Después de su estreno en 2021, llega a las salas de cine la secuela deNadiela historia de Hutch (Bob Odenkirk), que, abrazando su lado más violento, continúa realizando misiones. Sin embargo, esto hace que deje de pasar tiempo con su familia, lo que le acaba ocasionando problemas y le lleva a decidirse por unas vacaciones para desconectar de todo. Durante esas vacaciones, debido a sus problemas de ira, se ve envuelto en un nuevo conflicto que pondrá en riesgo su vida y la de toda su familia.
Un mismo estilo
Nadie 2 decide utilizar la misma fórmula que en la primera película, mostrando a Hutch rechazando en un principio la violencia, pero recurriendo a ella finalmente para salvar a los demás. La estructura se mantiene prácticamente igual y tan solo aparecen pequeños conflictos que sirven como excusa para que la situación vaya escalando poco a poco hasta desembocar en auténticas batallas casi de guerra.
Esto, si bien puede resultar algo repetitivo, también juega a favor de la cinta, ya que aunque la historia no sea lo más relevante, la película se vuelve muy entretenida. Desde los primeros minutos queda claro que no pretende ofrecer una trama más profunda o elaborada, sino lanzarse de lleno a la acción y al humor, lo que la hace bastante disfrutable y consigue mantener un nivel muy parecido al de su primera entrega.
Actuaciones carismáticas
El reparto está repleto de estrellas y en esta cinta cada una tiene su momento. Ninguno ofrece una actuación espectacular, pero sí lo suficientemente entretenida y carismática como para que los personajes resulten interesantes. Y aunque no cuentan con un gran trasfondo, las situaciones a veces absurdas y sus interpretaciones divertidas consiguen que conectemos con ellos, haciendo la trama más llevadera.
Becca (Connie Nielsen) adquiere un mayor propósito, acercando a Hutch a su faceta más cotidiana y alejada de la violencia, al mismo tiempo que actúa como apoyo. Bob Odenkirk, en el papel de Hutch, realiza un gran trabajo: su personaje resulta muy divertido y, gracias al carisma que le imprime, las escenas de comedia ganan fuerza, mientras que en las secuencias de acción tampoco desentona, en gran parte gracias a la dirección de la película. Sin embargo, es el abuelo quien se roba cada una de sus escenas: David Mansell (Christopher Lloyd) aporta un humor aún más disparatado y su caracterización convierte cada aparición en algo todavía mejor.
Escenas de acción
Las escenas de acción lo incluyen todo: peleas cuerpo a cuerpo, tiroteos e incluso trampas mortales, que se convierten en lo mejor de toda la película. La cinta se sostiene precisamente en este tipo de secuencias, que en muchas ocasiones resultan exageradas, pero que le sientan aún mejor, ya que transmiten dinamismo y entretenimiento, llevando al extremo todo lo que ya ofrecía la primera entrega.
Destacan especialmente por su ritmo y variedad, ya que abarcan múltiples escenarios que obligan a cambiar las coreografías constantemente. Además, incorporan elementos que como espectador uno jamás imaginaría en una escena de acción, pero que aun así funcionan a la perfección. Todo esto se ve reforzado por una dirección muy acertada: los movimientos de cámara consiguen que las peleas se sientan más frenéticas y que cada golpe tenga peso. Este es, sin duda, el aspecto que hace brillar a la cinta y que confirma que, si lo que se busca es disfrutar de grandes escenas de acción, esta película es la indicada.
Todo lo demás
Si bien la película tiene aciertos que logran destacar, todo lo demás queda bastante mermado. Al inicio se intentan introducir nuevos conflictos, como la monotonía en la vida de Becca o los problemas de ira de su hijo, pero nada de eso llega a desarrollarse; únicamente sirven como excusa para justificar las vacaciones y luego no vuelven a retomarse, lo que deja una sensación extraña, ya que se plantean como algo importante pero nunca alcanzan un desenlace.
Del mismo modo, el resto de la trama tampoco resulta demasiado entretenido. Aunque las interpretaciones son buenas, no logran compensar las carencias del guion: la dinámica familiar acaba volviéndose aburrida, ya que apenas recibe tiempo en pantalla frente a las escenas de acción, que son el verdadero objetivo de la película. Esto provoca que el resto de personajes se sientan sin propósito. Además, el antagonista carece casi por completo de peso narrativo; no transmite la sensación de ser una amenaza real y, aunque sus acciones resultan llamativas, no aparece hasta la mitad de la cinta, momento en el que el protagonista ya ha demostrado cosas más impresionantes, lo que hace que el villano nunca llegue a sentirse peligroso.
El cine de acción
Nadie 2 muestra una clara influencia de películas de acción que han marcado tendencia en los últimos años, como John Wick. Sin embargo, esto termina jugando en su contra, ya que puede llegar a sentirse repetitiva. No presenta ningún elemento realmente novedoso o que logre destacar, sino que sigue la misma línea que otras producciones del género, lo que la vuelve algo genérica. Y aunque no necesariamente tendría que revolucionar el cine de acción, sí deja la sensación de ser simplemente “una más”.
Aun con sus numerosos y evidentes fallos, Nadie 2 consigue compensarlos gracias a unas escenas de acción muy entretenidas y a una historia ligera que la convierten en una película ideal para pasar el rato. No obstante, también deja entrever cierto desgaste propio de la saturación de este tipo de propuestas.
Continuamos analizando la tercera temporada de Star Trek: Strange New Worlds que, una vez más, nos vueve a sorprender, en este caso con un hermoso, disparatado y paródico cuarto episodio titulado Una Hora de Aventura Espacial, lo cual suena a eslogan televisivo retro y tiene sentido. Creada por Akiva Goldsman, Alex Kurtzman y Jenny Lumet, la serie es emitida para España por Skyshowtimey para Latinoamérica por Paramount+.
Hola otra vez, trekkies y no tan trekkies, a nuestro encuentro semanal con una de las series que más amamos de esta maravillosa franquicia que nunca para de sorprendernos. El cuarto episodio de la tercera temporada de Star Trek: Strange New Worlds es, de hecho, uno de esos que rompe todo molde o idea preconcebida, pero que además divierte de principio a fin y juega con algunos elementos de la franquicia que nos son bien conocidos.
Pasemos pues a ver qué nos ha dejado, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos.
La Última Frontera
El episodio comienza del modo más inesperado, con lo que parece una parodia de la serie original de Star Trek y una nave llamada USS Adventure, al mando de la cual se halla un capitán interpretado por un tal Maxwell Saint, al que sin embargo reconocemos claramente como Paul Wesley, quien ocasionalmente interpreta en SNW al capitán Kirk, con lo que, de alguna forma, se parodia a sí mismo.
También, a pesar de lucir peinados, maquillajes y faldas de los sesenta, podemos reconocer a las dos tripulantes que lo acompañan que, supuestamente interpretadas por Adelaide Show y Lee Woods, no son otras que Jess Bush y Melissa Navia, quienes habitualmente dan vida respectivamente a Chapel y Ortegas.
Todo es cutre y sesentero: colores primarios y chillones, luces que no se sabe qué función cumplen, carretes que no se sabe por qué giran y palanquitas de plástico en los comandos de la nave, sumado todo ello a diálogos patéticamente estereotipados y una trama en la cual un alienígena con movimientos de marioneta y voz burdamente impostada roba neuronas a los humanos de la Adventure que, como consecuencia, quedan inmersos en la melancolía.
¿Y cómo sabemos los nombres de los falsos actores? Pues porque instantes después se lanza la presentación del capítulo que, en lugar de la habitual, es una de aire retro pero muy bizarro y con claras referencias a la serie original, tanto en el tema de apertura como en el parlamento inicial o en el título mismo (La Última Frontera), además de los enormes caracteres en amarillo bien característicos en donde, justamente, leemos los nombres antes mencionados, así como del creador y escritor (T.K. Bellowes) y la productora (Sunny Lupino).
Tango para dos
Pasados los créditos iniciales, todo vuelve a la normalidad y estamos a bordo de la Enterprise, enterándonos que se están aproximando a una estrella neutrónica y que, paralelamente y a los efectos de recrear a la tripulación, han montado dentro de la nave un gran dispositivo de simulación al que conocemos como… ¡holocubierta!
Vaya sorpresa, pues las salas de simulación recién llegarán a la franquicia con Star Trek: The Next Generation y para eso faltan en la cronología unos cuantos años. Pero SNW viene demostrando respetar el canon y a la larga todo será resuelto de modo no conflictivo con el mismo.
La’an encuentra a Spock ensayando pasos de tango y se prende a la danza estando claro que hay atracción mutua y si creíamos que las aventuras románticas del vulcano habían terminado con Chapel y no le veríamos involucrado en más asuntos de faldas, estábamos equivocados. Sale Chapel y entra La’an…
A esta última, justamente, es a quien se le ha solicitado estrenar y probar la holocubierta y, para hacerlo, elige a un personaje detectivesco de los sesenta llamado Amelia Moon. Hasta donde sé, es ficticio en todo sentido: hay un personaje de ese nombre en una novela de un tal R.J. Roark que no sé quién es y que, intuyo, habrá recibido buena publicidad con esto y de manera gratuita, pero al parecer no tiene nada que ver y tanto el nombre como el apellido del personaje son simple y pura coincidencia. Creer o reventar…
Solo Asesinatos en la Nave
En el escenario así planteado y en la piel de Amelia Moon, La’an debe entonces resolver un caso que tiene que ver con el asesinato de Tony Hart, mandamás del estudio televisivo en el cual se graba La Última Frontera y así es cómo vamos atando cabos. Porque el crimen, en una maravillosa broma de autorreferencia para el mundo de la televisión y el streaming, coincide con el momento en que se había decidido cancelar la serie, pesadilla recurrente de escritores, showrunners y actores.
Las pistas apuntan en principio a la productora Sunny Lupino, quien es interpretada por Rebecca Romijn (Una), ya que al parecer había pedido prestado dinero a la mafia para llevar adelante el proyecto y no podría devolverlo en caso de ser la serie cancelada. Pero muere envenenada y hay que buscar por otro lado…
A la par y en búsqueda de ayuda para resolver el caso, La’an ha hecho ingresar en la simulación a Spock, que no está caracterizado como nadie en particular sino que es simplemente Spock, haciéndole su aspecto extraño a los ojos de todos allí. Por cierto, es la primera entrada del vulcano a una holocubierta y muy probablemente termine siendo la única en toda la franquicia, pero no nos adelantemos…
Las sospechas, en tanto, siguen pasando de uno a otro: una representante artística encarnada por Celia Rose Gooding, un increíble e irreconociblemente caracterizado Anson Mount como el alcohólico escritor Bellowes, un desternillante Babs Olusanmokum como bohemio artista afro con aires beatnik y, por supuesto, los actores principales de la serie, que corren peligro de perder su trabajo y ello los hace también sospechosos.
Y el Asesino es…
Pero fuera de la holocubierta hay problemas y graves. La estrella de neutrones está afectando de manera preocupante a la Enterprise, que es chupada por una erupción de radiación y no tiene energía suficiente para escapar porque la holocubierta está consumiendo demasiada (ya empezamos a entender por qué la dejarán luego de usar). Se le pide a Scotty que resuelva el asunto, pero el problema está también afectando a la propia holocubierta y no hay manera de establecer contacto con La’an ni tampoco de dar cierre a la simulación: la única forma es que La’an resuelva su caso.
Avergonzado por no encontrar una solución, Scotty va ver a Uhura casi de incógnito y esta le sugiere que entre él mismo a la simulación para poner a La’an al tanto de la situación y que apure la resolución del caso o, de lo contrario, colapsa la nave.
Para colmo de males, el mencionado caso está cada vez más complicado y hay peligro para La’an y Spock: una araña de luces casi aplasta a la pareja al desplomarse y ella luce en su rostro un corte que evidencia que la simulación, por muy holográfica que sea, puede hacerles daño e incluso matarles.
Hasta que La’an da en la tecla y se da cuenta que Spock no es Spock sino un holograma, un engaño montado por la holocubierta a los fines de darle un buen enigma para resolver. Y el falso Spock es desde luego el asesino, con lo cual el caso queda resuelto y la simulación llega a su fin.
Scotty, mientras tanto, ha logrado un desvío de energía de treinta segundos, suficiente para poner a la Enterprise en aceleración warp y escapar de la mortal estrella neutrónica. Todo vuelve a la normalidad y el informe de La’an sobre la holocubierta es contundente: no es conveniente su implementación. Al menos, como sabemos, de momento. Canon resuelto…
Una va a ver a Scotty y le preocupa que no sepa pedir ayuda o crea siempre poder hacer todo solo, lo cual claramente tiene que ver con las heridas psicológicas que le ha dejado su traumática experiencia en la Stardiver. La’an, por su parte, va a ver a Spock, que sigue practicando sus pasos de baile. El vulcano quiere saber cómo hizo para darse cuenta de que el holograma no era él y ella dice que lo encontró como una versión suya exageradamente lúcida, lógica y fría. Cuando Spock replica que así es cómo suele verlo la gente, ella dice que detrás de sus ojos ve algo más y la cosa acaba en beso (!!!).
Balance del Episodio
Todo lo que hasta aquí hayamos dicho es poco para dar cuenta de la capacidad de sorprendernos que, para bien, tiene esta serie. Quizás haya quien prefiera una historia con más continuidad y uniformidad en el estilo de Star Trek: Picard, lo cual es válido, pero eso le quitaría personalidad a SNW y lo genial del asunto (y que hace grande a la franquicia) es que sus series no son iguales entre sí. De hecho, en 2026 llega Starfleet: Academy (aquí el tráiler), que promete ser la primera “estudiantina” en una franquicia que por suerte no para de expandirse ni de buscar “nuevos y extraños mundos”.
