Solo bastó un tráiler para que el corazón me pegara un respingo: 28 años después, la continuación tardía del clásico de Danny Boyle, lleva el virus del horror a otra era… y vamos con tantas ganas que casi pedimos la vacuna por anticipado. El teaser no solo reaviva la llama del apocalipsis, sino que pone en pandemia nuestras expectativas. Veamos por qué este regreso nos tiene agarrados del estómago.
Nuevo equipo, pero mismo espíritu
¿Miedo a perder la esencia? No hay debate: volvemos a tener a Boyle tras la cámara, Alex Garland escribiendo el guion y Anthony Dod Mantle en fotografía. Los tres verterán gasolina al fuego del original. Han admitido que filmaron en iPhone 15 Pro para mantener la rapidez y crudeza que tanto impactó en 2002. Es la misma atmósfera sucia, parecida pero renovada, lista para devolvernos el escalofrío.
Primeras impresiones muy potentes
La peli ya se paseó un fragmento de 28 minutos en previsualización, y las críticas fueron claras: es tan demoledora como esperábamos . Coliseos de silencio, un tráiler atrozmente poético (ese poema de Kipling recitado de 1915 sacude mucho más que un puñado de infectados), dejaron a todos con la mandíbula en el suelo. Además, ganó tres Golden Trailer Awards por “Mejor Show” entre otros, confirmando que ese teaser no fue casualidad .
Expectativas de taquilla: alto voltaje
Sony tendría motivos para saltar en su asiento, y no soy yo el único. Vía IMDb y Box Office Theory, se estima un debut entre 140 y 185 millones en USA. Que los tráileres estén rompiendo récords de streaming solo refuerza la idea de que el público hambreará por más de este nuevo horror británico .
El reparto: sangre fresca, rostros conocidos
La película trae aire nuevo pero sin ocultismos nostálgicos. Aaron Taylor‑Johnson da el peso emocional como padre de un niño y Jodie Comer como la madre enferma, todo coronado por Ralph Fiennes como médico que encara el brote con una lógica espantosa. Y rumores interesantes: Cillian Murphy (Jim) no sale en este filme, pero planifican incluirlo con fuerza en la secuela “The Bone Temple”, ―junto a su rol como productor ejecutivo― . El plan, ojo, es trilogía… y con Murphy ganando peso en el tercer acto.
Claves temáticas y tono
80 minutos no bastan ni para lo importante, dice Boyle sobre el fragmento que mostraron. Lo que sí se filtró es que la cinta mantiene la tensión humana del original con un giro actual: el horror no se siente, se rumorea, está en lo que falta tanto como en lo que late. La decisión de usar una grabación centenaria de “Boots” de Kipling en lugar de la melodía obvia de género le da un aire folk‑horror que atrapa. No es gore barato. Es horror apoyado en pausas, silencios, miradas y ruinas.
Más allá del miedo
No nos engañemos: este no es cine pop‑corn y carcajadas. Es cine que busca remover tu psique, que te hace dudar al pasar una calle desierta, que juega con la nostalgia, la memoria y el silencio. Hasta el trailer reconoce su origen (un filme que nos enseñó a temer lo humano, no solo el contagio) y se reencarna con armas nuevas. Así lo sugiere la crunch creativa entre Boyle, Garland y el elenco .
¿Dónde puede fallar?
Que el público haya cambiado no es un rumor: hoy, drama y carcajada conviven en nuestro entretenimiento. El reto estará en mantener el equilibrio entre nostalgia, originalidad y shock bien calibrado. Si se pasa de lento, podrían llamar a la copia “emotiva” y nada más. Pero si lo logra… 28 años después podría rediseñar el cine de terror veraniego… y también el discurso.
¡Apuntad esto fuerte!
Estreno: 20 de junio de 2025.
Presupuesto estimado: 75 millones (según Sony y Moviewatch).
Trilogía en marcha: “The Bone Temple” como secuela ya rodada para enero 2026, estuvo bajo la batuta de Nia DaCosta .
Expectativas en crítica y taquilla: altas, pero nadie aquí quiere mármol. Queremos cicatrices.
La cuenta atrás está encendida
Si el cine puede sorprender, confundir, tragar, vomitar y recordarte por qué te da tanto miedo vivir… 28 años después está a punto de conseguirlo. No es solo una continuación. Es un volver al origen, renovado, despiadado y humano. Quédate con estas palabras cuando entres en la sala: este no es solo un paso atrás a 2002. Es un salto hacia lo que somos cuando el miedo no nos enseña a correr, sino a mirar.
El 16 de junio de 2005 llegaba a los cines Batman Begins, la cual, bajo la dirección de Christopher Nolan y con una recordada interpretación de Christian Bale secundado por un impresionante elenco, venía a reiniciar de manera magistral en el cine a uno de los héroes más emblemáticos del cómic, pero por ese entonces algo alicaído en la gran pantalla. Y daría inicio a una trilogía inolvidable, además de inventar el concepto de “reboot”. Pasemos a darle repaso…
El hombre murciélago no gozaba en el cine de buena reputación al entrar el nuevo milenio. Batman y Robin (1997) había desalentado toda secuela o intento por rescatar nuevamente al personaje. En ese sentido, Batman Begins (2005), conocida en Latinoamérica como Batman Inicia, fue la película que, de la mano deChristopher Nolan, vino a cambiar eso e inventó un concepto que venía para quedarse: el de “reboot”, algo así como olvidar lo anterior, barajar y dar de nuevo… No vamos a recorrer el camino del personaje desde su nacimiento en las viñetas, pero sí repasar sus presentaciones en pantalla grande.
Batman (1966), pura psicodelia y pop-art, funcionaba como extensión de la maravillosa serie de televisión estrenada ese mismo año. Más de dos décadas después Tim Burton recreaba al personaje en Batman (1989) con una estética más oscura y no apta para todo público. También estaría a cargo de la excelente secuelaBatman Vuelve (1992) para después pasar la posta a unJoel Schumacher que buscó reencontrar un perfil más humorístico y una estética más colorida, la cual consiguió aceptablemente en Batman Forever (1995), pero decididamente no en Batman y Robin (1997), que casi enterró al personaje para siempre.
En 2002 los ejecutivos de Warner Brothers evaluaron un posible reinicio y el primer director considerado fue Darren Aronofsky, que venía de las aclamadas Pi, Fe en el Caos(1998) y Réquiem por un Sueño (2002, aquí retro-análisis). Se mostró interesado, pero su juventud y poca experiencia hicieron que fuera descartado y convocado en su lugar Christopher Nolan, que para ese entonces venía de tres thrillers muy celebrados por la crítica: Following (1998), Memento (2001) e Insomnia(2002).
El elegido para escribir el guion fue David S. Goyer, cuya experiencia en el género superheroico o basado en cómics venía hasta allí con luces y sombras y más cerca de Marvel que de DC. Suya había sido la escritura de Nick Fury: Agente de SHIELD (1997), quizás de las peores del género jamás filmadas, pero mejor le había ido con las dos primeras de Blade (la tercera, por suerte para él, no estaba aún estrenada).
Aunque parezca hoy mentira, la principal referencia en ese momento era el Superman de Richard Donner, por haber contado de manera eficaz el origen del personaje. Las previas películas de Batman, según Nolan y Goyer, se habían centrado demasiado en los villanos y poco en Batman. En el cómic, las principales inspiraciones fueron Batman: Año Uno (Frank Miller, David Mazzucchelli), The Long Halloween (Jeph Loeb, Tim Sale) y El Hombre que cae (Dennis O´Neil, Dick Giordano).
Varios actores desfilaron para el papel sin convencer a Nolan y algunos terminaron irónicamente interpretando a otros personajes emblemáticos de DC, como Henry Cavill (años después el Superman de Zack Snyder), Heath Ledger (el oscarizado Joker de la siguiente película de la saga) o Cillian Murphy, a quien su acento irlandés le jugó en contra pero terminó dando vida en el mismo filme a Jonathan Crane (Espantapájaros). Jake Gyllenhaal, Joshua Jackson y David Boreanaz fueron también considerados y Josh Hartnett (Las Vírgenes Suicidas, Pearl Harbour) llegó a conversaciones muy avanzadas, pero acabó desistiendo.
La elección recayó entonces en Christian Bale, actor galés que había tenido a los trece años su temprano debut cinematográfico de la mano de Steven Spielberg en ElImperio del Sol (1987) para después pasar por Henry V (1989), Mujercitas (1994), Retrato de una Dama (1996) y, en uno de sus papeles más recordados, American Psycho (2000). Lo que más preocupaba era la intensa preparación física que el personaje le requeriría, pues venía de rodar El Maquinista (2004), para la cual había perdido veintiocho kilos a los fines de interpretar a un famélico.
Para Alfred Pennyworth, la primera opción fue otro galés: Anthony Hopkins, quizás por la inolvidable imagen del mayordomo al que encarnara en Lo que queda del Día (1993), pero rechazó el papel y fueron por otro británico, aunque inglés, no menos curtido ni talentoso. Michael Caine, fue en efecto el elegido y aportó por cuenta propia al personaje características nuevas, como un pasado en el SAS (Servicio Aéreo Especial del Ejército Británico).
