A ver, Nintendo, ¿te puedes calmar un segundo? ¿Podemos hablar de lo que acabas de hacer con Donkey Kong Bananza sin que se nos dispare la nostalgia como un cañonazo de barril? Porque esto no es solo un nuevo juego. No, amigos. Esto es una declaración de intenciones. El simio más carismático del videojuego ha vuelto, y viene a marcar territorio con olor a selva, ritmo de bongós y sabor a gloria arcade.
Bananza (sí, con Z de zumbao) es justo lo que no sabías que necesitabas. Una carta de amor al legado de Donkey Kong, pero con la energía de un concierto de rock en mitad de una estampida. Esta nueva entrega no se limita a repetir fórmulas: las rompe, las mastica y las escupe con una sonrisa de píxel. Es un plataformero en 2.5D, pero con alma de parque temático nintendero: niveles que se doblan, se giran, se descomponen; enemigos que parecen salidos de la mente de un diseñador gráfico pasado de café; y un ritmo que no te deja respirar ni cuando coges un plátano dorado.
Lo que más me ha flipado es cómo recupera la esencia del Donkey Kong Country de los 90 pero sin sonar viejo ni polvoriento. Esto es vibrante, fresco, con mecánicas nuevas (¡hay combos de personajes ahora, por el amor de Miyamoto!) y un control que es como acariciar mantequilla con guantes de terciopelo. Sí, he dicho eso. Porque así de suave se siente.
Y ojo, que gráficamente es una gozada. Los fondos tienen más capas que una cebolla emocional, y cada nivel está tan mimado que te dan ganas de enmarcar la pantalla. Pero si hay algo que se lleva el premio gordo es la música. Esos tambores tribales, esos sintetizadores que te sacan una sonrisa sin saber por qué. David Wise estaría orgulloso. Es más, probablemente esté detrás de esto con gafas de sol y una piña colada en la mano.
¿Tiene fallos? Hombre, claro. Que si la dificultad pega algún que otro bandazo. Que si a veces quieres tirar el mando porque no llegas a una plataforma maldita. Pero eso también es Donkey Kong: sudor, risa, y una pizca de desesperación sana. Lo justo para que, cuando lo consigues, te sientas como el rey de la jungla.
En resumen: Donkey Kong Bananza no es solo un juego. Es una fiesta selvática con invitación directa al corazón de los que crecimos rebotando sobre cocodrilos y lanzando barriles como si no hubiera un mañana. Y si no has jugado nunca a un Donkey, este es el momento perfecto para enamorarte de un gorila con corbata roja.
Nintendo, gracias. Nos has dado una Bananza de alegría. Y a ti, lector, te lo digo claro: compra esto. Juega esto. Vive esto. Porque el rey ha vuelto y la jungla está de celebración.
Hay amores que matan. Y luego está el de los lectores de Canción de Hielo y Fuego con George R.R. Martin. Porque amar su obra es, a estas alturas, un ejercicio de resistencia. Una prueba de fe. O directamente una especie de tortura emocional que solo se sostiene porque, muy en el fondo, seguimos creyendo que Vientos de Invierno llegará algún día. Que no será una leyenda. Que no se convertirá en un mito literario más, como el dichoso tercer libro de Rothfuss. Y es que el último libro publicado de Canción de Hielo y Fuego, Danza de Dragones, data de 2011, mismo año que salió al mercado la última novela de Patrick Rothfuss, El temor de un hombre sabio.
Martin es un autor extraordinario, eso nadie lo pone en duda. Construyó un universo rico, lleno de intrigas, personajes inolvidables, giros inesperados y una coherencia interna que ya la quisieran muchos mundos de fantasía. Pero también es, probablemente, el autor que peor ha gestionado su éxito. Porque lo que empezó como una historia de siete libros acabó creciendo, desbordándose… y aplastando las expectativas de sus lectores bajo el peso de la indecisión y el perfeccionismo. Ahora tenemos cinco libros publicados, el último hace casi una década y media, y aún seguimos esperando.
La pregunta que todos nos hacemos es ¿qué está pasando realmente con Vientos de Invierno? ¿Por qué no termina de escribirlo? Y lo cierto es que la respuesta no es sencilla. En entrevistas, George ha dicho de todo. Que el libro avanza. Que le queda mucho. Que escribe todos los días. Que está harto de que le pregunten. Que prefiere centrarse en La Casa del Dragón. Que tiene otras prioridades. Y a veces, simplemente, guarda silencio. Un silencio que pesa más que cualquier capítulo filtrado, porque la última proeza que se cuenta es que no va a sacar la novela hasta que tenga acabados los dos últimos libros. Y es que queridos lectores, aunque el bueno de George sacara mañana mismo Vientos de Invierno, aún faltaría el séptimo libro para acabar todo este puzle de reyes y reinos caídos. Séptimo libro que por cierto tiene el título provisional de Sueño de Primavera.
¿Se le fue de las manos la historia? Es muy posible. Festín de Cuervos y Danza de Dragones ya mostraban un ritmo mucho más pausado y una estructura fragmentada. El número de personajes, tramas y lugares a los que Martin debe dar cierre es descomunal. Y mientras tanto, la serie de HBO adelantó su historia, la cerró a su manera (para muchos, de forma atropellada) y dejó un sabor agridulce que, lejos de aliviar la espera, la hizo más punzante. Ahora, incluso si Martin publicara Vientos de Invierno, tendrá que luchar contra las expectativas, los spoilers no oficiales y el fantasma de lo que “pudo haber sido y no fue». En resumen, que pase lo que pase con la novela, ya no será lo mismo.
¿Martin nos debe algo a alguien? ¿Ha firmado algún contrato con los fans? Es duro admitirlo, porque a mí como lector también me gustaría haber terminado de leer ya la obra completa, pero George R.R. Martin puede escribir a su ritmo, al que mejor se adapte su vida actual. Pero es que a todos nos queda saber cómo va a desarrollar y finalizar las vidas y caminos de decenas de personajes cuyo rumbo ya era distinto al de la serie de HBO. Nos gustaría saber si el desenlace de Canción de Hielo y Fuego será mejor que el controvertido final que vimos en televisión. ¿Nos quedaremos con las ganas o lo podremos leer alguna vez?
Y mientras tanto, los años pasan. Las teorías crecen. Los fans se vuelven cínicos o resignados. Y los que aún conservamos algo de esperanza lo hacemos con una sonrisa triste, como quien espera una carta que tal vez nunca llegue. Porque el mayor enemigo de George R.R. Martin es el tiempo. Y ese, lamentablemente, no espera a nadie.
Fue espía, piloto, corresponsal de guerra y torero, pero por sobre todo uno de los autores de thrillers más vendedores del siglo XX. A los 86 años nos dejó ayer el escritor británico Frederick Forsyth, autor de inolvidables y multivendedores thrillers de intriga política y espionaje, siendo sin duda El Día del Chacal el más conocido.
“He tenido la suerte más espectacular a lo largo de mi vida. Estar en el lugar correcto, con la persona correcta, el contacto adecuado, la promoción justa… e incluso girar en el momento preciso cuando esa bala pasó de largo”. Con esas palabras pronunciadas en una entrevista de noviembre pasado se refería a su carrera nada menos que Frederick Forsyth, celebrado escritor de historias de intriga y espionaje que vendió mas de setenta y cinco millones de copias de sus novelas en todo el mundo y que ayer nos dejó.
El episodio al que se refería tuvo lugar en Biafra cuando, en efecto y mientras cubría como corresponsal la sangrienta guerra civil allí librada entre 1967 y 1970, una bala le pasó realmente cerca. Lo increíble es que no estaba cubriendo ese conflicto para nadie, pues acababa de renunciar a la BBCluego de que esta no mostrara interés en cubrir una guerra que, al parecer, no tenía rating como la de Vietnam, que en ese momento acaparaba los medios. Pero él decidió que alguien tenía que cubrirla o al menos eso pareció en aquel momento…
Frederick McCarthy Forsyth había nacido en Ashford, Kent, Reino Unido, un 25 de agosto de 1938. Gracias a una beca para estudiar español, cursó en la Universidad de Granada y fue en esa etapa seducido por la tauromaquia, al punto de faltar reiteradamente a sus clases para asistir a las corridas. Se apuntó incluso a la escuela de toreo, pero por mucho que le apasionara terminó decidiendo definitivamente que la capa roja no era lo suyo.
En los cincuenta se desempeñó como piloto de la RAF antes de dedicarse en la década siguiente al periodismo y pasar por las cadenas Reutersy BBC. En sus primeros años trabajó mayormente como corresponsal en Francia, donde dedicó especial afán a investigar un atentado contra el presidente Charles de Gaulle que terminaría inspirando su novela más famosa.
De allí al infierno de Bafra, que también le serviría como fuente de inspiración y al cual cayó tras la anteriormente mencionada renuncia a la BBC, aunque en 2015 reveló que el verdadero motivo de su presencia allí era que trabajaba como espía para el MI6, lo cual explica buena parte del material de sus obras.
“Nunca quise ser escritor”, llegó a manifestar, admitiendo que llegó a la profesión por necesidad económica. Fue así que en 1971 logró publicar su primera novela El Día del Chacal, arrasador éxito en ventas que giraba en torno a un atentado contra de Gaulle que era ficticio, pero de clara inspiración en el que había en su momento investigado. La novela le valió el Premio Edgar Allan Poe y fue llevada en 1973 al cine con una adaptación dirigida por Fred Zinemann y protagonizada por Edward Fox. Más recientemente también a miniserie, de la cual pueden leer aquí nuestra crítica.
Sus dos siguientes novelas fueron también sendos sucesos también y tuvieron sus respectivas adaptaciones cinematográficas. Odessa(1972) seguía a un repotero alemán detrás de una organización que aglutinaba y encubría a ex criminales de guerra nazis. Y Los Perros de la Guerra (1974) giraba en torno a un grupo de mercenarios contratados por un ejecutivo minero británico para provocar un golpe de estado en un país africano e instalar un gobierno títere que le asegurase el suministro de platino.