El episodio fue genial y sumamente hilarante, al punto que tuve que ver dos veces la esperpéntica presentación inicial porque a la primera vista no había podido prestar atención al guion de tanto reírme y de lo obnubilado que estaba ante un espectáculo tan magistralmente cutre. Y ya avanzado el capítulo, los actores del elenco han demostrado no solo solvencia, que ya les conocemos, sino una increíble versatilidad al tener que interpretar a personajes tan diferentes de los suyos habituales.
Lo de Anson Mount yBabs Olusanmokun ha sido deslumbrante, pero nadie se ha quedado atrás y Paul Wesley (que en sus primeras apariciones no me convencía) está cada vez mejor y es como que para esta altura ya me ha tapado definitivamente la boca. Toda esa escena inicial en la cual tiene el difícil desafío de interpretar a un actor que sobreactúa es una enorme prueba de fuego de la que sale airoso. Y no sé si será así, pero me queda la sensación de que los actores, en general, se divierten y lo pasan bien, lo cual suma…
Seguramente lo de la holocubierta nos hizo chirriar por algún momento, pero todo fue muy bien resuelto, pues la misma puso en peligro a la nave y tiene lógica que hayan decidido ponerla a descansar, como también la tiene que haya existido algún prototipo antes de la definitiva. Y el hecho de que Spock (o mejor dicho su holograma) fuera el asesino es un detalle genial porque de todos los que se hallaban en esa simulación era justamente el único que estaba en teoría haciendo de sí mismo y no simulaba. Paradoja…
Lo que sí vemos es que, contrariamente a lo que habíamos creído, la pesadilla gorn no terminó del todo (aunque no tuvimos referencias a ellos en el episodio ni a los problemas de conducta que vienen afectando a Ortegas), como tampoco los amoríos de Spock, que busca refugio en brazos de La’an tras el desconsuelo de que Chapel se apareciera dos episodios atrás (literal, porque se transportó) con novio nuevo.
Es obvio que tampoco esa relación llegará a buen puerto y habrá qué ver qué vuelta de tuerca encuentran para explicar que el vulcano se vuelva en el futuro tan remiso a los sentimientos que hasta aquí no le eran del todo ajenos y a los que de tanto en tanto permitía entrar en conflicto con su lógica imperturbable. Eso sí: verlo bailar un tango fue de lo mejor que le hemos visto hacer en la franquicia cuando creíamos que lo de la salsa era insuperable…
En definitiva, y una vez más, hemos visto un brillante episodio y está claro que SNW sigue siendo una caja de sorpresas de la cual no sabemos qué saldrá con cada capítulo. Como uno de esos antiguos y divertidos chascos que se vendían en las jugueterías. ¿O acaso alguien podía esperar una introducción tan bizarra y descabelladamente cutre como la que hemos visto?
Una entrega disparatada, sí, pero en el buen sentido, como el musical con los klingon o el crossover con Lower Decks. Todos episodios que solo podemos agradecer, pues no puede sino ser motivo de celebración que una franquicia de casi seis décadas no pare de sorprender y reinventarse sin, por ello, traicionarse a sí misma.
A ver con qué nos sorprenden la próxima. Hasta entonces y sean felices. Larga vida y prosperidad…
El verano es esa época en la que buscas refrescarte tras las voluminosas hebras del sol ardiente, siendo el momento perfecto para sumergirte en el entretenimiento de grandes historias que te ayuden a paliar los efectos del calor. Uno de los mejores formatos para conseguirlo son las novelas gráficas, ya que las líneas visuales del cómic, logran trasladarte a infinidad de lugares fantásticos con los que evadirte, durante unas horas, de la cotidianidad que te rodea.
Ya sea en la playa, en una terraza bajo la sombra o saboreando la tranquilidad de una tarde con el aire acondicionado de tu casa, estas obras lograrán atraparte desde su primera página. Espero que disfrutes de estas cinco novelas gráficas fabulosas… y que deberías leer este verano.
El genial escritor Tom King (que será guionista de la nueva serie de DC Lanterns) nos trae esta épica novela gráfica con tintes góticos de espada y brujería. Una trama donde la acción no opaca un relato maduro y bien ejecutado, listo para hacerte disfrutar desde la primera hasta la última página mientras se quedan grabadas las marcas de la hamaca en tu espalda.
Nos cuenta las andanzas de Helen Cole, que tras la muerte de su padre, un apreciado escritor de literatura Pulp, tiene que regresar a la finca familiar: la Casa Wyndhorn. En esta mansión descubrirá multitud de secretos escondidos en las infinitas salas y pasillos de la enorme mansión, a los que se añade un bosque siniestro donde Helen descubrirá que las historias legendarias de su padre quizás estén más cerca de la realidad de lo que ella pensaba.
Tom King logra un interesante ejercicio sobre el crecimiento y la superación de la pérdida, con un guion inteligente que desarrolla sus ideas de manera sólida y rica en detalles, que atrapan al lector para que se sumerja en sus fascinantes elementos de fantasía. Una lectura que pone el foco en las consecuencias que afectan a los personajes, y como estas influyen en sus relaciones y la visión que tienen del mundo. La portentosa calidad de su apartado visual, de una belleza que queda grabada en las retinas, ayuda a considerar esta novela gráfica como una historia interesante y refrescante para la cálida estación de verano.
Una nueva colección que ha sido una auténtica sorpresa lectora, un cómic inquietante, atrayente y seductor, que mezcla con una gran inteligencia el western y la fantasía (algo que también logró la sobrenatural novela gráfica de ‘El sexto Revolver‘). Con gotas de steampunk, densas capas de oscuridad y muchas muertes, esta historia de vaqueros que conviven con seres fantásticos logra convertirse en dinamita pura, que consigue hacer estallar todas nuestras emociones con su lectura.
J. L. Istin (guionista de la magnífica Elfos) vuelve a crear un mundo fascinante y envolvente, en el que se mezclan múltiples elementos de la fantasía heroica y el western de una manera inteligente, una mezcla de géneros que acierta al crear un mundo interesante repleto de personajes ambiguos, magia y violencia. A ello ayuda el dibujo de Benoît que se desliza por las páginas con agilidad y belleza. Un diseño de paisajes cautivador realzados por el magnífico uso del color, tonalidades que ayudan a sembrar en el lector las emociones que desarrolla su trama, gracias a unos rostros expresivos que ayudan a empatizar con los personajes. (aquí puedes leer una reseña más profunda de West Fantasy)
Suspense, acción y violencia en un páramo desértico, un viaje inquietante y oscuro donde conviven vaqueros, enanos, bestias mágicas y goblins… ¿Qué más se le puede pedir al verano?
Que mejor que una clásica historia de piratas para sumergirnos en un mar de aventuras durante el verano. El guionista Mathieu Lauffray logra condensar todos los elementos típicos de la piratería para elaborar una aventura entretenida, que no inventa nada, pero que está bien ejecutada y con un final que explota como una bala de cañón. (puedes encontrar más profundidad del tesoro de Raven pinchando el enlace).
Tiene un protagonista interesante que logra engancharnos y una antagonista que traspasa las páginas con su magnética presencia. Siendo una novela gráfica palomitera donde prima el efectismo, hay algunas lagunas e incongruencias, consigue ser ameno y divertido, conquistando el tesoro del entretenimiento que esconde el placer de la lectura.
Se apoya en un dibujo soberbio, con protagonistas expresivos que consiguen crear un dinamismo cinematográfico, en los que destaca el uso del color para lograr ambientes lúgubres y sucios típico de la vida pirata. Nos encontramos ante un espectáculo vibrante de duelos a espada, peleas de taberna y abordajes navales… el cóctel perfecto para saborear en verano.
Obra premiada en la gala Eisner de este año, una magnifica adaptación de una novela extraordinaria del escritor norteamericano,Cormac McCarthy (aquí puedes conocer más sobre este genial escritor). Avisar de que nos encontramos ante una historia cruda y descorazonadora, de esas que te traspasan la piel para dejarte helado y lleno de reflexiones. Su trama apocalíptica nos cuenta como un padre y su hijo cruzan una autopista del sureste de Estados Unidos, para intentar sobrevivir en un mundo donde la devastación ha derruido la civilización humana, y los escasos supervivientes han descendido a un estado de barbarie en el que solo importa sobrevivir un día más.
Una novela gráfica fascinante en la que Manu Larcenet utiliza abrumadores grises, delineados de manera soberbia mediante trazos de lápiz lánguidos, que consiguen introducirnos en la soledad de ese mundo salvaje y devastado. Un dibujo que nos enseña a través de las cenizas, la caída de la humanidad en la oscuridad de un mundo postapocalíptico.
Su narrativa es capaz de trasladar a las viñetas la atmósfera de desesperación y soledad de las ruinas del mundo, con imágenes realistas y diálogos secos, que trasladan la sensación de frio, soledad y destrucción al lector, unas emociones que se vuelven violentas y salvajes cuando la naturaleza humana se descontrola. Una formidable adaptación que impacta con virulencia en nuestra conciencia, tratando de dilucidar como seríamos nosotros en esas circunstancias. Un viaje implacable por los estercoleros de la humanidad, que refleja con brillantez el cruel mundo postapocalíptico que nos describió McCarthy en su espléndida novela.
‘Valentina y el amor verdadero’ (Lunar New Year Love Story). Astiberri.
La gran triunfadora de los premios Eisner (los Oscar del cómic), ganadora en tres apartados: mejor guionista, mejor álbum gráfico-nuevo y mejor publicación para adolescentes. Esto es un gran aval para decir que estamos ante una exquisita puesta en escena sobre las historias de amor, entendiendo el amor como uno de los motores que impulsan nuestras vidas.
La novela gráfica nos narra la vida de Valentina una chica que adora celebrar San Valentín enviando cartas a todos sus seres queridos. Pero el día en el que cumple catorce años, su mundo se derrumba al enterarse que su padre le ha mentido toda su vida sobre cosas relacionadas con su madre. Empieza de este modo un viaje para encontrar respuestas a la pregunta: ¿Cómo seguir creyendo en el amor verdadero cuando todo lo que creía es mentira?
Gene Luen Yang, autor de la obra ‘Chino Americano’ (que fue trasladada a serie televisiva), es un guionista que crea sus historias en base a la diversidad cultural asio-americana. Valentina es encarnada por una adolescente nacida en EEUU de padres vietnamitas, estos aspectos culturales enriquecen la narración, en los que se fusionan tradiciones y sentimientos para crear los hilos argumentales de la historia. Y digo sentimientos, porque la novela gráfica es una inteligente exploración de cómo nos acercamos al amor basándonos en los ejemplos familiares, unos referentes que pueden condicionar la forma que tenemos de ver el amor, determinando la manera en la podemos establecer o entregarnos en una relación.
Todas estas ideas funcionan gracias a un apartado artístico que está en absoluta sincronía con el guion, dándole una identidad visual enérgica que logra ser agradable para el lector. LeUyen Pham dibuja con trazos emotivos y redondeados, creando unos fascinantes personajes repletos de expresividad, que tiene en el uso del color el secreto de su éxito, ya que a través de ellos nos lleva de la mano entre las diferentes emociones que siente la protagonista. En definitiva, una novela gráfica que rebosa intensidad, donde las emociones respiran por medio de su hermosa paleta de colores y un guion que maneja a la perfección la cultura, las tradiciones y el lenguaje del amor, gracias a la dinámica evolución de sus personajes.
Los premios en el mundo de los juegos de mesa no son solo medallitas o pegatinas doradas. Son el equivalente a decir: “Este juego está tan bien hecho que podría sustituir a tu psicólogo, tu pareja y tu perro”. Los juegos de mesa más premiados de la historia.
Algunos juegos no solo arrasaron en ventas: conquistaron el Olimpo lúdico a base de innovación, emoción y puteo refinado.
Vamos allá con los más premiados de la historia, con una lágrima de nostalgia y olor a insertos bien diseñados.
Catan (antes conocido como Los Colonos de Catan, cuando los dinosaurios andaban)
Este fue el Beatles del cartón. El Nirvana de los dados. El antes y el después.
Ganó el Spiel des Jahres en 1995, y desde entonces ha vendido más que muchos discos de reguetón.
Catan no solo inventó una nueva forma de jugar, inventó la envidia entre amigos al negociar ovejas como si fueran cocaína medieval.
Y aún sigue vivo, con expansiones, ediciones de lujo y partidas que terminan en discusiones por las carreteras largas.
Pandemic
El juego cooperativo por excelencia. O te salva el equipo entero o te hundes en virus, tensión y decisiones chungas.
Ganador del Meeples’ Choice, Golden Geek, As d’Or, y casi cualquier premio que no requiera idioma.
Tiene la maldita habilidad de hacerte sudar más que un examen sorpresa, con cartas que destruyen esperanzas y brotes que arruinan partidas en el último segundo.
Y eso, amigues, es puro arte en formato tablero.
Terraforming Mars
Mars no solo fue terraformado, fue dominado a base de cartas, corporaciones y combos más locos que un político en campaña.
Premios a cascoporro: Golden Geek Game of the Year, International Gamers Award, Jogo do Ano…
Y no importa si te parece feo: Terraforming Mars es una experiencia tan densa, satisfactoria y retorcida que podrías empacar tus emociones y lanzarlas a la órbita de Europa.
Es el “Juego de Tronos” de los juegos de mesa. Solo que con oxígeno y calorías en vez de puñaladas.
