‘The Last of us’ ha vuelto con un capítulo que muchos estábamos esperando por no pertenecer al juego original y tratarse de una historia aparte que se lanzó al año siguiente. Un ‘flashback’ centrado en Ellie que teníamos dudas sobre cómo y en qué momento sería implementado en la trama principal.
Esta ficción de HBO está consiguiendo arrancar más de una lágrima con las situaciones que nos están contando, incluso a quienes hemos jugado al título de Naughty Dog. La historia de Ellie y Joel está repleta de momentos dramáticos suficientes para hacernos un nudo en la garganta, pero lo que se está realizando gracias a Craig Mazin está a un nivel superior.
Solo un guionista de ese nivel podría escribir un episodio en un centro comercial abandonado, con dos adolescentes disfrutando de las diversiones pre-pandemia, y que nos mantuviese pegados a la pantalla durante 55 minutos sin parpadear.
‘The Last of us’ nos dejó claro que se pueden encontrar momentos felices en este mundo devastado: Billy y Frank, María y Tommy y Ellie y Riley. Cierto es que siempre hay algo más, siempre.
Cuando ves algo como ‘Left Behind’ descubres como se puede realizar un guion solvente, sencillo y emotivo cuando se cuenta con un buen material y con alguien que lo entienda y sepa sacarle todo el partido posible. Y eso es lo que ocurre aquí, ya que nos cuenta una historia de amor que se siente en cada plano, que se respira y que está llevada de una manera sencilla pero potente.
Casi desde el primer instante vamos a percibir esa química entre ambas adolescentes, ese trasfondo que no se nos cuenta pero que se entiende con esas miradas, esos acercamientos titubeantes. Todo gracias una excelente dirección y a dos actrices que lo dan todo y que se nota.
¿Alguien tiene dudas a a estas alturas que Bella Ramsey no es la Ellie perfecta? Si alguien las tiene es que no está viendo la misma serie que yo. ‘The Last of us’ va a ser el encumbramiento de nuestra querida Lyanna Mormont, eso es algo de lo que no cabe duda. Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que más de un premio acabará en sus manos por esta interpretación.
‘Left Behind’ sabe ser tierno sin ser empalagoso, dibuja perfectamente como dos adolescentes viven una noche inolvidable en un centro comercial. Ese paseo en el tiovivo, esa partida a la máquina recreativa de ‘Mortal Kombat 2’ o el momento fotomatón en el que saltan chispas entre Ellie y Riley.
‘The Last of us’ siempre se ha centrado en las emociones, el videojuego ya lo hizo de una manera excepcional y aquí se está expandiendo magistralmente. La tarea no era fácil y todo estaba en contra de esta adaptación, pero HBO ha sacado pecho y ha adelantado por la derecha y a toda velocidad a cualquier otra de las que se han realizado hasta el momento. Netflix, toma nota.
Este episodio podía haber caído en el saco de capítulos ‘de relleno’ y sacar al espectador de la historia principal entre Joel y Ellie pero no ha sido así. Ha llegado en el momento perfecto y ha sabido entregarnos pinceladas del presente ese recuerdo.
Conclusión
Este séptima entrega de ‘The Last of us’ nos da un pequeño respiro para que nos preparemos para lo que está por llegar. Nos deja tomar aire, pero sin abandonar ese tono dramático que marca cada episodio.
La relación entre los protagonistas estaba avanzando a un buen ritmo y los creadores de la serie han sabido usar ‘left behind’ para dar el impulso necesario para afrontar la recta final.
Pese a ser un receso en el avance de la trama principal, no frena la experiencia de ‘The Last of us’, ya que es muy necesario este paréntesis para que todo encaje a la perfección.
Los paralelismos entre este episodio y el tercero son más que evidentes, y al igual que se hizo entonces, se ha prescindido del final y todo se deja a la imaginación del espectador.
Ant-Man 3 de Marvel ha sido demolida por la nueva película de Elizabeth Banks, CocaineBear, en la taquilla del fin de semana.
Según The Hollywood Reporter, actualmente se proyecta que Ant-Man 3 gane más de $ 30 millones en Estados Unidos en su segundo fin de semana, una caída del 71.6% de sus ganancias de taquilla de debut, lo que sería la peor caída del segundo fin de semana para una película de superhéroes. CocaineBear de Universal ganó $ 8.7 millones (incluidos los preestrenos del jueves) en su primer viernes en los cines, superando los $ 8.3 millones ganados por Ant-Man 3el mismo día. La comedia de terror está actualmente en camino de estrenarse por encima de las expectativas con un estimado de $ 21.21 millones en la taquilla nacional. Si bien Ant-Man 3 perdió ante Cocaine Bear el viernes, es posible que la película de MCU aún salga en la cima de la taquilla una vez que termine el fin de semana.
La caída proyectada del 70% de Ant-Man 3 en su segundo fin de semana es seguida de cerca por Batman v Superman: Dawn of Justice de DC, que experimentó una caída del 69.1% en el segundo fin de semana, mientras que la película de Marvel Studios Thor: Love and Thunder vio la mayor disminución de Marvel en ese momento: 67.7%. Antes de su lanzamiento, se proyectó que Ant-Man 3 abriría más bajo que Love and Thunder, con ganancias estimadas entre $ 96 y $ 131 millones.
La trilogía de Ant-Man, que inició la Fase 5 del Universo Cinematográfico de Marvel, inevitablemente obtuvo un total en Estados Unidos de $ 120 millones en su primer fin de semana en los cines. La película del hombre hormiga experimentó el mejor inicio de la franquicia del súper héroe, ganando más en su primer fin de semana que las dos películas anteriores. En el momento de escribir este artículo, la película de Ant-Man tiene una calificación de aprobación en Rotten Tomatoes del 48% en 354 reseñas, aunque la puntuación de la audiencia es significativamente más alta con un 84%.
Ant-Man 3 inició la Fase 5 del MCU, con Paul Rudd y Evangeline Lilly repitiendo sus respectivos papeles de Scott Lang / Ant-Man y Hope Van Dyne / la Avispa. Dirigida por Peyton Reed, la película sigue a Ant-Man mientras él y su familia, incluida la hija de Scott, Cassie Lang (Kathryn Newton) intentan escapar del Reino Cuántico, gobernado por el aterrador Kang el Conquistador (Jonathan Majors).
Dirigida por Elizabeth Banks con un guión de Jimmy Warden, Cocaine Bear se basa libremente en una historia real y sigue el alboroto asesino de un oso negro de 500 libras después de consumir una gran cantidad de cocaína. La película sigue a una colección de policías y adolescentes mientras hacen todo lo posible para sobrevivir contra la criatura fuera de control. Cocaine Bear está protagonizada por Alden Ehrenreich, Keri Russell, Margo Martindale, Jesse Tyler Ferguson y más, incluido el fallecido Ray Liotta.
Cocaine Bear se apoya en la noticia cierta de un oso que se comió varias bolsas de cocaína que un traficante dejó caer desde su avioneta sobre un amplio bosque que sobrevolaba. Obviamente el animal no sobrevivió a tal gesta pero la noticia le hizo bastante famoso e incluso mucha gente pujó en subasta por adquirir su cuerpo disecado. Sin duda el tema da para estirarlo de una manera loca y demencial en una película que no pienso perderme porque estoy seguro que al menos me distraerá. Y no olvidemos que tiene el aliciente añadido de poder ver al malogrado Ray Liotta.
Que Marvel ha saturado un poco el mercado con las películas y series es algo que todos sabemos. Que esto ha propiciado que muchas de estas entregas tengan una calidad dudosa también es un hecho. Por lo que no es tan raro que otra película fresca y con un tema nuevo y atractivo les adelante por la derecha en un momento dado. Por mi parte veré las dos películas, no me pierdo nada que sea de súper héroes o Star Wars ni tampoco pienso perderme a ese oso desquiciado que arrasa con lo que tiene a su alrededor.
A fin de cuentas esta vida se trata de intentar ser feliz, distraerse y tener al alcance cosas que te interesen. Así la mente y el espíritu pueden tomarse un merecido descanso de la vida cotidiana.
Hoy revisitamos un clásico del thriller erótico bien de los noventa, como lo es Instinto Básico (Basic Instinct), película de Paul Verhoeven que marcó un punto de quiebre para un género hoy casi extinto y convirtió en estrella a Sharon Stone.
A veces, al revisionar ciertas películas, nos damos cuenta de que las recordábamos mejores. O puede pasar al revés, que es lo que particularmente me ha ocurrido con Instinto Básico, filme de 1992 conocido en América Latina como Bajos Instintos y al cual, para ser honesto, recordaba bastante peor.
Supongo que lo que más me habrá incidido negativamente al momento de verla por primera vez es que fuera dirigido por el neerlandés Paul Verhoeven, quien, tanto durante su etapa europea como en sus primeras experiencias hollywoodenses, había mantenido un tono si se quiere subversivo, particularmente en el modo de tratar sexo y violencia casi como si fueran lo mismo.
