Ya está en cines La trampa(2024), la nueva película de M. Night Shyamalan que, como todos sus proyectos, está dando mucho que hablar. La cinta del indoestadounidense nos introduce en una original premisa que se va desarrollando sin que podamos prever su próximo bandazo argumental bajo un halo de suspense y desconcierto del que es difícil escapar.
Tráiler de La trampa (2024) de M. Night Shyamalan
Cooper (Josh Harnett) y su hija adolescente (Ariel Joy Donoghue) acuden al masivo concierto en un estadio de una estrella pop, Lady Raven (Saleka Shyamalan). El padre es un asesino en serie y pronto descubre que hay más seguridad de la habitual, y que puede que le estén buscando.
Póster de La trampa (2024) de M. Night Shyamalan
El silencio de los corderos en un concierto de Taylor Swift
Bajo el llamativo eslogan de “El silencio de los corderos en un concierto de Taylor Swift” publicitaba Shyamalan su última película. El estado actual de idolatría por la cantante estadounidense en el contexto de su última gira mundial The Eras Tour era el momento perfecto para impulsar La trampa, pero, además de un movimiento en tal sentido muy inteligente por parte del director, el tagline por sí solo tiene la fuerza suficiente para alentar a su visionado.
Es de sobra conocido el talento de Shyamalan a lo largo de las últimas décadas para construir argumentos originales y descabellados con giros de guion sorprendentes. Películas como El sexto sentido(1999), que sigue siendo su más recordada, El bosque (2004) o La visita (2015), sin tener nada que ver entre sí, tienen una capacidad de impresionar y atrapar al espectador que es difícil de conseguir.
Su inspirado cine suele proponer algo que a priori llama la atención (incluso sin ser guiones originales). Sin ir más lejos, su última película antes de La trampa trata sobre un grupo de personas que secuestra a una familia en su retiro vacacional en el bosque para obligarla a tomar una decisión crucial que salvará el mundo de su fin (Llaman a la puerta). O la anterior, Tiempo(2021), en que unas personas quedan atrapadas en una playa paradisíaca y se dan cuenta de que allí envejecen mucho más rápido de lo habitual.
Gusten más o menos sus películas, es innegable el atractivo de sus variopintos argumentos, aunque sus fluctuantes desarrollos narrativos desquicien a buena parte de público y crítica cada vez que estrena un proyecto. La trampa no ha sido una excepción en ninguno de los aspectos: ha desagradado a muchas personas por su alocado guion y ha dado que hablar por su interesante propuesta inicial, es decir las dos constantes del cine de Shyamalan en cuanto a recepción social y mediática respectan.
La trampa, lejos de asemejarse a la película de Jonathan Demme, crea algo propio y tremendamente llamativo. Sitúa al asesino en serie y antagonista del filme en el rol protagonista de una forma muy inteligente para incrementar el sufrimiento desde la butaca.
La astucia de Shyamalan no tiene techo y la arriesgada pero interesante decisión de subvertir el papel del villano de la narración habitual consigue establecer cierta relación ineludible de empatía entre espectador y asesino serial, logrando así un significado más completo del título de la película: el espectador también forma parte, en otro sentido, de una trampa. Además, el perfil de asesino padre de familia estructurada y la elección de determinados planos en la multitud del concierto, forman la idea de que el mal puede residir en las personas menos esperadas.
La recreación del concierto de estrella del pop y esa representación del fenómeno fan (relacionable con Taylor Swift, Billie Eilish u otras cantantes de su talla) son muy certeras y sirven, fuera de la propia película, como un gran regalo de Shyamalan a su hija Saleka, Lady Raven en La trampa y cantautora fuera de la ficción.
Esta primera y diferenciada mitad de La trampa es un juego constante, una mascarada en que Cooper no puede perder las formas y huir del estadio es su máxima prioridad. El planteamiento resulta algo repetitivo, pero es fácil entrar en sus mecanismos por el ingenio en la puesta en escena de Shyamalan y la notable interpretación de Harnett, cuya inteligencia lucha por vencer los obstáculos de su aparentemente imposible objetivo de fuga.
Transcurrida la mitad de la película la focalización cambia durante varias escenas para golpearnos de una manera distinta: ahora observamos la acción desde el papel de la víctima. Un giro muy interesante, con el que Shyamalan vuelve a jugar a su antojo con el espectador. Tras una tensa y muy bien dirigida escena en un cuarto de baño, la cinta cae en picado. Si en la primera mitad no había profundización en el personaje protagónico, la segunda parte arroja algunas explicaciones no muy convincentes e incluso ridículas sobre su persona.
Como suele ocurrir en las películas con dos partes muy diferenciadas, el ritmo decae mucho y los acontecimientos pierden interés una vez sucede el punto de giro que abre paso al segundo bloque. La trampa no se recupera de la estocada narrativa tras su primer clímax y termina resolviéndose con menor brillantez de la que comenzó.
Empleo del humor e inverosimilitud
La peculiaridad de la nueva película de Shyamalan es su punto de vista y, al contemplar el desarrollo narrativo desde los ojos del asesino en serie y antagonista, el humor brota casi por sí solo. Desde la butaca conocemos el rostro del delincuente en búsqueda y captura, pero ninguno de los personajes en pantalla lo hace en un principio, por lo que algunas situaciones se vuelven ridículas (en el buen sentido) y dan pie a la comedia.
Cooper goza de la superioridad de que se desconozca su identidad: se busca un asesino, pero sus descripciones son muy genéricas. Por eso pasa desapercibido y Shyamalan emplea esta circunstancia de paridad de información entre protagonista y espectador para introducir algunos gags divertidos. En ocasiones da la sensación de que el personaje de Harnett juguetea con su posición elevada burlándose del entorno para complacer al espectador y hacerlo partícipe de su dantesco espectáculo.
Esta forma de humor sirve en parte para camuflar la inverosimilitud del guion de La trampa. Este aspecto es uno de los más criticados, pues es cierto que, si se analiza fría y detalladamente el desarrollo argumental de la película, casi nada tiene mucho sentido.
Las explicaciones sobre la investigación y elaboración de “la trampa”, las reacciones de algunos personajes o las parcas aclaraciones sobre el avieso personaje de Cooper en sí. Pero, sobre todo, lo más surrealista de la película es la capacidad de escapismo de su protagonista. Los trucos de guion tan evidentes de Shyamalan para poder construir la insostenible idea de la película. No importa la situación a la que el personaje se enfrente que siempre consigue huir de alguna forma, alcanzando un punto incluso hilarante por lo irreverente.
No es necesario un análisis muy minucioso para encontrar estas cuestiones que, de tomarse en consideración seriamente, hacen de la de Shyamalan una película ridícula. Sin embargo, considero La trampa una cinta para dejarse llevar, sobre todo en su primera parte, sin juzgar demasiado nada de lo que sucede, pues de conseguir entrar en ella el divertimento es asegurado.
Conclusión
La nueva película de M. Night Shyamalan es la constatación del talento del director para crear historias atractivas y originales. La trampa es irregular; casi todo cae por su propio peso si se analiza de forma objetiva. No obstante, sirve como interesante y entretenido ejercicio de punto de vista y juego con el espectador si se practica una profunda abstracción de todo sentido de lógica.
No es una de las mejores películas del cineasta, ni siquiera entre sus últimos trabajos, pero, como siempre, en La trampa Shyamalan nos ofrece algo distinto, propio y agradable de ver teniendo en cuenta los aspectos mencionados.
‘Indiana Jones y El Gran Circulo’ ha sido el protagonista de esta Gamescom 2024, o debería decir que ha sido la comidilla post-evento, ya que tenemos todo tipo de reacciones en redes sociales sobre la no exclusividad que se había prometido.
Recordemos que este título de MachineGames iba a salir exclusivamente para Xbox y PC, al menos hasta ayer, aunque también es cierto que eran muchos los medios y creadores de contenido especializados que aseguraban que eso no iba a ser así. Era un secreto a voces que Disney (actual poseedora de los derechos de Indiana Jones) no iba a dejar pasar la oportunidad de vender más copias de este título y que esa exclusividad (con suerte) sería temporal.
Así ha sido, pues la Gamescomnos ha traído la fecha de salida de ‘Indiana Jones y El Gran Circulo’ tanto para Xbox y PC (a través de Steam y la tienda de Microsoft) como para PS5. Para las dos primeras verá la luz el 9 de diciembre de este año. Los fans de la consola de Sony tendrán que esperar hasta la primavera de 2025 para poder vivir las aventuras del doctor Jones.
Esta decisión de Disney, comprensible y coherente, ha levantado ampollas entre los que aún continúan con la guerra de consolas, ya que Bethesda es una ‘first party’ de Microsoft y muchos fans se sienten engañados al ver que ‘Indiana Jones y El Gran Circulo’ acabará en la competencia. Quienes amamos los videojuegos sin mirar quién es su padre o su madre, estamos de enhorabuena.
Las nuevas aventuras de Indiana Jones tienen una pinta brutal y teniendo en cuenta que tras ellas están las mentes que nos trajeron los últimos títulos de Wolfenstein, pues podemos estar felices por ello. Lo que nos han mostrado tiene todo el sabor a las películas de nuestro arqueólogo favorito y poder disfrutar del rostro de Harrison Ford es un plus que hará que entremos más en la historia.
