla al cine. Consiguió el financiamiento de los hermanos Walter, Harold y Marvin Mirisch, y estos un acuerdo con Warner Bros. Pictures para la distribución.

La idea original del director era que el capitán Ahab, personaje fundamental en la novela, fuera interpretado por su propio padre, el actor Walter Huston. Pero el fallecimiento de este le obligó a cambiar planes y fue entonces en busca de Gregory Peck para lo que era, por cierto, un papel absolutamente diferente a los que hasta allí el afamado actor venía encarnando.

Este aceptó después de mucho dudar, pero la relación fue tensa durante el rodaje, en parte porque llegó a oídos de Peck que la idea de incluirlo había sido de los hermanos Marvisch (quienes habían puesto como condición una figura conocida al frente del elenco) y que Huston en realidad no lo quería. De hecho, no volvieron a hacer las paces nunca, ni aun a pesar de la amistad que en el futuro el actor tendría con Anjelica Huston, hija del director.

Para el guion, Huston fue en busca de Ray Bradbury, escritor ya altamente encumbrado en la ciencia ficción con títulos como Crónicas Marcianas (aquí análisis de un servidor con motivo del 75° aniversario) o Fahrenheit 451. A pesar de admirarse ambos mutuamente, Bradbury no estaba convencido de poder adaptar una historia ajena (nunca lo había hecho ni lo volvería a hacer) y ni siquiera había leído la novela, además de padecer de fobia a los viajes en avión, todo un problema considerando que el rodaje incluiría Irlanda, Gales, Islas Madeira y Canarias.

Bradbury propuso escribir sin moverse de Illinois, pero para Huston era necesario que tomara conocimiento de los lugares a fines de adecuar mejor la historia, así que el escritor aceptó finalmente a condición de trasladarse únicamente en barcos. Dedicó varios meses a interiorizarse y analizar sin escribir una sola línea hasta que un día, según sus propias palabras, se despertó diciendo “Soy Herman Melville” y, en solo ocho horas, entregó el guion completo (era conocida su tendencia a escribir de un tirón y sin retoques).

Pero llevarse bien con Huston no era cosa fácil para nadie, así que también Bradbury tuvo con él una relación tensa, pues se negó a hacer los cambios que el director pidió y este acabó, por su cuenta, introduciendo algunas reescrituras a cargo de Norman Corwin que no fueron acreditadas. No solo eso: además se acreditó a sí mismo como coautor del guion.

El rodaje demandó unos cinco meses debido, sobre todo, al tormentoso clima de las costas de Gales e Irlanda en donde principalmente se rodó. Para representar a New Bedford, Huston quería algún pueblo que pareciese detenido en el siglo XIX y, efectivamente, lo encontró en Youghal, localidad costera de Irlanda. Pobladores y pescadores locales hicieron de extras, como también sus esposas, que son las mujeres que, en la película, miran desde el muelle zarpar al Pequod.

La taberna local fue ideal para recrear el ambiente ballenero y las pinturas de caza de ballenas que la decoraban vinieron como anillo al dedo. No solo sirvió de escenario para la escena de bar, sino que además fue prácticamente el cuartel de operaciones elegido por Huston y su equipo durante el rodaje. Más aún: el lugar pasó a llamarse Moby Dick luego de ello y, según tengo entendido, sigue funcionando al día de hoy.

Para representar el Pequod, se recurrió a un barco inglés de 1887 que había sido ya utilizado en la adaptación fílmica de La Isla del Tesoro de 1950, al que se sumaron dos corbetas irlandesas. Inclusive los postes telefónicos de Youghal fueron camuflados con lonas para que pareciesen mástiles de barcos.

Las escenas de caza de ballenas fueron mayormente filmadas en las Islas Madeira con la colaboración de los pescadores locales y, en cuanto a los cetáceos, se hicieron réplicas en tamaño real a base de goma, madera y metal, algunas de las cuales acabaron perdiéndose en el mar. La mayor parte de las escenas en que interviene Moby Dick, no obstante, fueron hechas con miniaturas en tanques de agua.

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No solo los tiempos del rodaje se estiraron sino también, desde luego, los presupuestos, al punto que el costo previsto de dos millones de dólares se fue a cuatro millones y medio. Ello excedía las posiblidades de Moulin Pictures, la compañía de los hermanos Mirisch, razón por la cual, para poder solventar sus deudas, acabaron estos vendiendo la película a United Artists a mitad de la filmación. La fotografía quedó a cargo de Oswald Morris y la música de Philip Sainton.

El estreno, muy alegóricamente, tuvo lugar el 28 de junio de 1956 en New Bedford, Massachusetts, que es donde la historia se inicia.

La Historia

Como la novela, la película comienza con el relato en primera persona del protagonista principal y su ya icónica presentación “llámenme Ismael” (o “pueden llamarme Ismael”, según las traducciones). Llegando a New Bedford a fines de conseguir trabajo a bordo de algún navío, este reflexiona sobre cómo todos los caminos conducen al mar, en definitiva un espejo de nosotros mismos.

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Ninguneado por su pasado en la marina mercante, Ismael (Richard Basehart) logra no obstante ser aceptado en el buque ballenero Pequod, aunque, previo a zarpar, debe compartir habitación en la noche con un nativo de las islas del Pacífico llamado Queequeg (Friedrich von Ledebur), del cual le han dicho que es caníbal y que vende cabezas, siendo lo primero mentira y lo segundo verdad, a pesar de lo cual acaban trabando amistad.

También le toca a Ismael presenciar en la iglesia de los balleneros una encendida homilía religiosa a cargo del padre Mapple (Orson Welles) y escuchar, ya en el puerto, la vehemente profecía de un sujeto de nombre Elías (Royal Dano) acerca de que en su viaje olerán una isla sin que la haya, además de que solo un miembro de la tripulación sobrevivirá y el capitán volverá de entre los muertos para saludarles.

Ya embarcado, Ismael conoce al primer oficial Starbuck (Leo Genn) y, por fin, al capitán Ahab (Gregory Peck), del cual tanto le han hablado. Un sujeto tan ensimismado como implacable y cargado de resentimientos hacia Moby Dick, ballena blanca única en su especie a la que toma prácticamente por bestia bíblica y culpa de la pérdida de la pierna que ha debido reemplazar por una prótesis hecha justamente con mandíbula de ballena.

Tanto Ismael como el resto de la tripulación descubrirán que el interés personal de Ahab por Moby Dick va más allá de cualquier móvil económico, pues hasta es capaz de dejar escapar una manada completa al recibir noticias de que la bestia blanca ha sido avistada, o incluso de cualquier sentimiento de solidaridad al no dar asistencia al capitán de un barco que ha perdido a su hijo y concentrarse, en cambio, contra viento y marea (literal) en la persecución de Moby Dick aun a costa de poner en riesgo a toda su tripulación.

No hace falta decir que el encuentro y consecuente enfrentamiento con Moby Dick acabará siendo el momento cúlmine de la historia…

Una Proeza Náutica

Cuando una novela es la mejor de su género, merece una película que también lo sea. No es fácil, desde ya, sino más bien una tarea titánica. Lo consiguió Peter Jackson con la trilogía de El Señor de los Anillos, pero casi medio siglo antes lo había hecho ya John Huston con Moby Dick. Y ya sé que es subjetivo, pero en mi opinión esa historia es la mejor del género náutico tanto en la literatura como en el cine, algo que solo se da en los dos ejemplos mencionados: no busquen porque no hay más…

Lo primero para destacar es la increíble estética y, muy especialmente, el revolucionario tratamiento del color, logrando que el filme luzca retro aun para su época. Hay que pensar que se estaba en plena explosión y auge del Technicolor, por lo cual lo normal en Hollywood era resaltar y saturar los colores. Moby Dick procura, en cambio, lo contrario: desaturarlos de tal modo que luzcan “apagados”…

Huston quería que los tonos pastel transmitieran la atmósfera triste y desoladora del libro, así como también que la película se viera cual si hubiera sido hecha a mediados del siglo XIX en el supuesto caso de que entonces hubiera cine; tanto él como su director de fotografía Morris buscaron que cuadrara lo más posible con los grabados y pinturas de época que reproducían escenas de caza de ballenas. Y lograba, de paso, que cada aparición de Moby Dick se viera realmente impactante, lo cual quizás, al ser blanca, no hubiera sido igual si se utilizaban colores vivos o llamativos.