En cuanto a Henri Ducard/Ra´s al Ghul, la primera opción fue Gary Oldman, pero este acabó siendo el teniente James Gordon. Fueron también barajados Viggo Mortensen y Guy Pearce, pero la elección final de Liam Neeson terminaría siendo la ideal, pues el personaje de mentor que asumía hacia el principio de la película lograría, por ser muy semejante a otros que antes había interpretado, engañar al espectador sobre su verdadera naturaleza y el villano que escondía.
El resto del elenco principal no era menos rutilante. Morgan Freeman dando vida a Lucius Fox (ingeniero y científico que había trabajado para Thomas Wayne y sigue haciéndolo para Bruce), Rutger Hauer como William Earle (director ejecutivo de Wayne Industries), Tom Wilkinson como el mafioso Carmine Falcone y Katie Holmes como Rachel Dawes, amiga de infancia de Bruce, además de interés amoroso mutuo largamente pospuesto. Y Ken Watanabe interpreta sobre el comienzo a un supuesto Ra´s al Ghul que acaba en engaño.
A la búsqueda de un tono y una ambientación más realistas que en las películas de Burton, el rodaje se realizó entre Chicago, Londres (que Nolan conocía bien) e Islandia, que hizo las veces de Bután. La fotografía quedó a cargo de Wally Pfister, que ya había trabajado a las órdenes de Nolan en Memento y en Insomnia, mientras que la banda sonora fue encargada a Hans Zimmer y James Newton Howard, justificándose el binomio en que sus diferentes estilos podrían plasmar musicalmente las respectivas y contrapuestas personalidades de Batman y Bruce Wayne.
La Historia
La película se mueve en sus primeros tramos en tres líneas de tiempo. La infancia de Bruce con el episodio vastamente conocido (aunque no del modo más conocido), sus viajes por el mundo que le llevan a vivir en Asia una especial experiencia y un presente en que, ya regresado a Gotham City, comprueba que la ciudad se halla bajo el ala de grupos mafiosos que manejan a gusto a la justicia, el poder y la policía, casi con excepción de un único oficial honesto que ya sabemos quién es…
Ya de comienzo, vemos a Bruce jugar de niño con su amiga Rachel Dawes y sufrir la terrorífica experiencia de caer en un pozo repleto de murciélagos, dejándole ello un trauma de por vida. Cuando después le vemos en el teatro asistiendo con sus padres a una representación de la ópera Mefistófeles, pide justamente a estos salir del lugar tras aparecer en escena actores que recrean a murciélagos, lo cual lleva instantes después al conocido y luctuoso episodio del robo en la calle que, seguido de asesinato, le dejará huérfano.
Ya tenemos allí dos cambios importantes con respecto a la mayoría de las versiones que hemos conocido: el trauma con los murciélagos es anterior a la muerte de sus padres en lugar de posterior y la familia Wayne no estaba saliendo del cine al momento del doble asesinato sino de la ópera. Volveremos luego sobre ello, pero digamos de momento que mientras uno de esos cambios tiene más base en el cómic de la que podría pensarse, el otro es invención pura de Nolan y Goyer sin ello ir en perjuicio de que ambos se complementen a la perfección.
Ya de adulto, vemos a Bruce recluido en una prisión de Bután en cual deben reiteradamente aislarlo por protección, no suya sino de los demás. Alguien echa ojo de ello y es sacado de la cárcel para ser reclutado por un misterioso sujeto llamado Henri Ducard, quien a su vez le lleva ante su líder Ra´s al Ghul o, por lo menos, se supone que es él…
Resulta que este lidera la Liga de las Sombras, orden secreta de justicieros con características de iluminati cuyo propósito es acabar con el crimen y la corrupción en el mundo. Dicen venir actuando desde hace muchísimo y hasta se adjudican en el pasado el famoso incendio de Londres, pero su próximo objetivo es Gotham, lo que convierte a Bruce en el candidato ideal a sus fines.
Con Ducard como mentor, recibe pues un intenso entrenamiento en técnicas de lucha, pero no consiguen que se pliegue a la filosofía de la orden al negarse a ajusticiar a un delincuente, lo que par ellos es síntoma de debilidad. La cosa termina con gresca, incendio e incluso muerte de Ra´s al Ghul aunque, una vez más, es solo lo que parece…
Ya de nuevo en Gotham y como si volviera de la muerte misma, Bruce se encuentra con que, bajo los auspicios de su director ejecutivo William Earle, la empresa que heredara de su padre ha pasado a condición pública y quedado por ende sujeta a consorcio de accionistas. No parece ello sin embargo preocuparle tanto como que Joe Chill (Richard Brake), el asesino de sus padres, esté a punto de salir de prisión por declarar contra Carmine Falcone, líder mafioso que ingresa cargamentos ilegales a Gotham y controla la ciudad teniendo en el bolsillo a jueces y policías.
Bruce planea vengarse, pero le ganará de mano Falcone y desviará la atención hacia este, que está sacando criminales de prisión valiéndose de un corrupto psiquiatra llamado Jonathan Crane, quien les declara mentalmente insanos para derivarlos a la institución especializada que dirige y que, por supuesto, no es otra que Arkham…
En medio de todo ello, se reencuentra con su amiga de infancia Rachel, ahora fiscal adjunta de la ciudad, así como con el leal mayordomo Alfred que le criara de niño tras quedar huérfano y con Lucius, en el pasado principal asesor científico y tecnológico de la compañía de su padre.
Bruce está decidido a convertirse en el símbolo de justicia que la ciudad necesita y para ello se valdrá de la ayuda de los dos últimos, aunque sin revelar su identidad a Rachel ni tampoco a James Gordon, prácticamente único oficial de policía en el cual puede confiar por no haber sido corrompido por Falcone.
Y aquí comienza pues la historia que le implicará no solo vencer oscuros deseos de venganza sino también sus propios traumas del pasado al elegir para asustar a sus enemigos la imagen del animal que, justamente, más le aterra: la idea es, claro, hacerles partícipes de su propio terror. Pero para hacerlo, deberá vencer primero al suyo y hacer frente al que ellos, en siniestro plan, quieren imponer…
Una Noche en la Ópera
Tal como decíamos antes y el propio director en su momento manifestara, la idea era centrarse esta vez más en Batman que en los villanos, pues si bien Burton había entregado brillantes retratos de los orígenes de algunos de estos últimos, no dedicó ninguna de sus dos películas a deconstruir el camino de héroe recorrido por Bruce Wayne. Joel Schumacher solo lo tocó fugazmente y en sus inicios al mostrar en Batman Forever el origen del trauma con los murciélagos (algo parecido haría después Snyder en Batman v Superman). Pero el mismo siempre era posterior a la muerte de los padres de Bruce y no al revés.
Aquí ocurre lo contrario y no es un invento como podría pensarse; ya así lo había sugerido Frank Miller en Batman: Año Uno y desarrollado, con más profundidad, Dennis O´Neil en El Hombre que cae. Lo que sí es un invento es lo de la ópera que, a pesar de no figurar en cómic alguno, ayuda a dar al personaje un interesante giro en relación con sus culpas.
No es que lo otro no fuera interesante: por el contrario, el que Bruce hubiera visto en pantalla al Zorro justo antes del asesinato de sus padres (invención de Miller, pues en los cómics previos no se especificaba la película) ayudaba a entender de dónde había tomado la imagen de justiciero oscuro y enmascarado.
Pero en este caso la familia Wayne asiste a una representación de Mefistófeles, ópera de Arrigo Boito, y al entrar en escena los actores que hacen de murciélagos, se activa en Bruce el trauma que le lleva a pedir a sus padres salir del teatro. Y ello se convierte para él en culpa de por vida por lo que vino a continuación. Por más que sea un detalle inventado, cuadra a la perfección con la historia que se quiere contar y el rumbo buscado.
Pero el trauma del murciélago no queda solo allí: forma también parte del camino a recorrer por el héroe y sus miedos a vencer, lo cual va en paralelo con el tránsito desde la venganza hacia la justicia. Bruce no solo supera su pánico a los quirópteros (la escena de pie entre una nube de los mismos es tan magnífica como gráfica), sino que además termina usándolos a su favor (en consonancia con Batman: Año Uno) y cierra un círculo perfecto al regresar a la idea antes expresada de querer compartir su terror con sus enemigos.
Villanos Debutantes y Equipos Reciclados
Siendo pues la idea centrarse en Batman, la elección de los villanos es otro acierto. Porque aun cuando pudiese a primera impresión generar algo de desilusión no ver al Joker o al Acertijo en un filme de reinicio, la realidad es que esos y otros personajes tenían ya más de una encarnación en live action y el público hubiera dirigido en demasía su atención hacia ellos, aunque más no fuera por la simple comparación.
Tanto el Espantapájaros como Ra´s al Ghul o incluso Falcone eran villanos que, aunque con fuerte presencia en los cómics (en el primer caso, casi tan antiguo como el Joker o Catwoman y más que Dos Caras o el Acertijo), no se habían visto aún en live action y no tendrían, por lo tanto, al público tan pendiente. Sumémosle que Ra´s al Ghul desaparece buena parte de la película y no conocemos su real identidad hasta el final, así como que el rol del Espantapájaros es bastante secundario y hasta subalterno (mucho más que en el cómic El Largo Halloween, que sirve de base a su arco).