Aquí os dejo el tráiler de ‘Indiana Jones y El Gran Circulo’:
El Pingüino es uno de esos villanos que siempre se asocian la figura de Batman, aunque de una manera un tanto despectiva ya que nunca ha sido tan temible como el Joker, Dos Caras y demás caterva de locos sanguinarios. Pero desde la película de The Batman dirigida por Matt Reeves, el personaje ha adquirido una nueva dimensión. Deja de lado las locuras y los negocios turbios para adoptar un nuevo rol más temible, acorde con los nuevos tiempos. El Pingüino es ahora un hombre de negocios despiadado, cruel y más inteligente que nunca, que no duda en llevar a cabo los más sucios crimines con tal de ganar más y más dinero en su imperio criminal. Esta nueva versión es tan atrayente que en Warner ya han anunciado una serie de televisión del personaje (el ocho de septiembre en Max). Y como no podía ser de otra manera, ahora toca trasladar esa actualización al mundo de las viñetas, una labor que ha recaído en las manos de Tom King, Rafael De Latorre y Stevan Subic y que podemos ver una miniserie de doce números de los que ECC publica los seis primeros en un volumen recopilatorio.
Esta nueva etapa nace de lo visto en el Batman de Chip Zdarsky y Jorge Jiménez, pero se puede leer de manera individual. Este Pingüino fingió su muerte a manos de Batman para meter en problemas a Bruce y de paso poder desaparecer y vivir una vida más tranquila mientras que su imperio criminal caía en las manos de sus hijos.
Al comienzo del tomo, Oswald Cobblepot vive en Metrópolis, tranquilo y feliz junto a su novia, pero una agente del gobierno le recluta para volver a Gotham y recuperar su imperio criminal y así acabar con un Batman, contra el que la agente tiene cuentes pendientes. Algo que parece que logrará al final de la miniserie, ya que las primeras páginas de este volumen muestran a Batman y al Pingüino heridos de muerte y atrapados en una Bat-lancha a punto de hundirse en el rio. Como se ha llegado a este punto y si los personajes lograran librarse de esta complicada situación es algo que veremos en el siguiente tomo.
En este que nos ocupa Tom King se dedica a insuflar nueva vida a Oswald Cobblepot, mostrándolo como alguien capaz de despertar un temor enorme en sus enemigos y con una inteligencia y capacidades muy cercanas a las de Batman. El Pingüino sabe que para recuperar su poder necesita varias cosas: un guardaespaldas, esbirros, una asesora y un espía, personajes que irá recopilando a lo largo de los primeros cinco números del tomo. El sexto está dedicado a contarnos el primer contacto entre Oswald y Batman, cuando el primero no era más que un camarero a las órdenes de los Falcone y ayuda al Caballero Oscuro a acabar con las familias mafiosas. Pero la gracia está en ver como el villano engaña y manipula al héroe, mostrándose como insignificante y de buen corazón, cuando su verdadera intención era hacerse con el control de los negocios de Falcone. Algo que logra gracias precisamente a Batman.
Sólo con este capítulo King consigue dotar a Oswald de un aura de inteligencia, astucia y peligrosidad como nunca había tenido. No en vano, en cierta manera logra derrotar a Batman en su propio juego. Por eso no parece extraño ver el respeto y el miedo que infunde en sus enemigos en el resto del volumen. Este Pingüino recuerda poderosamente a Vito Corleone, un muchacho que se hace con el control de una familia mafiosa (en El Padrino II) para luego ostentar el poder gracias al miedo y la intimidación que generan su poder, crueldad y posición en la cima del mundo criminal (en El Padrino).
Este nuevo trasfondo para el personaje le queda como anillo al dedo. El Pingüino siempre ha tenido mucho que ver con el mundo de la mafia, algo que también vemos en la película de Matt Reeves. Así que transformarlo en El Padrino del Universo DC es una decisión muy lógica.
Para lograr este objetivo se me ocurren muy pocos escritores mejores que Tom King. El guionista es un maestro contando historias de corte realista y oscuro, profundizando en los protagonistas para que entendamos como funciona su mente. En este caso el método que utliza es bastante original y resulta que le viene muy bien a su manera de narrar. King usa a los personajes secundarios para contar la historia, creando un hilo narrativo a través de los textos de apoyo que nos muestran los pensamientos de esos personajes. Al principio, puede resultar un poco confuso, ya que parece que el protagonista está siempre en segundo plano. Pero una vez que se asimila y se entra en el juego, se entiende que esta narración sirve perfectamente a las intenciones del guionista que logra que en todo momento veamos el miedo que el protagonista da a los demás y como se vale de ese pavor para manipular a todo el mundo. Mientras que las intenciones de Oswald se mantienen siempre ocultas ya que solo vemos sus diálogos en las escenas. Un punto importante para el señor King.
El único pero que se le puede poner a este tomo es que la historia avanza de manera muy lenta. Casi se pueden ver estos seis números como un mero arco de presentación y preparación para lo que viene después. Además, estamos ante una lectura bastante densa, algo menos que en otras obras de King, pero densa al fin y al cabo. No faltan los momentos en los que los personajes se dedican a exponer sus ideas y puntos de vista a lo largo de varias páginas. Ya sabemos que King se toma su tiempo para contar sus historias y esta no va a ser una excepción.
En cuanto al apartado gráfico del tomo, este es uno de esos casos en los que el dibujo se pliega totalmente a la historia para acompañar y ensalzar lo que los autores nos quieres contar. De Latorre enfoca su dibujo para subrayar el tono de género negro de la obra gracias a su contenida composición de página, su diseño de personajes de aire realista y su buena narrativa, lo que hace además que una historia tan densa se lea de manera más cómoda. Por su parte Subic se encarga del último número del tomo con un estilo distinto al de De Latorre, menos realista y más «feísta», perfecto para subrayar que estamos ante una especie de «año uno» del personaje, pero sin perder ese tono negro y oscuro que ofrece homogeneidad al libro.
La edición de ECC es la que nos tiene acostumbrada en los últimos tiempos. La grapa esta reservada para Batman y poco más y el resto de series se publican en tomos de tapa blanca en los que se recopilan arcos argumentales completos. En este caso, la miniserie de El Pingüino constará de doce números así que la editora española ha decidido partirla en dos libros de los que aquí tenemos el primero que contiene los seis primeros números. Lo malo es que habrá que esperar para ver cuando se publica el segundo ya que en EEUU aún van por el número 10. Los extras de este tomo son tan escasos como de costumbre, limitándose a un pequeño portafolio con las portados originales y algunas alternativas en pequeño tamaño. El precio de venta es de 19 euros.
En resumen, El Pingüino 1 es un gran cómic que actualiza de manera brillante un personaje que nunca había sido tan amenazador e interesante. Tom King demuestra que se le dan muy bien las historias de género negro y acierta plenamente a la hora de trasformar a Oswald Cobblepot en el Vito Corleone de DC, contando además con un dibujo que subraya de manera perfecta el tono noir de la obra.
Star Wars The Acolyte ha sido cancelada. Esa es la verdadera noticia. Y es una mala noticia para todos los fans de la franquicia espacial creada por George Lucas en los años 70.
La serie ya empezó algo torcida porque el tráiler que salió en su mayo, y que nos gustó, tuvo muchos dislikes en Internet. Parecía que algo no estaba conectando con los fans. Y además la serie se había salido de la continuidad de las películas de Disney haciéndolo en una época anterior y además, lógicamente como serie de televisión. Por tanto la serie estaba cumpliendo todos los estándares que LucasFilm había pedido. Pero Variety ha confirmado que The Acolyte es la primera serie de acción real cancelada del universo Star Wars. Y otra mala noticia es que deja muchas tramas inconclusas, y sinceramente no sabemos si alguna vez las cerrarán, aunque siendo Disney quien está detrás de todo, esperamos que de alguna manera u otra lo acaben haciendo.
Y eso que la serie empezó bastante bien, ya que el primer episodio fue el más visto de 2024 de la plataforma con 4,8 millones de visualizaciones el día de su debut, llegando durante el primer mes a más de 11 millones. Pero la parte negativa de la serie llegó cuando el último episodio ha sido final de temporada menos visto de la franquicia.
En diciembre se estrena Tripulación perdida (Skeleton Crew), la nueva serie de Star Wars protagonizada por Jude Law y que es una especie de Los Goonies pero dentro del Universo de LucasFilm. Esperemos que aquí Disney tenga más suerte y que los fans podamos disfrutar de este nuevo producto de una franquicia que tantas alegrías no dio en el pasado.
Con sus primeros cinco episodios, llegó por fin a Netflix la tan anunciada como demorada cuarta temporada de Emily en París que, creada por Darren Star, es hoy por hoy una de las series más vistas de la plataforma. Volvemos por lo tanto a la ciudad luz para seguir una vez más a nuestra protagonista con sus andanzas y entuertos en el glamuroso mundo de la moda, el marketing y la alta cocina.
Hola otra vez. A un año y medio de su tercera temporada y tras las huelgas y Juegos Olímpicos que retrasaron el rodaje, Emily en París está de vuelta con una cuarta temporada dividida en dos tandas de cinco episodios en lugar de los diez de un tirón que nos traían siempre las anteriores (casi la única novedad, pero ya hablaremos). Ignoro si es buena decisión, pero supongo que tantoDarren Star comoNetflix saben algo de marketing y basta comprobar que, contra críticos y detractores, la serie sigue siendo una de las más vistas de la plataforma.
