Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy tenemos el placer de anunciaros la celebración de 84 Ideas, las IV Jornadas Profesionales de la Industria del Cómic. Nuevamente, estaremos apoyando nuestra industria del cómic nacional. No podía ser de otra manera.
84 Ideas. IV Jornadas Profesionales de la Industria del Cómic
En 2021, la Asociación de Amigos del Cómic de Ciudad Real (AMICO), creó una herramienta, al servicio de los profesionales y aquellos con la intención de serlo, en torno al mundo del cómic.
Así se creó 84 Ideas. Un evento, cada vez más importante, en el que todos los sectores relacionados con la industria del cómic en España (sí, he dicho industria), aportan ideas a través de charlas y mesas redondas, en las que todos, intentarán aportar IDEAS para mejorar la situación del cómic en nuestro país.
Al fin y al cabo no sólo es que One Piece sea El Manga, así en mayúsculas, en cuanto a ventas, influencia y cariño del Pueblo en este siglo XXI. Es que es un poco como hablar de lo bueno que está un chuletón bien hecho, lo bonito que es el mar o detallar por qué Freddie Mercury tenía buena voz. Pero ya cuando la cosa lleva rodando como dos décadas, imparable, con la gente aullando a tu alrededor de vez en cuando que aquello es buenísimo, que la vida es bella y que hoy hay otra vez partido de Liga de Campeones con tu equipo de local.
Pues en definitiva todo eso es más o menos One Piece. Empieza con una premisa tontorrona, un chico que quiere ser el rey de los piratas. El protagonista, Luffy, parece que otra vez va a ser el mismo molde de Goku, Naruto o Seiya, el típico protagonista shonen desde que Toriyama le dio por meterse en el sector. Pero ay amigo, que Eiichirō Oda, genial donde los haya, saca mucho más jugo que en anteriores shows clásicos del shonen. Luffy va más allá del personaje sencillo, bobalicón, noblote, optimista y cabezón con superpoderes únicos. Luffy transmite una alegría que no ha transmitido casi que nadie en la historia del manga…ni casi del cómic.
Luffy es el Bien. Es sencillo. Es valiente. Es humorísticamente despistado y cabeza hueca. Hace lo correcto por difícil que sea. Y, sobre todo, transmite esperanza, luz, alegría, camaradería. Y lo hace de manera tan sencilla, tan bonita, tan simple y tan directa que es capaz de encandilar a casi cualquiera. Se enfrenta a cosas tremendas y a enemigos espantosamente crueles, hasta el punto de contarnos dramas tremebundos conforme avanza la historia… pero eso no hace más que hacer brillar más a los protagonistas.
Es maravilloso cómo Oda puede conseguir transmitir todo esto en One Piece con historias tan sencillas y tan directas. Es lo más complicado que hay en la vida: contar cosas complicadas de una manera sencilla que pueda llegar a todo el mundo sin caer en la pornografía emocional ni el estreñinimiento mental. One Piece lo borda…
Y lo hace con piratas payaso que te lanzan partes de su cuerpo, con hombres cocodrilo, con cocineros que pueden mandar a pasear a monstruos gigantes del mar a base de patadas y gente que usa tres espadas a la vez, una de ellas en la boca. De toda esa locura visual (de la que criticaremos que en los inicios algunas escenas de acción sean confusas y no se entere uno de qué pasa hasta que transcurren unas viñetas) sale algo así. Algo que te hace reír de vez en cuando con los despistes irreverentes del protagonista, especialmente con los malvados o las figuras de autoridad.
Así, leyendo el tercer tomo de One Piece de la nueva edición, la cosa se quedó con Luffy yendo a pegarse con un villano al que llegas a odiar por las crueldades que le has visto hacer. Pero cómo narices consigue eso un cómic para adolescentes en un señor ya de más de cuarenta años. Pues lo consigue. Consigue que quieras que venga el siguiente tomo y que el puño de goma de Luffy golpee una y otra vez su feísima cara.
Chico, es como si hubiera vuelto a ser niño o adolescente y me comprara las grapas de superhéroes, quedándote con la cosa de qué pasará al mes que viene. La última vez que me pasó eso fue con los Vengadores de Kurt Busiek. Ha llovido, sí.
En definitiva, la gran pregunta no es ya seguir dando la brasa con las virtudes conocidas por todo el Pueblo sobre One Piece, ya que somos de los últimos en llegar. La gran pregunta es en qué narices hemos estado invirtiendo el tiempo para no haber llegado antes.
En resumen, todo ese tiempo perdido con cultistas de gente que se creen directores de cine, carne de propaganda y estafadores deportivos lo podría haber invertido no en estudiar más, no en formarme, no en aprender cosas nuevas, sino en estar ya al día de las hazañas de Luffy y compañía. Voy como dos décadas por detrás de lo que debería. Pero, como siempre, no todo está perdido: este mes ha salido otro tomo. No sé qué más qué queréis en vuestras vidas.
A lo largo de sus seis episodios, Griselda, miniserie de Netflix dirigida por Andrés Baiz y escrita por Ingrid Escajeda, recrea el ascenso de Griselda Blanco hasta convertirse en la madrina de la cocaína en el duro submundo del narcotráfico de Miami. Caracterizada de modo increíble, Sofía Vergara entrega una actuación que pide a gritos nominación para el Emmy.
“El único hombre al que alguna vez haya tenido miedo fue una mujer llamada Griselda Blanco” (Pablo Escobar)
Desde hace algunas semanas está disponible en streaming Griselda, miniserie de Netflix en la que Sofía Vergara da vida a Griselda Blanco. No es, por cierto, la primera vez que es llevada a la pantalla quien fuera líder del narcotráfico en Miami entre los setenta y ochenta. Catherine Zeta Jones la interpretó en la película para televisión Griselda:La Reina de la Cocaína (Cocaine´s Grandmother, 2017), en tanto que Ana Serradilla lo hizo en la serie colombiana La Viuda Negra (2014) y Jennifer Lopez le da vida en la demorada The Godmother, de aparente estreno en el curso de este año.
La idea de una biopic dedicada a la jefa de un imperio de la droga nos hace de inmediato pensar en Narcos y Griselda bien podría ser casi vista como precuela considerando que la retratada es considerada por muchos como mentora de Pablo Escobar. No solo eso: además tiene entre sus productores a Eric Newmany Carlo Bernard, ambos showrunners de Narcos, y los seis episodios están dirigidos por Andrés Baiz, que tuviera también a cargo algunos de la misma.
La elección de Sofía Vergara para el papel principal podía sembrar dudas, habida cuenta de que la relacionamos con la comedia y sobre todo con Modern Family, pero la actriz colombiana sorprende con una magnífica interpretación dramática y una caracterización que, prótesis y maquillaje mediante, la deja lejos del aspecto que le conociéramos en la exitosa sitcom. E incluso oficia como productora ejecutiva.
La Madrina
La historia comienza en Medellín, donde Griselda está casada con un poderoso narco y debe prácticamente huir con sus tres hijos a Miami por una situación de violencia doméstica. Flashbacks posteriores mostrarán que detrás de ello hay detalles aún más escabrosos, pero el hecho es que una vez en Miami y sin ser invitada, se aloja en el departamento de su amiga Carmen (Vanessa Ferlito), otra ex esposa de narco que ha escapado de ese mundo y no quiere vuelta atrás.
Carmen tiene allí una agencia de viajes y le da trabajo a Griselda como recepcionista, pero los pocos clientes y la magra cosecha hacen que esta última salga a colocar un kilo de cocaína que ha traído oculto en la mochila de su hijo más pequeño.
Comienza a partir de allí a relacionarse con el narcotráfico, un mundo en el cual irá poco a poco escalando posiciones, pero no sin dificultad al tener que lidiar con los jefes locales. Contará para ello con el aporte de Arturo (Christian Tappan), amigo suyo que en Medellín fuera contador de su ex esposo, así como de Darío (Alberto Guerra), matón al servicio de su cuñado que cambiará de bando por tener conflictos éticos con matar niños.
A ellos se sumarán los servicios del sicario Rivi Ayala (Martín Rodríguez Aguirre), que se convertirá prácticamente en principal confidente y brazo derecho, así como los de varias ex prostitutas que Griselda hace venir de Colombia con cocaína en sus sostenes y también los de unos cuantos refugiados cubanos que, encontrando en ella a una líder redentora, irán poco a poco formando un virtual ejército a sus órdenes.
