Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”. Hoy destacamos Void Rivals 1. Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.
Estamos ante una nueva maravilla del 9º Arte palomitero, claro está. Pero maravilla dentro de su género, que es entretener con grandes autores y grandes personajes. Y esto es sólo el principio. El único miedo es saber cuanto durará este maravilloso mundo antes de irse al garete, o por el contrario si se mantendrá esta nueva y renovada franquicia durante largo tiempo.
La franquicia de los Transformers es conocida a nivel mundial, sobre todo por las numerosas películas que hacen constantemente de ella. Y no se cansan de sacar más y más cintas que pueblan los cines. Pero es que los GI Joe tampoco se quedan atrás, y aunque en el mundo del celuloide no han registrado grandes momentos, sus historias en el cómic son en muchas ocasiones legendarias.
Y ahora el sello Skybound se ha hecho con los derechos de estas dos franquicias para juntarlas en un mismo universo. Y además siendo número uno en ventas en Estados Unidos, donde allí ya llevan más números y la calidad no solo no decae, sino que parece mejorar.
Void Rivals (Rivales del vacío) es el primer contacto de este Universo Energon o Universo Transformers como reza arriba del título del cómic. Y no sólo es eso. Si crees que los autores son de medio pelo tengo que decir que estás confundido ya que al frente de esta obra está el reputado Robert Kirkman (The Walking Dead o Invencible) y a los lápices Lorenzo de Felici (Oblivion song). Un cómic que se lee por si sólo y que es el paradigma de algo bien contado y además palomitero. Muy entretenido y de calidad. Compagina la acción y la excelencia.
Y recuerdo que esto es sólo el principio porque le seguirán el primer tomo de los Transformers y a continuación 4 tomos que nos llevarán a los GI Joe. Pero vayamos paso a paso, y ahora nos podemos centrar desde el principio con este primer tomo de Void Rivals, totalmente recomendado.
¡EL UNIVERSO ENERGON, un nuevo universo compartido entre las franquicias de TRANSFORMERS y G.I. JOE, COMIENZA AHORA!
La batalla empieza alrededor del Anillo Sagrado, un lugar donde los últimos vestigios de dos mundos se han derrumbado en torno a un agujero negro durante una guerra sin fin.
Sin embargo, cuando el piloto Darak y su rival Solila colisionan en un planeta desolado, los dos enemigos mortales deberán encontrar una manera de dejar a un lado el conflicto para sobrevivir y escapar juntos. ¿Están solos en este extraño planeta? ¿Qué fuerzas oscuras quieren manipularlos para amenazar al universo entero?
El exitoso equipo creativo de Oblivion Song, formado por ROBERT KIRKMAN y LORENZO DE FELICI, nos presenta el nuevo Universo Energon. ¿Estás preparado para la aventura?
¡BIENVENIDOS AL UNIVERSO ENERGON!
El Universo Energon es un proyecto que parecía ser solo una nueva serie independiente llamada Void Rivals: Rivales del Vacío, pero que en verdad era el capítulo inicial hacia la creación de un nuevo Universo compartido entre Hasbro y Skybound. En el Universo Energon convergen los Transformers y los G. I. Joe (y tal vez muchas civilizaciones más por descubrir…) y cuya propuesta consiste en hacer un nuevo acercamiento de los orígenes de ambos mundos, a la vez que se exploran las consecuencias de su coexistencia.
Robert Kirkman será el showrunner de todo este Universo al mismo tiempo que será el escritor titular de Void Rivals, y estará acompañado por Daniel Warren Johnson y Joshua Williamson, entre otros grandes talentos del cómic actual, quienes darán forma y desarrollarán este Universo en diversas series que iremos presentando durante el año.
Kirkman abrirá las puertas del Universo Energon en Void Rivals, plantando las semillas y allanando el camino para lo que está por llegar. Y tal como ha sido habitual en la carrera de este creador, recurre a conceptos ya instaurados en la memoria colectiva popular, que entremezcla con una nueva ficción y con unos personajes tan carismáticos como misteriosos. Todo ello con una impecable capacidad para asombrarte por la magnitud de lo que se comienza a construir ante ti. Dos civilizaciones, no tan diferentes entre sí, batidas en una guerra interminable por los pocos recursos que quedan. Y no, no hablamos de Autobots y Decepticons, hay mucho más por descubrir. ¡No os perdáis ningún capítulo de esta cautivadora aventura!
Los jugadores de videojuegos (o ‘Gamers’ en el argot actual) somos seres que solemos realizar inconscientemente cierto tipo de rituales o acciones en determinadas situaciones. Este artículo ha sido certificado y aprobado por todos los gamers de esta web porque ante todo soy una persona empírica.
Y con tal consenso he decidido reunir esas situaciones que todo jugador ha vivido y repetido hasta la saciedad.
La postura del ‘Gamer’ supremo
El ‘Gamer’ puede pasar horas ‘repanchingado’ (término técnico) cómodamente en su sillón favorito, sofá o caverna decorada con luces led durante horas. Cierto con mantas en caso de ser invierno, teniendo al alcance de su mano los snacks y la bebida necesaria para echar una dura jornada de vicio supremo. Eso puede cambiar en un solo instante cuando el enemigo de turno, ya sea en un sandbox, un survival horror o un partido de FIFA, decide que se va a cobrar cara su derrota.
En ese instante el ‘Gamer’ abandona su comodidad, planta los pies en el suelo y encorva su espalda hacia la pantalla. Estudios de la Universidad de Silicon Valley aseguran que esa postura abre los chakras y da al jugador acceso a un cosmos similar al de los caballeros del Zodiaco. Esa ‘kata’ suele ir acompañada de algún gruñido o frase lapidaria contra dicho enemigo como: ‘Ahora vas a ver lo que es bueno’ o ‘Ya me estas tocando (aquí es donde suele añadir su parte genital)’. Obviamente esas combinaciones suelen ir acompañadas de insultos hacia dicho adversario en los que se menciona a sus familiares, vivos o fallecidos.
Recarga aunque te vaya la vida en ello
No importa que nuestro cargador tenga 5, 10 ó 50 balas: tras haber usado una (en caso de cargadores pequeños) o varias en caso de lo más cuantiosos, el ‘gamer’ recarga como si no hubiera un mañana. Como si no tener el cargador completo fuese un pecado capital penado con la muerte o que hubiese un logro por recargar más de 10.000 veces en cada fase.
Yo pensé que estaba de libre de pecado, pero estos días jugando a ‘Robocop: Rogue City’ he podido confirmar que el botón que más he pulsado es el ‘Cuadrado’.
¿Habré grabado? Vuelvo a hacerlo por si acaso
Es curioso cómo funciona el cerebro humano, que hace que olvidemos algo que acabamos de hacer y volvemos a hacerlo para cerciorarnos: cerrar la puerta con llave al salir de casa, mandar un whatsapp al grupo del trabajo para que sepan que nos vamos de vacaciones y ellos no o guardar la partida en nuestros videojuegos favoritos.
Es casi como si fuese una ley no escrita que nos obligase a hacer la acción de grabar dos veces ya que pensamos que la primera nunca funciona. O quizás algo en nuestro interior nos grite que la consola o el PC ha sido dominado por Skynet y decidido fastidiarnos la partida de ‘FIFA’ porque seremos el próximo líder de la resistencia en un futuro cercano.
Eso sí, esto no se aplicaba a los primeros ‘Resident Evil’, ya que nos dolía más perder una cinta de tinta que el progreso en el juego, aunque fuesen varias horas.
Mandos kinéticos ‘retro’
Con toda la tecnología que tenemos en la actualidad, se ha inventado de todo: realidad virtual, gatillos adaptativos del mando de PS5 o los mandos de la Wii para emular raquetas u otros objetos del respectivo videojuego, pero eso ya lo inventamos hace años los ‘gamers’. ¿Quién no ha levantado el mando parta ayudar a nuestro personaje a saltar? ¿O ha inclinado el mando hacia un lado para que nuestro coche tome mejor la curva mientras lo ayudamos con el cuerpo?
Esto también se puede aplicar a la pulsación de cualquiera de los botones; todos sabemos que cuanto más fuerte pulsemos más alto saltará o con más contundencia golpeará nuestro personaje.
Éramos unos adelantados a nuestro tiempo, unos precursores, unos soldados del futuro enviados al pasado a combatir a las consolas. Sea como fuere, esos movimientos solían ser peligrosos cuando compartíamos sofá con otra persona; se dieron casos de visitas a urgencias con moratones con forma de mando Dual Sense.
Soy Michael Bay
Todos recordamos la mítica película de Matrix, con aquellos movimientos de cámara circulares alrededor del personaje mientras el tiempo se había detenido. Todos los ‘gamers’ hemos sido poseídos por el espíritu de Michael Bay y sus drones de ‘Ambulance’ y hemos girado la cámara alrededor de nuestro personaje como si quisiéramos opositar para ser director de fotografía de la próxima cinta de la Wachowsky.
En algunos casos, este movimiento suele ir acompañado de sonidos realizados con la boca para darle mayor epicidad a lo que estamos haciendo con el mando.
Síndrome de Diógenes
En muchos títulos tenemos algo llamado inventario, mochila o cualquier otro nombre para un bolsillo que muchos pensamos que es el de Doraemon y que tiene capacidad ilimitada. Como el videojuego nos dé la oportunidad de recoger cualquier objeto, lo haremos de forma compulsiva. Desde patatas con sabor a ñu pastando en el bosque a cubertería de todos los colores y materiales pasando por excrementos de la fauna autóctona. Quién sabe; quizás las deposiciones de un animal de fantasía sean la kriptonita del villano final.
Por suerte, en los títulos que tienen inventarios suele haber un cofre, caja de zapatos (en el caso de Alan Wake 2) u otro tipo de almacenamiento para que tengamos los materiales que nos sobran. Lo más curioso es que acabamos llenándolo también con la primera arma que nos dieron en el juego o 400 pociones que se suman a las 200 que tenemos en el inventario y que darían para curar todos los males de la Tierra.
Como veréis, los ‘gamers’ somos una especie muy interesante y variopinta; obviamente hay muchas más características, rituales y manías, pero este artículo es finito (como los inventarios) y creo que esos seis ejemplos son suficientes para plasmar una realidad del mundo apasionante de los videojuegos que tan buenos momentos nos regala a quienes lo vivimos.