La Alternativa del Diablo (1979), El Cuarto Protocolo (1984), El Negociador (1989) y El Puño de Dios(1994) fueron otros de los títulos que jalonaron una exitosa carrera de unas veinticinco novelas. En 2016 anunció que dejaba de escribir porque, según propias palabras, se había quedado sin ideas y no quería simplemente hacerlo por hacerlo. Pero terminaría volviendo y, de hecho, se publicará este año La Venganza de Odessa que, coescrita con Tony Kent, constituye la secuela de Odessa, así como su obra póstuma y último legado.
Sus ideas políticas fueron siempre bastante conservadoras y se declaraba euroescéptico, siendo gran crítico del ministro Tony Blair(especialmente por su rol durante la guerra de Irak) y defensor acérrimo del brexit.
Ayer, a los 86 años y tras una corta enfermedad, Frederick Forsyth falleció rodeado de su familia en su residencia de Jordans, Buckinghamshire. “Lamentamos la pérdida de uno de los más grandes escritores de thrillers del mundo”, expresa el comunicado de su agente Johathan Lloyd.
Hasta siempre y gracias por todo, Frederick. O Federico, como le gustaba que le dijeran cuando vivía en Granada…
Ingresamos en la segunda temporada de The Walking Dead: Dead City y analizamos lo que nos ha dejado el quinto episodio. La serie que, creada por Eli Jorné, sigue a Maggie y Negan en la New York postapolíptica, se emite por AMC+.
Bienvenidos otra vez, caminantes y sobrevivientes, a analizar un nuevo episodio de The Walking Dead: City, en este caso el quinto de la segunda temporada temporada, cuyo título es El Pájaro siempre sabe. Un capítulo en el que tanto Maggie como Negan deben cumplir por encargo y bajo presión misiones diplomáticas en las que a ninguno de ambos le va demasiado bien y se ven obligados a replantear estrategias sobre la marcha.
Nos hay noticias de Bruegel hasta el final del episodio, pero sí de Christos, así como también cambios en el juego de alianzas mientras Narváez hace su propia jugada y los adolescentes de la serie son por momentos los peores enemigos de Maggie y más ahora Ginny que Hershel.
Pasemos pues a ver qué nos ha dejado esta nueva entrega no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer en esta web nuestros análisis previos, tanto de esta como de las demás series de la franquicia.
Seguimos recorriendo lugares icónicos de New York y ahora le toca al Radio City, donde desconocidos se infiltran en la noche para sabotear la central de metano que abastece de energía a la 6ta. Avenida que, obviamente, queda a oscuras. La Dama, obsesionada con un rata en su laberinto, está furiosa y carga todas las culpas en el Croata, que ya hace rato dejó de ser su protegido.
Ya han logrado la adhesión de Bruegel, pero falta la de Christos y la Dama decide que sea Negan quien vaya a verlo dejando a un lado al Croata para obvia decepción de este. A Negan se le ve ya fastidiado con tanta misión diplomática y pregunta si será la última antes de poder reencontrarse con su familia. La Dama no acaba de dar una respuesta certera y, en clara alegoría, felicita a su ratón por haber logrado resolver el laberinto.
El Croata, que se había vestido de gala para la ocasión, ha quedado afuera y, desolado a la vez que furioso, va a ver las instalaciones en donde se ha producido el sabotaje y su expresión cambia al descubrir algo debajo de los cables cortados…
Acertijos
En Central Park, Maggie y Hershel se detienen a hablar en un maltrecho banco. Ella quiere saber sobre la mujer de sus dibujos y él qué fue lo que ella habló con Negan. El joven miente diciendo que la mujer es alguien que vio en un cartel y su madre cuenta la verdad solo a medias, pues dice que Negan dijo que se vayan cuanto antes y es lo que harán, pero no menciona su recomendación de no confiar en Hershel, lo que habla a las claras de que, en efecto, no confía…
Al regresar a la comunidad de los Recolectores hay malas noticias pues Narváez ha copado el lugar en ausencia de Maggie y Armstrong, además de hacer detener a Roksana por no colaborar. Maggie miente para cubrirlo y termina también detenida por falso testimonio, lo que obliga a Armstrong a contar la verdad sobre Negan y salvarle a ella el pellejo diciendo que es la única que puede llegar hasta él y obtener el metano.
La idea de una reunión entre Maggie y Negan gusta a Narváez, ya que podría servir para fingir rendirse y acabar emboscándolo a él junto con el Croata. Mientras tanto, Hershel es retenido como rehén en garantía de que Maggie cumpla y Armstrong encerrado junto a Roksana, a la que busca convencer de que acepte sumarse a Nueva Babilonia o morirá por nada.
Ella le cuenta una historia de su tío y un juego que con ella jugaba de niña en el cual un pájaro amarillo sacaba acertijos de una caja y, según dice, siempre sabía cuál darles. Todo terminó cuando él fue reclutado para la guerra en Irak y eso sí fue, en sus palabras, “morir por nada”.
La Prueba del Delito
Negan llega hasta el cuartel de Christos para parlamentar y la verdad es que, para lo mal que quedaron las cosas entre ambos la última vez, no toma demasiadas precauciones. Rodeados por hombres de Christos, son llevados ante este, que no solo se mantiene firme en su negativa a aliarse, sino que además le remarca a Negan la indefensión en que se halla en contraste con lo que ocurría cuando le humillara en la iglesia. Incluso le amenaza con su propio bate…
Unos niños que resultan ser sus hijos irrumpen en ese momento y Negan, a quien todo lo relacionado con niños lo afecta siempre mucho, tiene oportunidad de comprobar que hay allí otros más y también mujeres. Dice a Christos que ahora lo entiende: tiene allí algo que cuidar y es lógico que muestre recelo ante una posible alianza que, sin embargo, le recomienda como la mejor opción para no terminar todos muertos por el Croata.
Christos le cuenta que en el pasado eran carroñeros y no tuvieron más remedio que entrar en negocios con Bruegel para poder mantenerse. Por primera vez, parece haber empatía mutua, pero la situación no llega a nada porque el lugar es invadido por los del Croata que, tras acusar a Christos por el sabotaje a raíz de haber encontrado un cuchillo suyo en el sitio del mismo, anuncia a todos que ha gaseado el lugar mientras él y los suyos se colocan máscaras.
Todos comienzan a perder el sentido y sus hombres a matar, uno por uno, a Christo y los suyos. Luego, al reencontrarse con Negan en el auto, se encarga de dejarle en claro que ha perdonado a mujeres y niños. “No soy un monstruo” dice irónicamente, pues recordemos que el torturar y matar niños había sido en su momento el motivo de que en su momento le expulsaran de los Salvadores.
Negan, mientras tanto, le hace el juego psicológico y juega a dividir haciéndole ver que la Dama trata a su rata del laberinto mejor que a él…
Con la Soga al Cuello
Maggie se apresta a partir con la misión encomendada, pero decide regresar en la noche e infiltrarse en la comunidad tomada. Consigue llegar adonde tienen a Roksana y Armstrong, pero Hershel no está allí y liberarlos cautivos podría acabar con Narváez dándole muerte, por lo cual les deja en su encierro y parte en busca de su hijo.
En efecto, este se halla en esos momentos con la mayor, quien está interesada en el pasado y el porqué de la obsesión de Maggie por Negan; él le cuenta que Negan mató a su padre y eso confunde a Narváez todavía más, pero sirve para tenerla distraida mientras Maggie la sorprende con un cuchillo. Lamentablemente, sin embargo, se aparece Ginny, que está claramente alineada con la mayor tras haberle esta prometido que le permitirá matar a Negan. Conociéndole a Maggie su talón de Aquiles, apunta con el arma a Hershel para obligarla a que suelte a Narváez, que de esa forma recupera el control y tiene dos nuevos prisioneros.
La mayor prepara uno de sus pedagógicos espectáculos de ejecución pública, siendo Roksana la primera en ir a la horca por no haber aceptado sumarse y, por lo tanto, ser considerada desertora. Fiel a su filosofía de vida, esta no opone resistencia y se entrega a su destino casi con devoción mientras sus seguidores inician un demencial coro semejante al que hicieran ante aquella muchacha a quien sacrificaran “por su propio bien” para entregarla a los caminantes…
En efecto, estos comienzan a llegar y se abarrotan contra la reja, que termina cediendo en el preciso momento en que Maggie está por ser ahorcada. Lejos de significarle una salvación, en el entrevero vuela la silla sobre la que se posa y queda colgando en su asfixia. La cambiante Ginny consigue salvarla mientras los caminantes dan cuenta tanto de los Recolectores, que se entregan dócilmente, como de los de Nueva Babilonia, que son pocos para resistir la invasión.
En acto de justicia poética, una zombificada Roksana se abalanza sobre Narváez y le da muerte (era hora) mientras Ginny es atacada por caminantes y salvada por Maggie, que le devuelve así el favor. Sin embargo, instantes después y cuando la calma va volviendo poco a poco al lugar, vemos que la muchacha oculta una herida en su costado y nos preguntamos si habrá sido mordida.
Hershel le cuenta finalmente la verdad a su madre sobre la mujer de los dibujos, admitiendo que fue quien le atendió y “cuidó» durante su cautiverio en Manhattan, además de admitir que fue él quien provocó aquellas señales de humo. Maggie no tiene casi tiempo de procesar la información porque una partida de hombres armados irrumpe en el lugar rematando zombies y, al frente de ellos, vemos a un sonriente Bruegel que lamenta haber llegado “tarde a la fiesta”…
Quién hizo a quién
En su base de St. Patrick, una apesadumbrada Dama encuentra muerto a su roedor. Cuando el Croata llega para hablar con ella comienzan las recriminaciones mutuas: la Dama lo acusa por el hecho (cuando lo más probable es que haya sido Negan), así como por lo ocurrido durante el encuentro con Christos. Lo ve como un acto de rebeldía y remarca que es ella quien lo hizo ser lo que es. El Croata, de manera contraria, le espeta furioso que es ella quien no sería nada sin él.
La discusión se pone violenta y ella le aplica una mordida, haciendo honor a la fama de Michael Tyson que se había al parecer ganado como crítica teatral en los días preapocalípticos. En el forcejeo, una lámpara cae y el lugar termina ardiendo. La Dama clama pidiendo ayuda, pero el Croata, tras una muy breve vacilación, la deja abandonada a las llamas…
Balance del Episodio
No se puede decir que el que nos ocupa haya sido un paso adelante. Tampoco un desastre ni el más flojo, pero se queda claramente por debajo de los dos anteriores al basarse demasiado en lo fortuito y no desarrollar tramas o personajes que pintaban interesantes.
