Una de la mayores apuestas de Netflixen cuanto a estrenos navideños fue Matilda, de Roald Dahl: el musical. Su mayor problema, a priori, era la sombra alargada de la adaptación de la misma obra que Danny Devito realizó en 1996. Esta nueva versión es un musical dirigido por Matthew Warchus, con Lashana Lynch como Miss Honey y Emma Thompson como la Truchbull. Y niños, muchos niños cantando y bailando. Al lio.
Bienvenidos a la revolución
La historia es más o menos conocida. Matilda Wormwood (Alisha Weir) es una niña a la que sus padres maltratan y aborrecen. Matilda se refugia en los libros y acaba en una escuela con una directora malvada, antigua lanzadora de pesas, y una profesora dulce y amable, aunque algo débil de carácter. La ira de Matilda por las injusticias acabará canalizando en telequinesis, lo que le ayudará a desembarazarse de la malvada directora, de sus padres y devolverá la luz a la vida de Miss Honey.
Como ya hemos dicho, Matilda, de Roald Dahl: el musical es, obviamente, un musical basado en un libreto de Tim Minchin y Dennis Kelly. El que odie los musicales mejor que no la vea. Al que le gusten pues si, merece la pena. Es un musical entretenido, con buenas canciones y una puesta en escena en la que destacan los niños. El reparto infantil copa casi todas canciones, lo que ya lo distingue del resto de la oferta similar. Hay una gran labor de dirección porque no es fácil dirigir a tantos niños y que encima canten y bailen. Ese es el punto fuerte de la película.
También hay que destacar que esta nueva versión resulta mucho más humana, trágica y macabra que la versión de los 90, donde Danny Devito se apropiaba de gran parte de show. Aquí el peso recae en una más que solvente Alisha Weir y el papel de los padres está más difuminado.
Destaca por darle una dimensión más dramática a su personaje el número musical protagonizado por Lashana Lynch, así como la ambientación de terror que adquieren las apariciones de Emma Thompson y todas sus ocurrencias para maltratar a los críos.
Demasiado cruel para niños
Ese tono macabro es el que hace que quizás la película no sea la más recomendable para los tiernos infantes por mucho niño cantarín que salga. Si, es un cuento moralizante y con moraleja (como todos los de Roald Dahl) y al final toda termina bien pero si no se les pone sobre aviso es probable que acaben traumatizados, e incluso que desistan de llegar al final.
En cuanto a la puesta en escena de Matilda, de Roald Dahl: el musical, si bien el tono es más que acertado, los números musicales pecan de excesivamente cinematográficos en ocasiones. Si es un musical, deja bailar a los actores. La manía que parece imponerse hoy en día con los planos medios y primeros planos en los musicales puede parecer muy moderna pero en ocasiones no es lo más acertado. Para ver cómo se dirige de verdad hay que acudir a los maestros, aunque sea el primer y único musical que han dirigido en su vida.
Además tenemos que la racanería en Netflix, en lo que a producción se refiere, se impone en muchas escenas, iluminadas por los cuatro costados, que siempre resulta más barato. Lo disfrazan de estética pop pero el resultado final es que se desequilibra un tanto el conjunto. Que iluminen The Prom como si no hubiese un mañana está muy bien porque la historia se presta pero aquí igual se requería otra cosa.
En resumen, Matilda, de Roald Dahl: el musical es una opción más que recomendable pese a sus defectos. El tono oscuro de algunas escenas, sus canciones y sus números musicales y la interpretación de sus actores se imponen a los pequeños defectos que pueda tener. Además, es divertida y entretenida, lo que ya es mucho en comparación con la mayoría de producciones de nuestra plataforma amiga. Ya sólo les falta acertar con los subtítulos, que son nefastos. Un saludo, sed felices.
Junji Ito Maniac es la última adaptación al anime de la obra del célebre mangaka Junji Ito, probablemente el autor de terror más conocido en el cómic del siglo XXI. Este exdentista reconvertido en autor completo ha inspirado las pesadillas de millones de personas con sus siniestras ideas, con sus pavorosos dibujos y con unos desarrollos que, si bien no suelen aprovechar todo el potencial de sus premisas, se bastan y sobran para provocar el escalofrío.
No todas sus adaptaciones han tenido buenas críticas, y su terror es difícilmente trasladable a la gran pantalla, pero el anime ofrece una posibilidad de plasmar esas ilustraciones enfermizas con las que incluso quien no sea aficionado al Noveno Arte se habrá topado alguna vez en la red. Comprobemos si esta antología, estrenada por Netflix en enero de 2023, cumple con las expectativas que provoca un nombre como este.
Junji Ito Maniac
Una familia de inadaptados realiza una sesión de espiritismo para entrar en contacto con su tiránico patriarca. Un misterioso camión de helado fascina a todos los niños de una localidad. Después de la muerte de una celebridad adolescente, comienzan a flotar cabezas gigantescas en el cielo. Un pueblo se ve invadido por lápidas que brotan del suelo.
Junji Ito Maniac no sigue una única trama como sucede con Uzumaki, Gyoo Hellstar Remina, sino que se trata de una recopilación de historias cortas del mangaka en la que apenas veremos a algunos personajes recurrentes. Con una o dos adaptaciones por capítulo, dependiendo de su duración, esta serie de Netflix nos permite echar un vistazo al tenebroso universo de Junji Ito.
Errores y aciertos del rey del terror
El historietista que nos ocupa, aunque ha firmado algunas fascinantes obras que ocupan todo un tomo, ha destacado siempre por sus historias cortas, con una gran habilidad para sintetizar y condensar el horror de una gran premisa en unas cuantas viñetas o páginas. En este sentido, Junji Ito Maniac es una excelente adaptación, ya que traslada al espectador lo que se siente al leer un cómic de este tipo.
La serie nos sitúa en un universo donde las leyes de la lógica no rigen como en el nuestro: a diferencia de los cómodos fantasmas de otras ficciones, que siguen unas normas rígidas y pueden ser derrotados, la obra del japonés nos suele presentar monstruos incomprensibles y, peor todavía, invencibles. A lo largo de todos los capítulos que se han estrenado en Netflix, podremos ver a unos protagonistas que intentan enfrentarse como pueden a las fuerzas que se oponen a ellos… y que, por lo general, fracasan. En esto, la cosmovisión de Junji Ito recuerda a la de Lovecraft, ya que este no es un horror especialmente sanguinario, pero la filosofía nihilista que tiene detrás es lo que provoca las emociones de inquietud y desasosiego.
Junji Ito Maniaces una adaptación muy fiel de los relatos del autor, en la que se traslada sin demasiados cambios lo que sucedía en el papel. Los responsables han optado por una paleta de colores apagada y antinatural, lo que supone una traducción más que solvente de su estilo y llega a crear un valle inquietante con según qué personajes. El resultado no es comparable con la calidad pictórica del cómic, pero su acercamiento estético funciona en la animación.
Sin embargo, esta fidelidad también le pasa factura a la serie… y es que Junji Ito es un autor muy capaz, quizás un genio del terror, pero también es extremadamente irregular. Aunque la mayoría de los capítulos son ficciones muy competentes de terror y humor negro, hay algunos episodios que no están a la altura de los demás y cuya resolución, más que aterradora, se nos antoja ridícula. En honor a la verdad, pese a lo satisfactoria que resulta la serie, ninguna de las grandes obras de este historietista forman parte del repertorio. Por ello, el resultado final dista mucho de lo que algunos esperarán si han leído Uzumaki o alguna otra de sus creaciones más icónicas.
Como curiosidad, esta antología adapta un relato de Tomie, el personaje más conocido de Junji Ito, que ha protagonizado una serie de películas en acción real dentro de Japón, convirtiéndose en uno de los iconos del cine de terror nipón. El carisma de la famosa villana hace que su entrega destaque por encima de las demás, pero no es suficiente para elevar una recopilación de historias que podría haber sido mucho más terrorífica.
Conclusión
Junji Ito Maniac, pese a su irregularidad, merece la pena para cualquier aficionado al terror. Al hacerle frente, uno no debe esperar argumentos elaborados o numerosas explicaciones, pero sí una serie de ideas e imágenes que suponen un motor incombustible de pesadillas. Aunque Netflix no ha contado con las mejores obras de Junji Ito para esta adaptación, supone un buen punto de entrada para quien desee introducirse en este universo malsano que, cual culto de Remina, sigue acumulando adeptos conforme pasa el tiempo.
The Mandalorian 3 estrenó su trailer en los playoffs de la NFL y rompió récords para Disney + por un margen considerable.
Si queréis volver a disfrutar del tráiler y nuestra opinión al respecto podéis hacerlo aquí
La próxima tercera temporada de The Mandalorian le ha dado a Disney + su tráiler de StarWars más visto, según THR. Si los informes son ciertos, el clip registró 83.5 millones de visitas en sus primeras 24 horas, que es, con mucho, el número más alto para la franquicia en la plataforma Disney +. Después de ser anunciado con anticipación, el tráiler estuvo disponible en línea después de su debut en la transmisión durante el juego de fútbol, lo que le dio el impulso para superar al anterior poseedor del récord de Disney + Star Wars, ObiWan Kenobi, que obtuvo 58 millones de visitas en sus primeras 24 horas.