Los equipamientos de Batman, por otra parte, tienen un origen más prosaico y ligado a tecnología militar descartada y en todo caso reconvertida: proyectos alguna vez presentados por Wayne Industries y descartados por organismos de defensa y gobiernos de turno. Así nacen el traje o al batmóvil (batimóvil para América Latina), que luce aquí más bien como un disfrazado vehículo militar todo terreno que, con su diseño algo vanguardista, recuerda a esas esculturas hechas con chatarra. Y protagoniza además una de las mejores escenas de persecución callejera de la historia del cine aunque mi compañero Juanma no la haya incluido en su top 10: gran artículo de todas formas que invito a visitar…
Ruptura y Continuidad
El Batman de Nolan se separa considerablemente del de Burton (ni qué decir del de Schumacher) pero no del todo: no busca implantar la idea de que antes no se hubiera hecho nada. El “I´m Batman” que pronuncia Christian Bale es homenaje harto evidente y la estética está impregnada de una fuerte nocturnidad. Todo lo importante ocurre de noche y cuando la cosa viene de día (como en las escenas de entrenamiento) predominan tonos grises y cielos plomizos.
Por otra parte, y si bien es cierto que se buscó dar a la historia y al apartado visual un tono más realista, hay todavía una poderosa sensación de cómic que se perderá en las otras películas de la trilogía. No en vano, Nolan quería una capa que flotara en el viento como en los cómics y a tal fin la vestuarista Lindy Hemming desarrolló una de nailon de paracaídas con unión electrostática.
No es tan cómic como Burton, pero el filme se mueve en una equilibrada estética a mitad de camino e incluye atmósferas que remiten a Blade Runner (1982), filme deRidley Scott altamente influenciado por el cómic (aquí retro-análisis) y que Nolan ponía como ejemplo-guía a los responsables de recrear Gotham. Nada de eso estará ya presente en El Caballero Oscuro, donde la fotografía y la ambientación se acercan más a los thrillers urbanos de Michael Mann que a las escenografías y diseños de Burton o Scott.
El Aporte Actoral
El rutilante elenco ayuda, desde luego, a que la película sea lo que es y no deja de ser un interesante dato de color tener un Batman galés confrontando con un villano irlandés (Murphy) y otro norirlandés (Neeson). A los quince minutos, y además del propio Bale, ya han aparecido en pantalla Liam Neeson, Gary Oldman, Rutger Hauer y Michael Caine, restando todavía por hacerlo Cillian Murphy, Morgan Freeman, Tom Wilkinson y Katie Holmes.
Y quizás no muchos lo recuerden porque en aquel momento no lo conocíamos, pero hay una breve participación infantil de Jack Gleeson (otro irlandés), quien compondría después en Juego de Tronos a Joffrey Baratheon, uno de los más memorables y odiados villanos televisivos de las últimas décadas. Y no es el único que acabaría en esa icónica serie, pues Richard Brake (aquí Joe Chill) daría vida al Rey de la Noche.
Entre tantos nombres (y varios oscarizados, antes o después) cuesta destacar a alguien en particular, pero se luce un Murphy que da miedo de tan psicópata y un Oldman que es de los actores más versátiles a la hora de asumir personajes enteramente diferentes pero igualmente creíbles: puede ser Beethoven, Drácula, Churchill… o James Gordon.
El resto muestran la solvencia que les es habitual y solo Katie Holmes se queda algo por debajo, aunque si vamos a ser justos su personaje (apenas una «damisela en peligro») tampoco adquiere el desarrollo suficiente para mostrar algo más. No es novedad la poca importancia que da Nolan a sus casi inexistentes personajes femeninos y ya habrá oportunidad de ver el escaso vuelo que dará a Catwoman en la tercera película de la trilogía (aquí un repaso de las encarnaciones que el personaje ha tenido en pantalla).
Y no se puede, por supuesto, dejar de mencionar a Bale, actor de los que suelen ser llamados “de método” por su compromiso total con el personaje hasta transformarse en él, línea en que se han destacado Marlon Brando, Robert De Niro o Gérard Depardieu. Ello incluye no solo un compromiso psíquico sino también físico, que en este caso particular le implicó, como antes dijéramos, una transformación absoluta desde el famélico que interpretara en El Maquinista.
Pero, además, el guion le dio oportunidad de lucirse interpretando al personaje de un modo hasta entonces no hecho en pantalla y su elección para el papel quizás no haya sido casual si se considera que antes había hecho American Psycho (2000, aquí análisis psiquiátrico), cuyo personaje principal comparte varios rasgos con el que aquí interpreta.
Seguramente Michael Keatone incluso Val Kilmer habrán aportado lo suyo a sus caracterizaciones de Batman (de George Clooneymejor no hablemos), pero no tuvieron que profundizar tanto en el crecimiento y desarrollo de la psique del personaje como aquí ocurre y ello hace que, por default, la actuación de Bale les termine sacando ventaja (misma razón por la cual creo que el Joker de Phoenix supera al de Ledger y me hago cargo), así como que su rostro haya pasado para muchos fans a ser inequívocamente el de Bruce Wayne.
La fotografía también merece mención: es oscura, pero todo se ve perfectamente, ayudado por la excelente iluminación. Y tiene imágenes memorables, como la ya mencionada de Bale entre los murciélagos o la de Falcone atado en cruz a la batseñal (batiseñal para América Latina). La música, en tanto, logra imprimir al filme un toque característico, más dramático que épico además de reflejar, como hemos dicho, las personalidades contrapuestas de Bruce según cuál sea el compositor involucrado.
Valoración y Legado
Batman Begins fue un éxito en taquilla, aunque moderado. Con un costo de ciento cincuenta millones de dólares, recaudó más de trescientos setenta. Desde ya que puede sonar a poco ante los más de mil que recaudarían las dos siguientes de la trilogía de Nolan, pero constituía, junto con las buenas críticas recibidas, un importante espaldarazo para la reinvención del murciélago tras el fracaso estrepitoso de Batman y Robin, hasta ese momento última y fallida encarnación.
Es mérito de Nolan haber explorado la psicología de Wayne como nunca antes ninguna adaptación lo hubiera hecho además de sentar influencia para mucho de lo que después vendría. Podrá decirse que el realizador británico descuida a sus villanos, pero eso es parte de la intención para no distraer del foco principal, que en este caso es el camino recorrido por Bruce hasta llegar a ser Batman.
Resulta vano ponerse a comparar si es la mejor de Batman o no, precisamente por las diferencias de enfoque que cada una tiene: solo puedo decir que en mi humilde opinión tanto esta como su secuela El Caballero Oscuro son, junto con Batman Vuelve y The Batman, las mejores que se han rodado sobre el personaje y están en un nivel de excelencia muy semejante, haciendo difícil cotejarlas por el estilo diferente de los directores y el perfil que cada uno ha querido dar.
Tampoco se les pueden dejar de reconocer méritos al maravilloso absurdo pop-art de los sesenta (recordemos que la serie tuvo también su película en cine) ni a la primera de Burton, que revolucionó todo al volver a llevar al personaje al cine después de veintitrés años y atreverse a una versión no apta para todo público. E incluso, aunque no sea una película en solitario, al Batman vs. Superman de Snyder que, vituperado inicialmente, terminó convirtiéndose en filme de culto y al día de hoy es uno de las que más fidelidad ha guardado con los cómics (de hecho, tomó más de El Caballero Oscuro que el homónimo filme de Nolan).
Batman Begins es un perfecto reinicio que bucea en los orígenes y desarrollo del personaje pero, por sobre todo y más allá de eso, una película sobre el miedo, de hecho principal arma de que se valen Ra´s al Ghul y el Espantapájaros para llevar a cabo su demencial plan. Y al ser una película sobre el miedo, lo es también sobre la resiliencia y el valor de enfrentarlo.
Es la combinación perfecta entre cómic y realismo, además de punta de inicio de una trilogía memorable, seguramente de las mejores de la historia del cine, que se continuaría en 2008 con El Caballero Oscuro y se cerraría en 2012 con El Caballero Oscuro: La Leyenda renace. Pero esa ya es otra historia de la cual hablaremos oportunamente y esta vez no pienso esperar al 20° aniversario.
Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”. Hoy destacamos Spawn Scorched 5. Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.
Spawn Scorched 5, donde el grupo brilla más que el protagonista.
Hay tomos que se leen. Otros te engullen. Y luego está Spawn Scorched 5, un tomo de Planeta Cómic que no solo recopila seis entregas, sino que te arrastra a un maldito ritual emocional donde lo que arde no siempre es la tierra… a veces son tus propias certezas.
¿Qué trae este volumen?
Volumen 5 llega tras un arco incendiario: del 25 al 30, John Layman y Todd McFarlane guían al equipo de Spawn (Spawn principal, Medieval, She‑Spawn, Redeemer y the Haunt, que parece que sustituye a Gunslinger) mientras enfrentan amenazas que queman el alma y el asfalto a partes iguales. Aquí el arte de Stephen Segovia brilla como brasas: explosiones que crujen, demonios con cenizas en la piel y rostros marcados por el conflicto .
¿Qué números contiene este tomo?