Es probable entonces que al ver Instinto Básico por aquellos días, me haya generado sensación de poco o de estar viendo a un cineasta europeo amoldarse a la escena de Hollywood con un producto “mainstream”. Ojo: en parte lo sigo pensando, pero no vi en aquel momento montones de detalles que, como pequeños agentes infecciosos traídos de su cinematografía de origen, supo Verhoeven inocular al cine americano, al punto que Instinto Básico acaba siendo, sin duda, la película que mejor define en los noventa al thriller erótico, categoría que hoy brilla por su ausencia.
Se busca Director
Joe Eszterhas era, por ese entonces, un guionista casi “estrella” dentro de la industria hollywoodense (hay quienes dicen que hasta tenía groupies), habiendo escrito los guiones de éxitos de los ochenta como Flashdance (en colaboración) y Al Filo de la Sospecha (ya en soledad). La compañía independiente Carolco le adquirió por tres millones de dólares el guion de Instinto Básico (originalmente se iba a titular Love Hurts, es decir El Amor Duele) y de inmediato se abocó a la búsqueda de un director.
Eszterhas quería a Milos Forman (unos años antes ganador del Oscar por Amadeus), pero la elección recayó finalmente sobre Paul Verhoeven, quien venía de dirigir en su país varias películas de éxito internacional como Delicias Turcas o Eric, Oficial de la Reina (conocida también como El Soldado de Orange), en tanto que para el medio norteamericano había ya tenido a su cargo RoboCop (aquí retro-análisis) y Desafío Total, hoy clásicos del cine de ciencia ficción.
Su llegada trajo otra óptica; quería llevar más al límite lo que el guion proponía, particularmente en lo tocante a sus temas predilectos: sexo y violencia. Y allí donde Eszterhas solo pretendía sugerir, el director neerlandés, en cambio, quería atacar directo al hueso y de modo bien impactante, algo que, desde ya, estaba acostumbrado a hacer en la cinematografía de su país, pero que no era tan común en el mucho más conservador cine americano.
En disconformidad con los cambios que pretendía introducir, Eszterhas abandonó la producción y lo mismo el productor Irwin Winkler, quedando la misma a cargo de Mario Kassar (uno de los fundadores de Carolco) y Alan Marshall, mientras que Verhoeven encargó a Gary Goldman la reescritura del guion. No quedó conforme: a la larga y con las básicas modificaciones del director, el guion terminó siendo bastante parecido al original y Eszterhas fue acreditado como único responsable.
Se busca Actriz
El papel del detective Nick Curran recayó sobre Michael Douglas , quien ya había protagonizado un thriller erótico de éxito con Atracción Fatal (1987). Este, a su vez, propuso a Kim Basinger para dar vida a la escritora Catherine Tramell: la rubia, recordemos, vivía entonces su momento de gloria pues venía de protagonizar el filme erótico Nueve Semanas y Media (de floja taquilla en Estados Unidos, pero exitosísimo en el resto del mundo) e interpretar a la reportera Vicki Vale en el Batman de Tim Burton (aquí retro-análisis).
Instinto Básico no puede ser entendida sin Sharon Stone. Se hace difícil, desde luego, imaginar cómo hubiera quedado en caso de aceptar alguna de las actrices antes mencionadas, pero no puedo visualizar, por ejemplo, a Julia Roberts en el papel.
Pocos saben que, con solo veintidós años, Sharon había tenido su debut cinematográfico a las órdenes de Woody Allen en Recuerdos (1980) donde aparecía solo por breves segundos como una bella mujer a la que el protagonista se quedaba mirando desde la ventanilla de un tren.
Pero fue justamente a Douglas a quien no cayó en gracia la designación de Stone: a sus ojos y de su representante, no tener como compañera a una gran luminaria podía incidir negativamente en su carrera de allí en más. El tiempo demostró cuán equivocado estaba pero, mientras tanto, la química entre ambos fue complicada durante el rodaje.
Sharon, que cobró por el papel lo que hoy sería una ganga (500.000 dólares), ya había actuado a las órdenes de Verhoeven en Desafío Total interpretando a la (falsa) esposa del protagonista. Una de las razones esgrimidas por el director al momento de elegirla fue que le había impresionado gratamente su drástico cambio de personalidad cuando en dicho filme su verdadera identidad era delatada y se trenzaba a golpes con Arnold Schwarzenegger.
La Historia
La película comienza de modo tan impactante como traumático cuando, en una escena de tintes sadomasoquistas, una mujer, cuyo rostro no distinguimos, acaba el acto sexual destrozando prácticamente a su amante con un picahielos: imposible algo más explícito para revelar, ya desde el inicio, la intención del director de introducir el germen europeo en el cine de Hollywood, cosa que ya había hecho parcialmente en RoboCop, donde hay escenas casi igual de explícitas.
El escabroso hecho tiene lugar en la ciudad de San Francisco y la fatal víctima es un rocker en decadencia conocido como Johnny Boz. El detective asignado al caso es Nick Curran (Michael Douglas), quien no tiene su pasado demasiado limpio por haber estado involucrado en la muerte accidental de varios turistas: está, por lo tanto y permanentemente, bajo la lupa de Asuntos Internos, aunque le salva que quien tiene a cargo sus informes es la psicóloga Beth Garner (Jeanne Tripplehorn), que ha mantenido con él una fogosa relación que cada tanto resurge.
La investigación descubre que el fallecido tenía alguna relación sentimental esporádica con una escritora llamada Catherine Tramell (Sharon Stone) y no solo eso, sino que esta ha escrito una novela en la cual ocurre un asesinato exactamente igual. Desde ya que se convierte en blanco de las sospechas, pero también existe la posibilidad de que algún fan, en carácter de copycat, esté imitando los asesinatos de sus historias.
Desde el momento en que Curran entra en contacto con ella, queda subyugado y obsesionado por su personalidad: se trata de una mujer enigmática que tiene sexo tanto con hombres como con mujeres, lo cual introduce en la lista de sospechosos a posibles amantes despechados o despechadas. Tiene además tendencia a la hibristofilia, pues algunas de sus amistades y relaciones son con gente que, por ejemplo, ha estado en prisión por matar completa a su familia. Un encanto, digamos, aunque Catherine lo justifica diciendo que recurre a esas personas en busca de ideas para sus historias.
Absolutamente segura de sí misma, se vale de su sensualidad como arma de seducción pero también de manipulación y demuestra especial percepción para descubrir conflictos y traumas reprimidos en aquellos con quienes se relaciona, lo cual, obviamente, convierte también a Curran en uno de sus juguetes. Es además hábil al volante y amante de la velocidad, tanto que él la pierde cada vez que pretende seguirla.
El detective irá cayendo en una espiral de decadencia en la medida en que se vea atrapado en las redes de Catherine al punto de ya no controlar su propia vida: está fumando nuevamente, ha regresado al alcohol y se muestra particularmente salvaje y violento en sus relaciones sexuales con Beth, a quien somete prácticamente a un simulacro de violación.
Habrá nuevos crímenes, desde luego. Y las sospechas y testigos irán girando uno sobre el otro hasta un final que no contaré, pero en el que la verdad, al mejor estilo Ciudadano Kane, es revelada solo al espectador y en la escena final.
El Interrogatorio
Si en la reseña no he hecho referencia al interrogatorio policial, es porque merece tratamiento aparte. Sin esa escena y aun cuando en la misma no muera nadie, Instinto Básico sería como Psicosis sin la ducha.
Llevada a la seccional policial para ser interrogada, Catherine pone en marcha sus armas de manipulación para mantener a los interrogadores atentos a lo que ella quiere, del mismo modo que los prestidigitadores se valen de asistentes muy generosas en curvas para así distraer del truco a su audiencia. El cruce de piernas está, por cierto, entre las escenas más sensuales de Hollywood…
Ojo: de Hollywood. Lo que en Estados Unidos podía sorprender y escandalizar, era ya moneda corriente en el cine europeo y ni qué hablar del de Verhoeven. Una mujer sin bragas hubiera pasado desapercibida en un filme de Bertolucci o Pasolini, pero cruzando el Atlántico era otro el cantar, aun cuando se tratara de una imagen muy fugaz.
En un interesante giro, el propio Curran es después sometido a un interrogatorio que es casi un calco: no porque se cruce de piernas, sino porque acaba prácticamente respondiendo las preguntas con frases idénticas a las que en su momento pronunciara Tramell. Después de todo, quizás ella no sea entonces tan culpable o, en su defecto, no lo sea más que él, con las muertes de su pasado a cuestas.
Lo que resulta curioso es que después de muchos años, Stone haya salido a decir que, en realidad, hizo la escena engañada: que le pidieron quitarse la ropa interior porque producía un reflejo que alteraba la imagen. Si fue así y lo creyó, es realmente ingenua, por mucho que después diga que se desencajó al ver la escena y abofeteó a Verhoeven.
Sin embargo, admite ella misma, terminó aprobando la escena porque trató de verlo con los ojos del director (no sé si su coño o qué) y se puso a pensar que, después de todo, estaba allí porque muchas actrices de primera línea se habían negado y no podía, por tanto, dejar pasar la oportunidad. O sea: entendió perfectamente que salir sin bragas podía darle un impulso definitivo a su carrera y lo del “engaño”, en tal contexto, no parece cuadrar demasiado. Parece más bien una declaración de “culpa a la distancia” en una época en que hay otra visión acerca del sexismo y la explotación de la mujer.