Gloomhaven
Sí, lo sabes. Lo hemos sufrido. La caja pesa como un niño de ocho años y tiene más contenido que la Wikipedia.
Pero también ha arrasado en premios como un bárbaro enloquecido:
BoardGameGeek Game of the Year, Golden Geek, Dice Tower Awards… ¡Todos!
Es un legado en forma de dungeon crawler que te devora los fines de semana y te devuelve el alma reescrita en dificultad, decisiones morales y monstruos cabrones.
Dixit
Y aquí llega la magia.
Porque Dixit no te pega una paliza lúdica. Te acaricia el alma con ilustraciones y sutilezas.
Ganador del Spiel des Jahres 2010, y premiado en medio planeta por una razón: es bello, es diferente, y es el único juego donde ganar o perder da igual, porque la experiencia es una jodida maravilla.
Un juego que te dice: “Déjate llevar, imagina, y siéntete un poco poeta”. Y tú lo haces. Y lo amas.
Bonus track: 7 Wonders
Porque sí. Porque es uno de los más premiados de la historia, porque te mete una civilización en 30 minutos y porque ese momento en el que tienes que elegir entre un templo o una carta militar es más tenso que tu primera cita.
Ganador del Kennerspiel, Golden Geek, International Gamers Award…
Y con versiones para todos los gustos. Incluso si eres de los que no saben jugar sin mirar al vecino de reojo.
Epílogo desde el tablero
¿Qué tienen en común estos juegos?
Que te agarran por dentro. Que te hacen discutir, gritar, amar y odiar en la misma partida.
Que te obligan a pensar. Que te conectan con personas reales. Que te devuelven la sensación de jugar como cuando eras niño… pero con reglas más cabronas y muchas más risas.
Estos son los más premiados. Pero, si tú tienes uno que te hizo feliz una noche cualquiera, ese también merece su maldito Spiel des Corazón.
A falta de solo uno para concluir la temporada, el séptimo episodio de El Instituto nos revela por fin y de modo escalofriante la finalidad del mismo. Creada por Benjamin Cavelly basada en la novela homónima de Stephen King, la serie es emitida por MGM+.
Hola otra vez y bienvenidos sean a un nuevo análisis de El Instituto, en este caso correspondiente al séptimo y penúltimo episodio de la temporada, cuyo título es Escondite y que, al igual que sucediera con los dos primeros, vuelve a tener en la dirección a Jack Bender, como ocurrirá también en el último.
Después del brutal salto dado en el quinto episodio, que ha constituido una clara bisagra, la trama sigue avanzando y el suspenso sin caerse mientras los guiones, narrados ahora sin fisura, hacen que no perdamos interés ni por un momento y menos aún cuando se van sumando revelaciones. En esta entrega en particular, por cierto, hemos tenido quizás la más importante de todas, aunque resta todavía saber con qué pueda sorprendernos el último episodio.
Pasemos pues a ver qué nos ha dejado el capítulo no sin advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestros análisis previos.
Asesinato y Telequinesis
Nos habíamos quedado en el episodio anterior con el sheriff Ashworth recibiendo de manos de Luke la memoria USB que a este entregara Maureen. Su contenido es, de parte de esta, prácticamente un alegato final: dice a Luke que si está viendo el video es porque está muerta y cuenta con lujo de detalles lo que ocurre en el instituto con los niños y cómo “Recuperación” es en realidad la etapa final, pues se les agota hasta quedar “gorkeados” (referencia a Gorky Park), un estado ausente que hace de antesala al triste final.
Su tono es de arrepentimiento y hasta dice que irá al infierno, mientras en paralelo y muy alegóricamente vemos en el instituto a Tony llevando su cuerpo al incinerador. Ashworth queda devastado y dice que se encargará de llevar a Tim y Luke ante algún juez, pero Drew se ofrece a hacerlo por él y, al recibir de parte del sheriff la negativa, simplemente le dispara dos veces mientras, angustiado, lamenta haber tenido que llegar a ese punto…
La sorpresa de Tim es tanta como la nuestra. Drew les hace a él y Luke esposarse a un asiento mientras llama a Stackhouse para decirle que ya los tiene y darle además la noticia de que tuvo que matar al sheriff, la cual este recibe con gesto preocupado. Calzándose una falsa chaqueta de agente federal, Sigsby se apea a un auto y parte hacia la seccional de policía con dos de sus esbirros.
Drew no soporta ver el cadáver de Ashworth en el piso y lo arrastra fuera de la habitación. Mientras lo hace, Tim alcanza a ver unos clips sujetapapeles en el escritorio, pero están lejos como para alcanzarlos y pide a Luke que utilice su telequinesis como antes con la rama. El muchacho objeta que no puede hacerlo en cualquier momento, sino solo ante alguna situación especial como estar enfadado o en peligro y Tim le recuerda que están a punto de morir…
Tras dos intentos, el joven logra que los clips caigan al piso y uno se deslice hacia ellos lo suficiente para que Tim termine de atraerlo con el pie. Se oye un auto aparcar y, al salir Drew al encuentro, Tim se dedica a abrir las esposas y ya no hay nadie sentado cuando llegan Sigsby y los suyos mientras un desesperado Drew jura que estaban allí…
Tim y Luke llegan a la tienda del bueno de Rovira, ya reincorporado al trabajo. Le piden un teléfono, pero les dice que no hay comunicaciones en Dennison y, al escuchar un auto llegar, les oculta en un sótano. Fingiendo ser policías, Sigsby y sus matones revisan el lugar sin encontrar nada y Rovira les dice que vio a la dupla en fuga partir en auto con destino a Portland.
Una vez que sus perseguidores se han marchado, Luke y Tim salen de su escondite y Rovira entrega a este último su arma personal diciéndole que gracias a él puede, al final de cada día, dar a sus hijos el beso de las buenas noches.
Los Poderes de Avery
En el instituto, Stackhouse presiona a Hendricks para torturar a Avery a fin de que suelte información sobre los fugitivos. El médico objeta que el niño es psíquicamente demasiado fuerte y no sabe en qué podría terminar, pero finalmente y a su pesar accede.
Avery es sometido entonces a la misma celda que antes tocara padecer a Luke y sufre la pérdida de oxígeno mientras su cerebro parece a punto de estallar hasta que finalmente son las paredes de cristal los que lo hacen. Hendricks no sale de su asombro, pues dice nunca haber visto un caso similar y , hablando luego con Stackhouse, afirma que sería quizás más seguro eliminar al niño antes que mantenerlo vivo, pero es consciente por otra parte de que lo necesitan…
En el salón comedor y a medias recuperado, Avery dialoga telepáticamente con Nick mientras Kalisha se halla en estado de completa ausencia. Acoplándose en el esfuerzo, logran potenciar el poder del niño para que la joven, en un hecho seguramente sin precedentes en la institución, vuelva al estado consciente y salga del “gorkeo”.
Salvar al Mundo
Tim lleva a Luke a casa de Wendy y le cuenta que Ashworth está muerto, además de todo lo relacionado al instituto. Estupefacta, ella no puede dar crédito, pero Luke la deja pensando al preguntarle por qué supone entonces que están cortadas todas las comunicaciones.
Sigsby, mientras tanto, llama a Drew para preguntarle a qué persona de confianza podría Tim pensar en recurrir y es obvio que le da el nombre de Wendy, lo cual ella confirma diciendo que los niños perseguidos no buscan huir sino esconderse, así que ambos parten hacia allí…
Al verles llegar, Wendy oculta a Tim y Luke en un armario, escondite bastante obvio como pronto quedará en evidencia. Siguiendo con la farsa de agente federal, Sigsby cuenta a Wendy que Tim ha enloquecido y asesinado a Ashworth, lo cual genera en ella un momento de confusión en el que no sabe a quién creerle…
Sin gran esfuerzo, Drew adivina dónde se hallan los fugitivos, pero sabemos lo tonto qué es y en consecuencia abre el armario de manera tan incauta que Tim lo sorprende apuntándole con el rifle. Este pide a Wendy que los ate y despoje de armas, pero Drew, en un nuevo acto de estupidez, intenta tomarla de rehén…
Ella se lo saca de encima y hay intercambio de disparos entre Drew y Tim: el primero falla, el segundo no, convirtiéndose así Drew en el tercer muerto “sin querer” para Tim. Al primero no lo conocimos; los dos últimos no nos dieron lástima…
Todo está ahora al revés y la esposada es Sigsby, quien en tono de lamento dice que están todos condenados. Cansados de tanto misterio, Tim y Luke le instan a hablar sobre la finalidad del instituto, lo cual acaba haciendo cuando la ponen al tanto del video dado a conocer por Maureen.
Sin más remedio, pues, que sincerarse, cuenta que los asesinatos a distancia tienen por objetivo eliminar a gente que pondrá en peligro al mundo entero en el futuro: es el caso del senador fallecido, que se iba a convertir en secretario de defensa en nueve años y provocaría una guerra nuclear.
Merced a su telepatía, Luke puede comprobar que no miente, aunque Tim objeta eso que puede estar convencida de que lo que dice es verdad sin que necesariamente lo sea. Le pregunta cómo pueden conocer el futuro de las víctimas y aquí es donde entran en juego los PC, niños que tienen la habilidad de ver el futuro y que en el instituto se encargan de hacerles desarrollar…
Luke le echa en cara justamente haber asesinado a niños y ella se ampara en que es preferible matar a unos pocos si sirve para salvar a la humanidad. De hecho, afirma que vienen haciendo eso desde 1950 y ya han salvado al mundo unas quinientas veces. Fuerte y revelador…
Balance del Episodio
A falta de un único capítulo para acabar la temporada (¿habrá segunda?), hemos visto una entrega que mantiene alto el ritmo vertiginoso que la serie ha tomado desde el quinto y que, además de seguir haciendo confluir las tramas, nos arroja un chorro de agua fría en pleno rostro con una revelación tan impactante como escalofriante y convulsiva para nuestros principios morales más fuertemente instalados.
Cuando yo analizaba los primeros capítulos (y aún no había comenzado la lectura del libro), especulaba que el instituto utilizaba a los niños psíquicos para asesinar a distancia y sin evidencia física (literalmente el crimen perfecto), pero lejos estaba de imaginar lo que se escondía detrás: no solo se trata de matar a personas vinculadas al poder y la política, sino que se sabe que en el futuro pondrán en riesgo al planeta y la humanidad toda, entendiéndose así por qué tanta obsesión por parte del instituto en reclutar y desarrollar niños precognitivos.
La historia, a partir de este giro, se toca con otra muy emblemática de Stephen King como lo es La Zona Muerta, llevada al cine por David Cronenberg en gran adaptación de la cual pueden leer aquí el retro-análisis de quien suscribe. Pero King se atreve incluso a revisar su propio juicio moral y no porque dé a entender que el que sostenía en aquella novela estuviera equivocado, sino porque juega con una ambigüedad ética que nos hace imposible emitir un dictamen valorativo al ser malas todas las opciones.
Y no es ello en King un giro de la noche a la mañana: en el medio hubo una importante transición que fue la novela 22/11/63 (aquí los análisis de la miniserie que la adaptó), en la cual introducía como pregunta si salvar a Kennedy hubiera necesariamente conducido a un mundo mejor.
En La Zona Muerta no había duda: todos entendimos que matar a una persona específica podía salvar a la humanidad del desastre nuclear. La novedad aquí es que esa misma lógica está puesta del lado de los “malos” y llevada a la exacerbación del modo más espantosamente maquiavélico y perverso al implicar el asesinato de niños, pues pocos conceptos pueden remover y corroer nuestros valores tanto como eso y hay que otorgar en tal sentido, una gran valentía a la novela y a la serie que en este caso la adapta.
“Con los niños no” es un eslogan para nosotros tan recitado de memoria que lo tenemos naturalizado. El asesinato es el peor de los crímenes que podemos imaginar. Hasta los peores monstruos de la ficción (como el de Frankenstein) o los más odiados villanos (como Negan en The Walking Dead) aplicaron ese concepto a su manera. Pero la idea de una organización que asesina niños en pos de un bien mayor es fuertemente corrosiva y nos ponemos a pensar si no sería mejor que el mundo ardiese de una vez por todas antes de tener que vivir en uno que se sostiene sobre tal horror.
No es que a partir de su revelación, Sigsby nos vaya a caer simpática. Lo que ella y los demás hacen sigue pareciéndonos igual de espantoso y más aún cuando involucra no solo muertes de niños, sino también maltrato psicológico y tortura. Pero si las cosas son realmente como ella las contó y no hay aspectos que desconoce, se instala una pregunta terriblemente incómoda, que es qué ocurrirá con el mundo una vez que el instituto, al parecer su salvaguarda, ya no exista.
Habrá que ver si el último capítulo da una respuesta a ese interrogante ético o prefiere, por el contrario, mantenerlo en estado de pregunta. Como también habrá qué ver cuál de las dos opciones es la que nosotros preferiríamos, pues estoy seguro que la mayoría de nosotros está esperando que las cosas no sean como Sigsby las presenta y que detrás haya objetivos mucho más maléficos que nada tengan que ver con hacer un bien a la humanidad y cuya condena moral nos resulta menos incómoda. En otras palabras, estamos esperando que en su último capítulo la serie nos lleve a nuestra zona de confort. ¿Lo hará?