De manera paralela, seguimos la historia de June Hawkins (Juliana Aidén Martínez), detective de homicidios que está intentando construirse una reputación dentro del departamento de policía, pero a la que sus compañeros menosprecian y ningunean todo el tiempo. Está tras la pista de Amilcar Rodríguez (José Zúñiga), narco local aparentemente ligado al asesinato de un testigo clave, y no sabrá de la existencia de Griselda hasta promediar el cuarto capítulo, cuando su investigación la toque de manera tangencial.
Al igual que esta última, June es también un personaje real y en la serie oficia prácticamente como su espejo ya que, por sobre el antagonismo policía/delincuente, hay cierta identificación al ser madre soltera y costarle ascender laboralmente por su condición de mujer, aun cuando el camino elegido para alzarse de tal suerte sea diametralmente opuesto.
La espiral de violencia crece en una trama que no da concesiones, sobre todo a partir del tercer episodio y pudiendo, como bien cuadra a una historia de narcos, llegar a límites atroces y macabros entre traiciones, decapitaciones, emboscadas, ajustes de cuentas y mucha arma automática. En medio de todo ello, desde luego, tiene lugar el ascenso de Griselda hasta erigirse en soberana indiscutida de Miami por encima de pesados traficantes locales como Papo Mejía (Maximiliano Hernández) o el ya mencionado Amilcar.
Polémicas e Idealizaciones
Desde su estreno, la serie se ha convertido en todo un éxito para Netflix, alcanzando el primer puesto en reproducciones en unos ochenta países. En Colombia, sin embargo, ha levantado polémica por el eterno estereotipo de los colombianos, casi nunca presentados como ejemplos de superación moral ni ligados a hechos positivos, sino siempre inevitablemente al narcotráfico y al mundo del crimen.
También han caído críticas sobre la imagen que se da de Griselda Blanco, la cual incurre (siempre según esas acusaciones) en una romantización de los narcos.
Más allá de que ese criterio arrasaría con todas las historias de piratas, ladrones o mafiosos que alguna vez se hayan hecho, debo decir que no estoy de acuerdo: quizás esa pueda ser la imagen en los primeros dos episodios, pero a la larga Griselda es una mujer llena de contradicciones a la cual el poder termina por hacer sucumbir en manos de la paranoia, desconfiando de sus amigos más cercanos y hasta de la fidelidad de su pareja.
Lo que sí se puede cuestionar, en todo caso, es que el resto de los personajes del mundo narco a su alrededor sean totalmente lisos y no tengan los matices que ella sí, lo cual quizás obedezca a facilitar para el espectador una falsa dicotomía de “narco bueno – narco malo”.
También se puede objetar cierta idealización del personaje en sus inicios que claramente se contrapone con la evidencia documental: Griselda Blanco fue una mujer a la que no le tembló el pulso para mandar matar a nadie y no llegó a Miami como “madre coraje” con una mano atrás y otra adelante, sino escapándole a la justicia de New York por haber allí participado en turbias operaciones para su esposo. Quizás sería mejor entonces tomar a la Griselda de la serie como un personaje ficticio…
Un Mar de Guiños y Referencias
La serie, que se inicia en plena época de la fiebre disco, muestra una gran ambientación de época en indumentaria, autos, peinados y música, pasando de Donna Summer o Boney M en los setenta a The Romantics o Ryan Paris en los ochenta: buen trabajo de buceo el no caer en los lugares ya comunes de Bee Gees o Michael Jackson.
La fotografía está muy lograda, con algunas tomas, encuadres y movimientos de cámara interesantes. Es cierto que se ve algo opaca en escenas de interiores y especialmente nocturnas, con claro predominio de ocres, marrones y amarillos, pero a medida que avanza la serie nos damos cuenta de que es un recurso para marcar contraste entre la soleada Florida y los sórdidos ambientes del bajo mundo en que la trama se resuelve. De hecho, cuando la misma discurre en oficinas policiales, los tonos dominantes giran al azul.
La historia está además jalonada de guiños. Cuando vemos a Griselda golpear a alguien alocadamente con un bate de béisbol, nos viene la imagen del Capone de De Niro.
Y no es la única referencia a películas de mafia: en el cuarto episodio, está viendo con su familia una de las escenas finales de El Padrino cuando se retira al baño a vomitar y nos anoticiamos luego de que está embarazada. Pues el niño en camino, como nos enteraremos luego, se llamará Michael Corleone (así, tal cual), lo que más que guiño de la serie lo es de la vida misma, pues así lo llamó en la realidad.
Pero hay más guiños cinematográficos, como cuando Griselda dice secamente “hazlo” al momento de mandar matar a alguien para, un momento después, escuchar en el teléfono decir “está hecho” y asumir su rostro una expresión semejante a la de Martin Landau en Delitos y Faltas (Woody Allen, 1989) al oír exactamente la misma frase. Una escena que, además y sin necesidad de que ella diga palabra, la revela cayendo en la cuenta de que, poco a poco, se va convirtiendo en lo que ella misma rechazó e intentó dejar atrás.
También hay guiños literarios, como cuando busca cigarrillos en la guantera del auto de Rivi y se ve un ejemplar de Laberintos, de Jorge Luis Borges, perfecta alegoría de un momento en que las circunstancias se cierran en torno suyo formando una red de la cual se hace difícil salir.
Y no falta la autorreferencia, como cuando, en plan de celebración por los recientes éxitos de Griselda, suena versionado en español el tema Gloria, de Umberto Tozzi (después reversionado en inglés por Laura Branigan), obvia referencia al icónico personaje que Vergara interpretara en Modern Family por once temporadas.
Contrapunto y Espejo
A primera vista, se puede decir que la serie tiene un tono feminista, pero lo suficientemente cuidado para no caer en moraleja o militancia. De hecho, difícil es ver como ejemplo a una mujer que logra ascender entre hombres en el mundo de la mafia, pero no es función de ninguna serie ni película el ser guía de moral y, de hecho, Griselda es una mujer que, a la larga y más allá de las frustraciones y vejaciones que por tal condición pueda haber sufrido, acaba incurriendo en actitudes semejantes a las de quienes le hicieron objeto de las mismas, como cuando obliga a un mafioso a desnudarse, ponerse en cuatro patas y ladrar.
Pero el punto más interesante es, en ese sentido, el contrapunto entre Griselda y June, aun sin conocerse ni intercambiar palabra hasta los tramos finales. A June no le interesa perseguir narcotraficantes, sino asesinos y ese es el motivo por el que cree que Griselda debería ir a la cárcel. Pero en su obsesión con ella acaba asumiendo una fuerte identificación más tácita que explícita y magistralmente graficada en el quinto episodio cuando, mientras fuma en un ambiente oscuro y casi de espaldas, nos hace por un momento creer que es Griselda. Incluso sus métodos se van volviendo inescrupulosos y hasta extorsivos.
Balance Final
Después de Narcos, Narcos: México, Pablo Escobar: El Patrón del Mal o La Reina del Sur se puede decir que las historias de narcotraficantes son ya un género aparte. Es lógico, por lo tanto, que comiencen a tener ciertos tópicos que actúan casi como lugares comunes y que, por supuesto, tampoco faltan en Griselda. Es perfectamente válido y comprensible que alguien pueda preferir entonces pasar de esta miniserie por verla a simple vista como “una más de narcos”.
Pero también es cierto que la misma ofrece una magnífica ambientación de época, un guion que se deja devorar a partir del tercer episodio y, por sobre todo, un increíble trabajo de Sofía Vergara que saca credencial de actriz con mayúsculas para quienes la encasillábamos en la comedia. Y ojo, que por detrás de ella, todo el elenco acompaña a la altura y no hay uno solo que baje el nivel…
Todo ello, en definitiva, es suficiente para recomendar Griselda y quizás, como cierre, decir que “es solo otra de narcos, pero me gusta…”
Cuando decidí enfrentarme a la novela gráfica de El gran Gastby, no pude evitar pensar en Moby Dick, otro tótem, otra vaca sagrada de la literatura que también fue adaptada al noveno arte, al mundo del cómic. Al fin y al cabo, a la hora de adaptar una gran obra de la literatura al cómic uno puede ser fiel al original o aportar el toque particular que Bill Sienkiewicz dotó a su adaptación de la mítica novela de Herman Melville.