El reencuentro entre Maggie y Negan había sido uno de los puntos altos del capítulo previo, pero no se ha seguido desarrollando y otra vez les hemos tenido separados. Y el excelente aporte que como villano constituyera Bruegel no ha tenido en este episodio un correlato acorde al estar por completo ausente y hacer recién presencia en el final. A solo un capítulo de terminar la temporada, tanto lo uno como lo otro suena a despedicio..
De las dos subtramas, la más interesante ha sido claramente la del centro de Manhattan, con las alianzas redefiniéndose todo el tiempo en base a nuevos giros y con un Negan que si bien cansa un poco en su nuevo rol callado e introspectivo, también juega a la vez su partida en silencio y apuesta a la grieta entre la Dama y el Croata, lo cual quizás ya haya logrado del todo si es que la primera murió en el incendio…
Las alianzas pueden ser de lo más impensadas y así como nadie podía imaginar allá por 2016 que Maggie y Negan terminarían siendo aliados (circunstanciales y obligados, pero aliados), lo mismo puede decirse ahora de Negan y el Croata, aunque lo más probable es que el primero se reserve una carta y acabe a la larga sacándose de encima también al segundo, que ya hizo el trabajo sucio con la Dama o eso parece.
En cambio, la subtrama del Central Park y de la comunidad de los Recolectores se pareció a muchas que hemos visto en la franquicia y se resolvió casi del mismo modo, con buena cantidad de casualidades e inverosimilitudes.
Estaba claro que Maggie no podía morir o al menos no en esta serie, pero siempre son detalles fortuitos los que la terminan salvando y ni hablar de Narváez atacada por el zombie de Roksana, exceso de justicia poética que ni siquiera sé si puede ser llamado venganza, pues esta implica, por definición, conciencia de lo que se hace y un zombie, claramente, no la tiene…
En cuanto a la metáfora del pájaro y los acertijos (que de hecho guarda relación con el título del capítulo), honestamente no la terminé de entender y quizás haya sido un momento innecesario; no así la rata en el laberinto que permite interesantes alegorías con Negan y Maggie, permanentemente envueltos en dilemas por las amenazas que penden sobre sus seres queridos.
Algunos escenarios pintan interesantes, pues todo parece indicar que Hershel y Ginny, cuyas idas y vueltas ya son un tedio, estarían ahora definitivamente alineados con Maggie después de haberle cada uno de ambos, desde un lugar diferente, jugado en contra durante toda la temporada.
La temporada se muestra irregular y menos consistente que la primera, lo cual crea cierto paralelismo con The Walking Dead: Daryl Dixon. Aún así, la serie sigue teniendo esos momentos que la convierten en el mejor spin-off de la franquicia y espero que así siga siendo en el último episodio que, desde ya, estaremos aquí para analizar…
Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy tenemos el inmenso placer de presentaros las novedades de Dolmen Editorial, previstas para este mes de junio. Y podemos asegurar que va a ser difícil no hacernos con todo.
Novedades Dolmen Editorial de junio de 2025.
Con la llegada del verano y la celebración de la Feria del Libro de Madrid, Dolmen Editorial ha presentado su catálogo de novedades para junio de 2025, con una selección de títulos que prometen emocionar a los lectores.
Desde cómics clásicos hasta novelas de fantasía y ciencia ficción, este mes viene cargado de grandes lanzamientos.
Como siempre, vamos a seleccionar las obras que más nos llaman la atención, de las que van a salir a lo largo de junio.
Un thriller político escrito por Rob Williams y Arthur Wyatt, con ilustraciones de Henry Flint.
a historia sigue a la Juez Maitland, quien intenta erradicar el crimen en Mega-City Uno mediante reformas sociales, pero se enfrenta a una feroz oposición.
Este volumen especial incluye historias inéditas en España de Tom Tully y Francisco Solano López, con una trama que enfrenta a Tim Kelly con su versión malvada en una dimensión paralela.
Ya se ha estrenado ‘Ballerina’, este spin-off del universo de la saga protagonizada por Keanu Reeves que tan buena acogida tuvo. Ana de Armas se embute en la piel de esta asesina perteneciente a la Roma Ruska que ya conocemos. La actriz demuestra, como ya hizo en su papel en ‘Sin tiempo para morir’que es una máquina en lo que a acción se refiere.
La historia de esta cinta no es nada del otro mundo y parte de la misma premisa que lo hizo la primera entrega de John Wick: La venganza. Nuestra protagonista vio como unos hombres con una extraña marca asesinaron a su padre y años después, cuando ya es toda una experta en la lucha cuerpo a cuerpo y las armas de fuego se lanza a buscar la verdad.
La película bebe directamente de la misma copa que John Wick y tiene los ingredientes para ser maravillosa, pero las manos del chef que han preparado este plato no son las más adecuadas y esto ha quedado soso y genérico.
Para que nos hagamos una idea de como iba la cosa, esta cinta se terminó de rodar a comienzos de 2023, pero un año después el propio Chad Stahelski tuvo que realizar regrabaciones para mejorar las escenas de acción de ‘Ballerina’. No quiero saber como eran antes de que el cineasta y especialista metiese mano en ellas.
Y es que el mayor pecado no es la trama ni los actores, sino una dirección anodina de Len Wiseman que reduce el potencial del universo Wick a un ejercicio genérico que no tiene ni el potencial de su ‘Underworld’.
Pese a que se esfuerza en meter todo lo que puede del universo de John Wick: El Continental, A Ian McShane, al fallecido Lance Reddick o al mismísimo Keanu Reeves, pues acaba siendo un producto carente de carisma que nos va a entretener, pero que se queda muy por debajo de la saga de John Wick.
La cinta se preocupa tanto en pasar por todos los ‘checkpoints’ necesarios para demostrar que es un spin-off que no crece como producción independiente.
Ana de Armas demuestra credibilidad física y magnetismo, haciendo visibles las supuestas carencias de su personaje y llevando los combates y las escenas de acción a su territorio y eso le ha dado algo de frescura a ‘Ballerina’. La actriz hispano cubana consigue que nos creamos a Eve y se echa a las espaldas la cinta en todo momento. Lo da todo, pero es una pena que este posible comienzo de una nueva franquicia haya sido tan descafeinado.
Y todo esto culpo a Len Wiseman que no ha sabido darle sello propio a este filme y lo ha convertido en algo con nada de personalidad. La saga de John Wick era una carta de amor al cine de acción de los 80 y 90, pero buscando darle algo especial como en Gun-Fu para diferenciarla. Aquí no existe poco de eso y cuando aparece lo hace de forma poco innovadora, por no decir que la innovación se fue de vacaciones antes de comenzar el rodaje.
Se supone que lo que hemos visto ha sido retocado y regrabado parcialmente por Stahelsky, pero ni así la cosa ha estado a la altura de las escenas de acción de su saga. Ni el cameo (que ya todos sabemos) de Keanu Reeves ni el combate cuerpo a cuerpo entre él y Ana de Armas está a la altura y es un batiburrillo de golpes y movimientos sin gracia ni estilo.
Y hablando de Reeves, aparece aquí por que lo dice el guion y para que sepamos (si nos quedaban dudas) a que universo pertenece la cinta, ya que su personaje no aporta nada y es un mero añadido para hacer felices a los fans.
Tenemos a Gabriel Byrne que interpreta al villano y está solo para cobrar el cheque e irse a casa para cenar que lo están esperando. Al menos es un gran actor que le da siento peso a su personaje bastante plano.
Conclusión
Entretiene, nos hace pasar un buen rato, pero no pasa de ser eso y se le pedía algo más. Ana de Armas está inmensa y es lo mejor, de largo, de esta película.
Oportunidad Perdida, ‘Ballerina’ es acción competente, pero sin alma y sin el estilo que caracteriza a la saga de John Wick. Wiseman no ha entendido en ningún momento que el éxito de John Wick no está solo en la sangre y la violencia, sino en elevarla a una coreografía, a un baile a través de una dirección audaz. Siendo nuestra protagonista una bailarina, poco se deja ver eso en las escenas de acción.
Aquí, la venganza parece una mala versión de una gran canción: Todos los instrumentos están, la partitura es la misma y hasta la cantante es muy buena, pero quien tiene que hacer que todo eso funcione no está a la altura.
Si tengo que alabar algo es a Ana de Armas en modo furia y con una contundencia que hace que quiera más de ese personaje, pero en manos de otro director, gracias.
El 20 de junio de 1975 llegaba a los cines Tiburón (Jaws), la película con la que Steven Spielberg dejaría huella tanto en la historia del cine como en la cultura popular. Al cumplirse cincuenta años, la revisitamos y analizamos…
El océano ha sido desde siempre uno de los grandes terrores de la humanidad: impreciso, misterioso y desconocido, nunca sabemos qué hay debajo y no por nada los submarinos alemanes sembraron tanto pánico en los comienzos de la Gran Guerra. H.P. Lovecraft ha sido uno de los escritores que más se ha hecho eco de ese miedo (temía profundamente al mar), lo mismo que, en diferente grado, Herman Melville (Moby Dick), Edgar Allan Poe (Un Descenso al Maelström) o Ray Bradbury (La Sirena). Tiburón, de Steven Spielberg, de la que se cumple medio siglo, es la sublimación cinematográfica de dicho terror.
Mi relación con Tiburón (en inglés original Jaws, más bien fauces o mandíbulas) es distinta de lo habitual al ser de los pocos que leyeron el libro antes de ver la película. Es que al estrenarse tenía nueve años y su calificación me hacía imposible verla (lo mismo me pasó con El Exorcista). La vi cuatro años después en una de esas entrañables funciones dobles o triples de cine de barrio que proyectaban un filme nuevo más uno o dos de relleno que tenían algún tiempo.
La novela dePeter Benchley, de todos modos, fue un boom de ventas al publicarse en 1974, pero hasta allí era más un fenómeno del mundo anglosajón que del hispanoparlante. No sé si ya se habría editado en español antes del estreno de la película, pero sí que después pasó a ser un suceso en ventas que iba muy en zaga a la misma. Y como yo no tenía forma de verla, no me quedó otra que abrevar allí.