El tráiler de la temporada 3 llega cuatro meses después de que Disney + lanzara un avance teaser, que presentaba imágenes que se ampliarían en el nuevo clip. La tercera temporada de la exitosa serie tendrá lugar después de los eventos de El libro de Boba Fett que, en un episodio que se desvió del cazarrecompensas titular del programa, vio a Din Djarin (Pedro Pascal) reunirse con Grogu después de su emotiva separación de la temporada 2.
Mientras Grogu estaba entrenando con Luke Skywalker (creado a partir de un Mark Hamill digital de la era del Retorno del Jedi ), en su Templo Jedi no construido en el planeta Ossus, el vínculo del joven con Djarin era demasiado fuerte para continuar el entrenamiento, lo que resultó en que los dos se fueran juntos en un caza Naboo reutilizado (como se ve en The Phantom Menace ). Por lo tanto, el dúo fue visto por última vez dirigiéndose al planeta Mandalore para restaurar el honor de Din con el fin de convertirse en un mandaloriano adecuado nuevamente. Como dice el logline de la temporada 3, «The Mandalorian se cruzará con viejos aliados y creará nuevos enemigos mientras él y Grogu continúan su viaje juntos».
The Mandalorian debutó en Disney + en noviembre de 2019, y se convirtió en un éxito instantáneo para la plataforma. Creado por Jon Favreau, el programa fue la primera serie de acción en vivo (moderna) en la franquicia de Star Wars, que tuvo lugar cinco años después de los eventos de El Retorno del Jedi en las caóticas secuelas de la caída del Imperio. Tras su lanzamiento, la serie siguió a un cazarrecompensas solitario (Pascal) que huye para proteger al niño sensible a la Fuerza Grogu. La serie fue recibida con una reacción positiva de los fans y la aclamación de la crítica durante el debut de su primera temporada. El programa fue nominado a Mejor Serie Dramática en la 72ª edición de los Primetime Emmy Awards y ganó siete Primetime Creative Arts Emmys.
La temporada 2 se estrenó en la plataforma en octubre de 2020, siguiendo a Djarin mientras buscaba otros mandalorianos que cree que pueden ayudar a encontrar un Jedi, a quien busca por el bien de Grogu. La segunda temporada continuó la racha ganadora del programa con los fans y críticos cuando se estrenó en Disney +. Después del estreno de la segunda temporada, The Mandalorian se convirtió en la primera serie de Disney + en aparecer en la lista de las 10 mejores de Nielsen con un total de mil millones de minutos transmitidos en su primera semana en la plataforma. El programa también obtuvo otra nominación al Premio Primetime Time Emmy a la Mejor Serie Dramática.
The Mandalorian 3 llega a Disney + el 1 de marzo.
Se acerca la nueva temporada de uno de los mayores aciertos de marketing de los últimos tiempos. The Mandalorian y sobre todo la creación del personaje de Grogu, o como me gusta seguir nombrándolo, Baby Joda, ha sido de las historias que más me ha hecho disfrutar en los últimos tiempos. Es imposible no sentir simpatía por ese bebé lleno de curiosidad y un poder desbordante que ha conquistado el corazón de un guerrero que busca redención.
El universo se expande de manera irremisible. Es uno de los misterios de la vida que la hermosa e interesante. Y hay dos personajes que recorren sus planetas en busca de aventuras. Muy pronto podremos volver a viajar con ellos. Que la Fuerza nos acompañe.
El segundo episodio de ‘The last of us’ ya ha sido estrenado y la ficción de HBO sigue manteniendo el pulso tras un arranque que gustó mucho tanto a crítica como a público.
Este capítulo (dirigido por Neil Druckmann) mantiene la estructura del anterior, ya que antes de los créditos tendremos una escena introductoria alrededor del cordyceps en la que se nos presentaran los acontecimientos de Yakarta mencionados por radio en la semana pasada.
Una escena de terror y tensión que es solo la antesala de lo que está por llegar, ya que vamos a estar bastante intranquilos durante todo este episodio.
Una forma acertada de expandir más el universo de la franquicia de Naughty Dog y cubrir los posibles huecos argumentales que quedaron en el original y un recurso para familiarizar (y poner en contexto) a quienes no hayan jugado el título de PS3.
Aquí ha comenzado la historia de Joel y Ellie y la obligatoriedad de soportarse que la misión les ha impuesto. Es cierto que la joven necesita a Joel más que él a ella y eso se nota como el guion busca el acercamiento hacia esa figura protectora.
Aunque el personaje de Pedro Pascal solo la quiere ver como mercancía, no puede evitar que sus sentimientos (hasta ahora ocultos) lo traicionen. El momento en el que le coge la mano en el recibidor del hotel o como la protegió del guardia el final del capítulo anterior.
‘The last of us’ no es una historia con escenas felices de superación y victoria. La introducción del primer episodio ya nos lo dejó claro y aquí no va a ser menos, este mundo se ha convertido en un infierno para los seres humanos. Y hay terrores mayores que los infectados.
El cariño y el respeto por la obra original se nota desde el primer momento. Los
Ya vimos la semana pasada en la lejanía un ‘chasqueador’ pero hoy hemos podido sentir junto a Ellis, Joel y Tess lo que significa cruzarse con una de estas criaturas.
Ha sido excelente la forma en la que se ha narrado toda la escena del museo y nos ha mantenido en tensión durante cada segundo que los protagonistas han estado en el edificio. Un enfrentamiento en el que sentimos que no se puede vencer al cordyceps, solo pequeñas victorias con un sabor agridulce y que se ha llevado de forma realista sin heroicidades ni momentos a cámara lenta. Rápido, caótico y muy tenso.
La dirección de Druckmann (en este episodio) junto a un diseño de producción que continua siendo impecable ha conseguido cogernos por el pecho y meternos de lleno en este futuro implacable y aterrador. No se puede más que alabar el trabajo que se está realizando con la adaptación de ‘The Last of us’.
Pedro Pascal y Bella Ramsey están de 10 en sus papeles protagónicos y esto no ha hecho más que empezar. La relación entre ellos es el eje de la trama y si no hay química, pues el resto es una mera historia de ‘zombies’. Por suerte para el público, ambos están increíbles, aunque he de destacar a Ramsey y como se ha metido en la piel de Ellie con ese humor inocente a la par que incisivo.
Genial el final del capítulo con toda la escena en el ayuntamiento y esa charla entre Tess y Joel que con pocas palabras se lo dicen todo, todo lo que nunca se dijeron. ¡Chapó!
Conclusión
‘The last of us’ continúa con una salud de hierro y demostrando que es un candidato a serie del año y lanzando un mensaje muy claro: Si se toma en serio una adaptación de un videojuego, se pueden conseguir productos de calidad excepcional.
Si tengo que mencionar algo que ha conseguido, de forma sobrada, este capítulo es tenerme en tensión en cada momento. Un trabajo increíble por parte del equipo de la serie.
Los efectos especiales y el diseño de producción nos han traído escenarios sacados directamente del original y eso es brutal.
Como en el episodio anterior, no puedo poner ninguna falta ni quejarme sobre lo que he visto hoy por que mejor es casi imposible de realizar. Estoy dentro de ‘The last of us’ y Naughty Dog y los fans del videojuego pueden estar orgullosos de lo que estamos viendo.
HBO está consiguiendo (como hizo con Juego de Tronos) que los días entre cada episodio sean muy largos.
Aquí os dejo los créditos iniciales de ‘The Last of Us’ con la música de Gustavo Santaolalla que son increíbles:
Hay películas que son clásicos y otras que merecerían serlo. The Rocketeer (1991) es una de ellas, por lo que hoy en el retro-análisis la rescatamos y reivindicamos como el entretenimiento mayúsculo que es.
Muchos tienden hoy a creer que absolutamente todo el cómic norteamericano se reduce a DCy Marvel: algunos por juventud, otros por efecto del cine y la mayoría por ambas cosas. Suele desconocerse cuánto material y del bueno ha salido de las páginas de Image, Dark Horse, King Feautures Syndicate o la lamentablemente fugaz Pacific Comics, de donde justamente salió The Rocketeer.
El Proyecto
Creado en 1982 por Dave Stevens, The Rocketeer nació básicamente como cómic retro ambientado en los treinta y, ya desde el traje del personaje, respondía en mucho a la estética de lo que después sería comúnmente conocido como steampunk o quizás habría que decir mejor dieselpunk. Cliff Secord es incluso difícil de catalogar como superhéroe puesto que no tiene ningún poder especial y se vale de una mochila propulsora, pero… ¿acaso Tony Stark no necesita de su armadura?
La posibilidad de adaptar el cómic a la pantalla estuvo prácticamente desde sus inicios, pero las propuestas no convencían al autor que, finalmente, acabó en 1985 vendiendo los derechos a Danny Bilson y Paul De Meo, primeros en mostrarle un guion que realmente le convenciera y que mantuviera la esencia de las viñetas.
La idea original era hacer una película de bajo presupuesto y en blanco y negro para respetar el concepto estético original, pero la cosa cambió cuando Walt Disney Picturesy Touchstone Pictures decidieron asumir la producción del proyecto. ¿Por qué se interesó Disney? Pues aparentemente porque las características del personaje hacían viable lanzar muñecos al mercado, rubro en el que la firma tiene algo de experiencia…
La dirección, en tanto, fue confiada a Joe Johnston, quien como director contaba únicamente con el antecedente de la comedia de ciencia ficción Querida, he encogido a los Niños (1989) pero tenía vasta trayectoria como técnico de efectos visuales en títulos tan icónicos como Star Wars: Una Nueva Esperanza (1977) o En Busca del Arca Perdida (1981), esta última con una atmósfera retro bastante semejante al filme hoy analizado. Había sido además director de arte en El Imperio Contraataca (1980).