Sin más dilación, vamos a valorar la adaptación de la conocida novela de F. Scott Fitzgerald a cargo de Ted Adams y Jorge Coelho.
El gran Gatsby retrata una ciudad ficticia, West Egg, en la próspera Long Island, durante el verano de 1922. Fundamentalmente, se centra en Gatsby, un joven nuevo rico de la época y su pasión por Daisy Buchanan, un amor de juventud que está casada con otro hombre.
Antes de valorar la adaptación, no podemos seguir con esta reseña sin centrarnos un poco en la figura de Scott Fitzgerald.
Francis Scott Fizgerald nació en St. Paul (Minnesota) en 1896. A los doce años vio cómo Procter & Gamble despedía a su padre y complicaba las finanzas de su familia. Fue sapo de otro pozo en Princeton, se enroló en el ejército y durante su entrenamiento militar en Alabama conoció al amor de su vida: Zelda Zayre. Por temor a morir en la guerra escribió a toda velocidad la novela que le daría la fama: A este lado del paraíso. Logró casarse con Zelda y convertirse con ella en epítomes de la “Generación Perdida”, como la bautizó Gertrude Stein. Ninguna de sus novelas repitió el éxito inicial, pero tres de ellas hoy son clásicos (El gran Gatsby, Tierna es la noche y la póstuma El último magnate), así como muchos de sus cuentos y el extraordinario ensayo autobiográfico El crack-up. Luego de internar a Zelda en un psiquiátrico, murió en Hollywood, quebrado, a los cuarenta y cuatro años.
En cuanto a Ted Adams, es Director Ejecutivo de IDW Media Holdings y Director Ejecutivo y editor de IDW Publishing. También es escritor y responsable de haber adaptado en formato cómic la obra de Richard Matheson El hombre menguante, editada en España por Planeta Cómic.
El mayor mérito de El gran Gatsby radica en su capacidad para criticar los locos años 20, marcados por una prosperidad y una euforia desaforada, que anticiparían el crack del 29 con la Gran Depresión que asoló Estados Unidos durante la década de los años 30.
En este sentido, Ted Adams y Jorge Coelho se centran en realizar una adaptación fiel coma por coma al texto de Fitzgerald, en el que lo que más destaca es el arte de Coelho, marcado por una estética art-decó con diseños simples, líneas claras y precisas y colores pastel, deudores del arte publicitario de los años 20.
En definitiva, El gran Gatsby es una oportunidad ideal para acercarse a la novela original de Francis Scott Fitzgerald de una manera más accesible (aunque la novela se lee fácil). Ted Adams adapta de forma extremadamente fiel el texto del autor, perfectamente acompañado del arte deudor de los años 20 a cargo de Jorge Coelho. Eso sí, no nos despistemos. Puede que sea una gran novela gráfica, pero que eso no os quite las ganas de acercaros a una de las grandes novelas del siglo XX.
«Adaptación a novela gráfica del clásico de F. Scott Fitzgerald.
Nueva York, durante los locos años veinte. En su suntuosa casa de Long Island, Jay Gatsby celebra fastuosas fiestas a las que los invitados acuden en masa. Pero su anfitrión busca deslumbrar a una sola persona: Daisy Buchanan. Daisy es elegante, rica, atractiva… y la esposa de un millonario heredero.
Una de las grandes novelas de F. Scott Fitzgerald, clásico de la literatura estadounidense del siglo XX, adaptada por primera vez en versión gráfica por autores estadounidenses.»
En las cosas que nos hacen felices hemos tratado One Piece en todas sus vertientes, desde la serie de Netflix con actores reales, llamada ahora Live action, incluyendo el anime y el manga. Pues navegando para hacer nuevos artículos con curiosidades de este maravilloso mundo creado por Eiichirō Oda, he visto algunas cosas interesantes, pero sobre todo destaco una taza de One Piece en la web erikstore.com que me ha molado mucho, y por eso lo destaco aquí porque además el envío es gratis, y me he dicho: «que narices, voy a decirlo en la web».
Es que si no tenéis ni idea de One Piece, pero sabéis de alguien que le guste One Piece la taza es una pasada. Os voy comentado cosillas, y así también yo hago memoria.
En el mundo de One Piece existen unas frutas especiales, llamadas frutas del diablo, aunque según de donde seas las podrás conocer como las frutas diabólicas o demoniacas… En japonés se llaman Akuma no Mi. Esas frutas son una parte esencial de la historia ya que desde el primer capítulo aparece una de ellas, la llamada Gomu Gomu, que por error es la que se comió el protagonista de la historia, Luffy cuando era pequeño. Pues la famosa taza que os he dicho es la taza de la fruta Gomu Gomu, y no sabéis que ilusión me ha hecho cuando la he visto.
Pero no sólo el hombre vive de esta fruta, sino que también durante la epopeya de One Piece se han ido descubriendo (y comiendo) más frutas como la Bara Bara o la Sube Sube… Lo importante de estas frutas es que aportan habilidades especiales a quienes se las comen, pero a su vez tienen efectos negativos.
Por ejemplo en el caso de Luffy, el cuerpo se le hizo de goma y se puede estirar hasta límites insospechados. Además es invulnerable a balas, caídas, golpes, puñetazos… Pero tiene un efecto negativo, que es el mismo que a todas las personas que se comen una fruta del diablo. Todas las personas que se comen una fruta del diablo irremediablemente se hunden en el agua salada, como si fueran plomo. En agua dulce por ejemplo pierden el 50% de su fuerza y habilidades.
Según Eiichirō Oda, el mar debilita completamente a los usuarios y les quita toda la fuerza física y mental.
Pero lo paradójico de todo esto que es nuestros protagonistas son piratas y viven en un barco y rodeados del mar. Una profesión muy arriesgada habiendo comiendo antes frutas del diablo. Brook, Chopper o Nico Robin, también han comido ya frutas del diablo y temen más caerse al agua que otra cosa.
También me gustaría aclarar que nadie puede comer dos frutas, si las comiera el cuerpo explotaría. Todo esta predestinado para que el ser humano coma una fruta y adquiera sus habilidades, no más. En el caso de que ese portador muriera, esa fruta volvería a aparecer en algún lugar del mundo hasta que tuviera otro portador.
Parece que todo está bien atado en este fantástico mundo de One Piece. ¿Os gusta el manga? ¿El anime? ¿La versión con personajes reales? ¿Cuál os gusta más?. Y todo esto vino por una taza que vi en Internet que realmente por diseño es un bonito regalo para cualquier Muguiwara.
Continuamos analizando Los Amos del Aire, la miniserie bélica producida por Steven Spielbergy Tom Hanks. Nos toca hoy el quinto episodio, cuyo título es simplemente Parte 5. Creada por John Shiban y John Orloff, la miniserie es emitida semanalmente por Apple TV+.
Bienvenidos una vez más a nuestro encuentro semanal con Los Amos del Aire. Tras un cuarto episodio mucho más pausado y reflexivo, pasamos la mitad de temporada (y por lo tanto de la serie) con un quinto en el cual volvemos al fragor de la batalla sin dejar de lado los dilemas éticos y que, además, continúa separando los caminos de los personajes principales.
Pongamos entonces ya mismo proa a las nubes para ver qué ha ocurrido, no sin antes advertir que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA ni dejar de recordar que pueden leer aquí los análisis previos. Cumplo también en ponerles al tanto de que mi compañero Carlos acaba de incluir en esta web una reseña del libro de Donald L. Miller en que la miniserie se basa, a la cual pueden echar ojo aquí.
Sin Descanso
Comenzamos con John ensimismado y bebiendo en soledad en la cabina de un bombardero tras la devastadora noticia de la (aparente) muerte de su amigo Gale. Pero no todas son malas: para alegría general y acompañado por Douglass y Blakely, el bueno de Crosby ha regresado, confirmando así nuestra suposición de que no podíamos perderle siendo el narrador en off de la serie, rol que por cierto repite en este episodio una vez más.