Verhoeven niega sus dichos. Admite que la escena no estaba en el guion y fue agregada sobre la marcha, pero ella siempre lo supo. Y si uno presta atención a los gestos y actitudes con que la actriz acompaña el cruce de piernas, no da impresión de no tener conciencia de lo que está ocurriendo en el set.
Erotismo a la Europea
Haciendo extensivo lo dicho sobre el interrogatorio, todo el filme está dotado de una atmósfera sexual que (siempre hablando del contexto americano) va al límite. Verhoeven no se contenta con que Catherine se acueste con mujeres: además lo muestra. Y si va a recrear escenas sexuales, que los cuerpos se vean nítidos en su desnudez: nada de oscuridad o escenas borrosas, sino todo perfectamente visible.
De algún modo, se puede definir al filme como neo-noir, ya que toma mucho elementos del noir clásico, pero los lleva más allá: también aquí hay femme fatales, pero en lugar de fumar de boquilla mientras miran de reojo bajo el ala de sus sombreros, van sin anestesia hacia el contacto carnal.
No es que no hubiera antecedentes: ya en 1980 Brian De Palma iniciaba Vestida para Matar exhibiendo sin tapujo alguno el cuerpo de Angie Dickinson y deteniéndose casi con impudicia en pezones y vello púbico. Pero sus filmes, justamente, se llevaban al principio pésimo con la crítica y las más de las veces eran arrojados al cesto de “basura B” para esperar muchos años a ser finalmente reconocidos. Además De Palma, después de todo, era bien consciente de no estar haciendo filmes “mainstream”.
Son en cambio otros los tiempos y la intención que caben a Verhoeven en Instinto Básico, pues lo que quiere es, justamente, subir la vara del “mainstream” hollywoodense. Y lo logra, al menos hasta donde puede: se había propuesto, de hecho, que la película fuera la primera de Hollywood en mostrar un pene erecto, pero fue demasiado para los productores y debió contentarse con el bastante cuadrado y poco estético culo de Douglas.
Y ya que hablamos del actor, no salió indemne de esta. Ya su personaje tenía mucho de sí mismo, particularmente en cuanto a la adicción al alcohol e incluso a las drogas, pero después de rodar Instinto Básico, sumó una nueva: el sexo. Ignoro si habrá sido en parte estrategia de marketing, pero llegó a ser internado por “descontrol sexual”, algo así como que el miembro esté permanentemente erecto y nunca caiga. Todo ello le devino (paradójicamente) en separación e incluso manifestó después haber contraído cáncer por el exceso de sexo oral sin protección alguna.
En cuanto a Sharon, quedó inmediatamente convertida en ícono sexual y de algún modo desplazó de su sitial a Kim Basinger que, irónicamente, había sido la primera a quien se le ofreció el papel. No deja de resultar llamativo, pues para ese entonces la Stone tenía ya treinta y cuatro años, edad que en el cine suele ya ser de ocaso para los sex-symbols.
Pero el papel en Instinto Básico dio impulso definitivo a su carrera y es muy meritorio que, a pesar de ello, no se haya resignado a ser solo imagen: es cierto que está increíblemente hermosa en Acosada, El Especialista o Rápida y Mortal, pero también muestra una interesante evolución actoral que le valdría unos años después ser nominada para el Oscar por Casino, de Martin Scorsese.
Homenajes a Granel
Cuando vi por primera vez la película, yo estaba bastante fanatizado con Hitchcocky De Palma. Cuánto me sorprende entonces no haberme dado cuenta de la cantidad de homenajes a ambos que contiene. Supongo que estaría tan obsesionado y encerrado en mi prejuicio contra el “Verhoeven hollywoodense” que no vi nada más…
Tanto Hitchcock como De Palma (su mejor discípulo, por cierto), están presentes en homenajes como la peluca rubia, el mirador con vistas al convulsionado mar, escenas en ascensores o en duchas y ataques furiosos e intempestivos con notas estridentes de fondo. Se nos cruzan por allí imágenes de Psicosis, La Ventana Indiscreta, Doble Cuerpo o la ya mencionada Vestida para Matar.
La música de Jerry Godsmith, está también impregnada de fuerte sentido retro, con un uso de cuerdas y vientos que nos transporta al cine noir de los cuarenta y cincuenta, confirmando así el tono neo-noir de que antes habláramos. Eso sí: el leitmotiv principal, bien icónico, se repite tanto que en cierto momento puede producir algo de hartazgo.
Por último en cuanto a homenajes, casi nadie se dio cuenta de que las escenas de persecución callejera que involucran a Michael Douglas rinden claro tributo a Las Calles de San Francisco, serie que lo lanzara al estrellato y cuya acción transcurría, de hecho y como su título lo indica, en la misma ciudad.
Valoración y Legado
Vamos primero a las pegas de la película, que las tiene. La principal: en ningún momento vemos a Catherine escribir y se supone que es una novelista exitosa. Se la ve más bien de fiesta en fiesta o a la búsqueda de placeres libertinos, pero jamás escribiendo una sola línea: en un momento se le pregunta por su nuevo libro y, en lo que termina siendo casi un chiste, responde que “se está escribiendo solo”. Ya sobre el final, vemos a la máquina eléctrica repetir eternamente una misma frase por sí sola y de modo automático, pero sin nadie sentado a ella.
No deja de ser en parte cierto, por otra parte, que Verhoeven busca amoldarse al cine de Hollywood para encajar en él, como tampoco que, entre tanto homenaje, se desdibujan algo la personalidad y estilo que le hicieron identificable en la cinematografía europea. Pero, como hemos dicho antes, lo hace inyectando pequeñas dosis del mismo y, en tal sentido, Instinto Básico termina siendo prácticamente una llave de entrada que introduce algo de óxido y corrosión en el conservador y por momentos cerrado mundo del cine americano.
No estoy tan de acuerdo con quienes cuestionan el final, pues la película no es un whodunit en el sentido tradicional en que las pistas llevan al espectador de manera unívoca hacia la resolución del enigma. Tal como el filme acaba (y que no contaré), la idea es que hasta el razonamiento más perfecto puede llevar a una conclusión equivocada, o bien un mismo camino a dos conclusiones aparentemente contradictorias.
En su momento, grupos activistas del movimiento gay se quejaron precisamente del final. No diré cuál era su queja porque para ello debería justamente contarlo, pero viéndolo hoy parece un planteo injusto: el filme no deja bien parados ni a homosexuales, ni a bisexuales ni a heterosexuales, pues la idea que de fondo subyace es que la perversión y la violencia van por fuera de cualquier sexualidad…
Sharon Stone luce fantástica y da brillo propio al personaje, tanto que nos cuesta imaginarlo en la piel de otra. Y Michael Douglas siempre demuestra un don especial para encarnar a personajes que, sobrepasados por la situación, se van hundiendo en la mierda y no saben cómo salir de ella: lo había hecho en Atracción Fatal, lo volvería a hacer al otro año en Un Día de Furia (probablemente su mejor actuación) y, dos después, en Acoso.
El resto del elenco cumple, estando muy sólida Jeanne Tripplehorn como la psicóloga que se ve atrapada entre su amistad con Nick y su deber para con la institución policial (más una tercera arista que no quiero revelar), así como también George Dzundza interpretando a Gus, detective, amigo y confidente de Nick.
En definitiva, Instinto Básico es un thriller erótico de tono neo-noir que sigue luciendo bien después de más de tres décadas y que significó introducir casi de contrabando un toque de audacia en una cinematografía generalmente pacata.
No sería la última propuesta interesante o irreverente de Verhoeven para Hollywood. Unos años después dirigiría la injustamente vituperada Showgirls, que le hizo incluso acreedor del Premio Razzie como peor director. Para quienes no sepan de qué se trata tal “distinción”, digamos que es un anti-premio otorgado por gente que desconoce por completo el sentido de la ironía y, sin entender absolutamente nada, nominan como peores producciones a películas que no están hechas en serio. De hecho, Verhoeven demostró estar años luz por encima de ellos al convertirse en la primera figura en presentarse a recibir el premio, camino luego imitado por otros.
No quiero hablar mucho más de Showgirls porque bien podría ser merecedora de retro-análisis, pero la otra digna película de Verhoeven para Hollywood fue Las Brigadas del Espacio, que venía a adaptar la tan famosa como polémica novela Starship Troopers del escritor de ciencia ficción Robert A. Heinlein.
Como dato curioso, Sharon Stone volvió a interpretar a Catherine Tramell en un breve cameo de El Último Gran Héroe en la que se la ve encender un cigarrillo mientras sale de la sede de policía a la que llegan Jack y Danny. También, ya de manera más formal, en una olvidable secuela de 2006 en la que no estuvieron involucrados Paul Verhoeven ni Michael Douglas.
