Ha llegado a Netflix, finalmente, Siete Reyes deben morir, película que da conclusión a la excelente serie The Last Kingdom, basada en la saga de novelas de Bernard Cornwell. ¿Nos deja conformes el cierre? Lo analizamos…
Y llegó por fin el esperado desenlace de The Last Kingdom. Bienvenidos entonces nuevamente quienes vinieran siguiendo los análisis de esa gran serie y parece mentira que ya estemos aquí otra vez, en un reencuentro que es al mismo tiempo despedida y con el cual cumplo mi palabra de que nos volveríamos a encontrar para la película… En efecto, aquí estamos para analizar Siete Reyes deben morir (Seven Kings must die), filme que da conclusión a The Last Kingdom y que, dirigido por Edward Bazalgette, acaba de ser estrenado en Netflix.
No puedo obviar que también me estarán leyendo muchos que no vieron la serie. O que lo hicieron pero no siguieron mis análisis o bien no sabían de su existencia. A propósito: ¿se puede ver la película de manera independiente sin haber visto la serie? Sí, se puede, aunque la primera media hora se les hará algo cuesta arriba hasta acomodar las piezas y, además, perderán buena parte del componente emotivo del filme: hay imágenes, frases o sentimientos exteriorizados que, sin alterar la trama principal, de algún modo la complementan y solo cobran sentido al ser puestos en contexto.
Ahora bien:
. ¿Has visto la serie y también la película?: sigue leyendo…
. ¿Has visto la serie pero no todavía la película?: hmm, cuidado; vienen spoilers.
. ¿Has visto la película sin haber visto la serie?: puedes seguir leyendo; habrá algunos spoilers de la serie, pero la propia película los tiene.
.¿No has visto ninguna de las dos cosas?: pues mira, esto viene con spoilers y más bien te recomiendo comenzar la serie, que está también disponible en Netflix y te aseguro que no te arrepentirás.
. ¿Has visto la serie sin saber de nuestros análisis?: te invito a leerlos…

Siguiendo con preguntas: ¿ha sido la película el desenlace que la serie merecía? Digamos que en parte: es un buen filme y un digno final, pero no sé si un gran final. El problema principal es que los libros son trece y la serie los adaptaba a razón de dos por temporada. Ello nos deja con una película de dos horas para contar tres libros, algo sobre lo cual ya un lector nos manifestaba su preocupación en los comentarios de nuestro último análisis.
Hay que decir, sin embargo y una vez superada esa primera hora en que todo parece apretujado, que el director logra construir un buen ritmo narrativo. Donde más pierde la historia es, en cambio, en el desarrollo de personajes, particularmente los nuevos o que recién cobran protagonismo en esta película.
No hace falta decir que Uhtred de Bebbangurg (Alexander Dreymon), el danés criado por sajones, vuelve a ocupar el lugar central y allí reside una de las principales diferencias que The Last Kingdom siempre ha tenido con Vikingos, otra serie ubicada en época similar. Mientras que en esta última, el paso del tiempo y el devenir histórico hacían que los hijos fuesen desplazando a los padres como personajes principales, The Last Kingdom siempre giró en torno a Uhtred y la película no es la excepción.
Más aún: casi diría que se va al otro extremo y, salvo Osbert (Jacob Dudman), el resto de los hijos de Uhtred están totalmente ausentes y ni siquiera hay mención. ¿Qué pasó con Uhtred (hijo), el que, abrazando el cristianismo, se ordenara sacerdote y fuera castrado salvajemente por Brida? Más importante aún: ¿qué pasó con Stiorra, que fue importante en la victoria final de la quinta temporada y, justamente, acabó con Brida?
La ausencia de ambos, cuya razón ignoro, es una pena porque le quita fuerza al principal conflicto interno de Uhtred: su doble origen y su eterna dualidad entre paganismo y cristianismo. Cada uno de ellos era justamente la perfecta disociación gráfica de esa dualidad. Sí están presentes, en cambio, Finan y Sihtric, los leales amigos y compañeros de armas de Uhtred que ya hace largo rato vienen acompañándole, lo mismo que el estratega Aldhelm y el sacerdote Pyrlig, todos personajes muy reconocibles para los seguidores de la serie.