A esa edad, mis lecturas típicas eran Verne, Salgari o Stevenson, por lo que estaba familiarizado con historias náuticas, pero… ¡madre mía!: improperios, lenguaje malsonante, adulterio… Dudaba entre cerrar el libro o persignarme (sin saber cómo se hacía): era para mí lo más parecido a una lectura prohibida desde que mi abuelo no me permitiera leer a Boccaccio por no ser para mi edad…
Siendo pues de los pocos que llegó a la película con el libro ya leído, pude constatar los cambios de tono (ni adulterio ni lenguaje malsonante, por ejemplo) y de narrativa. Pero estoy convencido a rajatabla de que, al igual que Stanley Kubrick con La Naranja Mecánica, Spielberg mejoró el material original con una película que hizo historia…
El Camino hacia la Pantalla
Llamamos terror naturalista al subgénero que no busca asustarnos con espectros, fantasmas o monstruos, sino con criaturas de este mundo. Los Pájaros, de Alfred Hitchcock, es sin duda la obra cumbre, pero Tiburón le pisa los talones y marca también un quiebre para el género y el cine mismo.
La novela original cayó en manos de Richard D. Zanuck y David Brown (ambos productores de Universal Pictures) antes de ser publicada, gracias a que la esposa del segundo estaba al tanto por tener a su cargo la sección literaria de la revista Cosmopolitan.
La leyeron de un tirón y de inmediato quisieron llevarla a la pantalla, así que en 1973 compraron los derechos a su autor, ofreciéndole además la escritura del guion como forma de abrir el paraguas ante una inminente huelga de guionistas que se venía y que no le afectaría por no estar sindicalizado.
Para dirigirla se pensó primero en John Sturges, con experiencia en historias náuticas por haber rodado El Viejo y el Mar (1958), pero no hubo acuerdo y los productores fueron entonces por Dick Richards, realizador curtido que desde un primer momento pareció no entender el concepto cuando manifestó: “Siempre quise dirigir una película sobre ballenas”. No importó cuánto le insistieran en que un tiburón no es una ballena: seguía sin entenderlo…
La elección recayó entonces en Steven Spielberg que, para ese entonces y con solo veintiséis años, contaba dos películas en su haber: una para televisión (El Diablo sobre Ruedas, 1971) y otra para cine (The Sugarland Express, 1974). Ambas con críticas bastante buenas, pero su juventud generaba temor y fue después de muchas dudas que Zanuck y Brown lo aceptaron como última opción.
Spielberg también había leído el libro antes de su publicación y tenía gran entusiasmo por llevarlo a la pantalla. Con un presupuesto inicial de tres millones de dólares que se terminaría yendo a nueve y un plazo de filmación de cincuenta y cinco días que acabaría en el triple, el rodaje se llevó a cabo en Martha´s Vineyard, isla cercana a las costas del estado de Massachusetts que funcionaba como colonia veraniega y también asilo de sordos, habiéndose allí desarrollado buena parte del lenguaje de señas mundialmente conocido.
En cuanto a los actores, la primera opción para el oficial de policía Martin Brody que terminaría haciendo Roy Scheider fue Robert Duvall, pero este se sentía mucho más cerca del excéntrico cazador de tiburones Quint (vaya, le hubiera ido bien) y no hubo acuerdo. Se barajó a Charlton Heston, pero Spielberg no quería grandes estrellas que, con tanto rodaje y personaje encima, boicotearan la imagen de personas comunes que quería en el filme y desviaran el foco del tiburón como verdadero protagonista.
El guion de Benchley no convenció y el propio escritor manifestó que su inexperiencia en cine le jugaba en contra. Ello llevó a Spielberg a pedirle a Carl Gottlieb, quien integraba el elenco interpretando a un editor de periódico, que lo reescribiera, lo cual hizo sobre la marcha apenas un día por delante de lo que se filmaba. Acabó convirtiéndose en guionista principal, aunque Benchley siempre figuró como coautor y tuvo incluso un breve papel como reportero.
La fotografía quedó a cargo de Bill Butler (que venía de La Conversación), quien innovó con técnicas para lograr mayor fidelidad y estabilidad en tomas subacuáticas (introduciendo, por ejemplo, la cámara en una caja transparente), además de valerse de una cámara ligera en mano para las escenas a bordo a fines de contrarrestar el balanceo de la embarcación. Y hay algunos zooms sorprendentes en que el rostro de los personajes pareciera desprenderse del entorno.
La música, de la cual ya hablaremos, fue confiada a John Williams, quien ya había trabajado con Spielberg en la banda sonora de The Sugarland Express, pero sería Tiburón, según propias palabras, la que impulsaría definitivamente su carrera.
El Comienzo más Desgarrador
La escena inicial es una de las más icónicas y terroríficas de la historia del cine, casi una película en sí misma y perfectamente podría constituir un corto. Un grupo de jóvenes jocosos y alcoholizados se divierten en la playa en plena noche y uno de ellos demuestra particular interés en una muchacha que, separándose del resto y despojándose de sus ropas, echa a correr hacia el mar. Su nombre es Chrissie y es todo lo que de ella sabremos mientras el embriagado joven no puede seguirla y ella se interna en las oscuras aguas.
Escalofrío puro: una cámara subjetiva la toma desde abajo como si alguien la estuviera viendo; de pronto algo la zamarrea y profiere un grito de dolor antes de recibir un segundo impacto aún más feroz sin que ni ella ni nosotros veamos al atacante. Desesperada, intenta aferrarse a una boya y grita por auxilio, pero nadie la escucha y recibe un tercer y definitivo ataque que la saca de nuestra vista por completo. Cuando con el correr de la película la volvamos a ver, será en la arena, desmembrada y cubierta de algas y cangrejos…
La Historia
Amity Beach es una ficticia isla balnearia a la cual, para hacerse cargo de la seguridad, arriba junto a su familia el oficial de policía Martin Brody (Roy Scheider). Un paraje paradisíaco cuya tranquilidad solo se ve alterada por algún que otro joven alcoholizado. Sin embargo, apenas llegar se encuentra con la noticia de la joven desaparecida y al hallarse en la playa el cuerpo mutilado y descompuesto, todo conduce a un ataque de tiburón.
Brody quiere cerrar la playa, pero choca contra el alcalde Larry Vaughn (Murray Hamilton), quien no quiere arruinar el negocio local espantando a los turistas y sus propios “especialistas” dicen que las heridas bien pueden haber sido provocadas por la hélice de una embarcación.
Pero el tiburón vuelve a atacar y para investigar llega ahora el oceanógrafo Matt Hooper (Richard Dreyfuss), quien confirma que solo puede tratarse de un gran escualo. Hay revuelo en el ayuntamiento y se presenta un tal Quint (Robert Shaw), con credenciales de experto cazador de tiburones. Pide tres mil dólares para dar con la bestia y termina capturando en las cercanías un gran tiburón tigre que hace respirar al alcalde y permite que las playas sigan abiertas al no haber ya presuntamente peligro alguno. Eso parece…
Al abrir el animal y revisar sus entrañas, Hooper no encuentra rastro de carne humana, lo que significa que no han dado con el verdadero atacante que, a juzgar por las dentelladas en las víctimas, parece bastante más grande que el ejemplar capturado. A bordo de un pequeño barco pesquero (el Orca), Brody, Hooper y Quint se hacen pues a la mar para dar con el verdadero asesino y acabar con él. Y hasta aquí he contado…
Menos es más
Tiburón fue una película con un rodaje lleno de problemas que, de manera paradójica, acabaron convirtiéndose en sus fortalezas. Para empezar, Spielberg había pactado un presupuesto y unos plazos que terminaron saliéndose de madre, al punto de demandarle la filmación ciento cincuenta y nueve días contra los cincuenta y cinco acordados originalmente.
No hay que olvidar que Tiburón fue pionera en muchas cosas y una de ellas fue ser la primera película verdaderamente rodada en el océano (los productores querían un lago), con todo lo que implicaba en cuanto a imprevisibilidad. En innumerables ocasiones había que esperar a que mejorasen las condiciones meteorológicas, se calmaran el oleaje y el viento o terminase de pasar un barco que rompía toda sensación de aislamiento.
Las demoras ponían al realizador en situación delicada, pues un eventual fracaso acabaría lisa y llanamente con su carrera apenas comenzar. Pero a la vez dieron tiempo a introducir al guion sustanciales mejoras que ayudarían al gran resultado final.
Entre las dificultades, el Orca estuvo a punto de zozobrar y llevarse a los actores al fondo del océano (el barco que se hunde sobre el final de la película es en realidad una réplica en fibra de vidrio). Y Richard Dreyfus quedó atrapado en la jaula bajo las aguas, costando rescatarlo. El rodaje parecía replicar la trama misma…
Y al igual que en la película, el mayor problema fue el tiburón. En un principio se había pensado en entrenar un tiburón blanco, pero no tardaron en darse cuenta del completo delirio que era. Se recurrió pues a tres robots diseñados por Joe Alves, que ya había trabajado con Spielberg en The Sugarland Express y volvería a hacerlo en Encuentros en la Tercera Fase (1977). Para los efectos mecánicos se convocó a Bob Mattey, de ganado prestigio como creador del calamar gigante de20.000 Leguas de Viaje Submarino (1954), aunque ya hacía de ello más de dos décadas.
Los robots rara vez funcionaban: cuando no se inflaban o se les llenaban de agua salada las mangueras neumáticas, acababan enredados en algún bosque de algas. En lugar entonces de mostrar al tiburón, Spielberg prefirió sugerir su presencia a través de la música, las cámaras subjetivas (como la de la escena inicial) o los objetos que arrastra, como los barriles amarillos que, sobre el final, cumplen idéntica función que los arpones que lleva clavados Moby Dick o la nube de gaviotas que la acompañan en la magistral adaptación de John Huston (1956).
Parece increíble que lo que nació como limitación técnica haya terminado siendo para los críticos principal virtud de la película: sugerir al tiburón en lugar de mostrarlo fue un enorme acierto y el filme no sería lo que es sin ello. De hecho, al revisionarlo para este retro-análisis, pude comprobar que el tiburón totaliza como mucho unos dos minutos en pantalla: recurso bastante hitchcockiano, pues hasta incluso menos aparece la madre de Norman Bates en Psicosis(1960).