Llevaba meses esperando Hit Man. No, no es porque sea fan de la mítica saga de videojuegos que sigue las andanzas del asesino a sueldo Hitman. Que también. De hecho, no tiene como protagonista al calvo más famoso del mundo de los videojuegos. Porque Hit Man, asesino por casualidad (qué manera de estropear el más simple título original) es una comedia romántica recién estrenada en cines en España y que llegará a Netflix pronto.
No soy un gran aficionado a la comedia romántica actual. El género cayó en picado desde hace décadas y carece de la chispa propia de las comedias clásicas en las que la atracción se dejaba ver entre diálogos con más doble sentido que una carretera nacional.
Pero esta Hit Man me interesó desde el mismo momento en que todas las crónicas del festival de Venecia del año 2023 la alabaron. Que si desencadenó el aplauso unánime de todo el auditorio, que si (casi) todos los críticos de España le dieron cinco estrellas, que si Boyero la puso a caldo… vamos, todos los ingredientes para una gran película.
Encima, con dirección de Richard Linklater, una de esas raras figuras del Hollywood actual capaz de contentar tanto a crítica como a público. Suyas son la trilogía Antes de…, la alabada Boyhood o la taquillera Escuela de rock. Hace nada lo tuvimos en Netflix experimentando con la animación en Apolo 10 y ½, aunque ya lo había hecho en Waking Life o A scanner darkly. Es decir, un tipo polifacético que lo mismo te rueda un drama romántico que una comedia desenfrenada o pura ciencia ficción animada.
Pues bien, ya tenemos aquí Hit Man tras una complicada distribución en España. Y os voy a decir qué me ha parecido.
Hit Man se basa, parcialmente, en una historia real. La de Gary Johnson, un aburrido profesor de filosofía y psicología que trabaja a tiempo parcial como falso sicario para atraer a gente corriente que quiere acabar con su jefe, con su pareja o con un vecino que le toca las narices. Así, Johnson es un reclamo para detener a personas que pretenden contratar los servicios de un asesino a sueldo.
La película comienza cuando Johnson entra en contacto con una atractiva mujer que quiere acabar con su marido porque la maltrata. Aquí nuestro protagonista toma una decisión que desatará una serie de enredos que pondrán a prueba su identidad… la falsa y la verdadera.
Puedo entender las alabanzas de los críticos. Porque Hit man es una comedia de las que ya no se hacen. Es una trama extremadamente clásica en la que se pone continuamente a prueba la capacidad de nuestro protagonista para fingir que se trata de alguien que no es…mientras su verdadero yo reflexiona con sus alumnos sobre el clásico conflicto psicoanalítico entre el ello (el instinto), el superyo (la moral) y el yo como delicado equilibrio entre ellos.
El alma máter de este proyecto es Glenn Powell, uno de los secundarios de Top Gun: Maverick, que no solo protagoniza sino que escribe el guión de esta historia junto a Linklater. Él soporta casi todo el peso de la película. Hasta se atreve a interpretar distintos papeles bajo toneladas de maquillaje.
El problema es que es difícil creerse a todo un guaperas como Powell en este papel. Entiendo que deseara interpretar el caramelo que había escrito, pero es que es muy difícil verlo como un profesor pardillo con una capacidad de imitación camaleónica.
A quién sí que te crees es a Adria Arjona, en un papel hecho para seducir al protagonista…y a nosotros mismos. Todas y cada una de las decisiones que toma el protagonista están más que justificadas por la pasión que despierta la protagonista y la química que existe entre ellos.
Todo lo que tiene que ver con Arjona (la ficción que se ha construido sobre la historia real) es lo mejor de la película. Pero, paradójicamente, es el dique que impide que Hit Man sea mejor de lo que realmente es. Porque lo que hubiera sido fascinante es haberse centrado en las andanzas del falso sicario con gente de toda clase y condición que desean acabar con un prójimo cercano.
Al final, Hit Man es una película amable que te induce a una sonrisa perpetua durante toda la trama pero que jamás llega a la carcajada. Se agradecen los giros finales, la química entre ambos protagonistas y la reflexión sobre la identidad de fondo. Pero, al final, queda una película cuya premisa es notable pero que podría haber sido muchísimo mejor.
John Krasinski, responsable de las dos entregas de la magnífica saga de terror Un lugar tranquilo acaba de estrenar su nueva película, Amigos imaginarios, una cinta muy alejada en principio de sus anteriores propuestas, pasando del terror al cine puramente familiar… o eso parece.
Quien haya visto la campaña promocional de Amigos imaginario ira al cine acompañado de sus niños para ver a unos simpáticos monstruitos hacer las delicias de los más pequeños, esperando de paso pasar un rato divertido con un humor blanco y simpático que no viene mal en los tiempos que corren.
Pero ojo, a pesar de que las criaturas son adorables y divertidas, la cinta no es ni mucho menos una historia para niños demasiado pequeños. Ya de primeras, nada más empezar, la joven protagonista, una niña de 12 años llamada Bea (Cailey Fleming), ve como su padre tiene que ser internado en un hospital para una intervención bastante grave. Algo que le despierta recuerdos de cuando era más pequeña y su madre murió de cáncer. Toma ya. Es cierto que en el cine infantil es un clásico la perdida de las figuras paternas. Lo hemos visto en Bambi o en Frozen, por poner solo dos ejemplos. Pero la manera descarnada en que lo cuenta esta película encoje bastante el corazón del público, sobre todo por la personalidad del padre de la pequeña, interpretado por el propio John Krasinski, que busca a través del humor que su hija sobrelleve mejor la situación.
Bea descubre que puede ver a los amigos imaginarios que los niños han dejado atrás al crecer, y con ayuda del vecino de arriba de la casa de su abuela, un cascarrabias llamado Cal (Ryan Reynolds) que también puede verlos, decide embarcarse en la misión de emparejar a estas criaturas (llamadas Amis) con otros niños que puedan necesitarlos.
Durante toda la cinta vamos a ver como Bea y Cal intentan ayudar a muchas criaturas a encontrar de nuevo su lugar en el mundo, dando lugar a situaciones muy divertidas por las características propias de unos Amis que están animados digitalmente como ya hemos visto por ejemplo en las más recientes adaptaciones de Scooby-Doo.
El problema de la película es que nos la han vendido como una cinta de cine familiar, en la que los Amis van a hacer las delicias de los más pequeños. Y esto es cierto es algunos momentos, pero la historia que nos cuenta está mas cerca del drama familiar que de la comedia. No es una crítica negativa en sentido estricto ya que la película me ha encantado, pero es cierto que el mensaje va a llegar solo a los adultos o los niños con una edad cercana a la de la protagonista. Esto hace que los más peques se puedan aburrir bastante (en la sala donde yo la vi, llena de niños, se oyeron bastantes lloros y quejas).
Y es una pena, por que como digo, la historia y el mensaje me ha gustado bastante. Krasinski, como en Un lugar tranquilo, toma como base de su historia a la familia como núcleo esencial a través del cual enfrentarse a lo que nos amenaza y nos da miedo, ya sean unos malvados alienígenas o el miedo de perder a nuestros seres queridos.
A partir de aquí vamos a ver como la pequeña Bea logra entender la función y papel de los Amis y a la vez consigue las fuerzas necesarias para enfrentarse a la enfermedad de su padre, superando el miedo a perderle igual que perdió a su madre. Y todo ello sin tener que perder del todo a su niña interior, ya que para la vida en general, siempre es mejor no olvidar lo que sentíamos cuando éramos pequeños.
Uno de los aspectos en los que brilla esta película es en el gran trabajo de sus actores. Ryan Reynolds está tan divertido como siempre. Es una gran elección para dar vida a un personaje como Cal, que empieza siendo un cascarrabias para ir poco a poco ablandándose conforme empiece a trabajar con la joven Bea y vea lo bien que conoce esta el mundo de los Amis. Una Bea a la que Cailey Fleming dota de una gran profundidad, pasando de los momentos más divertidos con las criaturas, a las situaciones dramáticas y trágicas cuando tiene que enfrentarse a su realidad. En cuanto al elenco de voces de los Amis en la versión original, es un verdadero quién es quién en el mundo de Hollywood: Steve Carell, Phoebe Waller-Bridge, Louis Gossett Jr., Emily Blunt, Matt Damon, George Clooney, Maya Rudolph, Jon Stewart, Sam Rockwell, Richard Jenkins, Awkwafina, Keegan-Michael Key, Matthew Rhys, Bradley Cooper, Blake Lively, Amy Schumer… En la versión española, Blue, el Ami que tiene más peso en la historia está doblado de manera magnífica por Carlos Latre.
En cuanto al apartado técnico, hay que decir que los Amis lucen magníficos, y el trabajo en cuanto a su diseño es fabuloso ya que desbordan imaginación y buen rollo por los cuatro costados. Aún así, hay ocasiones en las que la mezcla en pantalla de la imagen real con el animado digital resulta un poco “cantosa”, sobre todo cuando hay muchos Amis en pantalla o cuando la acción se acelera un poco.
En resumen, Amigos imaginarios es una película que logrará tocarte el corazón a poco que seas sensible, con un mensaje positivo y unas adorables criaturas que arrancan más de una sonrisa. Es cierto que hay cierto desequilibrio en su historia, con un peso demasiado acentuado en la parte dramática, pero a pesar de todo, merece la pena volver a ser un niño y recordar lo que se sentía viendo a los Amigos imaginarios. Pero eso sí, padres con niños muy pequeños, casi mejor que optéis por otras películas. Por el contrario, si que me parece, por el mensaje y la manera de contarlo, una gran película para ver con preadolescentes.
Ya podemos disfrutar en Netflix de Eric, miniserie de seis episodios de una duración aproximada de una hora y cuyo mayor reclamo es la presencia como protagonista del famoso Benedict Cumberbatch (Sherlock o Docto Extraño). Esta serie tiene como guionista a Abi Morgan (Shame o La dama de hierro) y de la dirección se encarga Lucy Forbes y en ella se nos cuenta la desaparición de un niño de nueve años, Edgar (Ivan Morris Howe), y la desesperada búsqueda que emprende para encontrarlo su padre Vincent (Benedict Cumberbatch), un conocido marionetista de Nueva York.