Quedará por preguntarse por qué ha desaparecido el thriller erótico y, como en la película, es difícil que haya una única respuesta. Se lo podría relacionar con las tendencias anti-sexismo tan en boga hoy en día, pero la realidad es que la decadencia del género comenzó bastante antes, diría en la segunda mitad de los noventa y, en ese sentido, es posible que Verhoeven haya llevado el género a un punto del cual ya no se podía pasar o, por lo menos, el cine americano no estaba dispuesto. En otras palabras, ¿se asustó Hollywood?…
De cualquier modo, no deja de ser cierto que el panorama actual hace impensable cualquier resurrección del género. Los extremos suelen tocarse y lo progresista puede terminar en conservador: hoy el solo sexo, por ejemplo, es confundido con sexismo y, por alguna razón, está permitido mostrar el trasero de un hombre pero no el de una mujer. Al menos, Instinto Básico mostraba los dos…
En fin, la invitación a redescubrir el filme queda hecha y quizás, quién les dice, les ocurra como a mí que les termine resultando mejor de cómo la recordaban. Gracias por leer y hasta la próxima. Sean felices…
Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”. Hoy destacamos La mazmorra integral 4. Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.
La mazmorra integral 4, sigue una de las mayores sagas del cómic europeo
Si no conoces la saga de la La mazmorra, estás a tiempo de empezarla y disfrutarla como un enano. Yo lo estoy haciendo así, y puedo decir que es uno de los mejores cómics que me estoy leyendo. Bendita mi ignorancia del pasado y que satisfacción poder leerlo de nuevas en el presente, y no rememorando cosas que leí a medias años atrás.
Y es que la mazmorra, en un principio, se presentaba como una épica saga de 300 tomos europeos que iban a ser la mayor serie de todos los tiempos. Y bueno, la serie se quedó en mítica y maravillosa, pero lejos de esos 300 albumes que hubieran sido una cosa sin igual.
La mayor dificultad que siempre hemos tenido para leer esta macrosaga era por donde empezar. Os comento.
La mazmorra tiene como tres etapas. La primera es el Amanecer (donde se cuentan sus orígenes), la segunda es el Zenit (donde relata su esplendor, su apogeo) y la última es el Crepúsculo (que cuenta el final, los últimos días de la mazmorra). Además tenemos las historias de Monstruos (que son las historias de personajes secundarios que no tenían cabida en los tomos anteriores pero que aportan mucho a la trama, y hacen de la serie que sea muy profunda). Y por último tenemos las historias del Festival (que de estas ni las conozco, pero que al parecer cuentan las historias de Herbert y Marvin durante el Zenit). En fin, que hasta el tomo 5 estoy tranquilo. El tomo 6 me da pánico porque es donde irán integradas las historias del Festival… y que Dios nos pille confesados.
Pues a lo que iba, con estos 6 tomos de La mazmorra Integral, los propios autores te ponen en el órden de lectura correcto para que leas esta saga de manera acorde, y que la puedas disfrutar de la mejor de las maneras. Yo flipo con la calidad de esta serie.
Y bueno, este tomo contiene las historias de Monstruos y tengo que decir que de aquí leemos muchas de las mejores historias de la saga. Ya dejaron caer algunas en el tomo del Amanecer y otras en el del Crepúsculo, porque encajaban más en esa filosofía. Pero es que aquí tenemos un empujón final con seis historias épicas, y además con libertad de movimientos. Como son personajes secundarios, los creadores y guionistas Joann Sfar y Lewis Trondheim hacen de cada cuento, una obra magna en esto de la mazmorra. Tenemos de todo, pero con calidad superior. Sin duda un gran tomo que incluso puede ser leído independientemente sin problemas.
Los dibujantes varian ya que cada capítulo está ilustrado por un autor de su padre y de su madre, aunque eso si, se intenta mantener un estilo de dibujo similar. Bien es cierto es que si eres fan del dibujo megarealista o de personajes hipermusculados del cómic de superhéroes, ten por sentado que este arte no te va a gustar. Pero si le das una oportunidad a la mazmorra te va a atrapar como ha hecho conmigo. Un gran album y una gran serie.
NUEVO INTEGRAL DE LA OBRA DE CULTO DE TRONDHEIM Y SFAR
En 1998 Joann Sfar y Lewis Trondheim dieron vida a La Mazmorra, una saga que, bajo la apariencia de una parodia, esconde un universo rico y complejo a la altura de los grandes clásicos de la fantasía heroica.
Norma Editorial reúne en una edición definitiva la serie que marcó un hito en la historia del cómic francobelga. Una colección integral, supervisada por los propios autores, que invita a recrearse en uno de los clásicos más actuales de la historieta europea. Este tomo agrupa siete álbumes del ciclo La Mazmorra: Monstruos, protagonizados por algunos de los secundarios más divertidos y grotescos de volúmenes anteriores. Sfar y Trondheim vienen acompañados de dibujantes como Killoffer o Jean-Christophe Menu para brindarnos un espectáculo monstruoso.
El equipo tras el largometraje documental «Osario Norte» presentará en la sección “Cinco minutos de Cine” del Festival de Málaga una previa del documental que se estrenará en otoño de 2023.
Su director y guionista José Manuel Serrano Cueto y el productor Jorge Rivera mostrarán un adelanto de unos minutos del documental, un “work in progress” a aquellas personas que se acerquen al Edificio del Rectorado de la Universidad de Málaga el sábado 11 de marzo a las 19:00. La entrada es gratis hasta completar aforo.
“Tenemos muchas ganas de mostrar un pedacito de la película al público”, nos cuenta Serrano Cueto, “que llevamos más de dos años preparando y que aún no está terminada”. Añade Rivera: “esperamos no solo hacer un pase para el público, sino que personas de la industria puedan acercarse y subirse a bordo para el tramo final de la película. Y el Festival de Málaga es sin duda un escaparate de lujo”.
De izquierda a derecha: Alfredo Fernández, director de fotografía, José Manuel Serrano Cueto, director y Jorge Rivera, productor.
“Osario Norte”, que lleva el subtítulo de “Los últimos días de San Valentín”, cuenta la vida, pero sobre todo la muerte, del prolífico actor argentino Jorge Rigaud. Tras su paso por Sudamérica, Hollywood y Francia, Rigaud se hace famoso en España por representar a San Valentín en “El día de los enamorados” y “Vuelve San Valentín”, así como gran cantidad de filmes de todo tipo, entre los que cabe destacar “Pánico en el Transiberiano”. Rigaud fallece en extrañas circunstancias tras un accidente de tráfico, sumido en la soledad. Cuando Serrano Cueto descubre que el actor está enterrado en Leganés, donde él vive, comienza una cruzada para sacarle del olvido.
“Osario Norte” cuenta con entrevistas a personalidades del cine como Eugenio Martín, Paca Gabaldón, Antonio Mayans, Lone Fleming, críticos de cine y periodistas, vecinos de Rigaud, un policía que reconstruye qué pudo acontecer, y la persona que acompañó a Rigaud en sus últimos días. Para las recreaciones se ha contado con la participación especial de Pedro Casablanc, Marta González de Vega, Rocío Vidal, Ana Gallego y Daniel Mateos Chatín.
La música de la película correrá a cargo de Isabel Royán.
Netflixha estrenado Me llamo Chihiro, película japonesa dirigida por Rikiya Imaizumi y portagonizada por Kasumi Arimura. La cinta está basada en el manga Chihiro-san, de Hiroyuki Yasuda, un clásico en Japón publicado de 2013 a 2018 en la revista Manga Elegance Eve y que no ha llegado a nuestro país. Su tráiler, optimista, luminoso y vital, invitaba a que le echásemos un vistazo,, así que vamos al lío.
De qué va
Me llamo Chihiro cuenta la historia de Chihiro (Kasumi Arimura) una ex-prostituta que trabaja en una tienda de comida para llevar. Chihiro no oculta su pasado, dedicando su tiempo a ayudar a todos los que se cruzan en su camino, ya sea un viejo vagabundo, un niño al que su madre no le presta atención o una adolescente que vive en un entorno familiar opresivo.
Chihiro asiste a los dramas de sus amigos casi de puntillas, como si fuese un fantasma, tal como la define uno de los personajes. Su influencia no se manifiesta con grandes aspavientos ni exabruptos sino de forma sutil, con pequeños detalles. Poco a poco Chihiro irá dando esperanza a las vidas de los que le rodean, aunque la suya permanezca casi inalterable.
Ukiyo-e
Es complicado hablar de Me llamo Chihiro. Normalmente invitamos al lector a ver o a dejar de ver una serie o una película según unos parámetros establecidos y asumidos por todos. En este caso nuestra condición de occidentales seguramente nos condicionará a la hora de valorar la película. Es inevitable. Es una película japonesa y está insertada en un marco cultural que realmente no conocemos.
Me llamo Chihiro dura más de dos horas y su tempo es lento, por lo menos a nuestros ojos. La cámara apenas se mueve y todas las escenas parecen una sucesión de estampas japonesas, con todos los personajes perfectamente en sus marcas y todos los objetos milimétricamente colocados. Gracias a eso Me llamo Chihiro transmite paz, sosiego, quietud. Es inevitable fundirse con algunas escenas de la película, de una belleza casi lírica gracias a una espléndida fotografía.