Debo admitir que me he equivocado con Wendy y con el sheriff Ashworth, en los cuales no confiaba. Y me ha gustado ver a un Tim más humanamente impulsivo, tempestuoso y por momentos desencajado, al punto que la muerte de Drew (merecida) no ha parecido tan “accidental” como las otras. El personaje sigue siendo demasiado correcto, pero no está mal que agregue matices que, por momentos, le acerquen a sus supuestos antagonistas. Gran trabajo, por cierto, de Ben Barnes.
Habrá que ver con qué nos encontramos en el próximo capítulo y si los responsables de la serie deciden ajustarse a lo escrito por King y dejar la cosa en una temporada o, por el contario, arrojarse a una segunda con todos los riesgos que, para bien o para mal, podría ello conllevar. Mientras tanto, seguimos viendo una gran temporada que se ha hecho grande especialmente en su segunda mitad y, aunque nos reste todavía ver su final, ya podemos decir sin miedo a equivocarnos que El Instituto es una de las mejores series basadas en Stephen King que se hayan hecho.
Les espero pues para analizar el último episodio y sean felices…
Tomas falsas, egos bramantes y… un chiste que fue demasiado lejos. Sí, Marvel casi tiene que parar toda la filmación de Vengadores Doomsday porque dos de sus estrellas (no han transcendido los nombres) , que ni se conocían del todo, se cruzaron un comentario “demasiado familiar” en pleno plató. La broma le cayó mal a uno y se armó un drama que pudo cambiar hasta el calendario del rodaje. Un chiste cruzado casi descarrila Vengadores Doomsday.
La cosa, según el podcaster John Rocha, fue algo así: en medio del set, alguien lanzó un comentario jocoso, tal vez un guiño mal colocado sobre la relación entre los personajes o su trasfondo. Ese “humor” escaló a reacción, el otro actor puso cara de asesino en serie y dijo que “hasta aquí”. Y ni uno ni otro cedieron. La cosa pintaba mal, pero… tranquilos, al final la sangre no llegó al río, pero empezó a oler.
¿Y qué nos cuenta esto?
Primero es que el Universo Cinematográfico Marvelpuede ser una olla de presión tan intensa como uno de esos motores Stark. Segundo es que el dinero, la fama y los egos son ingredientes altamente inflamables en una producción que, no olvidemos, tiene un reparto con la biblioteca entera de Marvel. Y tercero (y esto sí que mola) es que a diferencia de otros shows corporativos, aquí resolvieron la bronca de manera adulta, sin romper cámaras… o al menos es lo que ha transcendido.
Lo relevante del rumor
Que, si bien no hay nombres, se sugiere que en Vengadores Doomsday hay tensiones que se sienten en pantalla y que hace que esos rumores se extiendan en Internet. También tengo que decir que el set no parece un lugar de risas continuas o de amistad constante, parece que hay roces entre los actores. Y la parte mala es que aunque Marvel tiró para adelante y parece que todo se solucionó, como si no hubiera pasado nada… muchas veces las cosas tardan en olvidarse.
«Son dos actores muy importantes. Al parecer, según tengo entendido, se hizo un comentario en broma que resultó demasiado familiar, ya que estos actores no se conocían muy bien. Se pasó de la raya. Uno de los actores se enfadó mucho por ello y se enfrentó al otro actor. [Se dijo] en el plató. Eso provocó una gran ruptura. Dos actores se enfrentaron… Marvel dijo: «Rodaremos vuestras escenas por separado o sin el otro actor, o lo resolveremos de alguna otra manera»».
«LOS actorES considerARON que el hecho de que Marvel estuviera dispuesta a hacer esas concesiones era suficiente, porque también leS dijeron que costaría millones de dólares rodar las escenas sin el otro actor. Dado que Marvel estaba dispuesta al menos a hacer el esfuerzo de ceder en eso y modificar el calendario, consideraron que era un gesto de buena fe, y ambos actores se reunieron, se pidieron perdón y todos siguieron adelante. Sí, [ahora están bien]. No he oído que haya habido otros incidentes. Al parecer, fue una discusión bastante fuerte».
Continuamos analizando Outlander: Sangre de mi Sangre, la serie de Starz que, creada por Matthew Roberts y basada en los personajes ideados por la escritora Diana Gabaldon, funciona como spin-off y precuela de Outlander. La misma, de la cual analizamos hoy su tercer episodio, puede ser vista a través de Movistar+ para España y de Disney+ para Latinoamérica.
Hola otra vez, forasteros y viajeros del tiempo. Nuevamente aquí para analizar otra entrega de Outlander: Sangre de mi Sangre, serie de Starz que, apenas estrenarse y aun antes de hacerlo, ya tenía confirmada segunda temporada de tan alta la expectativa y asegurado el éxito con antelación. Tras los dos episodios subidos de un tirón la semana anterior, desbrozamos hoy el tercero, cuyo título es La Escuela de la Luna y continúa las historias de los respectivos padres de Claire y Jamie con una trama llena de negociaciones, resentimientos, cotilleos y recriminaciones.
Pasemos pues ya mismo a ver qué nos ha dejado el capítulo no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí nuestro análisis de los dos episodios anteriores y aquí los de Outlander, serie a la cual hace de precuela la que nos ocupa. A ver qué ha ocurrido…
Malas Noticias para Ellen
Comenzamos con Ellen teniendo un “sueño húmedo” con Brian, pues de algún modo y con calzador había que meter una escena de sexo en el capítulo o no estaríamos en el universo Outlander (ya llegarán los infaltables latigazos). Ambos yacen sobre la hierba como en un póster de los setenta y él (obviamente a pedido porque hasta en los sueños es caballeroso y correcto), lleva su mano a partes cada vez más íntimas de ella hasta que, para su infortunio, Ellen es despertada por la criada Glenda Fitzgibbons (Sally Messham)…
Es bueno aquí hacer un paréntesis porque quizás les suena ese nombre y no recuerdan de dónde. Glenda, ya anciana, es el ama de llaves que en la primera temporada de Outlander será de los primeros personajes en brindar apoyo y protección a Claire al caer esta en el castillo Leoch. Y es aquí quien, de manera involuntaria o quizás dando por descontado que ya lo sabía, anoticia a Ellen de que su hermanastro Colum la ha prometido en matrimonio a Malcolm Grant.
Perpleja, esta acude a él de inmediato para recriminarle por las promesas que, hechas en su momento a su padre, está incumpliendo. Colum objeta que las promesas de Jacobo murieron con él y necesita la paz con los Grant tras el entuerto causado por Dougal. Ella le recuerda cuánto cuidó de él en el pasado mientras estuvo convaleciente, cuestión que será luego ahondada en flashbacks y cuya mención parece hacer mella en Colum, que está a punto de quebrarse pero no tuerce su decisión.
Malas Noticias para Julia
Julia, entretanto, sigue entre los Fraser dedicada a sus labores como criada y a esquivar lo más que pueda a Simon, tal como le recomendara la señora Porter. Pero el ama de llaves no es tonta y se da cuenta que Julia no ha sangrado desde que llegó, lo cual, por mucho que intente la sassenach disimular el crecimiento de su vientre, es para ella señal de embarazo.
Julia lo niega, aunque sin demasiada energía, y Porter le anticipa que le quitarán el bebé en cuanto sepan su condición. La joven le sugiere entonces que la ayude a escapar, pero la mujer le replica que su vida será peor allá afuera: sola, fugitiva y con un bebé en camino. Julia pregunta con ironía si su suerte será mejor allí adentro, pero finalmente abandona el tema e insiste en negar su preñez.
Prometida por Partida Doble
Ellen va a ver a Dougal para echarle en cara que, por culpa de sus arrebatos y estupidez, tiene ahora que casarse con Malcolm contra su voluntad. Él objeta que no puede culparlo de la decisión de su hermano, quien además no es todavía señor del castillo y no tiene aún por ende potestad sobre ella. Deja entrever de ese modo que las cosas podrían ser distintas en caso de resultar elegido él.
Ello hace a Ellen abrigar alguna esperanza de que su suerte pueda torcerse, pero es en vano. Lo que Dougal tiene en mente es también usarla como moneda de cambio, solo que no con los Grant sino con los MacRannoch, a los cuales la promete en matrimonio como parte de su estrategia de captar a quienes buscan instalar en el trono a un Estuardo y desconfían de los Grant, que solo buscan su beneficio importándoles un pito quien gobierne.
En este punto, la trama se conecta con la rebelión jacobita que, estallando más de treinta años después, conduce a la batalla de Culloden, momento culminante en la segunda temporada de Outlander y de los más icónicos de toda la serie. El contexto histórico no está desubicado ni es prematuro, ya que dicha rebelión tuvo como antecedentes varias revueltas que venían desde finales del siglo XVII y se continuaron en el siguiente, produciéndose una de ellas en 1715, lo cual significa que en la cronología de la serie estaría al caer. Aprobada la parte histórica pues, seguimos…
Hijos Rechazados
Flashbacks en sepia (como es habitual en la serie) nos muestran el origen del resentimiento de Jacobo el Rojo para con sus hijos varones y ayudan a entender por qué no designó como sucesor a ninguno de ambos. En uno de ellos, Dougal y Colum parten en cabalgata nocturna con el fin de recuperar ganado robado y cuando Ellen pregunta a su padre por qué no los acompaña, este responde que si quieren ser dignos de sucederle, deben demostrar que se saben conducir con la luna como única guía, lo que se conoce justamente como “escuela de la Luna” y de allí el título del capítulo.
La incursión acaba mal. Colum ha caído de su caballo y regresado con una herida, la que le terminará dejando lisiado y generando el rechazo de su padre. Mientras su hermanastra Ellen le atiende con fraternal dedicación, la pone al tanto de que el accidente se debió a que Dougal decidió desobedecer órdenes y desviar el rumbo hacia tierras de los MacDonald, donde terminaron perseguidos y él cayendo de su montura.
Anoticiado Jacobo, no condona a Colum ni mucho menos, pero sufre una gran decepción con Dougal y va por él para (por supuesto) marcarle la espalda a latigazos mientras le recrimina que sus estúpidas decisiones han exacerbado un conflicto entre clanes. En algún momento, hasta deja de azotarlo como si ni siquiera tuviera sentido y terminamos de entender por qué decía que uno de sus hijos no podía caminar y el otro no podía pensar…
El Laberinto de Brian
A todo esto, se acerca el momento de elegir un nuevo laird en Leoch y Ned (Conor MacNeill), el vocero de los Mackenzie, muestra frustración consigo mismo por no haber conseguido que Dougal y Colum se mantuvieran unidos, lo cual podría provocar que, al dividir votos, consigan otros sacar tajada para imponer otro candidato, especialmente los ambiciosos McKinney.
Entre los Fraser, Murtagh pone a Brian al tanto de que está enamorado de Ellen, por lo que le duele el saberla comprometida con un Grant. El rostro de Brian acusa doble recibo: por enterarse de dicho compromiso matrimonial y por saber que comparte interés romántico con su “hermano” (en realidad su primo, pero criado con él como tal).
Más devastador todavía para él es cuando, al llevar ambos a su padre Simon las malas nuevas sobre los Mackenzie y especialmente sobre el mencionado matrimonio, este dice que la mejor estrategia sería entonces mancillar el honor de Ellen para que los Grant no la vean digna.
Consternado, Brian intenta convencerle de que nunca es bueno manchar el honor de una dama, pero su padre se mantiene firme y Murtagh no objeta nada. La razón, según le dice luego en privado, es así podría hacerle volver a tener esperanzas con su amada Ellen. Todos los caminos parecen malos para Brian…
Sigue el cotilleo: Jocasta pone al tanto a Ellen del plan de Dougal de casarla con un Grant, del cual se ha enterado por su esposo John Cameron. Furiosa una vez más, Ellen va en su búsqueda para recriminarle y le hace abrir los ojos con que los Grant tienen acuerdos con los McKinney que harán evidentes cuando el matrimonio se haya consumado. Le dice en la cara que es un tonto, lo cual le deja sin palabras y pensando probablemente que su padre tenía razón…
Los Hermanos sean unidos…
Llega el momento de elegir nuevo señor y los candidatos se presentan en Leoch. Malcolm se cruza con Ellen y le gasta algunos gestos de galantería que parecen dar por descontado que estarán casados dentro de poco. Ned, por su parte, se cruza con Henry, quien aparece por primera vez en el capítulo y bromea acerca de que ojalá mantengan ambos sus respectivos puestos después de la elección. No sé si debería seguir con su humor fuera de época cuando ya una broma le costó casi la vida (aunque también le consiguió trabajo) pero bueno, por suerte Ned no es un Grant y lo toma mejor…
Al momento de pronunciar Colum y Dougal sus respectivos discursos, el primero, en un acto de sinceridad, reconoce no poder combatir, pero justamente por eso delegará en su hemano la función de jefe de guerra si es elegido. El anuncio levanta murmullos y causa sorpresa, pero no tanta como cuando, instantes después, Dougal se postra ante él y, entre vítores, acepta tal condición.
Hay protestas, especialmente de los McKinney, que esgrimen que solo puede haber un laird por clan, pero Ken replica que hay antecedentes de poder bicéfalo y viola ninguna norma, así que avala la decisión y así también seguidamente todos los clanes, incluso y a pesar suyo, los McKinney. Ellen, desde lo alto y con sus hermanas, mira satisfecha, estando claro que ha sido ella quien le fue con el plan a Ned, como también que su reprimenda a Dougal surtió efecto. Los Mackenzie siguen unidos…
Plan Perverso
¿Qué pasa a todo esto con los padres de Claire, a quienes tenemos algo abandonados en este capítulo? Pues Henry sigue tras el rastro de Julia y, dado que los Grant se han ofrecido a ayudarle, es llevado a una casa de citas, cuya madama, le dicen, conoce todo sobre cualquier mujer sola que ande por Escocia.
