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Las series que nos hacen felices: Spider-Man, la serie animada

¡Saludos una semana más a Las series que nos hacen felices! En mi línea de hablaros de series tanto de acción real como de dibujos que ya dejaron de emitirse pero merecen ser recordadas, hoy vengo a hablaros de una nueva serie de dibujos que seguramente formó parte de la infancia de muchas de las personas que lean estas líneas. Si anteriormente os analicé Walter Melón, Batman la serie animada y The Bots Master, hoy el turno es para el trepamuros más famoso del mundo de los cómics… ¡Spider-Man!

https://www.youtube.com/watch?v=Oz53pWrPUCo

Así es, hoy quiero hablaros de una magnífica serie que se emitió desde 1994 hasta 1998, y acabó con 5 temporadas y 65 episodios. Porque Spider-Man la serie animada, es posiblemente la mejor adaptación en dibujos de las andanzas del personaje. Es cierto que años después de la serie vinieron otras, pero desde mi punto de vista no estuvieron a la altura, porque la red que tejió Spider-Man en esta serie, quedó a gran altura y fue insuperable. Si cuando os hablaba de la serie animada de Batman no me quedaba corto al mencionaros lo magnífica que era, en este caso hago lo mismo pero hablando del rival de la distinguida competencia. Producida por Marvel, esta serie de dibujos nos permitió conocer de una forma dinámica y adictiva todo el universo del amistoso vecino arácnido.

Esta serie, dirigida por Bob Richardson, contó con un intenso trabajo de John Semper y Markhoffmeir tras la escritura y dirección de episodios. No obstante, participaron muchos profesionales bien dirigiendo o escribiendo episodios sueltos, y algunos de los guionistas eran precisamente trabajadores de Marvel Cómics, de ahí que sea agradable recordar que John Romita Sr, Gerry Conway, Carl Potts, Stan Lee, Len Wein, J.M. DeMatteis o Steven Grant fueron profesionales que tuvieron una aportación a esta serie y pusieron su granito de arena para conseguir que fuera más grande todavía de lo que podría haber sido en otras circunstancias diferentes.

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Reunión de tipos raros.

Por otra parte, a través de esta serie como decía antes, pudimos conocer en profundidad el universo de Spiderman, no solamente respecto a la figura de Peter Parker, sino también respecto a las personas que le rodean y con las que, bien sea en su identidad civil o en la superheroica, tiene relación. Así pudimos ver desde luego a Tía May y en menor medida a la familia Parker, a Mary Jane Watson, Gwen Stacy, a J.J.Jameson y Robbie Robertson, al doctor Connors, a Harry Osborn, Flash Thompson, y muchos más personajes.

Pero no hay que olvidar la parcela de los aliados y villanos. Pues respecto a la primera, pudimos ver a la Gata Negra, Madame Web, a los X-Men en un crossover que dejaba claro que las series de ambas licencias estaban en el mismo universo, y también desfilaron personajes como Iron Man y Máquina de Guerra, Nick Furia, Blade, Punisher, Doctor Extraño y Wong, Daredevil, Capitán América, o Los 4 Fantásticos. En cuanto a villanos la galería era tan extensa como en los cómics, así que dentro de eso destacaré al Duende Verde, Kingpin, Venom, el Lagarto, el Doctor Octopus, el Camaleón, Morbius, Escorpio, Shocker, Mysterio (podéis leer aquí las razones por las que nos gusta el personaje), Rinoceronte, el Buitre, Electro, Kraven el Cazador, y algunos más. Por eso recalco el hecho de que esta serie suponga una intensa y disfrutable manera de meterse en vena en el universo del trepamuros.

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Galería de personajes.

Estamos ante una serie donde por ejemplo el sentido arácnido de Spiderman era bastante notorio por la manera en la que se llevaba a cabo en cada escena donde aparecía, y donde Spider-Man sigue conservando ese carácter de los cómics que le convierte en uno de los personajes más carismáticos del universo Marvel. Considero que es una serie altamente disfrutable tanto para personas que leen cómics del personaje como para los más peques de la casa que a lo mejor han empezado a tener su primer contacto con los personajes marvelitas a través del cine, y quieran expandir eso. Si la película animada del arácnido es de altísima calidad, con tantas versiones del personaje haciendo frente a una amenaza común, esta serie es el equivalente en cuanto a un formato distinto.

Por eso, en conclusión, os animo a darle una oportunidad a la serie si la encontráis en alguna plataforma para verla, o bien la conseguís de alguna otra manera. Y para quienes ya la visteis en su momento, tanto si le dais un nuevo visionado como en caso contrario, estaré encantado de leer vuestra opiniones en la sección de comentarios. ¡Hasta otra!

Reseña Basura: Bunny, la cosa asesina

Bienvenidos, buscadores de diamantes fílmicos, creo que lo mejor para comenzar estas líneas es parafrasear a Roy Batty en aquella famosa escena de Blade Runner en el tejado: Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais”. En los rincones más oscuros del sótano más polvoriento del mundo del séptimo arte hay un lugar especial para un tipo de películas que (casi siempre) es mejor dejar encerradas. En los setenta nació Troma Films que hizo de este cine de serie Z su bandera y tras ellos han crecido otros estudios que han seguido su estela: Como Asylum y otros cineastas que han hecho del cinema di merda (término acuñado tras muchas tardes de visionado de “obras maestras”) su forma de expresión o de tortura a quienes ven sus cintas.  Quien firma estas líneas ha disfrutado de mucho de este arte incomprendido… siempre en compañía, pues creo que es la forma más divertida de ver estas joyas y me encuentro en una buena posición para descubriros muchas de ellas.

bunny the killer thingFinlandia es el hogar de grandes bandas de metal: Stratovarius, Nightwish o Lordi. Grandes nombres del motor han nacido allí: Kimi Raikkonnen, Juha Kankkunen o Tommi Makinen, pero lo que aquí nos ha traído ha sido otro nombre: Joonas Makkonen. Muchos no sabréis quien es este hombre (yo he tenido que buscarlo) y yo estoy aquí para hablaros de su opera prima (y única que le han dejado rodar… por suerte): Bunny, La cosa asesina.

En 2015 este cineasta decidió regalar al mundo su obra y creo que lo mejor es recurrir a la sinopsis de Filmaffinity para que os hagáis una idea de lo que os vais a encontrar en sus 90 minutos de metraje: “Un grupo de siete finlandeses se reúne para pasar un divertido fin de semana en una cabaña. Por una casualidad del destino, tres hombres extranjeros, que parecen ocultar un secreto, se unen al grupo. La fiesta en el bosque se convierte en un juego a vida o muerte cuando un extraño espécimen lanza un repentino ataque contra los ocupantes de la cabaña. La criatura, mitad hombre y mitad conejo, parece tener predilección por todo lo que recuerde a los genitales femeninos. ¡La criatura es Bunny the Killer Thing!”

690603945 1280x720Sí, habéis leído bien, es un ser mitad conejo mitad humano (con unos efectos prácticos que no tratan de ocultar su cutrez) que corre durante toda la cinta meando su “colita” en busca de lo que se explica en la sinopsis. Con un 3×2 en sangre y las formas más insólitas y depravadas de asesinar personajes, esta cinta es un intento de comedia gamberra y gore que nos divierte por escasos momentos. El punto fuerte de este film es su escasa duración pues si estuviésemos ante un producto de 120 minutos podríamos sufrir algún tipo de accidente autoinflingido.  Seamos sinceros, quien decide ver esto (que no sé a quién han sobornado para poder rodarlo) sabe dónde se mete y no puede esperar un film de Fellini. A Bunny, la cosa asesina, hay que entrar con mente abierta y cerebro apagado para no ver los agujeros en este guion surrealista. Podríamos calificar esta cinta como comedia gore por que no veo ninguna manera seria de afrontar su historia y su villano. Ver a un hombre descaradamente disfrazado de conejo perseguir a sus víctimas mientras enarbola un pene que haría palidecer a Nacho Vidal no es que sea una idea merecedora de un Oscar.

bunny the killer thing double posterBunny (la cosa asesina) es el culmen de la degeneración de algo tan tierno y tan adorable como puede ser un achuchable conejito. Esta cinta es llevar un paso más lejos la idea de la “bestia del reino” de los Caballeros de la Mesa Cuadrada de los Monty Python. Eso sí, con un estilo más burdo y con menos humor que la propuesta de los ingleses.

Este slasher es únicamente recomendable para quienes disfruten del cine serie Z en estado puro, pues cualquier otro espectador podría sufrir un arrebato de furia durante el visionado y tratara de agredir a quien le haya traído semejante aberración a su casa. Creedme cuando os digo esto, pues algún componente del grupo con el que “disfruté” de esta cinta no cesaba de dedicarme miradas con varios tipos de emociones bien definidas: 30% de incredulidad, 20% sopor y 50% de ira. Más allá de unas risas entre amigos que disfruten de este tipo de cine, Bunny acaba perdiendo mucho de su “encanto” inicial al ver que no sabe explotar lo absurdo de la idea y al final acaba siendo una mera cinta de terror y gore. El hombre conejo bien dotado pierde fuelle y la gracia de la sorpresa inicial cae en saco roto y se ve lastrada por la falta de creatividad. Un poco más del estilo South Park hubiese convertido esta película en un mejor producto que hubiese trascendido más allá de las cloacas del cine Z.

Los relatos que me hicieron feliz: El hombre que evolucionó

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Mi afición a los relatos cortos se remonta a mi niñez. Desde muy pequeño empezaron a caer en mis manos libros que recopilaban estas historias que se le ofrecían al lector como unas píldoras livianas que iban despertando en mí el hambre por la literatura. Empezó a fascinarme el hecho de poder disfrutar de un relato en unas escasas páginas que lo encerraban todo. Comienzo, nudo y, si el relato era de calidad, un final majestuoso que rebotaría durante semanas en la fina membrana sensible que se desarrollaba en mi interior infantil.

Uno de los primeros relatos que recuerdo, y que leí recomendado por la sabiduría infinita de mi padre, se llamaba  ¨ El hombre que evolucionó ¨ y venía recopilado en el fantástico libro de Asimov ¨La edad de oro de la ciencia ficción ¨. El relato se leía de una sentada y aunque no es una maravilla en cuanto a calidad literaria, el argumento que ofrecía y sobre todo el perfecto final planteado hacía que estuvieras pensando en esa historia durante mucho tiempo ( más de treinta años en mi caso ). Por si fuera poco, el relato estaba escrito por Edmond Hamilton, nacido en 1904 ( el relato que nos acontece pronto alcanzará un siglo de antigüedad, ahí es nada ), prolífico autor de relatos y nada menos que uno de los primeros escritores regulares de DC Cómics.

El hombre que evolucionó 3 Las cosas que nos hacen felices

 

En ¨ El hombre que evolucionó ¨ un joven científico cita en su casa a dos compañeros de la facultad con la solapada pretensión de cenar y disfrutar de un fin de semana en compañía. Una vez que los dos jóvenes ( uno de los cuales relata la historia ) llegan a la casa, su anfitrión, llamado Pollard, les desvelará que el motivo de la reunión es mucho más profundo de lo que imaginaban. El científico les hace partícipe en el laboratorio de la casa de su gran invento, un condensador de rayos cósmicos que facilitan de una manera acelerada la evolución de la persona que los reciba. Concretamente quince minutos de exposición a dichos rayos equivaldrían a cincuenta millones de años de evolución en la raza humana. Parece ser que la vida en la Tierra comenzó con un simple protoplasma unicelular que fue evolucionando muy lentamente hasta el día de hoy en el que seguimos el camino evolutivo irremisiblemente. Pollard hace partícipes a sus interlocutores de su intención de usar esa máquina consigo mismo hasta averiguar cúal es el último eslabón evolutivo del ser humano.