El problema de la desaparición se agrava por la situación familiar del protagonista. Vincent y su mujer Cassie (Gaby Hoffmann) viven en una crisis constante por la personalidad de Vicent, un hombre brillante, pero con fuertes problemas mentales derivados de una complicada niñez y que han derivado en una personalidad tiránica y adictiva que le convierten en un alcohólico desagradable y condescendiente. Con la desaparición de su hijo, la mente de Vincent parece romperse de manera definitiva ya que empieza a ver a un monstruo que el pequeño Edgar estaba diseñando con la esperanza de verlo en el espectáculo de marionetas de gran éxito que su padre tiene en la televisión. Esa criatura que solo Vincent puede ver y que se llama Eric será el motor de la búsqueda de nuestro protagonista, rompiendo por su culpa con todo, con su mujer, familiares, amigos y colegas.
Vincent intentado dar vida a Eric
Lo que empieza pareciendo un thriller al uso, con una misteriosa desaparición y una búsqueda a contrarreloj en una ciudad en decadencia como la Nueva York de los años ochenta acaba siendo un batiburrillo de múltiples subtramas que se van superponiendo la una a la otra sin solución de continuidad.
Por un lado, tenemos el hilo conductor, esa desaparición que parece ser lo más importante pero que hacia la mitad de la serie pierde prácticamente todo el interés. Solo nos queda ver como Vincent va perdiendo poco a poco la cabeza mientras trata de dar vida en su programa a Eric para que su hijo lo vea y le perdone sus pecados y así vuelva a casa.
Luego está el detective Michael Ledroit (McKinley Belcher III), encargado de la investigación y que tiene que lidiar con las dificultades de hacer su trabajo siendo gay, tratando de esconder su condición sexual en un cuerpo de policía y una sociedad demasiado conservadora azotada por el miedo que existía en esos años al SIDA. Pero es que además la investigación de Ledroit podría estar relacionada con la desaparición de un niño de color hace muchos meses e incluso con un caso de corrupción a los más altos niveles del gobierno de la ciudad.
El detective Michael Ledroit
A todo esto, hay que sumarle la afilada crítica social que vemos en cada capítulo de la serie y que no deja títere (nunca mejor dicho) con cabeza. Es curioso como en los últimos años hemos visto crecer la nostalgia hacía los felices años ochenta en muchas series y películas. Pero aquí no, todo lo contrario. Eric es una serie donde vemos lo desagradable que podía ser la vida en una gran ciudad como Nueva York para los afroamericanos, para los homosexuales, para las personas sin hogar, mostrando a la Gran Manzana como un lugar inhóspito solo apto para los más ricos.
De todas estas historias, la más interesante acaba siendo la que sigue la investigación del detective Michael Ledroit, aunque no consiga conectar de manera satisfactoria con la trama principal, que acaba resolviéndose por otro lado. También está muy bien tratado el tema de los problemas de salud mental, gracias al gran trabajo que hace Benedict Cumberbatch mostrando como la mente de Vincent, muy dañada de por sí, se va rompiendo poco a poco, con un viaje a lo largo de los seis capítulos de la serie en los que el personaje tiene que tocar fondo para poder empezar a resolver sus problemas.
Vincent con el pequeño Edgar antes de su desaparición
El problema que acaba teniendo la serie es que abarca demasiado, con sus múltiples tramas demasiado desconectadas entre si y perdidas un poco entre tanta crítica social. Es cierto que al ser una miniserie esto no acaba suponiendo un problema fatal ya que los seis capítulos se ven enseguida, pero hubiera sido mejor que se historia se centrará más en una trama principal fuerte sobre la que gravitara todo lo demás de manera más orgánica.
En resumen, Eric es una propuesta exigente que va mucho más allá del thriller que parece ser a primera vista. Es una pena que se pierda entre tantas historias y tramas secundarias que acaban siendo más interesantes que la principal, pero su manera de abordar el tema de la salud mental y su afilada crítica social hacen que merezca la pena verla mientras disfrutamos de una gran interpretación de Benedict Cumberbatch.
Por sorpresa y sin previo aviso se ha incorporado al catálogo de Netflix Godzilla Minus One, la película conmemorativa del 70 aniversario del personaje que tan buen sabor de boca dejó entre los que pudieron disfrutarla en las salas de cine y que ganó una enorme relevancia al ganar con todo merecimiento el Oscar a los mejores efectos visuales este mismo año.
La cinta, de producción japonesa (toho), está dirigida por Takashi Yamazaki y transcurre justo después de la II Guerra Mundial. Tiene como protagonista a un joven piloto kamikaze (Ryunosuke Kamiki) que no fue capaz de cumplir con su labor de sacrificio ni durante la guerra ni durante el primer ataque de Godzilla en la isla de Odo. Esto hace que cargue con un enorme sentimiento de culpa que llevará consigo cuando poco a poco empiece a rehacer su vida en la postguerra en una situación muy difícil para los japoneses. Conoce entonces a una chica que esta cuidando de un bebé que no es suyo y decide acoger a ambos y formar una extraña familia, pero todo se tuerce cuando el monstruo reaparece destruyendo gran parte de la recién reconstruida Tokio y sembrando el terror. No queda otra que enfrentarse a él y puede que nuestro protagonista haya encontrado la manera de redimirse por fin.
El protagonista en medio de la destrucción dejada por Godzilla
Como suele suceder en muchas películas de monstruos, el protagonismo de la criatura queda un poco en segundo plano para mostrar una historia humana enmarcada dentro de una situación crítica. En las películas norteamericanas esto suele suponer un viaje de descubrimiento de personajes jóvenes buscando empatizar con el supuesto público objetivo de estas historias. Pero en Japón se opta por un enfoque más adulto y la historia que vemos en Godzilla Minus One no puede ser más interesante. Si, nos hubiera gustado ver más al monstruo, pero el contexto de la sociedad de postguerra en Japón y la vida del piloto kamikaze inmerso en un espiral de sufrimiento por su sensación de deshonor hacen que la historia avance a buen ritmo y con interés, sobre todo cuando el protagonista decide que ha llegado la hora de enfrentar sus temores y tomar las riendas en la lucha contra el monstruo.
Otra gran diferencia con las producciones occidentales está en el tratamiento que se hace del propio Godzilla. En las películas norteamericanas el monstruo siempre acaba siendo mirado con respeto y empatía, intentando comprenderlo, saber de donde viene e incluso se acaba convirtiendo en una especie de antihéroe guardián de la tierra. En Godzilla Minus One no hay nada de eso. El monstruo no es más que eso, un monstruo, una fuerza de la naturaleza, como una tormenta, como un tsunami, un avatar de la destrucción que tiene que ser detenido. Esto hace que la trama no pierda tiempo en buscar su origen o motivaciones, lo que interesa es el viaje que lleva al piloto kamikaze de ser un hombre destruido por el deshonor, a una persona familiar, que se preocupa por los suyos y que logra conocer el poder del amor y la amistad a pesar de su ira interior y su anhelo de venganza. Un anhelo que podrá ver satisfecho cuando se enfrente a Godzilla y tome la decisión que cerrará el circulo vicioso en el que se había convertido su existencia.
Godzilla en todo su esplendor
Es cierto que la trama a veces se hace un poco lenta y que el viaje emocional del protagonista no puede ser más predecible, pero a pesar de ello todo acaba fluyendo con soltura gracias al interés que tiene la historia y a un tercio final en el que el enfrentamiento con Godzilla toma el protagonismo.
En cuanto al apartado técnico sorprende lo que han logrado en toho con un presupuesto tan ajustado, alrededor de los 15 millones de dólares, una minucia si lo compramos con las grandes producciones norteamericanas. Los efectos visuales son soberbios y modernos, aunque para el monstruo se ha reservado un diseño vintage que rememora las cintas antiguas del personaje. Godzilla luce un poco acartonado, lento y pesado, un poco anacrónico con el resto de efectos de la película. Está claro que lograr hacer un monstruo realista y espectacular está más allá de las capacidades de los responsables de la película (sobre todo con ese presupuesto) así que me parece una gran idea no intentar disfrazar esta incapacidad para mostrarnos a un Godzilla clásico que da un sabor especial a la historia.
En resumen, Godzilla Minus One es una gran película que supone un aire fresco para los que estamos acostumbrados a las cintas norteamericanas del personaje. La ambientación en la postguerra de la II Guerra Mundial en Japón y la historia de un personaje tan interesante como el piloto kamikaze (del que nunca llegamos a saber su nombre), unido a la lucha contra una encarnación de Godzilla como gran fuerza destructora de la naturaleza eleva el interés de una cinta que sorprende además por una producción muy lograda con un presupuesto ínfimo.
Ha llegado a su cierre Sweet Tooth(El Niño Ciervo), serie original de Netflix basada en los cómics creados por Jeff Lemire que tiene como showrunner a Jim Mickle. ¿Ha sido un cierre satisfactorio? Para responder a esa pregunta, reseñamos y analizamos lo que nos ha dejado la tercera y última temporada, a la vez que hacemos balance de la serie en general.
Hola otra vez. Un año ha pasado desde nuestro último encuentro y aquí estamos nuevamente para analizar otra temporada de Sweet Tooth (El Niño Ciervo) que, en este caso y como en su momento había sido anunciado, es la última. Hay que decir que el tono de la misma ha estado más cerca de la oscuridad de los cómics de Jeff Lemire, aunque no sin cambios ni dejando de lado el sesgo optimista que la serie ha tenido a lo largo de sus tres temporadas.
Hemos sabido por fin cómo se originaron la enfermedad y los híbridos, así como también el porqué de que estén interconectados y quizás, después de todo, el apocalipsis no fuera tan apocalipsis ni el final tan final, sino el origen de un nuevo comienzo. Pero dejemos de hablar en enigmas y pasemos a ver lo que nos ha dejado esta tercera y última temporada de Sweet Tooth, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de invitarles a echar ojo a nuestros análisis previos.
Tal como se preveía al final de la segunda temporada, la tercera de Sweet Tooth está signada por el viaje que Gus (Christian Convery) y los suyos emprenden hacia Alaska en procura de encontrar a la madre del niño y quizás la respuesta a lo que está ocurriendo en relación con el virus que viene asolando a la humanidad y que pareciera tener que ver con una cueva con la que Gus ha soñado.