Cuando, de modo casi celestial, él le describe a Julia ensalzándola de virtudes, la mujer le responde que alguien con esas características no podría pasar desapercibido y se compromete a averiguar. Henry, agradecido, dice que pagará lo que sea…
Julia, mientras tanto, está preocupada por su embarazo, que ha comenzado a complicarle sus tareas diarias, las cuales cada vez le cuestan más. A través de una de sus “cartas abiertas” a Henry, dice en off que ha tomado una decisión clave, pues quiere tener al niño. Disculpándose imaginariamente con él, echa la carta al fuego y se dirige al dormitorio de Simon Fraser, desnudándose a petición de este apenas entrar. Está claro que su plan consiste en ceder a sus caprichos carnales para camuflar el embarazo y hacer pasar al hijo como suyo. Ahora sí que todo está revuelto…
Balance del Episodio
Una entrega en la que ha pasado de todo y que, con sus historias cruzadas, confirma el tono de culebrón de la serie, lo cual no debería ser novedad ni tiene por qué ser motivo de condena, pues siempre estuvo claro que sería así y no por nada es esta una serie hija (o madre, según como se la vea) de Outlander. El culebrón, como todo género, debe ser visto a la luz de sus propias reglas o de lo contrario no se entiende: sería igual de absurdo que descalificar a Superman por fantástica.
Los guionistas, de hecho y como me veía venir, ya empiezan a jugar con los cruces, aunque debo por otra parte admitir que no son precisamente los que me veía venir. Ellen, si no me fallan las cuentas, ya tiene cuatro pretendientes: Malcolm Grant, Marcus MacRannoch, Murtagh y el pobre Brian, que hasta aquí parece el convidado de piedra y encima debe lidiar en silencio y sin decir palabra con su propio primo y casi hermano.
A la larga, no obstante, no tenemos dudas de que será él quien termine con Ellen y decirlo no es revelar secreto alguno (yo tengo el mismo conocimiento de las tramas futuras que ustedes, es decir ninguno) ni hacer spoiler, sino simplemente saber cómo funciona el melodrama, esas reglas de juego del culebrón de que antes hablábamos y que hacen que al público de la serie no le importe saber que Brian y Ellen acabarán juntos, pues eso es algo no solo obvio sino además sabido al ser los padres de Jamie.
La clave, y lo que interesa al público, es cuál será el camino que ambos deberán recorrer para llegar a ello y a qué obstáculos y enemigos deberán sobreponerse.
Lo de Henry y Julia es un poco más incierto, pues no sabemos qué ha sido de ellos en el siglo XVIII y, como Claire, los dábamos por muertos. Aun así, también está claro que acabarán encontrándose, pero el derrotero se presenta espinoso y la decisión de Julia de tener relaciones con Simon Fraser para salvar su cabeza y la de su hijo ha sido un toque perverso que, dado el cliffhanger final, nos pone ansiosos por conocer sus consecuencias. De hecho, me he estado devanando los sesos con el árbol genealógico de los Fraser y admito que a veces me pierdo un poco…
¿Acabará Simon creyendo que el hijo es suyo? De ser así, ¿quién es? No me cierra que sea ninguno de los que Jamie tomaba por tíos y en algún momento pensé en el joven Simon (el “zorro”) pero no coinciden los tiempos con su edad en la segunda temporada de Outlander (creo que deberían faltar unos diez años para que nazca). Tendremos pues que pensar en algún otro hijo ilegítimo de los tantos del viejo Simon y no deja de ser inquietante que en realidad no sea tal sino un hermano de Claire, que está con su tío en el siglo XX.
Madre mía, eso sí que es enrevesado y, a riesgo de ser insistente, vuelvo a lo de las reglas del culebrón. Es así como funciona: se toma o se deja. Y por mucho que una trama pueda presentársenos desmedida o exagerada, es justamente ese carácter lo que nos hace estar pendientes de lo que viene y ansiosos por el próximo capítulo.
Una de las cosas que me ha gustado de La Escuela de la Luna es que, al estar nuestros personajes ya instalados en una misma época, todos los arcos se desarrollan allí y no tenemos viajes en el tiempo que, por lo general, es donde el universo Outlander suele tener más conflictos con la coherencia argumental.
Ojalá se mantenga así de aquí en más y no tengamos que ver saltos disparatados como los de la serie principal, sobre todo después de que Jamie y Claire viajan a América y no cuadran en absoluto sus edades aparentes con los treinta años transcurridos entre la batalla de Culloden y la independencia de las colonias. Y si bien es cierto que ella ha tenido en el medio algún que otro viaje en el tiempo, él jamás ha pasado por uno y luce casi igual.
En ese sentido, está hasta aquí bien manejada en Sangre de mi Sangre la antes mencionada cuestión histórica sobre los orígenes de la rebelión jacobita. Que no vuelvan, por favor, a apretujar todo y saltarse años…
Lo que sí me hace chirriar un poco es lo antropológico, particularmente los clanes y el sistema de elección de los lairds, que no me ha quedado del todo claro en la forma en que se lo ha planteado. ¿Por qué se habló tanto de que habría otros clanes en la disputa si llegado el momento solo Colum y Dougal se presentaron como candidatos? No lo he acabado de entender y la forma en que se resolvió la sucesión de los Mackenzie no encaja demasiado con el método que, hasta donde sé, se seguía cuando no había sucesor en un clan. Repito: hasta donde sé…
Pero en definitiva ha sido un episodio entretenido y creo que mejor que los anteriores en la medida en que vamos conociendo más a los personajes (aunque los miembros de los clanes me siguen pareciendo muchos) y las tramas se van enredando a un punto que se nos hace difícil imaginar lo que sigue. No el final que, como dije, ya lo sabemos, sino el camino. Sin ir más lejos, ¿cómo reaccionará Henry al saber que Julia estuvo en la cama de Simon Fraser?
Entramos a la segunda mitad de la tercera temporada de Fundación con un impresionante sexto episodio que, titulado La Forma del Tiempo, es probablemente el mejor de la serie a la fecha y la confirma como una de las mejores de ciencia ficción en lo que llevamos del siglo. Creada por David S. Goyer y basada en la célebre saga de novelas de Isaac Asimov, la misma es emitida por Apple TV+.
Hola otra vez, psicohistoriadores. Les aseguro que todavía estoy con la piel de gallina. Brutal episodio el que hemos visto de Fundación, marcando no solo la mitad de la tercera temporada al ser el quinto, sino también una clara bisagra al hacer confluir casi todas las tramas. Y por mucho que, conociendo los libros, uno supiera del momento épico que, más allá de posibles y lógicas diferencias se estaba viniendo, el haberlo visto solo nos hace agradecer estar disfrutando de una enorme serie que será recordada entre las mejores de ciencia ficción del siglo cuando mis nietos o bisnietos hagan el listado.
Un episodio, en definitiva, que ha tenido de todo y creo que lo mejor sería comenzar ya mismo a desbrozarlo no sin antes, desde luego, advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA e invitarles, si lo desean, a leer aquí nuestros previos análisis de la serie.
Visiones Oscuras
Comenzamos con el Mulo despertando sobresaltado después de un mal sueño. Está teniendo pesadillas o, como las llama él, visiones. Le dice a su asistente que por años se ha visto a sí mismo como parte del sueño de otro y acechado por el rostro de una muchacha de la cual no podía saber el nombre. Ello cambió, cuenta, cuando estuvo en Kalgan y entró en la mente de Han Pritcher, lo cual confiesa que no le fue fácil por ser la primera vez que encontraba alguien como él. Y allí logró averiguar que la joven en cuestión se llama Gaal Dornick…
Y como si la sola mención la invocara, la historia nos lleva inmediatamente a la nave en que dejáramos a esta en pleno encuentro con Demerzel, quien se muestra irritada y desencajada al no haber ya signos vitales de Dawn (lo cual confirma que murió) y, por más que ya haya un sustituto esperando en Trántor, entiende que Gaal ha echado a perder el plan.
En su furia, se abalanza sobre la joven y esta le dispara, pero desde luego que no le hace mella y Demerzel pregunta a Gaal si Seldon no le contó que ella era un robot, tras lo cual la levanta en vilo por el cuello y parece a punto de estrangularla…
Gaal replica que lo ocurrido en el bloqueo a Kalgan ha sido la forma de debilitar al Imperio para que el Mulo vaya sobre Trántor y sea cercado por la Segunda Fundación. Le dice además que ha visto el futuro, a lo que Demerzel objeta que no es posible obtener información en reversa. Cuando Gaal insiste en que puede hacerlo, le suelta el cuello y le pide que le muestre. La muchacha explica que no sabría cómo hacerlo siendo ella un robot, pero Demerzel repone que existe una forma, aunque no le va a ser cómoda…
De lo que se trata es de conectar con el cerebro de Gaal a través de sus senos nasales y nervios auditivos en momento, como adelantara, altamente doloroso para la joven. Demerzel tiene entonces una primera visión del Mulo en la que quien es sostenida del cuello por este no es Gaal sino ella, pero lo peor llega cuando quiere ver qué hay más allá del punto negro en las proyecciones mentales de la muchacha y se ven ambas en medio de una estremecedora negrura que acaba por absorberlo todo, incluso a ellas…
Terminada la experiencia para alivio de Gaal, Demerzel dice haber percibido sonidos muy por debajo de los que capta el oído humano y que se corresponden con las emisiones de un agujero negro. Dando pues algo más de crédito a las palabras de la joven, Demerzel dice que, al menos de momento, la dejará vivir…
Sorpresa y Decepción
Disfrazado para no ser reconocido, Day llega a Mycogen mientras las noticias informan del desastre sufrido por la flota imperial en Kalgan. Ante la inminencia del ansiado reencuentro con Song, compra en la feria local una caja de dulces para regalarle y, al llegar a su domicilio, el momento es desde ya altamente emotivo, pero solo para él…
No es que ella no le reconozca: sabe quién es porque el suyo es un rostro desde luego conocido, como también recuerda el día en fue elegida y su viaje de regreso, pero nada de lo ocurrido en el medio y solo puede suponer que habrá sido buen sexo.
Day busca hacerla recordar que su relación fue mucho más que eso, que se amaban profundamente y que le había prometido retener los recuerdos que, borrados sin embargo por Demerzel, le ofrece ahora recuperar merced a un chip que a tal fin ha llevado consigo. Song se resiste, pero su expresión cambia abruptamente cuando él intenta hacerle recordar que conoció a un robot, tema para ella delicado por formar parte del culto de La Herencia que, idealizando justamente un pasado en que los mismos coexistían los humanos, aguarda por su regreso.
El efecto no es el esperado. Song hace venir a alguien que responde al nombre de Oceanglass-49 y que es justamente agente de La Herencia, además de su pareja. Esta dispara a Day dejándole aturdido mientras se le sindica como miembro de la dinastía que proscribió, persiguió y masacró a los miembros de su culto. Él intenta en vano replicar que lo único que tiene de los Cleon es el rostro y se siente morir cuando Song le anoticia de que su verdadero nombre es Songbird-17 y que también es agente, no habiendo obedecido nunca su presencia junto a él a otro motivo. Desilusión absoluta y panorama por demás complicado…
El Mulo otra vez…
El trío fugitivo, en tanto y convertido en cuarteto al haber sumado a Randu Mallow, llega a Nueva Terminus. Se viven momentos de tensión cuando este último se reencuentra con Pritcher, pues la cosa entre ambos no había terminado bien la última vez y Bayta debe intervenir para separarlos antes de que se muelan a golpes.
Los recién llegados son llevados ante Indbur, pero no Pritcher que, aunque quiere acompañarlos, en definitiva sigue detenido. El encuentro entre Randu y el alcalde tampoco es cómodo, desde ya. El primero intenta convencer al segundo de que necesitan apoyarse mutuamente para enfrentar al Mulo, pero Indbur no termina de ver a este como una amenaza ni el provecho que, según ellos, podrían sacar de Magnífico Giganticus.
Bayta, en su segunda intervención acertada (sigue mejorando el personaje) convence al alcalde de escuchar la música del bufón y cuando este ejecuta el visisonor (un instrumento que hubiera hecho las delicias de la generación del ácido), la profusión de imágenes y sonidos deja a todos absortos e incluso a Indbur, que entiende ahora a qué se refería Bayta y por qué el bufón es aparentemente tan importante para el Mulo y podría serlo también para ellos ahora que lo tienen en su poder.
La conversación, no obstante, se interrumpe cuando llega el aviso de que la Bóveda se está abriendo y la aparición de Hari Seldon (o por lo menos su holograma) es inminente, lo cual implica dirigirse allí de inmediato y es lo que Indbur hace junto a su séquito, más los esposos Mallow, el tío Randu y el bufón. Pritcher quiere acompañar, pero el permiso le es una vez más denegado y debe continuar bajo reclusión…
La Bóveda se abre y Seldon está allí. “Lo imaginaba más alto” dice Bayta. “Es solo un holograma” replica Toran. Cuando empieza a hablar, Indbur hace gala de su habitual petulancia y le interrumpe de manera impertinente para presentarse y hacer valer su posicion.
Seldon le escucha, pero no le da demasiada importancia y comienza a dar un diagnóstico de la situación actual, con la influencia del Imperio reducida a solo seis mil mundos y un inminente conflicto por las migajas entre Fundación y comerciantes. El mismo, dice, es tan inevitable como necesario para que a la larga ambos se terminen uniendo.