Existe en el campo de la comunicación una corriente conocida como teoría de usos y gratificaciones, la cual, basada en la sociología funcionalista, sostiene que no son los medios masivos los que imponen sus productos al público, sino al revés: el público tiene necesidades y los medios (o las plataformas, que son los nuevos vehículos de masividad) responden en consecuencia. Entre esas necesidades estarían las cognoscitivas, las de evasión, las afectivas-estéticas y las de integración.
No pretendo determinar qué tan acertado sea eso, pero en Emily en Paris se cumple a la perfección. La serie podrá ser banal, superficial o incluso tonta, pero le enseña al espectador las tendencias de moda (necesidad cognoscitiva), le otorga la posibilidad de escapar de su realidad inmediata (evasión), le muestra gente atractiva (afectiva-estética) y, al ser la serie tan exitosa, le da también de qué hablar con sus amistades o colegas de trabajo (integración).
Y siendo una serie que versa mayormente sobre la moda, es lógico que tienda a la exageración, pues la moda funciona justamente de ese modo: nadie usaría ese vestido escandalosamente naranja que mostraron en el último desfile, pero todos han retenido qué color se usará en la temporada y ese era el objetivo.
Vistos los cinco primeros episodios de esta temporada, está claro que Emily en París no solo mantiene esa línea sino que la profundiza: exagera el tono de culebrón echando mano a todos (pero todos) los lugares comunes del género: bodas interrumpidas, amoríos que van y vienen, triángulos que despiertan morbo, embarazos inoportunos y amantes siempre vistos o sorprendidos cuando se abrazan o besan.
La serie da al público lo que quiere y no lo digo en tono peyorativo, sino estadístico. Quedará preguntarse si hay entonces alguna posibilidad de innovación, pues si siempre se da al espectador lo que pide, no hay forma de que este alguna vez se sorprenda. Pero lo más posible es que quien busca sorprenderse no esté viendo esta serie, lo cual, una vez más, no es peyorativo sino estadístico.
Pasemos mientras tanto a ver qué nos ha dejado esta primera mitad de temporada no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordarles que pueden echar ojo a nuestros análisis anteriores…
Después de que la temporada anterior acabara con el plantón que Camille (Camille Razat) le hiciera en el altar a Gabriel (Lucas Bravo) para luego caerle con la noticia del embarazo, era lógico que las relaciones cruzadas se complicaran como lo hacen. Ella rehuyó el matrimonio interponiendo el evidente enamoramiento entre Emily (Lily Collins) y Gabriel, pero al hacerlo le asestó también un puñetazo colateral a Alfie (Lucien Laviscount) que, herido, dejó a Emily por no querer ser segunda opción. Y de todas formas, tampoco le dijo toda la verdad a Gabriel, pues guardó silencio sobre su relación con Sofía (Melia Kreiling).
Emily queda pues afuera de todo: volver con Alfie es imposible y, por mucho que su amiga Mindy (Ashley Park) le insista en que ahora tiene vía libre con Gabriel, tampoco es una idea atractiva estar con alguien que espera un hijo de una amiga suya, lo cual es comprensible.
Para colmo, su idea de los globos aerostáticos y el beso de una pareja real con propuesta de matrimonio incluida ha gustado a los ejecutivos de AMI, por lo que Sylvie (Philippine Leroy-Beaulieu) la apura con ello, ya que el plan es lanzar la campaña publicitaria en la apertura de Roland Garros y mostrar besándose en pantalla a la misma pareja que aparece en el spot.
El problema, claro, es que Emily ya no está con Alfie, pero a Sylvie poco le importa y le urge a resolver como sea esa situación antes de que sus clientes se vayan al diablo. Por suerte, él se hace presente a último momento en las gradas y, con Love is in the Air de fondo, la pareja acaba besándose para algarabía de los presentes, que no saben que en realidad es un beso de despedida, pues a eso es a lo que ha ido Alfie.
Nenúfares
Gabriel, en tanto, está preocupado por la falta de noticias de Camille, lo cual obliga a Emily a tener que hablarle de la relación con Sofía y dar por descontado que se encuentra con ella en Grecia en ese momento. La noticia, desde ya, es impactante para él, pero cuando Emily llama a Sofía para pedirle que se comunique con Gabriel a los efectos de llevarle tranquilidad, se encuentra con que Camille no está con ella…
Gabriel supone que puede haberse trasladado a Giverny, donde se halla la finca que perteneciera en vida al pintor Claude Monet. En efecto, allí la encuentra Emily entre nenúfares y la escena en que, casi como parte de una pintura impresionista, discuten en el estanque a bordo de sus respectivos botes es una de las más logradas de la temporada, aunque podría haberse explotado todavía mejor.
Emily acaba convenciendo a su amiga de regresar a París, pero se produce un cuádruple encuentro en el apartamento de Gabriel porque, preocupada por el paradero de Camille, Sofía ha llegado desde Grecia. No es un menage-a- trois ni tampoco un menage-a-quatre. Sofía no tiene adónde ir, así que se queda compartiendo la cama con Camille mientras Gabriel duerme en el sofá y Emily en su apartamento.
La situación es insoportable para él, pues siempre encuentra el baño ocupado y por ello pide a Mindy utilizar su ducha. Allí lo encuentra por sorpresa Emily justo cuando, creyendo que era su amiga quien se duchaba, acaba de confesar que ya no tiene nada con Alfie, cosa que, obviamente, despierta el interés de Gabriel.
El hecho de que Emily esté nuevamente sola pareciera darles una chance como pareja y Emily desliza la posibilidad de irse a vivir juntos, pero él se encuentra entre la espada y la pared al esperar Camille un hijo suyo del cual no quiere poner demasiada distancia.
Sexo en la Azotea
A todo esto, Mindy se está preparando para Eurovision, pero se ha enterado que tanto ella como sus dos compañeros de banda deben encargarse por cuenta propia de todos los costes, lo cual no están en condiciones de hacer. Por suerte, un traje que le regaló su pareja Nicolas Leon (Paul Forman) le soluciona el problema ya que, al enterarse que solo se lo obsequió por pedido de su padre Luis para que luciera con más clase, no le gusta que su novio haya sentido vergüenza de ella y termina vendiéndolo sin conflicto ni culpa: ya tiene el dinero…
En un baile de máscaras estilo veneciano para promocionar un perfume, vuelven a encontrarse todos con todos. Las máscaras son, según Emily, la oportunidad de ser algo que uno no es, incluso alguien que no tenga el corazón roto, como casi todos allí. Alfie le pide disculpas y quiere intentar empezar nuevamente, pero no es el mejor momento y encima la ve un par de veces muy cerca de Gabriel. Para colmo, acaba besando a una muchacha equivocada con identico atuendo que Emily: todo mal…
En definitiva (válgame Dios), Emily ha vuelto a elegir a Gabriel: al parecer, nunca tiene suficiente de estrellarse contra el muro una y mil veces. El problema es que, debido a la presencia de Camille y Sofía, carecen de intimidad en el apartamento, por lo que acaban teniendo sexo en la azotea, aunque en off…
Pero Emily quiere un techo sobre sus cabezas y, jugando una carta algo sucia, pone a la encargada del edificio al tanto de que en el departamento de Gabriel hay viviendo un trío, suficiente para que la mujer vaya a ponerles los puntos. Las cosas, sin embargo, no acaban todo lo bien que ella quisiera, pues si bien las muchachas aceptan mudarse, solo lo hacen al departamento de enfrente.
Pero la armonía entre ellas comienza a su vez a resquebrajarse, pues Camille incrimina a Sofía por esquivar todo el tiempo el tema del bebé y no mostrarse entusiasmada al respecto. Con dolor, pero no cabiendo alternativa, Sofía opta por marcharse mientras Camille compra un caballito de madera para el dormitorio…
Fiesta Disco
Las cosas no pintan bien para Luis Leon, el exitosoCEO de JVMA. Una periodista de Le Monde está a la caza de denuncias en su contra que, al parecer, le señalan cometiendo abuso contra empleadas a las cuales cambiaba ascensos por favores sexuales. Consultada, Sylvie busca en un primer momento sacársela de encima, pero una sombra le cubre el rostro y está claro que ha visto cosas, por lo que termina dando la información que incrimina a su ex jefe.
El escándalo, no obstante, salpica a todos. Por un lado, obviamente, a JVMA, en donde Julien (Samuel Arnold) está intentando ascender laboralmente, pero no hay demasiadas posibilidades si su amiga y ex jefa está denunciando al CEO. Corta por lo sano y decide regresar con Sylvie, ofuscado además por el hecho de que Nicolas rechazara la presentación de “pantalones con penes” hecha por su amigo Grégory Duprée (Jeremy O. Harris).
Pero el escándalo también afecta a Sylvie, que está intentando promocionar un próximo club nocturno de su esposo Laurent (Arnaud Binard), pero ello se hace difícil cuando el patrocinador iba a ser el tipo al que denunció. Por suerte, se presenta en escena su madre Héloïse (Liliana Rovère), al parecer reconocida y recordada en el ambiente como reina de la noche en los años de la fiebre disco. Se dice que es una leyenda viviente y hasta circula el rumor de que compartió menage-a-trois con Mick Jaggery Rod Stewart. Sin duda, el mejor personaje nuevo de la temporada…
Sylvie logra convencerla de que auxilie económicamente a Laurent (algo que ya hizo en el pasado) y le preste su propio local. Accede, pero al precio de tener cierto control. Así, mientras Mindy actúa en la inauguración con su banda y Julien realiza su desfile de pantalones con penes, Héloïse se encarga de dar al evento todo el aspecto de una fiesta disco de finales de los setenta.