No son los únicos, pues si bien el general Abbot ya no existe, su lugar como villano principal es asumido en esta temporada por la señora Zhang (Rosalind Chao), dispuesta a acabar con los híbridos aun cuando su propia hija Rosie (Kelly Marie Tran) haya dado nacimiento a cuatro niños-lobo a los que ordenó colocar bozales y tratar como mascotas tras ser mordida por uno de ellos. A su vez, Ginger (Louise Jiang), hermana menor de Rosie, se halla también embarazada, pero la señora Zhang hará todo lo que esté a su alcance para evitar más nietos híbridos.
Alternándose con la historia principal, los flashbacks nos cuentan que todo se originó en 1911 con la expedición a Alaska del capitán Thacker (Joel Tobeck) que, a la búsqueda de la cura para una enfermedad degenerativa, dio con un secreto guardado en una cueva al que interpretó como la cura para todos los males de la humanidad pero que, sin embargo, acabó con su tripulación enferma y a la postre muerta, lo que hizo que su descubrimiento quedara allí hasta la llegada de Birdie (Amy Seimetz) y los de Fort Smith.
Con Rumbo Norte
Volviendo al presente, el grupo de Gus tiene un largo camino hasta Alaska y necesitan alimentos y ropas más abrigadas. Intentan conseguirlas en un antiguo casino abandonado, pero la realidad es que no está tan abandonado y allí vive un grupo de ancianos que han sobrevivien al apocalipsis jugando y apostando como si nada ocurriese.
Tras la negativa de estos a aprovisionarles, Gus apuesta a la ruleta a cambio de jarabe de sirope, pero no tiene suerte (eran treinta y siete posibilidades contra una), con lo que el grupo se queda sin jarabe ni provisiones. Una de las ancianas, no obstante, les pasa el dato de que, en un paraje costero denominado Nag´s Reef, un barco de refugiados está próximo a zarpar hacia Canadá para escapar a la peste, aunque alcanzarlo les implica desviarse demasiado y prefieren seguir por tierra.
El camino, como no podía ser de otra forma, es tortuoso: hay que atravesar las Rocallosas y el tiempo es inclemente, a lo que se suma una avalancha de la que escapan por milagro. En un antiguo puesto de las montañas, se encuentran para su sorpresa con el doctor Singh (Adeel Akhtar), quien, al igual que Gus, dice haber soñado con la misteriosa cueva de Alaska. Ello crea en el niño un sentimiento de identificación por lo que, a pesar del pasado de Singh, insiste en que le sumen al grupo por mucho que a Becky (Stefania LaVie Owen)y Jepp (Nonso Anozie) no les guste la idea.
No queda otra que intentar alcanzar el barco, pero ya han perdido demasiado tiempo y cuando llegan a la costa se encuentran con que ha zarpado hace algunas horas. Se ponen a restaurar un bote desvencijado con la idea de alcanzarlo (???), pero la mala noticia es que Zhao y los suyos les han seguido y, entre tiros y niños-lobo, se genera un altercado que acaba con el grupo separado…
Gus, Jepp y Singh logran subir al bote y, aun bajo fuego, echarlo a navegar; por suerte para ellos, el “tirador” de Rosie es lo bastante inepto como para no acertales siquiera una vez. Wendy (Naledi Murray) y Becky quedan en tierra: de la primera nada sabemos, mientras que la segunda es sorprendida y atacada por un niño-lobo al que no tiene más remedio que herir gravemente para sacárselo de encima. Aun así, termina atrapada y su destino no pinta bien, sobre todo después de que Rosie, presa de rabia, dolor e impotencia, se ve obligada a disparar a su hijo porque no pueden seguir adelante con él…
Capturada entonces Becky, los de Zhang intentan sacarle información sobre el destino de Gus y los demás, pero no suelta palabra hasta que, para su sorpresa, aparece su antiguo amigo Jordan ayudándola a escapar. Debería desconfiar de él (recordemos que en la segunda temporada, quedó decepcionado al enterarse que ella había sido líder del Ejército Animal que mató a sus padres), pero no lo hace y hasta le menciona en su ingenuidad que sus amigos van camino de Alaska. Está todo armado, desde ya: Becky es recapturada y la señora Zhang ya sabe qué rumbo tomar…
Barco Fantasma
Créase o no, los del bote terminan alcanzando el barco. Es cierto que no se aprecia actividad a bordo y parece a la deriva, pero hay que tener puntería para seguir exactamente la misma ruta de navegación. Pronto descubren que el pasaje ha sido muerto por el virus, tal como lo atestigua la cantidad de muertos sobre cubierta y la presencia de las misteriosas flores moradas.
Dada su inmunidad, Gus deja a Jepp y Singh bajo aislamiento y va en busca de la sala de máquinas para intentar volver a poner en marcha el barco. Allí encuentra la bitácora del capitán y se entera que los pasajeros prefirieron morir en alta mar a llevar el virus a tierra. También logra contactar por radio a un único sobreviviente que se compromete a explicarle cómo reiniciar el barco si se encarga de eliminar todo vestigio de la peste a bordo.
En escena de lo más inverosímil, el niño consigue por sí solo echar todos los cuerpos por la borda y el hombre le indica entonces cómo reiniciar el barco y poner rumbo a Alaska. Pero pronto nos enteramos que él también está condenado y su muerte era cuestión de tiempo, así que, sumándose al resto, se quita la vida arrojándose al agua…
El Hombre Caribú
En Alaska, hay encuentro con Siana (Cara Gee), quien es amiga de Birdie y viaja en compañía de su hija, una niña híbrida de zorro llamada Nuka (Ayazhan Dalabayeva). Tienen en su poder el diario de Thacker, pero ni idea de cómo llegar a la cueva, por lo que Gus debe guiarse por sus sentidos de ciervo, que lo llevan hacia un latido que, para su sorpresa, corresponde a un híbrido adulto de caribú que responde al nombre de Munaqsiri. Por primera vez, Gus se anoticia de que hay híbridos mayores que él: uno al menos…
Hijo del primer oficial de Thacker y de una nativa local, el hombre caribú tiene más de cien años de edad y ha sido el primer híbrido en nacer y por bastante tiempo el único, al menos hasta que la enfermedad fuera diseminada. Fue concebido luego de que Thacker descubriera en una cueva el árbol con “la sangre de la tierra”.
Para él, el problema son los humanos y la enfermedad la solución. No cree en ellos y aconseja a Gus no ir a la cueva y dejar en cambio que las cosas sigan simplemente su curso. El niño, en cambio, dice que no todos los humanos son iguales y que entre ellos hay quienes le ayudaron.
Un Mundo Nuevo
La reunión es interrumpida violentamente por Zhang y los suyos. Los niños-lobo se arrojan sobre Gus, que es salvado por Munaqsiri, pero a costa de heridas que le dejan grave y agonizante. Antes de morir, no obstante, guía al niño hasta su madre, a quien él mismo salvó de perecer congelada al llevarla a la misma iglesia en que, por decisión propia y escapando de la humanidad, estuvo recluido durante más de un siglo. Será lo último que haga…
El esperado encuentro es desde ya emotivo y Birdie conoce además a Jepp, quien en definitiva ha hecho posible que madre e hijo estén juntos. Pero ella prefiere hacer caso al hombre caribú y no ir a la cueva para que la naturaleza siga su curso, postura acompañada por Jepp aun cuando pueda implicar su propio final y quizás el de la humanidad como se la conoce.
Gus, sin embargo, está convencido de que la cura está en esa cueva que soñó y en donde Thacker, hace más de un siglo, cometió el error que generó todo y que puede ser subsanado. El viaje, una vez más, es complicado: hay que atravesar un río helado y un túnel repleto de flores moradas por fortuna congeladas e inermes, pero las bengalas están derritiendo el hielo y deben por lo tanto darse prisa.
En el domo central hay un gran árbol, cuyas ramas semejan astas de ciervo y recuerdan a la cornamenta de Gus. Tiene incrustada un hacha: así fue como Thacker desencadenó el problema y liberó la “sangre de la tierra”. Hay dilema ético: quitarla podría acabar con la enfermedad pero también con los híbridos, mientras que dejarla podría hacer que estos vivan, pero acabar con la humanidad, sacrificio que tanto Birdie como Jepp están dispuestos a hacer.
De todas formas, no hay tiempo para pensar mucho porque los de Zhang ya están allí y con ellos Singh, que ha sido capturado pero, en uno de sus clásicos cambios de bando, les ha servido de guía. Resulta que el plan de él es otro, pues en su sueño las cosas se resolvían diferente que en el de Gus y era el sacrificio del niño lo que recomponía todo y devolvía la naturaleza a su curso.
Pero cuando quiere matar al niño, Jepp se interpone y a su vez Birdie delante suyo, lo que hace que sea ella quien reciba la fatal cuchillada. Gus no tiene consuelo, pero su madre, antes de morir, le expresa que no se arrepiente.
Singh está lleno de culpas: siempre creyó que matar al niño era una necesidad, pero no algo que quisiera hacer y, mucho menos a su madre. Zhang comete el error de pretender animarle invocando el nombre de su esposa Rani, pero solo consigue enfurecerlo, pues fue su obsesión con la cura lo que hizo que ella le abandonase. Todos luchan contra todos y Zhang hiere con cuchillo a Jepp para después quitar el hacha del árbol.
El efecto es el contrario del esperado. Todos los humanos allí presentes comienzan a contraer la enfermedad, lo cual se evidencia en el temblor del dedo meñique. Gus se ve transportado a un bosque astral en donde habla con su padre y este le da la solución definitiva. Al volver en sí, echa con una antorcha fuego al árbol, que comienza a arder mientras la cueva se desmorona.
Singh muere aplastado, pero el resto logra más o menos salir, aunque con Jepp muy malherido. La enfermedad ha desaparecido y los enfermos sanado, pero los híbridos siguen allí: no eran opciones contrapuestas como parecía. La respuesta definitiva llega cuando Ginger da a luz un híbrido de foca: siguen, por lo tanto, naciendo híbridos o, mejor dicho, solo nacerán híbridos de allí en más. El mundo futuro les pertenece y los humanos sobrevivientes serán los últimos de la especie.