Pero en ese momento Toran pregunta por el Mulo y hay confusión en el rostro de Seldon que, esbozando una ligera sonrisa, repregunta quién es. Casi como respuesta, un holograma de este último se despliega al instante y les saluda con sarcasmo mientras Magnifico advierte que la Lengua Negra, su nave insignia, está encima de ellos.
Las naves de la fundación comienzan a dispararse entre sí del mismo modo que lo hicieran las imperiales en Kalgan y en pocos minutos el lugar es un infierno. Toran pregunta desesperadamente a Seldon qué hacer, pero la imagen de este se esfuma y la Bóveda comienza a colapsar, lo cual les obliga a salir a la carrera y, una vez en los campos, tienen una impresión más acabada del caos desatado. Bayta pierde el sentido y cae, por lo que Toran regresa por ella para cargarla…
Balance del Episodio
Nada que no haya dicho al principio. Magnífico e increíble episodio. La épica ya está aquí, los giros van cayendo uno a uno y el poder del Mulo, maestro del engaño y el poder mental, no para de crecer y volverse irrefrenable. Se ha cargado a la Fundación, destruido a la flota imperial y va por Trántor, tocándole a un débil y crepuscular (valga la redundancia) Dusk hacerle frente. Pero lo expuesto por Gaal dice que eso está en los planes, así que todo apunta a que allí se librará la batalla final.
El engaño ha vuelto a tener una presencia importante a lo largo del capítulo como ocurriera en el anterior. No solo por la trampa del Mulo sino por la que sufrió Day, hacia la cual fue prácticamente solo y sin ser empujado por nadie o, mejor dicho, por sus sentimientos hacia Song, que han sufrido un golpe devastador.
No es algo nuevo para la dinastía, pues ya había ocurrido con Dawn en una versión anterior, lo cual indica que por mucho que los Cleon quieran escapar a su destino y a los rostros que el mismo les impone, lo suyo ya está escrito y cada vez que intentan salirse de la letra terminan mal. De hecho, el último Dawn tampoco logró hacerlo y, contra alguna esperanza que pudiera quedar, nos hemos anoticiado por Demerzel de que está definitivamente muerto…
Y si bien puede parecer que el arco de Day ha sido el más desconectado en este episodio, su simultaneidad con las noticias llegadas de Kalgan más el giro que lleva a Day a su caída y a un futuro incierto, ayudan a que entendamos mejor la soledad con que el Imperio se enfrentará al combate decisivo.
La confrontación entre Demerzel y Gaal ha sido gloriosa, con ambas actrices mostrando una formidable química en el cruce. No es que nos sorprenda de Laura Birn, desde luego, pero Lou Llobell todavía no había mostrado a mi juicio demasiado hasta aquí y sin embargo, al igual que su personaje, ha pasado por una prueba de fuego de la que salió airosa.
Un episodio, además, en el que hemos vuelto a ver a Jared Harris, aunque más no sea a través de un holograma. Y tiene sentido que Seldon no supiera nada del Mulo, pues recordemos que este no entraba en sus cálculos y su entrada en escena obedeció más bien a un error o a la imprevisibilidad que puede generar la individualidad. El momento en que pregunta quién es el Mulo para luego desaparecer es terriblemente devastador para todos aquellos que depositaron en él sus últimas esperanzas y las vieron, literalmente, desvanecerse.
Bayta y Toran siguen, por suerte, evolucionando como personajes (más ella que él), lo cual me alegra porque se van acercando más a los libros y al rol que les espera. El que permanece todavía un poco en sombras es Pritcher pero, ojo, tiene sentido y ha sido un buen recurso argumental el dejarle fuera del asunto de la Bóveda, pues ello le permite salir justamente indemne para lo que se viene.
En fin, un capítulo formidablemente narrado que ha hecho confluir la mayoría de sus tramas, además de estar muy logrado en cuanto a lo visual y acompañado por una cinematográfica banda sonora que ha permitido a Bear McCreary lucirse especialmente, tanto que me da pena que mucha de la música del episodio no vuelva a ser reutilizada.
Se dejan entrever alianzas necesarias e inminentes como la de Gaal con Demerzel o la de Pritcher, los Mallow y el bufón, que deberán restablecer su vínculo más allá de que el primero haya en su momento huido con el rabo entre las piernas y Bayta, incluso, se lo haya recriminado en este episodio.
Lo importante es que la serie sigue creciendo y me alegra saber que está primera en las preferencias de los suscriptores de AppleTV+, pues eso nos da firmes esperanzas de seguir viendo temporadas y que puedan ser llevados a la pantalla todos los libros que componen la inolvidable saga del magnífico Isaac Asimov.
¿Magnífico dije…? Acabo de darme cuenta que he utilizado esa palabra más de una vez en este balance del capítulo, pero lo dejo allí. Les espero para analizar el próximo episodio y sean felices…
El cómic, ese medio supuestamente “menor” que lleva más de un siglo gritándole al mundo que las viñetas también piensan, también sienten, y a veces —muy a menudo— duelen más que una novela de mil páginas. Los cómics más premiados de la historia.
Y entre tantos autores, personajes, editoriales y universos paralelos, hay obras que no solo marcaron época, sino que arrasaron en premios. Porque el arte del noveno arte también tiene sus Oscars, sus Goyas y sus Tezukas.
Hoy repasamos, con lágrimas en las pupilas y papel en la lengua, los cómics más premiados de la historia. Y cuidado: que algunos duelen más que una muerte en la última página.
The Dark Knight Returns. Cuando Batman se volvió viejo y nos gritó verdades
Frank Miller se metió en los 80 un puño de rabia política, distopía y crítica mediática en la boca, y escupió esta obra maestra que le devolvió la oscuridad al murciélago y nos devolvió la fe en que el cómic podía ser adulto sin perder la épica.
Ganó el Kirby Award, fue nominado al Eisner Hall of Fame, y básicamente redefinió el género de superhéroes.
Y sí, sigue doliendo como el primer día.
Maus. El ratón que nos enseñó lo que es el horror
Art Spiegelman no solo ganó un Premio Pulitzer (sí, ese Pulitzer), sino que nos lanzó a la cara la historia más atroz del siglo XX desde una metáfora zoomorfa brutal.
Si no has leído Maus, no has entendido de qué va el cómic. Y si lo has leído y no has llorado, consulta a tu cardiólogo: puede que no tengas corazón.
Watchmen. Dioses caídos, hombres rotos
Alan Moore y Dave Gibbons no escribieron un cómic. Escribieron la tesis doctoral definitiva sobre el género de superhéroes.
Ganó los Eisner, los Hugo, los aplausos y las pesadillas de todo lector que pensaba que los tipos en pijama no tenían dudas existenciales.
Si Watchmen no ha cambiado tu forma de ver el mundo… bueno, vuelve a leerlo. Esta vez con los ojos abiertos.
El Incal. Jodorowsky y Moebius, o cómo el cómic se volvió psicodélico y metafísico
Premiado en Angoulême, aclamado por la crítica y convertido en culto absoluto, El Incal no se lee, se sobrevive.
Es un viaje espiritual, espacial, simbólico y filosófico que todavía hoy nos explota la cabeza. Y si creías que los franceses solo sabían hacer croissants… prepárate para cambiar de idea.
Sandman. El sueño que cambió nuestra vigilia
Neil Gaiman esculpió con palabras una epopeya onírica que nos arrulló con mitología, poesía y oscuridad metafísica, y el mundo le respondió con un ejército de Eisners, Harveys y World Fantasy Awards.
Morfeo no es un personaje. Es un arquetipo.
Y cuando alguien dice que los cómics no son literatura, le enseñas Sandman… y le das media hora de silencio.
Saga. La ópera espacial que nos partió el corazón (cada dos números)
Brian K. Vaughan y Fiona Staples reinventaron el espacio, la familia, la guerra y la ternura. Saga ha ganado tantos Eisner que ya parece trampa.
Es visceral, preciosa, incómoda y honesta. Un cómic que habla de lo más humano en el entorno más alienígena posible.
Y sí, aún no ha terminado. Y sí, seguimos llorando.
Mención especial: Persepolis, Bone, Love and Rockets, Daytripper
Porque hay cómics que no solo ganan premios: ganan almas. Desde la autobiografía desgarradora de Marjane Satrapi hasta la poesía brasileña de Daytripper, cada uno de estos títulos ha dejado huella, aunque no los vendan en el estanco de tu barrio.
Los premios son bonitos. Las estatuillas brillan. Pero los cómics que importan no se recuerdan por los galardones, sino por las noches en vela y los silencios tras la última página.
Y si aún no te ha cambiado la vida un cómic… prepárate. No avisan. Solo llegan. Te rompen. Y te reconstruyen con grapas y tinta.
Imagina estar en un evento fan, con Gandalf de pie a tu lado (sí, el auténtico Sir Ian McKellen) cuando de repente dice con voz baja (y mirada de complicidad): “Hay un tipo llamado Frodo. Y otro llamado Gandalf. No digo quiénes los interpretan, pero ahí lo dejo…”. Boom. Pum. Esa fue la bomba en la convención For the Love of Fantasy en Londres: se viene El señor de los anillos: La caza de Gollum, la nueva peli ambientada en la Tierra Media, y parece que nuestros padrinos de la trilogía original están listos para volver. El estreno está marcado en calendario: 17 de diciembre de 2027. Y la producción arranca antes de lo que pensabas: rodaje en 2026, o incluso un pelín antes.
De qué va esta nueva aventura
Olvídate de la Comunidad del anillo… o recuérdala justo al principio, porqué aquí hablaremos de lo que sucede justo después del cumpleaños de Bilbo, y antes de la partida de Frodo y Sam hacia Rivendel. Gollum anda perdido, Gandalf lo está oliendo como solo Gandalf lo sabe hacer, y Aragorn se une a la fiesta (esperemos que con espada).
Andy Serkis, el Gollum original, dirige y protagoniza esta cinta, con los guionistas de La guerra de los Rohirrim y los creadores de siempre: Peter Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens pendientes desde la retaguardia. Lo que se busca es esa vibra tan cercana a Peter Jackson, pero con colores más grises y un resuello psicológico más oscuro.
¿Por qué esto huele a trilogía original?
Primero, porque Tolkien no dejó huecos: esta historia sale de sus apéndices, un momento que muchos fans conocían pero que nadie se atrevió a adaptar hasta ahora. Segundo, porque unir a los protagonistas legendarios con un director actor con experiencia en mocap sugiere: “queremos autenticidad, no reinicio a lo loco”. Y tercero, porque la palabra mágica “continuación espiritual” está por todos lados, aunque con cara seria, como manda el protocolo élfico.
Aún tengo pesadillas con las películas de El Hobbit. Espero que no me dejen en mal lugar todas mis predicciones.
El veredicto Losada-style
Si existiera el club de fans de Tolkien más exigente, esto sería el regreso al hogar. No es nostalgia barata (espero no engañarme a mi mismo), es volver a pasear por los bosques con espadas nuevas, peligros nuevos y dudas más grandes. El señor de los anillos: La caza de Gollum no es solo otra revisión; es la promesa de misterio, magia antigua y voces conocidas que vuelven para cerrar la puerta con estilo. Yo ya estoy preparando mi capa y el pan de Lembas (y mi entusiasmo, que es de otro mundo).
Sí, han pasado años. Muchos. Y sin embargo, Vagabond, la obra maestra inacabada de Takehiko Inoue, sigue apareciendo en todas las listas de mejores mangas de la historia como ese amigo del instituto que nunca acabó la carrera pero al que todos respetan. Porque aunque Vagabond no tenga final (y quizás nunca lo tenga), lo que nos ha dado en sus más de 300 capítulos es sencillamente inigualable.
Basado en la novela Musashi de Eiji Yoshikawa, Vagabond nos cuenta la historia de Miyamoto Musashi, el espadachín más famoso del Japón feudal. Pero Inoue no se conforma con contar una biografía gloriosa llena de duelos y honor: aquí hay barro, hay duda, hay trauma y hay introspección. El Musashi de Vagabond no es un héroe infalible, sino un ser humano. Y eso duele.
Lo que realmente eleva a Vagabond por encima del resto no es solo su ambición narrativa, sino su ejecución artística. Takehiko Inoue dibuja como si cada página fuera una pintura japonesa del siglo XVII. Hay paneles en los que literalmente no pasa nada, solo llueve o alguien mira al vacío… y aún así no puedes dejar de pasar páginas. ¿Cómo lo hace? No lo sé. Magia. O probablemente obsesión.
La narrativa visual de Vagabond es de otro planeta. El uso del silencio, del ritmo pausado, de los escenarios que casi respiran… Es un manga que se toma su tiempo, como un ron añejo. Puedes leerte diez capítulos seguidos y sentir que solo has avanzado cinco minutos en la historia, pero te da igual, porque cada viñeta es una clase magistral de composición, luz y emoción.
Y aquí viene el gran elefante en la habitación: Vagabond está detenido desde 2015. Oficialmente, Inoue lo tiene “en pausa”, lo cual ya es una especie de chiste recurrente entre los fans. Y sí, es frustrante. Pero también es entendible. Este hombre ha dado todo de sí en cada trazo, y tras más de una década sumido en la psicología de Musashi, parece que necesitaba salir a respirar. Recordemos que también volvió con Slam Dunk y dirigió su propia película (The First Slam Dunk, que por cierto, es una joyita), así que talento no le falta. Tiempo, quizá sí.