A partir de aquí se inicia una serie de secuencias de quince supuestos minutos en los que el científico usa el invento sobre su persona. A raíz que Pollard va evolucionando (cincuenta millones de años por sesión) su cuerpo va mutando a la vez que su inteligencia va desarrollándose de una manera increíble. Curiosamente mientras que su capacidad cerebral y por ende, intelectual, se ve incrementada exponencialmente, sus sentimientos irán mermándose, llegando a ver a sus dos amigos como unos míseros simios trogloditas a los que cada vez trata con más desidia y arrogancia. En el penúltimo paso hacia el desencadenante final de la evolución Pollar ya no es más que un inmenso cerebro sin extremidades ni facciones humanas que se comunica con sus interlocutores por telepatía. Anuncia que sabe que la siguiente sesión le llevará por fin a descubrir la evolución definitiva del hombre, su estado más perfecto y superior. Los quince minutos que transcurren con Pollard dentro de la máquina son vivídos con gran ansiedad por los dos jóvenes, uno de los cuales empieza a perder la cordura para siempre. Transcurrido ese tiempo, la máquina queda en silencio y nuestros protagonistas se acercan para conocer el estado de su otrora amigo y compañero pero lo único que encontrarán será una masa gelatinosa y casi inerte en el suelo del laboratorio. Pronto identificarán ese charco transparente como un simple protoplasma unicelular. La evolución volvía a su origen de una manera circular, coronando este fantástico relato de una manera brillante.

El hombre que evolucionó 2 Las cosas que nos hacen felices

Muchos años he pensado en este relato y aún hoy en día lo hago. Es la verdadera magia de la literatura, la interpretación que cada uno hacemos de lo que leemos y que incluso evolucionará dentro nuestra con el paso del tiempo y la madurez adquirida. Otras historias me hicieron feliz y conformaron al escritor que soy ahora. Mi intención es ir acercándolos a vosotros. Con vuestro ilustre permiso.

Un abrazo a todos.

Shazam vuelve al cómic tras su paso por el cine

El 15 de marzo de este año se estrenó la versión cinematográfica de este superhéroe de Fawcett Comics. No voy a entrar en la polémica sobre su nombre: Capitán Marvel o Shazam, pues cada uno es libre de llamarlo como más le guste. Lo importante es que unos meses antes del estreno del film, DC hizo un movimiento previsible e inteligente y que a muchos nos alegró. Seamos sinceros, excepto quienes seguimos a la editorial de Burbank, son muy pocos quienes conocen a este “plagio” de Superman. Quizás por alguna de las películas de animación de Warner Bros pues en cómics no es un personaje que últimamente esté siendo de los más importantes de la compañía.  Pronto la maquinaria de DC se puso en marcha aprovechando el inminente estreno cinematográfico para dar a conocer al personaje al gran público y atraerlo al universo de Billy Batson. Dando como canon el origen que Geoff Johns nos mostró en la etapa de los Nuevos 52, el mismo guionista (y vaca sagrada de la editorial) se encargó de traer de vuelta a este héroe antes del lanzamiento de la cinta de David F. Sandberg. Y es de este re-lanzamiento del que os voy a hablar en estas líneas.

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Vamos a partir de la premisa de que Geoff Johns era una apuesta segura y la editorial sabía que eso llamaría la atención de los conocedores de su trabajo y de quienes sintieran una mínima atracción por el personaje.  Este guionista ya puso en primera línea a su Green lantern y nos regaló una de las mejores épocas de este “policía intergaláctico”. Y fue así como el 5 de diciembre de 2018 vio la luz la primera grapa (en EE.UU) de esta nueva cabecera de Johns y Eaglesham.

UNA HISTORIA FAMILIAR

La película que pudimos disfrutar en cines era una (más que fiel) adaptación del cómic de Johns y Frank (como ya he dicho) así que vale (si no se ha leído dicha historia) para poner en contexto para lo que habrá a continuación. Es por ello que Johns utiliza únicamente tres páginas para poner en situación a los nuevos lectores que desconozcan la historia de este personaje. Tras esa, más que breve, introducción la historia continuará donde lo dejó en la etapa anterior: con una familia Marvel novata que aún trata de organizarse y crear su propia liga de superhéroes. Los imprudentes e hiperactivos hijos de los Vázquez van a ser toda una jaula de grillos que nos van a regalar momentos muy divertidos mientras debaten sobre el nombre que debe tener su grupo superheróico y combaten a los criminales de Filadelfia. La relación entre estos hermanos va a ser los cimientos de estos primeros cómics y Johns sabe dar a cada personaje su propia personalidad bien definida en cada instante. En todo momento estos niños van a actuar como tales y de los problemas en los que se metan por su temeridad tendrán que salir por sus propios medios, confiando unos en los otros, como una familia. Si, pues ese parece ser el leitmotiv que podemos elucubrar que piensa seguir el guionista para esta nueva etapa del “capitán chispas” y compañía.

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SEIS CAMPEONES PARA SIETE REINOS

En esta primera rústica (que contiene los tres primeros números USA) nos vamos a adentrar más en las instalaciones de La Roca de la Eternidad y descubriremos (junto con los protagonistas) un nuevo acceso a los siete reinos mágicos del universo de Shazam. Gracias a la aparición (de forma misteriosa) de una estación de tren en la Roca de la Eternidad, los personajes van a comenzar un alocado viaje por los diferentes reinos que les va a deparar numerosas sorpresas tanto a ellos como a nosotros.

Creo que es un gran acierto mostrar el amplio y mágico universo de este superhéroe para evitar caer en las típicas historias de delincuencia “terrenal” más afines a otra clase de personajes de DC. Es una buena forma de dar a conocer otras facetas (más desconocidas) de este personaje, que lo distancie un poco del resto y que pueda atraer nuevos lectores que lo hayan conocido gracias al filme.

Todo esto de la mano de Geoff Johns, un guionista que se ha labrado una gran reputación en esta compañía y que nadie puede dudar de su gran talento.

DOS TIEMPOS Y TRES DIBUJANTES

La historia que nos cuenta Johns en estas tres primeras grapas esta dibujada por Eaglesham, Santucci  y “Sen”, pero no de forma indiscriminada o un dibujante por grapa. Los dos primeros ilustran la historia principal de la familia Marvel y Mayo “Sen” Naito se encarga de la parte de los flashbacks que nos cuentan las vivencias los protagonistas hasta su llegada a la casa de los Vázquez. Contrasta mucho el estilo manga de “Sen” con el occidental de sus otros compañeros pero (una vez que te acostumbras) ese cambio de estilo ayuda a separar ambas partes de una forma bastante eficiente. El tono pastel de estas secciones ayuda mucho a resaltar más el «efecto flashback». No sé si se mantendrá esta fórmula con el resto (supongo que sí), pero me parece un toque que hace diferente a este cómic.

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Los dibujos de la parte “occidental” me parecen muy limpios y muy “superheróicos” en el buen sentido de esta palabra, aunque les pondría un “pero”: Me parecen demasiado estáticos y más preocupados (en algunas partes) por crear un bonito póster antes que darle dinamismo a algunas escenas que lo demandan. Aun así, creo que la parte gráfica de estos primero números cumple de sobra (con sus contras) y nos deja un producto de bastante calidad que puede mejorar si los dibujantes le dan más movimiento cuando lo haya.

CONCLUSION

Estas nuevas andanzas de Billy Batson y su familia prometen darnos buenos momentos gracias a la gran creatividad del señor Geoff Johns. Creo que merece mucho la pena adentrarse en esta serie y dejarse llevar por la magia y la rebeldía de sus protagonistas. Espero que estemos ante una gran etapa (como lo fue la de Green Lantern con La Noche más Oscura y El Día Más Brillante) y que Shazam se posicione entre los grandes de DC en el futuro inmediato.

Sin más, me despido… ¡SHAZAM!

Análisis de El cuento de la criada. Temporada 3. Capítulo 5

Bienvenidos una semana más a Gilead, la distopía no tan distópica donde los hombres ostentan un cargo y las mujeres son monedas de cambio. Sin embargo, la revolución se está cociendo a fuego lento…

Análisis de la tercera temporada de El cuento de la Criada

Análisis de la primera temporada de El cuento de la criada.

Análisis de la novela El cuento de la criada.

Análisis de la segunda temporada de El cuento de la criada.

FRENEMOS LA REVOLUCIÓN.

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Podríamos pensar que, al activar Bruce Miller el ralentí para tratar la trama principal de la tercera temporada, caiga en el error del relleno. No es así. He de decir que me parece muy interesante la deriva que está cogiendo esta tercera tanda de capítulos tras los tres primeros y decepcionantes episodios.

“Número desconocido” retrata una equivocación. La de June, pensando que su enésimo regreso a Gilead iba a suponer un terremoto que desencadenaría la Revolución. Pensando que podía influir sobre la conciencia de Serena y que iba a encontrar un claro aliado en Joseph Lawrence.

Serena Waterford duda. Si bien quedaba claramente definida como una villana en la primera temporada de la serie, los acontecimientos de la segunda, dedo meñique incluido, derrumbaron sus creencias acerca de Gilead al denostar su papel cuando había sido una de las artífices en su creación.

Sin embargo, los pilares siguen allí. Sus convicciones no han cambiado y el ver a Nicole sana y salva en Canadá le alegra…pero también le entristece. Su egoísmo como “madre” derriba al buen juicio y pide a June que hable con Luke para poder concertar una cita y ver al bebé por última vez.

June, confiando en Serena y esperando que el ver a Nicole (a partir de ahora, mejor llamarla Holly, que es el nombre que le puso su verdadera madre) calme la situación, decide aceptar pidiendo algo a cambio. Un detalle que, por cierto, el espectador desconoce. Probablemente, tendrá que ver con Hannah.

NÚMERO DESCONOCIDO

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Este quinto episodio tiene la virtud de contar con dos de las mejores escenas de toda la temporada. La primera es la llamada de June a Luke. Tiene solo dos minutos para proponer el encuentro a su marido. La escenificación es brillante: la emoción de Luke, las constantes miradas al contador y, sobre todo, el rostro impertérrito de Elisabeth Moss con toda la emoción contenida por dentro. Esta es la protagonista que queremos.

La segunda escena corresponde al encuentro en Canadá entre Serena y Luke. Una escena de matices. Serena es acompañada por el periodista que le ofreció la huida de Gilead. Por un breve instante, Serena abandona su vestimenta protocolaria y parece una mujer más en el aeropuerto de Toronto. Eso y su amor por Holly podrían hacernos olvidar todo el mal que ha ocasionado el personaje. Por suerte, ahí está Luke y su suspicacia para recordárnoslo. La conversación no está exenta de tensión y nos da una pista de lo que queda por venir. Sí, Serena quiere a Holly tanto como para dejar que salga de Gilead, pero ella sigue pensado que es tan madre del bebé como June, algo que Luke (y el espectador) niega rotundamente. Por mucho que ella lo desee, Serena nunca será nadie para Holly.

Un encuentro que debía servir para calmar la angustia interior de Serena solo la acrecienta. Y esa tensión, con la ayuda de Fred, se dispara. Traicionando a June, Serena y Fred publican una declaración en la que solicitan la devolución de Holly a Canadá. Queda por ver cuál será la respuesta del país que más oposición está realizando a Gilead.

¿QUÉ PASARÁ?