Uno de sus puntos fuertes (si no el mayor) es su protagonista, Kasumi Arimura. Dotada de una belleza natural, consigue un personaje que transmite todo tipo de emociones sin necesidad de expresarlas verbalmente. Chihiro es tierna, dulce y muy humana. Es definitoria la escena en que se cuenta por qué la contrataron en el restaurante y en la cual come mientras el dueño la observa a escondidas. «Alguien que disfruta tanto de su primera comida no puede ser mala persona.»
Costumbrismo japonés
Sin conocer el manga en el que se basa (no editado en España, por lo menos que yo sepa) me atrevo a afirmar que Me llamo Chihiro está muy, muy cerca de los mangas del desaparecido Jirō Taniguchi (y cito a Taniguchi porque es muy conocido y a él si lo he leído). La cinta nos muestra un retrato de un pequeño pueblo costero japonés con la cotidianidad de las vidas de sus protagonistas.
Realmente tenemos que decir que pasar, lo que se dice pasar, en la película pasa poca cosa. No hay una historia con un principio, un nudo y un desenlace en la que los protagonistas salgan radicalmente transformados.
Tras el final seguirán con sus vidas, sin que sus problemas se hayan resuelto. Incluso la protagonista, compleja y simple a la vez, seguirá adelante, quedando su pasado de prostituta más bien como una anécdota o un trabajo más. Pese a que todos los resúmenes e incluso la sinopsis oficial hacen hincapié en el hecho de que la protagonista es una ex-prostituta, a la hora de la verdad es un detalle menor.
Y es que Chihiro adopta el papel de aquellas personas que la han marcado para bien, las que son de su mismo planeta, intentando imitarlas, viviendo vidas que no son la suya. No sabemos apenas nada de su pasado, aunque se intuye traumático. Uno de los personajes (interpretado por Lily Franky) habla de su primer encuentro con Chihiro y afirma que le dio la sensación de que estaba vacía por dentro, un vacío que ella se esfuerza por llenar y que sabe que no llenará.
En resumen, Me llamo Chihiro es una película amable, agradable, con una protagonista compleja y que trata el tema de la soledad, de cómo estamos vacíos por dentro a pesar de rodearnos de gente. Su ritmo pondrá a prueba la paciencia de más de uno pero si se llega al final se tendrá la sensación de que no se ha perdido el tiempo, de que el viaje ha valido la pena. Un saludo, sed felices.
Succession se acaba este año. Pensándolo bien es lo mejor que puede pasar. Estas series alargarlas por alargarlas no tiene sentido. Ha sido el propio creador de la serie Jesse Armstrong quien lo ha hecho oficial en una entrevista a The New Yorker:
«Podríamos haberlo dicho en cuanto yo lo decidí, casi cuando lo estábamos escribiendo, lo que creo que sería raro y perverso. Podríamos haberlo dicho al final de la temporada. Me gusta bastante esa idea, desde el punto de vista creativo, porque así el público puede disfrutar de todo tal y como viene, sin intentar descifrar las cosas o percibirlas de una determinada manera una vez que saben que es la temporada final.
Siento una responsabilidad con los espectadores, y personalmente no me gustaría la sensación de, «Oh, eso es todo, chicos. Ese fue el final». No me gustaría eso en una serie. Creo que me gustaría saber que está llegando a su fin.
Me siento triste, y tengo la sensación de pérdida que tienen todos los que trabajan en una producción que es buena, como ésta en particular. Imagino que me sentiré un poco solo, vagando por las calles de Londres y preguntándome: ¿Qué coño he hecho? Probablemente os llame dentro de seis meses preguntando si la gente está preparada para un reinicio».
Para mí esta serie fue un gran descubrimiento. Me la recomendaron mis compañeros de web Raúl y Mario y la verdad es que ha sido la mejor recomendación que me han hecho en muchos años. Estos asquerosos personajes me han conquistado y mira que es complicado que una serie donde ningún personaje tiene un ápice de bondad pueda ser tan querida, pero Succession es para mí la mejor serie en emisión de HBO y una de las mejores de su catálogo.
Ahora llega su final y tenemos jaleo del gordo y es que recordemos que Logan se volvió a hacer con las riendas de la empresa a espaldas de sus hijos. Veremos las consecuencias el próximo 27 de marzo.
Un saludo y sed felices que en HBO tenemos ahora The Last of Us.
Vista Ant Man y la Avispa: Quantumania, cuya crítica tenéis en la web, toca hablar de Kang. Que sí, que Scott Lang nos cae a todos muy bien pero aquí todos habíamos venido a ver si el Universo Cinematográfico de Marvel por fin va a algún sitio tras la cima que supuso Endgame. Y la línea argumental solo puede tener sentido con un villano que unifique a la gran cantidad de personajes que desfilan por la pantalla.
ESTE ARTÍCULO CONTIENE SPOILERS DE LAS ESCENAS POSCRÉDITOS DE ANT MAN Y LA AVISPA: QUANTUMANIA.
Aunque la película no me haya gustado, la presencia de Kang ya nos da pistas de lo que nos espera con el supervillano en las próximas películas. Además, repasaremos las variantes que aparecen en las dos escenas poscréditos y su potencial importancia en la fase 5 y 6 de Marvel.
Marvel promete distanciarse de Thanos, cuya participación se anunció a través de las Gemas del infinito y su presencia se redujo a dos potentes películas.
En el caso de Kang, parece que será un personaje recurrente a lo largo de las próximas películas, lo que puede terminar por ser agotador. A lo mejor llegamos a Avengers: Kang Dinasty habiendo visto a Kang seis o sietes veces. Pero Marvel quiere jugar con las distintas variantes del personaje, cada uno con sus puntos fuertes.
Ya han caído El que permanece, el Kang de Loki, y El conquistador a manos de Ant Man y compañía. Y ahora, aunque hemos visto miles, nos centraremos en las cuatro variantes que prometen ser más importantes, a juzgar por las dos escenas poscréditos. ¿Quiénes son?
INMORTUS
Esencialmente, Inmortus es la versión más futurista y avejentada de Kang. Un hombre que se aleja de las visiones más belicistas y que únicamente busca mantener a raya al resto de sus variantes para mantenerlas a raya. De hecho, ha pedido ayuda a los Vengadores en varias ocasiones.
En el UCM, el aspecto físico de Inmortus recae en una de las variantes de esta primera escena poscréditos y su misión como salvaguarda del tiempo es la de El que permanece en Loki.
RAMA-TUT
La primera aparición de Kang es la de un villano que viajó hasta el siglo X antes de Cristo y acabó atrapado allí, al igual que el Conquistador del Reino Cuántico. Por lo tanto, Rama-Tur es un faraón del Antiguo Egipto.
IRON LAD O CENTURIÓN ESCARLATA
En cuanto al Kang más tecnológico, los fans abogan entre dos variantes distintas:
Unos dicen que podría ser Iron Lad, una versión más joven de Kand con un traje al estilo Iron Man que busca ser un héroe. De hecho, hasta llega a formar parte de los Jóvenes Vengadores.
Otros, que se trata de El centurión Escarlata, un Kang que viaja a mediados del siglo XX y que consigue convencer a los Vengadores para formar una Tierra utópica, corrompiéndolos y convirtiéndolos en villanos a su servicio.
VICTOR TIMELY
En la segunda escena poscréditos, viajamos al siglo XIX, donde un inventor llamado Victor Timely habla a una audiencia sobre el tiempo.
Timely realmente es Prime Kang, el primer Kang en viajar y su variante más poderosa, el que crea una compañía que le permite jugar con el tiempo antes de que aparezcan los superhéroes. Todo apunta a que será el villano de la segunda temporada de Loki.
Bueno, pues ha llegado el día. Se supone que hoy (22 de febrero) Netflixejecutará su amenaza y bloqueará todas las cuentas que no compartan domicilio. A la hora de escribir estas líneas está por ver si lo hacen y cómo lo hacen pero la decisión está tomada, por lo menos por mi parte.
Y es que después de mucho despotricar, cabrearme como una mona y desear que se hundan en la miseria, he decidido seguir suscrito a Netflixa través de una cuenta individual, la básica, la de 7,99 euros al mes. ¿Por qué? Podría decir que soy como Groucho Marx (que lo soy). Ya sabéis: estos son mis principios y si no les gusta tengo otros pero la verdad es que hay motivos objetivos.
Nada es gratis
En primer lugar hay que hacer una reflexión: la cultura no es gratis. Quizás debería serlo pero la realidad del mundo en que vivimos se impone. No solo Netflixvive de esto sino también un cada vez más numeroso grupo de escritores, actores, técnicos, etc. En la última gala de los Premios Goya dieron las gracias a las plataformas de streaming por el apoyo recibido, conscientes de que si tienen que vivir de que la gente vaya al cine se morirán de hambre.