En plena velada, Mindy es abordada por Nicolas, quien se manifiesta avergonzado de las acusaciones contra su padre y la pone al tanto de que va a reemplazarlo como CEO tras su inminente renuncia. Mindy le consuela con que no tiene por qué estar bajo la sombra de Luis, sino que lo importante es qué haga por su cuenta de allí en más. Parece una reconciliación, pero como siempre ocurre en esta serie, el momento es inoportuno pues ella venía en plan de reconstruir su relación con Benoit (Kevin Dias) que, por supuesto, les ve juntos durante la fiesta…
Emily, movida por la culpa, anoticia a Gabriel de que fue ella quien hizo la denuncia a la encargada del edificio para sacar de en medio a Camille y Sofía, pero se encuentra con la sorpresa de que él también lo había hecho, lo que habla a las claras de que, por mucho que me fastidie, quieren estar juntos…
Mentiras Peligrosas
Gabriel está, por otra parte, entusiasmado con la inminente estrella Michelin y cree contar con la ayuda de Marianne (Laurence Gormezano), novia de Luc (Bruno Gouery) que, diciendo ser inspectora de Michelin, come gratis en el restaurante. Pero un inspector verdadero se presenta y la pone en evidencia por haber sido despedida hace ya un año.
La noticia es devastadora para Gabriel, pero a la vez le significa una liberación pues ya no soportaba tanta presión. Se dedica a satisfacer a sus clientela con tragos gratis y despide a un chef truquista que venía intentando sorprender con manzanas falsas y botellas de chocolate.
Camille, por otra parte, se ha enterado que nunca estuvo embarazada y sus retrasos pudieron ser simple consecuencia de la medicación o el estrés. Decepcionada y temiendo que Gabriel se desentienda por completo de ella, concurre no obstante al restaurante para decirle la verdad y se sorprende al verle impensadamente feliz de que no tendrá la estrella.
Él dice que le alcanza con tener una novia inteligente y hermosa como Emily, además de un hijo en camino, tras lo cual abraza a ambas y Camille, contrariamente al plan que traía, opta por callar y mantenerle la ilusión de que realmente espera un niño.
Balance de Temporada
Para ser honesto, temía llegar a esta parte y no saber qué escribir. La sensación que dejan estos primeros cinco episodios es que no ha pasado nada. O sí, pero nada que afecte el rumbo que ya traíamos y que se vuelve a repetir en eterno loop, pues esta es una serie en la cual la sorpresa prácticamente no existe y siempre sabemos lo que va a ocurrir.
Teníamos la esperanza de que el tan anunciado viaje a Roma pudiera introducir algún giro de frescura, pero hasta aquí ni noticias del mismo, aunque posiblemente las haya en lo que queda de temporada. Los triángulos, cruces y mentiras son el motor de la serie y eso es algo que productores y showrunner saben bien, pero si son siempre los mismos o parecidos, pueden generar pérdida de interés…
A lo que voy: quizás en la segunda mitad de temporada veamos a Emily con alguien que no sea Gabriel, pues hay señales que así lo adelantan, como su trote por las calles parisinas echando ojo a cuanto hombre atractivo se le cruza, pero por más libertina u osada que pueda volverse su vida, será solo circunstancial y acabará volviendo con él. Así funcionan los culebrones: el espectador sabe lo que va a pasar, pero quiere igualmente recorrer el camino por más que sea siempre el mismo.
La serie no asume riesgos: los pocos detalles de humor negro de la segunda temporada han casi desaparecido y quizás hasta el humor mismo: nadie dando una conferencia virtual con filtro de rostro gatuno ni rebanándose un dedo al querer abrir con cuchillo una botella de champagne.
Tampoco se asumen riesgos en cuanto a la sexualidad en una serie que, paradójicamente, tiene el mismo creador que Sex and the City. En la segunda temporada, Camille y Sofía compartían cama vestidas y en esta vemos los preliminares de azotea entre Emily y Gabriel para luego enterarnos que ya han tenido sexo. Nadie pide genitalidad (bueno, quizás alguno sí), pero hay muchas formas de recrear escenas sexuales sin que veamos sexo y, después de todo, Emily en París no es una serie para niños ni creo que las señoras mayores que hoy consumen culebrones se vayan a escandalizar. No se entiende tanto prurito.
La historia del triángulo Emily- Gabriel- Camille es siempre la misma desde el inicio de la serie. Cuando alguna de las dos muchachas está con él, la otra sufre en soledad y nunca se termina de entender qué es lo que él quiere. Si me preguntan, ambas deberían borrarlo de sus vidas.
El otro triángulo, el de Mindy-Nicolas-Benoit, parece llevar rumbo parecido. No me cae muy bien Nicolas ni le creo del todo, pero tampoco me parece que los guionistas maten esa relación demasiado pronto siendo Paul Forman y Ashley Park pareja en la vida real, plus de morbo que no pueden dejar pasar.
En cuanto al momento #Metoo, entró algo forzado, pues ningún atisbo habían dado las temporadas anteriores de que Leon fuera acosador o abusador más allá de que sí pudiera ser pedante o desagradable. Y por cómo se resolvió esa subtrama (casi un trámite), daría la impresión de que había que meterla como fuera: más que un giro, pareció un llamado a denunciar. Ignoro si habrá sido útil a tal fin, pero al menos sí lo ha sido para permitir lucirse una vez más a Philippine Leroy-Beaulieu al encarnar a una Sylvie arrogante y llena de ego, pero atormentada por un pasado que ha callado.
Párrafo aparte para su madre Héloïse, personaje interesante inspirado al parecer en Régine Zylberberg, pionera de las discotecas en Europa. Espero que no la saquen de en medio demasiado pronto, pues ha aportado algunos de los pocos momentos que me hicieron reír en esta primera tanda de episodios, además de que la increíblemente nonagenaria Liliana Rovère está fantástica en el papel.
Se nota que estaba difícil filmar en París por los preparativos para los Juegos Olímpicos. No hay tantas escenas callejeras y las que hay podrían estar rodadas en cualquier lado o ser de archivo, como las clásicas tomas aéreas de la noche parisina o del Sena fluyendo a toda velocidad. Y aunque no hayamos tenido nada de la Roma tan anunciada, en el adelanto de la segunda parte vemos a Emily encontrarse en la nieve con un joven italiano que se le presenta como Marcello y se me ocurre que muy posiblemente sea quien la lleve allí.
En fin, una media temporada que ha aportado muy poco y un rizo que se vuelve a rizar a la espera de que el 12 de septiembre nos llegue la segunda mitad, de la cual, seamos honestos, tampoco podemos esperar grandes cambios (ni siquiera hemos tenido un cliffhanger interesante). Habría que ver, de todas formas, si el público promedio de la serie quiere eso o, por el contrario, seguir viendo las idas y venidas entre Emily y Gabriel. La sensación es que pareciera más lo segundo y, una vez más, no es peyorativo sino estadístico.
Damos esta noticia como OFICIAL ya que es el propio Temuera Morrison quien ha desvelado que no va a aparecer en la próxima película de Star Wars The Mandalorian y Grogu. Por si alguien no sabe quien es el actor Temura Morrison tenemos que añadir que es quien está bajo la piel del caso de Boba Fett.
Y es más, aún no se han puesto en contacto con el actor para hacer la segunda temporada de El Libro de Boba Fett. Malas noticias para todos los fans de personaje, sin ninguna duda.
En una entrevista en Screenrant ya confirmado todos estos datos durante el evento From Clone Troopers to Bounty Hunters en Fan Expo Chicago: no le han llamado para la película de Star Wars The Mandalorian y Grogu ni para la temporada 2 de El Libro de Boba Fett.
Para ser sincero, sigo esperando una llamada. Creo que nos han puesto en el estante por un tiempo. Quizá salgamos de la estantería más adelante.
La no aparición de Boba Fett parece ser lo de siempre, «malas ventas» o lo que es lo mismo, malas audiencias del producto. La serie de El Libro de Boba Fett no ha tenido tanta repercusión como se esperaba, con el añadido de que la crítica no fue muy generosa en sus críticas.
Es más, parece que entre el gran público se ha creado mayor expectación con el destino de Cobb Vanth interpretado por Timothy Olyphant, al que vimos como cliffhanger en la escena post-créditos.
Es más, el año pasado el propio Morrison ya se quejó de la aparición de The Mandalorian en su serie, y no pareció muy contento:
«De hecho, me gustaría que mi personaje visitara El Mandaloriano (la serie), el fuerte Mando o algo así, y que entrara allí y pateara algunos traseros muy serios»
«De la forma en que lo hizo y entró en mi serie, y robó un episodio de mi serie – así que me gustaría hacer lo mismo».
Por tanto y por todo lo acontecido ¿nos podemos ir olvidando de ver más a Boba Fett en el futuro o Star Wars recuperará al personaje de alguna manera u otra?
‘Borderlands’ se estrenó en nuestro país el 9 de agosto, y pese a que soy muy fan de la saga de videojuegos creada por Gear Box, algo en mi interior me gritaba que no fuese a ver esta adaptación, pero no suelo hacerme caso, así que ayer fui al cine.
Este FPS tiene algunas señas de identidad que lo hicieron destacar sobre una población bastante amplia de títulos con la misma premisa: Su descaro, su aspecto visual abrazando el ‘Cell shading’ y sus toques de juego de rol.