Por tercera vez ha sido parte de un descenso forzoso, en este caso en Inglaterra y de panza tras haber perdido su avión el tren de aterrizaje: Spielberg continúa así homenajeando a La Misión, aquel episodio de su propia serie Cuentos Asombrosos al que hiciéramos referencia dos análisis atrás en relación con el final sufrido por “Baby Face”.
Más allá de la felicidad, los recién regresados experimentan una profunda consternación al ver que sus literas ya han sido ocupadas por otros efectivos, así como retirados sus casilleros y habiendo incluso escrito el navegante Bubbles una carta de condolencias para la esposa de su compañero y amigo Crosby, la cual, afortunadamente, no llegó a enviar. Este último, por su parte, ha sido ascendido a navegador del grupo pero no hay tiempo para celebrar ni descansar, pues ya el coronel Harding les tiene otra misión en puerta y mucho más conflictiva, a la par que peligrosa.
La misma consiste en bombardear los hangares de ferrocarril en Münster, desde donde salen los trenes que transportan la mayor parte de la producción de armamentos alemana. El punto de discordia es que esta vez se trata de un objetivo urbano y, como tal, implicará la muerte de muchos civiles al tener los obreros de las fábricas sus casas en torno a los hangares.
Entre rostros sombríos, surge el planteo ético acerca de dejar caer bombas sobre civiles, algo sobre lo cual el propio John reflexionaba en aquella habitación de hotel en Londres. Pero parece que aprendió bien la lección de su compañera de ocasión en aquella oportunidad o bien, y aún más, le ha cambiado el carácter la supuesta muerte de Gale: simplemente dice que “es la guerra” y que están allí “para tirar bombas”, aunque su expresión parece cruzada por una sombra de duda cuando se le replica que quien haya derribado a Gale no es ninguno de los que allí viven.
Lo suyo, de todas formas y desde que supiera de la pérdida de su amigo, parece cada vez más movido por la venganza: tal el motivo que le llevó a pedir ser incluido en la próxima misión y también lo que revela su rostro la mayor parte del tiempo.
La Boca del Lobo
Pero además de los componentes éticos sobre bombardear a civiles, la misión en Münster reviste (una vez más) carácter casi suicida, pues por alguna razón no explicada contarán con solo diecisiete aviones mientras el resto les escoltarán hasta el Canal de la Mancha. Para colmo, y ya durante el cruce del mismo, problemas técnicos y fallos mecánicos dejan fuera a cuatro, lo que deja el número de bombarderos para la misión reducido a trece…
Una vez abandonados los mismos por la escolta, se desata, como en el tercer episodio, otro infierno en el aire entre el fuego antiaéreo alemán y cientos de cazas que les salen al cruce. Hay angustia y desesperación en medio del caos: oficiales horriblemente heridos y aviones que sufren la pérdida de alas o motores, llegando incluso dos de ellos a chocar entre sí. Uno de los hombres intenta saltar en paracaídas, pero se atora con una puerta y hay que quitarle a la misma el perno para que pueda lanzarse con puerta y todo.
El avión de John es también alcanzado por los impactos y tanto él como el resto de la tripulación deben saltar a tierra. En su caso particular, cae en Westfalia y cerca de lo que parece una villa rural, destino casual que hace acordar un poco al de Quinn, con la diferencia de que esto es Alemania y no Bélgica ocupada: imposible esperar allí ayuda partisana.
Mientras tanto, en el aire y sin noticias de John, el mayor Rosenthal (Nate Mann) asume el mando de la misión y se consigue al menos arrojar las bombas sobre los objetivos prefijados, pero el resultado es aun así desastroso: se han perdido unas ciento veinte vidas, así como la mayoría de los aviones, consiguiendo regresar solo uno.
De los interrogatorios a que los sobrevivientes son sometidos para esclarecer qué pasó, no surgen siquiera registros de lo ocurrido ya que en medio del frenético caos que tuvo lugar allá arriba, no hubo forma ni tiempo de tomarlos. Y cuando se les pregunta si llegaron a ver a tripulantes cayendo en paracaídas, el silencio habla por sí solo…
Balance del Episodio
Con otra intensa entrega, hemos llegado a mitad de temporada. El tono reflexivo del capítulo anterior ha dejado paso a uno de mayor acción, pero sin por ello abandonar los planteos éticos que, por el contrario, cobran cada vez más fuerza. Hasta ahora, y salvo aquel comentario aislado de John en la cama con la refugiada polaca, no se habían presentado tan claramente como en este episodio la culpa y el remordimiento por las posibles bajas civiles en los bombardeos, sino que había primado el dolor por las propias.
Quizás la misión sobre Münster no haya tenido un grado de intensidad tan alto como la batalla aérea del tercer episodio, pero no le anduvo lejos y sus consecuencias, además, fueron más devastadoras. Y dado que el objetivo final, que era la destrucción de los hangares, ha sido logrado, se impone también una vez más el replanteo acerca de si el precio de la victoria habrá realmente valido la pena.
Una vez más hemos asistido a un combate aéreo de magnífica factura y filmado de modo maravilloso a la vez que sobrecogedor. El ámbito cerrado y la sensación de claustrobia dentro de los aviones se conjugan de manera magistral con el vértigo y agorafobia del vacío y el cielo abierto.
Recurso interesante, en tal sentido, el de poner los primeros planos de los pilotos contra un fondo que nos muestra de manera cruda y desgarradora lo que ocurre fuera de las aeronaves. Y dado que la mayoría de los rostros van cubiertos por máscaras, es la expresión de los ojos la que habla por sí misma en cada uno de los personajes.
Por otro lado, la premura e inmediatez de lo que ocurre en el aire se condice con la que se da en tierra al regresar los aviones de cada misión, pues sin trámite ni duelo se reemplaza y da por muertos a quienes no han regresado y se asigna una nueva misión a los que sí lo han hecho. Es un planteo casi existencialista, pues la vida pareciera no ser más que un dato frío: aquella “insoportable levedad del ser” de la que hablaba Kundera.
Más aún: la propia diferencia entre estar vivo y estar muerto se vuelve imprecisa. No sabemos, de hecho, cuál es la situación de Gale aunque se le dé por fallecido y hay en ello algo de “gato de Schrödinger”. Lo mismo vale para Crosby, cuando encuentra su cama ocupada y por un momento es como si estuviera muerto, o cuando lee la carta de Bubbles para su esposa y se da cuenta que el tono elegíaco de la misma podría invertir destinatario y aplicar para su amigo cada palabra que este le dedicara. Por cierto: enorme trabajo de Anthony Boyle, que se ha devorado el capítulo…
Los caminos, por otra parte, están cada vez más separados. No hemos sabido en esta entrega de Quinn ni de Bailey, dando por sentado que andarán por algún lugar de Francia si es que aún no han logrado escapar hacia Inglaterra. Y a su destino incierto o al de Gale (incluso este último con presunción de muerte), se suma ahora el de John, que ha caído, por cierto, en donde a nadie le gustaría caer.
A propósito de John, es interesante su proceso interno ya que construye con su deseo de venganza una especie de coraza contra las emociones (un “escudo anti-estímulo”, en términos de Freud), pero a la vez e involuntariamente deja entrever que las dudas y culpas le carcomen por dentro y por mucho que hable de estar en la guerra para tirar bombas, difícil es que no le haya dejado mella la dolorosa imagen de la madre que lloraba en Londres a su pequeña hija muerta. Habrá que ver de qué modo logra manejar todo ese choque emocional interno, aunque de momento pareciera tener como urgencia salir de Alemania en una sola pieza…
Otra particularidad del episodio ha sido la completa ausencia femenina cuando al menos cuatro mujeres habían tenido claro peso en el anterior. Tan solo ha estado la tácita e indirecta presencia de la esposa de Crosby en esa carta que nunca leyó ni leerá.
Casi como único defecto para marcarle a la serie y aun a riesgo de ser insistente, sigue muriendo gente con la cual no nos han dado tiempo de desarrollar empatía ni vínculo emocional. No obstante y en lo que parece una redundancia, el nivel sigue por lo alto y se me ocurre que lo mejor no haya quizás aún llegado.