Fue justamente Johnston uno de los que más peleó contra Disney para no alterar la ubicación temporal de la historia y, por el contrario, mantenerla en los treinta. Hasta estuvo a punto de renunciar cuando desde la compañía quisieron cambiar el casco retro del protagonista por uno más moderno y semejante a los de la NASA. A la larga, ganó cada una de las batallas para beneplácito de Dave Stevens, quien se sumó a trabajar en el guion junto a los antes mencionados Bilson y De Meo.
La elección del actor principal también fue controversial. Los primeros candidatos eran Kevin Costner y Matthew Modine, pero ninguno de ambos estaba disponible y lo mismo Johnny Depp , que era el que Disney quería pero estaba en esos momentos afectado a la realización de Eduardo Manostijeras.
Hubo, por lo tanto, que audicionar a otros como Emilio Estévez, Bill Paxton, Kurt Russell o Dennis Quaid, pero el papel terminó recayendo en Billy Campbell que, con menos credenciales, encajaba mejor en la arriesgada idea del director de hacer una película sin grandes estrellas.
La Historia
La trama se ubica en California en 1938, es decir justo antes del estallido de la segunda guerra mundial, en momentos en que los periódicos estadounidenses se hacían eco de la escalada del nazismo en Europa.
Cliff Secord es un ignoto piloto especializado en competencias, cuyo avión termina inutilizado al ser una de sus pruebas interrumpida por un tiroteo entre un par de gangsters y el FBI. Uno acaba muerto y el otro hospitalizado, pero la razón por la cual los federales los perseguían es que robaron el X-3, mochila-cohete de última tecnología diseñada nada menos que por Howard Hughes (Terry O´Quinn), la cual, sin embargo, no encontraron tras el tiroteo y terminaron dando por destruida.
Lo que no saben ni Cliff ni su mentor Peevy (Alan Arkin) es que el hampón sobreviviente ha escondido la mochila bajo el asiento de su avión. Una vez que la encuentran y tras probarla y “domesticarla”, ven en ella una buena forma de compensarse las pérdidas por el aeroplano que, por cierto, nadie les ha pagado.
El tema, claro, es que apenas comience a andar por allí con un cohete a la espalda, habrá quien se entere que la mochila sigue existiendo, como por ejemplo el hombre que contrató a los gangsters para robarla y cuyo nombre es Neville Sinclair (Timothy Dalton), luminaria ficticia del cine de la época que luce como mezcla entre Errol Flynn y Douglas Fairbanks.
Desde ya que hay romance para complicar la historia, pues Jenny (Jennifer Connelly), la hermosa novia de Cliff, aspira a ser actriz, pero sufre cada tanto el ser casi ignorada (madre mía) por una pareja que solo piensa en aviones. El destino y su carrera, claro está, la cruzarán con Sinclair, lo cual no solo plantea triángulo sino que, además, introduce un elemento extra en la búsqueda de la mochila apenas este descubra quién la tiene y cuál es su real vínculo con la muchacha.
Y si algo falta, hay nazis, o no estaríamos a finales de los treinta. Por si nunca han visto la película, no diré de qué modo se conectan con la trama, pero sí que se viene un final a puro tiro, persecución y lucha aérea con dirigible incluido entre Cliff, Sinclair, la mafia, el FBI y los nazis.
Un Entretenimiento Colosal
Es difícil entender por qué The Rocketeer no funcionó en taquilla en su momento. A pesar de su buena aceptación entre la crítica, recaudó apenas 47 millones de dólares con un costo cercano a los 35.
Quizás haya tenido que ver el direccionamiento más oscuro y obtuso que Tim Burton había dado al cine de superhéroes a partir de su Batman de 1989 o tal vez el aire retro no haya calado en el público de entonces. Cierto es que existía como antecedente la adaptación de Dick Tracy de 1990, también proveniente del cómic y con atmósfera bien noir, pero allí estaban para vender la película Al Pacino, Warren Beatty y Madonna: casi nada.
The Rocketeer es entretenimiento con mayúsculas que no busca las lecturas psicológicas de Batman ni la autoparodia de Dick Tracy. Es, por el contrario, una película llena de luz, apta para todos los públicos (bueno, casi: tiene una baja calificación de edad por sus escenas de violencia o sugerencias eróticas), que maneja muy bien el equilibrio entre aventura y comedia pareciéndose en tono general a muchos filmes Marvel de los últimos tiempos…
No es extraño, de hecho, que Johnston fuera después convocado para dirigir Capitán América: El Primer Vengador, también con nazis, aires retro y ubicada, años más, años menos, hacia la misma época.
Un Canto de Amor al Viejo Cine
The Rocketeer es regresar a una época dorada de Hollywood (muy cómica la escena acerca de cómo adquirió el famoso letrero el aspecto que hoy le conocemos) y, como tal, está repleta de homenajes al cine de aquellos años sabiéndose mover muy bien entre el tributo y la ironía: en los rodajes de Sinclair se aprecian las clásicas escenas de esgrima en que los contendientes paran cada tanto para cruzarse comentarios mordaces y lo mismo, de manera genial, se ve después llevado a la “vida real” cuando él se enfrenta con Cliff.
Timothy Dalton es un actor de tradición shakesperiana, pero para el público era en esos días más conocido por ser el príncipe Barin en la Flash Gordon de 1980 (próximamente retro-análisis) o, sobre todo, por encarnar a James Bond en las que por entonces eran las dos más recientes películas de la franquicia (ambas infravaloradas, por cierto)…
Dalton compone a un villano encantador y maravilloso que, artero y seductor a la vez, no puede dejar de ser actor en ningún momento, al punto que Jenny reconoce de sus películas cada una de las frases con las que pretende lisonjearla y, cuando se le acusa de haber mentido, responde sonriendo: “yo no miento: actúo”.
También son interesantes y están bien caracterizados los personajes secundarios: Peevy, mecánico y diseñador de aviones que oficia como mentor y principal amigo del protagonista; Eddie Valentine (Paul Sorvino, abonado vitalicio a personajes mafiosos), gangster para quien lo delictivo no quita lo patriótico; Howard Hughes, ingeniero aeronáutico que, a diferencia del resto, es un personaje real…
Billy Campbell está aceptable en el papel principal, pero no llega a transmitir algo que haga a su personaje memorable o carismático para el público; quizás allí esté uno de los problemas en la aceptación del filme, aunque ya para esta altura es inútil preguntarse qué hubiera sido con el personaje en manos de Johnny Depp, por ejemplo. Me intriga, de todas formas, cómo le hubiera calzado a Matthew Modine: me da la sensación de que nada mal y ya venía de interpretar a un personaje obsesionado con volar en Birdy, de Alan Parker (1984).
Jennifer Connelly, hermosísima como siempre y en ese momento con solo veinte años, compone a la “damisela en apuros” tan clásica del cine y los cómics de primera mitad del siglo XX, pero a la vez con ese toque de astucia y picardía que tenían, por ejemplo, las respectivas novias de Flash Gordon (Dale Arden) o Dick Tracy (Tess Trueheart), quienes, llegado el caso, aportaban lo suyo para salvarse a sí mismas o al propio héroe de la tira.
Por cierto, Jennifer no fue la única ni la primera opción para el personaje sino que terminó imponiéndose por sobre Diane Lane y Kelly Preston. Un acierto, creo yo, porque al igual que a Kate Beckinsale, le caen muy bien los papeles de esa época: en algún punto luce como una “chica de antes”. Además, ya venía de ser seducida por un villano en Dentro del Laberinto (1986) y no deja de ser sugerente y hasta autobiográfico a futuro el que interprete a una actriz que sueña con hacer pie en Hollywood cuando de algún modo está haciendo lo mismo y once años después se va a quedar con un Oscar.
Los efectos visuales están razonablemente logrados y pertenecen a la generación artesanal de antigua escuela, ya que para ese entonces buena parte del cine comenzaba a reemplazarlos por los digitales (aunque todavía faltaba el Drácula de Coppola para mantener algún tiempo más en alto la vieja bandera).
La banda sonora de James Horner contribuye a la épica de la historia, si bien es cierto que se repite demasiado con el tema principal, por más bello y emotivo que sea. El vestuario y la ambientación de los treinta están muy bien recreados y eficientemente apoyados en la hermosa fotografía de Hiro Narita.
Es posible que quien hoy vea la película reclame más acción o que la mochila-cohete esté más tiempo en pantalla, pero eran, valga la redundancia, otros tiempos y no hay que olvidar que el sentido tanto del cómic como de la película es presentar a un héroe bien humano que, de hecho, es héroe por casualidad y ni siquiera dedica su vida a combatir el crimen o salvar el mundo sino que sus objetivos son más inmediatos y mundanos: recuperar su pérdida económica, triunfar en las competencias de aviación, rescatar y reconquistar a su novia. Poner demasiado la mochila en pantalla podría haber justamente debilitado ese aspecto.
Aun así, hay escenas de acción muy bien logradas y con razonable factura técnica, siendo mi favorita la del dirigible que, en algún punto, remite a Panorama para Matar (1985), película de la franquicia Bond en la cual, paradójicamente, no estaba Dalton, que aquí tiene un rol central.