Aparece entonces a rostro completo el narrador al que hemos oído a lo largo de toda la serie (James Brolin) y nos encontramos con la sorpresa de que luce una cornamenta sobre su cabeza. Era, por lo tanto, al propio Gus a quien, ya mayor, oíamos narrar en off episodio tras episodio y, de hecho, el relato se lo está contando a un grupo de niños híbridos. Ya no hay humanos, pero Gus no vacila en recordar con emoción a los que quedaron atrás para que el nuevo mundo fuera posible…
Balance Final
Ha terminado Sweet Tooth y hay que decir que la temporada final, como decíamos al principio, se ha acercado algo más al tono oscuro del material de origen. Ello no significa que no tenga sus diferencias: el cierre es bastante más optimista y la mitología inuit pasó prácticamente de costado, mientras que en los cómics era mucho más decisiva, siendo el hombre caribú, por ejemplo, encarnación del dios Tekkeitsertok. Los niños-lobo, asimismo, no son en los cómics hijos de Rosie y están desde un principio al servicio del general Abbot, mientras que aquí entran en escena con él ya muerto.
Amén de todo ello, esta tercera temporada ha mostrado algunos de los mismos problemas de las anteriores e incluso tenido menos ritmo que la segunda, pero la conclusión es lo suficientemente satisfactoria más allá de algunas preguntas: no se sabe, por ejemplo, si Jepp terminó sobreviviendo a sus heridas o, en caso de haber vivido, cuánto tiempo más lo hizo o si simplemente murió de viejo. Tampoco sabemos por qué el hombre caribú vivió durante tanto tiempo o si ello tiene que ver con una mayor longevidad de los híbridos.
Lo que queda claro es el tono ecologista: en lo que es una crítica al mundo actual y al modo en que tratamos nuestro planeta, los híbridos terminan siendo metáfora de una comunión entre humanidad y naturaleza que debería dar lugar a un nuevo mundo. Hay que decir, eso sí, que para llegar a ello y que el mensaje se vea claro, se estereotipó en exceso a algunos personajes, presentando como buenos a todos los híbridos sin excepción y como viles y desalmados a los villanos humanos, de los cuales solo unos pocos, como Singh o Rosie, mostraron algún matiz.
Hay asimismo inverosimilitudes de las que ya hemos hablado, como los reiterados encuentros casuales o Gus echando cadáveres por la borda sin ayuda de nadie. Y no se escatima en lugares comunes: la reunión cumbre en la cueva, con todos los bandos en pugna allí presentes, es un clásico de las películas de aventuras al estilo Indiana Jones, como también que el lugar se venga abajo una vez hallado lo que tanto buscaban.
Pero el final es lo suficientemente emotivo como para dejar de lado algunas de esas cuestiones y darle a la serie un aprobado final aunque no le sobre mucho y sin dejar, por supuesto, de destacar, las impecables actuaciones del niño Christian Convery y del “grandote” Nonso Anonzie, así como también de la siempre magnífica Cara Gee, a quien ya hemos visto brillar como Camina Drummer en The Expanse (aquí nuestros análisis).
Por último, ¿es realmente el final? Pues todo pareciera indicar que sí, aunque el éxito de la serie y la buena respuesta de la crítica alientan en los fans esperanzas de algún spin-off, como en su momento dejó deslizar el showrunnerJim Minkle, aunque aclarando, desde ya, que todo dependía de Netflix. En lo personal, sin embargo, creo que la historia ya está contada y no ha tenido un mal final, por lo que lo mejor sería dejar la cosa así…
A solo dos días del estreno de la cuarta temporada que, con los primeros tres episodios, tendrá lugar mañana en Prime Video, Eric Pripke, showrunner de The Boys, anuncia que la quinta será la última. La noticia, por supuesto, solo puede generar tristeza en los fans de la irreverente serie que adapta el cómic creado por Garth Ennis y Darick Robertson, la cual en los últimos tiempos se ha convertido en fenómeno tanto de audiencia como de crítica. Por cierto, si queréis podéis leer aquí nuestros análisis de la misma.
Sin embargo, según lo expresado por Pripke y por mucha que pueda ser nuestra desilusión, esa había sido siempre la idea aun cuando, claro, los fans tuvieran sus esperanzas depositadas en que hubiera más temporadas a la luz de la respuesta que la serie ha recibido y de que el propio Pripke había dicho en algún momento que se rodarían “por lo menos cinco” (temporadas).
“La semana del estreno de la cuarta temporada de The Boys es un buen momento para anunciarlo – reza el comunicado que el showrunner dio a conocer ayer a través de X -: ¡la temporada 5 será la temporada final! Siempre fue mi plan; solo tenía que ser cauteloso hasta obtener el visto bueno final de Vought. Estoy encantado de llevar la historia a un climax sangriento, épico y húmedo. Mira la temporada 4 en dos días… ¡porque el final ya ha comenzado!”
Tras el tweet, cierra justamente con una imagen correspondiente al guion del final de la temporada 4 aunque, claro, deliberadamente censurado y lleno de tachaduras para que no pueda leerse. Por cierto, en Las Cosas que nos hacen Felices ya hemos visto los primeros siete episodios de los ocho que la componen y aquí tenéis la crítica de mi compañero Juanma por si queréis echarle un vistazo.
#TheBoys Season 4 Premiere Week is a good time to announce: Season 5 will be the Final Season! Always my plan, I just had to be cagey till I got the final OK from Vought. Thrilled to bring the story to a gory, epic, moist climax. Watch Season 4 in 2 DAYS, cause the end has begun! pic.twitter.com/3p7Wt4jGA6
Este anuncio no es del todo inesperado, justo por lo dicho anteriormente, porque ya se anunció que «mínimo» serían 5 temporadas, y parece que sí, que han cumplido su palabra. Serán mínimo 5, pero también máximo.
Si os fijáis, y no sé si es casualidad o no, son las mismas temporadas que estuvo en la serie Sobrenatural. Este detalle dio lugar a muchas especulaciones desde hace días en las RRSS, pero se quedaba en simple anécdota, hasta hoy. Hasta la mala noticia para la mayoría de los fans. Pero también os digo que creo que es mejor acabar la serie antes de alargar el chicle y que la serie se convierta en una burla de sí misma. ¿Y tú que piensas?
Tercer capítulo de ‘The Acolyte’ de Disney+ y la trama principal se ha detenido para viajar dieciséis años al pasado para conocer el origen de Osha y Mae y de donde viene la búsqueda de venganza de la segunda hacia los jedi.
Directo y sin anestesia: Estamos ante un capítulo mal escrito. En ningún momento hace creíble lo que se supone que nos tiene que explicar aquí: El odio de Mae a los Jedi.
Nos presentan a estos personajes del planeta Brendok controlan ‘el hilo’ y que ellas no tratan de ‘dominar’ La Fuerza como los jedi. Y yo toda la vida creyendo que estos caballeros se convertían en uno con la fuerza y ahora descubrimos que lo hacen en contra de la voluntad de La fuerza. Esa parte la entiendo para hacer pasar la orden por ‘los malos de la película’.
Todo creo que toma sentido cuando vemos a Torbin tomar una muestra de sangre a Osha… ¿Midiclorianos de nuevo? Han cogido lo mejor que se le pasó por la cabeza a George Lucas cuando decidió cargarse toda la mitología sobre La Fuerza.
Volviendo a la trama, tenemos a una tribu de mujeres que pueden ser las Brujas de Dathomir, pero no, son parecidas, pero mejor inventar algo similar que usar lo que ya está asentado en el universo Star Wars.
La historia que se nos cuenta no es gran cosa, pero con un guion algo más elaborado y mejor llevado podía haber sido algo decente y a la altura de los dos capítulos anteriores. Tratan de contar muchas cosas para que parezca que todo es muy profundo y místico, pero no funciona y acaba siendo casi una excusa facilona para la venganza de Mae.
¿Culpar a los Jedi por qué? Todo lo que ocurre aquí es por culpa de Mae y su miedo a perder a su hermana. Ese temor ha llevado a la niña al lado oscuro, sí, pero está tan mal implementado que no funciona y queda muy forzado: No quiero que te vayas y por eso te voy a matar a ti a toda la tribu.
Todo el peso de la trama recae sobre ambas gemelas y sus madres y la verdad es que hay muchos momentos en los que Osha y Mae son insoportables gracias a lo ‘bien’ escritas que están sus escenas. Peleas absurdas y sin venir a cuento y diálogos repetitivos las convierten en personajes con los que es difícil empatizar.
Hay momentos muy sobreeplicativos, sobre ‘El Hilo’ sobre todo teniendo en cuenta que ambas gemelas tienen bastante dominio sobre La Fuerza. Es de suponer que eso ya deben saberlo ellas, pero como el espectador no, pues nos lo expone Aniseya.
Tenía mucha fe en esta serie, tras el fiasco de ‘Obi Wan Kenobi’, lo indiferente que quedé con ‘Ahsoka’ esperaba recuperar la esperanza y que se siguiera el camino de ‘Andor’en cuanto a calidad y guion, pero mi gozo en un pozo.
Creo que no todo está perdido y esto puede que sea solo un tropiezo, a la serie aún le quedan capítulos para remontar. El mayor inconveniente que le veo a este episodio de ‘The Acolyte’ es que si no consigue engañarnos con un giro de guion sorprendente, ha dado demasiadas pistas sobre quien es el sith que guía a Mae y eso (si es así) ha sido muy torpe sobre todo si la idea es mantener el misterio hasta los últimos episodios.
Semana larga espera hasta la llegada de la siguiente entrega para que nos borre este flojísimo capítulo de la memoria.
Está claro que las tendencias van cambiando, y ahora la gente se gasta el dinero que sea necesario en un macroconcierto, cuando antes no se invertía tanto para ir a ellos. Y claro, pensando en los más importantes a nivel mediático me ha venido a la mente los conciertos de Taylor Swift en Madrid, en el Bernabéu y en su impacto acústico, sobre todo en los vecinos. Y mirando en RRSS he incluso llegado ver páginas de alquiler de equipos de sonido Madrid donde puedes hacer tu propio concierto sin necesidad de llenar un coliseo. Y es que la acústica es muy importante. Tengo claro que si quieres llenar los estadios tienes que tener el mejor sonido posible. Otra cosa es el impacto acústico en los vecinos, pero creo que ese es otro debate.
Pero si nos ceñimos a los conciertos, y pongo de nuevo en boga a Taylor Swift, llegamos a la conclusión de que no te vale sólo con buen sonido, una buena acústica. Si quieres justificar las expectativas que la gente ha puesto en ti, si quieres justificar esos precios desorbitados tienes que hacer algo más. Por lo tanto también tienes que mostrar más cartas como una buena performance, bailarines, coreográfica, iluminación y un escenario impresionante. Las luces se pueden conseguir de alquiler de iluminación para eventos Madrid , pero el resto de cosas las tienes que ganar con tu esfuerzo y talento.