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Cuando parecía que los Waterford parecían agua pasada, que Fred solo iba a aparecer para mostrar lo detestable que es y Serena se iba a convertir en una aliada para June, el bien avenido matrimonio vuelve con toda su fuerza al centro de la trama. Para muchos, suena a repetición de esquemas. En mi opinión, es un giro interesante. Al fin y al cabo, El cuento de la criada es una serie que, para bien o para mal, nos acaba acostumbrando a las costumbres de Gilead, sean aberrantes o no. Para ello, no solo hacen falta personajes como Luke que nos recuerden el rechazo que producen seres así, si no acciones de estos mismos personajes que nos recuerden quiénes son realmente. Puede que hayamos sentido lástima o, incluso, simpatía por Serena en algún momento. Tal vez no consideremos a Fred como un villano al uso por su ambivalente relación con June. Pero no olvidemos que ambos son cómplices y partícipes de asesinatos, vejaciones y violaciones desde el primer episodio de la serie. Es algo que no debemos olvidar.

¿Qué nos queda ahora? Sin duda, una difícil decisión. Por un lado, la trama de la resistencia pierde fuerza. La naturaleza del matrimonio Lawrence sigue sin conocerse. Por otro lado, la demanda de los Waterford se convierte en el principal escollo a resolver, al menos por el momento. Luke y Canadá cuentan con una baza en el caso de que no les quede más remedio que devolver al bebé: June cuenta en las cintas que Holly es hija de Nick y, por tanto, no es hija biológica de Fred. Aunque claro, con Nick y June dentro de Gilead, las represalias pueden ser inimaginables…

Un saludo y sed felices!

Hasta la semana que viene!

Del porqué Cobra Kai es de lo más valiente y rompedor en años

Bienvenidos, auténticos creyentes, a la Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Yo estaba como la mayoría. Oír hablar de una serie que pretendía continuar las películas ochenteras de Cobra Kai me daba las mismas sensaciones: van a tirar de nostalgia ochentera, será un poco poca cosa y ya está. Otro intento de ganar dinero de la nostalgia de los cuarentones. Viéndolo con perspectiva Karate Kid (1984) era una película más o menos normalita. Si ascendió a categoría de icono pop fue por el carisma del tutor del protagonista, el mítico profesor Miyagi y un poco por el trasfondo que tenía sobre los abusones, las palizas contra chicos solos y lo violentísimo que era aquello en los años 80/90, cuando apenas había atención sobre ello. Era, al fin y al cabo, una película muy maniquea de buenos muy buenos y malos muy malos. Malos que son crueles, malos y son conscientes de querer el mal. Eso no quita, claro, para que a tantos nos gustara.

A mi me convenció de intentar verla el post de Mario sobre la serie y más amigos diciéndome que no era lo que parecía. Que lo intentara. Que me sorprendería. Y tras verme los dos primeros capítulos tuve que verme la temporada entera. Y tras eso tuve que verme toda la segunda temporada. Y ahora quiero saber qué va a pasar en la tercera. Y si es así es por la razón ya dicha en el título: esta serie es de lo más valiente que se ha hecho en series y películas en este siglo. Y de lo más meritorio y honesto intelectualmente. No recuerdo ninguna continuación de algo años después que sea tan sorprendente y que consiga, por goleada, superar al original que continúa. Y lo hace pervirtiendo y cambiando maravillosamente toda la esencia del original. A pesar (o gracias a) tener de protagonistas a los mismos actores que las películas originales ochenteras.

Han pasado muchos años, y el protagonista de Karate Kid, Daniel Larusso, el perseguido y apaleado de la primera película, es un hombre de éxito económico y personal. Es un exitosísimo empresario, vende coches, pone anuncios, tiene una casa enorme y se codea con lo más rico de la ciudad. Está casado con una mujer elegante, inteligente y buena. Tiene una hija buena y guapa hasta el punto de tener cara de buena de película prototípica. Está en una excelente forma física y es feliz. Pero ahora el protagonista no es él. Es Johnny Lawrence. Es el rubio líder de los abusones de la primera película.  El paso de los años no ha sido tan bueno para él. Malvive económicamente haciendo chapuzas en casas. Su casa es un estercolero. Vive la mitad del día bebiendo y borracho. Hace comentarios despectivos de latinos, es agresivo y broncas en sus relaciones personales, le parecen una chorrada las palabras que intentan suplir las de  toda la vida como «maricón» y no es precisamente feminista. Su reloj se paró en su adolescencia, escuchando casi solo rock ochentero, recordando a la novia que le dejó (la de la primera película, la que salió con Daniel Larusso), siguiendo enfadado cuando recuerda su pelea final perdida contra Daniel Larusso y, en general, deprimido y solo.

La serie aquí no escatima en nada para presentarnos al protagonista, a Johnny, como alguien muy fuera de su tiempo en prácticamente todo. Hasta el punto que el espíritu de los tiempos le castiga con un estado de pobreza económica y aislamiento social. Es un sujeto agresivo, que apenas puede contenerse cuando le va medio regular sin recurrir a la violencia. Es un padre espantoso que ha ignorado a su hijo toda su vida. Al poco de empezar la serie le despiden por ser desagradable con una clienta estúpida. Tiene todos los ingredientes para ser el malo oficial prototípico…pero es el protagonista. Aquí el adversario es Daniel. 

La serie empieza con un acontecimiento fortuito que hará que los dos grandes enemigos se vuelvan a encontrar, y la serie es honesta respecto a lo que pasa. Es decir, que a quien le ha tratado bien la vida y ha sido apaleado en el pasado hay que temerle. Porque hay posibilidades de que hagan lo que hace Daniel, el teórico bueno: chotearse y humillar un poco a Johnny. Es tan creíble la escena en que se encuentran que da miedo. Y Johnny, llevado por la ira que le ha llevado siempre en toda su vida, decide resistir en contra del mundo. Decide, con lo último que le queda, fundar otra vez la escuela de karate que le hizo a él campeón dos veces seguidas, cuando estaba con la chica de su adolescencia que tanto amó y que luego se fue con Daniel, la escuela de la que salían los abusones que le ayudaban a dar palizas a Daniel. A fundar Cobra Kai. La escuela de karate que enseña principios no precisamente pacifistas: pegar primero, pegar duro, sin piedad. Nada de gilipolleces, nada de chorradas zen, nada de usar las artes marciales para defenderse. Atacar. Duro. Desde el principio. Y no sólo en las peleas: también fuera. Lo cual incluye relacionarse con las chicas.

A partir de aquí la serie sigue siendo brutalmente honesta y hace tropezar a Johnny con todos los obstáculos posibles. Los alquileres. La necesidad de alquilar el local a grupos de meditación para tener dinero, haciendo que soltemos una carcajada con la escena. Daniel, que tiene la vida hecha y es feliz, se encuentra que la escuela Cobra Kai, el demonio de su adolescencia, aparece de nuevo. Su vida de hombre maduro y exitoso se derrumba. Se obsesiona con, vamos a decirlo, la escuela de karate de alguien que está a dos semanas de ser un vagabundo alcohólico. Y es creíble. Mucho. La serie es terrorífica porque nos recuerda, mejor que prácticamente ninguna serie o película de este siglo, que es imposible superar el haber sido apaleado, perseguido y discriminado. No se supera nunca. Se consigue olvidar a ratos, a veces durante ratos larguísimos. A veces puede recordarse sin mucho dolor, relativizando como una persona adulta. Pero en tus momentos menos bonitos todo aquello vuelve.

Eso hará que haga auténticas barbaridades para arruinar a la escuela o para cerrarla. Cosas que harán que su mujer no le reconozca y le recuerda más de una vez que todo aquello no es maduro. Y no lo es. Porque Daniel, con todo su éxito económico y personal, sólo ha conseguido que la herida que tiene la olvide casi todo el tiempo. Pero sigue ahí. La serie partirá desde entonces entre la pelea de Johnny por hacer más grande a Cobra Kai, por ganar en fama y prestigio y Daniel intentando o cerrar su escuela o combatirla reabriendo su propia escuela de karate basada en las enseñanzas de Miyagi. La barrera entre el Bien y el Mal de la primera película se diluye. El teórico bueno hace cosas más que cuestionables con formas más que cuestionables y lo hace desde una posición de poder económico que se hace muy desagradable. El teórico malo es el que pelea con todo el sistema, con su falta de recursos económicos, con todo el espíritu de su época y no siempre lo hace de modo brillante.

Aún y con todo la serie podría haber ido por los derroteros de ir presentándonos torneos de las artes marciales a lo Bola de Dragón y centrarse en los entrenamientos, las relaciones con los alumnos y demás. Y aunque haya de todo esto, claro, la serie no sería tan buena sin meterse a difuminar barreras morales. Los dos protagonistas llegan a saber que sus infancias y adolescencias no eran tan distintas. Que sus heridas se parecen mucho. El camino de Daniel es el del exitoso bueno que va poco a poco deslizándose a prácticas mafiosas, a descuidar gravemente a su familia y al negocio que ha levantado con gran esfuerzo. Y el camino de Johnny es el del paleto violento, racista y machista que intenta inculcar esa agresividad a sus alumnos, pero que poco a poco va entendiendo que es esa misma violencia y agresividad la que han hecho que su vida sea una mierda a todos los niveles. Que «sin piedad» no es «sin honor». Que trata de que sus alumnos, un montón de frikis, gordos y raritos, no terminen consumidos por el mismo demonio destructor que le devoró a él. Un demonio del pasado que sigue existiendo, como nos recuerda la serie al hacernos pasar por momentos de ciberacoso en el instituto al que van la hija de Larusso, sus muy pijitas y clasistas amigas y los raritos alumnos de Cobra Kai.

Y es creíble. Es vergonzosamente creíble. Esta historia de redención es durísima y parece sacada de un relato de Frank Miller: no hay concesiones para Johnny. Las cosas se le irán torciendo mil veces para que una cosa se medio arregle. Tendrá que ser apaleado mil veces para recibir un solo aplauso. Sufrirá humillaciones. Tendrá que apretar los puños mucho para no meterse en más problemas por su ira. Lleva toda su vida obsesionado y encuentra viendo el presente de sus alumnos las cosas que le consumieron a él en el pasado. Es la diferencia entre unos de sus alumnos, un marginado que pasa a ser un abusón como era Johnny (Hawk) y el mejor combatiente de su clase, Miguel, que es para él la esperanza de un futuro mejor que el suyo.

https://www.youtube.com/watch?v=jyX824HMwUo

Hay una honestidad poco habitual en la ficción respecto a la ira que acumula el rarito, el distinto, el friki cuando lleva tiempo marginado. Una ira que cuando tiene oportunidad de devolver lo hace de la peor manera posible. No existen los seres de luz, y tratar mal a alguien sistemáticamente o dejarle aislado tiene los efectos que tiene. Los abusados pueden pasar a abusadores. Los abusadores a abusados. No hay paz para nadie en la serie. Los demonios vuelven más que se van. Lo que se hace es complicado o imposible de deshacer. Johnny lo descubre de la forma más cruel cuando acaba la segunda temporada. Todo ello al estilo Cobra Kai: la serie no tiene absolutamente nada de paja, relleno, cosas superfluas para meternos episodios tostones. La narración cuenta exactamente lo que tiene que contar y ni un segundo más del modo en que tiene que contarlo. Lo cotidiano está contando con agilidad, la evolución de los personajes es la que debe ser teniendo en cuenta lo anterior. Los cambios son los que deben ser, por dolorosos o terribles que sean.

No recuerdo en mucho tiempo tanta valentía para hacer una serie o película. Tomar un mito ochentero maniqueo y plantearlo desde el punto de vista del malo de la película. Hacerlo difuminando la barrera moral entre los buenos y los malos, renunciando casi todo el rato a la nostalgia (por más que haya algún detalle de vez en cuando). Atacando precisamente a la nostalgia por la evolución del rubio abusón de la película original, que empieza como un obseso de su adolescencia ochentera y pasa a descubrir cómo sus obsesiones le dejaron la vida hecha una mierda. Haciéndolo dolorosamente creíble, por poco agradables emocionalmente que sean bastantes escenas. Renunciando a convertir a Johnny en un auténtico creyente de todas las cosas más actuales del siglo XXI, cosa que no sería creíble: quiere cambiar a mejor no convertirse en otra persona.