#25: Bienvenidos al infierno cristiano: la Viscerator renace bajo una iglesia medieval. Es hija de Violator y su odio te lo escupen en la cara. Espadas, sangre y una escena de venganza ancestral que te deja frío pero hormigueando .
#26–27: Reacción en cadena: la Scorched caza y es cazada. El equipo se fragmenta, los egos chocan, y por primera vez Al Simmons cede el protagonismo. Aquí, los demás héroes brillan con luz propia. Ojo que aquí conecta con el tomo Spawn la Batalla por el trono
#28–30: La batalla muta. El fuego interno se vuelve caos estructurado: alianzas titubeantes, traiciones veladas y, sobre todo, un final de arco que te deja sin respiración… y con ganas de más.
¿Y qué hay del dibujo?
Segovia no busca recrear el estilo McFarlane. Tampoco intenta imitarlo. Se atreve a ser él, y se nota: encuadres amplios que huelen a épica, sombras profundas y una narrativa visual que late con el ritmo frenético del guion .
Eso sí: si extrañas las cadenas retorcidas del Spawn clásico, las figuras surgen puntuales, como ecos, no como copia fiel. Y funcionan. Porque este Scorched no quiere ser otra cosa más que una bestia que ruge con personalidad propia.
Personajes y profundidad
La que más cambia es She‑Spawn. En medio de estos seis números, su camino se vuelve tan sólido que te planteas si no debería llevar ella el tomo en la espalda. Y el Spawn original, Al Simmons… pierde foco. No es sacrilegio: es evolución. La aparición cada vez más constante e importante de Haunt, me alegra siempre el día.
Eso crea tensiones interesantes. Aquí no hay héroes de pega: hay gente rota que se encuentra con sus contradicciones. Y eso, contenedor y contenido en muñecos musculosos y capa alojada en la mierda del asfalto, no solo emociona, cabrea con elegancia.
¿Qué hace especial este tomo?
Equilibrio de voces: no todo es Spawn. La Scorched como escuadrón cobra cuerpo. Se siente su lógica, sus guerras internas, sus victorias morales y sus pocas absoluciones.
Tensión visual: los diálogos cortos se combinan con viñetas que te dicen: “prepárate para lo que viene”. No hay relleno.
Trama con propósito: este volumen no es spin‑off de relleno. Gas tras gas, se siente parte del gran esquema Spawn: Heaven y Hell conspirando, mientras la Tierra sufre. El Pulso (McFarlane quería que Spawn y Scorched coexistieran sin pasos en falso) funciona.
¿Para quién es este cómic?
Si te da nostalgia el Spawn clásico pero quieres ver frescura, esta es tu antorcha.
Si estás en esa fase de “quiero tebeo oscuro, con moral retorcida y adrenalina visual”, estás leyendo la página que buscabas.
Si odias los equipos sin alma y prefieres un grupo donde cada miembro sangra su propia historia, bienvenido: vas a adorar cada cuadro.
Spawn Scorched 5 es un tomo con músculo. 144 páginas que queman temas: venganza, orgullo, traición y redención. Y todo con un dibujo que no se anda con medias tintas. Una experiencia gráfica y narrativa: espesa como alquitrán, punzante como una espada oxidada, y catártica como un ritual de supervivencia.
¡SIN PODERES!
Las repercusiones de lo ocurrido en SPAWN núm. 350 se han consolidado y, seis meses después, el peligro acecha por doquier. Nuestros héroes han perdido sus poderes y, a medida que se intensifica la búsqueda de Medieval Spawn, el equipo adquiere un nuevo aliado de forma inesperada. Jessica Priest y su equipo son el objetivo de una cacería humana a escala mundial, perseguidos por implacables enemigos decididos a destruirlos. Por fin se desvela la identidad del líder de la organización que persigue a los Scorched, revelando a una familiar figura del pasado que uno de los miembros del equipo nunca vio venir: ¡JASON WYNN!
Con la reaparición de Wynn, el pasado oculto de Jessica regresa de golpe, y él está decidido a recuperar la influencia que tenía sobre ella y dispuesto a eliminar a cualquiera que se interponga en su camino. Al verse arrastrada de nuevo a la órbita de Wynn, Jessica se percata rápidamente de que él no es el único peligro al que debe enfrentarse.
Es curioso reencontrarte con una obra que has admirado en la juventud, que se ha convertido en un cimiento de tu educación literaria y que ha definido parte de tus gustos. Así me ocurrió con El guerrero del antifaz, cuya colección devoraba en mi más tierna infancia. Ahora, aprovechando la reedición de Dolmen, puedo reseñar el octavo volumen de Las nuevas aventuras del Guerrero del antifaz, la última obra del dibujante Manuel Gago.
Situada tanto fuera como dentro de España, el principio del arco se centra en el cautiverio griego del Guerrero y sus amigos, entre los que está la exótica Li Chin, merced a unos piratas cuyo jefe tiene un gorila guardaespaldas; y al asedio que sufre su mujer Ana María por su propio primo. A su regreso a España, el Guerrero se verá desposeído de sus títulos, lo que le llevará a rebelarse a los Reyes Católicos.
El guerrero del antifaz es una creación de Manuel Gago, cuya colección es la más larga de la historia del tebeo español y la segunda de más éxito de la época franquista, solo por detrás del Capitán Trueno.
De pequeño me apasionaba la ambientación medieval y la capacidad que tenía Gago para meter al Guerrero del Antifaz en toda clase de entuertos, situándolo en tramas tanto en España como fuera de ella. Siempre con la premisa de haber sido adoptado por un jefe musulmán y que este le haya obligado a cometer atroces actos, por lo que tapará su rostro con un antifaz para esconder su culpa. Claro está, su padre adoptivo será el eterno villano de la serie.
Gago abandonó la colección para, años después, retomarla con un arco narrativo más maduro antes de morir.
Y se nota, dentro de que El Guerrero del antifaz sigue siendo un cómic de aventuras juvenil. Sobre todo en el papel de las mujeres. Porque, por mucho que se haya criticado que esta colección realzaba los valores de la España franquista, sorprende el papel que toman las dos mujeres de este volumen.
Vemos a Ana María defendiendo su territorio y empuñando las armas contra su primo y a Li Chin, enamorada hasta las trancas del Guerreo del antifaz pero asumiendo que únicamente puede ser su fiel amiga y guardaespaldas, salvando al protagonista en más de una ocasión.
Los que leáis el tomo encontraréis una trepidante historia de aventuras sin respiro, con continuos giros narrativos y personajes exóticos que os harán pasar las páginas con rapidez. No os la perdáis.
Tras derrotar a los piratas griegos que les tenían cautivos, el Guerrero del Antifaz y sus amigos regresan a España, donde descubren que los Reyes Católicos han desposeído al Guerrero y Ana María de sus títulos y posesiones, debido a las calumnias del Señor Romulado de Acebedo. Esta nueva situación alterará por completo la vida del héroe, quien al enterarse de las acusaciones que pesan sobre él gritará a los cuatro vientos un ya cl´sico «¡Renuncio a los Reyes!», antes de iniciar una huida por los montes con los cristianos pisándoles los talones.
Con diez nuevos capítulos originales, este octavo volumen de las Nuevas Aventuras del Guerrero del Antifaz enfila la recta final de la aventura firmada por el gran Manuel Gago. Este tomo también incluye varios extras ahondando en la obra de Gago, así como algunos de los pin-ups más recordados de la colección.
«La obra de Gago es universal, da igual lo que hayas leído antes, te atrapará y convertirá los cómics de aventuras en tu pasión». Paco Hernández
¡Oh, Civilization VII! Esa joya que todos sabíamos que nos iba a arruinar la vida, y sin embargo, seguimos jugando como si fuéramos esclavos voluntarios de la diplomacia digital. ¡Qué difícil es escribir sobre algo que te consume tanto! Como una novela de suspense en la que sabes que hay un giro dramático, pero no puedes dejar de pasar página.
Desde su lanzamiento hace unos meses, Civilization VII ha hecho exactamente lo que todo Civilization hace: nos ha chupado el alma, nos ha despojado de horas de sueño y nos ha dejado con una necesidad irracional de construir ciudades sobre montañas, desiertos y volcanes, solo para ver si al final, nuestra civilización puede sobrevivir a la tormenta. Pero esta vez es diferente. No es el mismo juego, no es la misma fórmula, y, sin embargo, lo es.
¿Qué trae de nuevo Civilization VII?
Si pensabas que en este juego lo único que se hacía era repetir la vieja receta de expandir, guerrear, negociar y construir maravillas, estabas muy equivocado. Firaxis ha dado en el clavo, reinventando la experiencia mientras mantiene intacta la esencia que nos hizo adictos en primer lugar. Lo primero que notarás es la profundidad de las decisiones diplomáticas. Ya no se trata solo de hacer tratados de paz o de guerra; ahora las relaciones son mucho más complejas, con matices que realmente importan. Es casi como si estuvieras manejando un gobierno real (y no un imperio que se cae con la misma rapidez con la que fundas una ciudad).