Es obvio que lo segundo y tercero son difíciles de conseguir en un ‘live action’, pero lo primero lo ha hecho más recientemente ‘Deadpool’ y otras cintas antes de él. Aquí no vamos a ver este tono socarrón y el humor se reduce al Claptrap de Jack Black que no tiene nada de gracia y que cansa a los cinco minutos de estar en pantalla.
Si hay algo que sea menos atractivo que una trama repleta de clichés, es un reparto irregular en el que vemos a grandes estrellas pasar por él sin pena ni gloria y solo para cobrar el cheque.
La historia es muy sencilla: Las corporaciones quieren tener acceso a una cámara secreta de una antigua civilización en el planeta Pandora que tiene todo lo que la humanidad desea. Obviamente no se ha conseguido hasta el momento. Ahí entra Lilith (Cate Blanchett) y su búsqueda de Tiny Tina (Ariana Gleenblatt).
‘Borderlands’ es una ‘road movie’ que básicamente es una huida del grupo protagonista por todo Pandora mientras es perseguida por la Corporación maligna. Que el título de Gear Box bebe de ‘Mad Max’ eso es incuestionable, pero sabe encontrar su identidad propia y crear un ‘lore’ atractivo a la par que alocado. Solo hay que ver a Jack ‘El Guapo’.
La cinta dirigida por Eli Roth nos suelta alguna pincelada, pero no demasiado, vaya que el público menos ‘gamer’ no entienda alguna referencia y se pierda por el camino. Lo poco que vemos del universo ‘Borderlands’ no es suficiente para que no pensemos que estamos ante algo que huele a genérico y poco interesante.
Llevábamos una buena racha de adaptaciones de videojuegos bien conseguidas: ‘The Last of Us’y ‘Fallout’y eso nos hacía pensar en lo mejor, pero esto ha sido un espejismo en el desierto de Pandora.
Tener a Cate Blanchett y Jamie Lee Curtis para esto es como utilizar un Rolls Royce para transportar sacos de estiércol. Ambas están desaprovechas, incluso nuestra Galadriel que es la indiscutible protagonista de esta cinta, a la que vemos poniendo poses dignas de fondo de escritorio o poster para la pared.
Kevin Hart, pues está en su línea, trata de ser algo emotivo en algún que otro momento, pero no lo consigue y sumamos ‘Borderlands’ a la lista de películas del cómico que no han funcionado. A día de la escritura de esta crítica, la película de Eli Roth solo ha recaudado 18 millones de dólares en todo el mundo.
Si debo destacar a alguien es a Ariana Gleenblatt que se nota que se lo está pasando en grande. Su interpretación es fresca, divertida y lo mejor del filme de lejos.
Los efectos especiales de ‘Borderlands’ funcionan bien, no he visto nada relativamente malo como para que me saque de la cinta, como me pasó con el rostro del sintético de ‘Alien Romulus’.
Conclusión
Como fan de ‘Borderlands’ me he sentido engañado y decepcionado, ya que no he visto nada de lo que hizo especial al título de Gear Box. He salido del cine con la misma cara que tiene Cillian Murphy en las entrevistas.
Es cierto que no debí esperar demasiado de esta propuesta, pero como jugador de videojuegos desde los 10 años, siempre espero con cariño que uno de esos mundos que tanto me gustaron se vean en la gran pantalla.
Jack Black como Claptrap es cansino y no aporta nada del humor que hizo grande al videojuego, no hay ningún atisbo de eso en ningún momento.
‘Bordelands’ es una de esas películas que entretiene si apagas el cerebro y no le pides mucho al guion. La trama visita tantas situaciones que hemos visto miles de veces en otras cintas que no resulta fresca o especial, huele a historia genérica cambiada un poco para ser parecida al videojuego.
No sé, más allá de la cantidad de dinero que les hayan ofrecido, que han visto Cate Blanchett y Jamie Lee Curtis en el guion para participar aquí. Esto no es ‘Borderlands’ ni nada que se le parezca.
A los ochenta y ocho años y después de un largo proceso de deterioro de salud, nos dejó Alain Delon, icono del cine francés y mundial que actuó en casi cien películas, entre las que destacan A Pleno Sol, Rocco y sus Hermanos o El Gatopardo. En estos últimos tiempos había llegado incluso a pedir la eutanasia.
Fue para el cine francés y europeo el estereotipo del galán recio y seductor. Considerado en su momento como el hombre más atractivo del mundo, impuso, comoJames Dean, un tipo de personaje que lograría cautivar a millones de espectadores, siendo objeto de deseo para las mujeres y de envidia para los hombres. La infancia de Alain Delon, sin embargo, había estado lejos de ser envidiable y su entrada al mundo del cine fue más producto de la casualidad que de otra cosa. “Soy actor por accidente”, llegó a decir, aunque aclarando a la vez que “si no fuera actor, estaría muerto”.
Alain Fabien Maurice Marcel Delon Arnauld había nacido un 8 de noviembre de 1935 en Sceaux, Altos del Sena, hijo de un carnicero y sufriendo a los cuatro años el divorcio de sus padres, lo que le obligó a vivir con distintas familias postizas. Su perfil de “enfant terrible” le hizo recorrer distintos colegios e instituciones religiosas en donde sus padres adoptivos de ocasión creyeron ingenuamente que le reencaminarían, pero la realidad fue que terminó expulsado de un lugar tras otro.
Enrolándose en el ejército francés, sirvió como paracaidistas durante la guerra de Indochina (prólogo de la de Vietnam), siendo a su regreso y tras la derrota, ocultado con vergüenza por el gobierno como tantos, a la vez que rechazado por las nuevas generaciones que, en prólogo a lo que la contracultura juvenil de finales de los sesenta, comenzaban a ver al colonialismo como un cáncer del pasado.
Durante esos años se desempeñó como jornalero, tendero y carnicero hasta que quisieron su suerte y belleza física que fuera casualmente descubierto por la actriz Brigitte Auber, quien, diez años mayor que él, no solo entabló una relación sino que además le llevó al Festival de Cannes, en donde fue descubierto por el productor estadounidense David O. Selznick, que quiso llevarlo a Hollywood, pero el director Yves Allégret le ganó de mano…
Fe así como Alain debutó en Quand la femme s’en mêle (1957), donde interpretaba a un matón al que el dueño de un club nocturno encargaba hacerse cargo del amante de su esposa. “Sé tú: no actúes” fue el consejo de Allégret que Delon llevaría a la práctica durante toda su carrera.
Pero su papel consagratorio lo tendría al otro año conAmoríos(Pierre Gaspard-Huit, 1958), en donde compartiría cartel con la legendaria actriz austríaca Romy Schneider, iniciando con ella una relación de cinco años a la que definiría más tarde como “el amor de mi vida” (aunque también como “chica aburrida y caprichosa”) hasta que le dio corte final con una nota diciendo que se iba con Nathalie Barthélemy, a la cual había conocido el año anterior en una discoteca y que sería más tarde Nathalie Delon.
Los años setenta le vieron mayormente volcado al cine de acción o al western, como en Sol Rojo (Terence Young, 1971) e interpretando incluso a Don Diego de la Vega en El Zorro (Duccio Tessari, 1975), la cual fue un gran éxito de taquilla en Europa y América Latina, además de integrar Alain, por si quieren echarle un vistazo, mi listado de diez reconocidos actores que interpretaron al Zorro.
Para los ochenta, su figura de seductor entró lógicamente en declive ante galanes más jovenes, no obstante lo cual siempre siguió actuando e incluso se hizo acreedor del Premio César (máxima distinción del cine francés) por el filme Nuestra Historia (Bertrand Blier, 1984). En lo personal, recomiendo siempre No despierten al Policía Dormido (José Pinheiro, 1988), a la cual incluyo en mi listado de las quince mejores películas sobre corrupción policial que, si no han leído, les invito a echar un vistazo.
Y no olvidemos su faceta de cantante, que le valió un gran éxito con el tema Laetitia que, incluido en la banda sonora de Tres Aventureros, tiene una de las melodías despreocupadamente silbadas más famosas en la historia de la música (se los dejo abajo). O la versión en francés del clásico italiano Parole, Parole, que interpretó junto a Dalida y tuvo también gran suceso.
Las mujeres, por supuesto, fueron parte importantísima de su vida. “Por ellas siempre quise ser el más grande, el más guapo y el más fuerte”, llegó a escribir en su autobiografía de 2011. Además de las ya mencionadas Brigitte Auber, Romy Schneider o Nathalie Delon (única que lo llevó al altar), también pasaron por allí Mireille Darc, Rosalie Van Breemen, Anne Parillaud o la cantante alemanaNico, musa de Andy Warhol.
En cambio, la supuesta relación con Brigitte Bardot, que alimentó por décadas fantasías en revistas del corazón, fue siempre definida por ambos como platónica. Alguna vez, Alain declaró que solo se enamoró de verdad tres veces en su vida, aunque no dio nombres. Me permito arriesgar: Romy, Nathalie, Mireille…
Entre sus grandes amigos cabe mencionar a Jean-Paul Belmondo, otro gran icono del cine francés cuya muerte, ocurrida en 2021, fue un durísimo golpe para él y para su ya muy deteriorada salud, que venía de un ACV en 2019. Por esos días llegó a declarar que quería morir y las fotografías en que se lo veía muy avejentado y moviéndose con dos bastones causaron gran impacto en el mundo.
Otro de sus grandes amigos fue el boxeador argentino Carlos Monzón, a quien incluso visitó en 1993 en el penal de Santa Fe en que el ex púgil campeón del mundo se hallaba recluido tras ser condenado por el asesinato de su esposa (ese mismo año recibió también la visita de Mickey Rourke).