Nadie debería perdérsela creyendo que es un refrito de escenas de Miyagi o una apelación a lo ochentero para sacarnos el dinero. Es exactamente lo opuesto: la historia de la difícil madurez, de la difícil escala de grises que es la vida adulta, de lo inmensamente difícil que es redimir cualquier acto malvado que hayamos hecho y la constatación que la tecnología no importa porque los demonios que atormentan a cada nueva generación de personas siguen siendo los mismos. Que nadie se la pierda.

Sed felices.

Análisis de Dragon Ball Super. Capítulos 28-46. La saga del Torneo del Universo 6

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Después de la saga de la Batalla de los Dioses y la resurrección de Freezer nos adentramos a la primera saga original de Dragon Ball Super, la saga del Torneo del Universo 6. Os recuerdo, tal y como ya dije en los resúmenes de las dos sagas anteriores que eran adaptaciones de películas canónicas, y es que desde que Akira Toriyama está en el proyecto todo va viento en popa.

Si queréis leer todas las sagas de Dragon Ball os dejo a continuación un enlace dónde podéis verlas todas.

Pincha aquí para leer todas las sagas de Dragon Ball

Para los más noveles os dejo el orden cronológico de Dragon Ball

  • Dragon Ball (153 episodios)
  • Dragon Ball Z (291 episodios)
  • Dragon Ball Super (131 episodios hasta la fecha)
  • Dragon Ball GT (nunca existió)

Un torneo como los de la vieja escuela

Tras dos primeras sagas que fueron adaptaciones a sendas películas, empezamos esta nueva parte en la vida de Goku con una historia novedosa, una historia, como digo en el título de las de la vieja escuela, un torneo de Artes Marciales.

Y es que conocemos (realmente ya les vimos de pasada con anterioridad) a Champa y a Vados, el dios de la destrucción del Universo 6 y su ayudante. ¿Cómo es esto? Te explican que existen 12 universos y cada uno de ellos tiene su gemelo. Así el universo 1 tiene su gemelo en el 12, el 2 con el 11 sucesivamente hasta tener gemelos el universo 6 con el 7. Y nosotros somos el Universo 7 con su gemelo en el 6. Nuestro Bills y Whis tienen sus gemelos con Champa y Vados.

Entre los Dioses de la Destrucción deciden hacer un torneo tipo los de Artes Marciales que tanto hemos visto en esta serie. Uno de tantos, pero esta vez enfrentando a los 5 mejores luchadores de sendos Universos. En juego está la Tierra del Universo 7 (que es la nuestra), porque es un planeta donde se come estupendamente, frente a las super Dragon Balls que son las 7 bolas de dragón originales, del tamaño de un planeta cada una, repartidas entre los Universos 6 y 7, y que conceden cualquier deseo, el que sea. Por tanto hablamos de deseos superiores a los que se conceden en la Tierra, más limitados en poder y fuerza.

vegeta

Y así empieza todo. Como siempre la diversión está garantizada. Por la Tierra nuestros defensores son Piccolo, Boo (el gordo), Vegeta, Goku y Monaka, del que Bills ha dicho que es el luchador más fuerte que ha conocido nunca. La parte graciosa la pone Boo cuando se queda dormido antes de los combates y como no se le puede despertar, el quinteto se reduce a cuatro luchadores. Y el otro punto es Monaka, un inútil total, que deja a Mr. Satán como una bestia parda, pero que es elegido por Bills para motivar a Goku diciéndole que es el mortal más poderoso que existe. Ya sabemos todos que mientras exista luchador otro más fuerte que Goku, mejor, así se esfuerza más y mejora. En resumen, que del Universo 7 van 3 luchadores y un cuarto que sólo vale para estorbar. Pero como veremos luego, ese personaje resulta clave para que nuestro universo gane la contienda.

Del Universo 6 van 5 guerreros que son Botamo, Frost, Magetta, Cabba y Hit. Botamo es una especie de oso gigante al que no le hacen efectos ni golpes ni el Kamehameha, Frost es la versión buena de Frezzer, pero que luego resulta ser tan malévolo con el del Universo 7. Por otro lado Magetta es una «especie» de robot gigante ultrapoderoso, y dejo especie entre comillas porque realmente no es ningún robot. Cabba es un niño supersaiyajin pero muy inferior en poder a Vegeta o Goku, y Hit… Hit es el mayor rival que se enfrentan nuestros héroes. Realmente Hit es menos poderoso que los superSaiyajin Azul pero tiene unas técnicas de combate desmesuradas que hacen de él un contrincante casi invencible. Hit es un legendario asesino de más de 1000 años y que además es capaz de parar el tiempo durante breves instantes.

hit

Como nos tienen acostumbrados en Dragon Ball el torneo es muy entretenido. La parte cómica otra vez la vuelven a poner los Dioses de la destrucción Bills y Champa y la parte cabal Whis y su hermana mayor Vados. Si, Vados es su hermana. Como siempre Goku demuestra que es un combatiente excelente, adelantándose a sus contrincantes además de ser muy intuitivo. Y aún así, con todo queda en tablas contra Hit. Incluso si me apuráis pierde. Goku se sale del ring asumiendo dos cosas, una que a la larga hubiera perdido y la segunda es que Monaka vencerá a Hit. Y es que Goku produce efecto domino en casi todos los contrincantes a los que se enfrenta, saca su bondad, su mejor cara de dentro, excepto con Frezzer, Célula o Boo, villanos malos hasta la médula. Hit, que no es un villano sino un antihéroe, guiado por el acto de Goku se autodescarta fingiendo que Monaka es invencible saliendo del ring, como si el golpe del débil luchador le ha lanzara fuera. Por tanto el Universo 7, el nuestro, gana el torneo de Artes Marciales gracias al buen corazón de Goku.

Después del torneo tenemos varios episodios de relleno como el que pelea Bills disfrazado de Monaka pelea contra Goku para que este no sospeche de nada, o una mini saga en la que nuestros héroes con Trunks y Goten como protagonistas se van aun planeta donde hay una agua maligna. Pero bueno, como he dicho, episodios entretenidos para matar el gusanillo antes de la siguiente saga que es la de Goku Black.

Y para acabar el breve análisis que estoy haciendo de las sagas de Dragon Ball Super tengo que decir que de nuevo, otra vez más, se demuestra que Goku es el ser más fuerte del Universo y de varios universos y que todavía puede mejorar, aunque ya dicen que los saiyajin están tocando techo. Además estamos un poco en lo de siempre, Goku es el mejor luchador de todos y Vegeta, pese a quien le pese está un peldaño por detrás. Y seguimos con datos que creo que damos por sabido. La bondad de Goku, su ingenuidad, su buen espíritu, su grandeza ensalza a sus amigos y enemigos, además de mentores y es apreciado por todos casi a partes iguales. Goku es el mejor y por eso nos encanta esta serie.

Por cierto y como primer colofón hay que destacar la aparición del Rey de todo o Zeno Sama, que es una especie de niño pequeño con cabezón tipo melón y que es el creador de todos los universos. Este ser es muy salado y mientras infunde terror en los dioses de la destrucción, transmite en Goku la ternura de un niño pequeño y se hacen amigos muy pronto. Incluso le da un aparato en el que acudirá siempre que nuestro héroe le necesite.

Como segundo colofón tenemos que decir que Bills es un buenales y recrea la Tierra del Universo 6, de su hermano Champa, gracias a las super Dragon Balls. Tengo claro que la irrupción de Goku en la vida de los demás les hace mejores.

Un saludo y sed felices.

Análisis de Too Old To Die Young, la mejor serie del año (Parte 1/2)

Hay estrenos discretos. y luego está el de Demasiado Viejo Para Morir Joven (Too Old to Die Young, 2019). La serie de Nicolas Winding Refn –director de Drive, Solo Dios Perdona o la más reciente The Neon Demon– prometía ser uno de los estrenos estrella de Amazon Prime Video en su intento por llegar a audiencias exigentes allí donde Netflix aún no alcanzaba; sin embargo, se ha estrenado sin apenas una mención en su portada. No apareció destacada en la sección de `Originales´ de Amazon, ni en la de estrenos recientes, ni en la de recomendaciones, ni siquiera en alguna categoría que destacara su proeza técnica en HDR: para encontrarla, había que teclear el nombre completo (en inglés, sin importar el país desde el que se esté) en el buscador. Ahora bien, teclear habrá merecido la pena: Too Old to Die Young –ya ampliamente referida como TOTDY en las redes– es la mejor serie del año. Y punto.

Refn, Brubaker y nuevas oportunidades

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Nicolas Winding Refn es un director de tonos y estilo: a pesar de que su película más conocida –y aquella que le llevó a la fama– fuera eminentemente narrativa (y el debate sobre lo precipitado del tercer acto de Drive suele ser omitido), el resto de su filmografía no dice lo mismo. Quizás el ejemplo más evidente sea, precisamente, la cinta que siguió a Drive: cuando Refn presentó en Cannes Sólo Dios Perdona (Only God Forgives, 2013) apenas dos años después del aclamado estreno de su primera colaboración con Gosling, la crítica se le echó encima y la audiencia respondió con desgana. Era una película mucho más cercana a su fenomenal Valhalla Rising que (curiosamente) a Drive a pesar de su cercanía en el tiempo, de compartir actor y género (¿thriller, verdad?) y de la campaña de márketing que intentaba aprovechar el tirón de su éxito. Pero nada más lejos de la realidad: la nueva película de Refn era lenta, oscura, anticlimática y profundamente despreocupada por las ramificaciones de la trama. De hecho, apenas le daba importancia a su resolución. Era una película de momentos, de escenas dilatadas hasta el límite de lo posible, de muchas miradas y pocas palabras cruzadas. Y no acabó de funcionar del todo, posiblemente por las expectativas creadas y seguramente por la limitación del tiempo. La televisión ha probado ser un medio mucho más efectivo y (por ahora) permisivo para este tipo de autores de lo que es el cine americano reciente: para empezar, hay más dinero para desarrollar proyectos con cierta personalidad que sería fácilmente aplastada en cualquier producción de gran alcance en el mismo país. Milagros como el Twin Peaks de Showtime parecen haber abierto la veda –aún no sabemos por cuánto tiempo– y TOTDY lo ha aprovechado con creces. Entonces, ¿de qué va esta serie?

Too Old to Die Young es una mezcla extravagante de terrenos conocidos y no tanto. Es un thriller policíaco derivado en trama de asesinos a sueldo, pero también es la historia de un cártel mexicano de tiempos calmados y disquisiciones poéticas; es una película de samuráis, una historia de mafias pornográficas, una parodia de las series detectivescas, una adaptación moderna de los temas icónicos de Lolita y una sátira cruel en clave feminista. Es todas estas cosas y a la vez ninguna de ellas: en TOTDY encontramos episodios de hora y media pero también de algo menos de 30 minutos que exploran distintas ideas y personajes: algunos tienen cierre, algunos tienen continuidad y algunos carecen de ambas. El foco de la serie está, una vez más, en los tiempos: la atmósfera opresiva, enrarecida, oscura de noche y abrasiva de día –nada sutil en ese sentido la elección de los escenarios, entre la permanente luz de neón y el desierto de Nuevo México– es la absoluta protagonista. También lo son, de forma circunstancial, los personajes creados por Refn y Brubaker, siendo éste segundo una inestimable ayuda para dar empaque con su experiencia previa en el mundo del cómic a unos personajes increíblemente estáticos, lentos. Son personajes hieráticos hasta lo frustrante, y con frecuencia requieren de varios minutos para responder a una sala pregunta, entre pausa y pausa. Son cínicos, violentos, apáticos y egoístas: en algún punto de la serie, la práctica totalidad de ellos roza o desborda la sociopatía. Y sin embargo, encontramos ciertos mecanismos para la empatía: el mundo que construyen Refn y Brubaker es tan desolador que propone la violencia como salida válida y nos la vende como solución casi necesaria. Es a través de esta idea como TOTDY consigue su objetivo de crear la serie atmosférica definitiva: cala tan hondo que una vez estás dentro, aceptas sus normas y entiendes el mundo que plantean.