No es la primera vez que se transforma el modelo de ocio y cultura. A los más jóvenes les resultará extraño pero hubo una época, allá por el siglo XX, en que el fútbol era gratis. Si, todo el fútbol. La liga, la Champions, la Copa del rey, cualquier cosa. No sólo el fútbol. También el baloncesto, la Fórmula 1, el tenis,…
Cuando se impuso el pay per view todo fue rechinar de dientes y quejas. Se llegó a un punto en que se desarrolló una ley que obligaba a emitir un partido de fútbol gratis, en abierto, para todo el territorio nacional, por lo menos una vez por semana. Era la Ley Reguladora de las Emisiones y Retransmisiones de Competiciones y Acontecimientos Deportivos, que convertía el fútbol en interés general.
Hay que joderse. ¿Y por qué no el cine? ¿O los cómics? Bueno, el caso es al final aquello se derogó (excepto si el Madrid juega la final de la Champions League, como ocurrió el año pasado, que se dio en abierto) y ahora ya lo tenemos más que asumido. Hay que pagar para ver algunos acontecimientos deportivos y ya está. Y el que no quiera, que no pague. No pasa nada. Nadie se va a morir por ello.
De la hipocresía de Netflix
Ahora toca pagar por ver series y películas en Netflix, aunque la verdad es que ya estábamos pagando. Nunca hemos dejado de hacerlo. Pagábamos menos, eso si. Aquí hay que señalar que el cabreo general viene dado porque compartíamos cuenta, nos salía más barato y a Netflixle parecía bien. No sólo le parecía bien sino que lo fomentaba.
Eso les permitió crecer como empresa (¡mirad cuantos suscriptores tenemos!, gritaban en su junta de accionistas) pero cuando ya no se puede crecer más por esa vía (el número de suscriptores no tiende al infinito) ha llegado el momento de cambiar de opinión y cortar el grifo. Al estilo Groucho.
Una vez superada la fase de cabreo hay que tomar una decisión. O cancelamos la suscripción o cada uno coge una suscripción por su cuenta. Tengamos en cuenta que para que Netflixse hunda hay que cancelar todas las cuentas. Si uno de los que comparte se mantiene, no pasa nada. Netflixno pierde ninguna cuenta. Así que cuando mi cuñada me dijo que la mantenía y viendo que yo solito no iba a hundir a los de Los Gatos, me trago el cabreo y cojo una cuenta para mí.
Inciso: pese a mi decisión, los de Netflixson unos malvados y eso se nota al intentar transferir cuenta, donde te ocultan el plan básico porque se ve que a ellos les conviene más que veas anuncios o que pagues por uno premium. Hay que trastear para encontrar la opción más económica sin anuncios. Fin del inciso.
Al grano
¿Por qué mantengo la suscripción? En primer lugar por el precio. Que sí, que es más caro que el resto de plataformas (segundo inciso: dadles tiempo y veréis como suben) pero al decirle a mi mujer que costaba 7,99 euros le pareció barato. Y es que en realidad lo es. El otro día al ir a ver Ant-Man y la Avispa: Quantumanía pagamos 20 euros por tres entradas, más las palomitas, más el desplazamiento al cine. En comparación, Netflixes más barato por mucho que nos duela.
En segundo lugar, por su inmenso catálogo. No es el que tiene más calidad. No es el más apasionante. Hay muchas, muchas series fallidas y otras no fallidas que han sido canceladas pero la cantidad de películas y series que tiene es abrumadora. Y no estoy hablando solo de sus propias series. Esto lo escribe alguien que no ha visto Strangers Things, ni The Witcher, ni House of Cards, ni Miércoles pero tienen series que no tienen los demás y que para mí resultan imprescindibles, por lo menos si no tienes Movistar.
Y en mi caso no puedo tenerlo porque no llega a mi zona con la calidad con la que llega Vodafone. Tercer inciso: nos cabrea que Netflixno nos deje compartir cuentas pero no nos fijamos en que los dos grandes teleoperadores de este país se reparten el pastel y adonde llega uno suele no llegar el otro. Ríete tú de la libre competencia.
El caso es que para mí resulta mejor estar suscrito a Netflixpara ver la última temporada de Better Call Saul cuando la estrenen en la plataforma, igual que la última temporada de The Blacklist, o todas las temporadas de esa serie maravillosa que es Las chicas Gilmore. Para mí Netflix, más que una productora de series y películas, es un videoclub inmenso, mucho más que HBOo Disney+.
En resumen, que seguiremos en Netflixmientras el precio sea asumible y hay algo que merezca la pena ver, así que seguiremos torturándoos con nuestras críticas.
Por cierto, lo de Emule,Torrent, etc está más que descartado. Ya no tengo edad para andar trasteando, bajando archivos que no se sabe qué son exactamente hasta que los abres y soy demasiado comodón para ver películas y series en el ordenador. Recordad: la piratería está fea. No olvidemos que también hay gente viviendo de esto de las plataformas y no todos están montados en el dólar. Un saludo, sed felices.
Hace cinco años se estrenó sin mucho ruido Waco, una serie que relata el asedio real al que el FBI mantuvo contra la secta de los Davidianos y que dejaría 69 adultos y 17 menores muertos, la mayoría calcinados, siendo un hecho que marcó durante mucho tiempo a Estados Unidos.
Pues resulta que Showtime ha creído oportuno traernos una secuela de la miniserie en el mismo formato, esta vez con un episodio menos, cinco.
En la secuela, protagonizada por Michael Shannon y John Leguizamo, se abordarán las consecuencias de la supuesta mala acción del FBI que culminó con el fatídico incendio.
Tendremos los juicios a los davidianos supervivientes y se nos contará la historia de Timothy McVeigh.
Showtime afirma que «la serie brinda un contexto más amplio para la escalada del movimiento de las milicias estadounidenses, que presagia los infames ataques del bombardeo de la ciudad de Oklahoma y la toma del Capitolio de los EE. UU. el 6 de enero». Waco The Aftermath se estrena en Estados Unidos el próximo 14 de abril, coincidiendo con el 30 aniversario del desastre de Waco.
Además de Shannon y Leguizamo tenemos en el reparto a Giovanni Ribisi, David Costabile, J. Smith Cameron, John Hoogenakker, Keean Johnson y Abbey Lee. Drew Dowdle y John Erick Dowdle regresan como showrunners y productores ejecutivos junto a Shannon, Taylor Kitsch, Andrew Gettens y Lauren Mackenzie. La serie es producida por 101 Studios y Spyglass.
En España de momento no tenemos fecha de estreno ni cadena, aunque es muy probable que al ser de Paramount+ se estrene aquí pronto en SkyShowtime.
Qué duda cabe de que tanto Batman como los Beatles son dos de los íconos más poderosos y masivos que ha generado la cultura pop. Lo que quizás no muchos sepan es que se han llegado a cruzar en los cómics.
Hacia 1970 los rumores sobre la muerte de Paul McCartney eran algo ya casi institucionalizado, tanto que llegaron a las páginas de Batman. La resolución que el hombre murciélago da a tal misterio en la historia creada por Frank Robbins es verdaderamente ingeniosa y muy humorística.
Pero antes de hablar de cómo los Beatles llegaron a Batman, habría que ir algo más atrás para encontrarnos con que los nexos entre ambos ya se habían iniciado antes: quizás de forma casual o en el imaginario popular, pero estaban allí. Fue cuando en 1966 los de Liverpool editaron su icónico álbum Revolver, que sería un giro absoluto en la carrera de la banda.
El disco, justamente, se abría con la canción Taxman, compuesta por George Harrison y que, ya desde el título, era una protesta contra los abusivos impuestos que en el Reino Unido se cobraba a los artistas. La historia de la lucha contra las cargas tributarias es casi tan antigua como el país mismo y se puede rastrear en las historias de Juan Sin Tierra, las leyendas de Robin Hood o hacerse extensiva a las colonias norteamericanas y el proceso que llevó a su independencia. Los músicos británicos, en este caso los Beatles, no escaparon a la regla.
Pero en lo que atañe a esta nota, lo interesante del tema Taxman es el estribillo y, particularmente, la forma en que es pronunciada y casi gritada la palabra “taxman” (recaudador de impuestos), con particular estiramiento en la segunda “a”, lo cual hace recordar bastante al modo en que se lo hace en el tema principal de la serie que en los sesenta tuviera tanto éxito y que se estrenó precisamente el mismo año en que vio la luz Revolver.
¿Fue Harrison influenciado por el leitmotiv principal? Un dato pareciera decir lo contrario y es que esa maravillosa serie se comenzó a emitir en Estados Unidos en enero de 1966, pero recién lo haría en el Reino Unido para mayo y los Beatles ya habían comenzado en abril a grabar el álbum. Sin embargo, no es menos cierto que el tema ya era conocido, tenía tres versiones cover y hasta sonaba como hit radial por la banda californiana The Marketts en una versión muy surf-rock.
El periodista musical Rob Sheffield (casualmente nacido ese mismo año) va algo más allá y sostiene como más posible que Harrison se haya inspirado en el estribillo de Shotgun, tema que, intepretado por Junior Walker and the All Stars, fuera en 1965 uno de los grandes éxitos surgidos de esa enorme fábrica musical que fuera Motown. Más aún: cree que el propio tema principal de la serie fue influenciado por dicha canción.