Y bueno, también tenemos que creer en una buena logística, porque montar un escenario como en estos macroeventos mueve a miles de personas que hacen que todo este apunto para cuando salga la estrella de cara al público. Y por todo esto, la gente, los seguidores pagan el dinero que sea con tal de compartir esa experiencia con otros fans en RRSS, eso sin contar con amigos cercanos con los que van al concierto. Creo que con esto queda claro que sin pides un dinero tienes que dar algo a cambio, y parece que actualmente lo están consiguiendo.
Por tanto está claro que los gustos de las personas cambian. Hace poco hicimos el artículo ¿Ha muerto el cine? dónde justamente hablábamos de como la taquilla del 9º Arte se ha ido diluyendo hasta límites insospechados años atrás. Y la cosa no parece mejorar ya que la experiencia de ir al cine cuesta un dinero. Pero esa experiencia actualmente la puedes disfrutar de forma parecida en tu hogar, y sin necesidad de aguantar a malos compañeros de sala. Antes, para ver una película en casa tenían que pasar años hasta que saliera en video, y además lo veías en cintas de peor calidad y en televisiones que nada tiene que ver con las actuales. Ahora las televisiones parecen grandes pantallas de cine.
Sin embargo los conciertos son los que ahora si mueven el dinero de los seguidores, que se gastan todos sus ahorros si fuera necesario. No es lo mismo ver y escuchar en persona a tus ídolos, que verlos en la pantalla. No es lo mismo. Por eso creo que la importancia de una buena puesta en escena es fundamental para que la gente siga acudiendo a estos eventos. Un buen sonido, iluminación, además de escenario y coreografía hacen que te desplaces a un concierto dejando la comodidad del hogar. No queda otra.
El 19 de diciembre es una fecha importante para todos los amantes de la literatura fantástica, ya que no sólo es el día en el que Brandon Sanderson cumple años, sino que lo celebra con un evento dándonos detalles sobre el futuro de sus proyectos.
ARTÍCULO LIBRE DE SPOILERS.
Sobre futuras adaptaciones de alguna de sus obras ha dicho lo siguiente:
La película de NACIDOS DE LA BRUMAestuvo en desarrollo pero ha sufrido algunos traspiés y por ahora está en pausa, aunque espero tener más novedades para compartir durante 2024. Pero, en serio, no hay mucho más que comentar.
Universal sigue trasteando con Snapshot (la novella). Puede que sea la única cosa a opcionar ahora mismo porque, básicamente, he parado todo lo demás (a pesar del interés) mientras decido una estrategia.
Tress podría ser una película animada bastante maravillosa, ¿no os parece?
Aunque el proyecto de adaptar Nacidos de la bruma esté pausado, soy optimista y me gustaría pensar que gran parte de los traspiés se debe a la huelga de actores que hemos pasado.
No creo que Nacidos de la bruma sea la primera adaptación de una obra de Sanderson, y confío en que antes lleguen Snapshot o Trenza del mar Esmeralda, que harían crecer la expectación y el interés para adaptar sus dos grandes obras: Nacidos de la bruma y Archivo de las tormentas. Plan sin fisuras.
Como para esto parece que aún queda tiempo, me gustaría imaginar con vosotros como sería una futura adaptación de Nacidos de la Bruma, teniendo en cuenta actores actuales y con carta blanca en cuanto a presupuesto.
Para tener en cuenta cómo piensa Brandon que deberían adaptarse sus obras me gustaría dejaros unas declaraciones del propio Brandon Sanderson en su cuenta de Tik Tok, donde nos da su opinión sobre cómo adaptar libros de fantasía y los motivos por lo que considera que Harry Potter y La brújula Dorada no son buenos ejemplos de adaptaciones:
Los libros tienen un formato más extenso. No mantienes el mismo nivel de tensión durante todo el libro. En las películas es diferente. Generalmente, duran entre 90 minutos y 2 horas, por lo que esperas una escalada constante de tensión.
Esto funciona bastante mal cuando adaptas un libro al cine, aunque puede funcionar bien en TV, ya que ahí sí que se trabaja sobre ideas similares.
Brandon Sanderson, autor de Nacidos de la bruma (Mistborn)
El equipo de producción
Como parece que será una película, mi referente sería Dune (2021), que forma un gran equilibrio entre hacer una película muy disfrutable y adaptar una obra que hasta entonces muchos consideraban inadaptable.
Por ello, el primero director que me viene a la cabeza es el canadiense Denis Villeneuve, director también de La llegada, una de las mejores películas de ciencia ficción de la última década. Desgraciadamente parece que Denis tiene trabajo para largo con la obra de Frank Herbert, por lo que podría sonar el teléfono de Peter Jackson y adaptar la obra del que se dice es «El nuevo Tolkien».
Otra de mi apuesta sería el español Juan Antonio Bayona, quien tiene experiencia sobrada dirigiendo superproducciones con Jurassic World, Lo imposiblee incluso siendo uno de los productores de Los anillos de poder.
Para el guion podrían sonar nombres como el propio Villeneuve si está dentro del equipo, Eric Roth, Graham Yost (Silo) y como es soñar gratis Jonathan Nolan (Interstellar, El Caballero Oscuro)
Para la banda sonora creo que todos estaremos de acuerdo en que Hans Zimmer sería la opción ideal, pero no menos interesante sería John Williams, quien a sus 90 años se ha encargado de la banda sonora de Indiana Jones y el dial del destino(2023) y Los Fabelman (2022).
Como apunte personal sería curioso ver en el equipo artístico a Yuichiro Hayashi y a su equipo, quienes se encargan de adaptar el manga Ataque a los Titanes, ya que no seré el único que veía similitudes entre los nacidos de la bruma y el cuerpo de exploración.
En cuanto al reparto:
Kelsier
kelsier realizado por Elisgador
La primera opción importante sería el que para muchos es su nacido de la bruma preferido. Kelsier es descrito como alguien alto con rostro de halcón, cabello rubio claro y ojos color avellana. Me lo imagino como alguien carismático e inspirador, por lo que tendría que ser un actor de primer nivel para darnos además esa profundidad y un toque dramático.
Muchos hemos imaginado físicamente a Kelsier como Nikolaj Coster (Juego de Tronos), pero no sé si su nivel actoral estará a la altura y podría ser demasiado mayor. Mi favorito sería Alexander skarsgår (Big Little Lies), quien para mí es uno de los grandes actores de su generación y físicamente es similar. Por otro lado, siempre tendré un cariño especial a Charlie Hunnam por su papel en Sons of Anarchy y creo que también podría dar la talla tanto físicamente como a nivel actoral.
Alexander skarsgår, Charlie Hunnam y Nikolaj Coster Waldau
Otra pieza clave en la adaptación sería Vin. Es descrita como una chica de unos 16 o 17 años, delgada y morena. Quizás sea el papel más complicado de la obra, tiene que ser alguien que nos transmita valentía, fragilidad emocional y una actuación con gran componente visceral. Todo esto en una actriz que posiblemente no tenga demasiada experiencia debido a su edad, por lo que puede ser difícil.
Afortunadamente creo que hay varias y he excluido a dos que me parecían obvias: Zendaya y Bella Ramsay, que aunque creo que lo podrían hacer muy bien he preferido exponer otras opciones.
La primera sería Dafne Keen, quien los amantes de esta web la conocerán por la película Logan. En 2024 protagonizará The Acolyte, una seria del universo Star Wars, que seguramente la pondrá otra vez en primera fila. Otras buenas opciones serían Lara Mcdonnell (Artemis Fowl) y Maika Yamamoto (Assassination Classroom), que aunque tiene 26 años mide 1,55m. Además, no sé si he sido el único, pero durante el libro me imaginé a una Vin con rasgos asiáticos como Mikasa Ackerman, de Ataque a los titanes.
Dafne Keen, Lara Mcdonnell y Maika Yamamoto.
Elend venture
Realizado por Dominik Boniek
Este ha sido con diferencia el personaje que más me ha costado encontrar a los adecuados. Elend tiener que ser interpretado por alguien muy polifacético. Tiene que ser un personaje capaz de mostrarnos físicamente a un joven noble, pero también a un joven despreocupado con faceta de líder.
He descartado a Timothee Chalamet y Tom Holland por edad, por lo que dentro de los más famosos creo que Finn Wolfhard (Stranger things, It) sería la opción más querida y conocida por el público. Otras buenas opciones serían Fionn Whitehead (Dunkerque). Si quisiéramos a alguien más mayor tendríamos a Matthew Sato (High School Musical) uno de los jóvenes más prometedores dentro del cine comercial.
Fionn Whitehead, Matthew Sato y Finn Holfhard.
Sazed
Realizado por soyabeansoldier
Posiblemente el personaje no principal que todo amante de Nacidos de la Bruma guarda con especial cariño. El terrisano tiene que ser interpretado por alguien capaz de transmitirnos calma al mismo tiempo que actitud rebelde contra su pueblo. Una personalidad serena y pacífica en un entorno tan caótico como el que espero ver en una adaptación de Nacidos de la bruma.
Creo que este personaje podría tener más flexibilidad en cuanto a su apariencia y no me sorprendería que la opción escogida sea una persona de raza negra o una actriz. Sería un sueño ver a Mahershala Ali (Green Book), a quien considero uno de los mejores actores del panorama actual. Mark Strong (Kingsman) sería otra opción maravillosa y por qué no, Tilda Swinton ya la vimos en un papel similar en Doctor Strange, aunque físicamente se quedaría muy atrás de sus competidores.
Mahershala Ali, Tilda Swinton y Mark Strong
Rashek/Lord Legislador
Realizado por Oliver Specht
Otra pieza clave de la adaptación es la elección del antagonista principal de la obra. Descrito en la obra como alguien guapo, con el pelo muy negro y la piel o pálida; alto, delgado y confiado.
Creo que Sanderson logra no caer en estereotipos de villano con este personaje y me parece una de sus grandes hazañas como escritor. Rashek debe de ser interpretado por alguien que parezca que el tiempo no ha pasado por él. Adam Driver por físico y edad sería perfecto. Las otras dos opciones cobrarían fuerza si el director fuera Nolan, y aunque posiblemente sean demasiado mayores, estoy seguro que añadirían su toque personal.