Es por esa razón que cuando uno ve la película hoy en día, la impresión es que la cinta estuviera “envejecida”, pero en realidad así se vio también al momento de su estreno en apuesta estética verdaderamente audaz y rupturista. De hecho, yo la vi de niño en televisión y, ya en mi juventud, en VHS, pero grande fue mi sorpresa al volver a verla mucho después y comprobar que era en color cuando mi recuerdo era en blanco y negro.

Y no solo es en lo cromático que la estética del filme impacta, sino también en los encuadres y tomas, a veces oblicuas o desde abajo al estilo Nosferatu (1922, aquí retro-análisis) y haciendo que los personajes (especialmente Ahab) queden recortados de manera estremecedora contra cielos grises y plomizos.

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O también con primerísimos planos o planos – detalle, particularmente los que tienen que ver con ojos, como el de la propia ballena o los de Ahab y Starbuck mientras se enfrentan en una discusión.

El guion presenta algunas diferencias con el libro, desde ya. La profecía de Elías en el puerto, por ejemplo, es en la novela bastante más críptica y no tan específica. Y muchos cuestionaron en su momento a Gregory Peck por dar al capitán Ahab un aire más “señorial” que el de la historia original, en la cual es prácticamente un monstruo salvaje.

No coincido: la actuación de Peck es asombrosa y probablemente la mejor de su carrera, pues consigue hacernos entender que el monstruo está en realidad dentro suyo. Su Ahab puede llegar a ser más contenido que el de la novela, pero todo el tiempo nos transmite la idea de que algo pugna por salir de su interior, un espíritu vengativo y resentido que puede aflorar y estallar de un momento a otro.

Para aumentar ese efecto, la película está imbuida de un realismo que nos convierte en parte de la tripulación al contagiarnos el nerviosismo de esos hombres enfrentados con la naturaleza, pero muy especialmente con un capitán que parece estarlos llevando a la muerte, lo cual queda perfectamente graficado en el antagonismo entre este y Starbuck, quien representa en la historia la voz de la razón y el autocontrol.

Eso es algo que no puede lograrse sin un elenco a la altura y hay que destacar que, por mucho que la actuación de Peck se robe prácticamente la película, también se lucen de manera especial Leo Genn, Friedrich von Ledebur y el propio Richard Basehart en el papel de Ismael. De hecho, esta es una de esas películas en que es difícil decir quién es el personaje principal. ¿Es Ahab? ¿Es Ismael? ¿O es la ballena?

Sea como sea, de lo que no caben dudas es de que es una historia de obsesión y se vuelve inevitable relacionar a Ahab con el propio Huston, un realizador que siempre estuvo detrás de empresas que parecían imposibles y que se obsesionó de manera enfermiza con cazar un elefante blanco mientras filmaba La Reina Africana al punto, incluso, de retrasar el rodaje por ello: una situación que denota fuerte paralelismo con lo que hace el capitán Ahab al poner sus propios objetivos personales por encima del bienestar de su tripulación.

La parte teológica tiene en la novela un papel importante que, aunque menor en la película, sobrevuela la historia todo el tiempo. La particular homilía religiosa es casi un filme dentro de otro con un impagable Orson Welles oficiando de sacerdote en una iglesia cuyo púlpito tiene forma de proa de barco y al cual se asciende por medio de una escalera de nudos como las que tenían los barcos de la época. Se dice que el propio Wells escribió su sermón o quizás hasta lo improvisó. Lo que sí se sabe es que utilizó el dinero que le pagaron para montar su propia puesta teatral basada en la obra de Melville.

La comparación con la historia bíblica de Jonás, por supuesto, es imposible de evadir y aparece ya desde esa escena. Y el capitán Ahab es un hombre cruzado por fuertes contradicciones en cuanto a lo religioso: su odio a Moby Dick es de alguna manera odio a Dios por haberle dejado sin una pierna y, en todo caso, lo “personifica” en la ballena. Pero a la vez cree estar cumpliendo una misión divina y entiende que la criatura marina a la cual persigue es una blasfemia.

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La confrontación con Starbuck, particularmente, aporta en ese sentido algunos de los diálogos más interesantes de la película al querer este hacer recapacitar a su desquiciado capitán. Para él, la blasfemia no está en la ballena sino en el propio Ahab: “Obsesionarse con una bestia muda que solo actuó por instinto es blasfemia”, dice.

Y el primer oficial se debate además internamente cuando los demás intentan convencerle de llevar adelante un motín: él también está cruzado por contradicciones y, especialmente, por su conflicto interno entre lealtad y razón. Por cierto: qué gran actuación la de Leo Genn y qué poco ha sido reconocido en su carrera (solo una nominación al Oscar como actor de reparto por Quo Vadis?, de 1951).

La banda sonora de Philip Sainton, por otra parte, cuadra perfectamente con la propuesta visual y el tono de la historia. Evita, de hecho, las fanfarrias tan típicas de los filmes náuticos de aventuras que caracterizaban hasta entonces al cine de Hollywood y en su lugar opta por crear atmósferas densas y misteriosas que vayan en consonancia con el tono dramático y suspenso de la historia.

De todas formas, Huston sabe bien cuándo usar la música y cuándo omitirla o bien dejarla en un muy segundo plano para que los pasos de la pierna postiza de Ahab, el crujir de los remos, el balancearse de los aparejos o el mecerse de las olas se constituyan en banda sonora suficiente. Y el graznar de las gaviotas, por supuesto, que al delatar con su presencia la del gran cetáceo blanco bajo las aguas proporcionan un suspenso que habrá, seguramente, dejado alguna influencia en Alfred Hitchcock para rodar Los Pájaros (1963): no es poca cosa…

Valoración y Legado

Tras su estreno, Moby Dick tuvo disímil suerte con la taquilla al comparar Reino Unido con Estados Unidos. Mientras que en el primer caso fue un éxito absoluto, en el segundo se quedó por debajo de las expectativas, lo cual fue en aquel momento adjudicado a que el público no tenía interés en ver a Gregory Peck en un personaje de valores negativos. El filme recaudó en total algo más de cinco millones de dólares, lo cual se queda exiguo ante los cuatro millones y medio que costó y, aunque ganó varios premios, no tuvo nominación alguna al Oscar, ni tan siquiera en efectos visuales: una completa injusticia…

Las críticas también fueron mixtas: mientras algunos rescataron la increíble proeza visual lograda por Huston, otros se sumaron a la marea general de la opinión pública y arremetieron contra Gregory Peck por componer un Ahab que no encajaba con el que presenta Melville (ya he aclarado que no estoy para nada de acuerdo).

No obstante ello (y como es casi regla en muchas de las películas que tratamos en esta sección), los reconocimientos fueron llegando más tarde y hoy es considerada una obra maestra y emblemática. La dirección de John Huston y el guion de Ray Bradbury se combinan a la perfección para captar el espíritu de la novela sin que ello signifique hacer una adaptación textual, sino traducir genialmente a un lenguaje cinematográfico la tristeza y desesperanza que, desde el papel, Herman Melville nos transmite en esa inolvidable historia.

Hubiera sido, un error, por ejemplo, hacer una película de tono épico: Moby Dick no es una aventura, sino una reflexión tan profunda como dolorosa sobre la mortalidad y la soledad. Tanto Ahab como la ballena están solos en el mundo y lo mismo el único sobreviviente del final, que no diré quién es, aunque el final de la novela es harto conocido y el relato en primera persona, de todas formas, lo evidencia.

La película está llena de diálogos memorables, que en algunos casos remiten casi textualmente a la novela pero en otros no y, sin embargo, logran una vez más captar la esencia de la misma. Y está asimismo llena también de escenas inolvidables, siendo imposible quitarnos de la memoria a Ahab clavando un doblón español contra un. mástil o atrapando en un arpón el fuego de San Telmo (madre mía, qué momento). Sin olvidar, desde luego, el ya mencionado servicio religioso en la iglesia de los balleneros o la partida del Pequod acompañada por los agoreros rostros de tragedia de quienes miran desde el muelle.

Si a ello sumamos una asombrosa puesta visual que desafiaba los cánones de la época y un formidable trabajo de un Gregory Peck secundado de manera también magnífica por todo el elenco (no hay, de hecho, actuaciones flojas), el resultado no puede ser mejor y, por muchas adaptaciones que la novela haya tenido a la pantalla, ya sea en cine o en tv, la de Huston sigue sin ser superada y es, a mi juicio y como antes he dicho, la mejor película náutica de todos los tiempos. Es mi opinión, desde ya, y me hago cargo.