A los ochenta y ocho años y tras una historia de acusaciones cruzadas entre sus hijos y herederos que involucraron también a la asistente que convivió con él durante el último tiempo, el legendario actor fallecio ayer en su residencia de Douchy, adonde se había instalado algunos años atrás diciendo literalmente que quería ser enterrado allí.
Queda detrás de sí un gran legado y un carácter de icono del cual ya no quedan muchos ejemplos porque los tiempos para los galanes rudos han cambiado, habrá que ver si para bien o para mal. Hasta siempre, Alain, gracias por tantos buenos momentos. Te vamos a extrañar…
Combinación de thriller erótico y psicológico, El Vagabundo (The Drifter, 1988) es un filme de los ochenta dirigido por Larry Brand y protagonizado por Kim Delaney al que ni la crítica del momento ni el recuerdo posterior han tratado justamente, quizás por una exagerada comparación con Atracción Fatal.
Bienvenidos nuevamente a otro retro-análisis, hoy para hablar de un thriller ochentero que, a pesar de haber tenido en su momento cierto suceso en VHS, está hoy casi olvidado y creo que no con justicia. Lo que me llevó a escribir sobre El Vagabundo (The Drifter, 1988) fue descubrir que tiene un catorce por ciento de aprobación en Rotten Tomatoes. ¡Madre mía, catorce por ciento! No pude sino sorprenderme porque no la recordaba tan mala y, de hecho, es paradójico que, en abierta contradicción con esa puntuación, la mayoría de las reseñas del sitio sean positivas.
Habida cuenta de ello, me aboqué a visionarla nuevamente buscando aguzar el ojo crítico y la mirada de perspectiva que dan los años y tengo que decir que… ¡me volvió a gustar! No solo eso: le encontré detalles que en aquel momento se me habían pasado y un giro final al que, no sé por qué, recordaba diferente. O sea que me volví a sorprender…
De hecho, recuerdo que al momento de alquilar la cinta en un videoclub sin idea alguna sobre la misma (hasta donde sé, no se había estrenado en cine en mi país), el empleado del local me dijo “es Atracción Fatal, pero al revés”. Claro: se refería a que es también un thriller construido argumentalmente sobre una infidelidad y una relación pasajera que una de las partes no considera como tal ni quiere dar por terminada, solo que con la diferencia de que el género de los protagonistas está cambiado. Incluso después me enteré que en Estados Unidos (donde sí se estrenó en salas), la mayoría de los críticos hicieron la misma comparación.
¿Pero es tan así? Pues no: es cierto que hay puntos de contacto, pero por muy exitosa e influyente que pueda haber sido la película protagonizada por Michael Douglas y Glenn Close, las historias de infidelidades que acaban mal no nacieron con Atracción Fatal sino en los culebrones televisivos en que la misma abrevaba. Además, hay notables diferencias de resolución en la trama que probablemente hayan sido vistas a la ligera en aquel momento, así que aunque esté solo contra todos, creo que es momento de romper una lanza en favor de El Vagabundo…
Roger Corman, asiduo invitado tanto en esta sección como en la de reseña basura, figura como productor ejecutivo, pues no hay que olvidar que desde la segunda mitad de los sesenta y prácticamente hasta su reciente fallecimiento (aquí nuestro artículo publicado en ese momento) produjo unos trescientos filmes de bajo presupuesto que en la mayoría de los casos son bazofia consciente, pero El Vagabundo no merece tal categoría.
El rol principal recae en una joven Kim Delaney a la cual le faltaban años para interpretar a la detective Diane Russell en Policías de New York (NYPD Blue) o a Claudia Holden en Army Wives, series exitosas en las que tendría papel protagónico. Por detrás, un Timothy Bottoms alejado de sus días de gloria de los primeros setenta y un musculosoMiles O´Keeffe que traía como curriculum (o quizás prontuario) haber interpretado a Tarzán en aquella versión de 1981 con Bo Derek o al guerrero Atoren tres películas de una saga italiana de espada y hechicería muy conocida en el mundillo B, además de haber audicionado para James Bond y perdido contra Timothy Dalton.
La Historia
Julia Robbins (Kim Delaney) es una atractiva diseñadora de modas que, en soledad, viaja en auto de San Francisco a Los Angeles. Por el camino se cruza un también atractivo autoestopista (Miles O´Keeffe) al que no levanta, pero se lo vuelve a cruzar en un restaurante y otra vez al pinchar un neumático que él le ayuda a cambiar aun cuando le deje en claro que eso no le valdrá que lo lleve. La culpa y la libido, sin embargo, pueden más y termina llevándolo de todos modos.
Al parar en un motel, Julia renta una habitación y Trent duerme afuera, pero en la noche llueve y él golpea la puerta para pedirle dormir en su auto. Justo en ese momento ella está necesitando nuevamente ayuda, no ya con un neumático, sino con un televisor (los de los moteles americanos son famosos por ser antiguos y no funcionar bien), pero solo es una excusa para hacerlo pasar y terminan en el piso, con la estática azul del televisor como fondo y sin siquiera intento por llegar a la cama.
Al arribar a Los Angeles, el joven, cuyo nombre es Trey, quiere saber cuándo se volverán a ver, pero ella le pone los puntos y dice que eso no ocurrirá, pues la complicaría: le deja, eso sí y como recuerdo del ardiente momento, un reloj que era de su padre y que tendrá después peso en la trama. Convengamos en que para una relación pasajera es un regalo con demasiado compromiso emotivo…
Lo que complica a Julia, casi ni falta hace decirlo, es que ya hay alguien en su vida: un novio llamado Arthur (Timothy Bottoms) con el que incluso tienen planes de matrimonio. Pero Trey se pone cargoso y obsesivo al punto de lo psicótico y consigue tanto el número del trabajo de ella como el de su domicilio, lo que da lugar a que inicie un acoso telefónico en reclamo de encontrarse nuevamente.
Julia intenta manejar la situación sin decir palabra a su novio, pero este algo sospecha y ha contratado a un detective privado llamado Kriger (Al Shannon) para que la siga y le tome fotos, lo cual en efecto hace y consigue, para infortunio de ella, captarla en el preciso momento en que se está encontrando con Trey para decirle que deje de molestarla.
La cosa se va a poner cada vez más difícil y Julia terminará acudiendo a la policía, pero no quiero seguir contando más por si no la han visto y porque además es una trama que incluye asesinatos, mucho suspenso y un par de giros interesantes.
Hasta los Locos tienen Motivos
La nota de prensa que acompañó al filme en su estreno decía “hecho en diecisiete días y con un presupuesto demasiado bajo para mencionarlo”. O bien los críticos leyeron eso y se apresuraron a calificar la cinta sin haberla visto o, por el contrario, nunca lo leyeron y no la valoraron en tal contexto. Pues qué quieren que les diga: en lo personal, ese acto de sinceridad me enternece y uno termina perdonando que se vea algún micrófono, por más que el director haya después dicho que solo ocurre en el VHS por el cambio de formato. No pude ver la película en cine, así que tendré que creerle…
A ver: no es que El Vagabundo sea la gran originalidad ni mucho menos una obra maestra, pero es un decente thriller erótico y psicológico manejado con hábil mano por Larry Brand tanto en el guion como en la dirección, además de eficazmente interpretado por una tan sensual como solvente Kim Delaney que ya mostraba condiciones.
Por detrás tenemos a Miles O´Keeffe, que sigue siendo Tarzán pero con ropa (bueno, a veces) y mantiene la misma inexpresividad que en aquel filme de 1981 que parecía más pornosoft que cine de aventuras, en tanto que Timothy Bottoms está aceptable y correcto como novio cornudo, despechado y también algo tóxico.
Más interesantes son Anna Garduno como Matty, la amiga embarazada a quien, como a cualquier amiga, se le encienden vivamente los ojos cuando Julia le confiesa su infidelidad de carretera. O Al Shannon en el papel de Kriger, peculiar detective privado al que Arthur contrata para seguir e investigar a su novia. O Larry Brand que, en plan de ahorro, no es solo director y guionista sino que además se mete en la piel de Morrison, detective de policía con una personalidad tan particular que tiene en su despacho un retrato de Richard Nixon que nos sonríe inquietantemente.
“¿Por qué este sujeto la persigue?” – pregunta Morrison.
“¡Está loco! ¿Hace falta un motivo?”- repregunta Julia.
“Hasta los locos tienen motivos: motivos locos…”
Muy cierto, Morrison: punto para ti…
Comparaciones Odiosas
Pero volvamos al supuesto parecido con Atracción Fatal. Se ve que fueron tan insistentes con eso que el propio Brand salió a decir que su guion ya estaba escrito antes que dicho filme se estrenase, así que nada: como con los micrófonos, habrá que creerle. Pero fuera de ello, la trama es bastante menos lineal que la de la película de Adrian Lyne, donde siempre sabíamos la identidad de la acosadora o la asesina del conejo, que eran la misma persona. En El Vagabundo creemos también eso en un principio, pero las dudas nos van invadiendo con el fluir de la historia…
Y tampoco hay mensaje moralizante, mientras que Atracción Fatal era la película favorita de las mujeres casadas que llevaban al cine a sus maridos para que aprendieran la lección. De hecho y en algún punto, termina siendo más feminista que mucho bodrio militante de hoy en día y no condena a Julia por sucumbir al deseo. Además, como hemos dicho, no todo está necesariamente interconectado ni tiene por qué ser obra de un mismo maníaco, pero no quiero ahondar en ello para no hacer spoiler.