Valoración Final
The Rocketeer no se propone más que lo que logra y lo que logra no es poco. Es un entretenimiento colosal de punta a punta decorado con un delicioso baño de nostalgia retro y de amor por aquellos viejos seriales de cine de los años cuarenta: después de todo, Stevens había creado su personaje inspirándose en El Rey de los Hombres Cohete, de 1949, así que todo termina en un círculo de eterno retorno.
Es además un inmejorable tributo al cómic que le da origen y no deja de ser una lástima que la poca repercusión en taquilla haya dado por tierra con cualquier proyecto de secuela (estaba programada una trilogía). Muy acertadamente, mi compañero Carlos, que de esto «algo» sabe, la incluye en su listado de aquellas películas de superhéroes que nos hacían felices.
The Rocketeer vino a traer luz a un género que en ese momento estaba, por el contrario, en camino de oscurecimiento: en otras palabras, quizás el gran problema haya sido estar fuera de época y no es extraño entonces que con el tiempo haya sido reivindicada con justicia como gema de culto.
Con respecto a Joe Johnston, sería después el realizador, entre otras, de Jumanji, Jurassic Park III (en mi opinión la mejor de todas las secuelas o spin-offs de la franquicia) y la ya mencionada Capitán América: El Primer Vengador. ¿Es muy osado aventurar que quizás haya llevado a Marvel mucha de su estética? Yo creo que no…
Por lo pronto y para alegría de muchos, Disney está trabajando en una nueva adaptación que, bajo el título The Return of the Rocketeer, se ubica seis años después de los sucesos de la primera película y vería la luz en 2024 a través de la plataforma de streaming. Ojalá sea siquiera la mitad de buena…
Como curiosidad, existe un simpático corto animado francés de apenas dos minutos que fue lanzado en 2011 como homenaje por el vigésimo aniversario del estreno del filme y por la memoria de Dave Stevens, fallecido en 2008. ¿No lo vieron? Aquí se los dejo…
También existe una serie de animación digital que, estrenada con buena recepción de la crítica en 2019, sigue las aventuras de Kit Secord, niña que ha recibido el honor de ser la próxima portadora del propulsor de Rocketeer. Como dato para nostálgicos, la voz del padre es interpretada por Billy Campbell. Si les interesa, y al igual que la película que es motivo de este artículo, pueden verla en Disney+. Lamentablemente no he hallado tráiler en español, pero de todos modos se los dejo para que puedan echar un vistazo…
Por último, pero no menos importante, mi compañero Juanma me confirma la buena noticia de que durante el presente año serán editados en España dos cómics del personaje…
En fin, si nunca vieron The Rocketeer y quieren descubrirla, les aseguro que lo pasarán bien…
Gracias por leer, hasta la próxima y sean felices…
Es importante que los aficionados al cine, a los libros o los cómics tengan siempre disponibles y a mano las mejores versiones posibles de sus grandes clásicos. En el mundo de las viñetas no siempre ha sido así. Muchas veces se ha considerado como un “arte menor” y como tal no tenía que tener obras de referencia. Afortunadamente, esta percepción ha ido quedando atrás y hay cómics que se consideran obras de obligada lectura dentro de todos los géneros que conforman nuestra afición.
Es bastante sencillo encontrar en España buenas ediciones de Watchmen o Sandman dentro del cómic más comercial, Adolfen el manga o El príncipe Valiente en las tiras de prensa, por poner solo algunos ejemplos. A ellos se les ha unido recientemente y gracias a Planeta Cómic El Eternauta, un tebeo argentino de ciencia ficción creado por el guionista Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López entre 1957 y 1959 en el formato de tiras de prensa y que es la novela gráfica más importante de Hispanoamérica.
¿De qué trata El Eternauta? Héctor Germán Oesterheld nos ofrece una obra de ciencia ficción hija de su época en la que su protagonista Juan Salvo, el eternauta del título, visita al guionista para, en un ejercicio de metaficción de manual, contar la historia de su vida. Una vida que se vio destrozada por una nevada misteriosa que mata a todas las personas que tocan sus copos y que no hace más que anticipar una invasión alienígena que pondrá en jaque el futuro de la humanidad.
Cuando uno se acerca a obras de esa época siempre se tiende a hacerlo con cuidado ya que sus historias, aparte de su interés por ser obras fundacionales del género, corren el riesgo de haber envejecido mal. Leer por ejemplo los primeros cómics de superhéroes de Marvel y DC requiere un esfuerzo considerable y una mentalidad abierta. Pero eso es algo que no pasa con El Eternauta. Sí, es cierto que tiene bastantes cosas típicas de los años 50 que ahora nos pueden chirriar un poco (por ejemplo, el principio de la obra con Juan Salvo haciendo de narrador o ese final que parece sacado de un episoido de The Twilight Zone), pero a pesar de todo, la historia se lee con soltura y resulta muy entretenida.
En las primeras 70 páginas más o menos parece que vamos a tener la típica historia postapocalíptica en la que los supervivientes tienes que luchar para sobrevivir en un entorno hostil, pero de repente el guionista da un volantazo y nos presenta una invasión alienígena ante la que los protagonistas tienen que dejar de lado sus propios intereses para enfrentarse a unos enemigos comunes muy superiores.
El acierto de Héctor Germán Oesterheld es ir presentado esa amenaza a cuentagotas, subiendo el nivel de amenaza poco a poco. Tanto es así, que visto con los ojos de hoy en día, incluso pudiera parecer que los protagonistas viven en un videojuego en el que van pasando fases cada vez más difíciles de cara al enfrentamiento con un temible jefe final. De esta manera se consigue atrapar al lector que está deseando saber como diablos van a salir Juan Salvo y sus compañeros de las situaciones a las que tienen que hacer frente.
En el elenco de personajes que pueblan sus páginas y su manera de enfrentarse al enemigo es donde reside otro de los puntos de interés de la obra. Acostumbrados en esa época a los héroes individualistas que parecen ser los líderes perfectos y que tiene la solución a todo, en El Eternauta, el protagonismo es muy coral y queda claro desde el principio que la única opción de la humanidad es enfrentarse al enemigo de manera conjunta.
Aquí vamos a poder ver una de las muchas lecturas sociales que tiene este cómic. Si al principio parece que los protagonistas van a ser los típicos burgueses acomodados, pronto queda claro que para ganar la guerra será necesario que todos arrimen el hombro, desde los citados burgueses, con su mayor nivel intelectual, hasta los obreros con su arrogo y constancia, pasando por los militares y sus conocimientos bélicos e incluso la picardía de la juventud.
Por eso Germán Oesterheld se molesta en mostrarnos unos personajes que dentro de las limitaciones de la propia obra (recordemos, ciencia ficción y guerra contra los extraterrestres) están bastante bien perfilados. Aunque aquí también se nota que los años no pasan en balde, ya que la representación de los personajes femeninos deja bastante que desear.
Y si la historia de Héctor Germán Oesterheld sorprende para bien leída en la actualidad, lo mismo se puede decir del dibujo de Francisco Solano López. El artista nos ofrece unas viñetas claras en las que destaca la ambientación y los paisajes de ese Buenos Aires “nevado” que seguro que era plenamente reconocible en los años en que se publicó la obra por primera vez.
Solano López también destaca en la narrativa, llevando de la mano al lector viñeta a viñeta para contar la apasionante historia de esa guerra tan desigual, y en el diseño de los personajes, todos con personalidad propia. El único borrón que se le puede poner es a la hora de diseñar algunos alienígenas o la tecnología, ya que en estos casos si se nota que el dibujo ha envejecido un poco regular.
He hecho mención a la lectura social por que es necesario saber que El Eternauta fue una obra prohibida y perseguida por los gobiernos de las dictaduras argentinas. El propio Héctor Germán Oesterheld se cuenta entre los desaparecidos de la dictadura que gobernó Argentina entre los años 1976 y 1983. Por eso El Eternauta es un cómic que ha perdurado en la imaginación de la gente, porque su lectura sirve, además de para entretener, para mandar un mensaje de solidaridad que siempre debería ser bien recibido.
Para un clásico como este hacía falta una edición a la altura y eso es lo que sin duda nos ofrece Planeta Cómic. La editorial española ofrece una edición definitiva, revisada y corregida que sigue las directrices de los herederos de los creadores y para la que se han retocado más de cincuenta ilustraciones sin alterar el espíritu original de la obra, con la intención de optimizar su calidad visual, potencia y continuidad gráfica.
Además se incluyen diversos extras que sirven para poner en contexto la obra, como un par de prólogos a cargo de Guillermo Saccomanno y Juan Sasturain y lo más interesante, unas extensas biografías de los autores. El tomo está encuadernado en tapa dura y contiene 376 páginas por un precio de 35 euros.
En resumen, El Eternauta, debería ser una lectura obligatoria para todos los aficionados a ciencia ficción. Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López nos ofrecen una historia apasionante y entretenida que logra mantener la tensión a lo largo de todas sus paginas gracias al ingenio con que los protagonistas se enfrentan a la invasión alienígena y a lo bien perfilados que están estos. Una lectura que ha resistido el paso del tiempo y que además puede servir para plantear preguntas interesantes, más aun conociendo el contexto que la rodea. En definitiva, un clásico del cómic que además tiene pendiente según parece una próxima adaptación en forma de serie a cargo de Netflix.
Tras confirmar la sexta temporada, Netflix ha anunciado que la misma será el cierre para Cobra Kai. Así y todo, el mensaje de los showrunners no cierra la puerta para posibles spin-offs.