Las relaciones internacionales están más vivas que nunca. Las grandes potencias tienen sus propios intereses, que no se resumen a la clásica expansión, y ahora puedes manejar alianzas de forma mucho más estratégica. La guerra ya no es simplemente una cuestión de destruir unidades; ahora, destruir puede ser un camino hacia la paz o el caos absoluto. Todo depende de las decisiones que tomes. ¿Quieres que tu imperio se convierta en la superpotencia del futuro? Mejor no te fíes de ese líder simpático, porque probablemente te apuñalará por la espalda en cuanto construyas tu primer cohete espacial.
Y hablemos de la construcción de ciudades. ¡Vaya, Firaxis ha puesto todo su empeño en hacer de tu ciudad un ecosistema vivo! Cada ciudad, cada distrito tiene un impacto en el mundo, y a medida que tu civilización crece, también lo hacen tus problemas. El cambio climático es más que solo una mención superficial; tiene un impacto real en la forma en que juegas. Prepárate para ver cómo tu impresionante ciudad costera se ve reducida a ruinas por una marea inesperada. La jugabilidad se adapta, y tu planificación debe ser más estratégica, más consciente.
El arte de ganar, la magia de perder
Pero no todo es perfecto, claro. A veces, te encuentras en una partida y piensas: “Ahora sí, ahora lo tengo todo controlado.” Luego llega el Gandhi atómico (sí, ese Gandhi, el que te lanza una bomba nuclear justo después de ofrecerte una alianza comercial) y te recuerda por qué Civilization siempre es un sinfín de giros impredecibles. Hay algo casi masoquista en eso: por mucho que avances, por mucho que te prepares, siempre hay algo inesperado que puede echarlo todo por la borda. Y es esa incertidumbre lo que hace que Civilization VII siga siendo tan adictivo. Porque, al final, no solo estás jugando para ganar, estás jugando para ver cuánto tiempo puedes mantener a tu civilización a flote antes de que todo se venga abajo.
Lo que me trae a otro punto importante: la IA. Firaxis ha hecho un trabajo espectacular aquí. Si en ediciones pasadas, algunas decisiones de los líderes eran tan predecibles como el sol saliendo por el este, ahora te enfrentas a oponentes mucho más dinámicos y menos… tontos. Ya no basta con enviar una tropa de caballeros a tu vecino porque sí. Ahora, la guerra viene con una estrategia real detrás, y las negociaciones son mucho más jugosas y arriesgadas.
¿Vale la pena el salto?
Civilization VII no es un juego para todos. Si no eres de esos que se apasionan por hacer de un desierto un paraíso o de una choza un imperio, tal vez este no sea el título para ti. Pero si alguna vez te has quedado despierto hasta las 4 a. m. mirando un mapa y pensando en las decisiones que tomaste, este juego te va a robar la vida sin remedio. Es una inversión en tiempo, lo sé. Pero la sensación de construir tu propio imperio, de ver tus decisiones en acción y de romper con las reglas es tan dulce como ese último trozo de pizza después de una noche épica.
Así que, ahí lo tienes. Civilization VII es el regreso de la saga que conocemos, pero con todo lo nuevo que queríamos sin que dejara de ser, al final, lo mismo de siempre. Y, como siempre, perderás tiempo, amigos, tal vez hasta tu alma, pero mientras estés ahí, gobernando el mundo con tu ejército de científicos, ¿qué más da?
El primer volumen de la serie Earthdivers debió funcionar lo suficientemente bien para que Planeta Cómic se haya decidido a publicar en España el segundo libro de la serie: Earthdivers Edad de Hielo, en el que el guionista Stephen Graham Jones sigue ampliando su universo particular, esta vez junto a los dibujantes Riccardo Burchielli, Patricio Delpeche y Emily Schnall.
El resumen de la editorial es el siguiente:Cuando los hijos de Martin y Tawny desaparecieron, la pareja se lanzó al desierto para encontrarlos a toda costa. Sin embargo, se toparon con otro grupo de exploradores que afirmaban ir a salvar el mundo viajando al año 1492 a través del portal de una cueva para evitar la creación de América, una idea que desafiaba cualquier convicción hasta que los afligidos padres fueron atraídos a la cueva y se desvanecieron en el tiempo y el espacio. Ahora sola, Tawny debe adaptarse a los salvajes pantanos de la Florida prehistórica, alrededor del año 20.000 a. C., y la impresionante y sanguinaria megafauna es el menor de sus problemas cuando se ve atrapada en una guerra entre una comunidad de nativos paleoindios y una fuerza ocupante solutrense. Las probabilidades de supervivencia de Tawny caen en picado, pero es una madre con una misión… y se aferra a la esperanza de que la cueva la haya traído hasta aquí para celebrar una reunión familiar.
El autor amplia el foco de su saga para contarnos que pasó con los primeros niños que entraron en la cueva que permite viajar en el tiempo. Los pequeños desaparecieron y sus padres no dudaron en ir en su búsqueda, aunque ya sabemos que adentrarse en la cueva maldita tiene consecuencias imprevisibles. Es por eso que Tawny, la madre de los niños, acaba en la Edad de Hielo sin encontrar a sus hijos, pero teniendo que sobrevivir en un ambiente hostil al que de primeras le cuesta mucho acostumbrarse.
Lo primero que llama la atención es que las acciones de los protagonistas del primer volumen han tenido consecuencias ya que Tawny habla de un indio que mató a Colón, tal y como ya hemos leído. Pero esto no ha tenido las consecuencias que los protagonistas esperaban y el futuro sigue siendo tan desolador como siempre.
Este nuevo viaje en el tiempo permite a Stephen Graham Jones darnos su visión de otro momento histórico en el que se dio un choque cultural entre europeos e indios. Según algunas teorías históricas un grupo de franceses llego a América durante la Edad de Hielo a través del hielo por Groenlandia causando estragos allá por donde fueron. Es en el crisol de este enfrentamiento donde la pobre Tawny tiene que dar lo mejor de sí para intentar salvar a todo el mundo que pueda y lo hace curiosamente usando un arma que los conquistadores usaron de manera involuntaria contra su pueblo muchos siglos después. Y ese enfrentamiento permite a la protagonista superar en cierto modo el trauma por la pérdida de sus hijos. Por que de eso va la historia realmente, de como una madre trata por todos los medios de recuperar a sus hijos perdidos aunque en su interior sepa que lo logrará nunca y que tiene que aceptar esa situación.
Esta claro que el autor sigue queriendo ofrecer una visión de la historia desde el punto de vista nativoamericano, lo que ofrece un punto de vista nuevo y original a todos los relatos que nos va contando. Además, se esfuerza por dejar claro que el conocimiento es un arma más poderosa que ninguna ya que la manera de pensar de Tawny, siempre teniendo en cuenta un punto de vista científico, es la que le dará la ventaja sobre sus enemigos.
Por otro lado, en el último capítulo del tomo conocemos un poco más de cómo se descubrió la cueva y lo cruel que fue la persona que llevó a cabo este descubrimiento. Este episodio permite profundizar más en la trama general de la serie a la vez que permite hilar algunos flecos que habían ido quedando colgados en la historia a la vez que se deja claro que las acciones de los viajeros en el tiempo tienen consecuencias en el presente sin destruirlo.
Esta nueva estructura narrativa, con tres episodios dedicados a la historia de Tawny y uno más a la trama general, hace que la lectura no sea tan confusa como en el volumen anterior. Sin olvidar que por fin se presentan algunas respuestas (pocas), lo cual es siempre de agradecer.
El apartado gráfico corre esta vez a cargo de Riccardo Burchielli y Patricio Delpeche en los tres primeros episodios, con un dibujo mucho menos detallista y más sucio que el que ofreció Davide Gianfelice en el primer volumen. El último capitulo esta dibujado por Emily Schnall, con un estilo mas limpio y luminoso que ofrece un contraste que no queda demasiado bien a la hora de evaluar el conjunto del tomo.
La edición de Planeta recopila los números 7-10 de la serie Earthdivers, correspondientes a la saga Edad de Hielo. Estamos ante un volumen encuadernado en tapa dura de 112 páginas que tiene como extras una galería de las portadas originales y una breve semblanza de los autores. El previo de venta es de 20 euros.
En resumen, Earthdivers Edad de Hielo ofrece una historia mejor contada que el volumen anterior, aunque con un punto de partida menos interesante. Hay que decir que se lee de manera bastante más fácil y que la historia de Tawny es interesante, sin olvidar que las nuevas revelaciones que ofrece hacen crecer este universo de una manera más ordenada y coherente, aumentado el interés de la serie.
Si hay un grupo de superhéroes que ha tenido más tropiezos que aciertos en el cine, esos son los Cuatro Fantásticos. Y no es por falta de carisma, ni por legado. Reed, Sue, Johnny y Ben son la Primera Familia de Marvel, pioneros de toda una era dorada del cómic. Porque recuerdo que el primer cómic del universo Marvel fue el primer número de los Cuatro Fantásticos. Sin ellos, simplemente, no existiría el Universo Marvel tal como lo conocemos. Pero por alguna razón, su paso por la gran pantalla ha sido, siendo amables, irregular. Y ahora llegan Los Cuatro Fantásticos: Primeros pasos… veremos si es un camino a la redención.
Ahora, con Marvel a la cabeza (y no con la Fox), y con Matt Shakman (sí, el de WandaVision) en la silla de director, toca preguntarse: ¿qué podemos esperar de este nuevo comienzo? ¿Será esta la versión definitiva que por fin haga justicia a estos personajes?