Hasta la próxima y sean felices…

El cómic de la semana: The Night Eaters 3

Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”Hoy destacamos The Night Eaters 3.

A veces el cierre de una trilogía se parece mucho a recoger una casa después de una mudanza larga: no basta con que todo esté dentro, importa cómo se ordena lo que queda. The Night Eaters. Volumen 3: Venga a nosotros su reino, publicado en España por Norma Editorial, es precisamente eso: el intento —ambicioso, imperfecto y muy personal— de Marjorie Liu y Sana Takeda por colocar todas las piezas de un relato que nunca quiso ser sencillo y que fue ganando en ambición e intensidad en cada volumen.

Reseña de The Night Eaters 1

Reseña de The Night Eaters 2

El resumen de la editorial es el siguiente: ¿Qué pasa cuando accidentalmente das inicio al apocalipsis al tratar de defender a tu familia de un malvado brujo? Los mellizos Milly y Billy están a punto de descubrirlo. El agujero en el tejido del universo abierto sin querer por los mellizos Ting ha diezmado Los Ángeles. Pero eso no es todo… en todo el mundo, las cosas están… cambiando. Las realidades de la Tierra y el mundo mágico, largo tiempo separadas, están colisionando con resultados nefastos. Milly y Billy se desesperan tratando de solucionar las cosas, pero Keon e Ipo son conscientes de la verdad: hay cosas que no se pueden deshacer. Ha empezado la guerra definitiva por el destino de este mundo. En Venga a nosotros su reino, el equipo creativo superventas según el New York Times formado por Marjorie Liu y Sana Takeda regresa de nuevo para poner fin a su épica fábula de magia y monstruos, demonios y semidioses, y el caprichoso e indiscutible poder de la suerte.

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Un final que no va “a lo fácil”

El volumen plantea preguntas interesantes sobre la herencia, la identidad y la imposibilidad de “deshacer” ciertos errores, algo que atraviesa toda la serie y que aquí se verbaliza sin demasiados rodeos

Pero desde el principio queda claro que Liu no quiere un clímax convencional: aquí no hay una sucesión de peleas encadenadas ni un festival de fuegos artificiales para despistar al lector. Acorde con la naturaleza de la historia es más bien un final reflexivo, incluso incómodo en momentos, que se detiene tanto en las consecuencias emocionales como en el desastre cósmico que ya se desató en los tomos anteriores.

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Ambición, exceso y algunas costuras visibles

Marjorie Liu escribe desde un lugar muy reconocible para quien venga de Monstress: mezcla mitología, drama familiar y horror con una voz propia muy marcada. En este tercer tomo, sin embargo, esa voz suena a veces demasiado cargada. Hay pasajes enteros en los que los diálogos y cuadros de texto explican más de lo que muestran, como si la autora no acabara de confiar en el lector para unir los puntos. A ratos, el guion parece confiar más en el discurso que en la acción, lo que genera una lectura irregular: hay páginas muy densas seguidas de momentos casi contemplativos que ralentizan el ritmo general.

La odisea de Billy y Milly ha ido creciendo en escala con cada nuevo volumen. Empezó como una pequeña historia de descubrimiento de la propia identidad para pasar a ser un enfrentamiento mágico y fantástico entre los gemelos y un mago poderosísimo y se ha cerrado con un choque entre lo fantástico y sobrenatural contra lo natural y terrenal. Por eso la creación del mundo de The Nihty Eaters no había sido hasta ahora uno de los puntos fuertes de la historia.

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En los volúmenes anteriores había atisbos del mundo sobrenatural y de su relación con el terrenal, pero muy oscuros y tangenciales ya que la escritora estaba más interesada en el drama familiar, en la vida de los protagonistas y sobre todo, en mantener el misterio. Así que a la hora de cerrar la trama llega la hora de explicarlo todo y claro, se acaba sintiendo confuso porque la sobredosis de información es abrumadora. Y es una pena ya que el trasfondo mitológico es muy pero que muy interesante y merecía haberse cuidado un poquito más.

No estamos ante un mal guion, ni mucho menos. Es muy ambicioso, con múltiples planos narrativos (lo íntimo, lo fantástico, lo apocalíptico) que buscan cerrarse a la vez. Pero cuesta no pensar que el mismo resultado podría haberse logrado mejor habiéndose introducido antes algunos elementos, lo que serviría para no hacer tan denso este libro. Hay demasiadas conversaciones explicativas que, aun siendo apasionantes, ralentizan el ritmo de lectura de haciendo que la trama avance a saltos.

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Eso sí, hay que reconocerle a Liu algo fundamental: sabe acabar. El mensaje final no traiciona lo construido antes y evita el típico cierre grandilocuente que lo iguala todo por abajo. Aquí se apuesta por una conclusión coherente con el tono de la obra, aunque no sea la más “satisfactoria” en un sentido clásico.

El dibujo: Sana Takeda sigue siendo el gran pilar

Si el guion puede provocar debates, el apartado gráfico es mucho más unánime. Sana Takeda firma, una vez más, un trabajo de enorme potencia visual. Su estilo orgánico, barroco, cargado de detalles y contrastes sigue siendo el gran reclamo de la serie y probablemente lo que sostiene este último volumen cuando la narración flaquea.

Takeda tiene una habilidad extraordinaria para convertir conceptos abstractos en imágenes casi táctiles. Las criaturas, los paisajes y las deformaciones del mundo no parecen simples fuegos artificiales visuales: transmiten peso, amenaza y, en ocasiones, una belleza inquietante. Es como mirar un jardín precioso sabiendo que todas las plantas son venenosas y sin poder apartar nunca la vista de unas viñetas increíblemente bellas y llenas de detalle.

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Además, el color, clave en su narrativa, refuerza los estados emocionales de los personajes y el clima opresivo de la historia. Incluso en las escenas más dialogadas, el dibujo mantiene viva la tensión, algo que no todos los tebeos tan cargados de conversaciones consiguen.

Una edición a la altura

La edición de Norma cumple con creces: buen papel, reproducción de color sólida y un formato acorde al peso de la obra. Se presenta claramente como la conclusión de una trilogía de autor, no como un cómic de consumo rápido. Estamos ante un libro de 320 páginas encuadernado en tapa dura con sobrecubiertas y que trae como extras un pequeño portafolio de ilustraciones y un epilogo firmado por la propia autora. El precio de venta es de 36 euros

En resumen, The Night Eaters. Volumen 3 no es un final redondo en el sentido más cómodo del término, pero sí uno fiel a sí mismo. Se puede reprochar al guion cierta pesadez y una confianza excesiva en la explicación, pero a pesar de todo sigue siendo divertido e interesante y además ofrece un vistazo a un mundo fantástico que ahora si que logra lucir en todo su esplendor. Sin olvidar que los protagonistas son tan divertidos y carismáticos como siempre. Y encima tiene un apartado gráfico que quita el sentido. Razones más que de sobra para hacer un hueco en nuestras estanterías a una trilogía que logra desatar la imaginación del lector y hacerse un hueco en su corazón.

Crítica de La maldición de Widow’s Bay. El pueblo donde el terror y la comedia se dan la mano (y te invitan a quedarte)

Acaba de terminar en Apple TV La maldición de Widow’s Bay, una de las grandes sorpresas de este verano que acaba de comenzar y la serie que deberías estar viendo si no lo estás haciendo ya. Su creadora, Katie Dippold, mezcla comedia y terror para ofrecer una serie de la que nunca sabes qué esperar, pero que te atrapa sin remedio a lo largo de sus diez episodios.

La historia presenta a Tom Loftis (Matthew Rhys), alcalde de Widow’s Bay, empeñado en convertir a su pequeña isla en un destino turístico de prestigio. El problema es que su encantador pueblecito esconde muchos secretos y pronto empiezan a ocurrir sucesos inexplicables que pueden poner en peligro a sus habitantes y a los turistas de visita.

Pero Loftis no se rinde y se muestra incrédulo ante la catarata de casos extraños que suceden a su alrededor, empecinado en lograr su objetivo. Es como si el protagonista de Tiburón fuera el alcalde de la localidad donde el escualo hace estragos en vez de uno de los encargados de acabar con el monstruo.

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Tom Loftis, un alcalde abrumado por la situación

Una vuelta de tuerca genial que presenta situaciones rocambolescas y muy divertidas a la par que aterradoras, ya que toda la serie es un compendio de homenajes al cine de terror. Desde las historias de casas encantadas a los payasos asesinos, pasando por rituales antiguos, fantasmas, criaturas marinas o psychokillers tipo Halloween. Sin olvidar que toda la atmosfera de la serie, con ese pueblecito maldito, recuerda muy mucho a Stephen King.

