Bienvenidos una semana más a Westworld. Para todos aquellos que no hayan visto Les Ecorches, aquí tenéis los análisis de todos los capítulos anteriores de la serie. Para los que hayan tenido la oportunidad de ver el séptimo capítulo de esta segunda temporada, vamos con el análisis.
SPOILERS A PARTIR DE AQUÍ.
LA BATALLA DE LA MESETA

Como bien he dicho en algún que otro comentario en capítulos anteriores, la segunda temporada de Westworld ha desterrado dos de los aspectos más importantes de la primera temporada: el entrecruzamiento continuo de líneas temporales y el uso del enigma como leitmotiv de la trama. Esta segunda temporada, cuyo título global recibe el nombre de La puerta, parece utilizar más el jugueteo temporal como una herramienta para que cale mejor la historia, lo que hace que la serie sea mucho más sólida que en la temporada anterior, y desvela enigmas poco a poco. Aquí no importa tanto el qué y mucho más el cómo.
El núcleo central del episodio (que no el más importante) es ese ataque a la Meseta liderado por Dolores. En una táctica bastante hábil, los hombres de Dolores se disfrazan como miembros de seguridad de Delos, utilizando la típica táctica del “caballo de Troya” y comienzan a masacrar a los soldados de Delos.
En un momento dado (ya volveremos a eso), el sistema de Westworld comienza a funcionar, activándose las cámaras de seguridad. Así se percatan de que Dolores se dirige con Teddy y los demás hacia donde se encuentra Peter Abernathy.
Allí, Stubbs amenaza con acabar con Peter si Charlotte Hale no le cuenta la verdad sobre la mente del padre de Dolores. No está dispuesto a sacrificarse por un motivo que desconoce. Hale le responde con una frase que busca tanto aclarar como crear incógnitas: afirma que se trata del seguro de un seguro.
En ese momento, Dolores y Ted llegan a la sala. Hale intenta agasajar a Dolores alabando la revolución que han conseguido, pero no se espera la respuesta de la líder de las anfitriones. Hale cree que la líder de los anfitriones busca parecerse a los humanos, pero Dolores busca ser algo superior. De hecho, como bien sabe ella, los humanos buscan ser como los anfitriones: un cuerpo bello, que no envejece con una mente humana insertada. Solo que anfitriones como Dolores tienen una mente original que está creciendo a pasos agigantados. Hale, desarmada ante todo lo que sabe Dolores a través de sus recuerdos, le responde acerca de la utilidad de las copias de seguridad. Sin ellas, los anfitriones no son inmortales, ya que sus caracteres programados no podrían reutilizarse.
Una vez más, Dolores vuelve a sorprender a Hale, que ha subestimado a su rival. Ella considera que las copias de seguridad son una cadena más que permite que los humanos sigan utilizándolos. Por eso, busca destruir la Cuna.
Y las elegidas para ello han sido Angela y Clementine. Tras la muerte de la segunda, la primera llega a La cuna y provoca su destrucción, no sin antes mostrar a un soldado de Delos que fueron diseñados para ser mejores que los humanos, ya que conocen sus principales debilidades (su misión era servirlas) y pueden usarlas para derrotarles.
Dolores pretende torturar a Hale, pero la voz de su padre, en una momentánea recuperación de la cordura, a la manera de las demencias humanas, le distrae de su propósito y permite que Stubbs y Hale escapen. Esperable, sabiendo que están presentes en la última parada de la línea temporal de la segunda temporada de la serie.
Lo que yo no me esperaba era lo que iba a hacer Dolores con su padre. Tras una despedida emotiva, similar a la que tuvo con Teddy (ahora un siervo tan violento como leal), la líder de la revolución abre la cabeza de su padre y extrae su unidad de control. Nunca pretendió liberar a su padre, si no usar lo que hay en su cabeza para derrotar a los humanos.
¿Y qué es lo que ha tenido Peter Abernathy en la sesera? ¿En qué consiste ese conjunto de datos encriptados que ha actuado como tumor para la mente corrompida del padre de Dolores? Podríamos tener la tentación de asumir que se trata de las copias de seguridad de los anfitriones, un seguro en caso de que La cuna fuera destruida. Pero, en ese caso, ¿Por qué no lo destruye Dolores? En mi opinión, todavía no sé lo que contiene esa unidad programativa, pero no se trata de copias de seguridad.