Yo quiero creer que sí. Espero que esta vez tenga razón, porque solo quiero que las pelis de superhéroes sean buenas, triunfen y me hagan soñar. ¿Pido tanto?
Un casting que invita a soñar (y discutir)
Vamos con lo más comentado: el reparto. Pedro Pascal será el nuevo Reed Richards. A algunos les encanta, otros no lo ven, pero si algo ha demostrado Pascal es que sabe cargar con franquicias y dar humanidad a personajes complicados. Reed tiene un intelecto desbordante pero a veces es poco empático. Y el personaje necesita justo eso: un actor capaz de hacernos empatizar con alguien que a veces parece más cerebro que corazón.
Vanessa Kirby como Sue Storm me parece un acierto. Tiene presencia, inteligencia y esa energía contenida que hace falta para una Mujer Invisible que, recordemos, es muchas veces el verdadero pegamento del grupo. Recuerdo para los más fans que hasta mediados de los 80 aún era la Chica Invisible, y fue el maestro John Byrnequien la hizo el personaje más fuerte del grupo y pasó a madurar en todos los aspectos, incluyendo el nombre para ser la Mujer Invisible.
Joseph Quinn (sí, el Eddie de Stranger Things) como Johnny promete una Antorcha Humana más joven, más gamberra y carismática. Y Ebon Moss-Bachrach como Ben Grimm, La Cosa, puede darnos esa mezcla de brutalidad y ternura que siempre ha hecho del personaje uno de los favoritos de los fans. Recuerdo que el bueno de Ebon es uno de los protagonistas de The Bear, una de las mejores series de los últimos años.
¿Y el villano? Galactus. Palabras mayores. Pero cuidado: si van por el camino cósmico desde el minuto uno, esto tiene que estar medido al milímetro. Porque un paso en falso y volvemos al desastre de 2007.
Retro, pero no nostálgico
Uno de los elementos más curiosos es la supuesta ambientación de la película. Se habla de un universo retrofuturista, con estética sesentera. ¿Qué significa esto? Que no sería una historia ambientada en nuestro presente, sino en un mundo inspirado en esa ciencia ficción optimista que nos vendía cohetes plateados, trajes brillantes y portadas pulp llenas de criaturas imposibles. Por tanto estamos hablando casi al 99% de que los acontecimientos acaecidos en la película transcurrirán en un universo paralelo, en otra Tierra del Multiverso, y al final de la misma (estoy especulando) se las arreglarán para caer de lleno en la nuestra e integrarse en el Universo Cinematográfico Marvel tal y como lo conocemos todos.
El fichaje del director Matt Shakman es otro motivo para tener esperanzas. En WandaVision demostró que sabe jugar con la estética retro, que entiende los vínculos familiares disfuncionales y que puede mezclar lo íntimo con lo épico sin perder el equilibrio. Justo lo que hace falta para una buena historia de los 4F o eso, como dije antes, es lo que espero.
Y es que lo que ha caracterizado a Los Cuatro Fantásticos no son sus poderes, ni los villanos que enfrentan, ni las dimensiones que visitan. Lo que los hace únicos es que son una familia. Se pelean, se reconcilian, se apoyan y se quieren. Como nosotros.
Si la película consigue transmitir eso —más allá de las explosiones y los cameos—, ya será un triunfo.
El reto: empezar de cero sin repetirse
Marvel tiene ahora una tarea complicada: relanzar a un grupo que ya ha tenido varias películas fallidas sin aburrir con lo de siempre (accidente cósmico, descubrimiento de poderes, primer gran enemigo…), pero a la vez sin olvidar lo que los define. Por tanto, parece que esta parte la van a saltar y todo empezará con el grupo ya creado y funcional. Basta de orígenes.
Y además, debe hacerlo conectando con nuevas generaciones que quizá no conocen a los personajes y fans veteranos que ya están cansados de promesas incumplidas.
El equilibrio no será fácil. Pero si lo logran, esta puede ser no solo la puerta de entrada a una buena saga, sino a una nueva etapa para todo el UCM, ahora que algunos héroes clásicos ya se han despedido. Y esta nueva etapa empieza aquí porque teóricamente es en Los Cuatro Fantásticos: Primeros pasos donde hará su primera aparición en el UCM el Doctor Doom protagonizado por Robert Downey Jr.
¿Primeros pasos… hacia dónde?
En definitiva, Los Cuatro Fantásticos no solo marcan el comienzo de una nueva película. Marcan la oportunidad de corregir errores del pasado, de rescatar el alma de una de las grandes creaciones de Marvel y de recordarnos que la aventura, la ciencia y la emoción pueden ir de la mano si están bien contadas.
¿Será esta la versión definitiva? ¿La que se quede en la memoria y no solo en los memes? Nadie lo sabe. Pero si el título es Primeros Pasos, ojalá que sean en la dirección correcta.
El universo retorcido y brutal de Blasphemous está a punto de abrirse camino más allá de la pantalla. Para muchos, este videojuego indie español se convirtió en una experiencia inolvidable: mezcla de acción metroidvania, iconografía religiosa perturbadora y un diseño artístico con personajes retorcidos que daban miedo. Ahora, gracias al trabajo conjunto entre The Game Kitchen y Ludus Magnus Studio, nos llega Blasphemous: The Board Game (El juego de mesa), un título que pretende traducir toda esa esencia oscura a un tablero. Y todo esto gracias al crowdfunding que arrasó en ventas consiguiendo casi 2 millones de recaudación en Gamefound. Y ahora que está la semilla plantada esperamos el juego para final de año.
Un viaje de fe, acero y redención
En este juego cooperativo, de uno a cuatro penitentes se embarcan en un recorrido por Cvstodia, enfrentándose a monstruos deformes, abominaciones religiosas y desafíos que pondrán a prueba tanto la estrategia como la capacidad de adaptación de los jugadores.
Como mezcla acción denominada metroidvania, la misión de los personajes varía según donde te vayas dirigiendo por el tablero; además, los combates parecen sagrados y épicos y dejan un regusto de penitencia cada vez que acabas una contienda. Blasphemous tiene los tintes religiosos mezclados con la épica que dieron origen al videojuego.
Mecánicas propias y ambientación tenebrosa
El sistema de juego está inspirado en los clásicos de «dungeon crawler» (juegos de exploración de mazmorras), pero esto es sólo la premisa. El posicionamiento del tablero, las reliquias, la gestión de culpa… se mezclan en un juego sin precedentes. ¿La gestión de culpa? Cuando antes hablé de «regusto de penitencia» no lo hice al azar, lo hice con conocimiento de causa. Además, incluye modos de campaña y escaramuza, ofreciendo suficiente rejugabilidad como para justificar su presencia en cualquier ludoteca seria.
Lo que realmente destaca es cómo han trasladado el estilo artístico al formato físico. Las miniaturas, producidas con una fidelidad obsesiva, recrean hasta el más mínimo detalle de las criaturas que habitan Cvstodia. Hay algo casi sacrílego en ver al Penitente y al Flagelador de la Fe compartir mesa con tus meeples (personajes) habituales.
Financiación y edición en español
La campaña en Gamefound fue una auténtica procesión de éxito: no solo alcanzó su meta en cuestión de horas, sino que cerró con cifras impresionantes, llegando casi a los 2 millones de euros y habiendo conseguido el 1882.58% de la meta de financiación. Esta avalancha de gente y dinero fresco demuestra que este crowdfunding se esperaba como agua de mayo.
Ludus Magnus ya ha confirmado que el juego llegará en varios idiomas como el inglés, español, alemán, italiano y francés. La fecha de lanzamiento estimada es en la segunda mitad de 2025, y se espera que llegue con todos los extras desbloqueados durante la campaña.
Una experiencia única para jugadores con alma oscura
No estamos ante una simple adaptación oportunista. Blasphemous: The Board Game apunta a ser un producto cuidado, ambicioso y, sobre todo, fiel a su material original. Tanto si eres fan del videojuego como si simplemente te atraen las propuestas inmersivas y desafiantes, este juego se perfila como uno de los imprescindibles del próximo año.
Terry Moore es uno de los grandes nombres dentro del mundo del cómic independiente en Estados Unidos. Su talento a la hora de escribir y dibujar sus propias obras está fuera de toda duda, siendo uno de los autores completos más interesantes que nos podemos encontrar. Su gran obra, la más conocida por el público en general es Strangers In Paradise, pero personalmente, el cómic que más me gusta de Terry Moore es Rachel Rising, su primera aproximación al género del terror. En esta obra creó un secundario que rápidamente se convirtió en uno de los favoritos de los fans, la pequeña Zoe Miler, personaje que retoma en Serial, miniserie de diez números en los que Zoe es la gran protagonista y que Norma Editorial publica en España en un volumen unitario.
Serial. Una cruel asesina contra una niña muy peligrosa.
El resumen de la editorial es el siguiente: Cuando una asesina en serie mata a su amiga, Zoe jura encontrarla antes que la policía y vengarse de forma sangrienta. Pero la asesina resulta ser muy inteligente y logra eludir a Zoe mientras va dejando un rastro de muertos y muy pocas pistas. Con sus habilidades únicas, Zoe irá ganando terreno en su persecución de una de las depredadoras más letales de la especie humana. ¿Logrará alcanzarla antes que la policía? ¡Descúbrelo en este thriller lleno de suspense protagonizado por Zoe Miller, la incontrolable joven estrella de Rachel Rising!