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Este tipo me suena…

En los primeros capítulos, la comedía y las situaciones que parecen absurdas le ganan al ingrediente terrorífico. Conforme avanza la historia, esta se vuelve cada vez más oscura y lúgubre, sin olvidar el humor, pero de una manera cada vez más perturbadora. Poco a poco se van a ir desvelando los misterios de la isla, haciendo de esta un escenario de lo más interesante, con un folclore propio rico y profundo al que los protagonistas tendrán que enfrentarse.

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Un vistazo al pasado de Widow’s Bay

Uno de los grandes aciertos de La maldición de Widow’s Bay es su elenco protagonista. Además del citado Tom Loftis, tenemos a un pescador local llamado Wyck (Stephen Root), que sirve de contrapunto para el alcalde ya que él si cree en la maldición de la isla y está todo el tiempo intentando convencer a Loftis de que no es buena idea traer a turistas, a la vez que sirve también de guía al espectador para conocer las maldiciones de Widow’s Bay.

Y luego está Patricia (Kate O’Flynn), ayudante del alcalde que intenta mediar entre los dos hombres y que tiene un capítulo dedicado a ella que es sencillamente el mejor de la serie.

Sin olvidar a Evan Loftis (Kingston Rumi Southwick), hijo del alcalde que resulta tener un rol muy importante en la historia. Además, hay un nutrido grupo de habitantes de Widow’s Bay que van apareciendo, a cada cual más extraño y desquiciado, dando lugar a una galería de personajes excéntricos, pero humanos, que son el alma de la serie.

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Wyck y Patricia

La dirección es clave para que La maldición de Widow’s Bay funcione, porque es la responsable de mantener ese equilibrio tan delicado entre el humor y el terror sin que la serie se rompa por el camino.

Los directores (con Hiro Murai a la cabeza) juegan constantemente con el tono a través del lenguaje visual: pasan de escenas casi costumbristas, con ritmo pausado y encuadres abiertos que muestran lo pintoresco del pueblo, a momentos de tensión construidos con planos cerrados, silencios incómodos y una planificación más inquietante. Esa alternancia hace que el espectador nunca se acomode del todo.

Además, se evita subrayar en exceso los chistes o los sustos; muchas veces conviven en la misma escena, generando una sensación extraña pero muy efectiva, en la que puedes estar sonriendo y, segundos después, incómodo.

A nivel técnico, la serie destaca por un apartado audiovisual muy trabajado que refuerza constantemente su identidad híbrida. La fotografía apuesta por tonos fríos, neblinas densas y una iluminación naturalista que potencia el aislamiento del entorno costero, convirtiendo al pueblo en un elemento narrativo más.

La banda sonora subraya el tono inquietante con composiciones que oscilan entre la típica música de terror y lo irónicamente ligero. Todo ello se combina con un diseño de producción muy cuidado (localizaciones, decorados y vestuario), que construye un universo creíble donde lo sobrenatural encaja sin chirriar.

En resumen, La maldición de Widow’s Bay es una serie que destaca no tanto por reinventar la rueda, sino por mezclar con personalidad elementos muy reconocibles: terror clásico, humor extraño y drama humano, todo ello con una ambientación perfecta y logrando sorprender sin dejar de ser accesible. Estamos sin duda ante un nuevo éxito de Apple TV que deja con un agradable sabor de boca a la espera de una segunda temporada que ya ha sido confirmada.

Te encontraré (Netflix). El truco de magia de Harlan Coben que ya no sorprende a nadie

Dicen que tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe y, con la última producción de misterio de Netflix, el cántaro ha saltado en mil pedazos. La plataforma de streaming acaba de estrenar a nivel global Te encontraré (I Will Find You), la enésima miniserie basada en una novela del rey del bestseller Harlan Coben.

Para esta ocasión, la maquinaria ha tirado la casa por la ventana mudando sus escenarios por primera vez a los Estados Unidos y reclutando a un reparto con un perfil bastante más alto del habitual, liderado por Sam Worthington y la flamante ganadora del Emmy, Britt Lower (Separación).

La premisa, como es costumbre en estas adaptaciones, arranca con un gancho de esos que te clavan al sofá durante los primeros minutos: David Burroughs cumple cadena perpetua en una prisión de alta seguridad acusado del peor crimen imaginable: el brutal asesinato de su propio hijo de dos años.

Cinco años después de aquella pesadilla, su excuñada se planta en la sala de visitas con una fotografía actual donde se ve a un niño idéntico en un parque de atracciones. A partir de ahí, el protagonista no tiene otra opción que orquestar una huida carcelaria desesperada, convertirse en fugitivo del FBI y emprender una carrera contrarreloj para descubrir la verdad.

A simple vista, un caramelito para los devoradores de thrillers de investigación criminal. Sin embargo, una vez traspasado ese arranque imponente y con la perspectiva que da haber visto cómo se desarrollan sus ocho episodios, la realidad es muy distinta. Nos encontramos ante otra historia más cortada exactamente por el mismo patrón de siempre y donde ya nada nos sorprende, por muy inverosímil que sea.

Todas las series de Harlan Coben (junio 2026)

Un arranque magnético empañado por la fórmula del ‘cascoporro’

Tengo que decir que los primeros minutos de la serie tienen una energía y una intriga que te atrapan al segundo esperando conocer más de esta historia. La desesperación de un padre que se sabe inocente y la locura de una fuga imprevista prometen un viaje de suspense psicológico de primer nivel. El problema es que el envoltorio dura muy poco.

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Conforme avanza el metraje, la miniserie cae en esa manía tan típica de las producciones contemporáneas de suspense (sobre todo las basadas en las novelas de este prolífero autor norteamericano): ametrallar al espectador con giros de guion inverosímiles, revelaciones a contrarreloj e información a cascoporro.

Esta acumulación desmedida de pistas falsas, personajes que entran y salen sin justificación y secretos familiares sacados de la manga no es casual. Es un truco de ilusionista barato diseñado para que la trama se mueva tan rápido que no te dé tiempo a pararte a pensar. Es el clásico ‘mira mi mano derecha mientras escondo el truco con la izquierda’.

Pero cuando intentas encajar las piezas de forma madura, te das cuenta de que te están vendiendo la moto. La historia está plagada de agujeros de guion gigantescos que pasan casi inadvertidos por ese ritmo frenético, pero que terminan por destrozar cualquier atisbo de verosimilitud.

Un reparto estelar atrapado en un laberinto de absurdos

Es una auténtica pena ver el despliegue de talento que se ha desperdiciado en este engranaje tan rutinario. Sam Worthington encarna a este héroe a la fuerza con su habitual solvencia física y esa mirada de sufrimiento contenido que tan bien se le da, pero su personaje se ve obligado a tomar decisiones tan absurdas para mantener vivo el misterio que es imposible empatizar con su odisea.

A su lado, Britt Lower intenta aportar dignidad a una cuñada que parece saber más de lo que dice, pero cuyo peso dramático se diluye en un mar de subtramas innecesarias.

Incluso los secundarios de lujo, como Milo Ventimiglia o Madeleine Stowe (haciendo de una madre que parece más joven que su hijo, tenía que decirlo), se sienten desaprovechados, reducidos a meros peones mecánicos que aparecen en pantalla exclusivamente para soltar un monólogo explicativo que enrede un poco más la madeja antes de cada corte.

Al carecer de personajes de ‘carne y hueso’ con los que conectar emocionalmente, el espectador se evade por completo, transformando lo que debería ser un viaje angustioso en una experiencia fría y predecible; imposible no fijarse entonces en lo absurdo de su guion, y en la manía de liarlo todo de forma retorcida y sin sentido.

Te encontraré: La repetición de la ‘plantilla Netflix’

El verdadero pecado de Te encontraré es la repetición de recursos. Lo que hace unos años podía resultar fresco o adictivo en adaptaciones previas del autor, hoy se siente como una plantilla sobre la que sobreescribir otra historia diferente, pero con el mismo esquema. Una plantilla quemada por la saturación y que ya no sorprende a nadie.

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La puesta en escena es elegante, la fotografía cumple con los estándares de calidad industrial a los que nos tienen acostumbrados y los finales en alto (cliffhangers) están colocados matemáticamente al final de cada episodio. Pero todo se siente artificial, carente de alma y de una vacuidad narrativa pasmosa.