Mejorando el Libro
Decía antes que los cambios con respecto a la novela contribuyeron a una mejor película. Gran acierto, por ejemplo, el dejar afuera tramas secundarias que en algún otro caso podrían haber aportado, pero no en un filme cuya premisa era tenernos prendidos a la invisible presencia de un tiburón blanco como centro de la historia. La relación adúltera entre la esposa de Brody (Lorraine Gary, en la película) y Hooper, por ejemplo, solo hubiera distraído del eje principal y, como bien señalara el propio Spielberg, desalentado el espíritu de camaradería a bordo del Orca.
También remite a Hitchcockel genial detalle de que, a diferencia de la novela, Brody sufra talasofobia (pánico al mar), obstáculo adicional semejante al terror a las alturas que sufre el personaje de James Stewart en Vértigo (1958). Y ante la lógica pregunta de cómo podría alguien aquejado por tal fobia aceptar su traslado a una isla, la respuesta de Brody es sencilla: “una isla solo es una isla si la ves desde el agua”…
En cuanto a la muerte del tiburón, no caben dudas de que en la película fue más contundente y (precisamente) cinematográfico, pues en la novela el animal simplemente se hunde para morir en las profundidades por las heridas recibidas tras serle disparado un arpón con un cartucho de dinamita. Spielberg prefirió un final más “bombástico”, con el tiburón estallando en sangre y vísceras al dispararle Brody al tanque de oxígeno que se le ha incrustado entre los dientes. Y Michael Bay habrá tomado nota…
Y en el sonido del tiburón hundiéndose tras la explosión, Spielberg reutiliza el del camión despeñándose en el final de El Diablo sobre Ruedas, sutil y oculto homenaje a sí mismo.
Elenco Impagable
Pero Tiburón tampoco sería lo que es sin su trío de actores principales. Apuesta arriesgada el darle el papel principal a Roy Scheider, pues si bien había estado en The French Connection (1971) y sido nominado al Oscar como mejor actor de reparto por la misma, se temía que el público lo asociara con una imagen de “tipo duro” que no cuadraba con el personaje.
Contrariamente, la actuación de Scheider es magnífica de tan creíble y no hubiera sido descabellado nominarlo para el Oscar a mejor actor principal por esta película (lo sería cuatro años después porAll That Jazz). Está impecable como el policía honesto que debe luchar a un mismo tiempo contra el poder político corrupto (no olvidar que la sociedad norteamericana venía de Watergate), su fobia y sus inseguridades.
Dreyfuss y Shaw no se quedan atrás con su genial contrapunto entre el estudioso educado y el rústico experimentado y mal llevado. Y siguiendo con el correlato entre trama y rodaje, se dice que la relación entre ambos fue tan tensa como la que sostienen sus personajes.
Es a bordo del Orca donde la química entre los tres mejor se plasma, pues el aislamiento les lleva forzosamente a conocerse, sin que ello quiera decir necesariamente llevarse bien. Varias de las brillantes líneas de diálogo que se dan allí surgieron de discusiones reales en el set o charlas de sobremesa.
Excelente el momento en que Hooper y Shaw compiten por quién muestra la peor cicatriz, al igual que el monólogo del segundo recordando su terrible experiencia en el USS Indianapolis, buque de guerra que en 1945 fuera torpedeado por los japoneses tras entregar el material fisionable para la bomba nuclear y cuya tripulación muriera mayormente a manos de los tiburones; una historia que no es inventada, sino real…
De hecho, antes hablábamos de Moby Dick y hay algo en el personaje de Quint que remite al capitán Ahab. Su lucha con el tiburón es personal; quizás no contra ese en particular, pero sí contra la especie misma como causante de un trauma pasado que le atormenta y que evoca en desgarrador monólogo no exento de crítica política al referir que fueron abandonados a su suerte porque, como dice, “ya habíamos entregado la bomba”.
Es una lástima que solo Dreyfus lograra hilar una carrera exitosa en décadas posteriores. A Shaw se lo llevó de este mundo un ataque cardíaco en 1978 y el de Scheider es un caso de mala suerte, pues después de All That Jazz (1979) no volvería a tener un personaje de éxito masivo, aun cuando entregase grandes actuaciones en interesantes títulos como el thriller 52 Pick-Up (1986) o la injustamente poco valorada secuela 2010: Odisea Dos (1984, aquí retro-análisis).
La Música
Pero así como Tiburón no sería lo que es sin su minimalismo visual ni su trío de actores, tampoco lo sería sin su icónica banda sonora. Se dice que cuando John Williams le ejecutó en piano a Spielberg esas dos notas tremendamente básicas y obsesivas que se repiten con tanta insistencia (Mi y Fa para algunos; Fa y Fa sostenido para otros), este lanzó una carcajada por pensar que era una broma.
La realidad fue que funcionó de maravillas y en algún punto remite también a Hitchcock y especialmente a la música que Bernard Herrmann compuso para Psicosis, de la cual también son unas pocas notas las que han quedado en la memoria colectiva. Y así como esta última pasó a ser sinónimo de situación terrorífica que ya ha estallado, la de Tiburón lo es de tensión y suspenso por lo que viene…
De hecho, esa secuencia ha aparecido infinidad de veces en forma de parodia u homenaje y si tengo que recordar una en particular es en el ochentero y erótico filme Nueve Semanas y Media (1986), cuando un niño pide dinero al personaje de Mickey Rourke por interpretarla tirándose pedos (finalmente hace solo la “nota inicial” y huye).
De todas formas, la música de Tiburón no se reduce únicamente al leitmotiv sino que también tiene sus momentos de desarrollo orquestal más alegre o épico en consonancia con las escenas náuticas. El disco fue también un éxito y me consta porque lo he tenido y gastado de escucharlo.
La carrera de Williams no volvería a ser la misma después de Tiburón y quedaría ligada casi inequívocamente a las películas de Spielberg, amén, por supuesto, de otras inconfundibles e icónicas bandas sonoras como las de Star Wars o Superman.
Valoración y Legado
Como decíamos antes, Tiburón fue pionera en muchas cosas y marcó época. Y sin embargo, al terminar el rodaje, Spielberg estaba convencido de haber sepultado su carrera, ya por el estiramiento de los plazos y presupuestos o por los reiterados problemas técnicos. Era tanta su depresión que no asistió al último día, solo para encontrarse meses después con que había filmado la película más taquillera de la historia hasta el momento. Desde entonces, adoptó como cábala en sus rodajes el faltazo final.
No solo fue la película más taquillera, sino también la que cambió los preconceptos sobre estrenos, dándose hasta el momento por sentado que no era bueno estrenar en verano y quedando normalmente en dicha estación las salas para películas clase B o exploitation.
Ojo: Tiburón tiene también algo de eso. A pesar de los altos presupuestos, hay momentos gore que remiten claramente a cine B y debo confesar que, aún después de cincuenta años y sabiendo lo que iba a ocurrir, di tres o cuatro respingos en mi silla al revisionarla.
Y la primera escena, con la doble de riesgo Susan Backlinie devenida en actriz, tiene mucho de exploitation por más que las aguas y la oscuridad no permitan apreciar con tanta claridad la desnudez. Spielberg mismo se parodiaría a sí mismo en la película1941 (1979), con la misma actriz quedando encaramada desnuda al periscopio de un submarino japonés que emergía por debajo de ella.
El póster de Tiburón, de hecho, exacerbaba la situación al mostrar a la muchacha nadando sin ropas y acechada por un tiburón de exageradísimas dimensiones: exploitation puro, quizás para no perder la franja de público que buscaba ese tipo de propuesta en las carteleras de verano y contar al menos con ellos si la película era un fracaso. Pero fue un éxito absoluto y en la estación más impensada, al punto que desde entonces sellos cinematográficos y distribuidoras apuestan fuerte a sus estrenos veraniegos.
Muchas veces suele compararse a Spielberg con el rey Midas en el sentido de que todo lo que toca es oro, pero yo iría más allá: no es solo que sus películas sean éxitos casi seguros, sino que además influyen decisivamente sobre modas, pautas de consumo y cultura masiva…
Al estreno de Encuentros Cercanos en la Tercera Fase (1977) le seguiría una fiebre ovni; todos decían haber visto alguno y se vendían como pan los libros de Charles Berlitz, Erich von Däniken y un tal Josip Ibrahim que decía haber sido abducido y llevado a Ganímedes. E.T.(1982) daría lugar a una fiebre por los caramelos Hershey´s, así como a que la criatura estuviese en todas partes, incluso en el distintivo de mi promoción de secundario. Y Jurassic Park (1993) provocaría largas colas en los museos de paleontología y que las maestras tuvieran que incluir dinosaurios como tema en sus planificaciones si querían tener de los niños algo de atención.
Tiburón fue la película que inició todo eso. De pronto todos sabíamos de tiburones: consumíamos libros que narraban cacerías en primera persona y los niños decían con toda naturalidad carchorodon carcharias para referirse al tiburón blanco.
Ni hablar de la cantidad de subproductos que sobrevinieron o de filmes que salían a aprovechar el boom del terror naturalista, ya sea en tierra, como El Desafío del Búfalo Blanco (1977), o en agua, como Orca (también de 1977). De pronto y contra todo ecologismo, la naturaleza solo buscaba destruirnos y hasta King Kong era vuelto a sacar de la isla para que probara esta vez treparse a las torres gemelas del World Trade Center.
Tiburón no solo cambió el cine de terror, sino el cine mismo e incluso la sociedad. Se hace grande al convertir en fortalezas sus debilidades, así como al apoyarse en un guion efectivo e inteligente, un trío de actores formidables y una banda sonora para el recuerdo. Tuvo cuatro nominaciones a los Oscar incluyendo mejor película, que no ganó, pero se quedó con los otros tres: montaje, sonido y banda sonora, valiéndole también esta última un Globo de Oro.
Vendrían después tres secuelas en la que ya no estaría involucrado Spielberg y solo en la segunda Roy Scheider, por cierto la más digna. Las otras dan vergüenza ajena o pueden ser vistas como humor involuntario. El propio Spielberg se burlaría de ello en Regreso al Futuro II (1989), por él producida, con Marty McFly viajando al año 2015 y encontrando que los cines proyectaban Tiburón XIX en 3D.