MAEVE Y EL ETERNO RETORNO.
Mientras que, en los primeros capítulos de esta segunda temporada, Maeve acaparaba mucho más interés que Dolores en las tramas, la tendencia se ha invertido en los últimos tres episodios. Su subtrama ha sido la más corta, pero no por ello menos intensa.
Maeve ha conseguido reencontrarse con su hija en un momento bastante conflictivo, con la misteriosa Nación Fantasma persiguiéndole los talones. A todo esto, El hombre de negro y sus secuaces también escapan del mismo grupo indígena. Ambos coinciden en una cabaña. Y una vez más, la historia se repite: El hombre de negro acechando inconscientemente la casa donde Maeve y su hija se esconden. Esta vez, el encuentro es bien diferente.
Al igual que Hale, Willblack (al que, pese a diferentes teorías, sigo considerando humano) también subestima la voluntad de un anfitrión y no puede evitar se disparado por Maeve. En una escena tan asombrosa como poco creíble, Maeve manda a todos los hombres de Willblack a por su jefe, que consigue sobrevivir a duras penas con varias balas en el cuerpo. En última instancia, parece que Lawrence va a salvarle la vida, pero Maeve, que misteriosamente no puede hacer que obedezca, consigue ahondar en sus recuerdos para que Lawrence rememore todos los sufrimientos que el hombre de negro le hizo pasar en la primera temporada. Así, Willblack recibe el enésimo balazo, pero no el definitivo, ya que los hombres de Delos, guiados por Lee, llegan para acribillar a Lawrence y a Maeve, que es salvada in extremis de la muerte por Lee, por lo que es llevada a La meseta.
Ya que hablamos de bucles, tratemos el segundo encuentro de Dolores, saliendo triunfal de la meseta, y una Maeve herida y atada a una camilla dentro de las instalaciones. Ambas se mantienen firmes en sus convicciones, pero Dolores, en su único acto de piedad en toda la serie, decide no acabar con ella, no sin antes aconsejarle que se desate de los lazos que supone tener un pariente impuesto por los diseñadores de Westworld. Dejamos a Maeve en su peor momento en la serie, pero todos conocemos el fenómeno del Ave Fénix…seguro que Lee tendrá algo que ver.
Como véis, todas las tramas se cruzan en el mismo lugar, salvo la del hombre de negro. Suponemos que William será rescatado por su hija, a la que dejó abandonada en el capítulo anterior. Es poco creíble la capacidad de resistencia de este hombre, un hombre de mediana edad con varias balas alojadas en el cuerpo. Hay quien dice que este hecho corroboraría que William es un anfitrión más. Pero por coherencia hacia el personaje y la trama de la serie, espero que esto no se vuelva un “¿Quién es un anfitrión y quién no?” y que Willblack sea, sencillamente, un humano tan aburrido de la vida que ha enfocado toda su obsesión en un juego.
NO CREO QUE DIOS DESCANSARA AL SÉPTIMO DÍA DE LA CREACIÓN.

Llegamos a la trama central del capítulo. No solo conceptualmente para el universo de Westworld, si no para la trama en sí de la serie.
Y es que el episodio comienza con el descubrimiento de la condición de Bernard como anfitrión por parte de Hale y Strand, al contemplar varios “Bernards” alojados en una estancia secreta dentro de la habitación donde Bernard acabó con Theresa en la temporada anterior. Hale, aplicando una especie de tortura informática, quiere que Bernard le explique qué ocurrió durante el ataque a la Meseta y, por eso, todo el capítulo transcurre durante esa masacre.
Mientras las instalaciones de Delos se encuentran en caos, Bernard conversa con Ford en la tranquilidad de Sweetwater. Se echaba mucho de menos a Anthony Hopkins. En la primera temporada estaba genial como científico algo senil que se destapaba como el genio controlador de los hilos narrativos de la primera temporada. Ahora, con las cartas destapadas, Ford se permite darle a Bernard un discurso narcisista y pedante, pero que en manos de la ligereza que Hopkins le aporta al personaje (parece que podría hablar del tiempo en lugar de sobre la inmortalidad) se convierte en algo fascinante.