A Rey Muerto, Rey Puesto
La primera novedad importante es que el rey Eduardo está muerto, lo cual debido a la ya mencionada necesidad de adaptar tres libros, ha ocurrido en off. Ello deja terreno a la encarnizada lucha entre sus hijos por la sucesión. Aelfweard es quien gobierna Mercia y a quien nunca agradó en lo más mínimo que Lady Eadgifu (Elaine Cassidy), o Edgiva según traducción, haya reemplazado a su madre y, menos que menos, que un hijo “bastardo” como Aethelstan (Harry Gilby) fuera introducido sin más a la familia real.
Por tal razón, intenta tender a este una trampa atrayéndolo hacia Aegelesberg, pero todo termina al revés y si bien Uhtred intercede para frenar una inminente carnicería y convencer a Aelfweard de rendirse, no logra evitar que este acabe con un cuchillo en el vientre de parte de su propio medio hermano.
Aethelstan, aquel chiquillo triste que decía ser nadie, es ahora un joven crecido cuya conducta atropellada e impulsiva hace recordar bastante a su padre, pero mucho más exacerbada. Sostiene a escondidas una relación homosexual con su consejero Ingilmundr (Laurie Davidson), quien le recomienda estrategias militares sobre la dudosa base de citas bíblicas.

Lo interesante de esa relación es que llena de culpa a Aethelstan por considerar que viven en pecado, mientras que su consejero le dice que ello se balancea complaciendo a Dios, por ejemplo, en ganar tierras para la cristiandad y convertir a los paganos daneses o, si se niegan, llevarles la guerra.
Ello entra en conflicto con la política conciliatoria que venía buscando Uhtred, de quien recordemos que, tras recuperar Bebbanburg, se negó a incoporar Northumbria a los reinos gobernados por Eduardo, a quien, en cambio, aseguró pagar tributo y encargarse de mantener en paz a sajones y daneses.
Llevado por Ingilmundr, Aethelstan provoca una masacre en tierras de los daneses sin saber que su pérfido consejero juega a dos puntas, pues trabaja secretamente para Anlaf (Pekka Strang), rey danés que, desde Irlanda, está tejiendo alianza con Escocia (ya anticipábamos que Constantino no se iba a quedar de brazos cruzados) y los reinos de Strathclyde, Shetland, Man y Orkney, estos tres últimos insulares y también daneses.
El objetivo real de empujar a Aethelstan a la masacre y a la conversión forzosa de los paganos, es que dichos reyes le vean como amenaza y unan fuerzas para combatirlo en una alianza que sería letal para Wessex, Mercia y Anglia Oriental, los tres reinos que ahora él gobierna. En otras palabras, abrir las puertas a la conquista de Inglaterra: un traidor con todas las letras, bah…
Premonición
En medio de todo eso y dando título al filme, Ingrith, la esposa de Finan, ha tenido un sueño que ambos ven como premonitorio: en su visión, siete reyes van a morir y “perderás a tu mujer amada”.

Uhtred, en principio, descarta que la “profecía” le incluya, pues técnicamente no es rey y tampoco tiene mujer amada desde que muriera Etelfleda en la última temporada de la serie.
Acabaremos más tarde recalando en que cuando Ingrith dice “perderás a tu mujer amada” no lo hace mirando a los ojos de Uhtred sino a los de su esposo Finan, con lo cual es ella quien termina perdiendo la vida. Y en cuanto a Uhtred, por mucho que él no se considere como rey, la realidad es que sus seguidores le ven como tal…
Y no solo ellos: Lady Eadgifu, la viuda de Eduardo, le ve como “rey usurpador” por haber “traicionado” a su difunto esposo, a pesar de lo cual y temiendo por la vida de su hijo Edmund (tercero y menor de los hijos de Eduardo), no tiene más remedio que pedirle refugio en Bebbanburg. Poco a poco, sin embargo, irá entendiendo que Uhtred no es un enemigo y, de hecho, Edmund se lleva bien con Osfert, quien le entrena en el combate a espada.