A ver qué nos trae el próximo episodio, que nos adentrará más aún en la segunda mitad de temporada y tal vez también, por ende, en terreno de definiciones. Les espero para analizarlo. Hasta entonces y sean felices…
Ya estoy al día de todos los episodios de La bendición del oficial del cielo 2 temporada. Tal y como dije en mi anterior artículo sobre su primera temporada, en cuanto lo terminé de escribir me puse a ver los episodios que habían en Crunchyroll, y ese mismo día los acabé todos.
Y tengo que decir que me quedé con un hype tremendo, pero bueno solo hay que esperar un poquito para tener el nuevo episodio publicado. Si eres de los que prefiere ver todos los episodios de las series cuando ya estén publicados, te comento que será a partir del 10 de enero del 2024 cuando los tengas todos disponibles para maratonear a tutti.
Recordamos que la 1 temporada de La bendición del oficial del cielo, tenía un final cerrado. Una historia que empezó y terminó con sus 12 episodios, aunque nos dejaba la puerta abierta a una futura entrega por la relación que nació entre los protagonistas del anime.
Y lo curioso es que, aquella historia anterior, va a volver a ser nombrada en esta nueva tanda de episodios y se va a convertir en el detonante de una investigación que le será encargada al joven heredero Xi Lian.
La bendición del oficial del cielo 2 temporada. Una nueva historia más intrigante aun.
Producida por Bilibili, La bendición del oficial del cielo está basada en la web novel homónima creada por Mo Xiang Tong Xiu. Se trata de una historia romántica que mezcla la mitología china con el taoísmo y el budismo.
Esa mitología resulta de lo más interesante, ya que nos mete de lleno en leyendas que no conocíamos y que van a servir como base para crear la trama de la serie. La línea que separa los tres mundos, el terrenal, el celestial y el fantasmal; será cruzada nuevamente por los protagonistas de La bendición del oficial del cielo 2 temporada.
Esta vez iremos al mundo fantasmal donde Xi Lian tendrá la oportunidad de volverse a encontrar con San Lang. Este se encuentra en su mundo y no dudará de demostrar al infiltrado celestial toda la hospitalidad que se merece. Pero no se quedarán ahí, volveremos a viajar de un mundo a otro mientras se descubren secretos y conoceremos mucho mejor a Xi Lian, ya que La bendición del enviado del cielo 2 temporada tiene su plato fuerte en conocer el complicado pasado del heredero.
De nuevo podremos ver la química que hay entre dos los personajes, y lo vuelven a hacer de una forma sutil y dulce donde las miradas, los gestos y unos simples roces se convierten en sentimientos. Reconozco que normalmente no tengo paciencia para estos juegos de tira y afloja, y siempre pienso: que se líen ya. Pero en esta ocasión no siento esa necesidad de que la historia se cierre. Prefiero seguir la magia de esas cosas sencillas y dejar que todo fluya y suceda a su ritmo lento y sensual.
Y en cuanto a la trama de La bendición del oficial del cielo 2 temporada, bajo mi punto de vista es mucho más intrigante que en la anterior ocasión. Esto es gracias a que ya tenemos unos conocimientos y ahora los hechos empiezan a asentarse y a tomar forma de un modo que atrapa al espectador.
Las piezas empiezan a encajar.
Si leíste mi artículo donde hablaba de La bendición del oficial del cielo 1 temporada, recordarás que hice dos especie de advertencias para antes de empezar a ver la serie. Una de ellas era que no te desanimaras si no entendías nada al principio; nos ha pasado a todos los que lo hemos visto.
Pues ahora tengo que decir que gracias a esos primeros episodios en que todo parecía una maraña de hilos sueltos, el ir descubriendo en esta segunda temporada como se deshacía el enredo de una forma natural ha hecho que la visualización de los episodios haya sido reconfortante.
Ir descubriendo como las piezas encajan en esta historia apasionante que tiene mucho por descubrir es de las mejores experiencias que he tenido últimamente. Es cierto que no es la primera vez que asistimos a algo así, pero lo cierto es que la forma con que ha sido hecho en La bendición del oficial del cielo, es una maravilla. Como podéis leer, La bendición del oficial del cielo 2 temporada, me ha ganado. Y, ¿tú que opinas? ¿La has visto?
Saludos y sed felices.
Tráiler de La bendición del oficial del cielo 2 temporada.
ECC sigue adelante con su política de reediciones y ahora le toca el turno a Superman: American Alien, escrita por Max Landis, conocido guionista de Hollywood responsable del guion de cintas como Chronicle o American Ultra e hijo del famoso John Landis. El dibujo corre a cargo de varios artistas, uno por capítulo de libro y entre los que se incluyen figuras tales como Nick Dragotta, Tommy Lee Edwards, Joelle Jones, Jae Lee, Francis Manapul, Jonathan Case o Jock.
Max Landis es un fan declarado del mundo del cómic (solo hay que ver Chronicle) y en esta ocasión se da el gustazo de reimaginar como hubiera sido la vida la vida de Superman desde su particular punto de vista. Estamos pues ante un “Otros Mundos” en el que el autor revisa varios episodios de la vida de Superman, desde su infancia en Smallville hasta sus primeros pasos como superhéroe ya en Metrópolis a lo largo de siete capítulos que ECC recopila en un solo tomo.
Esta estructura episódica, reforzada por el hecho de que cada capítulo este dibujado por un artista diferente, hace que la obra pueda ser considera una pequeña antología de relatos, con lo que esto supone a lo hora de hacer una valoración global. En general podemos decir que hay capítulos buenos, regulares y algunos momentos excepcionales, siendo el resultado global del libro notable.
Me ha gustado mucho el primer episodio, el de la infancia de Clark en Smallville, donde se ve lo duro que sería realmente para un alien vivir y sobrellevar sus poderes especiales en un pueblo tan pequeño. Las dudas sobre si mismo, sobre el amor de sus padres (tan incondicional en la continuidad tradicional) o sobre el futuro que la aguarda están perfectamente plasmadas y logra que los lectores nos emocionemos con el personaje.
Muy divertido es el tercer episodio, en el que un joven Clark acaba por accidente en un yate en alta mar en el que lo confunden nada más y nada menos que con el misterioso Bruce Wayne. Las risas están aseguradas mientras vemos uno de los primeros escarceos amorosos de nuestro protagonista.
Si bien el gran protagonista de esta obra es Superman, Landis se da el gusto de hacer pasar por sus paginas a muchos de los secundarios del personaje. En este sentido cabe destacar su caracterización de Lex Luthor, al que con un par de conversaciones logra clavar completamente, logrando una de las mejores encarnaciones del villano de los últimos tiempos. También se dejan caer otros habitantes famosos del universo DC como Oliver Queen o Bruce Wayne y su alter-ego Batman, con quien Superman tendrá su más y sus menos, colocándose los cimientos de lo que podría ser un universo mayor del que no vamos a saber nada ya que esta obra no ha tenido continuidad.
El guion de Landis se centra en presentar a un Clark Kent mucho más humano y vulnerable de lo que conocemos. Es esa sensación de vulnerabilidad y de no saber muy bien que hacer lo que hace que nos enganchemos a la historia, con momentos bastante duros como los que vive el personaje en el segundo episodio, donde tiene que decidir siendo aún muy joven como actuar ante la presencia del mal.
En cuanto al apartado gráfico de la obra, hay que decir que de nuevo es complicado hacer una valoración general ya que como hemos comentado cada episodio está dibujado por un artista distinto. En general el resultado es bastante positivo ya que todos los dibujantes son grandes profesionales y hacen un trabajo a la altura de su fama, así que estamos ante un cómic que entra por los ojos sin ningún problema.
La edición de ECC es realmente buena. Incluye los siete números de la miniserie original en un tomo con cubierta en tapa dura de 224 páginas que incluye multitud de extras como bocetos, portadas y lo mejor de todo, un resumen de la presentación original del proyecto por parte del guionista a la editorial donde podemos comprobar su punto de partida para compararlo luego con el resultado final. El precio de venta es de 28,50 euros.
En resumen, Superman: American Alien no deja de ser otra vuelta de tuerca sobre el origen de Superman y sus primeros años, algo que hemos visto muchas veces pero que Landis consigue hacer interesante gracias a un acercamiento más humano al personaje, donde vemos lo solitario y difícil que sería ser un alien en un planeta extraño sin que falten las dosis justas de humor, emoción y acción.