Para los fans de Cobra Kai, es una noticia triste y feliz a la vez. Por un lado, saben que están despediendo a una historia que, si bien no mantuvo el mismo nivel en las más recientes temporadas, ha cautivado los corazones de todos aquellos que amaron en su momento las películas de Karate Kid; por otro, reciben el alivio de que, en efecto, habrá temporada final y ello significa que la serie tendrá un final como merece y no una cancelación abrupta.
Los creadores del programa Josh Heald, Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg hicieron pública una carta abierta a los fanáticos en la cual se mostraron satisfechos y agradecidos:
“Nuestro objetivo desde el primer día de Cobra Kai siempre ha sido terminarlo en buenos términos, dejando el Valle en el tiempo y lugar que siempre habíamos imaginado. Así que es con inmenso orgullo y agradecimiento que podemos anunciar este logro…”
Más adelante, dejan la posiblidad abierta para seguir expandiendo el universo a partir de uno o más spin-offs:
“… Si bien este puede ser un día agridulce para el fandom, el Miyagiverse nunca estado más fuerte. Este fandom es el mejor del planeta y esperamos contar más historias de Karate Kid con ustedes en el futuro. Porque como todos sabemos, Cobra Kai nunca muere. Mientras tanto, prepárense para la mayor temporada de Cobra Kai hasta la fecha. Y dejen que hoy sea una celebración de todo lo que ha llegado, así como de todo lo que todavía queda por ser contado. No podríamos hacerlo sin ustedes”.
La serie Cobra Kai, de la cual pueden aquí leer nuestros análisis, funciona, recordemos, como spin-off de las clásicas películas de Karate Kid de los años ochenta y, como tal, vuelve a tener en sus roles protagónicos a Ralph Macchio y William Zabka para dar vida nuevamente a Daniel LaRusso y Johnny Lawrence.
De acuerdo a lo que vimos en la quinta temporada, asistiremos al enfrentamiento final entre estos y Terry Silver (Thomas Ian Griffith), villano de Karate Kid III que ha reconvertido a Cobra Kai a su impiadosa y cuestionable forma.
Aún no hay confirmada fecha de estreno. Ojalá que, llegue cuando llegue, esté a la altura del final que la serie merece.
Con su segunda temporada, Vikingos: Valhalla está de vuelta para explorar los fantasmas y conflictos de nuestros protagonistas. La serie, creada por Jeb Stuart y emitida por Netflix, es spin-off de Vikingos y transcurre cien años después.
Hola nuevamente. Menos de un año ha pasado desde la primera temporada de Vikingos: Valhalla y aquí estamos para analizar la segunda que, aunque de tono algo diferente, mantiene el mismo interés y la confirma como una de las grandes series de Netflix. Pasemos ya mismo a ver y analizar qué ocurrió en estos primeros primeros cuatro episodios, advirtiendo desde luego que SE VIENEN SPOILERS DE LA TRAMA.
Si lo desean, pueden leer nuestros análisis anteriores:
Comenzamos con Leif (Sam Corlett) buscando a Olaf en un campamento masacrado. Se entera que ha caído prisionero de Forkbeard y lo han llevado a Kattegat, así que viaja allí de incógnito.
Un tal Jorundr (Stanislav Kalas) le reconoce y Leif no le da demasiado lugar, pero el sujeto tampoco parece interesado en delatarlo y sí en quejarse de la pérdida de tradiciones normandas, ya que Olaf será ajusticiado en la horca (a la usanza inglesa) y no sometido a un águila de sangre.
La Guía
En una apartada cabaña, Freydis (Frida Gustavsson) y Harald (Leo Suter) llevan una vida apacible y alejada de conflictos, pero él quiere regresar a Kattegat y reclamar el trono que alguna vez le prometiera Canuto, ausente ahora por la guerra. Aun sin saber que ella está encinta, no ve para un hijo suyo otro destino que el de rey.
Freydis, en cambio, quiere seguir con la vida que llevan; no considera buena idea ir a Kattegat ni está dispuesta a acompañarlo. Pero cambia de opinión al aparecérsele el Vidente, quien le aconseja estar atenta a todas las señales y le recuerda que “los gritos aún no han cesado”, metáfora que se refiere a la masacre de Upsala y que me recuerda vagamente a Hannibal Lecter con aquello del “silencio de los corderos”. Invadida por culpas, la joven decide acompañar a Harald.
Por el camino, se encuentran grupos de refugiados vikingos que, huyendo de las persecuciones cristianas, parten, según dicen, hacia una nueva Upsala allende el mar. Reconocen a Freydis identificándola como guardiana de la fe (¿habría televisión?), pero de momento ella rehuye cualquier honor del que no se considere digna: los muertos de Upsala todavía pesan.
La Red del Destino
Forkbeard (Søren Pilmark) visita en los calabozos a Olaf (Jóhannes Haukur Jóhanesson) y, aunque dice odiar a los traidores, le ofrece un trato. Él partirá a la guerra para unir fuerzas con Canuto, dejando en su lugar a su nieto Svein y como regente a su nuera Aelfgifu (Pollyanna McIntosh): en su ausencia, pide a Olaf que actúe como protector del muchacho mientras él, como garantía y salvoconducto, se lleva a su hijo Magnus.
Ya liberado, Olaf sale a vocear que Leif y Freydis están en las cercanías armando un ejército para atacar Kattegat, por lo que pone precio a sus cabezas.
No pasa mucho sin que alguien le traiga información, pero de modo colateral se entera también Leif, quien parte rápidamente a poner a la pareja sobre aviso. Llega a tiempo para sorprender y eliminar a un grupo de cazarrecompensas, pero detrás vienen las fuerzas de Olaf.
Se vuelve a encontrar con Jorundr y, furioso, está por matarlo, pero este se apresura a aclararle que está de su lado y, como prueba, lleva tatuada la red de Skuld , símbolo del destino que también tiene Freydis..
Al llegar Olaf, los refugiados, junto a Freydis, Harald y Leif, quedan en la playa a merced de sus fuerzas y sin escape. Inesperadamente llega apoyo desde el mar y una vez más es Jorundr, quien resulta ser un jomvikingo y, como tal, vive de la piratería.
Disparando bolas de fuego, crea un cerco entre acechadores y acechados dando tiempo a estos últimos para abordar los botes y escapar mientras Olaf, tras las llamas, ve la escena con impotentes ojos de furia.
En el Rus
En alta mar, el grupo se divide. Sabiendo de su importancia para la moral de los refugiados, Freydis acepta su rol de guía y protectora, así que sigue camino con ellos hacia Jomsborg, lugar al que llaman nueva Upsala. Pero Harald sigue obsesionado con recuperar lo que considera suyo, por lo que prefiere ir al este y llegar hasta Nóvgorod para pedir ayuda contra Canuto a su tío Yaroslav (Marcin Dorocinsky), quien gobierna el Rus.
Pero al llegar, nada es fácil. Los pechenegos le han cerrado a Yaroslav las rutas comerciales del sur, dejándolo sin acceso al Mar Negro. Con la economía así sofocada, no tiene más remedio que llevarse bien con Inglaterra y con Canuto.
Decepcionado, Harald busca alternativas y ve la posibilidad de ganar dinero en las apuestas para así comprar pieles y llevarlas a vender a Constantinopla, aunque no aclara cómo piensa llegar.
Debe vencer a dos esclavos en combate y también aquí la cosa se complica: intervienen más luchadores de la cuenta, pero con la ayuda de Leif, capea la situación. Todo en vano: el corredor de apuestas escapa con el dinero, pero lo ocurrido impresiona a Lord Vitomir, hombre de confianza de Yaroslav que ve en Harald al sujeto ideal para ayudarle a llevar “algo” al soberano de Constantinopla.
Cometas, Fantasmas y Opio
Leif, en tanto, ve rondar el fantasma de Liv (Lujza Richter) que, sin embargo, nunca le dice palabra. Queda claro que está perseguido por la culpa de no haberle prometido que se verían en el Valhalla.
Por otra parte, hace buenas migas con Mariam (Hayat Kamille), muchacha que le subyuga con sus conocimientos científicos y anda a la búsqueda de rocas caídas del cielo. Le cuenta, justamente, su teoría de que los cometas están compuestos por roca y vapor. Casi mil años antes de que se supiera: ¡wow!…
Leif ha notado que los locales fuman opio, sustancia para él desconocida por la que se siente atraído en la creencia de que podría permitirle hablar con Liv. De hecho y tras fumarlo, la sigue hasta un tejado y está a punto de caer mientras ella le invita a acompañarla al Valhalla.
No lo hace: sus dudas religiosas, sumadas al haber conocido a Mariam, le dan ahora un ancla para seguir unido al reino de los mortales. Eso sí: alguien debería decirle que el opio no es alucinógeno…
Al volver en sí, es atendido por Mariam, quien le muestra un pararrayos y le dice que la próxima vez utilice uno de esos (?). Sigues alucinando, Leif… faltan ochocientos años para que se invente eso que estás viendo…
Ella adolece de una enfermedad y, al parecer, no le queda mucho. Dice ser originaria de Alepo y haber estudiado en Alejandríay Constantinopla, adonde le gustaría regresar: queda claro que les acompañará en el viaje. De hecho, dispone de un astrolabio que les puede ayudar a saber todo el tiempo su ubicación. Y esta vez no hay anacronismo: para el siglo X hacía ya rato que ese instrumento existía…
En Londres
Emma (Laura Berlin) recibe noticias de que Canuto ha ganado dos batallas en Dinamarca, pero Godwin (David Oakes) teme por su seguridad en Londres. Los temores quedan confirmados cuando intentan envenenarla con una hostia y él logra evitarlo, además de atrapar al envenenador y encerrarlo.