Hay un buen manejo de climas, suspenso y estética, siendo esta última bastante deudora de Brian De Palma, sobre todo en la escena de la habitación iluminada en naranja con las plumas que, suspendidas en cámara lenta, nos hacen presumir que algo terrible ha ocurrido allí y quizás también está por ocurrir. No debe extrañar entonces que la película fuera poco apreciada a su estreno, pues lo mismo ocurrió con la mayoría de los filmes de De Palma que después se convirtieron en clásicos de culto, oportunidad que El Vagabundo no tuvo…
Es más: probablemente De Palma haya visto la película y le haya gustado, pues para el año siguiente convocaría a Al Shannon para Corazones de Hierro (Casualties of War, conocida en Latinoamérica como Pecados de Guerra), en la cual compartiría cartel con Michael J. Fox y Sean Penn.
También es muy interesante el manejo de sombras en la persecución nocturna (remite a Turneur y a Carpenter), además de haber un evidente homenaje a Alfred Hitchcock cuando Julia visualiza el letrero del motel a través del parabrisas (obvia referencia aPsicosis). Y ya sobre el final, un detalle que rinde homenaje al spaghetti western y que, no por inverosímil, deja de ser encantador: quienes hayan visto Un Dólar Marcado (Giorgio Ferroni, 1965) sabrán de qué les hablo.
En cuanto a la música, compuesta porRick Conrad, está lejos de ser memorable, pero cumple su función, contribuyendo al clima general del filme con intrigantes notas de piano o atmósferas de sintetizadores.
Valoración Final
El filme pasó desapercibido en los cines, pero tuvo buen desempeño en VHS y Roger Corman siempre afirmó que nunca perdió un solo dólar con una película, así que ahora es a él a quien hay que creerle y es de suponer que El Vagabundo habrá funcionado bien en el medio doméstico ya que tuvo en 1990 una secuela llamada Overexposed, en la cual Larry Brand volvía a estar a cargo de la dirección y se repetía un personaje de la primera película, pero no diré cuál para que no lo descarten aquí como sospechoso…
Como antes hemos dicho, Brand dirigiría de allí en más varios títulos respetables y hasta algún éxito de taquilla como La Chica del Tren, además de mantenerse escribiendo guiones como el de Halloween: Resurrección (2002), hasta que, lamentablemente, falleció en 2019.
Delaney, como también fue dicho, sería estrella de series televisivas, en tanto que Timothy Bottoms ya no recuperaría el aura de sus tiempos de Johnny tomó su Fusil o La Última Película (ambas de 1971), pero estaría en títulos de peso como El Hombre de la Máscara de Hierro (1998), Elefante(2003) o La Chica de al Lado (2004), además de, por su parecido físico, interpretar tres veces a George W. Bush en distintas producciones televisivas, convirtiéndole ello en el actor que probablemente más veces haya encarnado a un mismo presidente.
A Miles O´Keeffe le perdí el rastro, pero anduvo por alguna que otra película de acción de bajo presupuesto o interpretando al capitán John Smith en La Leyenda de Pocahontas (2003) que, aunque basada en la misma historia, no debe confundirse con el filme animado de Disney. También ha recorrido instituciones penales dando entrenamiento a presidiarios en levantamiento de pesas (una pena que a ningún productor se le haya ocurrido ofrecerle recrear ese mismo personaje en pantalla) y ganó estatus de culto en el Reino Unido como objeto de bromas telefónicas en el programa de Graham Norton para finalmente, sabiendo reírse de sí mismo y sorprender a todos, hacerse presente en vivo en el estudio.
Insisto: no es una obra de arte ni revoluciona el género, pero El Vagabundo es una más que aceptable película de suspenso que consigue un buen equilibrio entre lo erótico y lo psicológico sin que lo primero opaque a lo segundo, algo que muchas veces suele ocurrir en el género y que obviamente no entendieron los editores de VHS que en mi país la lanzaron con el título Pecado de una Noche (así fue como la alquilé) y con el detalle “creativo” extra de suplantar la “o” de “pecado” por una manzana mordida: madre mía…
Sacando a O’Keeffe, las actuaciones van de buenas a decentes y la trama logra atrapar, colocando a la película no solo por encima de la media de las de bajo presupuesto producidas por Corman, sino también de unos cuantos thrillers eróticos cuyos títulos han logrado mayor nombre con menos méritos. Ysi me apuras a dar un dictamen express, hasta te diré que es mejor que Atracción Fatal, la película cuya pesada sombra le va injustamente en detrimento. Si la encuentran por allí, pasarán sin duda un rato ameno y no se aburrirán…
Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana. Hoy reseñamos En el vientre del Dragon. Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.
En el vientre del Dragon, el cómic europeo demuestra su grandeza
Estamos ante un integral de 3 álbumes europeos bastante diferenciados, estamos por tanto ante una obra completa en un sólo tomo. Pero si os dejáis llevar por la portada y los colores os vais a llevar un chasco porque no estamos ante precisamente un cómic de acción, sino un cómic de autor, y me explico.
En el vientre del dragón se van mezclando varias historias de diferentes personajes que poco a poco se van entrelazando, que convergen y acaban de una manera bastante distinta a lo que podrías esperar. Cuando te acercas a este tomo, en principio lo puedes hacer pensando que estás ante una historia de fantasía al uso, tenga mejor o peor guion, o tenga mejor o peor resolución. Eso es lo de menos. Pero lo que si os puedo decir es que si vas con la intención de leer algo convencional, posiblemente te lleves un chasco y acabes aborreciendo el cómic, ya que lo que vas a leer es otra cosa.
Y ese concepto nuevo no deriva en un cómic de acción o aventuras, sino en un argumento muy original dónde las historias de los personajes tienen un gran peso en la historia. Y por eso, estoy convencido a muchas lectores no les va a gustar En el vientre del dragón, y no por falta de calidad, sino por cambiar las expectativas de lo que se intuye por la portada y el dibujo, incluso los colores del cómic.
Porque bien es cierto que el trazo de Christophe Swal, autor al que no conocía antes de este integral es muy limpio, y estoy convencido que sería un gran ilustrador de escenas de acción. Creo que además es buen narrador visual, y por esto me refiero a no sólo que sea buen dibujante, sino que el dibujante pueda componer viñetas en el cómic que desarrollen una escena sin necesidad de diálogos, y sea comprendida por el lector. Pues creo que Swal es un autor tan completo que es capaz de narrar escenas de acción sin problemas ni confusión. Por eso creo que un cómic más elaborado como este, más de autor, más donde las vidas de diferentes personajes van cerrándose, el dibujo puede desvanecerse.
Y si antes hablaba del dibujante y de su forma clara de dibujo, ahora comentaré la labor del guionista Mathieu Gabella, que partiendo de una idea muy original y personajes elaborados, si puedo decir que en algunos momentos del cómic la trama se torna algo confusa y difícil de digerir para el lector. Creo que es aquí donde mas adolece una nota final de sobresaliente para este integral, que podría haber sido un referente en el cómic europeo. Creo que incluso 3 tomos franceses, uno de Yermo en España se quedan escasos para todo lo que Gabella quiere contar, y por tanto se puede tonar algo más gris para los lectores.
Aún así creo que En el vientre del dragón es un tomo maravilloso, con un concepto muy original y que es recomendable disfrutar siempre que vayamos sabiendo de antemano que no estamos ante un cómic de aventuras, sino ante una exploración interior de varios personajes.
Decididos a hacerse con el tesoro del mayor dragón que se haya visto nunca en el mundo, tres personajes de lo más variopinto se unen para cazar al terrible reptil: el estudioso Filógeno, hijo de unos dracólogos desaparecidos; Wei, un pirata chino capaz de dominar a los dragones; y Udo von Winkelried, descendiente del linaje de cazadragones iniciado por Sigfrido. El único problema es que la única forma de matarlo es desde el interior del monstruo, desde el vientre del dragón.
Este volumen integral, que recopila los tres álbums originales, propone una relectura de los mitos de estas fascinantes criaturas. Gabella y Swal juegan con los códigos y las historias de dragones para ofrecer una narración tan épica como misteriosa.
Basada en una novela de Robert McCammon, Teacup cuenta la historia de supervivencia de una pequeña comunidad rural del sur de Estados Unidos ante la llegada de una desconocida amenaza procedente de otro mundo.
Robert McCammon es un conocido novelista de terror y ciencia ficción que también ha cultivado el misterio histórico. Teacup es una próxima serie a estrenarse basada en su novela Stinger, de 1988. Un breve pero intrigante teaser (que pueden apreciar aquí) había sido dado a conocer hace algunas semanas en la Comic-Con de San Diego, pero ahora nos llega un teaser tráiler oficial más extendido que promete y mucho.
La historia se ubica en una pequeña comunidad rural del sur de Estados Unidos llamada muy apropiadamente Inferno en cuyas cercanías cae una amenaza procedente del espacio. Pero Inferno no es cualquier comunidad: está atravesada por muchos conflictos y prejuicios entre sus miembros, particularmente de carácter racial, lo cual hará que deban olvidar diferencias y trabajar juntos si lo que quieren es hacer frente al mal que sobre ellos se cierne.
Se trata, por lo tanto, de una historia de supervivencia cuya novela original, además, transcurre por completo en veinticuatro horas, pero la serie estira ese lapso a cuarenta y ocho para así, según propias palabras de McCulloch, explorar y desarrollar más a los personajes.