‘El Castigador’ (The Punisher) es una película de acción y venganza basada en el personaje de Marvel Comics del mismo nombre, que narra la historia de Frank Castle(Thomas Jane), un agente del FBI que se ve involucrado en la muerte del hijo de Howard Saint(John Travolta), un poderoso mafioso que controla el crimen en Tampa. Así que este ordena la muerte de toda la familia de Castle.
La película está dirigida por Jonathan Hensleigh, quien también coescribió el guion junto a Michael France, y se inspira principalmente en dos historias del cómic: The Punisher: Year One y Welcome Back, Frank, aunque también incorpora elementos de otras sagas del personaje.
‘El Castigador’ (The Punisher) destaca por su tono oscuro y realista, que se aleja de las adaptaciones más fantásticas y coloridas de otros superhéroes de Marvel. El protagonista es un antihéroe que no busca la redención, sino la venganza y es por ello que va a cruzar la línea que separa el bien del mal en más de una ocasión.
Uno de los aspectos más interesantes de la película es el plan que elabora Castle para acabar con Saint y su imperio criminal. En lugar de enfrentarse directamente a él, decide minar su confianza, su reputación y su cordura, haciendo que sea él mismo quien mate a su mujer y a su mejor amigo, creyendo que le han traicionado, aprovechando sus debilidades, sus celos y sus paranoias. El plan de Castle es muy elaborado y meticuloso.
Es cierto que todo ello se sustenta en la colaboración entre el protagonista y Mickey (Eddie Jemison) después de una escena de ‘tortura’. Esa unión sí está un poco cogida con pinzas, pero se le perdona.
Thomas Jane, quien interpreta a Castle, nos entrega una interpretación convincente con una mezcla de frialdad, determinación y dolor. También hay que reconocer el trabajo de Abel Folk en el doblaje castellano, que le da una serenidad al personaje que lo hace más temible.
John Travolta da vida a Saint en un papel que tampoco es que pida mucha calidad interpretativa y que pasa sin pena ni gloria. Casi da la sensación de que ha venido a cobrar el cheque y ya está.
Los personajes secundarios también tienen su importancia, como los vecinos de Castle, quienes le ofrecen algo de humanidad y humor en medio de su misión suicida. Son quienes rescatan al personaje de Thomas Jane de la autodestrucción que estaba dispuesto a llevar a cabo.
La película también tiene una buena banda sonora, compuesta por Carlo Siliotto, entregándonos un tema principal que se nos mete en la cabeza.
Si tengo que echar algo en falta es más violencia, como la que sí vimos en la serie de Netflix de este mismo personaje.
Conclusión
En definitiva, ‘El Castigador’ (The Punisher) es una película que cumple con su propósito de entretener al espectador, ofreciendo una adaptación respetuosa del personaje de Marvel, que se diferencia de otras películas de superhéroes por su tono más adulto y crudo. Es una película que merece ser vista por los fans del género y del cómic.
Uno de los puntos más negativos son los villanos, que son demasiado ‘comiqueros’ para un acercamiento tan realista. ‘El Ruso’ parece casi un chiste y el humor que hay dentro del combate entre él y Castle tampoco ayuda.
Es una pena que pasase sin pena ni gloria y que no hayamos podido tener alguna secuela con Thomas Jane. Porque la que vimos, titulada ‘The Punisher: WarZone’, es inferior a esta aun a pesar de que Ray Stevenson es muy rescatable como Frank Castle .
Aquí os dejo el tráiler de ‘El Castigador’ (The Punisher):
Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”. Hoy destacamos Spawn Cataclismo. Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.
Spawn Cataclismo, o como mantener la quintaesencia en casi 350 números
Un nuevo tomo de la colección principal de Spawn, la colección de todos los récords. Y esta vez nos acercamos al número 350. Y no me canso de decir que este engrendo del demonio tiene ya cuatro series en el mercado: Spawn(que es esta, la colección principal), Spawn Rey, Spawn Gunslingery Spawn Scorched. Y si, siempre prometo hacer algún artículo de Spawn Rey, pero por ahora no tengo referencias o enlaces en la web.
Lo primero que tengo que decir es que esta vez el tomo Spawn Cataclismo contiene 7 números americanos, un bagaje superior a los anteriores volúmenes como Spawn (Zonas muertas) y Spawn (La cruzada) que fueron sólo 5 números. Con esto se compensa un poco ese alterne que tenemos de Spawn con las demás series, que como se dividen en arcos argumentales de 6 números, parecía que la serie principal se quedaba atrás.
Y es que los autores no descansan. McFarlane sigue con co-argumentista, al menos en el primer número, y Rory McConville parece ser el guionista principal, ya en solitario de esta etapa, que pinta muy bien. Antes de nada, decir que es el propio Todd McFarlane quien está de algún modo presente en la franquicia sin descanso. En esta serie, por ejemplo, no ha dejado los guiones desde el 281 hasta este tomo. Parece que es en esta colección donde se toma un descanso, pero volverá para el 350 americano. Esta vez hay que estar tranquilos porque cuenta con la ayuda del antes mencionado McConville, que sinceramente, parece que está dando más empaque a la serie. ¿Y el bueno de McFarlane que hace? Pues ha dejado las riendas de su serie principal porque está ayudando en los guiones (y portadas) de las series paralelas como son Spawn Rey, Spawn Gunslinger y Spawn Scorched. Lo que dije antes, este hombre no para.
Se puede decir que ahora estamos en una segunda época dorada de Spawn, (tras los famosos años 90) pasando ya los 340 números en su serie principal, y con otras 3 series paralelas de gran calado y grandes ventas. Queda mucho Spawn.
Pero no todo fue tan bonito como ahora. Recuerdo otras etapas con guionistas como Darragh Savage y Jason Shawn Alexander, que menos mal que fueron cortas, porque no me gustaron nada. O cuando estuvo Will Carlton, una etapa raruna. Y si me voy más atrás en el tiempo podría mencionar a David Hine, que creo que metió a Spawn en su época más oscura. Época que acabó antes del 200 americano. Creo que desde ese momento y poco a poco, la serie y la franquicia fueron mejorando, pero es que le ha costado salir de ese ostracismo un largo periodo de tiempo.
De la etapa actual tampoco me quiero olvidar de Carlo Barbieri, el dibujante que no falla ningún mes, y que está en la serie desde el 310 de la edición americana. Evidentemente quedan lejos los grandísimos dibujantes estrella como el propio Todd o Greg Capullo, pero al menos puedo decir que Barbieri es un dibujante digno y cumplidor para una colección tan oscura como esta. Una serie en la que quizás los rostros y expresiones de los personajes no son tan importantes como la espectacularidad de los dibujos y de los escenarios acontecidos. Y en eso Barbieri se desenvuelve como pez en el agua.
También como curiosidad decir que vuelve a aparecer y coger peso en la serie Haunt, personaje creado por el propio McFarlane y Robert Kirkman, y que tuvo colección propia de 18 números. Haunt con el tiempo se está convirtiendo en personaje recurrente.
Creo que si eres fan de Spawn, es ahora cuando tienes que volver a engancharte al personaje porque las historias que cuentan son palomiteras, enganchan mucho y tienen un nivel bastante superior que el de décadas atrás.
Contiene Spawn números 334 al 340 publicados en USA por Image Comics.
Spawn se enfrenta a un nuevo enemigo llamado Cataclismo, al mismo tiempo que descubrimos el origen de Sinn.
El pasado mes de diciembre llegaba a Apple TV+, Plan en familia, una comedia de acción protagonizada por Mark Wahlberg. Para mí eso ya es un acicate, ojo y es que soy fan del actor desde tiempos de Boogie Nights o La otra cara del crimen. Cierto que en los últimos años le está costando coger buenos proyectos pero aun así intento ser fiel y verme sus películas.
Plan en familia es una película clon de otras tantas y tantas que hemos visto en Hollywood. Está llena de topicazos por lo que al espectador más experimentado se le puede hacer bola rápidamente la película, pero si apagas el cerebelo podrás pasar un buen rato con Wahlberg y compañía.