La importancia del formato

Sólo en una serie –precisamente por la flexibilidad regalada en forma de minutos– se podía lograr de una forma tan efectiva dilatar el tiempo de cada escena, mediante eternos paneos, zooms y desplazamientos sutiles de una cámara eminentemente estática, pero increíblemente narrativa: tenemos que esperar para cada revelación, armarnos de paciencia para adaptarnos al ritmo de las conversaciones y descubrir, siempre sin sobresalto, lo que sucederá después. Se abusa de la panorámica, del plano amplio, y se descarta casi frontalmente tirar de planos cortos para filmar las conversaciones, los momentos emocionales o incluso la acción. Gracias a este diseño de la forma tan bien medido e ideado desde el principio, Refn y su equipo pueden regalarnos escenas tan maravillosas como una persecución en coche que acaba con sus protagonistas al borde de caer dormidos mientras escuchan uno de los grandes temas de Barry Manilow, u otra en la que se nos describe la personalidad entera de un personaje clave –que, curiosamente, no volveremos a ver– a través de un partido de fútbol. Refn hace una declaración de intenciones: no se trata de la emoción, ni de una cascada incesante de información. Se trata de digerir esta información que nos da con cuentagotas y de asimilar el tipo de universo en que viven sus personajes. El misterio contenido en la revelación paulatina de información y en el desarrollo lentísimo de la narrativa, siempre en segundo plano, no es un elemento para crear tensión y mucho menos un cliffhanger: es la manera de decirnos que en esta historia, los hechos concretos son lo de menos. Y por sorprendente que pueda resultar para el espectador acostumbrado al dinamismo estandarizado de la televisión y el cine de streaming contemporáneos, resulta mucho más efectivo y denso que cualquier apresurada hora de otras series supuestamente más grandes, complejas o ambiciosas.

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En Demasiado Viejo Para Morir Joven se nos presenta la posibilidad exclusiva de las series –por lo improducible e inaccesible para el consumo de una película de más de 10 horas– de trabajar la secuencia como unidad absoluta sin preocuparse de la necesidad de basar únicamente en la narrativa todo el empeño de captación de interés del espectador. El director puede al fin detenerse y construir un ritmo calmado, sin prisas, que se adapte mejor al tipo de historias que Refn siempre ha querido contar pero nunca, hasta ahora, ha tenido los medios de llevar a la pantalla. A la importancia del formato elegido y la forma en que Too Old To Die Young podría cambiar el panorama del streaming dedicaré la segunda parte de éste análisis.

Los rumores apuntan a Daisy Ridley y a Chloë Grace comos las nuevas Batgirl y Catwoman

Hace unas semanas ya os adelantamos que Robert Pattison sería el nuevo Batman en la película dirigida por Matt Reeves, e incluso os dimos nuestra opinión sobre la elección del actor de Crepúsculo como el nuevo hombre murciélago. Ahora nuevos rumores apuntan que tendremos nuevos fichajes para el Universo Cinematográfico de DC, y tras sonados batacazos como los de Escuadrón Suicida y La Liga de la justicia, Warner y DC quieren reordenar la estrategia para competir con el UCM.

El proyecto de la película independiente de Batgirl vuelve a tener novedades y hemos sabido que tras encargar el guión a Christina Hodson (Birds of Prey), la hija del comisario gordon podría ser intrepretada por Daisy Ridley, la joven actriz famosa internacionalmente por protagonizar la última trilogía de Star Wars. Otra de las opciones es Katherine Langford, la actriz de Por 13 razones, pero Daisy sería la favorita para ser Barbara Gordon. La película espera su estreno para el año 2021.

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Por otro lado, y volviendo a The Batman, los rumores apuntan a que podría estar basado en el cómic El largo Halloween y que en la película podríamos contar con varios de los villanos más icónicos del universo de Batman como Pingüino y Enigma, además de otros personajes como Robin. También se busca actriz que interprete a la nueva Selina Kyle y  según We Got This Covered, los rumores apuntan a que la lista está encabezada por la actriz Chloë Grace Moretz, a la que recordarás de películas como las dos películas de Kick Ass  y el remake de Suspiria. A falta de confirmación estamos seguro de que no serán los últimos rumores que veamos, y tiempo tienen hasta que comience el rodaje el próximo año, ya que The Batman tiene previsto su estreno para el 25 de junio de 2021.

chloe grace moretz

Pero qué nos pasó a todos con Baldur´s Gate (y porqué estamos así con su tercera parte)

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

Una de las noticias más comentadas de la última feria E3 ha sido el anuncio de la tercera parte de Baldur´s Gate. Y realizado por Larian Studios, el estudio belga responsable de los Divinity Original Sin, que son ni más ni menos que dos de los mejores videojuegos de rol occidentales de siempre. La ilusión en los que somos roleros de siempre ha sido generalizada, no sólo por tener otro videojuego hecho por gente que ha dado cosas tan buenas: es por lo que recuperan. Y es que se recupera el gran mito de los videojuegos de rol occidentales. La referencia con la que se ha comparado casi cualquier juego del género estas dos décadas. Para entender esta expectación hay que entender qué es Baldur´s Gate, de donde viene, qué significó en su época y porque se siguió hablando de él durante tantos años. También sus partes menos buenas y más raramente comentadas.

Os proponemos ver el artículo en formato vídeo. Si te gusta no olvides suscribirte al canal. 

Hubo juegos de rol occidentales antes de Baldur´s Gate. Y muchos. Por lo general eran juegos de rol occidental eran en primera persona, siendo casi el único género que era más o menos así. Era más normal ir en un grupo de aventureros que solo, pero había de todo. Había algunos por turnos y alguno en tiempo real, con preferencia por lo primero. La saga por excelencia quizás de esta etapa pre-Baldur´s Gate era la saga Might & Magic, que empieza a mediados de los años 80. Sería tan icónica esta forma de hacer un videojuego de rol que el videojuego de rol japonés por excelencia, Dragon Quest (1986), tomaría los combates por turnos, el grupo de cuatro-cinco personajes, la perspectiva en primera persona para los combates o el mazmorreo puro y duro como pilares de su modo de funcionar hasta prácticamente el siglo XXI.

Los videojuegos de rol occidentales no eran precisamente los más vendidos. Tenía su público, pero en ningún momento fue el género favorito de demasiada gente. La perspectiva en primera persona era extraña, por más que se adelantara a su época. Eran juegos mucho más complejos que la media, pidiendo un mayor neuroticismo por parte del jugador, que tenía que atender a estadísticas, números, probabilidades de acierto de armas y cosas así. Luego los argumentos tampoco daban para demasiado, pero eso era habitual en la época.

Fue entonces cuando los desarrolladores californianos de Interplay sorprendería al mundo con Fallout en 1997. Este videojuego de rol tenía una perspectiva cenital, como si estuviésemos sentados en una mesa y viendo figuritas sobre un tapete. El manual para aprender a jugar era enorme, escrito con muchísimo sentido del humor y rebosando unas de las marcas de la casa: el enorme trabajo en la ambientación y los secundarios. El juego, dentro de las limitaciones de la época, permitía casi por primera vez resolver el mismo escollo o problema de varias formas distintas, además de introducir un sistema de fama que podemos decir que ha sido copiado mil veces hasta hoy. La enorme dificultad del juego iba acorde con lo que era: un videojuego de rol en un ambiente apocalíptico, muy alejado del clásico entorno a lo Tolkien. Pero por más que fuera un videojuego estupendo con muchísimas formas diferentes de acabarlo (hasta el punto de poder resolver el enfrentamiento final simplemente hablando) la curva de aprendizaje y de dificultad eran enormes.

Aquello fue una pequeña gran revolución y un movimiento arriesgadísimo: la perspectiva desde la que se jugaba, la complejidad y libertad o el uso a veces macabro del sentido del humor eran totalmente distintos a lo que está establecido como exitoso en el género. Pero Bioware y Black Isle consiguieron repensar algunas de estas cosas para terminar realizando el famoso Baldur´s Gate en 1998. Este caso era distinto: hablamos de un videojuego ambientado en la segunda edición del juego de rol por excelencia, Dungeons & Dragons. El padre de todo el rol, vaya. Hubo videojuegos anteriores ambientados en los mundos de Dungeons & Dragons, como el recordado The eye of the Beholder (1991), pero siempre se habían basado en sistemas de combate muy adaptados a la dinámica de tener el videojuego en primera persona y en tiempo real. Como en tantas otras veces, bajábamos a una mazmorra a arrasar con todo, abrir algunas puertas con llaves, usar algún objeto, etcétera.

Baldur´s Gate empezaba radicalmente distinto. Además de la perspectiva parecida a Fallout se aprendió de algunos de las cosas que impedían al enorme juego postapocalíptico haber llegado más lejos. Por ejemplo el sistema de combate. Se cogió casi que tal cual el sistema de reglas y creación de personajes de la segunda edición de Dungeons & Dragons, como hemos dicho, y se implantó en el videojuego. Esto tenía ventajas claras: estamos en aquella época en casi la edad dorada de la gente jugando a juegos de rol con dados, lápiz y hojas de personaje, por lo que el sistema era conocido y estaba probado. Pero también otras: era un sistema poco intuitivo. Por poner un ejemplo: la puntuación de ataque cuerpo a cuerpo se llamaba «Atacar armadura de clase 0» (GAC0). Es decir, cuanta mejor armadura o esquiva tenías más bajo era el número que definía tu armadura. Y tu puntuación de ataque reflejaba lo dificil que te resultaba acertar a un personaje que tuviera armadura tipo 0. Es decir, si tienes un un GAC0 de 17 significa que necesitas sacar 17,18,19 o 20 en una tirada de un dado de 20 caras para golpear a un monstruo o personaje con una armadura de 0 (que en términos de juego es una armadura buenísima). Si la armadura es superior a 0 (es peor armadura, vaya) es más fácil: una armadura tipo 1 se golpearía con 16, 17,18,19 o 20. Y al revés. Si alguien me sigue hasta aquí se habrá dado cuenta que sólo con esto uno puede perderse fácilmente.

Es bien conocido que los creadores del juego eran jugadores del juego de dados y papel. Y, queriendo ser fieles a las reglas del padre de los juegos de rol, no querían que asustara a nadie. Y lo que hicieron fue una genialidad: inventaron la pausa táctica. Era un juego por turnos disimulado. Transcurría en tiempo real, pero en cualquier momento podíamos pausar la partida, dar las ordenes precisas y ver cómo se cumplían en cuanto quitábamos la pausa. Hicieron que el sistema tan oscuro no supusiera ningún escollo para nadie: conociéndolo tenías ventaja jugando, pero el que no lo conocía ni quería conocerlo podía jugar casi perfectamente, sabiendo lo justo. Era un espectáculo visual ver los hechizos, los monstruos, las casas o los interiores: con la tecnología de la época no era tan bella artísticamente una perspectiva en primera persona como la de Baldur´s Gate. No se movía con la misma fluidez.