Los actores solo dicen sus frases y a otra cosa. Todo es acelerado porque lo que importa es que el espectador no tenga tiempo de pensar si lo que ve está bien o no; solo hay que conseguir que los giros hagan su trabajo para que siga mirando desde el sofá.

Cuando una fórmula se repite tanto sin aportar un solo matiz nuevo, el misterio deja de ser misterio para convertirse en un trámite aburrido. El desenlace, lejos de resultar impactante o catártico, llega precedido de tanto embrollo innecesario que se recibe con una mezcla de indiferencia y alivio por haber terminado el visionado.

Veredicto final: ¿Merece la pena buscar respuestas en esta serie?

Solo si eres un fan incondicional de este tipo de tramas, e incluso así, no te aseguro que no acabes dejándola a la mitad. Te encontraré es el ejemplo perfecto de cómo una premisa potente y un gran reparto pueden naufragar por culpa de un guion tramposo que confunde la complejidad con el amontonamiento de absurdos.

Si buscas un entretenimiento ligero que olvidar a los cinco minutos de encenderse las luces de los créditos, quizás le encuentres el punto, pero si valoras un thriller con poso, coherencia y respeto por la inteligencia del espectador, es mejor que pases de largo. El cántaro se ha roto y no pueden vendernos la moto porque ya no arranca.

Un saludo, y sed felices.

Presentación y reseña de Sangre de Barrio (Norma Editorial). Hoy 26 de junio (viernes) a las 18:30, en la librería Tomos y Grapas de Madrid.

Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy hablamos de Sangre de barrio, de Jaime Martín, una obra clave del cómic español que Norma Editorial recupera en edición integral. El libro funciona a la vez como relato de iniciación, retrato social y memoria de una época marcada por la dureza de los barrios obreros en los años 80.

Sangre de Barrio. Nueva edición integral.

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La historia sigue a Vicen, una adolescente que se traslada con su madre y su hermana a L’Hospitalet para huir de un padre maltratador y empezar de nuevo. Pero el nuevo entorno no ofrece precisamente refugio: Paro, violencia, drogas y desarraigo dibujan un panorama hostil en el que crecer se convierte en una lucha diaria.

Jaime Martín sitúa a su protagonista en un instituto donde la tensión y el descontrol forman parte del paisaje cotidiano, reforzando la idea de que la madurez llega aquí por necesidad, no por elección. Lo interesante es que el cómic no se limita al efectismo del barrio duro; también observa con sensibilidad cómo esos entornos condicionan la identidad, las relaciones y las decisiones de sus personajes.

Presentación HOY en librería Tomos y Grapas

Sangre

Pinchad AQUÍ para ver cómo llegar a la librería Tomos y Grapas

Presentación mañana sábado 27 de junio en Librería Delirio (Móstoles). 12:00.

Sangre

Pinchad AQUÍ para ver cómo llegar a Librería Delirio (Móstoles)

La nueva edición integral de Norma Editorial.

Norma Editorial ofrece esta reedición integral en cartoné, con formato de 19,5 x 27 cm, 192 páginas a color, nueva portada, una lámina de regalo y un prólogo de Jaume Vidal. Además, no es la primera vez que la obra aparece en este formato: Ya fue recuperada en 2012 dentro de la Colección Nómadas, pero aquella edición se encuentra agotada.

La presentación es cuidada y apropiada para una obra que merece seguir disponible. El precio de 35 euros  pero encaja con una edición pensada para resaltar el valor histórico y artístico de un título fundamental en la trayectoria de su autor.

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Pinchad AQUÍ para obtener más información sobre el título, desde la web de Norma Editorial.

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Jaime Martín

Nació en L’Hospitalet en 1966 e inició su carrera en 1985, publicando en revistas como Caníbal, Bichos, Humor a Tope y Pulgarcito, antes de incorporarse con regularidad a El Víbora.

Sangre de Barrio fue su primera obra larga y completa, y el éxito fue inmediato: Agotó su primera edición y le valió el premio al autor revelación del Salón del Cómic de Barcelona de 1990.

Su carrera posterior confirma que no estábamos ante una promesa pasajera, sino ante un autor sólido y cada vez más personal.

Títulos como Las guerras silenciosas, Jamás tendré 20 años o Siempre tendremos 20 años; han terminado de consolidarlo como uno de los grandes narradores gráficos del cómic europeo contemporáneo.

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Valoración final de la obra

Sangre de Barrio sigue funcionando porque no es solo una historia ambientada en los 80, sino un testimonio con vigencia. La obra conecta con problemas que siguen presentes, como la precariedad, la falta de horizonte y la violencia estructural que condiciona la vida de muchos jóvenes.

Además, el dibujo en blanco y negro, crudo y directo, y unos diálogos muy vivos refuerzan su autenticidad. A eso se suma el uso de referencias musicales y el eco del cine quinqui, que sitúan la obra en un territorio muy reconocible sin restarle personalidad propia.

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En definitiva, estamos ante un cómic socialmente incómodo cuando debe serlo y honesto en todo momento. Sangre de Barrio no solo merece leerse por nostalgia o por interés histórico, sino porque sigue hablando con fuerza al presente.

Yo, por mi parte, os invito a adentraros en esta lectura. Estoy seguro que no os va a dejar indiferentes y después de cada historia, reflexionaréis sobre las (malas) decisiones que se pueden tomar en una vida.

Echadlo un ojo, disfrutadlo y acercaos a la presentación de hoy en Tomos y Grapas y sobre todo …

¡Sed Felices!

Análisis de La casa del dragón. Temporada 3. Capítulo 1.

Dos años después de su titubeante final, volvemos a Poniente y al universo ideado por la mente maestra de George R. R. Martin. En un mundo dominado por Netflix, el fenómeno televisivo (junto a Perdidos) del siglo XXI fue la fantasía épica con dejes de telenovela familiar Juego de Tronos. Ahora es el turno de La Casa del Dragón, precuela centrada en los Targaryen.

Análisis de los capítulos de La casa del dragón.

Análisis de los capítulos de Juego de Tronos.

Análisis de los capítulos de El caballero de los siete reinos

2026 está siendo un año “dulce” para el mundo creado por el escritor George R. R. Martin. Y entrecomillo el adjetivo porque seguimos sin noticias de lo que los fans ya nos hemos cansado de esperar: el sexto libro de la saga Canción de Hielo y fuego, adaptado libremente en las últimas y flojas temporadas del fenómeno Juego de Tronos.

A principios de año tuvimos la modesta y bien recibida El caballero de los siete reinos, una entretenida propuesta que se ha elevado de forma sorprendente a los altares de la televisión al marcarse un Deadpool en pleno boom de superhéroes. Esto es, satirizar las complejas dinámicas de poder de la nobleza de Poniente centrándose en las más mundanas ambiciones del pueblo llano.

Eso sí, lo más celebrado seguía siendo el capítulo del duelo a siete que, curiosamente, era el que más recordaba a la serie madre.

Ahora llega la tercera temporada de La casa del dragón, una historia continuista con lo visto en Juego de Tronos que desfila con todo el músculo financiero de HBO y con unos cuantos serios problemas narrativos.

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Estos se centraron, fundamentalmente, en una segunda temporada en la que el fin de fiesta nunca terminó de llegar. Hace dos años (y podéis verlo en mi análisis del final de la segunda temporada de La casa del dragón) dije que aquel episodio era un penúltimo episodio.

Ahora, en este primer capítulo de la tercera temporada, queda claro que, siendo un episodio espectacular, en el que no paran de pasar cosas y ocurrir momentos estelares, se siente descolocado. Porque sí, La casa del dragón es una serie en la que parece que sus creadores no han tenido en cuenta que venimos de dos años desde su anterior capítulo y, por tanto, el reenganche debería ser paulatino. Siendo honesto, me ha costado situarme con el conflicto de algún que otro personaje.

¿QUÉ CUENTA EL PRIMER EPISODIO DE LA CASA DEL DRAGÓN?

La segunda temporada terminaba con la oferta de Alicent Hightower de permitir a los Negros invadir Desembarco del rey para frenar la espiral de violencia.

Sin embargo, la huida de Aegon y ser Larys obliga a Aemond, cada vez más paranoico, a quedarse en la capital en contra de lo previsto por su madre.