El sujeto termina colgado y Emma reconoce en una joven que le mira con ojos angustiados a su doncella Aelfwynn (Maria Guiver), e incluso la ve después con indicios de haber estado llorando. Mostrando su lado más sádico y siniestro, le deja en su habitación la cabeza del ajusticiado y le obliga a confesar su relación con él.
Llorosa, Aelfwynn acaba admitiendo que era su medio hermano, pero niega cualquier vinculación con el intento de asesinato y, según dice, ni siquiera sabía que él estuviera en Londres. Suplica a Emma que no diga palabra a Godwin, pues le ha pedido matrimonio y podría anular todo…
La reina muestra sorpresa y le llama la atención no haberles nunca visto juntos. Está claro que se queda conjeturando que Godwin ocultó la relación porque había un complot para asesinarla…
Entrando en paranoia, desconfía de todo y transmite a Godwin las sospechas en su contra. Él replica preguntándole por qué entonces la salvó en la ceremonia religiosa y ella admite no tener respuesta, pero no abandona sus sospechas…
Por el contrario, decide someter a Aelfwynn a interrogatorio y aunque podemos prever que no será uno común, no imaginamos aún el grado de crueldad ni tampoco Godwin, que simplemente aconseja a su amada mantenerse firme y decir la verdad.
La reina quiere escuchar lo que quiere y mientras no lo oye, hace someter a la joven a terribles torturas como atenazarle los dedos o martillarle un pie. Aun así, esta nada dice y solo cuando está agonizante, alcanza a balbucear que Godwin soñaba con que su hijo fuera rey: es lo último que dice, por cierto…
Emma queda turbada, pero se mantiene firme y con absoluta frialdad pone a Godwin al tanto de que la joven ha muerto. Desconsolado, él pregunta si al menos consiguió lo que buscaba y la respuesta es negativa. En tono de sentencia y con los ojos en lágrimas, dice que Dios podrá perdonarla, pero él no…
Hay Equipo
Harald necesita gente para el viaje y los recluta de donde sea: en los bosques, sorprende al corredor de apuestas junto a su esclavo luchador y los lleva consigo bajo amenaza de entregarlos en Novgorod. También necesita un guía para el Dniépery le recomiendan un pechenego llamado Kurya (Tolga Safer), el cual se halla en prisión y fue cegado por su propia gente, inmejorable garantía de que no les va a traicionar: además dice no necesitar ojos porque tiene cada recodo del río en su cabeza.
La tripulación incluye por supuesto también a Lord Vitomir (Steve Brand) y a Mariam, a quien obviamente Leif ha sumado. Consiguen contratar a Gestr (Egil Hedegaard), un capitán esclavista de quien planean usar su barco como trineo para así aprovechar el deshielo y evitar a los pechenegos. Lo que no saben es que lleva cuatro muchachas adolescentes para ser vendidas…
Choques de Liderazgo
En Jomsborg, Freydis es recibida como heroína y ahora luce cómoda en tal rol. Gobierna un tal Harekr (Bradley James), tío de Jorundr y a la vez padre adoptivo al haberse casado con la viuda de su padre.
Como en The Walking Dead, la comunidad aparentemente hospitalaria comienza a desnudar miserias. Freydis descubre que, contrariamente a lo que ocurría en Upsala, no todos pueden ingresar al santuario y el culto pareciera dominio de unos pocos.
Además se pone a entrenar en combate a una muchacha adolescente llamada Hrefna (Dawn Bradfield), lo que le genera miradas de recelo. Jorundr le recrimina que ella no puede ser guerrera por no tener sangre de Skuld, pero Freydis hace caso omiso y sigue entrenándola…
La súbita desaparición de la jovencita genera aún más tensión, pero Freydis la encuentra en el cementerio, adonde ha ido por una pieza de skuld para mostrar que su destino sí incluye el ser guerrera. De regreso, las ataca un feroz jabalí al que Freydis da muerte. No se sabe todavía hacia dónde conduce este arco, pero pareciera caber a Hrefna un papel importante en el futuro desarrollo de la historia.
La Ola
Con el barco tirado por caballos, el grupo de Harald inicia su viaje por el Dnieper mientras Leif está cada vez más amigo de Mariam y hasta parece de repente interesado por la ciencia.
Pero hay preocupación: el hielo tiembla cada tanto y Kurya advierte que puede deberse a la rotura de la represa helada en el lejano norte. De ser así, una gran ola podría alcanzarles de un momento a otro y lo más recomendable sería salir del río. Harald no está de acuerdo: a tan poco de llegar, prefiere arriesgarse…
Los problemas no se detienen: una de las muchachas cautivas muere y su hermana llora desconsolada mientras Gestr se lamenta por su pérdida económica. El trineo se atasca en el hielo y a duras penas logran sacarlo, pero esa pérdida de tiempo hace que finalmente les alcance la gran y temida ola…
Mientras los helados bloques se desprenden y el agua ocupa el lugar del hielo, logran con gran esfuerzo liberar el barco a tiempo para echarlo a flotar, pero en el proceso han perdido a Lord Vitomir…
Largas Despedidas
En Kattegat, llegan a oídos de Olaf noticias de que Leif y Harald están en el Rus, pero no hay información sobre Freydis. Decide salir a buscarlos llevando a Svein para formarlo en la guerra: se me ocurre que esto podría generarle un problema si el muchacho resultara herido o incluso muerto, pues Forkbeard tiene a Magnus…
Antes de partir, de todos modos, Olaf tiene intimidad con Aelfgifu, lo cual motiva que Svein se muestre desconfiado y señale que las despedidas de su padre no eran tan largas…
Una Nueva Matanza
En Jomsborg y ya largamente encinta, Freydis se está dedicando a organizar el culto juntando a locales y refugiados. Harekr ha salido con su flota a alta mar, pero solo ha regresado parte de la misma y no hay noticias de su barco.
Para pedir a los dioses el pronto retorno, Freydis decide hacer una oración conjunta en el santuario de los bosques y ofrecer en sacrificio una cabra: se me paró el corazón al pensar que quizás tuviera en mente sacrificar a Hrefna.
Al regresar Harekr y anoticiarse de ello, estalla en furia por saber juntos a locales y refugiados; de nada sirve que su esposa intente apaciguarlo y convencerlo de que Freydis ha obrado con buena intención.
Una vez en el lugar, Harekr recrimina duramente a Jorundr por haber permitido tal cosa y le recuerda que la idea de llevar refugiados era hacerlos trabajar, no sumarlos como iguales. De manera feroz y despiadada, ordena una matanza en el santuario y hace detener a Freydis…
Balance de Mitad de Temporada
Vikingos: Valhalla ha regresado con una segunda temporada que, como la primera, no da respiro. Quizás la historia esté menos basada en la acción que en la intriga política y los conflictos personales (lo que en algún punto la acerca a Vikingos), pero ello no redunda en pérdida de ritmo y, tras dos episodios más pausados con respecto a los que veníamos viendo, han seguido dos a puro vértigo sin que ello signifique acción desenfrenada.
No ha habido, por lo menos en esta primera mitad, grandes batallas; a lo sumo, nos hemos enterado de algunas en off y nuestros protagonistas ni siquiera han tomado contacto con los pechenegos, un escenario que pinta conflictivo. El río y la ola, por cierto, han sido peores que cualquier ejército y confirmaron que no hay mayor terror que el que procede de la naturaleza.
El hecho de que la serie se haya, en algún punto, acercado más a Vikingos, no implica que sea igual. Uno de los rasgos distintivos que ya le habíamos destacado en la primera temporada es la frontera algo más imprecisa entre lo realista y lo fantástico; y eso persiste, aunque ahora circunscripto a Freydis y Leif.
Ambos están perseguidos por sus propios fantasmas, más allá de que él los vea como tales y ella bajo el aspecto del Vidente. No hay nada que asegure de no esté todo en su imaginación o estén siendo presa de delirio místico. Y no creo que los autores tengan intención de aclararlo, pues esa dualidad y misterio dan personalidad a la serie…
Lo que sí es seguro es que las visiones y fantasmas tienen que ver con traumas y culpas: Leif sabe que no ha podido prometer a Liv que la acompañaría al Valhalla porque ya no cree en sus antiguos dioses (conflicto que lo acerca algo a Ragnar). Freydis metaforiza en el Vidente sus culpas por lo de Upsala y, encima, deberá cargar otra masacre más en sus espaldas…
Es que aunque no haya sido su culpa, sus decisiones acabaron en la muerte de quienes le depositaron una confianza ciega. Intriga sobremanera cómo logrará ahora zafarse de los jorvikingos y cómo lidiará con tanto trauma…
Harekr es buena incorporación: Bradley James es habitualmente solvente y le hemos visto en Merlín, Damien y The Liberator, entre otras. Ojalá no lo conviertan en un villano demasiado lineal: me hizo chirriar un poco su repentina transformación de carácter sin aviso ni anestesia.