Aethelstan es otro de los que considera traidor a Uhtred por no haber entregado Northumbria a su padre y de poco sirve que este se justifique en haberlo hecho para garantizar la paz en el norte. Encima. y para ganar tiempo, vuelve a hacer con él lo mismo al decir que lo aceptará como rey cuando sea ungido formalmente durante la ceremonia, que aún no se ha realizado.
A pesar de ello, entre ambos siempre ha habido un vínculo especial pues, recordemos, Uhtred le salvó la vida siendo niño y fue prácticamente su mentor. Tal la razón por la que el joven rey, incluso, llega a perdonarle la vida en contra de los consejos de Ingilmundr y decide, en cambio, desterrarlo.
La Última Batalla
El destierro sirve accidentalmente a Uhtred para trabar contacto con los daneses y saber de sus planes de invasión y conquista, pero además ve a Ingilmundr en su campamento y descubre que, por lo tanto, traiciona a Aethelstan. De nada sirve que regrese a Winchester para poner al joven rey al tanto: no le cree y lo vuelve a expulsar. El curso de los acontecimientos, sin embargo, acabará mostrándole que Uhtred decía la verdad le y será entonces cuando, triste y apesadumbrado, entienda que ha sido todo el tiempo marioneta de su consejero. A partir de ese momento, la alianza con Uhtred es inminente…
A la larga, los hechos conducen a la batalla de Brunanburh, la cual, librada en 937 d.C., significó la derrota de los daneses y la unión de los reinos que conformarían Inglaterra, sumándose Northumbria al aceptar Uhtred como soberano a Aethelstan. ¿Qué pasa con la profecía de los siete reyes? Pues acaba cumpliéndose, aunque no en la forma lineal que hubiera cabido suponer…

En la batalla, y como tantas veces durante la serie, una trampa estratégica acaba definiendo lo que parecía una derrota segura y los cinco reyes daneses terminan en pie, pero con sus hijos herederos muertos… No se trataba, por lo tanto, de que morirían reyes en funciones sino quienes estaban destinados a sucederlos. De hecho, el dolor hace a sus padres abandonar la lucha y dejar prácticamente solo a Anlaf, que ya nada puede hacer…
¿Pero quiénes son los otros dos reyes? Bueno, ya teníamos muerto en off a Eduardo, así que él había sido el primero. Solo nos resta uno y termina siendo… Uhtred. En efecto, siempre fue rey aunque él no se viera como tal y, tras agonizar por una fea herida recibida, acaba partiendo con la satisfacción de la tarea hecha mientras, como tantas veces en la serie, asiste a un brindis final, con la diferencia de que quienes ahora están sentados al mismo son aquellos que a lo largo de su vida han ido quedando en el camino. Entre ellos, su amiga de infancia: Brida…
Balance Final
¿Se puede decir que el filme termina siendo un episodio extendido de The Last Kingdom? Sí: de hecho la música, el estilo de presentación y hasta los carteles en que las letras se reacomodan para actualizar los nombres de los lugares responden al mismo modelo. El problema es que, claro, acaba siendo un episodio doble comprimido por la mencionada necesidad de adaptar tres novelas.