Lo curioso es que, pese a estar inacabado, Vagabond se siente completo. O casi. La evolución del protagonista, su viaje interior, sus momentos de iluminación y de brutalidad, han dejado una huella emocional tan potente que incluso sin final concreto, la experiencia ya merece la pena. No hay cliffhanger cruel, no hay corte abrupto: hay simplemente una pausa… poética, incluso.
Por eso, a día de hoy, cada vez que se anuncia una reedición de Vagabond, como la espectacular edición Kanzenban que siguen publicando en Japón (y que ojalá Planeta continúe trayendo en España), los lectores saltamos como si se tratara de un nuevo capítulo. Porque este manga, aunque mudo desde hace años, sigue gritando belleza por cada poro.
Vagabond no es solo un manga. Es un estado de ánimo. Y aunque nunca veamos el duelo final de Musashi, lo que ya tenemos es más que suficiente para considerarlo una obra maestra absoluta. A veces, lo inacabado tiene más verdad que muchos finales cerrados.
Os doy la bienvenida a esta nueva sección en la que voy a repasar las obras que para mí son fundamentales en mi biblioteca de cómics. Esos ‘Comikazos’ que no paro de recomendar habitualmente a quien me pregunta que leer.
Bienvenidos a mis COMIKAZOS HABITUALES
‘Gunnm’ (o Alita, como fue conocida en España) es uno de esos mangas que marcó mi adolescencia junto con otros clásicos como: ‘El Puño de la Estrella del Norte’, ‘Akira’, ‘Dragon Ball’, ‘Los Caballeros del Zodiaco’.
Las aventuras de Yoko, Gally o Alita (como desees llamar a nuestra protagonista) constan de tres series: ‘Alita, ángel de combate’, ‘Last Order’ y ‘Mars Chronicle’. Aquí solo hablaremos de la primera, que consta (en la versión de Planeta cómics de 2003 que poseo completa) de 12 tomos de lectura occidental.
La historia de este manga comienza cuando Ido encuentra, entre la chatarra que cae de Zalem, la cabeza de una cyborg, decide llevarla a casa y reconstruirla. Alita no recuerda nada de su vida anterior e Ido tratará de criarla como a una adolescente normal, aunque pronto descubrirá que esta cyborg es mucho más y está destinada algo a ser una guerrera de elite.
El universo que Yukito Kishiro crea es lo que realmente lo hace especial a esta obra y como contrapone la vida idílica de Zalem con la del vertedero que hay bajo esa utópica ciudad flotante y como nuestra heroína es más humana y tiene más corazón que muchos humanos que habitan este mundo.
Este universo cyberpunk con toques post-apocalípticos no es solo un telón de fondo para la historia de Alita, es un personaje más, un reflejo de una sociedad dividida y brutal en la que el grande se come al pequeño. Esa mezcla estética del ciberpunk que nos evoca un futuro sombrío y lleno de tecnología, mezclada con el estilo ‘Mad Max’ que es el caldo de cultivo perfecto para una historia de supervivencia, redención y muerte. Un lugar crudo y oscuro en que todavía vemos algún destello de humanidad e inocencia.
Es cierto que no nos vamos a cansar de ver combates y escenas de acción en ‘Gunnm’, pero eso no significa que la obra de Kishiro deje a un lado a los personajes, ya que se toma su tiempo para construirlos de forma que sean el eje central de las tramas. Y en el centro de todo está Alita. Es una protagonista inolvidable porque su viaje es una búsqueda constante de identidad. Desde que Ido la encuentra como un simple torso y le inculca esa inocencia, hasta que se convierte en una de las guerreras más formidables, su evolución es palpable.
Alita no es solo la heroína de este manga, es una muchacha que lucha por encontrar su lugar en un mundo que solo quiere destruirla a cada paso que da o transformarla en algo que ella no desea ser. Sus interacciones con personajes como Ido, el doctor que le da una nueva oportunidad, o con Yugo, el joven que sueña con Zalem, le otorgan una profundidad emocional que a menudo echo en falta en otras obras del género.
Las relaciones que forja y las decisiones que toma son lo que dan forma a su carácter, y es esa complejidad lo que hace que te encariñes con ella y sus compañeros. ‘Gunnm’ es un manga que sabe darle mucho corazón a lo que podría haber pecado de ser acción desenfrenada con una cyborg capaz de ser un arma. Quizas eso ha sido siempre lo que me ha hecho tenerle un cariño especial a esta obra.
Como dije antes, este manga no se olvida de la acción y gracias al Panzer Kunst (el estilo de lucha de Alita) tendremos secuencias de acción espectaculares y violentas, aunque es cierto que después de toda esa ‘pirotecnia’ lo que realmente resuena es el corazón de la historia. Kishiro no se limita a mostrar peleas de cyborgs que nos dejen embobados sin más. ‘Gunnm’ explora temas profundos como la identidad, la memoria, el alma humana y la búsqueda de un propósito.
Las preguntas de qué significa ser humano, o si una máquina puede ser humana, en un mundo lleno de máquinas es el leitmotiv de este manga. Es esta mezcla de acción trepidante con una narrativa introspectiva lo que hace que ‘Gunnm’ sea más que un simple manga de cyborgs dándose de toñas. Es una obra que me ha dejado una impresión duradera y que, sin duda, merece un lugar especial en el recuerdo de quienes la descubrimos en nuestra juventud.
Es verdad que el arte de ‘Gunnm’ ha envejecido increíblemente bien y es una de las razones principales por las que la obra sigue siendo tan relevante y poderosa. El arte de Kishiro no se siente anticuado; se siente atemporal. Su estilo de dibujo detallado y minucioso es fundamental para construir este mundo. Cada viñeta es una mirada a un futuro decadente, pero fascinante con cyborgs, edificios y personas con diseños espectaculares.
Conclusión
‘Gunnm’ (Alita: Ángel de Combate) fue ese manga que me llevó a un mundo atractivo, crudo y con corazón. Un manga con ese toque a cyberpunk sucio y más decadente que me conquistó gracias al dibujo de Kishiro y al carisma de Alita.
Una historia que te enamora gracias a una caterva de personajes con mucho carisma, tanto héroes como villanos, que hacen crecer aun más esta historia.
‘Gunnm’ (Alita: Ángel de Combate) es una clásico que he vuelto a leer con 47 años y me ha vuelto a llevar a esa adolescencia en la que descubrí el mundo del manga que tan buenos momentos me ha dado.
En nuestra sección de retro-análisis, hacemos hoy repaso de Marea Roja (Crimson Tide), drama náutico que, con dirección de Tony Scott y un impresionante duelo actoral entre dos pesos pesados como Denzel Washington y Gene Hackman, llegaba a los cines españoles el 18 de agosto de 1995, tres meses después de haber sido estrenada en Estados Unidos.
No hace mucho el productor Jerry Bruckheimer nos sorprendía con la noticia de que el aclamado thriller submarino Marea Roja (Crimson Tide, 1995) tendría una secuela (aquí artículo). No ha habido demasiadas precisiones al respecto, pero está claro que Tony Scott, director de la original, no podrá ya estar al frente por haber tristemente fallecido en 2012. Y aunque eso no fue obstáculo para hacer secuela de Top Gun, al menos tenían vivo y bien a Tom Cruise, mientras que Gene Hackman nos dejó este año (aquí artículo) y Denzel Washington ya está algo mayor.
Pero más allá de los interrogantes que la anunciada secuela plantee, nos pareció buena oportunidad para revisitar la original en coincidencia con los treinta años de su llegada a los cines y particularmente a España.
Tony Scott, quien durante los ochenta y primeros noventa había sido, a diferencia de su hermano Ridley, sindicado como un realizador exitoso de filmes entretenidos pero de tono ligero y fácilmente consumible (Top Gun, Días de Trueno, El Último Boy Scout) acababa de dar el gran salto hacia propuestas más audaces a partir de su asociación con Quentin Tarantino para Amor a Quemarropa (1993, también conocida según países como Escape Salvaje o La Fuga), en la cual este último ofició como guionista, a pesar de que el propio Scott terminó haciendo arreglos para contar la historia de modo algo más lineal.
Marea Roja, no obstante, nació a partir de una idea de Michael Schiffer, responsable unos años antes de la escritura de la tan elogiada como polémica Colors (Dennis Hopper,1988). Este concibió la historia en colaboración con el reconocido escritor de historias navales Richard P. Henrick y el guion generó de inmediato interés en los productores Jerry Bruckheimer y Don Simpson, quienes fueron en busca de Tony Scott para dirigirla, habida cuenta de que ya habían trabajado con él en Top Gun (1985) y Días de Trueno (1990), ambas películas de las que pueden leer nuestros retro-análisis pinchando en los respectivos links.
Hacer un thriller a bordo de un submarino nuclear no era tarea fácil, pues no era algo que se consiguiera en una feria de usados y requería la colaboración de la marina estadounidense, existiendo el antecedente del aporte que algunos años antes hicieran para el filme La Caza del Octubre Rojo (1990).
Ambas películas, de hecho, tenían algún punto de coincidencia al girar en torno al peligro de una tercera guerra mundial, pero la diferencia es que la de John McTiernan no ofendía en nada a los marinos norteamericanos y, en todo caso, le pasaba el problema a los soviéticos. En Marea Roja, en cambio, el foco estaba sobre los conflictos entre los propios oficiales de la armada estadounidense y los huecos o zonas de nadie que pudiesen generar los protocolos y sistemas de comunicaciones en caso de desencadenarse un conflicto de envergadura mundial.
Al principio, pues, el equipo de producción debió recurrir a engaño haciendo creer a la marina que la trama giraba en torno al fallo de un ordenador a cargo de un submarino nuclear. A nadie podía preocuparle, pues sabían que no tenían ordenadores en tal función y la historia terminaba entonces simplemente en inocentada o, a lo sumo, ciencia ficción.
Se permitió pues a la producción del filme y al propio Scott filmar a bordo del USS Florida para tomar registro del día a día y especialmente de los protocolos para el lanzamiento de misiles en situaciones de emergencia como potenciales incendios, que fueron recreados por medio de simulacros.
La cosa cambió cuando la marina leyó el guion completo y corregido, tomando así conocimiento de que la historia giraba más bien en torno a un conflicto interno con características de motín, lo cual, según la fuerza, jamás había ocurrido a bordo de un submarino estadounidense (de hecho, el guion tenía base real en un episodio que, durante la Crisis de los Misiles, había ocurrido en un submarino soviético y no estadounidense).
Retirada pues la colaboración, se recurrió a la armada francesa para las escenas de interiores en el submarino, como también a las que, sobre el principio y el final, incluyeron un portaaviones. El problema era, claro, el exterior de la nave, pero Scott se enteró de que un submarino de la armada estadounidense estaría por esos días en Pearl Harbour y envió un equipo a conseguir tomas del mismo cuando zarpase o se sumergiese. Así se hizo y, para gran casualidad, el submarino registrado fue precisamente el USS Alabama, en el cual la trama mayormente transcurre…
La Historia
Comenzamos con el cronista de la CNN Richard Valeriani haciendo de sí mismo e informando desde la cubierta del portaaviones francés Foch acerca del complicado cuadro de situación que se cierne sobre el mundo a raíz de recientes sucesos en Rusia derivados de la crisis de Chechenia tras la caída de la Unión Soviética.
De modo general, se puede resumir en que la ayuda de Estados Unidos y otras potencias occidentales a los separatistas chechenos ha puesto a la flamante Federación Rusa al borde de la guerra civil y grupos nacionalistas disconformes con la postura “blanda” de su gobierno se han sublevado y apoderado de bases en el Pacífico con acceso a submarinos nucleares.
De allí pasamos a conocer al capitán de corbeta Ron Hunter (Denzel Washington), en cuyo domicilio se celebra la fiesta de cumpleaños de uno de sus hijos y participa como invitado su camarada y amigo personal, el teniente Roy Zimmer (Viggo Mortensen). Los rostros se tiñen de preocupación ante las noticias que llegan del mundo y ambos reciben citación para embarcarse en el submarino nuclear USS Alabama, haciéndoles ello abrigar los peores temores, al punto de despedirse Hunter de su familia e incluso de su mascota como si fuera para siempre.
Una vez a bordo, traba conocimiento con el capitán Frank Ramsey (Gene Hackman), junto al cual debe desempeñarse como segundo a bordo. Al principio la convivencia es más o menos cordial aunque se advierten caracteres y metodologías diferentes…
Ramsey, quien se define como hombre sencillo y práctico que aplica a rajatabla los reglamentos, se sonríe al leer el legajo de Hunter y comprobar que estudió en Harvard, lo que a sus ojos le convierte en hombre de teoría sin experiencia en la acción directa, mientras que él, por oposición, ha estado en la Guerra del Golfo y en la invasión estadounidense a Panamá, entre otros conflictos.
Los problemas entre ambos comienzan a manifestarse cuando se produce un incendio en la cocina y Ramsey decide desatenderlo ante la aparición de un submarino ruso, terminando el asunto con un tripulante muerto por infarto. La situación de peligro les lleva a navegar a cuatrocientos cincuenta metros de profundidad y durante el descenso reciben un mensaje ordenando armar los misiles y luego un segundo que llega cortado, pero que se inicia hablando de un lanzamiento…
Para Ramsey no hay duda: se trata de la orden de disparar los misiles. Pero Hunter prefiere subir a profundidad de periscopio para poder recibir la parte restante y así confirmar la supuesta orden antes de provocar una masacre y quizás iniciar una tercera guerra mundial.
No contaré cómo se resuelve la historia, pero queda establecido a bordo del submarino un intenso duelo ético y dialéctico entre ambos mientras la cuestión ética divide lealtades también entre la tripulación y un suspenso atrapante nos mantiene absortos hasta el final.