Pero si la influencia de Batman sobre los Beatles termina entonces por ser un misterio, mucho más certera y precisa es la de los Beatles sobre Batman. Recordemos que en los años que siguieron a Revolver se fue instalando una de las más famosas teorías de conspiración: la de que Paul estaba muerto…
Se basaban para ello en una de las fotografías internas del álbum Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band (1967) en la cual es el único integrante de la banda que aparece de espaldas; también en cierta supuesta frase dicha al revés en Revolution 9 (White Album, 1968) y en la célebre portada de Abbey Road (1969) en la cual Paul es el único que va descalzo, sumado a cierta referencia en la patente del auto que se ve más atrás y al hecho de que lleva el cigarrillo en la mano derecha cuando era y es zurdo.
Era inevitable que todo eso llegara al mundo del cómic. En Batman #222, de abril de 1970 (con fecha de junio), una alucinante portada del gran Neal Adams muestra a Batman y Robin viendo lo que son cuatro perfectos émulos de los Beatles con las vestimentas del Sgt. Pepper.
Ese número tenía, para empezar, la particularidad de que el hombre murciélago volvía a trabajar en sociedad con Robin, algo que en los últimos tiempos se venía viendo poco porque Dick Grayson estaba en la universidad. Pero también el que la banda más popular del mundo estuviera allí, aun cuando lo hiciera con otro nombre.
La idea fue del editor Julius Schwartz, quien consideró que podría constituir un buen impacto para atraer a lectores jóvenes. El guion correspondía, como antes dijimos a Frank Robbins, un correcto guionista que no suele ser recordado entre los mejores que pasaron por el personaje, pero sí reconocido como uno de los que supo darle a la tira un lenguaje casi cinematográfico. El dibujo, en tanto, estaba a cargo de Irv Novick y las tintas de Dick Giordano. La portada, como ya fue dicho, era obra de Neal Adams.
¿De qué va la historia y cómo encajan allí los Beatles? Comencemos por aclarar que aparecen designados como los Oliver Twists y que están de visita en Gotham City para grabar en el estudio de la ciudad. Durante su estadía, se hospedan en la mansión de Bruce Wayne y hasta le cantan el “happy birthday” a Alfred.
Pero se viene diciendo que uno de ellos murió y ha sido reemplazado por un farsante, tal el enigma que Batman debe resolver y para ello investiga las variaciones tonales en los registros vocales…
El supuesto fallecido es Saul Cartwright, evidente referencia a Paul McCartney sobre quien, justamente, pesaba la misma leyenda. Lo ingenioso y sumamente irónico es que todo termina al revés, lo cual constituye una perfecta burla contra las visiones “conspiranoicas”: Saul es en realidad el único de la banda que está vivo mientras que el resto perdieron la vida durante un viaje a Asia (clara alusión a la famosa visita que en la India le hicieron los Beatles al gurú Maharishi Mahesh Yogiy de la cual, salvo Harrison, regresaron defraudados).
La razón por la cual Saul ha montado el engaño es que extraña a sus compañeros y no quiere lanzarse como solista. Pero, claro, los muletos están muy cómodos en sus nuevos roles y estilo de vida, razón por la cual Glennan (Lennon) o, mejor dicho, su reemplazo, tiende una trampa a Batman y Robin para tratar de matarlos antes de que descubran y hagan público el engaño.
De más está decir que no va a lograrlo y, por cierto, Saul se siente mal por lo que ha hecho y la conducta de sus falsos compañeros de banda. Robin, sobre el final, le sugiere que si tanto le entristece ser solista, forme en cambio una banda nueva y le dé el nombre de un ave. La coincidencia con la realidad es muy fuerte, pues la que iba a formar Paul tras la disolución de los Beatles se acabaría llamando Wings (Alas), pero eso no iba a llegar hasta agosto de 1971. ¿Casualidad?
Por cierto, tampoco fue Batman el único personaje de DC en cruzarse con los Beatles o alguno de sus integrantes, pero eso ya sería material para otro artículo… Mientras tanto, el hecho de que Come Together, enorme clásico que abre el álbum Abbey Road, haya sido, en la interpretación de Gary Clark Jr., incluido en la banda sonora de la película de la Liga de la Justicia, parecería ser un perfecto cierre…
Ninjak y Shadowman son mis niños bonitos del universo Valiant (creo que lo he mencionado en alguna ocasión), así que este tomo publicado por Moztros, sobre el que voy a escribir, era de los más esperados del pasado año.
Esta primera entrega está compuesta por los cuatros primeros números USA, guionizados por Jeff Parker y dibujados por Javier Pulido, excepto las últimas páginas que corren a cargo de Beni Lobel y el color de Andrew Dalhouse.
Colin King es NINJAK, un ex agente del MI6 que es insuperable en su trabajo. No hay objetivo que Colin no pueda alcanzar, ni misión que no pueda completar. Sin embargo, ¿Cómo podrá el mayor agente y espía del mundo enfrentarse al hecho de que su identidad, así como todos sus secretos, han sido revelados? Siendo el objetivo principal de todo el inframundo criminal, ¿en qué lugar del planeta podrá esconderse para sobrevivir?
Un Ninjak muy diferente
Colin King (AKA Ninjak) es una suerte de agente secreto al servicio del MI6 con todo lo que se podría esperar que un Ninja aunque con la cuenta corriente que muchos desearíamos poseer. Como fan de Batman no pude evitar ver ciertas similitudes entre este personaje y el guardián de Gotham cuando cayó en mis manos (hace más de dos décadas) la serie de Moretti y Quesada. Quizás por eso me enamoró.
La historia de este tomo es muy ‘James Bond’, ya que una organización llamada Daylight ha conseguido todos los nombres de los agentes encubiertos del MI6 y los saca a la luz, incluido el de Colin King y es por ello que nuestro protagonista se lanzará a una misión para acabar con estos criminales.
Es cierto que la premisa nos va a recordar, en algunos compases, a la primera entrega de ‘Mission Impossible’ dirigida por Brian de Palma con todo lo que hay alrededor de esa lista de agentes y las diferentes personas dispuestas a hacerse con ella.
Podríamos decir que nos encontramos ante lo que podría haber sido un guion protagonizado por ‘007’ o por Ethan Hunt por todo ese tono de espionaje mezclado con mucha acción. Aunque algunos villanos que aparecen son demasiado ‘monstruosos’ para cualquiera de las franquicias mencionadas.
Pese a lo clásico de la trama (que no va a descubrir la pólvora), el guion sabe sacarle partido y entretenernos durante las 96 páginas que tiene este tomo. Es una lectura que se va a devorar con rapidez por la gran dosis de acción y esa historia con los ingredientes justos para mantenernos pegados a sus páginas.
Quizás la parte más controvertida esté en el apartado gráfico, ya que el dibujo de Javier Pulido se encuentra muy alejado de lo que cabe esperar de un cómic de este tipo. La mayor parte del público quizás prefiera las últimas páginas (De Lobel y Dalhouse) que son más cercanas de lo que estamos predispuestos a ver cuando nos adentramos en un historia como esta. Aunque también es cierto que la portada ya nos avisa de lo que nos podemos encontrar.
Sinceramente, a mi me ha costado unas cuantas páginas entrar en el juego de Pulido, que por momentos me ha recordado al dibujo de Cliff Chiang en ‘Paper Girls’. Con esos colores planos y repleto de contrastes que tiene todo el sabor a cómic independiente.
Por otra parte ha sido divertido ver un enfoque gráfico diferente a lo que estamos acostumbrados, aunque comprendo que no sea para todos los públicos.
Conclusión
Un buen comienzo para Ninjak de la mano de Moztros que me ha dejado con ganas y esperando ya el segundo tomo para continuar disfrutando de las aventuiras de Colin King.
La historia cumple con lo que cabría esperar de este personaje y sus fans van a apreciar lo que nos cuenta Parker, ya que tiene ese sabor a ‘Mission Impossible’ y a James Bond que le ha sentado muy bien a Ninjak.
El apartado gráfico ha sido una apuesta muy arriesgada, con mucha personalidad y ha habido cierto sector que le ha disgustado lo que ha visto en las páginas de este tomo, por mi parte, reconozco que el comienzo de la lectura me desconcertó pero no más de lo que han hecho obras de otros artistas.
Recomiendo la lectura de Ninjak , ya que se apoya en una trama clásica de espionaje para entregarnos un cómic notable que trata de abandonar (en el apartado gráfico) la zona de confort de este tipo de historias.
Es la rumorología del día. Aquaman y el Reino Perdido es tan mala que hasta los que han ido a las proyecciones de prueba se han salido a mitad de película ante la vergüenza ajena de lo que estaban presenciando. Además estos insiders destacan la presencia de Amber Heard, actriz repudiada tras el juicio Depp-Heard.