Toda la construcción del mundo estaba ya hecha previamente gracias a pertenecer a la licencia del padre de los juegos de rol, pero la historia se enmarcaba en la corriente oficial de éste. Al contrario que Fallout aquí las posibilidades de solucionar las cosas de muchos modos distintos se limitaron mucho, mucho más. En términos de elecciones morales había poca elección también: el juego estaba casi pensado para ser un bueno estándar, aunque nos dejaran robar de bolsillos, cofres o matar a guardias para robarles la armadura. La historia era la de una huída y la búsqueda de respuestas sobre la identidad del personaje que creábamos al empezar el juego, entorno al cual giraban todas las conspiraciones, emboscadas y giros de guión del juego, hasta acabar en la ya famosa ciudad de Baldur´s Gate, escenario enorme dividido por barrios en los que nos encontrábamos de todo. Acompañados, como no, por una de las bandas sonoras mitológicas de los juegos de rol occidentales.

https://www.youtube.com/watch?v=g8wwo7gpC3I

Había mucho de soledad en Baldur´s Gate, de desamparo al poco de comenzar el juego. Teníamos la sensación casi por primera vez de estar sueltos por un mundo enorme lleno de peligros, cosas extrañas, todo el bestiario de Dungeons & Dragons esperándonos, personajes nada típicos y sorpresas a cada esquina. El sistema de combate de Fallout era mejor, más complejo y más justo. Al poco otro juego de la casa, Planescape Torment, sería inmensamente más profundo en cuanto a argumento o conceptualmente. Pero lo que de verdad conquistó a una generación de aficionados, además de la perspectiva, la pausa táctica o la exploración más las sorpresas  fueron los personajes secundarios.

Podemos decir poco de cómo han evolucionado gráficamente los videojuegos, de cómo ahora es una exigencia casi que las acciones en un juego de rol tengan impacto en lo que pasa en el mundo o que el combate sea satisfactorio: en casi todo ello Baldur´s Gate ha sido superado desde hace muchísimo. En lo que quizás ha sido pocas veces igualado es en el elenco de personajes secundarios. Se crearon muchos posibles acompañantes al protagonista, y muchos descubrimos que no eran solo trozos de carne que tiraban hechizos o disparaban flechas. Tenían formas de ser distintas, hablaban muy distinto y tenían objetivos muy diferentes al unirse a nuestro grupo. Tan distintos que si juntábamos a gente muy incompatible algunos se iban y otros terminaban pegándose entre ellos a muerte. Otro podían llegar a llevarse bien, a burlarse entre ellos o a tener conversaciones sosas o surrealistas.

Hubo un esfuerzo y una genialidad sobrenatural para convertir a los habituales esbirros sin alma en personas vivas, diferentes, con sus latiguillos, sus manías o cosas peculiares. De lo más recordado de Baldur´s Gate es el mitológico Minsc, el explorador superfuerte cruzado y flipado contra el Mal acompañado de su inseparable hamster gigante del espacio en miniatura (tal cual), Bubú. O el malvadísimo mago Edwin, el gnomo que planeaba conquistar al mundo (pero a veces necesitaba dormir) Tiax o a tantos otros. Personajes nada prototípicos, huída de los tópicos, carácteres y formas de hablar muy diferentes. No sólo para quien podía unirse a ti: también para los enemigos o los personajes no jugadores. El videojuego invitaba a explorar hasta el último rincón y a hablar hasta con el último personaje: no sabíamos que nueva locura o sorpresa podíamos llevarnos. Todo daba una sensación de vida propia, ajena a nosotros, que nunca se había visto en un juego de rol occidental. Y que tardaría muchos años en repetirse tal cual.

Baldur´s Gate vendió una auténtica barbaridad para la época: en torno a 2 millones de copias. No podría haberlo hecho sin ser accesible a gente ajena a las reglas de Dungeons & Dragons. Es ahí donde ganó la partida sentimentalmente ya para siempre a los Fallout, a los The Elder Scrolls (que encarnarían el enfoque clásico en primera persona de los videojuegos de rol occidentales desde su primera entrega en 1994, como dijimos al hablar de esa saga) y a demás. Era más accesible que todos ellos pero tenía el suficiente punto de complejidad jugable, trasfondo del mundo trabajado y personajes característicos para ganar el corazoncito durante años a varias generaciones de jugadores. Es posible que Planescape Torment fuera mejor en casi todo. Es posible que Fallout diera muchísimo más libertad para hacer cosas de modos distintos. Es posible que The Elder Scrolls fuera más valiente al poner el centro del juego en lo que hacía el jugador y no en los desarrolladores. Pero ninguno llegaba a lo más sentimental de los jugadores como Baldur´s Gate.

Se estableció así durante años y años como el juego por excelencia del género de rol occidental. «Este juego no es como Baldur´s Gate«. O sí. No era tanto que, insistimos, diera mucha libertad de elegir moralmente o la exploración no estuviera más limitada de lo que se suele decir. Era el impacto y lo rupturista que era en relación a lo que ya existía, y lo bien ejecutado y amable que era con cualquiera que lo empezara. Llegaron más juegos de Bioware, hubo a saber cuantos intentos de replicar el éxito haciendo juegos muy interesantes, a veces con los Neverwinter Nights (con un sistema de crear aventuras propias maravilloso y fácil para cualquiera) o muchos años después con un retorno a los orígenes a Baldur´s Gate como fue Dragon Age: Origins (2009), con un aire innegable en el acercamiento de personajes o la trama a lo que podía ser el mito del que hablamos.

Las aproximaciones a su éxito y en la sensación de maravilla o de fidelidad a las partidas de rol con manual, dados y demás se han continuado especialmente los últimos años con los Pillars of Eternity, Tyranny o en parte los Divinity: original sin de los belgas de Larian Studios. Parecía en un momento dado que, como hemos dicho más de una vez en este blog, el gran referente del género iba a ser The Elder Scrolls V: Skyrim (2011) pero The Witcher 3 lo desbordó casi completamente en el rol en tiempo real y en tercera/primera persona. A pesar de lo que ha vendido The Witcher 3 y los muchos y muy merecidos premios, ha sido Divinity: Original Sin el que a día de hoy compite en el olimpo del género con el brujo albino. En otra liga, claro, en la que lo que cuenta es la estrategia, la planificación y leer mucho. En la escuela de Baldur´s Gate, cuya sombra sigue siendo a día de hoy alargadísima. Y son los que mejor han sabido recuperar esas sensaciones para tanta gente, partiendo de un sistema de combate y de personajes mucho mejor, más creativo y con muchas más posibilidades, hasta el punto de no haber en Occidente algo parecido a día de hoy, los que se van a encargar de la tercera parte. La cosa no puede pintar mejor.

Sed felices.

El porqué a Chris Claremont le ha entusiasmado X-Men: Fénix Oscura, el porqué a ti no te ha gustado y el porqué es la mejor película de la saga

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Hace unas semanas se estrenó X-Men: Fenix Oscura, la última película de la franquicia mutantes, de la que ya os hablamos en este post. Y hace un par de semanas un servidor se hizo eco de las declaraciones de Chris Claremont, el guionista que dirigió durante 15 años el destino de los mutantes en los cómics. Claremont ponía a la película por las nubes, lo que nos llevó a pensar si se había fumado algo no recomendable ya que las críticas de la película habían sido, en general, bastante malas. Sin embargo, una vez vista la película, me inclino a pensar que Chris Claremont, el patriarca mutante, tenía toda la razón y en este post vamos a destripar los motivos de tanto alago. Por supuesto, con spoilers.

El porqué Chris Claremont se entusiasmó con X-Men: Fénix Oscura 

Como decía, las críticas de X-Men: Fénix Oscura han sido malas, a la par que sus resultados en taquilla, muy lejos de lo que se suele esperar de una producción de estas características. Su debut recaudó unos 33 millones de dólares; su presupuesto se sitúa en los 200 millones. Veamos algunas críticas:

Al principio ofrece algunos destellos de intriga, pero acaba derivando en un aburrido festival de efectos especiales.

The Guardian

Los X-Men necesitan ser sacados de su miseria. ‘Fénix Oscura’ es su estertor mortal.

The Spool

No es tan buena como ‘Logan’ o ‘X-Men 2’, pero es mucho mejor que el ataque a los globos oculares que fue ‘X-Men: Apocalipsis’.

Time Out

El que quiera hacer más leña del árbol puede echar un vistazo al artículo de Fotogramas donde se recogen más perlas. La propia revista, todo un referente en España, dijo aquí:

(…) en pleno 2019, cima histórica del cine de superhéroes, uno de los estrenos importantes del género incluya un desastre narrativo tan obvio como su secuencia de acción cerca de Central Park y, para salir del cine realmente cabizbajos, un clímax final tan descafeinado e improvisado. Todo esto con la incesante música de Hans Zimmer que, además de lograr que las dos horas de metraje parezcan el largo epílogo de lo ya estrenado o el prólogo de una historia que nunca veremos,nos recuerda que la lucha mutante es, ante todo, triste. El pesimismo se ha infiltrado en mayor o menor medida en cada historieta con Gen-X en la gran pantalla pero ahora, cuando ya no hay que mirar a las luchas por los derechos civiles de antaño para entender de dónde viene todo esto, el desánimo es tan patente que se manifiesta en cada uno de los personajes, logrando que incluso la desgana de Jennifer Lawrence parezca parte de la trama.

Hasta tal punto ha llegado la cosa que Simon Kinberg, guionista y director de la película, ha tenido que pedir perdón:

Claramente es una película que no ha conectado con el público que no la ha visto, y no ha conectado lo suficiente con el público que la ha visto. Y eso está en mí.

Entonces, ¿por qué Chris Claremont está encantado? ¿Por qué no se entera? ¿Por qué había bebido? En este post ya me hice eco de sus palabras. Es mucho texto para reproducirlo una vez más por lo que mejor le dais al enlace si queréis leerlo todo. Entre otras cosas, Claremont dijo que:

Y ahora, en X-Men: Fénix Oscura esa historia ha llegado a la vida cinematográfica, cortesía del escritor y director Simon Kinberg y la estrella Sophie Turner. Lo que sucedió en la historia del cómic original se refleja maravillosamente en la película. El verdadero adversario no es un mega poder / villano como Thanos, ni siquiera la antagonista de los D’bari, Jessica Chastain, sino que es la propia Jean, el lado oscuro de su propio personaje y alma. ¿Cómo puede lidiar con el poder que posee? ¿Cómo puede hacer las paces por los errores que hace, e incluso los que quiere hacer? ¿Los amigos importan? ¿Importa el hombre que ella ama? ¿Cómo puede avanzar desde este punto, o incluso debería? Sophie le da vida a estas preguntas y especialmente a las consecuencias de las decisiones que toma. Esta no es una historia tradicional de superhéroes, a pesar de los disfraces; es diferente a cualquier imagen anterior de X-Men, aunque no sea por otra razón que, por una vez, no se trata solo de Charles y Eric, a pesar de que tienen que desempeñar sus papeles fundamentales. Esto se trata de los niños, por una vez, de las elecciones que toman y por las que deben responder. Y las consecuencias. No es una historia feliz; no hay un montón de golpes y golpes.

chris claremont the uncanny x men
Chris Claremon, patriarca mutante

Vista la película, podemos afirmar sin equivocarnos que Chris Claremont lleva la razón en su análisis y quien piense lo contrario demuestra que no se ha leído un cómic de los X-Men en su vida. Llevar a la pantalla la historia de Fénix Oscura no era fácil, como ya vimos en la infame X-Men: La decisión final. Claremont (y John Byrne, no nos olvidemos) necesitaron muchos cómics para cocer la historia a fuego lento, con múltiples personajes, hasta el desenlace final. Mucho de eso se ha perdido en el camino porque era necesario: el Club Fuego Infernal, los Shi’ar, la Guardia Imperial, etc. No hay tiempo ni espacio para todos pero lo básico permanece ahí de forma evidente. Si el poder corrompe, ¿el poder absoluto corrompe absolutamente? ¿cómo puede una persona lidiar con eso?.