Lo primero que hay que comentar es que, aunque Serial podría considerarse un spin-off de Rachel Rising, no hace falta leerse esta última para disfrutar de las nuevas aventuras de Zoe. Es cierto que el origen del personaje y algunas situaciones como las referidas a su en aparente corta edad, no quedan explicadas ya que se dan por sabidas. De todas maneras, Serial es una historia independiente con su correspondiente presentación, nudo y desenlace. Por lo tanto ¿Es necesario haberse leído Rachel Rising para disfrutar de Serial? No. Pero es aconsejable, sobre todo porque es un cómic buenísimo.
En Serial nos vamos a encontrar con una gran historia de asesinos en serie, de esas en la que el protagonista persigue sin descanso a un criminal implacable, con múltiples giros de guion y con una tensión in crescendo que mantiene en todo momento el interés del lector. Zoe es una personaje muy inteligente y capaz, pero puede que haya encontrado la horma de su zapato, ya que la asesina es tan lista como ella y consigue siempre ir un paso por delante mientras sigue una calculada agenda de asesinatos a cada cual más cruel.
Terry Moore es un guionista muy inteligente y el juego del gato y el ratón que presenta entre las dos protagonistas no puede ser más interesante. Sobre todo, porque poco a poco vamos a ir conociendo en profundidad a la asesina, presentado a un personaje tan carismático como la propia Zoe. Sus víctimas son siempre personas crueles y sin escrúpulos que según la asesina tienen que pagar por sus crímenes. Aunque su visión de las cosas esta totalmente mediatizado por su psicopatía, por eso no duda en matar personas que según ella son culpables, aunque desde cualquier punto de vista normal no lo fueran, como es el caso de la pobre amiga de Zoe.
Por eso este tomo no es muy recomendable para estómagos sensibles. El catálogo de crímenes y el tono gore que impregna sus páginas, con desmembramientos, asesinatos crueles y sangre a mansalva, solo lo hacen apto para lectores que sepan a lo que se van a enfrentar. El autor presenta historias de abusos, violencia de género, relaciones tóxicas y traumas infantiles, siempre desde el punto de vista femenino que tan bien maneja y siempre con un fino sentido del humor muy negro, que casa muy bien con la personalidad de Zoe.
En cuanto al apartado gráfico, poco se puede decir que no se haya dicho ya sobre el gran dibujo que siempre ofrece Terry Moore. Trabajando como siempre en blanco y negro, su estilo limpio un con aire cartoon tiene como gran baza un sentido del ritmo perfecto y una narración clara que permite al lector saber en todo momento que está pasando.
La edición de Norma recoge los diez números de la miniserie en un único volumen encuadernado en tapa blanda con 220 páginas con un tamaño algo más pequeño del que estamos acostumbrados, un 15,2 x 22,9. Como siempre digo, este formato de tomo único es perfecto para poder leer este tipo de historias con final cerrado. Su precio es de 24 euros.
En resumen, Serial es una gran obra, perfecta para los amantes de las historias de crímenes, con una trama llena de giros y sorpresas y unas protagonistas carismáticas y perfectamente perfiladas que atrapan al lector desde la primera página.
Mira que no suelo espabilarme tan rápido después de la siesta… pero acabo de romper la calma viendo el nuevo tráiler final de Superman que ha caído del cielo hace una hora. Y ¿sabes qué? Me ha dejado con un fajo de emociones rivalizando con la primera vez que vi a Reeves levitando.
David Corenswet ya no es solo un tipo con capa: esSuperman. Se mueve, habla, respira y duda. Le ves titubear cuando lo interrogan: “¿Tienes derecho a decidir quién vive y quién no?”… y ese mínimo gesto de incertidumbre te lo estampa en el corazón.
Lex Luthor – Nicholas Hoult redefine la amenaza con elegancia industrial. No solo trama en la sombra, tiene gestos de “no creo en tu poder”, y te da escalofríos solo con la mirada. Es poli malo, reflexivo y peligroso.
La familia crece: aparecen Mister Terrific, Guy Gardner con ese porte chulesco de Fillion… Pero ojo, también sale Krypto, el superperro. Y no es CGI cool: es un recordatorio tierno de que incluso un símbolo necesita afecto.
El tono no es pompudo ni moralista. Superman ríe, sorprende, se cabrea. Parece que James Gunn ha apostado por alguien con corazón, telépata de dudas y no la marmórea estatua del «símbolo supremo».
Por qué este tráiler lo diferencia
Porque no estamos viendo una película del símbolo, sino la historia de un hombre que se pone una capa. En un mundo que casi lo considera obsoleto, él responde con humanidad. Ese Superman cuestionado… es el reflejo de nuestras propias certezas rotas.
Y el universo… sí, se siente
Esta vez el tráiler abre puertas, no pasillos cerrados. Hay más personajes, hay mundo, hay política complicada, pero también cariño genuino. Este Superman tiene raíces humanas, y eso le da peso, miedo y fuerza.
Resumen en plan café mañanero
Un Superman con humanidad: emociones, dudas, carcajadas.
Un Lex Luthor de esos que se siente real.
Krypto y aliados que suman, no restan.
Acción chula, no sopor CGI.
Fechas claras: 11 de julio de 2025, y estamos cruzando los dedos.
Sí, este tráiler llega y te zarandea. Si querías sensaciones en vez de luces, aquí las tienes. Si quieres un héroe que sienta, que se confronte al mundo y al qué dirán, este Superman es el indicado.
Ya podemos disfrutar en Netflix de Dept. Q, una serie que adapta los libros de Jussi Adler-Olsen que ya habían sido adaptados previamente en varias películas con un recorrido y éxito irregular. Esta nueva producción viene con el aval de Scott Frank, el creador de Gambito de Dama, una de las mejores series de la plataforma, lo que es un aliciente a la hora de ver esta nueva serie policiaca con sabor del más puro nordic noir.
En Dept. Q conocemos a (Matthew Goode) un inspector de policía bastante peculiar que es victima de un tiroteo nada más empezar la serie. Aunque logra superar el incidente sin consecuencias físicas, su compañero, el inspector James Hardy (Jamie Sives) pierde la movilidad de las piernas, mientras que otro joven agente que los acompañaba muere.
Carl Morck, un gran policía pero una persona insoportable
Carl Morck es el típico protagonista de las historias policiacas. Un individuo brillante, que no se cansa de restregar por la cara de sus compañeros lo listo que es y que tiene una complicada vida familiar a la par que unas nulas habilidades sociales. Si a esto le añadimos que se siente culpable de lo que pasó en el tiroteo, pues ya tenemos al personaje traumatizado, inteligente y arisco que tanto suele gustar, muy en la línea del Sherlock Holmes de Steven Moffat.
Como sus superiores no saben muy bien que hacer con él, le mandan un departamento nuevo que se encargará de reabrir lo que se conoce casos fríos, es decir, casos que se quedaron sin resolver. Allí hará equipo con Akram (Alexej Manvelov), un sirio que fue policía (o algo así) en su país natal y que ahora encuentra en este nuevo departamento la oportunidad de volver a la acción. También se les unirá Rose (Leah Byrne) una compañera que sufre estrés crónico derivado de una trágica experiencia. Y aportará su granito de arena desde el hospital donde se recupera el inspector James Hardy.
El Dept. Q. al completo
El primer caso que investigan es la desaparición de la fiscal Merritt Lingard (Cloe Pirrie), una mujer que desapareció sin dejar rastro hace cuatro años y de la que no se sabe si está viva o muerta. Pero los espectadores pronto descubrimos que Merritt está prisionera en una bomba de descompresión donde sus captores la torturan haciendo que se enfrente a todas las malas decisiones que tomó en el pasado hasta que descubra porque está retenida.
Lo primero que hay que señalar es que la decisión de hacer una serie de nueve episodios de unos cincuenta minutos de duración se muestra mucho más acertada que adaptar el libro en una película. La mayor duración permite a los responsables tomárselo todo con más calma y profundizar más profundamente tanto en la investigación como en la presentación y evolución de los personajes.
La fiscal Merritt Lingard
Porque este es el gran punto positivo de Dept. Q, ir conociendo más a fondo a los protagonistas, sobre todo al cascarrabias de Carl Morck, al que como mandan los cánones iremos cogiendo cariño al conocerlo un poco mejor. Akram, tiene una forma de ser tranquila y pausada que contrasta con la de Morck, pero a la vez sabe ser violento e intimidante cuando la ocasión lo merece, y no parece que esa violencia sea algo nuevo en él, ya que en su misterioso pasado parece haber bastante oscuridad. Rose por su parte es el personaje brillante y optimista que solo quiere dejar atrás el trauma de su pasado y demostrarse a si misma y a los demás que puede ser una buena policía y es su afán de superación lo que la hace tan encantadora. Sin olvidarnos del inspector Hardy, desolado al principio por su parálisis pero que poco a poco demuestra que con tesón y carácter se pueden superar todos los obstáculos.