Gracias a Ford conocemos (y confirmamos) el propósito real de Westworld. Y es que el parque es una especie de estudio de cohortes. En estadística, este estudio consiste en que tenemos un grupo estándar (los anfitriones), una determinada condición invariable (las tramas) y un grupo incógnita que son los invitados. Es decir, es un campo de pruebas en lo que se busca conocer todo lo que ansía el ser humano, libre de ataduras al verse actuando sin vigilancia ni consecuencias en sus actos. ¿Con qué fin? Poder copiar la mente humana para, en última instancia, usar los cuerpos de los anfitriones como recipientes.
Se confirma que la rebelión fue orquestada por Ford. Como bien dice el creador, no obligó a Dolores a hacerlo, pero sabía que lo haría. Lo mismo que afirma que todos los anfitriones son libres y, al chascar los dedos, todos reanudan sus actividades. La falsa libertad de los que no saben que son manejados por un genio convertido en dios.
Sin embargo, el proyecto no funciona por lo que vimos en James Delos. Por eso, Ford permanece escondido en la cuna a la espera de poder salir al mundo exterior. También se confirma que Bernard fue el que introdujo la unidad programativa de Ford en la Cuna. ¿Cuál es la solución para Ford? Todo tiene que ver con ese lugar situado en el valle más allá, a dónde se dirigen William y Dolores.
Cambiando de escenario, Ford lleva a Bernard a la residencia que Arnold construyó para su familia en Westworld. Allí fue creado Bernard. En este contexto, Ford explica un concepto fundamental. Diferencia entre anfitriones superiores y los anfitriones de Delos. La empresa que ostenta el parque comenzó a crear anfitriones con el único objetivo de conseguir esa ansiada humanidad artificial de la que ya hemos hablado. Prácticamente todos los personajes de la serie, desde Clementine a Maeve (cuyo papel en esta historia todavía queda poco claro), pertenecen a esta categoría. Salvo dos.
Y es que Dolores y Bernard son los únicos anfitriones anteriores a la unión de Delos y Argus. Dolores, creado por Arnold. Bernard, creado por Ford a imagen y semejanza de Arnold, basándose en los recuerdos de Ford y de Dolores (de ahí la impactante prueba de fidelidad del sexto capítulo). Ambos no están hechos para ser como los humanos, si no para ser algo más, superiores a los seres más nocivos de la historia del mundo, como bien dice Ford. Para que los anfitriones superiores prevalezcan, debe abrirse la puerta (sí, el título global de esta segunda temporada).
Ford duda de la capacidad de Bernard para sobrevivir y, de alguna forma, consigue implantar su personalidad en la mente de Bernard, lo que coincide con la restauración de los sistemas. Mala noticia para Bernard, que vuelve a verse controlado por Ford, y buena para los espectadores, que vamos a poder disfrutar de Anthony Hopkins en los próximos capítulos.
Gracias a Ford, Bernard destruye los sistemas de la meseta como forma de apoyo a la revolución de Dolores. Ahora, Bernard va un paso por delante del resto, ya que sigue los pasos del que orquesta toda la trama de esta temporada.
En el “presente”, Bernard acaba por revelar donde se encuentra la unidad programativa de Peter Abernathy. Sector 16, zona 4. La trama/emboscada está servida.
CONCLUSIONES
Magnífico episodio. La división espaciotemporal y la intriga son ahora una herramienta al servicio de la historia. Vuelve Ford y el final de la temporada promete ser apoteósico. No sabemos qué será de Maeve y de Willblack, pero la confrontación en ese valle del más allá tendrá consecuencias para todos los personajes de la serie. Lo que está claro es que la serie cada vez se posiciona más a favor de los anfitriones. Pocos humanos decentes quedan en este Westworld…
Como curiosidad, el título de este capítulo, Les ecorches, hace referencia a una figura humana que no muestra la piel, si no los músculos. Puede hacer referencia a la identidad por fin desvelada de Bernard o bien, una vez más, a la cada vez más escueta diferencia entre humanos y anfitriones.
Un saludo y sed felices!
Hasta la semana que viene!