Plan en familia o cómo reciclar una idea muy manida en Hollywood
No sé yo en qué estarían pensando para dar luz verde a este proyecto; muchas veces parece que la maquinaria de Hollywood no puede detenerse y tiene que hacer películas como churros aunque con este tipo de argumentos.
En Plan en familia tenemos al típico padre de familia americano de clase acomodada que lleva una vida aparentemente tranquila, aunque pronto veremos que tuvo un turbio pasado como asesino del gobierno. Esto ya de entrada nos suena a la reciente Nadie (Nobody). También me recordó en cierta medida a Arnold Schwarzenegger y Mentiras arriesgadas.
El caso es que cuando el conflicto estalla no nos vamos a aburrir pese a que una y otra vez Plan en familia va a visitar los lugares habituales y más que manidos del género. Pero, reconozcámoslo, Walhberg tiene carisma para tirar de la película y además está muy bien acompañado por su partenaire, Michelle Monaghan. Ambos brillan y parecen pasárselo bastante bien en las escenas que comparten.
La dirección de Simon Cellan Jones es más que correcta, con buenas escenas de acción y notándose que tiene cierto bagaje.
Bienvenido a clichelandia
Como decía, la película no aburre… pero por poco y es que transitar por lo que ya hemos visto una y otra vez llega a cansar. A la familia protagonista la hemos visto en multitud de ocasiones…
Wahlberg es el tipico padre y marido abnegado y algo aburrido con un trabajo de vendedor de coches. Ella (Monaghan) hubiese querido haber triunfado en el deporte y se ve encallada en su vida y los niños mayores pues eso: tienen los problemas típicos de la adolescencia que ya hemos visto una y otra vez. Solo el bebé hizo que aguantase la película al principio y es que la escena de acción del supermercado con el niño de por medio me hizo mucha gracia, al igual que la de la autopista.
Y es que la película funciona sobre todo en la parte de la huida con la mujer y los hijos ajenos a todos los problemas a los que se está enfrentando Mark Wahlberg. Precisamente cuando se destapa todo, la película se vuelve aún más previsible y será en el final cuando ya acabes por estar un poco cansado del tema.
Consideraciones finales
Plan en familia es una película 100% Netflix, pero de Apple TV+. Es la típica cinta que te encuentras en la plataforma. Funciona y entretiene sobre todo por su dúo protagonista que se lo pasan realmente bien. Además, las escenas de acción en las que sale el bebé están muy divertidas y te consiguen sacar una (leve, tampoco nos pasemos) sonrisa.
En definitiva estamos ante una cinta más que previsible y nada innovadora pero que aun así funciona (a lo justo). Eso sí: al día siguiente pensarás qué película viste ayer y te parecerá que Tommy Lee Jones te ha dado con la linternita esa del Men in Black y borrado tu memoria.
Dan Morgan es muchas cosas: un marido devoto, un padre cariñoso, un reputado vendedor de coches. También es un exasesino. Y, cuando su pasado alcanza su presente, se ve obligado a embarcar a su ingenua familia en un viaje por carretera sin igual.
Hombres de Ley: Bass Reeves es una nueva producción de Taylor Sheridan que ha llegado a finales de año a Skyshowtime y como no podía ser de otra forma me lancé del tirón a ella. Al parecer es la primera temporada en cuanto que Hombres de Ley va a funcionar como serie antológica.
En las últimas décadas ha comenzado a conocerse la figura de Bass Reeves. El que fuese un hombre de raza negra no ha ayudado para que conozcamos más del personaje y de su imaginario en el far west, como sí sabemos más, por ejemplo, de Wyatt Earp o Wild Bill.
Pero gracias la biografía de Art Burton, Black Gun, Silver Star y a la reciente trilogía de novelas de Sidney Thompson, Follow the Angels, Follow the Doves: The Bass Reeves Trilogy, Book One (2020), Hell on the Border: The Bass Reeves Trilogy, Book Two (2021) y The Forsaken and the Dead: The Bass Reeves Trilogy, Book Three (2023), vamos conociendo más a Bass Reeves, el sheriff negro. Precisamente Sheridan se basa en los dos primeros libros de Thompson para hacer la serie.
Aquí ya voy a dejar de hablar de Taylor Sheridan porque en realidad esta serie no está escrita por él sino por Chad Feehan, aunque sí que es verdad que tenemos a su directora habitual que le viene acompañando desde tiempos de Yellowstone: Christina Alexandra Voros.
El auténtico Bass Reeves
El Salvaje Oeste no es para negros.
La lucha contra la esclavitud del hombre negro en Estados Unidos ha sido tratada en series desde aquellas maravillas que fueron Norte y Sur o Raíces. Recientemente hemos tenido dos películas que trataban la lucha por la emancipación: Doce años de esclavitud y Hacia la libertad (Emancipation). Precisamente debido a las mismas, el capítulo piloto de Bass Reeves pierde algo de enjundia al tratar un tema que ya hemos visto en reiteradas ocasiones en el cine y televisión: la fuga del esclavo y el maltrato habitual del Señor.
No obstante y pese a lo dicho anteriormente, el capítulo piloto es de lejos el mejor de la serie. Lo vemos vestido de soldado confederado disparando y matando precisamente a quienes están dispuestos a dar su vida por la libertad de él. Una paradoja que se entiende cuando va de la mano de su señor, el esclavista interpretado por el gran actor Shea Whigham.
Antes de acabar la contienda es enviado de vuelta a casa, en Texas. Allí seguirá sufriendo las órdenes y humillaciones de su señor, quien le propone jugarse su libertad en una partida de póquer. Cuando Reeves descubre la trampa de su amo desata todo el dolor y la furia que tenía guardado hasta ese momento. Obligado a vivir como un fugitivo, se refugiará en territorio nativo americano, donde aprenderá sus costumbres.
La serie nos va mostrando la evolución del personaje: Bass Reeves forma una familia y se labra una reputación como Marshall, aunque el puesto le pondrá entre la espada y la pared en el terreno de lo moral porque Reeves contemplará cómo el poder trata a los marginados.
Un elenco con caras conocidas.
Reeves está protagonizado por David Oyelowo, quien realiza una excelente interpretación de un hombre que representa lo que es el sueño americano. A Oyelowo le acompañan caras conocidas como Dennis Quaid en el papel del comisario Sherrill Lynn, que recluta al protagonista como agente de la ley. Donald Sutherland en el papel del juez que confía en Reeves como hombre de ley, Barry Pepper como la némesis del protagonista y Forrest Goodluck encarna a un nativo que será fiel a Bass.
Menudo cara a cara
Consideraciones finales.
Hombres de Ley: Bass Reeves esun buen western aunque queda lejos de 1883 y 1923. Cuenta con todos los mimbres de una gran producción: ambientación y vestuario son de diez, a la altura de las series citadas, pero flaquea en algunos puntos y es que en ocasiones transita entre el biopic y la hagiografía y la leyenda. Aspecto que podemos llegar a entender si tenemos en cuenta que a Reeves se le reconoce por capturar a más de 3000 forajidos en sus 30 años como sheriff.
Otro aspecto mejorable en la serie es lo relativo a la familia: se dedica tiempo a la mujer e hijas de Bass pero las tramas son muy mejorables, sobre todo la de la hija mayor y el percance con un niño blanco que, más allá de una cruz ardiendo, no acaba más que siendo relleno de metraje.
Pero en cómputo global, la serie en balanza cae hacia lo positivo, tiene un gran capítulo piloto y algunos muy buenos personajes. La evolución de Bass también está muy conseguida. Y el personaje de Barry Pepper hubiese ganado mucho más con más tiempo en pantalla.
En definitiva, Hombres de ley: Bass Reeves está a un muy buen nivel y demuestra que Taylor Sheridan y compañía le han cogido muy bien el pulso a esto del western.
Muy buenas. Ha llegado a mis manos un libro que desde ya os recomiendo encarecidamente, Los amos del aire, de Donald L. Miller.
Seguramente a muchos os sonará el título y es que Los amos del aire es el libro que ha inspirado a Steven Spielberg y a Tom Hanks para contar otra historia de la II Guerra Mundial tras Hermanos de Sangre y The Pacific.