La serie sigue sin dar concesiones: cualquiera puede morir y de la peor forma, estando siempre presentes los detalles gore. La escena de la tortura contra Aelfwynn fue difícil de mirar y, al menos yo, no pensé que acabaría en muerte. Queda claro que Emma es tan monstruo o más que otros y si bien nunca nos cayó demasiado en gracia, ya no tiene redención posible ni para Godwin ni para nosotros. ¿Hasta dónde irá a llegar?
La muerte de la joven esclava durante el viaje por el río ha sido otro momento traumático de ver y, en ese sentido, temo por las vidas de Svein y Magnus después de ese intercambio casi mafioso (aquí el anacronismo es mío) que han hecho sus padres.
Han aparecido, sí, más anacronismos que en la temporada anterior. Mariam parece casi una viajera del tiempo al hablarle a Leif sobre pararrayos y composición de cometas. Y no suena creíble que, siendo mujer, haya podido estudiar e investigar en una Alejandría bajo control del Islam. Eso pareciera encajar algunos siglos antes, en tiempos de Hipatia que, de todas formas, no terminó bien…
También suena anacrónico que Freydis, revisando una herida de Harald, dictamine que “se detuvo la infección”. En el supuesto caso de que ese término o alguno similar fuese parte de la jerga del siglo X (y es posible que así fuera), no le daban ese sentido y faltaban siglos para que se descubriera la acción de agentes patógenos, ya sea virales o bacterianos.
También hemos hecho referencia al opio y su carencia de propiedades alucinógenas, pero a la serie le sirve como comodín esa frontera imprecisa de que antes hemos hablado. No sabemos si Leif tiene contacto con fantasmas o imagina tenerlo, así que tampoco podemos saber si el haber hablado con Liv es resultado del opio o de su propia locura, que ya venía de antes de fumarlo.
En definitiva y salvo cuestiones menores, la segunda temporada de Vikingos: Valhalla marcha igual de bien que la primera y esperemos que sea también así en la aceptación popular, pues ya sabemos que son tiempos en que a Netflix no le tiembla el pulso con las cancelaciones y si bien es cierto que encargó tres temporadas y ya hemos visto dos (están pautadas seis), no lo es menos que la picota ha empezado también a caer sobre algunas series cuyas renovaciones se suponían aseguradas. Es como el VAR: nos quita hasta la seguridad de festejar un gol. O una renovación…
De momento, nos quedan cuatro episodios en esta segunda temporada y estaremos analizándolos aquí en breve. Les espero y sean felices…
Netflixha estrenado Perro perdido, película que se ha situado entre lo más visto de la plataforma en España. Respondiendo a la demanda popular, la hemos visto a ver si su popularidad estaba justificada. Las películas de perritos siempre venden bien y si encima se pierden, van a buscarlos y los encuentran, ya ni os cuento. El resultado de Perro perdido se aleja un poco de ese esquema. Y no sé si para bien. Al lío y ojo que van spoilers.
Un nini y su perro
Perro perdido cuenta la historia de Fielding (John Berchtold), un universitario al que su novia manda a paseo y decide llenar su hueco adoptando un perro, al que llama Gonker. Tras terminar sus estudios y sin saber qué hacer con su vida, regresa a casa de sus padres, unos abnegados Rob Lowe y Kimberly Williams a los que no les queda otra que acarrear con la criatura. Y con el hijo también.
El caso es que la vida transcurre plácidamente, con el perro dando por c… a los padres y el hijo tocándose los h… todo el día. En eso va el perro y se pierde a los pocos días de haberle descubierto una enfermedad que, si no se medica cada mes, acabará con su vida. Padre e hijo (y madre, que revive la pérdida de su perro cuando era niña) se pasarán dos semanas buscando a Gonker, colgando carteles por todos lados y montando una red que al final dará sus frutos.
Fielding y Gonker tocándose los huevos, digo, haciendo ejercicios de respiración
¿Verdad que es entrañable? Una historia de esas de superación, de luchar contra las adversidades, de no desfallecer. Una historia de esas que sirven de ejemplo a toda la sociedad. No hay que abandonar; los animales son nuestros mejores amigos, mejores que las personas, nos quieren como somos (y porque les damos de comer).
El problema es que en Perro perdido el perro es un chucho maleducado, acostumbrado a hacer todo lo que le place, que mete el hocico en todos los platos y que resulta muy cansino. Menos mal que se pierde y nos ahorramos su presencia en gran parte del metraje. Claro que la culpa no es del perro sino del dueño, un auténtico nini.
El tal Fielding ha terminado la universidad, donde ha estado estudiando a costa de sus padres, que se han dejado una pasta en los estudios y el muy ingrato no va ni a su propia graduación. Luego se planta en casa de ellos con el chucho, a practicar yoga, hacer respiraciones lascivas en mitad de la noche y a comer comida orgánica, de esa que vale una pasta pero, total, como pagan los padres…
Padres que, por cierto, se ve que nadan en la abundancia, no solo por mantener a los dos ninis, el hijo y el perro, sino también por la casa, el Land Rover que lucen, el dedicarse semanas a buscar el perro …
La madre de Fielding, con cara de no haber perdido nunca un perro (spoiler: es reincidente)
¿Y por qué se pierde el perro? Pues porque es algo tonto y encima su dueño, sabiendo que el animal está enfermo, lo lleva a pasear sin correa y le anima a perseguir un zorro. Ya me diréis. Un tipo que no se cuida ni a si mismo, cuidando de un perro. Porque a todo esto, Fielding tiene una enfermedad que le puede provocar la muerte pero va y se lo calla, no sea cosa que por salvar su propia vida se muera el perro.
Viva la revolución nini
En fin, que de lo anterior queda claro que Fielding es un irresponsable, incapaz de nada que no sea vaguear buscar su propio camino, porque ya se sabe, los padres y los adultos no entienden a esta juventud de hoy en día, que como dice un personaje van a vivir más años y tienen más tiempo para vaguear buscar su camino. Eso sí, mientras los padres pagan las facturas de todo. Ahora que lo pienso, quizás la culpa es de ellos por no mandar a su retoño a paseo.
Y que nadie piense que al final hay moraleja, que Fielding se da cuenta de que su irresponsabilidad ha podido costarle la vida a él y al perro. Qué va. Al final se descubre que el verdadero Fielding (porque esto está basado en una historia real; hay que jod….) acabó viviendo en Chile, ofreciendo excursiones en kayak (que quede claro que no tenemos nada contra Chile y mucho menos contra los kayaks).
El nini y el padre del nini
Al margen de la delirante historia, Perro perdido es una película de esas que duran poco (hora y media) pero se hacen eternas, con una realización plana digna de una película de sobremesa alemana (en España nos endiñan muchas de esas), iluminadas por los cuatro costados y con menos interés artístico que un pepino.
En resumen, que si Perro perdido es película más vista en Netflixesta semana en España, es para preocuparse. Luego nos quejaremos de que cancelan 1899pero va a ser con razón porque con lo que costaba la serie seguramente podrán producir Gato perdido, Periquito perdido, Tortuga perdida (esta durará varias horas porque la tortuga tardará en perderse; jajajaja, si es que lo parto) o Hamster perdido. Un saludo, sed felices.
Cada vez está más cerca el estreno de Scream 6 y tenemos nuevo tráiler que confirma el rumbo oscuro y urbano del anterior, a la vez que muestra con más protagonismo a la joven y ascendente Jenna Ortega.
Scream 6ya está a la vuelta de la esquina, pues en marzo llega esta nueva entrega de la franquicia que, allá por los noventa, resucitó de entre los muertos al género slasher. Recordemos que, después de la película de 2022, titulada simplemente Scream y conocida comúnmente como Scream 5, es la segunda en no ser dirigida por Wes Craven(fallecido en 2015), volviendo a recaer ese rol sobre el binomio integrado por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett.
En cambio, y lamentablemente por diferencias salariales, es la primera en que no participa Neve Campbell, quien diera vida a Sidney Prescott en las cinco anteriores ganándose con ello un lugar indiscutido entre las mejores final girls de la historia del slasher.
Este nuevo tráiler (aquí pueden ver el primero) vuelve a mostrarnos que los asesinatos del nuevo Ghostaface se trasladan a la ciudad y más específicamente a New York, dejando así en claro que los sobrevivientes de la masacre de Westboro no tendrán paz vayan donde vayan.
Se aprecia, además, que estamos ante un Ghostface bastante más salvaje, capaz incluso de recurrir a armas de fuego y cuya máscara luce más ajetreada y maltrecha. Otra novedad es la aparente formación de una organización o liga para salir a darle (o darles) caza.
Los principales papeles femeninos recaen sobre Melissa Barrera y Courteney Cox, pero este nuevo tráiler incluye un mayor protagonismo de Jenna Ortega, lo cual como estrategia de marketing es bastante lógico, habida cuenta del carisma que la joven actriz viene cosechando en las redes sociales a partir de Miércoles, su reciente y resonado éxito que acaba de ser renovado por Netflix para una segunda temporada.
En fin, ¿cómo ven el nuevo tráiler? ¿Les interesa como propuesta o pesa mucho la ausencia de Campbell? ¿Consideran que Jenna estará destinada, con el tiempo, a ser la nueva final girl de la franquicia? Les leo…
La cita es el 9 de marzo. Hasta pronto y sean felices…
Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy os presentamos las novedades de Norma Editorial del mes de febrero de 2023. Y lo cierto es que voy a tener serios problemas para ver qué me dejo en la tienda ¡Vamos con ello …!