En cuanto a la trama, la investigación sobre la desaparición de Merritt Lingard está muy bien llevada, con los típicos callejones sin salida y los giros de guion imprevistos. Esta historia se ve salpicada por las escenas en las que la fiscal rememora su pasado por la tortura al a que está siendo sometida, lo que sirve a la vez para ir dando nuevas pistas al espectador sobre quienes son sus raptores y porque la tiene prisionera. En este sentido, todo el sufrimiento que soporta se hace un poco pesado, ya que a veces parece que estemos ante un torture porn que se acaba haciendo un poco desagradable. Al final todo queda resuelto y bien cerrado, aprovechando Morck los descubrimientos que ha ido haciendo para lograr alguna ventaja que otra para su departamento de cara a una posible segunda temporada.
En paralelo a este caso, los compañeros de Morck y Hardy están llevando a cabo su propia investigación sobre el tiroteo que sufrieron nuestros protagonistas. Morck no puede investigar un caso en el que él es la víctima, pero aun así no dudará en ofrecer su ayuda de la manera más cínica y pesada posible. Pero sus aportes serán decisivos para que el caso avance, aunque quede sin resolver al acabar esta temporada.
A parte de esta investigación en paralelo, la serie nos permite conocer la complicada vida de Morck con su hijastro adolescente y el comienzo de una curiosa relación con la psicóloga que le trata por el trauma del tiroteo. Son dos historias pensadas para profundizar en el protagonista y en hacerlo más humano y simpático a los ojos del espectador, pero a veces se sienten como un pegote a la trama principal y no están bien resueltas del todo, sobre todo la de la psicóloga, con situaciones y diálogos que dan un poco de vergüenza ajena.
En resumen, Dept. Q logra tener un buen equilibrio entre misterio y drama a la vez que consigue que cojamos cariño a sus personajes gracias a lo bien desarrollados que están y lo bien que lo hacen los actores que les dan vida. La serie mantiene el interés sobre la investigación principal y las situaciones cómicas derivadas del choque de personalidades de los protagonistas sirven de contrapunto perfecto al abuso de los momentos truculentos. Esta primera temporada sirve como punto de partida a partir de la creación del nuevo departamento para un futuro en el que esperamos ver nuevos casos y descubrir que pasó realmente en el tiroteo del principio. Netflix no ha anunciado una segunda temporada, aunque está primera ha funcionado muy bien tanto a nivel de crítica como de público, así que no seria de extrañar tener nuevas aventuras del Dept. Q, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de libros que se pueden adaptar.
MGM+ ha dado a conocer tráiler oficial de El Instituto, serie que, basada en la novela homónima de Stephen King publicada en 2019, se estrena el próximo mes por la mencionada plataforma.
Las adaptaciones de Stephen Kingno paran en este 2025. Habíamos publicado a principio de año un artículo anunciado todas las que se venían y, en efecto, se van sucediendo una tras otra, tal vez para compensar un 2024 en el cual tuvimos solo una y fallida (El Misterio de Salem´s Lot: aquí la crítica de quien suscribe). En pocos días más, MGM+ estrena El Instituto, serie de la cual ayer se dio a conocer el tráiler y que está basada en una novela de 2019 del célebre autor que va más por lo sobrenatural que por el terror en sí.
La misma cuenta la historia de Luke Ellis, adolescente con poderes telequinéticos que, asesinada su familia, es reclutado por una misteriosa organización cuyas ocultas instalaciones funcionan en los bosques de Maine y en la cual hay otros jóvenes en su misma condición a los que se promete recuperar su libertad tras una serie de pruebas, pero pronto descubrirá Luke que no es así.
El planteo, desde luego, hace acordar a otra historia de King como es Ojos de Fuego, la cual cuenta ya con dos adaptaciones cinematográficas en su haber, pero como no he leído El Instituto, mal puedo decir si las similitudes son tantas o solo eso parece en la superficie.
El papel principal está a cargo deJoe Freeman (hijo de Martin Freeman) y ello pareciera implicar en principio una buena diferencia con respecto a la novela al subir sustancialmente la edad del protagonista, que en la misma tiene doce años contra los diecinueve del joven actor.
Con ocho episodios, la serie está dirigida por Jack Bender, quien ya tiene experiencia en King por haber tenido a su cargo episodios deMr. Mercedes, aunque también ha pasado con idéntica función por otras series consagradas como Los Sopranoy Juego de Tronos. La escritura está a cargo de Benjamin Cavell, también curtido en King por The Stand.
El tráiler se ve visualmente muy bien y lo mismo los efectos, además de ser siempre un gusto ver actuar a la buena de Mary-Louise Parker, quien también estuvo en Mr. Mercedes y en este caso interpreta a la enigmática Ms. Sigsby, directora del instituto al que el título de la serie hace referencia.
El estreno, con dos episodios de un tirón, es el domingo 13 de julio y los restantes capítulos irán llegando luego semanalmente hasta completar la temporada. Hasta pronto y sean felices…
Es innegable que este está siendo el verano de Superman y, tanto el estudio como James Gunn y el elenco están promocionando la cinta llamada a ser el primer pilar de este nuevo universo cinematográfico.
Con motivo de dicha promoción, el reparto fue entrevistado por Entertainment Weekly y ahí, en un extenso artículo que os dejo aquíhablaron de Superman y nos mostraron vídeos y fotos en los que vemos el excelente ambiente que hay entre los actores y que la química de Rachel Brosnahan y David Corenswet nos va a enamorar.
La revelación vino cuando se le preguntó por las palabras de David Zaslav sobre la importancia de Batman, Superman, Supergirl y Wonder Woman en este universo. Y dejó caer esta perla sobre la cinta de nuestra amazona favorita: «lenta, pero se está moviendo, está siendo escrita en este momento».
Más allá de todas las buenas sensaciones que está dando la propuesta de Superman, saber que el director ya tiene en mente a La Trinidad de DC es maravilloso. Ver a esos tres personajes teniendo su espacio para crecer cinematográficamente hablando puede darnos grandísimos momentos.
Es cierto que la actriz que recoja el lazo de Hestia va a tener que luchar contra las comparaciones, ya que Gal Gadot fue una Mujer Maravilla increíble que tuvo la mala suerte de tener una secuela de calidad más que cuestionable.
Ahora comenzará el baile de nombres para ser Diana Prince, los que ya se llevan mencionando tiempo y otros que desde hace poco tiempo están ganando fuerza. Si tengo que decantarme por uno de esos nombres, me quedo con Adri Arjona ¿Y vosotros?
No es Wonder Woman, pero este clip del elenco de Superman y Krypto es maravilloso
A ver, Nintendo, ¿te puedes calmar un segundo? ¿Podemos hablar de lo que acabas de hacer con Donkey Kong Bananza sin que se nos dispare la nostalgia como un cañonazo de barril? Porque esto no es solo un nuevo juego. No, amigos. Esto es una declaración de intenciones. El simio más carismático del videojuego ha vuelto, y viene a marcar territorio con olor a selva, ritmo de bongós y sabor a gloria arcade.
Bananza (sí, con Z de zumbao) es justo lo que no sabías que necesitabas. Una carta de amor al legado de Donkey Kong, pero con la energía de un concierto de rock en mitad de una estampida. Esta nueva entrega no se limita a repetir fórmulas: las rompe, las mastica y las escupe con una sonrisa de píxel. Es un plataformero en 2.5D, pero con alma de parque temático nintendero: niveles que se doblan, se giran, se descomponen; enemigos que parecen salidos de la mente de un diseñador gráfico pasado de café; y un ritmo que no te deja respirar ni cuando coges un plátano dorado.
Lo que más me ha flipado es cómo recupera la esencia del Donkey Kong Country de los 90 pero sin sonar viejo ni polvoriento. Esto es vibrante, fresco, con mecánicas nuevas (¡hay combos de personajes ahora, por el amor de Miyamoto!) y un control que es como acariciar mantequilla con guantes de terciopelo. Sí, he dicho eso. Porque así de suave se siente.
Y ojo, que gráficamente es una gozada. Los fondos tienen más capas que una cebolla emocional, y cada nivel está tan mimado que te dan ganas de enmarcar la pantalla. Pero si hay algo que se lleva el premio gordo es la música. Esos tambores tribales, esos sintetizadores que te sacan una sonrisa sin saber por qué. David Wise estaría orgulloso. Es más, probablemente esté detrás de esto con gafas de sol y una piña colada en la mano.
¿Tiene fallos? Hombre, claro. Que si la dificultad pega algún que otro bandazo. Que si a veces quieres tirar el mando porque no llegas a una plataforma maldita. Pero eso también es Donkey Kong: sudor, risa, y una pizca de desesperación sana. Lo justo para que, cuando lo consigues, te sientas como el rey de la jungla.
En resumen: Donkey Kong Bananza no es solo un juego. Es una fiesta selvática con invitación directa al corazón de los que crecimos rebotando sobre cocodrilos y lanzando barriles como si no hubiera un mañana. Y si no has jugado nunca a un Donkey, este es el momento perfecto para enamorarte de un gorila con corbata roja.
Nintendo, gracias. Nos has dado una Bananza de alegría. Y a ti, lector, te lo digo claro: compra esto. Juega esto. Vive esto. Porque el rey ha vuelto y la jungla está de celebración.