En cuanto al rey de los Verdes, es capturado rápidamente eliminando toda posibilidad de generar una dinámica con ser Larys que recordara a la de otras grandes parejas del mundo de Poniente (como Arya Stark y Sandor Clegane o Jaime Lannister con Brienne de Tarth). Gracias a la diplomacia de Larys, consigue salvar a un Aegon que no parece aprender pese a sus heridas y serán enviados a Rhaenyra.

Por otra parte, cada bando tiene sus planes.

Los Negros planean tender una trampa a Aemond en Harrenhal combinando las fuerzas del dragón de Daemon con la de los tres bastardos, Ulf el blanco, Hugh Martillo y Addam Velaryon. A su vez, los dragones montados por la familia real ocuparían Desembarco del rey.

Además, Daemon encuentra el apoyo en batalla de los Stark. El Norte, un gran olvidado en la serie, se incorpora al bando de Rhaenyra.

Mientras, Aemond demuestra ser un buen estratega convocando a Ormund Hightower (James Norton, gran fichaje de la temporada) junto con Daeron, un jinete de dragón más que sumar a su mermada causa. Por otra parte, la Triarquía promete romper el bloqueo naval de la Serpiente marina en el Aguasnegras.

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Alicent es capaz de convencer a Aemond en una escena que lleva el incesto a otro nivel pero no tenemos tiempo para ver las consecuencias. La triarquía ha llegado.

La batalla del Gaznate enfrenta a las fuerzas de la Triarquía con sus 350 barcos frente a las de la Serpiente Marina. Corlys, a sabiendas de que Lohar, la líder de la flota, tiene algo personal contra él, decide ser una distracción para que no se rompa el bloqueo.

Rhaenyra, un personaje que no me termina de cuadrar y que parece que todas sus decisiones son ajenas a ella, decide intentar intervenir en la lucha para ser encerrada por su hijo Jace, que invita a Baela a acompañarle en la lucha.

Baela, Rhaena, Lohar, Alyn el bastardo de Corlys…todos personajes que recordaba muy superficialmente y que se son fundamentales en este episodio, por lo que el impacto de sus destinos es menor.

Eso sí, si hay algo por lo que destaca La casa del dragón es por el uso de los dragones como si de un arma de destrucción masiva se tratara. Un arma que no se debe usar a la ligera y que los Targaryen se creen con derecho y capacidad para dominarles aunque no sean merecedores de ello.

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Así, el hijo de Rhaenyra es un inconsciente que se lanza a la batalla dispuesto a acabar con miles de vidas como si fuera un juego. Y Rhaena se inmiscuye en una batalla con un dragón sin entrenar que provoca estragos en ambos bandos.

El resultado es la muerte de Jace. Una pérdida violenta, a flechazos, sin rastro de música épica, mientras su dragón se sumerge en el mar. La casa del dragón es una serie antibélica que da la razón a los Lannister, Stark, Tully o Baratheon: Los Targaryen estaban condenados a la extinción en el mismo momento en que comenzaron a usar a unas bestias tan destructivas e impredecibles como si fueran sus mascotas.

¡Un saludo y sed felices!

¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

Reseña de El sabueso y otros relatos (2026), la mejor adaptación al cómic del maestro Lovecraft

Pocos autores han causado la fascinación de Howard Phillips Lovecraft, uno de los escritores más influyentes del género de terror de todos los tiempos. Aunque ha tenido múltiples adaptaciones e historias que beben de ellas, en el cómic tenemos la suerte de contar con el guionista y dibujante Gou Tanabe, que lleva más de veinte años adaptando las obras del maestro. En esta ocasión ha adaptado El sabueso, El templo y La ciudad sin nombre en un tomo manga de 176 páginas que edita Planeta.

Enlace al tomo que tenéis en Planeta Cómic. 

El templo es el primer relato que publicó Lovecraft. En él se narra las peripecias de un submarino alemán que, por diversas circunstancias, acaba a la deriva en el fondo del mar, con la mayoría de sus hombres cayendo en la locura. Al llegar a profundidades nunca antes hoyadas por el hombre, el capitán del submarino descubre una ciudad habitada por unos misteriosos habitantes…

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El sabueso narra la historia de dos amigos dedicados a profanar tumbas por el mero afán de recolectar objetos valiosos que encuentran en las sepulturas, creando un museo macabro en su propia casa. Tras saquear la tumba de otro ladrón que contenía una misteriosa figura, se verán amenazados por la misteriosa figura de un sabueso…

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Por último, la ciudad sin nombre narra la historia de un arqueólogo fascinado por las leyendas que rodean a una ciudad en mitad del desierto y, cuando llega, descubre que está ante una metrópolis desarrollada por una raza de alienígenas a quiénes los primeros hombres adoraban hasta que cayeron en desgracia.

Escribe y dibuja Gou Tanabe, autor nacido en Tokio en 1975. En 2001, recibió el Premio Especial del Jurado del Afternoon Shiki-shō por su obra “Sunakichi” (jurado: Kaiji Kawaguchi). En 2002, obtuvo una mención honorífica en la 4ª edición del Premio Enterbrain Entame Taishō por su adaptación del relato de Máximo Gorki “Veintiséis hombres y una muchacha”.

Entre sus principales obras se encuentran “Saudade” (guion de Karibu Song) y “Kasane” (basada en Shinkei Kasane-ga-fuchi de San’yūtei Enchō, con estructura de Hiroaki Takeda).

Desde que adaptó “Outsider” en 2004, ha seguido abordando con gran empeño las obras de H. P. Lovecraft, obteniendo un alto reconocimiento mundial por su calidad abrumadora.

Para los que hayan leído algunos de los relatos de Lovecraft, sabrán que el autor, guste más o guste menos, tenía una gran capacidad de descripción de aquello que…bueno, que no se podría describir.

En este sentido, este es el mayor acierto de Tanabe. La capacidad de elaborar un dibujo que, más que terrorífico, es abrumador e impactante. Justo lo que pretendía Lovecraft con su terror cósmico.

Porque claro, la genialidad de su autor nacía de la premisa de que nosotros, pobres seres humanos que nos creemos el centro del Universo, solo somos una raza más susceptible de ser esclavizada por seres alienígenas de infinito poder que podrían gobernar la Tierra cuando y como quisieran, pero que permanecen dormidos en lugares ocultos de la Tierra. Desde la Antártida (En las montañas de la locura) al fondo del mar (la citada El templo).

Y su poder es tal que son capaces de conducir a la locura o a la muerte con solo un gesto.

Por algo Lovecraft es uno de los autores más influyentes del terror en toda su modalidad. Desde autores como Stephen King con su It a su propio hijo Joe Hill con Locke & Key, pasando por series como Territorio Lovecraft o cómics de autores tan contrastados como Alan Moore (Providence y Neonomicon) o Ed Brubaker (Fatale). Incluso tenemos un videojuego que permite convertirnos en líder de una secta lovecraftiana. 

Si queréis sumergiros en la obra del maestro del terror cósmico y preferís optar por el cómic, no os perdáis los relatos adaptados de Gou Tanabe. No os equivocaréis.

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Un par de jóvenes persigue el abominable placer de profanar tumbas… La tripulación de un submarino alemán enloquece ante la llamada de un templo submarino… Un explorador en el desierto árabe descubre una ciudad horrenda, más antigua que la propia humanidad. Esta evocadora y atmosférica novela gráfica regresa a los oscuros orígenes del mito de Cthulhu, adaptando tres de los relatos originales de H.P. Lovecraft que sentaron las bases del horror cósmico.

¡Un saludo y sed felices!

¡Nos leemos en Las cosas que nos hacen felices!

Carl el Mazmorrero, la saga LitRPG que convirtió una mazmorra alienígena en un fenómeno mundial, tendrá serie de televisión

El apocalipsis será televisado. Carl el Mazmorrero, la saga de Matt Dinniman (aquí puedes encontrar una valoración de pros y contras) que convirtió la supervivencia humana en un espectáculo alienígena, prepara su salto a la imagen real de la mano de Peacock, Seth MacFarlane y Fuzzy Door Productions.

El libro de Matt Dinniman comenzó como una novela independiente y terminó convirtiéndose en uno de los mayores fenómenos recientes de la fantasía y la ciencia ficción. La saga ha vendido millones de copias, ha alcanzado posiciones destacadas en las listas de fantaficción y ha construido una comunidad internacional especialmente activa alrededor de sus personajes y su peculiar mezcla de rol, humor y supervivencia.

Quién está detrás de la adaptación

La adaptación estará desarrollada por Fuzzy Door Productions, junto a Universal Global Television, la compañía fundada por Seth MacFarlane, creador de Padre de Familia y The Orville.