I hear it’s terrible and that’s why Momoa is gonna be Lobo going forward. But they can’t say that yet because then it would be a lame duck… and DC is hoping to wring another billion out of the box office. First one was awful too, so not a huge surprise. https://t.co/VlbUoqILDm
Escuché que es terrible y es por eso que Momoa será Lobo en el futuro. Pero no pueden decir eso todavía porque entonces sería un pato cojo… y DC espera sacar otros mil millones de la taquilla. El primero también fue horrible, así que no fue una gran sorpresa.
Como este insider, hay más valoraciones desde ayer que insinúan lo mismo, esto se arreglaría tiempo atrás con los llamados reshoot, pero evidentemente aquí no ocurrirá ya que con los nuevos jefes de DC, no habrá intención en gastar dinero en una película ya sentenciada desde un primer momento al ser la última de los anteriores jefes.
No obstante esto de los rumores de insiders es muy antiguo y no hay que tomárselo muy en serio. Ya ocurrió con Wonder Woman y al final acabó siendo de lo mejor de DC, o con Star Wars: Rogue One que esa si tuvo que pasar a hacer reshoots.
Viewer Anon en su cuenta de Reddit, señala que las expectativas por Aquaman 2 no acompañan a la película. Al parecer, el consenso tras ver la película en los pases de prueba es que «no es tan buena como la primera», e incluso es la peor película del DCEU hasta la fecha. «Seré sincero, llevamos media docena de proyecciones de prueba y no pinta muy bien. He escuchado incesantemente durante el último medio año, más o menos que es aburrida.
I heard that something that almost never happened in test screenings happened with this movie. They’re really going to need to fix this one and fix it fast.
Sea como fuere Aquaman y el Reino Perdido será una de las películas destinadas a romper la taquilla estas próximas navidades (se estrena el próximo 25 de diciembre de 2023) siempre y cuando desde Warner haya un mínimo interés en promocionarla. A la espera de que algunos de los involucrados en la película se pronuncie sobre estos rumores os dejo con el tráiler de Flash.
Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.
Después de acabar Wasteland 3 en PC como buen gordopecero de pro me he dado cuenta, otra vez, de lo poco que echo de menos las videoconsolas. Como todo el mundo, tengo una biblioteca de Steam con más juegos de los que podría jugar en varias vidas. Jugarlos bien, se entiende. Es decir, nada de arrancar el juego, parece que no va a saltos y hala. Dedicarle tiempo, exprimir qué lógica jugable permite avanzar y cual no. Sorprenderte. Esas cosas. La verdad es que ya hace tiempo que tenía decidido probar las cosas que tenía almacenadas por jugar en vez de estar esperando la siguiente novedad. Y, en este caso, hablamos de un juego de hace 3 años.
Hablar de Wasteland 3 es hablar de la saga que posteriormente inspiró a Fallout, icono de los videojuegos de rol y también de los videojuegos en general reconocido popularmente. Las razones son muchas, pero el éxito de Wasteland y luego de Fallout parten de la misma base: personalidad. Videojuegos de rol hay muchos. Y de mundos poscapocalípticos también. Pero el sistema SPECIAL de creación del personaje, la música cincuentera, la propia estética de los refugios o del mismísimo Vault Boy, el sentido del humor negro y absurdo…el éxito de Fallout es un éxito artístico más que ingenieril. En el propio manual del primer Fallout incluso bromeaban con que si dabas click a distintos sitios del suelo el personaje podía parecer que había perdido la chaveta, que no hicieras eso. Hay cariño y mucho sentido del humor, incluso sobre el mismo juego…que era bastante más complicado que los posteriores, hay que decirlo todo.
La propia creación de la pareja de personajes que llevaremos al principio no puede destilar más aroma a Fallout 1 o Fallout 2. Incluso en vez de un Vault Boy tenemos a dos robots ilustrando las habilidades, características de personaje y demás con la misma idea. La estructura de creación del personaje es heredera de Wasteland y Fallout, basándose en la adquisición de ventajas en cuanto llegamos a determinados niveles de habilidad en determinadas habilidades. Así, el juego premia la hiperespecialización de cada personaje, siendo mejor un personaje excepcionalmente bueno en una o dos cosas que uno decente en varias. La ventaja en Wasteland 3 es que terminaremos con seis personajes en el grupo, por lo que no viviremos los dramas de los dos primeros Fallout teniendo que elegir y limitándonos mucho desde el inicio. Funciona muy bien otra vez el habitual especializar a cada personaje en un arma y en dos o tres habilidades para poder cubrir casi todo.
Wasteland 3 es más complicado al inicio del juego que a mitad de este y ya no digamos al final. Es, de nuevo, el mismo diseño de los Wasteland y Fallout originales. Por supuesto, bajando muchos escalones: el hecho de tener hasta seis personajes al rato del juego baja el nivel de dificultad mucho. Pensándolo bien no recuerdo haber palmado más de un par de veces, y fue por caer en trampas. Hacia mediados del juego hasta el final tenemos que despistarnos mucho para que nos pongan en problemas por la calidad de las armas, las habilidades tremendamente dañinas y las sinergias que ya habremos llegado a desarrollar.
Queremos decir que nada de esto es muy complicado de conseguir ni tenemos que leernos hilos e hilos de internet para ver qué multiclases comban para llegar dignamente al final como si esto fuera el Pathfinder Kingmaker. Ni hay combates que dependen de sacar crítico tras crítico o de doparnos hasta arriba con TODO durante diez minutos antes de cada batalla grande como en Pathfinder Wrath of the Righteous. No hay que darle mucho a la cabeza y lo obvio suele funcionar bien. El ritmo de subidas de nivel y de elección de puntos de habilidad es constante y nunca pasa demasiado tiempo entre subida y subida, estando muy bien medido y siendo muy motivante.
Podemos decir que en Wasteland 3 hay componente de variabilidad suficiente en los combates pero nada de la variabilidad increíble casi combate a combate de Divinity Original Sin II. Son más difíciles los combates contra robots que contra humanos y en general es peor cuanta más gente hay implicada en el combate. Los enemigos tampoco parecen escalar demasiado conforme pasa el tiempo, aunque sí las pruebas para abrir cajas fuertes, convencer a gente de cosas o descactivar minas.
También podemos criticar que, otra vez, el apocalipsis no parece haber traído una escasez de munición, armas o medicamentos. Podríamos entrar un debate filosófico-político de la abundancia de armas en los Estados Unidos o demás, pero no sabemos cuantos videojuegos de mundos postapocalípticos tenemos ya con superabundancia de casi cualquier item y una estética de descuido urbano y atomización del poder.
La trama principal es esencialmente cómoda, teniendo que ir a cazar a tres personas hijas del Patriarca, un gobernador que promete dar suministros a gran escala a la organización a la que pertenecen nuestros personajes si lo hacemos. Es decir, el juego son tres partes, una por hijo, y luego una final que será la gran batalla que será contra unos u otros en función de las cosas que hayamos ido decidiendo a lo largo de nuestro peregrinaje por Wasteland 3.
Viajaremos en nuestro vehículo blindado personalizable por el yermo radioactivo y nos encontraremos con bandidos, vendedores, gente asustada, con Papa Noel, con las cabras que mataron a nuestro padre y muchos más. El sentido del humor negro y delirante está entre lo mejor del juego, lo cual no solo incluye qué pasa sino también las descripciones de las armas, los objetos o de los libros que nos encontramos por el camino. Y qué decir de esa ciudad de adoradores a una estatua gigante de Ronald Reagan, una auténtica genialidad que es complicado olvidar. O lo que hay en la última habitación del único prostíbulo de Wasteland 3.
Hay faccionesen Wasteland 3, claro, y tendremos reputación con cada una, pero más allá de comerciar más o menos barato y alguna chuchería la cosa no va más allá. El mapa puede impresionar al principio, pero realmente no es precisamente grande. Es más, en Wasteland 3 resulta al final mucho más contenido de lo que se espera uno al poco del juego. Luego realmente cada localización está bien dimensionada y para nada hay mazmorras en las que nos tiremos horas y horas.
Se ha preferido calidad sobre cantidad y en realidad hay muy poca paja para alargar el juego artificialmente. Es de agradecer. No se han esmerado mucho con los personajes que llevaremos, llegando a ser carismático como mucho uno de ellos. Del resto de personajes del juego hay poco que decir, no siendo tampoco casi ninguno especialmente memorable quitando el famoso asentamiento de adoradores de Ronald Reagan y su contrapartida, la comuna hippie de robots que quieren vivir en paz.
Por ir acabando, Wasteland 3 tiene sentido del humor negro, absurdo y un combate por turnos heredero de las anteriores entregas y de Fallout, así como su sistema de creación de personajes. Es un juego contenido sin mucho que sobre. La curva de dificultad y de progreso es quizás de lo mejor diseñado. Quizás nadie recuerde demasiado de su historia al acabarlo o quizás casi ningún personaje, por más que la estatua gigante de Ronald Reagan disparando rayos por los ojos no pueda olvidarse. No llega al nivel de maravilla de combate de Divinity Original Sin II o al nivel de ambición y posibilidades casi infinitas de progreso de los Pathfinder. Es algo más pequeño, desde luego no mejor pero enormemente disfrutable.