Cillian murphy, Adam Driver y Christian Bale.
Straff Venture
Realizado por Crafty_Games
Sobre padre de Elend hay poco de discutir, ya que creo que todos lo hemos imaginado durante la lectura como un Tywin Lannister de manual. La interpretación tiene que transmitir a un genio de la estrategia, narcisista y al que solo le importa su propio bienestar. Escoger a Charles Dance sería caer en repetición y a día de hoy seguramente sea demasiado mayor, así que como enamorado de la serie Hannibal ver a Mads de nuevo como villano sería algo que firmaría sin dudar.
Mads Mikkelsen, Charles Dance y Jason Isaacs.
Marsh
Kelsier con Marsh a la derecha
Para el hermano de Kelsier necesitamos a alguien con cierto parecido físico a él, pero yo siempre me lo he imaginado como a alguien que a diferencia de Kelsier, se le nota el peso de la edad. Alguien que pueda transmitir que se ha rendido y que vive a la sombra del carisma de su hermano. Cualquiera de la tres opciones me parecen magníficas, pero sio dependiera de mí, Paul Bettani (Los vengadores) estoy seguro de que lo clavaría.
Michael Fassbender, Paul Bettani y Joel Kinnaman.
Dockson/Dox
Realizado por Gondalier
El estratega de la banda de Kelsier es un personaje cliché de cualquiera aventura, pero no por ello menos importante. El mejor amigo de Kelsier tiene que ser el lado sensato y experimentado del grupo de ladrones, alguien en quien confiarías sin dudar y al que siempre querrías tener como aliado.
Cualquiera de las opciones me parecería un sueño, pero yo siempre me lo imaginé algo más mayor que en el retrato que adjunto, algo más parecido físicamente a Lian Cunningham.
Lian Cunningham, Ewan McGregor y Sean Bean
Brisa
Otro de los pilares de la banda de Kelsier es uno de los personajes más queridos por los lectores. Descrito como un hombre de mediana edad con el pelo negro bien peinado y que suele vestir extravagantes trajes acompañado de un sombrero elegante y un bastón de duelo. Alguien que a pesar de su mezquina personalidad, siempre querrás tener a tu lado, y no solo por su gran poder de aplacador.
El reverso de Sazed no debe de caer en la auto parodia y podría ser interpretado por cualquiera de estos actores. Creo que la mejor opción sería Matt Berry (Lo que hacemos en las sombras), que podría sacarnos más de una sonrisa sin perder el aire de nobleza tan propio de Brisa.
Matt Berry, Jack Black y Paul Walter Hauser.
Clubs
Realizado por Gondalier
Descrito como un hombre de rostro nudo y retorcido; como un pedazo de madera demasiado expuesto al sol. El ahumador del grupo de Kelsier tiene que ser interpretado con aires de cascarrabias, pero noble y confiable. Durante la lectura siempre me lo he imaginado físicamente como el actor David Bradley, Argus Filch en Harry Potter y Walder Frey en Juego de tronos, pero creo que a sus 80 años no podremos contar con él.
Si habéis visto Parks and Rrecreationestaréis de acuerdo conmigo que pocos actores transmiten tanta sobriedad como Nick Offerman, por lo que sería mi elección ideal.
Nick Offerman, Michael Rooker y Brendan Gleeson
Lestibournes (Fantasma)
Me muerdo la lengua para hablar del gran Lestibourne. El miembro más joven de la banda de Kelsier hasta la llegada de Vin es descrito como un muchacho larguirucho, delgado y de aspecto desgarbado que no aparentaba sus 14 años al principio de la obra. Siempre ha sido un personaje que me lo he imaginado mayor que Vin y Elend, por lo que me voy a tomar la libertad de subir su edad en mi adaptación personal. Tom Holland ha interpretado anteriormente papeles similares y sería la opción más evidente, pero físicamente Thomas Brodie Sangster (Juego de tronos) es ideal, por lo que sería mi elección final.
Realizado por shuravf
Tom Holland, thomas brodie-sangster y Timothee Chalamet.
Hammond
He dejado para final uno de mis secundarios preferidos. Hammond es el poderío físico de la banda y tiene que ser interpretado por alguien corpulento sin ser grotesco, lo que ha hecho que descarte a Dwayne Johnson.
También tiene que ser alguien que se le recuerde por su tendencia optimista y carácter feliz. Si Nolan o Denis Villeneuve fueran los directores creo que Tom hardy y Dave Bautista serían los actores respectivamente que asumiríamos rápidamente. Sin embargo, me decanto por Mike Colter (Luke Cage) que se parece bastante a como siempre me lo he imaginado.
Realizado por Gondalier
Tom Hardy, Mike Colter y Dave Bautista.
Espero que os haya gustado el artículo y comentéis vuestra opinión, así como que me contéis cual sería vuestro reparto ideal. Si quieres más artículos sobre la obra de Brandon Sanderson solo tienes que pedirlo en los comentarios.
‘The Boys’ estrena su cuarta temporada este jueves 13 de junio y gracias a Amazon prime vídeo, he podido ver ya los siete primeros capítulos de los ocho que compondrán esta nueva entrega de las aventuras de El Patriota y Carnicero.
Obviamente, esta crítica/opinión está libre de spoilers de los eventos de esta nueva temporada, pero si hablaré de situaciones de las anteriores y de ‘Gen V’.
Aquí os dejo el tráiler de esta cuarta temporada de ‘The Boys’:
Recordemos que al final de la anterior temporada, la guerra entre Luz Estelar y El Patriota estaba dando sus primeros pasos y a través del spin-off conocíamos la existencia de un virus capaz de acabar con los ‘supers’. Todo parecía apuntar al desatamiento del caos en la serie, pero no ha sido así.
‘The Boys’ siempre ha tenido como punta de lanza ser irreverente, escatológica y muy sangrienta y es cierto que en ese aspecto no ha bajado el ritmo, pero ha perdido la capacidad de sorprender. Ya estamos ‘curados de espanto’ (como se suele decir) y cada vez son menos situaciones las que despiertan nuestro asombro. Si tengo de destacar algo, podría ser una situación con ovejas en el episodio 5.
Hay momentos en los que he notado que la ficción trata de generarnos esos momentos subidos de tono o gore más por impacto que porque sean necesarios dentro de la trama o la situación. La violencia por la violencia y el sexo por el sexo. ‘The Boys’ no necesita eso, esta cuarta temporada bebe mucho de ‘Gen V’ y vamos a ver como los subterfugios y los planes más elaborados y políticos cobran más importancia.
Eso ha sido algo que he agradecido, ya en la anterior el tono iba por ese camino con la llegada de Soldier Boy para acabar con El Patriota. Aquí las piezas se mueven mucho más entre bambalinas y tendremos alianzas y traiciones que le van a dar mucho jugo a la trama.
Vamos a tener nuevos personajes que se van a unir, a los ya de sobra conocidos, y encajan a la perfección para que los dos bandos más importantes de esta guerra tengan refuerzos y contrapuntos muy interesantes.
Como he mencionado en el título, hay un leitmotiv recurrente en toda la temporada y son las relaciones padre/hijo. No es un secreto la lucha que han mantenido y continuarán manteniendo Carnicero y El Patriota por el cariño de Ryan y lo que esto puede marcar al niño (Ojo al estirón que ha dado el actor Cameron Crovetti desde la anterior temporada, de niño va teniendo poco).
Tanto Anthony Starr como Karl Urban están de sobresaliente y sus actuaciones se encuentran a un nivel muy superior al de resto del elenco. Ambos han abrazado la oscuridad de sus personajes y la están explotando de una manera brutal. Starr ha conseguido que empaticemos con él en ciertas interacciones con Ryan y que temamos su reacción con algunas muecas y expresiones que bordan la locura y la psicopatía.
Por su parte, Carnicero tiene un par de giros argumentales que nos van a dejar un poco locos y en el devenir de los acontecimientos tendrá una gran importancia el personaje interpretado por Jeffrey Dean Morgan que es el complemento perfecto al de Karl Urban en muchos aspectos.
Claudia Doumit ha convertido a Victoria Neuman en una pieza clave dentro de todo el entramado de ‘The Boys’ y cada vez se encuentra más involucrada en todo lo que conlleva la serie.
En el lado más negativo de esta temporada es que no ha habido mucho avance en lo que trama principal se refiere teniendo en cuenta las premisas que dejaron la anterior temporada y ‘Gen V’ y eso me ha dejado un poco de mal sabor de boca.
Obviamente, me falta por ver el ultimo capitulo y no sé qué puede ocurrir, pero la cosa se ha tomado con demasiada parsimonia. Me ha dado la sensación que esto daba para 6 episodios y que se ha alargado con escenas que duran demasiado y que se podían haber contado en menos tiempo y hubiesen quedado mucho mejor.
La parte positiva dentro de ese alargamiento ha sido la profundización en algunos de los personajes principales para que los conozcamos mejor y que su vida y presente nos importe gracias a su pasado.
Conclusión
La cuarta temporada de ‘The Boys’ mantiene el tipo y sigue teniendo tramas divertidas, interesantes y algo menos directas que las primeras. Aunque si es cierto que le veo cierto afán por impactar por impactar y hay escenas gore o sexuales que se han alargado innecesariamente, como la Tek-Cueva o el ensayo del espectáculo sobre hielo.
Ese exceso ha hecho que la trama avance muy lenta y cuando queramos darnos cuenta hemos llegado al final de la temporada y se han dado muchos rodeos para llegar al objetivo marcado inicialmente.
Agradezco que haya aparecido el personaje interpretado por Susan Heyward(Sister Sage) ya que le ha dado un giro a la forma de afrontar ciertas situaciones que ha conseguido que se deje un poco a un lado los ataques frontales (Que los sigue habiendo) y que la inteligencia y los planes elaborados tengan cabida.
Visualmente sigue siendo un portento y el elenco de actores y actrices han convertido a sus personajes en memorables, incluso los recién llegados se han hecho hueco.
En resumen, ‘The Boys’ sigue siendo uno de los buques insignia de Amazon Prime Vídeo y goza de buena salud, ya sea por sus personajes carismáticos, los actores y actrices que los interpretan o por el gran universo creado por Garth Ennis.
Siento haber sido tan críptico por momentos, pero el embargo sobre las tramas y personajes no me permiten hablar en profundidad de todo lo que he disfrutado en ‘The Boys’ temporada 4. Cuando se hayan emitido sus 8 volveré para destripar todo, incluyendo el final.