Al frente del guion estará Chris Yost, conocido por su trabajo en Thor: Ragnarok (pinchando el enlace puedes leer la crítica) y otras producciones de Marvel y Star Wars (te recomiendo la lectura del cómic de Las Guerras de Lucas). Su misión será trasladar a la pantalla una obra que combina humor negro, supervivencia, mecánicas de videojuego e inteligencia artificial sin perder la personalidad que la convirtió en un éxito. Una tarea difícil ya que esta saga ha ayudado a llevar el género LitRPG más allá del público habitual de los videojuegos y la fantasía de nicho.

Matt Dinniman ha confirmado que el proyecto sigue avanzando y que ya se trabaja en los primeros episodios, además de aspectos clave como los efectos visuales y el presupuesto.

Matt Dinniman

De qué trata Carl el Mazmorrero

La premisa es tan absurda como efectiva. Una invasión alienígena destruye la civilización humana y transforma la Tierra en una gigantesca mazmorra retransmitida como un reality show para espectadores extraterrestres.

Carl, un veterano de la Guardia Costera, sobrevive al desastre acompañado por Princesa Donut, la gata persa de su expareja. Lo que parece una simple lucha por mantenerse con vida se transforma en una competición intergaláctica donde los participantes deben superar niveles, derrotar monstruos y enfrentarse a reglas diseñadas para entretener a millones de espectadores alienígenas.

Una de las decisiones más singulares de la saga es que nunca intenta ocultar su propia naturaleza de videojuego. Las pantallas de estadísticas, los sistemas de niveles y las recompensas forman parte de la narración, pero no funcionan como un simple decorado: son las reglas de un mundo donde la supervivencia depende tanto de la estrategia como de la capacidad de adaptarse al espectáculo impuesto por los alienígenas.

Bajo esa apariencia de videojuego llevado al extremo, también existe una crítica sobre el entretenimiento convertido en espectáculo y a una sociedad que consume masivamente la tragedia ajena.

carl el mazmorrero

Por qué Carl el Mazmorrero se ha convertido en un fenómeno

Su éxito parte de una idea sencilla: no intenta imitar los videojuegos, sino trasladar su lógica narrativa a la literatura. Esa estructura de progresión convive con humor negro, violencia extrema y personajes capaces de sostener una historia que es mucho más que un videojuego convertido en novela. 

También juega con una contradicción poco habitual dentro de la fantasía actual: mientras la premisa parece diseñada para el exceso —monstruos imposibles, combates constantes y una audiencia alienígena sedienta de espectáculo—, el vínculo entre Carl y Princesa Donut aporta una dimensión emocional que evita que la historia se convierta únicamente en una sucesión de niveles y enemigos.

No busca responder grandes preguntas sobre la existencia humana; su objetivo es otro: entretener, sorprender y hacer que el lector quiera pasar una página más. Y precisamente ahí reside su mayor virtud.

Carl el Mazmorrero es, en esencia, un blockbuster literario. Una montaña rusa donde una inteligencia artificial imprevisible, una gata convertida en estrella y un protagonista condenado a sobrevivir contra todo pronóstico encajan con una naturalidad sorprendente.

juicio de carll

El futuro de Carl el Mazmorrero más allá de la serie

La serie televisiva llega en un momento de expansión para la franquicia. Además de los nuevos libros, el universo de Carl el Mazmorrero prepara otros formatos que amplían su alcance más allá de las novelas, desde adaptaciones gráficas hasta experiencias relacionadas con el juego de rol.

Además, el autor tiene previsto seguir ampliando la saga literaria con nuevas entregas. El octavo libro, A Parade of Horribles, continuará una historia que todavía tiene mucho recorrido por delante.

Los seguidores españoles también tendrán una oportunidad especial de acercarse al creador de la saga, ya que Matt Dinniman participará en el Festival Celsius 232 de Avilés en 2026, uno de los encuentros más importantes de literatura fantástica y ciencia ficción en España.

Carl

Los desafíos de la adaptación

La llegada de Carl el Mazmorrero a imagen real plantea una pregunta evidente: ¿Qué parte de la magia de la saga puede sobrevivir al salto de formato? La historia tiene todos los elementos de una gran producción —acción, criaturas imposibles, humor y un universo visual enorme—, pero también depende de recursos narrativos que funcionan especialmente bien en una novela.

El primero es la voz de Carl. Las novelas funcionan gracias a su perspectiva interna: el lector no solo acompaña sus decisiones, sino que vive sus pensamientos, su sarcasmo y su forma de enfrentarse a situaciones absurdas. Si Carl se convierte únicamente en un héroe de acción sobreviviendo a monstruos, podría perderse una parte esencial del personaje: su ironía, su cansancio y su capacidad para encontrar humanidad dentro de un escenario completamente ridículo.

La estructura LitRPG plantea otro problema interesante y será complicado adaptar sus mecánicas. En los libros, las estadísticas, los niveles y las recompensas forman parte del ritmo narrativo. No son simples referencias a videojuegos, sino las reglas de un mundo donde cada decisión tiene consecuencias. Una representación demasiado literal podría resultar artificial o romper la inmersión del espectador. El espectador debe entender cómo evoluciona Carl sin sentir que está viendo una partida de videojuego, sino una historia de supervivencia donde esas reglas existen de manera natural.

La inteligencia artificial de la saga supone otro desafío. No funciona únicamente como una herramienta narrativa, sino como un personaje con identidad propia. Su representación será clave para mantener el tono de la obra.

Por último, está la cuestión visual. La Tierra convertida en una mazmorra alienígena exige criaturas imposibles, escenarios extravagantes y efectos digitales constantes. El riesgo es que la producción se centre demasiado en el espectáculo y olvide que el atractivo principal de la saga está en la relación entre sus personajes. La clave no será crear la mazmorra más espectacular posible, sino conseguir que el espectador quiera seguir dentro de ella junto a Carl y Princesa Donut.

seth macfarlane

Conclusión

Adaptar Carl el Mazmorrero no consistirá únicamente en recrear monstruos o escenarios espectaculares. El verdadero reto será trasladar a la pantalla la imaginación desbordante, el humor y la humanidad que han convertido la saga en un fenómeno. Logrando combinar con elegancia lo mejor de la fantasía y la ciencia ficción (aquí puedes encontrar un listado de series de ciencia ficción infravaloradas).

El riesgo es que la adaptación conserve la superficie, la mazmorra, los niveles, los enemigos, pero pierda la voz que convirtió la saga en algo reconocible. Pero si existe una saga capaz de convertir una mazmorra alienígena, una inteligencia artificial excéntrica y una gata persa en un espectáculo televisivo, probablemente sea esta.

El apocalipsis nunca había tenido un reparto tan extraño… Ni tan entretenido.

 

¿Genialidad incomprensible o desastre pretencioso? El estreno más divisivo de Netflix ‘El manuscrito de Dante’

Hay películas que nacen con la etiqueta de ‘evento cinematográfico’ pegada en la frente y, sin embargo, terminan convertidas en auténticos campos de batalla para la crítica y el público. Es exactamente lo que está ocurriendo con el esperadísimo desembarco en Netflix de El manuscrito de Dante (In the Hand of Dante).

Dirigida por el magnético y siempre arriesgado Julian Schnabel, y amparada bajo la imponente firma de Martin Scorsese como productor ejecutivo, la cinta adapta la compleja novela homónima de Nick Tosches. El resultado es un largometraje ambicioso que ha dividido las opiniones en todo el mundo.

Para quien se acerque a ella sin saber muy bien qué esperar, la propuesta es, cuanto menos, diferente e hasta sorprendente (para unos para bien, para otros para mal). El manuscrito de Dante se mueve en dos líneas temporales paralelas: el siglo XIV, donde asistimos al proceso de creación de La Divina Comedia por parte de un atormentado Dante Alighieri, y en el siglo XXI, donde un escritor maldito se alía con la mafia para robar el manuscrito original del poeta.

El manuscrito de Dante cuenta con un reparto plagado de estrellas que juegan al doble rol dando constantes saltos en el tiempo. La pregunta que inunda las redes estos días es obvia: ¿merece la pena invertir las dos horas y media de metraje, o estamos ante otro pozo de egocentrismo de autor? Sopesamos los argumentos a favor y en contra de darle al play.