Además, el filme ha dado prácticamente lugar a un género: las películas sobre tiburones proliferan hoy en las formas más cutres, gamberras o incluso hilarantes, pudiendo los mismos llover en forma de tromba marina, revivir en extintas variantes prehistóricas, hacer estragos en el río Sena por más dulces que sean sus aguas y hasta ser traídos del más allá por ouijas. Les dejo al respecto un divertido artículo sobre las mejores peores películas de tiburones escrito por mi compañera Sofía, eminencia en la materia.
Es que de todas las criaturas del mar y habiéndose muchas ya extinguido, los tiburones son hoy por hoy la mayor amenaza que todavía puede allí ocultarse, al menos hasta ser desplazados por alguna otra que aún no conocemos, pues como dice Shakespeare “hay más cosas en el cielo y en la tierra de las que sueña nuestra filosofía”.
Y en el mar también. Hasta la próxima y sean felices…
Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”. Hoy destacamos Moonshine Integral. Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.
Moonshine Integral: licor ilegal, hombres lobo y el jodido infierno en viñetas
Hay obras que se leen. Otras se sufren. Moonshine se suda. Te la bebes con la garganta rasgada y un escalofrío en la espalda. Y cuando acabas, no sabes si abrazar al tomo o quemarlo en un ritual pagano para que deje de perseguirte en sueños. Esto, amigos, no es un cómic. Es una maldita posesión demoníaca con tapas duras.
Publicado por Planeta Cómic en un integral que pesa como un muerto en brazos, Moonshine recopila toda la saga completa que el dúo infernal formado por Brian Azzarello y Eduardo Risso vomitó desde el averno del cómic noir sobrenatural. ¿Querías tiros, mafiosos, alcohol de garrafa y hombres lobo? Pues toma triple ración y sin hielo.
Nueva York y los Apalaches: cuando el infierno sube a la superficie
Nos situamos en los malditos años 20. Prohibición, gánsteres con trajes caros, humo de cigarro y cuchicheos en los callejones. Lou Pirlo, un italoamericano con la ambición más grande que su sombra, es enviado a negociar con una familia de montañeses que destilan el mejor licor ilegal del país. Hasta ahí, todo suena como un western urbano. Pero ojo: lo que Lou no sabe es que está metiendo las narices en un mundo de horrores antiguos, de sangre, de colmillos, de secretos familiares que apestan a sangre rancia y maldiciones antiguas.
Eduardo Risso: dibujando a la luna como si fuera un cuchillo en el cuello
Azzarello hace lo que mejor sabe: diálogos que muerden, personajes que escupen veneno y tramas que serpentean como una víbora en celo. Pero es Risso el que te deja el alma en carne viva. Sombras que parecen respirar, encuadres que duelen, viñetas que rezuman mugre y tragedia. Hay páginas enteras que deberían enmarcarse… y luego esconderse para siempre, porque te miran de vuelta.
Una edición para perderse… y no volver
Planeta Cómic se ha sacado de la manga un integral que es una barbaridad: más de 600 páginas de mal rollo y belleza salvaje, una edición cuidada, traducción solvente y el tipo de papel que huele a cómic de verdad. Es uno de esos tomos que ocupan espacio en la estantería… y en el subconsciente.
¿Y esto es para mí?
Mira, si vienes buscando colorines y aventuras ligeras, corre. Este no es tu sitio. Aquí hay vísceras, dilemas morales, destinos marcados por la sangre y la luna. Es una historia que comienza como una negociación mafiosa y termina como una jodida pesadilla rural de la que no puedes despertar.
Este cómic te va a arañar por dentro. Y cuando lo termines, te vas a quedar en silencio, como después de una pelea. Porque sí, Moonshine es una pelea: contra tus expectativas, contra lo que crees que es el cómic americano, contra ti mismo.
¿Veredicto final?
Cómpratelo ya, maldita sea. Y si puedes, léelo con una copa de algo fuerte. No por pose… por supervivencia.
Un cómic sobrenatural.
El escritor Brian Azzarello y el dibujante Eduardo Risso nos traen la edición integral de lujo de la siniestra serie de gánsteres y hombres lobo.
Ambientada en los Apalaches en tiempos de la ley seca, Moonshine cuenta la historia de Lou Pirlo, un matón de ciudad con mucha labia que llega de Nueva York para alcanzar un acuerdo con Hiram Holt, el mejor destilador ilegal de alcohol de Virginia occidental. Lou piensa que será coser y cantar, pero lo que no sospecha es que Holt es tan astuto y despiadado como cualquier capo de la mafia neoyorquina. Holt no solo intentará salvar su negocio de licor ilegal a cualquier precio, sino que estará dispuesto a todo para proteger el secreto familiar más siniestro. Un sangriento, sobrenatural secreto que jamás deberá ver la luz del dí. O mejor aún, la luz de la luna llena.
Esta edición integral recopila la serie completa de Moonshine y reúne al aclamado equipo creativo que definió las historias modernas del género negro con 100 balas.
Por mucho que estemos acostumbrados a las plataformas, sigue sorprendiéndome la capacidad de estas para estrenar películas interesantes y que no nos enteremos de nada. Como La evaluación, película con dos actrices tan conocidas y carismáticas como Alicia Vikander y Elizabeth Olsen y que, disponible en Prime Video, apenas ha tenido impacto en la audiencia.
Ambientada en un futuro cercano en la que, nuevamente, nos hemos cargado el planeta y hay que gestionar con cuidado los recursos, los seres humanos no pueden ser padres si no pasan una dura evaluación en la que una supervisora pasa 7 días con ellos para determinar si son aptos.
La película se centra en una pareja de personas importantes para la sociedad. Ella ha conseguido crear alimentación sostenible a partir de plantas. Él ha diseñado un sistema de realidad virtual que permite diseñar mascotas que den compañía a unos seres humanos cada vez más solos.
Para su primer largometraje, Fleur Fortune ha apostado por la ciencia ficción. No la macro ciencia ficción que hemos visto en películas como Dune, Interstellar, Star Trek o 2001: Odisea en el espacio (aquí nuestra interpretación, tanto su primera parte como su segunda).
Hablamos de la ciencia ficción minimalista en la que un mundo que funciona de forma distinta deja su huella en unos pocos personajes. No es la primera vez que hemos visto este tipo de película, que para eso tenemos Despidiendo a Yang o la icónica Ex Machina, también con Alicia Vikander como protagonista.
La película, como toda ciencia ficción minimalista, emplea un hipotético futuro para advertir sobre los peligros del presente.
Como suele ser habitual desde la fundacional Metrópolis de 1927, el futuro no pinta muy bien para el ser humano, con su tendencia a consumir los recursos de los que dispone y no dejar nada para las siguientes generaciones. Esto apenas se ve, aunque se detecta en la soledad que vive la pareja protagonista, en una casa de diseño (otra vez) minimalista en un paisaje desértico indeterminado, aunque fue rodada en Tenerife.
Esto sirve a la película para hablar de dos temas importantes en la sociedad actual. Por un lado, el menos presente: la cada vez mayor relación con lo virtual y, con ello, la pérdida de contacto con la experiencia real. Esto está ejemplificado en la tarea del marido, interpretado por Hamish Patel, dedicado a diseñar con el mayor realismo posible animales que puedan servir como mascotas.
Por otro lado, el tema central de la película, la paternidad. En una época en la que la precariedad de la juventud hace que cada vez esperemos más al “momento oportuno” (distinto según qué persona) para formar una familia, en La evaluación se puede elegir el momento para querer ser padres como quien elige una carrera.
Sin embargo, a diferencia del presente, una cosa es querer serlo y otra es estar preparado para ello. Me atrevería a decir que, por mucho que cada uno intente alcanzar una determinada estabilidad antes de ser “uno más”, nadie está preparado para ser padre. Más aún con las distintas corrientes polarizadas (¿quién no lo está?) para el embarazo y la crianza.
Al final, de fondo está lo que tan acertadamente describió el psicoanalista inglés Donald Winnicot: lo difícil que es ser una madre lo suficientemente buena. Buena para dar amor, pero también “mala” para poner límites a un bebé que, de otra manera, se podría convertir en un tirano que cree que puede hacer lo que quiera.
Esto queda reflejado durante toda la película, en la que una inflexible evaluadora, interpretada por una impredecible Alicia Vikander, pone a prueba y lleva al límite a la pareja protagonista. Increíble lo que hace esta actriz, que ha decidido apostar por un cine más independiente tras su paso por la magnífica serie Irma Vep. En La evaluación es capaz de contrastar ese rostro tan inocente con una buena dosis de mala leche interna que transmite con su lenguaje no verbal, incluso cuando parece comportarse como una bebé.
Es fantástico como oscila entre los dos miembros de la pareja. El hombre, interpretado por Hamish Patel, cumple a la perfección pero queda eclipsado por la mencionada Vikander y por su propia mujer en la ficción, una extraordinaria Elizabeth Olsen que, como la otra protagonista, ha decidido apostar por un cine más independiente tras su fascinante paso por el Universo Cinematográfico de Marvel.
Si Vikander es una esfinge de expresión pétrea y que no ves venir por ningún lado, Olsen llega a emocionar a la hora de mostrar sus inseguridades como madre.
Ambas elevan todavía más una película a la que lo único que le pesa es el desviarse temáticamente en sus últimos minutos para centrarse en un aspecto de la trama no lo suficientemente desarrollado. Si se hubiera centrado únicamente en la paternidad, estaríamos hablando de una de las mejores películas de ciencia ficción de las últimas décadas.
‘Valiant Orígenes: Bloodshot’ salió a la venta el pasado 15 de mayo, con 320 páginas a todo color y un tamaño reducido. Con este tomo se da el pistoletazo de salida al sello ‘Valiant Orígenes’ que nos traerá etapas anteriores de estos personajes tan interesantes que pululan por ese universo.
Es cierto que los fans de Ninjak y compañía estamos de enhorabuena con la llegada de Moztros al panorama editorial por rescatar un universo comiquero que no ha tenido la continuidad que se merece.
La nueva editorial afincada en Barcelona ha estado publicando etapas más actuales de estos personajes para entregarnos lo más novedoso de cada uno de ellos. Ahora ha comenzado a recuperar y recopilar títulos muy necesarios para entender y disfrutar más de Valiant. Un acierto, ya que estamos ante un mundo comiquero que no es tan conocido como Marvel o DC, aunque tiene personajes tan emblemáticos como dichas editoriales.