No solo la muerte de Eduardo ha transcurrido en off; tampoco sabemos cómo ha llegado Ingilmundr a encumbrarse como brazo de derecho de Aethelstan cuando hasta donde sabíamos era Uhtred quien ocupaba tal rol. Hay, como hemos dicho, un apresuramiento forzoso que nos hace preguntar si no hubiera sido mejor hacer una sexta temporada. Quizás tres libros seguían siendo demasiados considerando que siempre fueron dos por cada una, pero no caben dudas de que diez horas de metraje permitían más desarrollo que dos…
De hecho, la prisa lógica de una película hace que las muertes pierdan algo de su fuerza emotiva. En los análisis de The Last Kingdom, un lector nos comentaba lo devastadora que nos había sido la muerte de Etelfleda. Otro tanto puede decirse de las de Osfert o Beocca, a quienes habíamos aprendido a querer. Pero si nos afectaron tanto fue por lo bien explotado de los momentos, con suficiente desarrollo para que, ya fuera en la agonía misma o en el duelo posterior, sintiéramos las pérdidas en carne propia.
Al estar los tiempos más reducidos, no hay tanto lugar para ello. No llegamos, por ejemplo, a sentir lo suficiente la muerte de Aldhelm, mandado ahorcar por Aethelstan: no hay forma de detenerse en ella cuando la película debe seguir, pero en la serie hubiera merecido mucho más desarrollo y no sé si exagero al decir que quizás un episodio completo…
Pero si la de Aldhelm es una muerte que acaba pasando algo distante, más fuerte es que otro tanto ocurra con la del propio Uhtred. Casi no hemos tenido tiempo de verle morir ni de apreciar el impacto en quienes quedan. Desde ya que nos despierta intensa emoción al ser un personaje que nos ha acompañado durante tanto tiempo y el brindis final nos cala hondo, pero me hubiera gustado que nos dieran más tiempo para despedirlo. Fue como llegar a la sala velatoria cuando cerraban el cajón…
Asimismo, algunos personajes no tienen metraje suficiente para desarrollarse, como los casos de Anlaf o Constantino, que había tenido un rol desencadenante en la quinta temporada y aquí está desdibujado.
¿Significa ello que la película es una decepción? No, para nada. Es una buena película: mantiene la intriga, el ritmo y el tono gore de la serie. Y las batallas están muy bien logradas para no tener los presupuestos de las megaproducciones hollywoodenses.
Los planteos religiosos, tan caros a la serie, están muy presentes y si bien la ausencia de los hijos de Uhtred no permite la disociación, sí vemos a las tradiciones guerreras paganas convivir, más que contraponerse, con la culpa y el perdón cristianos en un sincretismo que va edificando una sociedad nueva. El mejor ejemplo es Aethelstan, personificación de un conflicto entre religión y sexualidad que la serie no había tocado.
La banda sonora ( John Lunn, Eivør y Danny Saul) ha estado a la altura, al igual que la fotografía (Luke Bryant), aunque a mi gusto personal sigo prefiriendo la de las dos primeras temporadas, cuando la serie todavía pertenecía a la BBC.
Entre las actuaciones, para destacar la irlandesa Elaine Cassidy, interpretando a una Lady Eadgifu atravesada por cambios y dudas, o el británico Laurie Davidson dando vida a un interesante villano y demostrando que hay vida después de Cats, capaz de condenar al olvido al mejor actor. Y a no menospreciar a Alexander Dreymon, siempre sólido en la piel de Uhtred.
Es para celebrar, en definitiva, que The Last Kingdom haya tenido un cierre más que digno en estos días de cancelaciones y series inconclusas. Quizás estemos de acuerdo en que el mismo podría haber sido mejor, pero creo que también en que no podemos quejarnos del pedazo de serie que hemos visto y la dignísima película que la ha cerrado.
A quienes siguieron mis análisis de la serie desde primera hora, les agradezco y espero compartan la satisfacción de haber llegado a puerto: me gustaría, por cierto, conocer sus impresiones y qué tan conformes les ha dejado este final o si, por el contrario, se han decepcionado. A quienes, en cambio, hayan arribado aquí por la película y sin conocer la serie, desde ya que también les agradezco haber leído hasta el final e igualmente me gustaría conocer sus opiniones, ya que me es difícil apreciar la película sin la serie en las retinas y sería bueno tener otra perspectiva.
Hasta la próxima y sean felices…