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Los Pros: Por qué deberías darle una oportunidad a El manuscrito de Dante

1. El riesgo formal y visual de un director sin cadenas

En una época donde las plataformas tienden a homogeneizar los estrenos para que todos luzcan y suenen igual, que Netflix distribuya un producto tan radical es un oasis para los amantes del cine con personalidad. Los medios que han defendido la película con entusiasmo, como la revista Variety, destacan que estamos ante ‘una locura que grita vida’, alabando la soberbia dirección de fotografía de Roman Vasyanov.

El filme diferencia de manera brillante ambos mundos: el medievo está rodado en un formato clásico (4:3) impregnado de colores vivos y texturas pictóricas que emulan el arte renacentista; el presente, en cambio, se despliega en una pantalla panorámica en un blanco y negro satinado y lúgubre que evoca el mejor cine neorrealista y de gánsteres. Visualmente, la película es impactante, y por momentos sorprendente.

El manuscrito de Dante

2. El factor Gerard Butler y un reparto entregado al exceso

Aunque Oscar Isaac carga con el peso de El manuscrito de Dante con una notable doble interpretación, ofreciendo a un Dante melancólico y a un Tosches autodestructivo y cínico, la prensa especializada ha coincidido de manera unánime en quién es el verdadero dinamitador de la cinta, y periódicos como The Guardian se han rendido ante el trabajo de Gerard Butler(Greenland 2).

Butler interpreta a dos personajes radicalmente opuestos en las dos épocas de la película, y en ambos está irreconocible:

  1. En el presente: Hace de Louie, un matón y sicario de la mafia neoyorquina, un tipo psicópata, locuaz y absolutamente implacable que acompaña al protagonista en el robo del manuscrito. La crítica de The Guardian ha calificado su primera escena como un ‘auténtico punch (o golpe en la mandíbula)’ por la brutalidad y el desprecio obsceno que transmite.

  2. En el pasado (siglo XIV): Da vida nada menos que al Papa Bonifacio VIII. Ver a un actor tan asociado al cine de acción física metido en los ropajes papales y manejando la corrupción de la Iglesia medieval con un carisma tan satánico ha dejado a los expertos (y a los espectadores) con la boca abierta.

Muchos críticos coinciden en que la película a veces se pone demasiado densa, mística o poética (con Oscar Isaac sufriendo por los rincones como Dante). Cada vez que Gerard Butler aparece en pantalla con su energía desbocada, la película se despierta de golpe.

Se nota que se lo ha pasado pipa rodando, abrazando el exceso y la violencia oscura de su personaje, lo que hace que sus escenas sean las más divertidas y magnéticas de las dos horas y media que dura el film (otro dato que tira ‘p’atrás‘; qué manía de tenernos sentados tanto tiempo).

Su energía desbocada, unida a los agradecidos cameos de tótems como Al Pacino, John Malkovich o el mismísimo Martin Scorsese (que actúa encarnando al sabio mentor ciego de Dante), justifican el visionado para cualquier cinéfilo que disfrute del juego interpretativo.

Los Contras: Las razones para dejar pasar El manuscrito de Dante

1. Un guion inabarcable que cae en el caos

En la otra cara de la moneda se sitúan los sectores de la crítica más implacables y gran parte del público general, reflejados en el discreto 43% de aprobación que la cinta arrastra en plataformas como Rotten Tomatoes. Publicaciones como The Wrap o The Playlist no han tenido piedad al calificar el proyecto como un ‘desastre pretencioso, denso e inflado’.

El principal reproche hacia El manuscrito de Dante, radica en su estructura: al intentar abarcar la intriga criminal, el romance histórico, el ensayo literario sobre la creación artística y la comedia negra mafiosa, la película sufre de un severo efecto latigazo. Para muchos espectadores, la conexión entre el siglo XIV y las peripecias criminales modernas resulta tenue, caprichosa y, por momentos, aburrida, haciendo que las dos horas y media de duración pesen como una losa.

El manuscrito Dante

2. El peligro del tono: De la solemnidad a la exageración

Otro de los grandes baches de El manuscrito de Dante, y que destaca el público en los foros de debate es la alarmante falta de equilibrio en el tono. Mientras el guion se esfuerza por lanzar sesudas reflexiones poéticas y existenciales sobre el alma y la redención, ciertas interpretaciones y líneas de diálogo caen directamente en el terreno de lo ridículo o involuntariamente cómico.

Gran parte de los dardos de los espectadores se los está llevando Gal Gadot. La actriz, que interpreta a la musa de Dante y a la amante del escritor en el presente, ofrece una actuación que la crítica ha tildado de ‘inerte’ y carente de fluidez, llegando a generar situaciones que rompen por completo la atmósfera mística que Schnabel pretende construir. Jason Momoa, en la piel de un gánster persiguiendo el manuscrito, tampoco se libra de las quejas por una alarmante tendencia a la sobreactuación.

Veredicto: ¿Para quién es ‘El manuscrito de Dante’?

Poniendo ambas posturas sobre la balanza, la conclusión es clara. El manuscrito de Dante no es, bajo ningún concepto, una película para el consumo rápido de domingo por la tarde, ni el thriller de acción comercial que su empaque de superestrellas podría sugerir.

Si eres un espectador que prioriza las narrativas lineales, los ritmos ágiles y los guiones bien atados, la última obra de Schnabel probablemente te resulte una experiencia frustrante e indigesta.

Sin embargo, si estás dispuesto a dejarte llevar por un experimento sensorial arriesgado, disfrutas de los dobles juegos literarios y perdonas las imperfecciones a cambio de una puesta en escena espectacular, merece la pena que te asomes a este particular infierno cinematográfico. La moneda está en el aire. ¿De qué lado estás?

Nuevo avance de la segunda temporada de Sakamoto Days

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Netflix ha publicado un nuevo avance de la segunda temporada de Sakamoto Days, en el que confirma su estreno en enero de 2027 y adelanta una nueva y peligrosa misión para Sakamoto y Shin en la academia de asesinos de élite de Japón.

Netflix ha compartido un nuevo avance y el póster oficial de la segunda temporada de Sakamoto Days, al tiempo que confirma que la serie de anime volverá en enero de 2027.

segunda temporada de Sakamoto Days

Sakamoto Days es una adaptación de la serie de manga de Yuto Suzuki. Esta comedia de acción sigue a Taro Sakamoto, un legendario exasesino a sueldo. Tras enamorarse, casarse y tener una hija, Taro Sakamoto se retira a un pequeño barrio donde regenta una tienda de conveniencia con su familia. Sin embargo, el mundo del crimen no lo ha olvidado. Con una enorme recompensa por su cabeza, Sakamoto debe proteger a sus amigos y a su familia de algunos de los asesinos más peligrosos del mundo.

La segunda temporada comienza cuando el legendario exasesino a sueldo Taro Sakamoto y Shin se infiltran en la JCC (Japan Cleaner Culture) (la institución japonesa de formación de asesinos) para recabar información sobre la escurridiza figura conocida como X (Slur).

La nueva imagen promocional muestra a Sakamoto y a su antiguo protegido, Shin Asakura (un telépata capaz de leer la mente), de espaldas el uno al otro mientras se preparan para infiltrarse en el JCC.

En cuanto al tráiler, vemos por primera vez a Sakamoto infiltrado como profesor en prácticas disfrazado de su esposa Aoi, mientras que Shin recaba información como estudiante dentro del JCC. Natsuki Seba, Akira Akao y otros personajes regresan de la primera temporada junto a algunas caras nuevas, entre ellas Amane, una estudiante brillante que alberga rencor hacia la Alianza de Asesinos, Satota, el profesor con más antigüedad en el JCC que en su día entrenó a Sakamoto, y Yotsumura, uno de los misteriosos miembros fundadores de ORDER.

La segunda temporada de Sakamoto Days está dirigida por Daisuke Nakajima, que toma el relevo del anterior director, Masaki Watanabe, quien seguirá en el proyecto en calidad de supervisor.

El nuevo director ha dicho lo siguiente:

«Es un honor para mí trabajar en un título de Jump tan popular»

«No escatimaré esfuerzos a la hora de plasmar la acción llena de estilo y la estética propia de cada uno de los personajes de la singular y vívida plantilla de asesinos del sensei Suzuki. Tomando el relevo de la primera temporada, voy a poner toda mi pasión en expresar a través de la animación el atractivo, el dinamismo y la escala épica de una obra tan fervientemente amada por los fans de todo el mundo. ¡Esperad con ilusión el gran estreno de la segunda temporada!».

Un saludo y sed felices