El Bloodshot de Duane Swierczynski no solo funciona como un tiro, sino que lo hace como misil balístico directo al lector. Este tomo consigue atraparnos con una dosis brutal y electrizante de acción mezclada con una historia de origen que nos va a conseguir empatizar y ver el lado humano de este super-soldado amnésico.
La amnesia es un recurso narrativo que puede ser muy facilón para cualquier guionista, ya que le permite poder inventarse situaciones, mantener al lector intrigado y sacarse ases de la manga sobre la marcha. Aquí es el núcleo emocional de la historia. El lector descubre junto a Bloodshot quién es (o quién fue) y es engañado también cuando lo es nuestro protagonista. Y eso nos hace dudar si lo que hemos descubierto es cierto u otra falacia de Rising Spirit.
Seamos sinceros, está muy manido el cliché del soldado de pasado traumático que lo ha perdido todo. Por eso siempre me ha gustado de Bloodshot que esa parte de su vida sea una mentira sobre la que orbita su presente y haga más trágica su existencia, ya que en realidad no sabe qué es verdad y qué no lo es.
Desde la primera página, Swierczynski se pone al volante de este bólido y pisa el acelerador con un ritmo frenético y escenas de acción de gran potencia. Lo positivo es que la acción, los tiroteos, las persecuciones, los combates cuerpo a cuerpo y la hemoglobina no están ahí para entretenernos cuando la trama no avanza o para tapar el escaso guion. En muchos momentos son la columna vertebral de la historia, pues la narrativa fluye entre ellos con la energía de una película de acción de las buenas.
La acción es ese vehículo caótico para que el lector conozca la lucha interior del personaje y su desenfrenada búsqueda de identidad que sea el leitmotiv de esta obra y de la vida de Bloodshot. ‘Rising Spirit’ es el enemigo a batir, los antagonistas y quienes crearon a nuestro protagonista. Aunque lo más interesante de ‘Valiant Orígenes: Bloodshot’ es que la trama llega a confundir al lector y este no va a saber reconocer quién es el bueno y quién el malo de la historia, más allá de encontrarnos con personajes grises que dan mayor enjundia al cómic.
Puede parecer que esto es un tratado de Kafka muy profundo y no lo es, simplemente nos encontramos con un cómic en el que cada pelea, cada explosión, cada bala sirve a un propósito mayor. Las secuencias de acción son el lenguaje mediante el cual Bloodshot interactúa con el mundo que intenta y consigue destruirle en varias ocasiones.
La trama de Swierczynski viaja en perfecta simbiosis con el arte visual tan dinámico (especialmente el de Manuel García), violento y claramente impactante. Cada página se siente cruda, visceral y, sobre todo, consecuente con lo que se nos está contando. Cada herida afecta al personaje, aumentando la tensión y la sensación de peligro real, aunque sepamos que es casi inmortal.
Conclusión
‘Valiant Orígenes: Bloodshot’ es mucho más que un cómic de acción espectacular (que lo es, en muchas de sus páginas). Duane Swierczynski logra el equilibrio perfecto entre secuencias de violencia muy satisfactorias y repletas de explosiones mientras nos narra el tortuoso viaje de autodescubrimiento de una máquina de matar definitiva.
Por ello creo que este tomo es imprescindible para conocer al personaje y amarlo. Si viste la película de Vin Diesel, tanto si te gustó como si no, te puedo asegurar que esto es muy superior a lo que vimos en cines.
Lo que está por llegar de este universo va a ser increíble y es por ello que comenzar a conocer a quienes lo habitan es algo que no puedo más que recomendar.
‘Valiant Orígenes: Bloodshot’ no es solo una tormenta de Acción repleta de sangre y nanitos, es una exploración emocional cruda de un personaje espectacular.
Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy tenemos el placer de presentaros las novedades de Norma Editorial, previstas para este mes de junio. Y os prometemos, que va a ser difícil seleccionar las obras que más nos llaman la atención.
Novedades de Norma Editorial y Astronave de junio de 2025.
Norma Editorial vuelve a sorprendernos con un catálogo repleto de lanzamientos emocionantes para junio de 2025.
Este mes, los amantes del cómic y el manga encontrarán una selección variada que abarca desde clásicos reeditados hasta nuevas propuestas que prometen conquistar a los lectores.
Entre las novedades más destacadas, encontramos la esperada adaptación de Viaje al Centro de la Tierra, una obra que nos transporta al universo de Julio Verne con ilustraciones de Rodolphe y Patrice Le Sourd.
También llega Pigalle, 1950, el último trabajo del fallecido Pierre Christin, que nos sumerge en una historia ambientada en el París de mediados del siglo XX.
Los seguidores de Frank Miller estarán de enhorabuena con la nueva edición de Sin City, que se presenta en una versión cartoné y otra de lujo.
Además, el universo de Mike Mignola se expande con Miss Truesdale, una obra que promete añadir más profundidad al Mignolaverso.
En el ámbito del manga, Norma Editorial nos trae nuevas licencias como Sotus, Okinawa y Bluer Than Love, junto con continuaciones esperadas como Solo Leveling y Mujina Into The Deep.
Sin duda, un mes cargado de títulos imprescindibles para los aficionados al noveno arte.
Pero de entre todos los títulos, aunque quizá la estrella de este mes sea Sin City, mi recomendación principal no puede ser otra que …
Lucky Luke. Integral 2.
«SEGUNDA ENTREGA DE LA COLECCIÓN INTEGRAL DE UNA DE LAS CUMBRES DEL 9º ARTE
Creado por el genial dibujante Morris en 1946, Lucky Luke fue durante años una parodia del cowboy justiciero y vagabundo que aparecía en centenares de westerns cinematográficos.
Sin embargo, la llegada del portentoso guionista René Goscinny imprimió un giro a la serie, insuflando en ella grandes dosis de sutileza e ironía, y elevando al protagonista (y a sus enemigos, los Dalton) al Olimpo de los cómics».
Podéis obtener más información sobre este título, en la web de Norma Editorial, pinchando aquí.
No obstante, justo un poco más abajo, os dejamos el pdf completo, con todas las novedades de la editorial barcelonesa, previstas para este mes.
Bienvenido un mes más a vuestra sección preferida. Como todos los meses, os dejamos dos cómics recomendados por crítico que salen a la venta este mes en España. Espero que os puedan sacar alguna duda y podamos guiarlos con alguna joya. También os recuerdo que es nuestra opinión personal y puede no coincidir con la vuestra. Allá vamos con La lista de la compra del mes de junio de 2025.
Juanjo Avilés
1. Un mundo bajo Muerte 1 (de 9). Panini. 2,50 €. Empieza aquí el evento Marvel del año con un punto de partida de lo más interesante. El Doctor Muerte se ha hecho con el manto de Hechicero Supremo de la Tierra y se ha declarado emperador del mundo. Lo más sorprendente es que los líderes mundiales están de acuerdo con la medida. Pero los héroes saben que Muerte no puede tener nada bueno en mente así que empiezan a organizarse para plantarle cara en un combate que se presenta lleno de sorpresas de la mano de Ryan North y R. B. Silva.
2. Batman: Fuera de órbita. Panini. 13 €. Jason Aaron es un guionista que no deja a nadie indiferente. Sus obra independientes son amadas por casi todo el mundo, mientra que sus acercamientos a los héroes clásicos son siempre polémicos ya que le gusta sacar a esos personajes de su zona de confort. Ahora le llega el turno a Batman, al que enfrentará en sus primeros pasos como justiciero a una amenaza alienígena que viene a someter nuestro planeta. Como se puede comprobar, nada más lejos del ámbito en el que Batman suele actuar. Yo siempre estoy dispuesto a dar un voto de confianza a Aaron, y más si el dibujo corre a cargo de Doug Mahnke.
Mario Losada
DC Must-Have All Star Superman. Panini Cómics. 25 €. Uno de los grandes cómics de Superman de todos los tiempos escrito por Grant Morrison y dibujado por Frank Quitely. 12 números en un sólo volumen en el nuevo formato en tapa dura DC Must-Have. Creo que estamos ante un clásico moderno ganador con el premio Eisner al mejor cómic del año. Ahora con la película en ciernes de Superman de James Gunn, esta obra se antoja un imprescindible.
2. Clase Letal 4 edición de lujo. Norma editorial. 58 €. Rick Remender y Wes Craig cierran por fin una de sus mejores colecciones en la edición de lujo perpetrada por Norma Cómics. Rick Remender es un buen escrito con una gran fama, y en su trayectoria en Image se le reconoce por otras obras como Ciencia Oscura. Pero después de acabar varias obras, podemos afirmar que la más redonda y subestimada es esta de Clase Letal. Un maravilloso cómic con lápices de Craig que no debería pasar nunca desapercibido.
Carlos María Porras
Nosferatu. Planeta Cómic. 20 €. Una novela gráfica de Diego Olmos sobre el icónico personaje. Hutter, empleado de una agencia inmobiliaria de Wisborg, es enviado a Transilvania para negociar la venta de varias propiedades del castillo del conde Orlok. Pronto descubrirá, horrorizado, que Orlok es un ser diabólico; un vampiro sediento de sangre que sembrará una terrible pesadilla de muerte y peste negra por toda Europa, destruyendo, no sólo la vida de Hutter, sino también la de su amada esposa y su pequeña ciudad, Wisborg.
2. El Castigador. La etapa completa de Rick Remender. Panini cómics. 70 €. Esto es un salto de fe. 70 pavazos y no conozco nada de este tochal. He de reconocer que mi fanatismo por Punisher me hará pillarlo, pero miedo me da ya la misma portada.
Con Punisher 1-17 y Annual 1, Dark Reign: The List – Punisher, Franken-Castle 18-21, Dark Wolverine 88 y 89 y Punisher: In the Blood 1-5 El aclamado autor Rick Remender ofrece una de las más salvajes etapas de El Castigador de todos los tiempos! Frank Castle ha dedicado su vida a matar hombres malvados. ¿Cuál será su respuesta, después de que Norman Osborn se convierte en el jefe de seguridad de Estados Unidos? En los tiempos del Reinado Oscuro, ni siquiera la muerte podrá detener a El Castigador. Bienvenidos a la era de Franken-Castle. Por Rick Remender, Jerome Opeña, Tan Eng Huat, John Romita Jr., Tony Moore, Dan Brereton, Jason Pearson, Roland Boschi, Jefte Palo, Daniel Way, Marjorie Liu, Stephen Segovia, Paco Díaz y John Lucas.