Norma Editorial publica en España la última obra del guionista francés Rodolphe, autor con un abundante bagaje en su país de origen y que en esta ocasión se hace acompañar del dibujante español Oriol para presentar El Oro del Tiempo, una apasionante historia de misterio con algunas gotas de fantasía y terror ambientada en el París de 1900.
El resumen de la editorial de este libro es el siguiente:En el París de 1900, Théo Lemoine es un diletante y un hombre de mundo enfrentado a un caso que pondrá a prueba sus capacidades. Tendrá que descubrir la identidad del misterioso criminal que está tratando de robar unos documentos de origen egipcio relacionados con la consecución de un antiguo anhelo humano: la inmortalidad.
El guionista Rodolphe y el gran dibujante Oriol (La piel del oso, Naturalezas muertas) firman un relato de aventuras al más puro estilo del folletín pulp, rebosante de persecuciones, misterios, pasadizos secretos, personajes fascinantes y criaturas fantásticas.
Los autores tienen claro el tipo de historia que quieren ofrecer y no se cortan un pelo en darnos todos los ingredientes que debe tener un buen folletín de misterio. Hay muertes, asesinos, persecuciones, misterios irresolubles, personajes carismáticos, pasadizos secretos, ambientes lúgubres y lugares oscuros, no falta de nada, ni si quiera las criaturas fantásticas o las típicas femme fatales.
Y todo con una ambientación fantástica, en la que el París de finales del XIX cobra vida en todo su esplendor, un escenario en el que la vida se vivía al máximo (sobre todo si tenías dinero), y en el que no faltaban las fiestas públicas y clandestinas regadas con abundantes cantidades de alcohol, las sesiones espiritistas, las calles llenas de niebla y humo y un ambiente un tanto sórdido y decadente donde la sexualidad fluía libremente.
Con todos estos ingredientes, a Rodolphe solo le hace falta una cosa para que el lector se quede prendado de su historia: presentar un personaje atractivo como Théo Lemoine. Nuestro protagonista investiga el robo de unos documentos egipcios que parecen contener un premio demasiado grande como para pasarlo por alto, nada más y nada menos que la inmortalidad.
En sus pesquitas el bueno de Théo visitará escenarios tan famosos como el museo del Louvre o el Moulin Rouge o tan tétricos como castillos abandonados en los que varios bandos se afanan en perseguir el misterio de los pergaminos antiguos frente a nuestro protagonista y sus aliados.
Lo mejor de todo es que el guionista no deja un momento de respiro, de una pista se pasa a otra sin solución de continuidad, casi sin dejar respirar ni a los personajes ni a los lectores, algo que hace que las páginas se devoren una tras otras para saber que es lo que va a pasar a continuación. Rodolphe maneja con maestría varias tramas que se enlazan poco a poco hasta llegar a un gran final que deja todo atado y bien atado, dejando una sensación de satisfacción cuando se llega a la conclusión.
También ayuda que además de Théo, pueblen el relato varios personajes que dan vida a la historia, como ese periodista amigo del protagonista que no sabemos muy bien si es un hombre o una mujer o esa bella dama que se pega a Théo y que además de una gran belleza parece esconder algún misterio tras su fachada de niña bien. Sin olvidar la presencia de personajes históricos que dan más chispa a la narración como el mismísimo Oscar Wilde.
En cuenta al dibujo de Oriol, solo puedo quitarme el sombrero. En la bio del artista en la web de Norma le califican como uno de los dibujantes con más futuro del cómic español. Personalmente no había leído nada suyo, pero después de ver su arte en esta obra no puedo estar más de acuerdo. Sus páginas en El Oro del Tiempo tienen un magnífico aire expresionista que viene de maravilla para una obra ambientada en el París de finales del XIX.
Retrata la capital francesa llena de color durante el día, pero oscura y amenazadora por la noche, con sus callejuelas llenas de niebla y un ambiente peligroso y amenazante en el que todo puede pasar. Por otro lado, sus personajes no tienen un trazo detallado y es cierto que en ocasiones carecen de rasgos faciales, pero aun así el dibujante se las arregla para que sepamos en todo momento lo que están pensando.
De todas maneras, el conjunto de la obra tiene un aire onírico que le viene de perla al guion ya que sus páginas están cargadas de misterio y es una gozada detenerse a contemplar determinadas viñetas y composiciones como si fueran cuadros en un museo.
La edición de Norma es fantástica, como viene siendo habitual en este tipo de obras. La historia original se publicó en Francia en dos volúmenes que Norma recoge con acierto en un solo tomo de gran tamaño (23,5 x 32), ideal para recrearse en el arte de Oriol y poder disfrutar de la historia completa de una tacada. Está encuadernado en tapa dura y tiene un total de 168 páginas y tiene como extra un espectacular dosier gráfico a cargo del propio dibujante de la obra. El precio de venta es de 38 euros.
En resumen, El Oro del Tiempo es una grata sorpresa que mezcla de manera fascinante una buena historia de misterio con personajes geniales y un ritmo vertiginoso con un dibujo espectacular y original que se complementa de manera perfecta para ofrecer una de las mejores obras que se pueden leer actualmente.
La cuarta película de la franquicia de Sony Pictures ha logrado levantar las alicaídas recaudaciones de los blockbuster veraniegos. Bad Boys: Ride or Die ha supuesto un alivio para los presagios que están augurando la muerte del cine.
Un estreno que demuestra, esta gran superproducción, que a la gente si le apetece ir al cine a disfrutar de una buena película, aunque se estrene la nueva serie de Star Wars. Aunque su recaudación de 56 millones de dólares en la taquilla, no supone ningún récord, sí que constituye un flotador al que agarrarse para mantener la esperanza, en esta marejada de hundimiento global en la que se había sumergido la taquilla mundial, con respecto a los grandes eventos cinematográficos.
Bad Boys: Ride or Die, no es el sumun de la originalidad, ni una gran película, pero si tiene una cosa que hace que merezca la pena, es entretenida. Quizás, gracias a eso y a unas buenas secuencias de acción, las salas de cine puedan defenderse, de quien quiere derribarlas, con el cuchillo entre los dientes.
Para un filme de acción como Bad Boys: Ride or Die, tener un buen guion no es necesario, simplemente basta con que el argumento guarde las apariencias. Requiere que la adrenalina y la diversión detonen en la pantalla, mientras disfrutas en tu butaca al ver gente saltando por los aires o cayendo tras una ráfaga de tiroteos, llenos de piruetas circenses. Los Bad Boys consiguen entretenerte y por lo que vi en la sala de cine, sacarte alguna sonrisa.
Podríamos decir, que Bad Boys: Ride or Die, es la película perfecta para el regreso de Will Smith, tras el asunto de la bofetada. Una astuta forma de que la nostalgia sea capaz de perdonar las culpas, siendo curioso, que tanto para el film como para Will Smith, esta añoranza les sirva de redención de cara al público y a la taquilla. De hecho, la cinta empieza con la boda por sorpresa de Mike, que sin saber las razones, ni haber una historia detrás, deja de ser un soltero empedernido para convertirse en un hombre casado, que sirve de lavado de imagen del personaje.
También sucede en la construcción de la relación entre Mike y su hijo, un melodrama que busca la empatía de un hombre, que no sabe expresar, que sus decisiones en la vida no han sido acertadas. Sin embargo, sí que funciona al mostrarnos la vulnerabilidad del personaje, al mostrarnos como entra en episodios de pánico para alejarse del perfil de superhombre perfecto.
En cuanto a Martin Lawrence, está divertido, aunque ensancha su nivel de histerismo con un par de secuencias que huelen a relleno de anime, algunas logradas, como la escena del caramelo que cae en su boca durante una refriega, una escena que nos hace recordar que estamos ante una comedia de acción. El resto de los actores de Bad Boys: Ride or Die, cumplen su función sin estridencias, estando correctos de acuerdo a lo poco que se exige a sus personajes.
Como decíamos, la gran baza de Bad Boys: Ride or Die, es que es puro entretenimiento. No importa que la investigación se difumine ante las diferentes subtramas que enredan la historia, o que en apenas una tarde descubran quien es el malo, o la muy previsible historia de redención del hijo de Mike, o la muerte de un desabrido Ioan Gruffudd a manos de…no haré spoiler.
Nada de eso importa, porque en Bad Boys: Ride or Die las secuencias avanzan a velocidad de crucero, que le dan un sentido vertiginoso a la película, para que no te detengas en sus pequeñas imperfecciones. Este sentido de pulsaciones aceleradas, hace florecer las dosis de acción y comedia de una manera saludable en la pantalla grande. Creando una atmósfera absorbente que te hace desconectar el cerebro y disfrutar con el puro placer del entretenimiento.
La acción de Bad Boys: Ride or Die está bien diseñada, hilvanada y ejecutada. Las imágenes tienen una energía que se transmite a la piel del espectador. Lo consigue, gracias a un movimiento de cámara fluido, aunque está en constante dinamismo, las escenas no son confusas sino cristalinas, algo que se agradece, porque puedes disfrutar de la acción. Contiene cambios de ángulos interesantes que giran hacia la primera persona, recordando a un bullicioso juego de shooter.
Escenas explosivas que hacen temblar la pantalla, logrando sorprender por su maestría en la planificación, como la escena que envuelve al yerno de Martin Lawrence en un tiroteo en su casa. La efervescencia de los diálogos rápidos se mezcla con la celeridad de las imágenes, ofreciendo una energía de viejos roqueros que se niegan a quedarse obsoletos, una estampida de disparos y golpes que es amplificada por la música contundente y una edición eficaz, marca de la casa de Jerry Bruckheimer.
En definitiva, puede que Bad Boys: Ride or Die no sea una excelencia, pero si es una gran experiencia cinematográfica, de esas que merecen la pena disfrutarlas en la pantalla grande. Su rendimiento es una alegría para la taquilla, una esperanza para los que nos gusta emocionarnos entre los misterios de una sala de cine. Una película entretenida, plagada de buenos momentos de acción, con unos personajes divertidos, una trama que mezcla el drama, la acción y la comedia con la suficiente ligereza como para deleitarte sin tener que conectar las neuronas pero apelando al sentido común de tus emociones. Esa seducción que ofrece una sala de cine, el último espacio libre en el que evadirse con total libertad.