Simon Kinberg lo ha hecho rematadamente bien, todo lo bien que se puede hacer en un par de horas y no en varios cómics: el transbordador espacial, la fuerza Fénix, el enfrentamiento entre un grupo que pretende ayudarla y otro que pretende destruirla, la lucha de Jean Grey (una inmensa Sophie Turner) consigo misma, su sacrificio final, todo. Encima ha tenido el valor de huir de fuegos de artificio, planteando las batallas al mínimo necesario pero bastante efectivas. No estoy de acuerdo con quien habla de caos en la escena de Central Park. ¿No son caóticas las batallas? Y la escena del enfrentamiento en el tren es sencillamente espectacular.

Donde muchos ven tristeza, apatía y aburrimiento yo veo una apuesta por el diálogo, por los personajes y por el tono, un tono  de pesimismo que lo invade todo, tal cual los X-Men en los cómics, subrayado por la sensacional banda sonora de Hans Zimmer. Los personajes hablan y hablan, tal como hacía Claremont en sus cómics; hay que tener mucho valor para sentar a James McAvoy y Nicholas Hoult en torno a una mesa, botella de whisky en mano, para que se echen en cara sus miserias en estos tiempos de guerras infinitas y finales de juego. Igual que hay que tener valor para cargarse a Jennifer Lawrence y su Mística a las primeras de cambio. Así que sí, Chris Claremont lleva razón y los demás están equivocados.

El porqué a ti no te ha gustado

Cuando digo que a ti no te ha gustado, por supuesto me refiero a aquellos que no les ha gustado. No es mi caso y, a tenor de comentarios en esta misma web, hay muchos que lo comporten. Si eres de estos últimos, esto no va para ti. Si no te ha gustado, tengo que decirte que te entiendo perfectamente. X-Men: Fénix Oscura ha sido víctima no sólo de conflictos empresariales entre Fox y Disney, de re-escrituras y re-grabaciones, sino que también ha sido victima del éxito del género. Paradójicamente, si el cine de superhéroes es lo que es hoy en día fue por la propuesta de Bryan Singer en X-Men, donde demostró que había vida más allá de Batman y Superman, que había un hueco en el mercado para los superhéroes. Sin embargo, X-Men ya tiene poco que ver con Vengadores: Endgame. El género ha derivado hacia un espectáculo palomitero con mucho ruido, con mucho ritmo y demasiados chistes. Ahora ya no basta una película para contar una historia sino que se necesitan unas 20. Ahora, el público, está acostumbrado a otra cosa, el público quiere ver yoyas y no gente hablando. El público quiere chistes y chascarrillos, humor y que los buenos venzan al final, no pesimismo, ni drama, ni tragedia hasta sus últimas consecuencias. Lleva razón Simon Kinberg cuando afirma que no ha conectado con el público.

Fenix Oscura

Porque X-Men: Fénix Oscura es la mejor película de la saga

Sin embargo, Simon Kinberg no tiene que pedir perdón por nada. Si no ha conectado con el público es culpa suya, si, pero ha realizado una apuesta personal por un tipo de película que ha resultado ser la más fiel a los cómics originales, una apuesta arriesgada y valiente. Bryan Singer hizo de su capa un sayo, cogió lo que le interesaba y acertó en muchas cosas pero si no llega a ser por el enorme acierto de casting que fue Hugh Jackman igual no estaríamos aquí hablando de esto. Muchas otras decisiones fueron cuestionables. Mejoró (y mucho) en X-Men 2 y aprovechó que Matthew Vaughn le dio nueva vida a la saga para regresar y caer en la repetición de esquemas. Ya escribí hace un par de años que una de las mejores cosas de X-Men: Apocalipsis era Bryan Singer pero que los X-Men necesitaban que dejase de dar la tabarra y cediese el testigo a alguien que aportase nuevas ideas. Ese alguien ha sido Simon Kinger y vaya si las ha aportado. El cambio ha sido tan radical que parece que ha parido una mierda enlatada cuando en realidad no es así. Algunos me dirán que si se ha tardado mucho en estrenarla, que si Kevin Feige ha metido mano (por cierto, que Feige figura entre los responsables de la primera X-Men), que si el guión se escribió una y otra vez,… Todo cierto pero eso no debería importar nada. Ni siquiera las lamentables pataletas de algunos aficionados en redes sociales llorando por las esquinas. Lo que importa es el resultado final, lo que vemos en pantalla, y ese resultado nos deja la mejor adaptación de los X-Men en la gran pantalla y la película más sólida de toda la saga. Una película que, si fuiste aficionado a los X-Men de Chris Claremont, es imposible no amar. ¿Cómo no emocionarse cuando sale Dazzler en pantalla? ¿Cómo no ver por primera vez, aunque llevamos unas cuantas películas, a un Scott Summer que es fiel al original y no al pazguato «interpretado» por James Marsden? ¿Cómo no pensar que han elegido a los D’Bari como antagonistas con toda la intención, esos hombres esparrago que John Byrne dibujó de rebote? ¿Cómo no ver que ese Charles Xavier, manipulador, intrigante y egocéntrico es el mismo que vimos en los cómics? Y sobre todo, ¿cómo no quitarse el sombrero ante Sophie Turner? Ahora todavía estamos calientes pero estoy convencido de que, con el tiempo, hablaremos de X-Men: Fénix Oscura de otra forma. Terminamos con las palabras de Claremont, que suscribo hasta la última coma:

Me gusta mucho esta película. Ve a verlo, todos, elige por ti mismo. Cualquiera que quiera hablar sobre eso, profesional o en contra, estoy aquí en Facebook o en Instagram; Me encantaría charlar. (Excepto, por supuesto, cuando estoy tratando de escribir algo aún mejor). Gracias, Simon. Gracias, Sophie, ¡ahora vamos a ver qué pasa después!

Y Simon, no pidas perdón. Puedes llevarlo con orgullo. Has sido honesto y has demostrado tu amor por los X-Men. Un saludo, sed felices.

Simon Kinberg

Análisis de Chernobyl y por qué no es la mejor serie del año.

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En este último mes, se ha hablado mucho de una serie con explosiones, pero no de fuego de dragón. De un metal más aterrador que el del trono de hierro. De unas cenizas más venenosas que las que poblaron Desembarco del Rey. Se estrenó en HBO, como Juego de Tronos, pero 2019 también será el año de Chernobyl, la que no debe ser considerada como mejor serie del año.

Recuerdo perfectamente cuando escuche por primera vez el famoso eslogan no es televisión, es HBO. En 2019 tal vez solo sea eso, un eslogan. Pero durante la primera década del siglo XXI fue un dogma que los seriéfilos asumían con devoción.

Oz, Los Soprano, The Wire, Deadwood, A dos metros bajo tierra, Roma, John Adams… series que cambiaron el panorama televisivo mundial gracias a la presencia de autores consagrados, la inclusión de temas tabú y la aplicación de formas narrativas nunca antes vistas en la televisión, demasiado anclada en el concepto sitcom. Posteriormente irrumpieron Netflix y otras compañías que, intentando imitar los tres aspectos que cimentaron la calidad en HBO, derivaron en estilos bien diferentes. Al fin y al cabo, las series de Netflix, de mayor o menor calidad, se caracterizan por el consumo rápido. De un tempo diferente, pero esa es otra historia a tratar en otro artículo.

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Aunque HBO ya no es la reina del cotarro y muchas de sus producciones carecen del relumbrón de antaño (no se puede producir una The Wire todos los años), sigue fiel a sus principios. Frente al maremágnum de series de televisión de flagrante éxito que acaban desapareciendo en el olvido o, peor, renovadas una y otra vez en temporadas cada vez más intrascendentes; suyas son las producciones que más han calado en el espectador en los últimos nueve años: la serie Juego de Tronos, todo un fenómeno que será recordado por décadas; y la primera temporada de True Detective.

A la misma vez que asistíamos al final de la serie más popular de todos los tiempos, HBO estrenaba casi de tapadillo una coproducción con la británica Sky. Chernobyl, miniserie de cinco capítulos que narra el desastre nuclear de la central soviética durante los años 80, podía haber sido una serie puramente política. Con haberse limitado a apoyarse en los hechos reales, probablemente habría sido una serie notable. Una más.

Sin embargo, Chernobyl no es solo historia. Ni tampoco política. Es terror. Es catástrofe. Y por todo ello, no es la mejor serie del año.

HISTORIA

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Craig Mazin, guionista de, entre otras joyas, Scary Movie 3 y Resacón en las Vegas 2, es el principal artífice de este monumento al cine de cinco episodios. Para ello, cuenta la historia tal cual ocurrió, comenzando por la explosión y continuando con las consecuencias y la determinación de las causas que provocaron el error fatal. Tan solo se permite un pequeño flashforward al inicio de la serie en el que vemos el destino final de uno de los principales protagonistas.

Según tengo entendido, aunque no soy un experto en el tema, Chernobyl es rigurosamente fiel a los acontecimientos salvo en ciertos aspectos secundarios a la trama que se han modificado para añadir más dramatismo. Un ejemplo es la conjunción de todos los científicos que ayudaron a Valery Legasov en la científica interpretada por Emily Watson que, en un acierto de economía dramática, representa a todos los investigadores que lucharon por sacar las causas a la luz y ser la voz de los muertos en Chernobyl.

Por otro lado, y entramos en un tema espinoso, Chernobyl es una serie que no deja a los soviéticos en buen lugar, sobre todo en ese concepto de querer dar la imagen de perfección del régimen, lo que provocaba el tapar cualquier error que pudiera suceder. Y esto nos lleva a la política.

POLÍTICA

La serie aborda el suceso desde todos los ámbitos posibles, incluido todo lo que se movió en las reuniones tanto del Kremlin como del refugio antinuclear situado cerca de Chernobyl. Como buena serie, Chernobyl no utiliza la trama únicamente para reflejar la barbarie qué ocurrió, si no que deja un mensaje perfectamente aplicable a la sociedad actual.

Sin entrar en spoilers, la serie nos va a ofrecer el continuo enfrentamiento entre los científicos y los políticos, los cuales, en muchas ocasiones, rechazarán el conocimiento por no ocasionar fisuras en el régimen.

Así es como se rechaza que el núcleo de un reactor de una central nuclear ha explotado, que un país esté en crisis económica o que no hay porqué vacunar a un hijo. La eterna lucha entre razón (cada vez escasea más) y opinión (de la que tenemos de sobra).

De todo esto surgió un accidente que afectará a generaciones y que se podría haber evitado, sencillamente, tragándose el orgullo.

TERROR

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Chernobyl podría haberse quedado ahí, en los jerifaltes tomando decisiones difíciles y en la lucha entre ciencia y política. Pero no. Tan solo el primer capítulo, el inmenso piloto, ya nos da una pista de por dónde van a ir los tiros.

Todo sucede de repente, con una presentación de personajes puramente circunstancial. No hay pasado, ni del trabajador de la central, ni del bombero, ni del científico ni del alto cargo del gobierno soviético. Esto, que sobre el papel no debería funcionar, funciona espectacularmente. Cosas del arte. ¿Por qué? Porque se realiza con un propósito coherente. No hay vida anterior a la explosión. El guionista Craig Mazin y el director Johan Renck sumen al espectador en la misma confusión y caos que experimentan los personajes. Y empatizamos con su reacción. De ahí surge el terror lógico de muchas de las escenas de la serie.