DAve Solis
Benito Boniato. La saga de los Boniato. Dolmen Editorial. 39,95 €. Benito Boniato: La saga de los Boniato es un cómic humorístico que sigue la vida cotidiana de Benito, un adolescente que vive con sus padres y su hermano pequeño, Julito. Acompañado por sus amigos Luis y Quintalón, Benito enfrenta las alegrías y dificultades de la vida de estudiante, tanto en el instituto como en su tiempo libre. Esta edición recopila por primera vez la serie completa, ordenada cronológicamente y restaurada con un nuevo color. Incluye dos historias largas (La saga de los Boniato y Los juegos deportivos) junto con varias historietas cortas publicadas entre 1981 y 1982, además de material extra con portadas, pósters y contenido inédito de los propios autores (Carlos y Luis Fresno).
2. Sin City. El duro adiós. Norma Editorial. Nos lo presentará en dos ediciones: una en cartoné, con un P.V.P. de 39,50 € y otra edición de lujo, que contará con un P.V.P. de 75€.
La nueva edición de Sin City de Frank Miller es una versión espectacular de su obra maestra del género negro. Se presenta en un formato de tapa dura y gran tamaño, lo que permite disfrutar aún más del increíble arte de Miller.
Esta edición incluye:
Una sección de bocetos inéditos hasta ahora.
Una galería de ilustraciones de artistas como Joyce Chin, Amanda Conner, Klaus Janson, Paul Pope, Philip Tan y Gerardo Zaffino.
Nueva traducción y rotulación, realizadas por Hernán Migoya.
El primer volumen, El duro adiós, sigue la historia de Marv, un exconvicto que encuentra el amor en Goldie, solo para descubrir que ha sido asesinada. Decidido a vengarla, Marv se enfrenta a una conspiración que lo pone en peligro.
Carlos Trujillo
Spider-Man: Reino. Panini. 21€. Una miniserie interesante sobre nuestro arácnido favorito, capaz de dividir a los fans entre los que les gusta su dibujo y aprecian el riesgo de su trama, y quienes la aborrecen. El amor y el odio concentrado en las páginas de una atrevida, temeraria y áspera narrativa. Así que es mejor que lo leas y decidas por ti mismo.
Lo que es seguro es que esta historia, te trasladará hacia una nueva perspectiva sobre las aventuras de Peter Parker, que se encuentra perdido y decaído, en un mundo que ya no necesita a los héroes enmascarados. Creada por Kaare Andrews, Reino nos ofrece la oportunidad de descubrir la verdadera naturaleza del valor, que se deshace entre las redes de la última aventura de un Spiderman crepuscular.
2. Spectregraph. Norma editorial. 36€ El polifacético y trabajador James Tynion saca nueva novela gráfica, que aspira a convertirse en un nuevo clásico del género de terror. Una mansión extravagante, rumores paranormales, sucesos extraños… todos los elementos fantásticos del terror al servicio de uno de los mejores guionistas que hay actualmente en el mundo de los cómics. En esta ocasión está acompañado por el despliegue estilístico del interesante Christian Ward (Invisible Kingdom).
Ambos autores ya han logrado ganar varios premios Eisner con sus creaciones, así que la calidad de la historia está garantizada. Con su habitual narrativa inquietante que busca crearnos un miedo profundamente cerebral, ese que nos hace temblar en toda nuestra escala de emociones. ¿Logrará James Tynion superarse a sí mismo después de la maravillosa Hay Algo Matando Niños?
Esto es todo por nuestra parte. Para que puedas seguir llenando tu estantería, consulta la lista de la compra de meses anteriores y las novedades de cómics y mangas.
No sé si hoy he comido o cenado, o si me ha desayunado a mí el tráiler de Alien Earth. Lo acabo de ver. Lo he visto una vez. Luego otra. Y luego me he encerrado en el baño, porque si algo me ha enseñado este maldito universo es que cuando el xenomorfo aparece, los pasillos estrechos no perdonan.
FX acaba de soltar el tráiler más salvaje, inquietante y aterrador de la franquicia Alien desde… bueno, desde que Ripley se puso el traje de carga para zurrarle a la Reina. Y sí, sé lo que digo. Esto no es otra precuela sin alma ni más nostalgia barata. Alie Earth va directa a la yugular y te dice, sin mirarte a los ojos: “ahora el horror es aquí, en la Tierra. Sin trajes espaciales. Sin escapatoria”.
Estamos en el año 2120. Una nave se estrella. En nuestro planeta. Y no viene vacía. Ni siquiera viene con algo que puedas encerrar o estudiar. Viene con cosas que deberían haberse quedado muertas, o al menos lejos. Xenomorfos, claro. Pero también otros horrores que no tienen nombre todavía, pero sí baba, garras y hambre. El tráiler no enseña demasiado, pero lo justo como para que te entren unas ganas insanas de cancelar el verano y quedarte encerrado en casa con todas las luces encendidas.
Sydney Chandler interpreta a Wendy, una joven atrapada en un cuerpo sintético (no me preguntes cómo, pero tiene pinta de drama corporal del bueno) y junto a Timothy Olyphant, que si no se salva de los bichos yo me bajo de la serie, se enfrentan a algo que ni Weyland-Yutani querría tocar sin tres abogados y un lanzallamas.
Noah Hawley, que ya nos voló la cabeza con Legion y Fargo, está detrás de todo esto, lo cual es sinónimo de: “prepárate para flipar, gritar y aplaudir”. Si este primer tráiler es la carta de presentación, entonces estamos ante el regreso grande, potente y sobre todo oscuro que Alien necesitaba.
Alien Earth se estrena este 12 de agosto en FX y Hulu, y si tienes corazón, prepara los nervios. Porque los gritos esta vez no se los va a tragar el vacío. Esta vez, gritas… y te escuchan.
Diego Velázquez es una de las figuras más importantes de la historia de España y cualquier obra que trate sobre su vida y arte merece atención. Por eso es tan buena noticia la publicación por parte de Norma de La Venus del espejo, un cómic de Jean-Luc Cornette y Matteo que profundiza en la creación de dicho cuadro, una de la obras más importantes y misteriosas del pintor sevillano.
El resumen de la editorial es el siguiente: En julio de 1649, Diego Velázquez viaja a Roma acompañado por su criado Juan de Pareja para comprar obras de arte por encargo del rey Felipe IV. El viaje se prolongará durante un año, dando ocasión al pintor de visitar las mejores galerías de la ciudad y, también, para ejercitar su maestría con los pinceles cumpliendo un viejo sueño: pintar un desnudo. El guionista Jean-Luc Cornette y el dibujante Matteo cuentan la historia de un viaje en el que Velázquez dejó atrás mucho más de lo que trajo, y arrojan luz y poesía sobre uno de los lienzos más bellos y misteriosos del maestro sevillano.
Decíamos que la Venus del espejo es una pintura que esconde muchos enigmas, principalmente porque se trata de un desnudo y no hay que olvidar que en España estaban prohibidos. La inquisición tenía mucho poder y las consecuencias para los artistas que se saltaran esta prohibición podrían ser muy graves.
El viaje a Italia de Velázquez fue muy importante para el autor ya que sentía gran admiración por los grandes maestros de dicho país. Lo único que se sabe con certeza de este viaje es que Velázquez pintó los retratos del Papa Inocencio X y de Juan de Pareja. A partir de aquí, llevando a cabo una gran labor de documentación, Jean-Luc Cornette nos presenta la teoría de que el genio sevillano aprovecho su estancia en el país transalpino, libre de prohibiciones, para darse el gusto de pintar un desnudo, un anhelo que tenía desde hace tiempo.
El cómic nos cuenta como Velázquez se ve atrapado por la manera de vivir en Italia, mucho más libre que en España. La alegría de la gente, su manera de sentir y de amar, de no tener miedo a los pecados carnales, hace mella en el pintor. Sin olvidar su admiración por las obras de Tiziano y Rubens y la influencia de la escultura de la Hermafrodita Borghese, obra de la que se trajo un molde a España y que sin duda sirvió de inspiración para la Venus del Espejo.
Por las páginas de libro pasan multitud de personajes históricos, desde el Felipe IV al Papa Inocencio X, buen amigo de Velázquez y un apoyo incuestionable según el Jean-Luc Cornette para que el pintor se atreva a llevar a cabo la proeza prohibida de pintar un desnudo.
Uno de los grandes aciertos del escritor es plasmar a Velázquez como una buenísima persona más allá de su grandeza como pintor. El protagonista es simpático, amable, nada arrogante a pesar de su fama y curioso e interesado por todo lo que la vida en Italia le puede ofrecer. Sin olvidar la buena relación que tiene con su siervo Juan de Pareja, otro pintor de indudable talento que acaba el viaje con un gran regalo por parte de su señor.
Y para indagar en más misterios, Jean-Luc Cornette también se atreve a presentar una posible identidad para la mujer que sirvió de modelo a Velázquez. Se trataría de la pintora italiana Flaminia Triuli, a quien Velázquez habría conocido en Roma y con quien, según algunos relatos, tuvo un hijo en 1652.
En cuanto al apartado artístico, Matteo realiza un trabajo sobresaliente. Su dibujo es dinámico y luminoso, una característica que casa perfectamente con el tono del relato ya que Velázquez se ve muy influenciado por la vida luminosa de Italia. Los personajes están muy bien representados y los escenarios vibran y están llenos de detalle, haciendo que el lector entienda perfectamente lo que siente Velázquez alejado de la oscuridad que reinaba en España en esta época.
En resumen, La Venus del espejo es un cómic muy interesante ya que profundiza en la vida y obra de Velázquez, algo que puede servir para despertar en el lector el interés por saber más de uno de los grandes genios de nuestro país. Y lo hace de manera entretenida gracias a lo bien que están reflejadas las vivencias de Velázquez en Italia, contadas de manera amena y divertida y con un gran trabajo de documentación de fondo.