Antes de comenzar con la reseña, deciros que cuando me llegó el libro apenas había comenzado la serie por lo que he decidido no verla hasta haber terminado su lectura por lo que no habrá comparaciones respecto a la serie. Si os digo que a mi compañero Rodolfo parece que le está gustando. Os dejo con los análisis de la serie y comenzamos con la reseña.
La historia de los aviadores que golpearon el corazón de la Alemania nazi.
En Los amos del aire se nos cuenta la historia de El 100º Grupo de Bombardeo de las Fuerzas Aéreas de EE. UU., apodado el Centésimo Sangriento por las numerosas bajas que sufrió durante la II Guerra Mundial.
Tras haber leído este libro no dejo de pensar en estas criaturas, en que pensaban cuando subían a esos amasijos de hierro llamados aviones, algunos bastante cuarteados por la artillería enemiga. Si la lucha a tierra era cruel, o la marina era intempestuosa, la del aire debía ser lo más cercano a saber que no ibas a regresar con vida. Elevarte a los aires a 24.000 pies de altura y entablar fuego contra el enemigo es fácil de escribir, pero cuando te acercas a las memorias que Donald L. Miller nos trae, comprendes lo que son los héroes.
Para que os hagáis una idea: la 8.ª Fuerza Aérea acabando la guerra había sufrido más muertes (unos 26000 más otros tantos prisioneros) que todo el Cuerpo de Marines (20.000). Y es que tengamos en cuenta que estos aviones no podían hacer maniobras evasivas al necesitar estabilidad para lanzar las bombas. Como decía, unos héroes.
Donald L. Miller recrea enérgicamente la vida cotidiana de los hombres que volaron en las misiones y sus camaradas en tierra, tras investigar exhaustivamente en registros escritos y memorias, y habiendo realizado hasta 250 entrevistas con veteranos de la Octava Fuerza Aérea. Todos tuvieron suerte de haber sobrevivido. Sólo las tripulaciones de submarinos en el Pacífico tuvo una tasa de mortalidad más alta.
El libro de Miller destaca no solo por la asombrosa hazaña que narra, sino también por su habilidad para entrelazar esos grandes eventos con las pequeñas historias de valentía e idealismo de los intrépidos «bomber boys».
La verdad es que en más de un pasaje se me han puesto los vellos de punta, pensar en esos jóvenes como sufrían y daban su vida. Hay un pasaje del libro que hoy en día está dando mucho que hablar, la salud mental. Pues Miller nos narra que subirse en esos aviones era pura tortura, no hacía falta que hubiese incidentes para que los soldados sufriesen de lo lindo, aquello era una caja de sardinas estrecha y de altísimas temperaturas. Recoge Miller que en el invierno de 1943, la razón más común para retirar a un aviador de su servicio eran las crisis mentales, imaginarse lo duro que era.
Termino con otro pasaje que ha dejado una profunda impresión en mí. Desde el entrenamiento mismo, a estos jóvenes se les advertía que se convertirían en perpetradores de la muerte de mujeres y niños, al bombardear ciudades con el inevitable resultado de bajas civiles. Es crucial señalar que se bombardearon un total de 61 ciudades, reduciéndolas a cenizas, y que estos ataques provocaron la muerte de más de medio millón de civiles.
Ahora toca complementar la lectura del libro con la serie de Apple TV+, serie que estamos analizando semana a semana en Las cosas que nos hacen felices. Podéis leer nuestros análisis aquí.
El pasado martes 13 de febrero fui a ver Ferrari, una de las películas más esperadas de este primer trimestre de año. Conforme pasan las horas lo tengo más claro, mi gozo en un pozo.
Ferrari es un biopic largamente ansiado de realizar por el veterano director Michael Mann, quien dirigiese joyas en los 90 como El último mohicano, El dilema o Heat. Dicen que Ferrari es un proyecto que quería hacer desde hace 30 años y después de haberla visto he de decir que sinceramente yo eso no me lo creo. Estamos ante la película más anti Michael Mann de su filmografía, hasta en Blackhat había un resquicio de él. Pero ¿En Ferrari?
La película no es un biopic al uso ya que nos lleva a un capítulo concreto del ex-piloto de carreras y empresario Enzo Ferrari. El magnate se encuentra en un gran problema en 1957 ya que la bancarrota acecha a la empresa. Hay que reconocerlo, es un punto de vista interesante. ¿Cómo reflotaría a la marca y la colocaría en lo que hoy es? Me recordó a Nike y la película Air, por lo que compré esta premisa. El problema es que esta idea es secundaria y lo que va a ir mandando en la narración es los líos de falda de Enzo y acaba convirtiendo a la película en un folletín telenovelesco en buena parte del metraje, siendo muy poco interesante. De fondo de los problemas matrimoniales tenemos lo de la empresa, pero por lo demás vamos a tener muy pocos coches y muy pocas carreras, así que el que viniese buscando una nueva Rush o Ford v Ferrari que se vaya olvidando.
Penélope Cruz está a otro nivel
Estamos ante una película de personajes y nos encontramos ante dos muy buenas interpretaciones de Adam Driver y Penélope Cruz. La pérdida del hijo de ambos, Dino que fallecería a los 24 años víctima de una distrofia muscular, es lo que parece el detonante de una fractura en la relación. No obstante vemos que la relación de ambos antes no parecía mucho más idílica cuando descubrimos que Enzo tiene una relación paralela con hijo pequeño de por medio.
Decía que Adam Driver vuelve a gustarnos una vez más en un papel complicado por lo expuesto anteriormente (entendemos que opta por dar una imagen respetuosa del personaje agarrándose más la interpretación a la pérdida que a la relación extramarital), dándonos un papel sobrio y contenido. Pero la gran sorpresa la encontramos en Penélope Cruz como la mamma sufridora, rota y amargada por la pérdida. Pero cuando descubre que es la única de la pequeña ciudad de Módena que desconoce que su marido tiene una relación y otro hijo, se convierte en una mujer calculadora fría y vengativa. Me sorprende que no esté Penélope nominada a los Oscar.
Michael Mann rehuye de lo que mejor se le da
Decía en párrafos anteriores que es la película menos Mann de su filmografía y es que en Ferrari reniega de la espectacularidad y de espacios abiertos y la mayor parte del tiempo nos introduce en espacios cerrados, casas, despachos, garajes y boxes.
Solo nos lleva en dos momentos puntuales al mundo de las carreras, destacando por supuesto la segunda, la Mille Miglia, una competición de velocidad y resistencia en carretera, aplicando a la velocidad de los coches las formas de las carreras ciclistas, con un recorrido de unos 1.600 km. desde Brescia hasta Roma para volver a la ciudad lombarda. Precisamente la de 1957 fue la última en celebrarse (en realidad se volvería a celebrar años más tarde pero muy cambiada) debido a lo que se conoce como la Tragedia de Guidizzolo.
Pero cuando ocurre la tragedia es todo anticlimático ya que todo ocurre en los diez minutos finales del filme restando demasiado dramatismo al accidente y a las consecuencias del mismo.
Consideraciones finales
Tenía unas expectativas moderadas debido a las críticas recibidas pero mi gusto por la escudería, el reparto, el director me hicieron ir con la mente abierta, pero a la hora de la verdad hay mucho de telenovela y poca chicha, la trama de la bancarrota de la empresa no está conseguida, no llegamos a preocuparnos. Mucho mejor está la película en los actores, Driver y Cruz brillan, sobre todo ella como una fría mujer que no se conformará con ser la típica mujer florero de un rico magnate.
Mann rueda la Mille Miglia con mucho brío, se siente la velocidad y se huele la muerte en cada adelantamiento y curva. Pero llegados a este punto uno ha perdido la fe en la película. Y reconozcámoslo, la secuencia del accidente de Guidizzolo resulta hasta morbosa para lo que estaba viéndose en pantalla.
Ferrari es una oportunidad ciertamente desaprovechada y hasta perdida para conocer mejor al empresario y como cambió la escudería tras varios años negros que casi acabaron con la bancarrota.
Si tuviera que valorar la película diría que está más cercar de lo que es Ferrari en la F1 hoy día con Leclerc y Sainz que en los tiempos del Káiser Schumacher.
Esperemos que la nueva unión de Michael Mann y Adam Driver en la ya anunciada secuela de Heat nos devuelva al mejor realizador, al cual hace años que no reconocemos.