Poniendo en Contexto
A la paranoia de la guerra fría le siguió la de la caída de la Unión Soviética y el cine de los noventa no podía quedar ajeno. La euforia inicial estadounidense por el derrumbe de su acérrimo rival devino pronto en incertidumbre al hacerse evidente que la nueva situación mundial era para la potencia del norte más un problema que una ventaja. Los armamentos de destrucción masiva quedaron diseminados entre un montón de estados nuevos y pequeños o fueron vendidos en el mercado negro. La pesadilla nuclear que nos había desvelado por décadas era más real y tangible que nunca.
De tener un único rival lo suficientemente racional como para sentir idéntico miedo que ellos y ser por ende capaz de sentarse a dialogar condiciones, los Estados Unidos pasaron a tener varios enemigos irracionales que podían lo mismo ser estados nacionales, movimientos ultranacionalistas u organizaciones terroristas. Y, como consecuencia, también ellos se volvieron más irracionales y si el mundo no había sido hasta allí un lugar seguro, ahora lo era mucho menos…
Perdón por esta introducción en la cual me salió de adentro el profesor de historia, pero Marea Roja no se entiende sin ese contexto. Es un filme hijo de esa mencionada paranoia y, como tal, lleno de miedo, angustia e incertidumbre, pero también de autocrítica y reflexión, pudiendo por ello a primera vista sorprender que viniera de Tony Scott, a quien los críticos habían tenido durante los ochenta simplemente como el “hermano menor de Ridley”, dicho esto en el sentido que se prefiera.
De hecho, su película más exitosa había sido Top Gun, que celebraba sin complejo de culpa el orgullo norteamericano (a pesar de ser Scott británico) y exaltaba tanto el culto armamentista propio de la década como los valores individuales ligados a la competencia y el triunfo de los “mejores”. Nada más distinto a Marea Roja…
“Que Dios nos ayude a todos…”
Es cierto que ya Tony Scott había mostrado un crecimiento propio dos años antes con Amor a Quemarropa y quizás la asociación con Tarantino le haya hecho bien, pues no en vano vuelve este a colaborar en el guion de la película que nos ocupa aunque no figure acreditado, siendo la razón de ello que su aporte consistió más que nada en pulir lo escrito por Schiffer en proporción no suficiente como para que el Sindicato de Guionistas reconociera un sustancial aporte de su parte.
Y sin embargo, cuando uno repasa la trama de la película, y muy especialmente los diálogos, su mano se advierte y está muy presente, como en las discusiones sobre si el Silver Surfer de Kirby es superior al deMoebius o en las referencias a Star Trek (puntualmente a Kirk y Scotty), franquicia de la cual Tarantino es declarado fan.
La escena en que todos se apuntan entre sí es también muy tarantinesca, muy semejante a las que, siempre como aquí hacia el final de la película, podemos encontrar en Reservoir Dogs o en Pulp Fiction (aquí retro-análisis): analogía perfecta de una sociedad americana sumida en el caos que transcurre en todos los casos en ambientes reducidos o claustrofóbicos como un depósito, un restaurante o un submarino, viéndose en este último caso aumentada la sensación de agobio y claustrofobia.
Es que, de hecho, Marea Roja es una película claustrofóbica como también minimalista. No estamos viendo una película de submarinos, sino en uno. Y, en contraposición con la mayoría de los filmes náuticos, es más lo que intuimos del océano que lo que lo vemos, pues las escenas más importantes transcurren en opresivos corredores y compartimentos que pasan a ser representación del mundo que está arriba y afuera, con su mismo caos, sus mismos conflictos y sus mismos dilemas morales.
Se pueden, por supuesto, reconocer elementos que remiten a la antes mencionada La Caza del Octubre Rojo, como también y muy especialmente a la alemana El Submarino (Wolfgang Petersen, 1981), pero aquí el submarino es el ámbito del conflicto y las vidas en peligro (prácticamente la humanidad toda) están tanto dentro como fuera del mismo: “Si está equivocado – le dice Ramsey a Hunter antes de que termine de entrar la última parte del mensaje –, que Dios lo ayude”. “Si estoy equivocado – responde Hunter en una de las más geniales líneas de la película –, estamos en guerra. Que Dios nos ayude a todos”.
Duelo de Titanes
Y ya que mencionamos ese diálogo, la película no podría funcionar si dos superlativos actores no entregaran trabajos que están entre los mejores de sus respectivas carreras, ambas tan prolíficas como rutilantes. Washington representa la teoría, la mesura y la reflexión, mientras que Hackman es el pragmatismo, el exceso y la aplicación estricta de las normas militares, único libro que acepta y valora. “Estamos para preservar la democracia, no para practicarla” dice, en la que seguramente es la frase más icónica del filme.
Solo dos actores de tanto carácter pueden sostener una trama que nos mantiene pegados de principio a fin durante los ciento cinco minutos del filme aun a pesar de apoyarse fundamentalmente sobre diálogos y primeros o primerísimos planos. Resulta increíble que la Academia de Hollywood no haya nominado a ninguno de los dos y solo haya otorgado a la película nominaciones técnicas (montaje, sonido y edición de sonido).
Cada uno de ambos logra que sintamos que lo que está en juego nos involucra a todos y si bien podemos tomar partido por alguno de ellos (probablemente por Hunter), también podemos entender la postura de Ramsey que, después de todo, no es que termine siendo el malo en todo esto y la escena final lo demuestra, una vez que el juicio determina que “ambos estaban equivocados y ambos tenían razón”.
La discusión sobre los caballos lipizzanos, por cierto, es genial como analogía, pues Ramsey sostiene que son portugueses y Hunter españoles (en realidad son eslovenos con componente híbrido andaluz), pero lo que da sustancia a esas líneas aparentemente tan pueriles es que, al resaltar sus virtudes, el primero dice que son blancos y el segundo replica que al nacer son negros (lo cual es sorprendentemente cierto y les invito a chequear).
Y si hablamos de racismo, queda para la anécdota el famoso cruce fuera de cámara entre Washington y Tarantino, recriminando el primero al segundo el uso en sus películas de la palabra despectiva “nigger” y poniéndose el asunto entre ambos realmente tenso a pesar de explicar Tarantino que se trataba de jerga de sectores urbanos mayormente marginales. Con el tiempo, el propio Washington admitió que el suyo había sido un juicio apresurado y pidió disculpas al realizador: si les interesa el chismorreo y quieren profundizar, les invito a leer nuestro artículo al respecto.
Para cerrar con los actores, destacar que si bien esta es básicamente una película de dos, no podemos obviar la gran labor de quienes los secundan, como un George Dzundza siempre eficaz o un Viggo Mortensen en ascenso que aún no había sido Aragorn. También ellos pasaron con solvencia la prueba de ser sometidos a primerísimos planos. Y sobre el final hay además una breve aparición del veterano Jason Robards interpretando a uno de los jueces del tribunal de guerra de la marina: todo un guiño, pues el actor fue en su juventud parte de la misma y estuvo en Pearl Harbour el día del bombardeo.
La Música
No quiero, por último, dejar de lado la banda sonora del filme (otra categoría en la cual fue ignorado por la Academia), mostrando Hans Zimmer elementos que le identificarán luego con algunas de las más icónicas que compondría, como las de Piratas del Caribe, Gladiator o Interstellar. Además, sienta bases para mucha de la música del cine náutico que vendría después al poner acento en las cuerdas, los bronces o la percusión, y hasta se permite jugar con cadencias musicales inequívocamente rusas, lo cual guarda desde luego relación con la historia y se aprecia de manera particular en los coros o en machacantes secciones de cuerdas remitentes a Prokófiev.
Sabiendo cuándo sonar dramática, cuando épica, cuándo intrigante y cuándo nostálgica, la banda sonora de Marea Roja es, a mi juicio y a pesar de no ser reconocida habitualmente como tal, una de las mejores compuestas que ha compuesto Zimmer y tiene la doble virtud de funcionar tanto dentro del filme como fuera del mismo. De hecho, la estoy oyendo mientras escribo estas líneas y tengo piel de gallina. Y genial guiño, por cierto, que el personaje interpretado por Mortensen en la película se llame Zimmer.
Valoración Final y Legado
Marea Roja es la muestra cabal de la madurez que, como director, alcanzó Tony Scott en los noventa, de quien diría incluso que sus películas de esa década superaron a las que en ese mismo tiempo hizo su hermano Ridley, una sombra para él demasiado pesada por el respeto que se había ganado de la crítica.
Scott reúne aquí todo lo que tiene que tener una película para ser perfecta: trama atrapante, guion inteligente, diálogos impagables, actores superlativos y una profunda reflexión acerca de la marcha de nuestro mundo que, por cierto, no es hoy muy diferente a lo que la película muestra y los últimos acontecimientos nos hacen sentir que no tenemos control sobre nuestras vidas y pendemos única y exclusivamente de quien tenga acceso a los protocolos de lanzamiento.
Es cierto que el filme se encarga, sobre el final, de aclarar que en Estados Unidos el protocolo fue cambiado para que solo el presidente decida y no un capitán de submarino. No sé si eso es garantía de algo, pero estremece saber que algunas de las últimas decisiones vinculadas a ataques aéreos fueron tomadas por inteligencias artificiales, con lo cual el planteo que, en forma de advertencia, nos hace Marea Roja está no solo vigente sino además fusionado peligrosamente con Terminator y tanta historia apocalíptica que ha dado vueltas por allí. Un cóctel que puede ser fatal… y para todos.
Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”. Hoy destacamos Bogavante Johnson Integral 2 Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.
Bogavante Johnson Integral 2, el universo de Hellboy sigue en plena forma
Bogavante Johnson Integral 2, el último bastión del justiciero de la pinza. Salido directo del corazón pulposo de Hellboy, este integral recopila historias trepidantes como El Fantasma del Pirata, Monstruos de Metal del Centro de la Ciudad, Una Cadena Forjada en Vida y El Prometeo de Hierro. Todas con guion de Mike Mignola y John Arcudi, y arte de un batallón de ases gráficos, todos capitaneados por Tonci Zonjic. Enorme, intenso y listo para pasar por encima del aburrimiento. Y además os recuerdo que el volumen de este Integral es en tapa dura. Para mi, viene perfecto para la comiteca
Este tomo lo puedes leer de forma independiente y sin problemas. Pero si te quieres meter en el Universo Hellboy he creado en Whakoom, un orden de lectura exclusivo para aquellos que disfrutáis de los integrales en España, que además iré ampliando según se vayan publicando nuevos tomos.
¿Lo mejor? Saber qué vas a encontrar
Este volumen es puro pulp con sabor a pólvora. Acción de la vieja escuela: mafiosos, inventos locos, científicos cadavéricos y mucho, mucho misterio en esa Nueva York Tenebrista que ya empieza a ser nuestra segunda ciudad. Me encanta Nueva York ¿se nota? Cada aventura es un pisotón diferente de estilo y ritmo, lo que hace que la lectura sea como ver episodios autoconclusivos de una serie noir sin tener que esperar a la siguiente temporada. Ningún compromiso, solo la adrenalina como compañera fija.
Arte que no se esconde
Aquí tenemos estilos diversos que juegan al “¿me matas o me enamoras?”. Tonci Zonjic pone prácticamente la firma visual, pero también están Troy Nixey, Kevin Nowlan, Peter Snejbjerg, Toni Fejzula… Y el color de Dave Stewart, que es como el buen vino: no brilla por sí mismo, pero sin él nada adorna. Esa paleta oscura con bloques de negro y un aire decimonónico es puro pulso visual que te da cachetadas con amor. Qué rayada, pero que felicidad al leer estos cómics.
¿Ideal para quién?
Si ya amas el universo Hellboy, esta edición integral es una corona para tu colección. Si nunca has entrado en este universo, es una buena puerta de entrada: sin historia previa, pero con una elegancia narrativa que se atraganta de buena. Si solo quieres acción sin tonterías y una pizca de horror pulp de fondo… ni te lo pienses. Es que lo tiene todo. Para nuevos lectores y para los lectores de toda la vida. Para mi un tomo que hay que tener si o si en tu comiteca. Soy muy pesado pero recomiendo todo lo que sale del Universo Hellboy.
Conclusión Losada-style
Bogavante Johnson Integral 2 es esa joyita que esperabas sin saberlo. Es violento, elegante, clásico, moderno, y con diez bocetos extra que solo hacen que quieras más (oisha esos extras, por ejemplo). Si buscas cómic con sabor, peso y piel crepitando, esta es tu palanca literaria de cabecera. Hazme caso, sal del mundo de los superhéroes y entra en este universo de Hellboy. No te dejará indiferente.
LLEGA EL SEGUNDO Y ÚLTIMO INTEGRAL DE LAS AVENTURAS DEL JUSTICIERO DE LA PINZA!
Salido de las páginas de Hellboy y A.I.D.P., Bogavante Johnson ha maravillado a propios y extraños con sus trepidantes aventuras pulp. Por fin recopiladas en formato integral, llegan las hazañas del justiciero favorito de Hellboy. Incluye historias publicadas anteriormente en: EL FANTASMA DEL PIRATA y LOS MONSTRUOS DE METAL DEL CENTRO DE LA CIUDAD UNA CADENA FORJADA EN VIDA EL PROMETEO DE HIERRO Con el arte de Troy Nixey, Kevin Nowlan, Peter Snejbjerg, Toni Fejzula, Stephen Green, Ben Stenbeck, Tonci Zonjic, Jason Armstrong, Matthew Dow Smith, Ryan Sook y el color de Dave Stewart.