Novedades Norma Editorial de febrero
Como siempre que se puede, voy a comentaros las publicaciones que más me llaman la atención. Si queréis echar un ojo …
«Las fuerzas de la oscuridad han perseguido a Becky Montcrief desde que tocó el Sexto Revólver por primera vez. Ahora, Becky y sus aliados planean plantar cara a sus enemigos. Su objetivo: ¡destruir los revólveres malditos de una vez por todas!
Pero la Bruja Gris tiene sus propios planes y prepara un contraataque brutal.
Adicionalmente, descubre una historia inédita de los Seis. Bill Sumter “El sangriento”, Ben Kinney “El sucio”, Will Arcene y Silas “Sierra Amarga” Hedgepeth eran los más violentos de los seguidores del malvado General Oliander Hume.
Los secretos de estos malhechores son revelados cuando estos cuatro jinetes se separan tras la muerte del General. Pero cada uno de ellos posee uno de los Seis, y sufre sus terribles consecuencias».
Esta serie es una de las favoritas de mi compañero Juanjo Avilés. Tenemos reseña del primer volumen aquí y del segundo aquí.
«18 de marzo de 1871. El pueblo parisino se echa a la calle para instaurar, con la ayuda del ejército, el primer gobierno obrero del mundo. Ha nacido la Comuna, que tendrá los días contados, asediada a cañonazo limpio por el gobierno de Versalles.
Entre las ruinas de una ciudad sitiada, al calor de las bombas y del clima revolucionario, el capitán Tarpagnan y el policía Bassicoussé saldarán una deuda pendiente.
El gran historietista Tardi (Nestor Burma, La guerra de las trincheras) pone en imágenes la célebre novela de Jean Vautrin en torno a los sucesos de la Comuna de París.
Nueva edición integral en gran formato de un clásico actual del cómic histórico».
Esto han sido mis dos recomendaciones para este mes de febrero. No obstante, os dejo más abajo el pdf completo, con el catálogo de Norma Editorial.
Cowboy de Copenhague, según las palabras de su creador Nicolas Winding Refn, es una historia que busca aunar el género negro, los cuentos de hadas tradicionales y hasta los superhéroes, creando una nueva heroína para los nuevos tiempos. Y el realizador danés sabe mucho de iconos: tanto en Valhalla Rising como en Drive, y en muchas otras de sus obras, ha creado imágenes y personajes que siguen impactando a día de hoy y que se han hecho un hueco en la cultura popular, fascinando a cinéfilos de todas las edades. Pero la ambición no siempre es buena, ni siquiera cuando la experiencia la avala.
Esta serie de seis episodios se estrenó en Netflix en enero de 2023, con escaso éxito. A la espera (o no) de su renovación, bañémonos de nuevo en esas luces de neón que tan bien conocemos, y veamos si ha merecido la pena este viaje enfermizo.
Una cowboy de Copenhague
Cowboy de Copenhague está protagonizada por Miu, una joven con habilidades sobrenaturales que es contratada por la hermana de un mafioso para que la ayude a tener un bebé sano. Esta muchacha, de pocas palabras y con un pasado misterioso, intentará ayudar a las prostitutas con las que convivirá dentro de la casa, pero un conflicto con su anfitrión acabará desembocando en tragedia.
Una vez esto sucede, deberá huir y encontrar un lugar donde refugiarse, pero esto no la alejará del submundo criminal. En este extraño viaje se encontrará con criminales de todo tipo y condición, con viejos amigos y con una adinerada familia de caníbales obsesivos que intentarán acabar con ella.
El emperador (de Dinamarca) está desnudo
Se nota lo que intentaba lograr Winding Refn con Cowboy de Copenhague. Se nota en los personajes traumatizados y malsanos que pueblan la trama, en los momentos de quietud entre los distintos actores de este drama, en ese realismo mágico que permite que superhéroes y vampiros converjan sin que a nadie parezca importarle, en la historia de emancipación que se adivina. Se nota también en las escasas pinceladas de conciencia social y, como alguien que ha disfrutado mucho de su cine, tengo que felicitarlo por intentar algo distinto en una plataforma cada vez más plagada por productos clónicos.
Pero lamento decir que Cowboy de Copenhague es fallida de principio a fin. Lo es en parte por el estilo pausado que tan bien ha funcionado en las películas de su autor, pero que en una serie de seis capítulos parece impostado y hasta autoparódico, con escenas alargadas innecesariamente no para lograr ningún efecto narrativo sino para alcanzar una determinada duración o para satisfacer a sus fans incondicionales. A veces funciona (como en los encuentros de Miu con los villanos), pero resulta cargante durante la mayor parte del tiempo.
Que la serie sea aburrida o lenta es una cosa, pero lo que realmente resulta imperdonable es que utilice estos recursos tan manidos en la obra de su autor (los silencios, las emociones soterradas…) para enmascarar una vacuidad de la que ni siquiera su lograda estética nos distrae. Los escasos momentos de profundidad son tan distantes entre sí que pierden todo el impacto que podrían haber tenido. No hay fondo para tanta forma, y ni siquiera la forma logra las cotas de calidad a las que estamos acostumbrados.
Cowboy de Copenhague intenta ser una deconstrucción de demasiadas cosas, y quizás por ello nos muestre a personajes completamente estereotipados. Este problema, que tal vez se podría haber solventado con un tono menos solemne, se agrava cuando nos damos cuenta de que Winding Refn quiere que nos tomemos en serio lo que estamos viendo. Habría sido aconsejable que el humor de algunas escenas, que logra sacar alguna sonrisilla, se hubiera extendido al resto de la producción, que de este modo podría haberse resguardado en la sátira para disimular sus costuras más que evidentes.
Conclusión
Cowboy de Copenhague no fascina, no hace pensar, tiene poco que decir y ni siquiera entretiene. Lo más frustrante de esta serie es que Winding Refn, que nos ofreció una conmovedora humanidad en Drive y un horror perverso en The Neon Demon, hace un producto frío, que parece regodearse en un estilo críptico sin una sustancia que lo respalde y que presenta personajes nuevos sin haber desarrollado bien a aquellos con los que ya cuenta.
Un producto, además, incompleto, ya que adelanta una segunda temporada que quizás Netflix no esté por la labor de producir, vista la poca repercusión que ha tenido. El cliffhanger final, pese al cameo inesperado que contiene, no provoca anticipación sino bostezos.
El actor Julian Sands se encuentra en paradero desconocido desde el pasado viernes 13 tras salir a escalar el Monte Baldy.
Según reveló Nathan Capos, cabo del departamento del sheriff del condado de San Bernandino, alrededor de las 19.30 del viernes 13 de este mes, se informó la desaparición de un excursionista en el área de Baldy Bowl. “Se envió un equipo de búsqueda, pero debido a las condiciones climáticas, fueron retirados del lugar el sábado”, indicó el funcionario.
En un comunicado de prensa emitido el miércoles, el departamento del alguacil señaló que las condiciones llevaron a 14 misiones de rescate en las últimas cuatro semanas y que dos excursionistas murieron en ese lapso.
Sands, nacido en Gran Bretaña, tuvo papel principal junto a Helena Bonham Carter en Una habitación vistas (1985), del director James Ivory, que obtuvo ocho nominaciones al Oscar, incluida la de mejor película, y tres premios.
Pero será su papel en la película Warlock (1989) y su secuela las que nos hará recordarlo. Otros títulos en los que aparece son Arachnophobia (1990), El almuerzo desnudo (1991), Mi obsesión por Helena (1993), Leaving Las Vegas (1995) o The Girl With the Dragon Tattoo (2011 ) de David Fincher).
Sands se casó con la escritora Evgenia Citkowitz en 1990 y la pareja tiene dos hijos. Tiene un tercer hijo de una relación anterior.
Bienvenidos a Las cosas que nos hacen felices. Hoy os presentamos las novedades de Nuevo Nueve del mes de febrero de 2023. Y creo que este mes en la editorial madrileña, viene uno de los grandes bombazos del año.
Novedades Nuevo Nueve de febrero de 2023
Al igual que en 2022, la publicación de El Paciente, que agotó la tirada de de la primera edición, así como la de la edición especial. Tenemos reseña en la web (pinchad aquí), que hizo nuestro compañero Juanjo Avilés.
Creo que esta nueva publicación de Timothé Le Boucher, hará las delicias de todos los aficionados.
«Un día, una metamorfa se enamora de un joven llamado Ambroise. Puede cambiar de forma a voluntad, pero las preguntas terminan acosándola:
¿Qué rostro debe encarnar para ser amada?
¿Quién debe ser ella para conquistar a su presa?
Ajeno a la obsesión de la que es objeto, ignorando la verdadera naturaleza de la criatura, Ambroise busca adquirir legitimidad dentro de la orquesta a la que acaba de incorporarse como arpista.
Fue entonces cuando conoció a Francesca Forabosco -una cantante tan excéntrica como reconocida- quien le toma bajo su protección. Ella le ofrece un trato.
Si quiere conseguir el arpa de sus sueños, Ambroise deberá completar 47 desafíos. Un solo fallo y el instrumento se le escapará.
La obra más densa y ambiciosa de Timothé Le Boucher».
Tendremos este nuevo éxito de Nuevo Nueve disponible, a partir del 13 de febrero.
Más abajo, os dejo el pdf completo de Nuevo Nueve, para este mes de febrero.