A todo ello contribuye un diseño de sonido merecedor de todos los premios, con una banda sonora minimalista (en mi vida se me hubiera ocurrido utilizar un contador Geiger como elemento de sonido) que busca explotar el significado de las escenas.

CATÁSTROFE

Chernobyl entra en el género de las mejores obras de catástrofes. Mazin realiza un ejercicio asombroso de síntesis y didactismo al explicarnos cómo funciona la energía nuclear y qué falló en Chernobyl. En este sentido, es carne de meme el que más de uno (y los hay) se sienta ya como un experto en energía nuclear solo por haber visto la serie.

Asimismo, y esto deriva de su carácter como serie de terror, los protagonistas de Chernobyl lidian con la catástrofe y con devastadoras amenazas a las que se enfrentan como pueden…aunque nos sorprenda o, incluso, nos indigna. Nos quejamos por todo, pero no somos capaces de atisbar como nuestro mundo se puede desmoronar en tan solo un segundo y, entonces, solo cuenta lo realmente importante.

En este sentido, la serie retrata magistralmente, amparándose en un montaje en el que únicamente existe el presente, sin pasado ni consecuencias, que el mundo estuvo a punto de acabar…para los que dieron su vida porque continuara adelante.

NO ES LA MEJOR SERIE DEL AÑO

Por todo ello, en un tiempo en el que nos tienen que publicar todos los capítulos de una misma temporada en un solo día, en el que el recuerdo de una serie aparece y desaparece fugazmente, hay que dar gracias por series con capítulo semanal, en el que cada uno de sus cinco episodios deja poso durante toda la semana hasta el siguiente. Por todo ello, insisto, me niego a calificar a Chernobyl como la mejor serie del año. Porque desborda ese calificativo para convertirse en la mejor serie de la década.

 

 

 

Los más chulos del barrio: John Shaft

¡Hola nuevamente! Tras haber abordado con anterioridad el análisis de personajes tan chulescos como Peter Venkman, Harry «el Sucio» Callahan o Axel Foley, toca hablar de otro de esos personajes de ficción que, al margen de la calidad de sus películas o series, merece la pena ser destacado por la chulería de la que hace gala. Y hoy toca hablar de un peculiar justiciero, fruto de la época de la blaxploitation, pero que tuvo hace unos años un remake cinematográfico y disfrutará en este 2019 de una nueva película. Dicho personaje es… ¡John Shaft!

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Los dos actores que han interpretado al personaje.

Hay que precisar algo antes de hablar de este personaje. En primer lugar, que si bien el actor que encarnó originariamente este rol fue Richard Roundtree allá en la década de los 70, siendo su ocupación la de detective privado, yo voy a centrarme en la versión más reciente del personaje, interpretada por Samuel L. Jackson en el año 2000, en la cual es policía, y que en este 2019 podremos ver nuevamente en cines repitiendo papel. No obstante, tanto en la película del 2000 como en la que vendrá este año, Roundtree tiene un papel como tío de John Shaft, por lo que no ha caído en el olvido.

¿Qué hace interesante a John Shaft? Posiblemente sobra decirlo, pero que se convierte en un personaje tremendamente carismático cuando Samuel L. Jackson lo interpreta, dándole un toque a medio camino entre cachondo y canalla, pero con un alto sentido de la justicia y ningún reparo en ir a por los criminales que hayan cometido crímenes saliendo impunes de los mismos. Shaft no solamente tiene buena relación con la mayoría de sus compañeros policías, sino que también tiene contactos dentro del mundo criminal o con la gente de su entorno, gozando de una fama que le ayuda a la hora de afrontar cualquier caso. Pero eso no es todo, porque es un muy buen tirador, y no se achanta a la hora de enfrentarse ante cualquier matón o jefe de alguna banda, haciendo gala de ese carácter peculiar que citaba antes. Tampoco le hagáis correr porque eso sólo conseguirá cabrearle.

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Hasta Batman cae en las redes de Shaft.

Por otra parte, Shaft también tiene su atracción para las mujeres de color de su ciudad, ya que muchas de ellas conocen su fama y aprecian la labor que hace por los demás, y también caen rendidas ante el carácter de éste tan pícaro en sus relaciones sociales. Es importante saber que si intentáis jugársela a Shaft, se la estáis jugando al mejor, y os será devuelto con creces cualquier cosa que lo hagáis. Esto lo comprueban en sus propias carnes un par de policías corruptos que aceptan un soborno por hacerle la vida difícil a Shaft. Tampoco os librará de la furia de este hombre el que vuestra familia sea poderosa o importante, porque si habéis cometido algún asesinato que en los juzgados no se ha ajusticiado debidamente, la justicia de la calle puede pasaros factura.

Y si el sistema judicial y los cuerpos policiales le impiden impartir la justicia del modo más deseable, Shaft no tendrá reparos en dejar su trabajo para hacer las cosas a su manera sin las trabas que se le pongan por delante. Esto tiene importancia en el devenir del personaje respecto de la película del año 2000, ya que el tío de Shaft es detective privado, y le intenta convencer para que trabaje con él y pueda tener precisamente mayor libertad de actuación.

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Cuéntame tu problema y veremos qué puedo hacer.

En cualquier caso, este tipo no tiene miramientos a la hora de matar a quienes les ataquen, sean criminales o policías corruptos, por eso no dudará en apretar el gatillo y afinar la puntería cuando es su propio pellejo el que está en juego, o bien el de alguna persona a la que intenta proteger. En situaciones violentas, agradeceréis tenerle a vuestro lado, y si promete que os protegerá, creed en la veracidad de esa promesa porque pondrá todo de su parte para lograrlo.

Queda por ver qué nos encontraremos con la película nueva de este año una vez se estrene, pero a buen seguro será divertida y tendremos otra ración de chulería. Y por mi parte esto es todo por hoy, espero que sigáis disfrutando de esta sección y esperéis con ganas nuevas entregas. Me despido con unas preguntas… ¿qué os parece el personaje? ¿os ha gustado alguna de las películas en las que ha aparecido?

Análisis de Swamp Thing (La Cosa del Pantano). Temporada 1. Capítulo 3

Introducción

Te saludo una semana más, habitante del pantano con un nuevo análisis de Swamp Thing (La Cosa del Pantano). Se trata del capítulo 3, He Speaks, Él habla. Con respecto a los dos episodios anteriores, este cambia de director y de guionista, siendo Deran Sarafian quien se ocupa de lo primero y Rob Fresco de lo segundo. Aún así la serie sigue manteniendo un buen nivel.

DC UNIVERSE SWAMP THING TEASER TRAILER

Los problemas de los Woodrue y de los Sunderland 

Avery trata de acelerar las cosas a su favor utilizando sus influencias para poner a Jason al frente de la investigación en la cura de la enfermedad del pantano. Esto molesta a Abby, a quien le da la impresión de que están intentando quitarla de enmedio y se encara con Woodrue. En la conversación entre ambos se deja entrever el excesivo racionalismo del botánico, que concibe la situación como una lucha de especies, la animal contra la vegetal. Aún así se nos desvelará que Jason tiene su corazoncito en una conversación con su mujer, Caroline Woodrue. Caroline tiene Alzheimer y parece resignada a que su situación irá a peor de forma irremediable. Pero Jason se niega a aceptarlo. Es más, afirma que está convencido de que, de su investigación, saldrá la cura para su esposa. Habrá que esperar a ver que dirección toma Jason en el supuesto de que se transforme en Floronic Man.

Por si las acciones de dudosa moralidad de Avery Sunderland no le supusieran ya bastante preocupación ahora resulta que Gordon Haas, un empleado de banca del lugar, le dice que debe devolver los prestamos que el banco le concedió para sus actividades en 24 horas antes de que la entidad para la que trabaja descubra que Haas le concedió dicho dinero de forma irregular, es decir, bajo soborno. Pero resulta que Avery está endeudado y su mujer se niega a seguir financiando sus actividades en el pantano. Decisión favorecida por la supuesta aparición de su hija, Shawna, insinuándole a su madre que Avery puede haber tenido una relación extramatrimonial con la sheriff Cable, por lo que sólo estaría con ella por el dinero.

Ante esta situación Avery no verá más solución que asesinar a Gordon Haas para que no hable ni con la prensa ni con algo llamado El Cónclave. ¿Te acuerdas de esa organización criminal, vinculada con el origen de Swamp Thing en las viñetas, de la que hable en mi Análisis de Swamp Thing (La Cosa del Pantano). Temporada 1. Capítulo 1? Pues ya se está mencionando en esta serie así que, probablemente, sabremos más de ella en capítulos posteriores.

Swamp Thing S1E3 Avery

Él habla

Como he escrito en la introducción, este episodio de Swamp Thing se titula He Speaks, Él habla. Se podría entender como que Alec, ahora La Cosa del Pantano, vuelve a encontrarse con Abby y le habla, reconociéndose ambos. Abby, pese a la negativa de Avery a facilitarle acceso al laboratorio de Holand, decide ir al mismo para consultar las notas de Alec y ver si así puede encontrar una cura. Allí será atacada por el sujeto que La Cosa del Pantano destrozó en el capítulo anterior, el cual ha sido revivido y animado por insectos del pantano, probablemente afectados por el acelerador de Woodrue. Swamp Thing salvará a Abby pidiendo a los insectos que abandonen al ser que han poseído y le contará a la doctora que lo que, hasta ahora, han considerado enfermedad en realidad es una especie de reacción del entorno contra los seres humanos, para defenderse de ellos. Sabiendo esto Abby regresa al hospital y prueba inyectar a sus pacientes inmunosupresores para anular los antibióticos que, más que ayudar, parecían prolongar el enfrentamiento con lo que está produciendo el pantano. Lo que, en un principio, parece una locura funciona. Con lo que la teoría de Jason Woodrue de que estamos en una guerra entre vida animal y vegetal debería entenderse más bien como una reacción de la vida vegetal ante los abusos de los seres humanos. Si bien se da a entender la presencia de fuerzas sobrenaturales aún por explicar. Lo digo por la reunión que tienen Xanadú y Daniel, en la que está, tras leerle lar cartas, le dice que habrá un cambio en la actual situación de Daniel, lo que justificaría su presencia allí. Dado la habilidad que Daniel, como Blue Devil, tiene en las viñetas, a saber, el percibir fenómenos extraños de naturaleza mística, no es descabellado suponer que estos tienen que ver tanto con la transformación de Holand en Swamp Thing como con su poseído adversario. Habrá que esperar a posteriores episodios para ver si esto se va aclarando.

Abby cosas felices

Cierre

Tenemos un episodio en que la acción y la caracterización de los personajes están muy bien repartidos. Por un lado nuestra dosis de acción y terror, con una Cosa del Pantano que va haciéndose a su nueva situación, en un entorno donde lo sobrenatural y lo científico parecen darse la mano, con crítica ecológica de fondo. Por otro, vamos conociendo mejor al ambicioso y mezquino Avery, así como al extraño Jason Woodrue. Abby comienza a simpatizar con Swamp Thing a la vez que atiende a un enamorado Matt por el que no está segura si siente algo. ¿Está servido el triángulo amoroso? Se verá. Y se nos da lo justo de personajes como Xanadú o Daniel para mantenernos enganchados a la serie sin dar la sensación de que estén para rellenar. Los tiempos están muy bien repartidos entre cada uno de los personajes, de forma que todos tengan su momento.

cosa del pantano

Abby and Matt in Swamp Thing

Esto ha sido todo por esta semana habitante del pantano. Hazme saber tanto si te ha gustado como si no en comentarios. ¡Muchas Gracias!