El estreno para Estados Unidos está pautado para el 10 de octubre a través de la plataforma Peacock, pero no aún tenemos fecha para España ni sabemos a través de qué plataforma llegará, aunque muy posiblemente lo haga a través de Skyshowtime. Que así sea…
A los 94 años y tras larga lucha con el Alzheimer, falleció Gena Rowlands, legendaria y superlativa actriz de Hollywood y del cine independiente a la cual en 2015 la Academia había entregado el Oscar honorífico por su rutilante carrera.
Y se nos fue Gena. Cierto es que a la edad que tenía, era algo que podía ocurrir, pero para mí Gena Rowlands (1930-2024) era una de esas personalidades a las que inconscientemente uno creía inmortales. Una verdadera gloria, haciendo honor tal palabra al título de uno de sus filmes más recordados.
Virginia Cathryn Rowlands había nacido un 19 de junio de 1930 en Madison, Wisconsin. Su padre era banquero y legislador, lo cual hizo que la familia atravesara distintas mudanzas por varias ciudades de Estados Unidos hasta que en 1950 y por cuenta propia, decidió trasladarse a New York para estudiar actuación en la Academia Estadounidense de Arte Dramático.
Su debut en Broadway le llegó en 1952 con La Comezón del Séptimo Año (The Seven Year Itch), obra de George Axelrod que sería unos años después llevada al cine porBilly Wilder, aunque con Marilyn Monroe en el papel femenino principal (en España se la conoció como La Tentación vive Arriba). También protagonizó en 1956 Middle of the Night junto a otra leyenda de la actuación: Edward G. Robinson.
Pero fue a partir de 1963 que se convirtió en musa y actriz fetiche de John Cassavetes, director con el cual había contraído matrimonio unos años antes y con quien compondrían una dupla que ayudaría a fortalecer las bases del cine independiente. Treinta y cinco años duró el matrimonio hasta la muerte de John en 1989, dejando un total de diez películas juntos y actuaciones inolvidables de Gena en Ángeles sin Paraíso (1963), Rostros(1968), Una Mujer bajo la Influencia (1974), Noche de Estreno (1977), Gloria (1980) o Love Streams (1984), entre otras.
Se especializó en personajes en conflicto o atormentados a través de interpretaciones crudas, realistas e intensas. En mi caso personal atesoro como uno de los más recordados el que encarnó en Una Mujer bajo la Influencia, donde daba vida a un ama de casa emocional y psíquicamente inestable a la que su esposo (Peter Falk) veía tristemente decaer día a día sin poder hacer nada para detener el proceso. Ese papel, de hecho, le valió su primera nominación al Oscar y la obtención del Globo de Oro como mejor actriz dramática.
Y no solo tuvo actuaciones consagratorias en películas de su esposo sino también de su hijo Nick Cassavetes como El Diario de Noa (2004, conocida en Latinoamérica como Diario de una Pasión), o de respetados realizadores independientes como Paul Mazursky (La Tempestad, 1982), o Jim Jarmusch (Noche en la Tierra, 1991). Su última aparición cinematográfica fue en la comedia húngara-estadounidense Seis Clases de Baile en Seis Semanas (Arthur Seidelman, 2014), donde interpretaba a una mujer octogenaria que quería aprender danzas y compartía cartel con otra veterana gloria de Hollywood: Rita Moreno.
En televisión y además de las series antes mencionadas, ha sido también parte del exitoso culebrón Peyton Place (inspirador de otros posteriores como Dallas, Dinastía o Falcon Crest) y participado en episodios de Monk,NCIS o Colombo (Columbo para Latinoamérica), en donde le tocó volver a actuar con Peter Falk (enorme actor al que le quedaron debiendo el Oscar y ya es tarde).
A lo largo de su carrera ha cosechado elogios que la han convertido en una de las actrices más respetadas, siendo su nombre sinónimo de garantía en calidad interpretativa. Dos veces fue nominada al Oscar sin ganarlo, deuda que, como con el recientemente fallecido Donald Sutherland, la Academia de Hollywood buscó subsanar con un Oscar honorífico, que recibió en 2015. Además, ha ganado dos Globo de Oro, tres Emmy y una Concha de Plata en el Festival de San Sebastián.
Según reza el comunicado familiar y luego de cinco años de lucha contra el Alzheimer (exactamente como el personaje al que interpretaba en El Diario de Noa), Gena falleció este miércoles a la edad de noventa y cuatro años en su residencia de Indian Wells, California, rodeada de sus seres queridos y entre ellos su hijo Nick. Deja detrás suyo una carrera brillante que la eleva a esa constelación inalcanzable que ocupan las igualmente desaparecidas Katharine Hepburn,Jessica Tandy y Lillian Gish. O Joanne Woodward y Meryl Streep, que todavía siguen entre nosotros.
“Yo me muero por Gena Rowlands” decía Fito Páez en la letra de Circo Beat y no es para menos. Hasta siempre, inolvidable Gena. Gracias por tan inmenso legado. Gracias por todo. Gracias por tanto…
Deadpool y Lobezno (Deadpool y Wolverine) sigue arrasando en todo el mundo. Después de superar los 1000 millones en taquilla siguen generando noticias y rumores de todo tipo. Y esta vez ha generado que el actor Channing Tatum, últimamente algo denostado en Hollywood vuelva a brillar de nuevo en el firmamento para ir al programa de Jimmy Fallon, donde ha dicho que aún espera una película en solitario de Gambito.
El actor dijo textualmente: «esperamos haber descifrado el código» para la película en solitario de Gambito»
SPOILERS DE Deadpool y Lobezno (Deadpool y Wolverine)
Channing Tatum es un actor que ha querido ser una estrella en Hollywood, pero siempre algo se lo ha impedido. Películas regulares o malas actuaciones de Tatum le han dejado para el ostracismo. Un actor que no ha tenido suerte, como cuando tuvo la opción años atrás de interpretar a Gambito, y al final nada. ¿Pero quién es Gambito?
Gambito, hombre-x creado en 1990 en los cómics por Chris Claremont como guionista, ha sido siempre un personaje con mucho tirón entre los fans. Durante un tiempo llegó a ser el personaje más querido entre el público por detrás de Lobezno, claro está. Hablamos de un peso pesado, pero que en la gran pantalla no ha tenido casi nada de repercusión.
Se intentó un spin-off de X-Men para presentar el personaje de Gambito en solitario donde Channing Tatum estuvo esperando su oportunidad, pero cuando Disney adquirió la Fox, todos los planes se fueron al traste. Pero sin embargo cuando se contactó con el actor para dar vida al Cajún conocido como Gambito en Deadpool y Lobezno (Deadpool y Wolverine), Tatum interpretó al personaje en gran parte para reirse de la situación. Pero tras la película, tras sacar el bastón y las cartas cargadas con energía cinética, parece que todo ha cambiado.
Con habéis visto en la entrevista, Channing Tatum dice que «mataría gatitos» para volver como Remy LeBeau (Gambito), y dice que «espero que hayan descifrado el código» para una película de Gambito. Recordemos que Kevin Feige le dijo al principio de la compra de la Fox por parte de Marvel, que necesitaría tiempo para acoplar el personaje en el nuevo UCM. Parece que este proceso ya ha empezado en la película Deadpool y Lobezno (Deadpool y Wolverine), y creemos que no será la última vez que veamos a Channing Tatum en la piel del personaje. Hay rumores que dicen que Gambito será de la partida en el próximo reinicio de los X-Men en el nuevo UCM.
Sony ha lanzado un nuevo tráiler de Kraven el Cazador, la película que, basada en el clásico villano de Marvel, llega antes de fin de año. La cosa pinta muy pero muy violenta…
Después de tantos retrasos, está cada vez más cerca el estreno de Kraven el Cazador, el filme de Sony Pictures que, dirigido por J. C. Chandor y protagonizado por Aaron Taylor-Johnson (digan la verdad: ¿no suena fonéticamente a versión femenina de Anya Taylor- Joy?), amplía el universo de Spider-Man con un spin-off dedicado a uno de los villanos más icónicos de Marvel.
Ya habíamos tenido en junio un primer tráiler (que aquí pueden ver) y ahora nos llega un segundo que se ve aún más violento y justifica sobremanera la calificación R que, de acuerdo a su tono adulto, la película lleva.
Este es el tráiler para España…
Y este para América Latina…
La designación de Aaron para el papel de Kraven había en un primer momento levantado suspicacias y dudas entre los fans, pero tráiler tras tráiler, el actor británico nos sigue sorprendiendo y, quién les dice, quizás estemos ante otro caso como el de Heath Ledger, a quien absolutamente nadie apostaba una ficha como Joker. El elenco, además, incluye a Ariana DeBose, Fred Hechinger, Alessandro Nivola y Christopher Abott entre otros, en tanto que Russell Crowe da vida al padre del personaje.
El tráiler viene a pura acción, oscuridad y adrenalina casi gore, además de presentar a Rhino como gran antagonista de la película y llevar como gloriosa y sórdida cortina musical al gran Johnny Cash con The Man comes around. El estreno, y esperemos que esta vez sea verdad, será el 13 de diciembre.
¿Qué les parece el tráiler? ¿Le tienen fe a Taylor-Johnson? ¿Creen que con esta película Sony se sacará de encima la sensación algo sosa que han dejado Morbius o Madame Web? Les leo…